Verano


Tras la muerte de Finn, las cosas cambian entre Kurt y Sebastian.


Se sentía extraño, estar de pie frente a la casa de Kurt, tocando el timbre.

Sebastian recordó que la última vez que esto ocurrió fue el verano pasado, cuando Kurt lo invito a aquella fiesta. Aunque Sebastian había estado ahí desde esa vez, un par de veces para las vacaciones de invierno y en marzo cuando Finn murió, Kurt siempre había estado ahí para abrirle la puerta antes de tocar el timbre. Sebastian le había mandado un mensaje de texto unos minutos atrás, pero no había obtenido una respuesta. Sabía que Kurt estaba ahí. Se habían mandado mensajes de texto desde que el avión de Sebastian había aterrizado hace unas horas y Kurt sabía que pasaría a verlo apenas terminará la cena con su padre y Jane y dejará sus cosas.

"Debe haberse quedado dormido," Carole le dijo a Sebastian mientras lo dejaba pasar. "No ha bajado desde la cena."

Sebastian le agradeció antes de dirigirse a las escaleras, pero fue cuidadoso en evadir sus ojos. Carole era genial, le gustaba mucho, pero no era fácil pretender que todo estaba bien, que aun sonreía tan brillante y cálida como lo había hecho el último invierno, cuando él mantenía la mirada baja. Tan egoísta como era, ya estaba esperando poder evadir a los padres de Kurt esta noche. Esta noche y por el resto del verano si era posible.

Un suave golpe en la puerta de Sebastian no tuvo respuesta y cuando Sebastian entró, vio a su novio acurrucado en la cama, dormido. Eran las ocho y Sebastian sabía que Kurt solo se quedaba dormido a esa hora si no había dormido en la noche, pero intentó enfocarse en lo positivo. Al menos Kurt hoy estaba vestido. Al menos estaba durmiendo. Al menos ahora estaba aquí.

Había pasado tres semanas desde que Sebastian había estado aquí. La rápida visita de fin de semana en Abril había sido el único momento desde el funeral en que había sido capaz de volver a Ohio. Desde entonces Kurt había sido un desastre, mucho peor de lo que había sido cuando sucedió y cuando Sebastian se dirigió de vuelta al aeropuerto el domingo en la noche, había estado igual de feliz de poder alejarse de eso como lo estaba de aterrado de dejar a Kurt así.

Al menos estoy aquí. El pensamiento hizo a Sebastian girar los ojos. No sabía si hacía más daño que bien estar aquí, pero aun así se sentía culpable de no poder pasar tanto tiempo con Kurt los pasados meses. Tenía que terminar el semestre, no había elección, había hecho lo que había podido, pero… ¿de verdad lo había hecho? ¿De verdad? ¿Un mejor novio hubiera vuelto junto a Kurt, dejando de lado sus clases? Quizás, pero un novio mejor quizás sabría cómo hacer sentir mejor a Kurt. ¿Lo hubiera hecho mejor Blaine? Esa pregunta lo había estado aquejando por meses. Sabía que la respuesta era sí.

Kurt pasaba mucho tiempo con Blaine ahora y Sebastian odiaba lo celoso que lo hacía sentir. Era estúpido porque confiaba en Kurt y siempre estaban con Sam y Tina pero aun así dolía, y dolía que doliera porque era otro recordatorio de que no estaba de verdad preparado para esta clase de compromiso. Tener un novio era fácil cuando las cosas estaban bien pero Sebastian apestaba cuando las cosas se ponían pesadas. Kurt era su primer novio y el único novio que podía imaginar querer por el futuro previsible ('por siempre' se dejaba pensar algunas veces), pero desde la navidad, las cosas se habían vuelto más difíciles de lo que Sebastian esperaba. Se había sentido inadecuado desde el diagnóstico de cáncer de su padre. Kurt había considerado volver a Ohio cuando se enteró, para quedar con su padre durante la primavera y el verano y volver cuando las clases comenzaran en otoño en NYADA, pero no sucedió. Sebastian no había sido el único en disuadirlo y había pensado que quedarse en Nueva York sería lo mejor para Kurt pero había sido egoísta. Sebastian nunca había sido desinteresado, no sabía cómo serlo. Si fuera por él, Kurt tampoco estaría ahí desde la muerte de Finn. Aún estarían en Nueva York compartiendo la cama de Sebastian, haciendo planes para que Kurt se mudara, probando nuevos restaurantes, saliendo con sus amigos, buscando distracciones de todas las maneras posibles. Aquí, solo existía el constante recordatorio de lo que Kurt había perdido y todos sus planes para el otoño se encontraban al aire. Sebastian ni siquiera estaba seguro si Kurt aun planeaba volver a Nueva York para comenzar las clases en la universidad o si había decidido mudarse con Sebastian para que Blaine tuviera lugar en el departamento con Rachel. Sebastian temía preguntar y se avergonzaba de pensar en estas cosas cuando Kurt estaba pasando por tanto.

Tendrán tiempo para hablar más tarde, mañana y el resto del verano y Kurt necesitaba dormir, así que Sebastian no lo despertó. En silencio dejó su bolso y sacó su computador, pero cuando se volvió a la cama los ojos de Kurt estaban abiertos.

"Lo siento," Sebastian dijo. "Estaba tratando de no hacer ruido para no despertarte."

Kurt levantó una ceja. "¿Ibas a dejarme dormir en mi ropa? Eres el peor novio." La pequeña y bromista sonrisa en el rostro de Kurt le decía que era una broma. Kurt no diría eso en serio, incluso aunque fuera verdad. Se sentía cierto, sobre todo últimamente. Sebastian había pasado mucho tiempo estos últimos meses sintiéndose inadecuado.

"Pensé que necesitabas dormir."

Kurt arrugó su nariz, pero no se movió. "No. Siento que lo único que hago es estar acostado en la cama."

Sebastian no discutió eso. "Bueno, será más divertido ahora que estoy aquí. Deberíamos cambiarnos. Estoy muy cansado también, así que…"

"En un rato más," Kurt dijo, finalmente sentándose en la cama. Levantó sus brazos y le hizo un gesto a Sebastian para que se le uniera. "Ven aquí."

Sebastian no sabía que era lo correcto para decir hace semanas, pero esta parte, la cercanía, aún era fácil. Se abrazaron por un minuto, aferrados con fuerza antes de que Kurt se soltara del abrazo para besarlo. Se sentía desesperado, incluso aunque era un comienzo no un final. Sebastian estaría con él todo el verano, estarían cerca y no podían prever ninguna circunstancia que pudiera separarlos ni siquiera por un día, mucho menos tres semanas. Las tres semanas desde que Sebastian no había estado con él se habían sentido como una eternidad. Tratando de lidiar con los exámenes finales, los trabajos, la nueva obsesión de Santana con él, encima de todo la distancia física y emocional que tenía con Kurt, había sido una pesadilla.

"Estoy tan feliz de que estés aquí," Kurt le dijo cuando estuvieron acostados unos minutos más tarde, aun vestidos y sosteniéndose cerca.

"Yo también." Sebastian ya se sentía más calmado de lo que se había sentido en semanas. Si Kurt lo dejaba, se iba a aferrar lo suficiente como para compensar las pasadas semanas, por todas las veces que había tenido que observar a Kurt recostarse en Skype sin ser capaz de alcanzarlo a través de la pantalla para tocarlo, por todas las veces que Kurt lo había llamado en las noches, ebrio de cansancio y plagado de preocupaciones sobre que sus padres podrían separarse, o en como ahora nunca iba a tener sobrinos y Sebastian no podía abrazarlo y calmarlo hasta que se quedara dormido.

"Fui a Lima Bean hoy," Kurt dijo después de un momento de cómodo silencio. "Elaine dijo que estaría feliz de contratarme de nuevo por el verano. No sé cuántas horas serán, pero… al menos estaré ahorrando dinero. Va a ser mucho más difícil trabajar cuando comiencen las clases."

Sebastian no pudo contener el pequeño suspiro de alivio ante la mención de Kurt sobre el otoño. "Creo que es genial."

"Es un trabajo terrible. Lo odiaba."

"Kurt, me duele que tengas tan malos recuerdo de cuando trabajabas ahí," Sebastian bromeó. "¿Nuestro cortejo fue tan terrible para ti? Yo lo disfrute."

"Lamentablemente, no creo que nadie me va a estar cortejando este verano."

"Que pena ¿huh?" Sebastian le dio un codazo, haciéndolo reír. Eso era música para los oídos de Sebastian.

"No será tan divertido sin ti," Kurt dijo.

"Puedo ir a molestarte como solía hacerlo," Sebastian prometió. "Solo puedo pasar una pequeña cantidad de tiempo con mi padre y Jane antes que me den nauseas."

"Sé que esta no es la manera en que planeamos pasar el verano," Kurt dijo, los últimos restos de su sonrisa se desvanecieron.

Sebastian se aferró a él más firme, pero como siempre, sus palabras fueron un desastre. "Estará bien. O… um, tan bien como se pueda."

"Lo siento," Kurt murmuró. "Sé que me he estado derrumbando un poco."

Sebastian se alejó para poder mirarlo a los ojos. "Tienes todo el derecho, no te disculpes. Y vamos a pasar el verano juntos, así es como lo planeamos, ¿cierto? Juntos en un mismo lugar es todo lo que importa para mí."

Kurt soltó una risa. "Tan cursi."

"Lo digo en serio," Sebastian insistió con una sonrisa. No era la intención hacer reír a Kurt, pero iba a obtener todo lo que podía.

"Lo sé," Kurt levantó la mirada, sus ojos eran cariñosos y cálidos. "Es solo que no puedo creer que me las arregle para que Sebastian Smythe dijera cosas como esas y las dijera en serio."

"Haces milagros."

"Lo sé," Kurt estuvo de acuerdo. Se quedó callado por un momento y la sonrisa bromista había desaparecido para cuando añadió, "Tú también los haces."

Sebastian podía sentir el nudo formándose en su garganta, pero probablemente era mejor no trata de arruinar ese raro momento de alivio, alegría y esperanza con palabras. Por ahora, solo tenía que sostener a Kurt más fuerte.