Disclaimer: Los personajes de "El origen de los guardianes" no son de mi propiedad, esto lo hago sin fines de lucro, solo por diversión y la historia es completamente mía. Espero les guste.
Capítulo 4: El alma perdida de Cupido.
Todos se habían quedado boquiabiertos, nadie entendía el cambio tan repentino de Cupido, sin embargo, el mas confundido era él mismo, él y Jack.
Los guardianes esperaban inmóviles, Jack se trató de incorporar, pero sus piernas temblaban, Norte se acercó a decirle unas palabras pero éste se lo impidió, y de un salto salió volando a toda prisa del lugar…
…El joven pelimorado no entendía que le sucedía al estar cerca de ese chiquillo, iba volando a toda velocidad, intentando no congelarse en el frío del Polo cuando alguien lo detuvo por detrás, era Jack, quien amablemente le tendió la mano, ofreciéndole a su vez, un abrigo que lo ayudaría a soportar el frío, sin embargo, no era cualquier abrigo, sino que era su suéter, ese suéter azul que llevaba años con él.
Alexet lo miró dudoso, después de lo que le había dicho, seguía ayudándolo como si nada hubiese pasado.
-¿Por qué lo haces?- le preguntó al instante que golpeaba su mano, dando a entender que no quería el suéter. Jack agachó la cabeza y suspiró hondo, Alexet no podía seguir fingiendo por mucho mas tiempo, se moría de frío y suplicaba por todos los cielos, que su voluntad durara un poco mas para no lanzarse a coger el suéter y cobijarse con el.
-Sé que no quieres mi ayuda pero.. – Jack lo vio con ojos llorosos – ¿al menos podrías decirme porqué?
-No – respondió firmemente. Desvío la mirada apenado, el peliblanco realmente se veía atractivo de ese modo, su tez pálida parecía resplandecer con la nieve, las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos asemejaban pequeños copos de nieve a punto de brotar del mismo cielo y su esbelto torso se dibujaba por encima de esa delgada camisa blanca de manga larga que llevaba puesta bajo la sudadera, Alexet se mordió los labios, como decirle que no a alguien como él… alguien como él. ¿pero que estaba pensando!? ¿Cómo se atrevía a imaginar semejantes cosas?! Y tras reprocharse mentalmente cientos de veces, volvió a empujar a Jack para luego gritarle:
-¡Como puedes ser amable conmigo si te trato mal! ¿Qué no ves que te desprecio?
Obviamente estaba mintiendo, pero el ojiazul lo tomó enserio, su orgullo estaba tan herido que ni siquiera podía notar la diferencia entre una mentira y la verdad.
-Yo… lo siento, pero es que no puedo tratarte de otro modo, disculpa si mi sensibilidad te hace sentir mal, pero así soy yo, y mas vale que te acostumbres, por que pronto sabrás quien es en realidad Jack Frost.
Y dicho esto, Jack le lanzó la sudadera a Alexet y salió volando de regreso al Polo Norte, el mayor simplemente vio con asombro el suéter mientras digería las palabras del albino, "Pronto sabrás quien es en realidad Jack Frost".
Pensó por un segundo si debía o no usar la sudadera, y después de que una brisa helada recorriera sus mejillas, no lo dudó mas y se lo puso.
-¿Por qué? ¿Por qué es tan amable conmigo?- se cuestionaba mientras iba en camino de regreso a su "hogar". -Pobre chico, creo que la verdadera pregunta es ¿Por qué lo trato mal? Es decir, es un muchacho como yo, quizás ha sufrido aun mas que yo, no entiendo por que lo trato tan mal si es claro y evidente que ese niño me gusta. – Alexet se detuvo en seco - ¡¿Pero que diablos acabo de decir?! ¡que me gusta! ¿Me gusta ese chiquillo?
Alexet se llevó la mano derecha a la boca, como tratando de callarse, mientras que su brazo izquierdo lo dirigía a su estómago, estaba asqueado, no podía creer las palabras que inconscientemente acababa de decir, algo se rompió dentro de su ser.
Si bien era cierto que él no veía nada de malo que dos personas del mismo sexo se enamoraran, pues él mismo había flechado a esas personas, pero el hecho de imaginarse que él tal vez podía estar enamorado de un muchacho, le hacía sentir enfermo, no podía imaginarse si quiera el estar con Jack, pero tampoco podía negarse que le gustaba y si no tenía cuidado, podía enamorarse, puesto que él era Cupido, no necesitaba flecharse, su alma podía escoger a su acompañante cuando ella considerara que la persona a su lado era la indicada, pero… tal vez su alma estaba perdida, desorientada e incluso hasta rota, pues él recordaba haber estado enamorado una vez de alguien, aunque no sabía de quien.
-Es obvio, pero ¡que diablos! Yo soy mayor que él, ¡mucho mayor! ¡Él apenas tiene 308 años! Y es mas que evidente que está enamorado de Hada- Alexet miró su carcaj – sin embargo, no recuerdo haberlos flechado antes, y no pude ver ningún hilo atado a ellos, eso significa que ellos no se aman, mmm, yo recuerdo, recuerdo haber visto su flecha hace tiempo, creo que fue cuando volví a la vida, ¡si! Eso es! Yo aun debo tener su flecha en algún lugar de mi guarida, pero… ¿Por qué jamás he registrado nada de él? Es como si, como si el destino hubiese planeado que no se enamorara – Alexet suspiró pesado, cientos de preguntas rondaban su cabeza, iba tan distraído que solamente pudo percibir el hilo de sangre que rodó por su mejilla.
-¡Hijo mío! ¡Has vuelto con tu padre! – dijo una voz detrás de él. Alexet se giró cuidadoso.
-¿Qué quieres?- preguntó molesto.
- Solo quiero que me acompañes, solo eso.
-¿Acompañarte? ¿crees que estoy loco? Después de lo que me has hecho, ni en tus sueños iría contigo, "padre". – respondió resaltando la palabra Padre mientras se limpiaba el rostro y le mostraba la sangre derramada de su mejilla. La persona tras él lo miró indignado.
-¡Ingrato! ¡Me acompañarás por que yo lo digo! – y golpeó fuertemente al pelimorado dejándolo inconsciente.
…
Cuando Alexet finalmente se despertó, se asustó al notar que su arco y sus flechas no estaban, miró a su alrededor, todo estaba en plena oscuridad, vaciló en sus movimientos tratando de ponerse de pie. Aquel lugar se le hacía familiar, era como si hubiese estado ahí antes. Observó con detenimiento cada rincón de aquel tenebroso sitio. Su mente daba vueltas, estaba mareado, un dolor surgió en su pecho, dirigió su mano hasta donde nacía el dolor y pudo ver como una flecha de su carcaj atravesaba su ser, bajó la vista con las amenazantes lágrimas a punto de salir.
-Alexet, ¿No me digas que te has vuelto débil?- comentó decepcionado una voz masculina. El aludido abrió la boca, una lágrima recorrió su mejilla.
-No sé a qué te refieres – respondió con la voz quebrada, el dolor se volvía cada vez mas agudo y penetrante. Debía sacar la flecha en ese instante, de no ser así, ésta se desvanecería dejando su magia presente, y podía ser bastante peligroso, puesto que no tenía ni la mas mínima idea de a quien pertenecía dicha flecha.
-No me digas que, no recuerdas esto- continuó la voz mientras una luz se hacía presente, de pronto, una figura se divisó, era un muchacho de cabello castaño y ojos del mismo color, en su rostro se dibujaba una sonrisa de plena felicidad. Un hombre se acercó, mientras que, el joven, abrazaba fuertemente a una chica bastante bonita. El recuerdo se desvaneció. La oscuridad volvió a hacerse presente. Alexet no comprendía aún, y, a causa de la flecha que atravesaba su cuerpo, comenzó a llorar desconsoladamente. Pitch se mostró de entre las sombras.
-Ese eras tú, Alexet, y la chica con la que estás, es el Hada de los Dientes. La flecha que atraviesa tu pecho, es la que te unía a ella en vida, la que ahora no te causa mas que dolor, pena y miedo. Miedo a recordar quien eras, ¡miedo de recordar que ella era tu prometida! – Pitch iba alzando cada vez mas la voz – y miedo a recordar que tú eres MI HIJO! ¡Es por eso que tú alma está perdida! Por eso está rota! Por que no quieres darte cuenta de quién eres, por miedo.
Alexet se dejó caer de rodillas, sollozando, era mentira, sí, debía ser mentira, por que él no amaba a hada, lo que es mas, ni siquiera la recordaba. Con las fuerzas que le quedaban, tomó la flecha que penetraba sus entrañas por la espalda y la sacó con un grito bastante sonoro, la tiró al suelo, y divisó entonces su carcaj y su arco. Los tomó y se puso en guardia.
-Es mentira!- gritó furioso, apuntándole a Pitch con una flecha negra. – Yo no soy ese chico- sollozó – por que yo, estoy enamorado de alguien mas! – y disparó, para luego salir huyendo de ahí. Pitch esquivó el ataque. Cerró con fuerza el puño, era increíble que después de eso, Alexet seguía negando su pasado.
Por su parte, Cupido volaba a toda prisa, intentando calmar los fuertes latidos de su corazón, cerró con fuerza los ojos mientras lloraba abiertamente.
-Eso es mentira- susurró en llanto – es mentira – repitió – por que… mi alma no está perdida, no está… perdida… por que yo… yo amo a Jack Frost – pronunciadas estas palabras, su cuerpo cayó desplomado, la herida en su pecho era bastante profunda y, aunado a ello, había usado todas sus fuerzas para liberarse de su flecha, causando así, un desmayo en pleno vuelo…
…...
Notas de la autora: Espero que les haya gustado, sé que me tardé bastante en actualizar pero lo importante es que lo hice jeje si, está bien, pueden tirarme de tomatazos si gustan jeje pero es que se me ha estado complicando. Mi celular ya ni sirvió y me compraron otro, aunque el plan en este no es muy bueno y no puedo compartir datos con mi tablet que es donde tengo los fanfics. Además el colegio no me deja. Este es mi ultimo semestre y entraré a la universidad, por lo que les informo que tardaré en actualizar. Gracias por sus reviews y paciencia, espero que puedan aguantar un poquito mas. Ammm sobre el ultimo comentario, no lo subo a wattpad, solo aquí en , pero te prometo que actualizaré lo mas pronto que pueda. Espero no decepcionante (/n\) tanto con la actualización como con la historia. Hasta entonces. Nos leemos después.
Ciao :*
