Bueno, bueno, bueno, aquí estoy de nuevo. No hay palabras de disculpa suficientes, lo sé. Pero se intentara: Siento haber tardado tanto en actualizar, pero mis dos-cientos cincuenta mil trabajos no me dejan tiempo, y lo dicho, cuando tengo tiempo la pereza gana la batalla. Además me he dado cuenta de que necesito padecer de insomnio para que la inspiración venga a visitarme, así que no sé si considerarlo bueno o malo, ja, ja, ja.

Espero que el próximo no tarde otro año completo en estar acabado (tiraré de café, coca-cola y red bull para conseguirlo si hace falta). XD

He realizado bastantes modificaciones y arreglos en los capítulos anteriores que ayudan a entender la historia mejor, así que, bastante satisfecha de éstos ya puedo continuar con la historia que tantos dolores de cabeza me está dando.

Si estás leyendo esto, espero que te guste.

Hasta pronto, Nika-chan.

Capitulo IV: CELOS

Las chicas se encontraban en los baños femeninos del camping mientras acababan de arreglarse. Después de descubrir la encerrona de los chicos para poder ir al pueblo y pasar la tarde con aquellas "perras en celo" (recién bautizadas por Yuka) habían decidido ir por su cuenta al bar musical del camping. Bueno, realmente, Yuka había decidido salir esa noche, también había sentenciado que iban a pasar de ellos y a pasárselo bien bailando sin parar, y además, que iban a ponerse guapísimas para que se dieran cuenta de lo que ellos se perdían. En fin, que Yuka lo había decidido todo ella solita y sin tener en cuenta las protestas de sus dos amigas, que afligidas, no paraban de resoplar y quejarse de las pocas ganas que tenían de hacer nada.

- Ya veréis, nos lo vamos a pasar genial. Espero que pongan buena música- insistía por undécima vez Yuka mientras delante de uno de los espejos del baño se ponía el rímel de color negro en las pestañas.

- Si tú lo dices… - comentó Sayuri con la mirada triste fija hacia el suelo- yo voy a serte sincera, se me han quitado las ganas de todo…

- Anda, no seas tonta, anímate y pasa del idiota de Daisuke. Él se lo pierde. Al igual que Ranma ¿verdad Akane?- decía mientras se giraba hacia una enfurruñada Akane.

- A mi me da igual lo que el idiota de Ranma haga, al fin y al cabo, no es mi asunto tal y como él ha dicho y remarcado esta tarde. Así que…

- Así que nada – interrumpió Yuka a Akane – Si no es tu asunto, ¿porque estas de morros desde que viste a esa rubia bobalicona enganchada a Ranma?- añadió con sorna.

-Te recuerdo que él siempre lleva a alguna "pegada" – y a pesar de las palabras no pudo evitar poner cara de asco, pero reponiéndose "aparentemente" cambió su cara por una de orgullo y autosuficiencia y añadió- estoy acostumbrada a que Shampoo esté en plan "lapa" con él. ¿O ya te has olvidado de eso?

Ante esa pregunta Yuka decidió que la única manera de convencer a Akane era atacando a su punto débil de nuevo, y eso fue lo que hizo:

-Creo que ya te lo he dicho antes pero… eso te pasa por no marcar el terreno -y se volvió a girar de cara al espejo con una sonrisa triunfal en la cara y dando la conversación por zanjada.

-Déjalo Yuka – y arrugando el frente, hecho que demostraba que Yuka había ganado, añadió- porque aún me estás poniendo de peor humor y si eso pasa, entonces si que no me mueves del saco de dormir. Sayuri, mejor salimos, porque aguantar a esta toda la noche dando el coñazo, es peor que estar un rato tomando algo, por muy "depres" que estemos. ¿Qué me dices? – Y sonrió para animar a la chica dulce del grupo.

-Pues que qué remedio, con tal de ahorrarme el dolor de" Yukabeza".

Y juntas rieron la broma de Sayuri.

Después de esa conversación y una vez maquilladas, iban a vestirse con la ropa elegida por cada una de ellas, menos Akane, que había decidido ir con unos tejanos y tirantes, y sus amigas la obligaron a ponerse otra cosa muy diferente. Yuka insistió hasta que consiguió que vistiera una minifalda tejana en vez de los tejanos largos. Y llegaron a un acuerdo, después de mucho insistir Akane, permitiéndole ir con la camiseta de tirantes que ella había elegido por ser de color rojo sangre, y según Yuka, favorecía sus ojos. Cuando Akane mencionó que eso era una tontería, se vio de nuevo envuelta en una conversación entorno a que tenía que ir muy guapa para que "él" alucinara. Accedió, naturalmente, por tal de no tener que discutir de nuevo sobre ese tema con ellas, y si Yuka decía que el rojo favorecía, por supuesto, ella no sería quién lo negara.

Minutos más tarde, y después de muchos suspiros de resignación por parte de Sayuri y sobretodo de Akane, las chicas por fin estaban listas. Recogieron todos sus bártulos y se dirigieron hacia la parcela. A lo lejos, vieron que los chicos esperaban ya arreglados, y por la cara que tenían seguramente desde hacía rato.

Fueron acercándose y cuando faltaban pocos metros para estar junto a los chicos Yuka volvió a tomar la iniciativa:

-Bien, ahora vamos a hacer lo que yo diga, uno, llegamos a las tiendas, dos, dejamos el neceser, y tres, cogemos lo que necesitemos para salir sin decir ni pio – Acompañó sus explicaciones con los dedos, levantándolos uno a uno mientras decía los números- Y después nos vamos las tres solitas a pasárnoslo bomba. ¿Entendido?- y finalizó su frase transformando esos tres dedos en un gesto de okey.

-Cualquiera te lleva la contraria… - comentó Sayuri guiñándole un ojo a Akane.

Yuka que había visto el gesto de complicidad entre ambas intentó animarlas un poco más en visto de que, a pesar de sus intentos, aún no lo había conseguido del todo.

- A ver Sayuri… ¿Es qué te ha contagiado Akane su pesimismo? Vaaaaaaaaamos chicas, tan solo… Hacedme caso ¿si?- Mientras terminaba su discurso puso ojitos de cachorrito abandonado, por lo que sus dos amigas no les quedó más remedio que soltar una risita ligera y asentir con la cabeza.

Llegaron a la parcela y eso provocó que los chicos, que se encontraban sentados en las sillas de plegables que tenían alrededor de una mesita, se levantaran para prepararse para irse todos juntos.

-Joder chicas, pues si que habéis tardado- decía Daisuke con una sonrisa mientras se acercaba a Sayuri sin dejar de mirarla de arriba abajo - ¿nos vamos ya?

Yuka se interpuso entre sus miradas de camino a la tienda para dejar el neceser y coger el bolso. Y mientras tenía la mitad del torso dentro de la tienda soltó un rápido:

- Vosotros sabréis que planes tenéis. ¿No? Nosotras nos vamos. Venga chicas. – y salió de la parcela hasta llegar al camino principal de la calle.

Sayuri también cogió un pequeño bolso, mientras que Akane se metía en el bolsillo trasero de la falda el dinero que pensaba llevarse. Después de eso se unieron a Yuka y emprendieron el ligero paseo hasta la discoteca.

Tan solo Akane, en un momento de debilidad, se giró rápidamente y dijo un "hasta luego chicos" mientras buscaba unos ojos azules, ganándose así una mirada desaprobatoria de Yuka una vez estuvieron alejadas unos cuantos metros de ellos.

Cuando las tres siluetas femeninas desaparecieron de su vista Hiroshi se giró triunfal:

-¿Qué os había dicho? Veis como se han puesto celosas- sonrió triunfal como si hubiera descubierto algo grandioso.

-A mi me da la sensación de que más bien han pasado de nosotros, pero en fin… - comentó decaído Daisuke mientras cogía su cartera - ¿Vamos para allí o qué? A lo mejor si nos damos prisa las alcanzamos y vamos con ellas.

-Mejor nos vamos nosotros solos. No tengo ganas de discutir.-refunfuñó Ranma.

-Pero si Akane al menos se ha despedido ¿por qué ibas a discutir con ella?- preguntó inocente el rubio.

- Mira Dai, cosas nuestras ¿vale?

-Ja ja, eso Dai, cosas suyas, es decir lo de siempre – se rió Hiroshi al tiempo se cogía de los hombros de sus dos amigos- ¿Es qué no vais a crecer nunca? ¿Cuánto hace que estáis prometidos? Tío, se ve a leguas que estas loquito por ella, déjate ya de gilipoy…

-¡Cállate! ¿Quieres? No te metas, no tienes ni idea. – Se salió del abrazo de Hiroshi con un gesto brusco- Estoy harto de ser siempre el culpable de todo. No me escucha, no confía en mí. ¿Cómo voy a estar loco por una marimacho así, eh?- y comenzando a caminar en la misma dirección por la que las chicas habían desaparecido, soltó de espaldas a ellos- ¿Vamos o qué?

- Sí, sí. Lo qué tú digas Ranma –hizo un gesto con la mano para quitarle importancia al asunto pero volviéndose a Daisuke susurró de manera que sólo él pudiera escucharlo- pero diga lo que diga, Akane, de marimacho, nada de nada, que está buenísima. ¿Te has fijado que hoy lleva minifalda? ¡Menudas piernas!

-Hiroshi, cállate, que como Ranma se entere te rompe el cuello…

Y así, los tres chicos se pusieron en marcha.

# # #

El garito no era muy grande comparado con las discotecas de Tokio, pero ponían buena música y había un buen ambiente. Para cuando llegaron los chicos, las tres féminas ya se habían lanzado a bailar en un lateral de la pista de baile. Estaba algo oscuro, como en cualquier bar musical, con algunas luces de colores que se movían al ritmo de la música. Ranma nada más entrar se hizo un esquema mental del lugar, a la derecha de la entrada la barra en forma de "U", y al otro extremo, hacia la izquierda y tirando hacia el fondo, algunas mesitas redondas con algunos sofás que las rodeaban. Localizó los baños por encima de la multitud al fondo en una puerta a la derecha. Intentó concentrarse en cualquier detalle absurdo del local por tal de entretenerse y no buscar unos ojos chocolate. Sin embargo, Daisuke, que no iba a dejarse vencer por un orgullo estúpido lo primero que hizo fue buscar a sus amigas. En cuanto las localizó con la mirada llamó la atención de Ranma dándole un toque en el brazo y una vez le miró alzó la barbilla y sin palabras le indicó donde estaban ellas.

En vista de que Ranma no iba a responderle insistió:

-Miradlas, allí están. ¿Qué hacemos? ¿Vamos con ellas o nos ponemos a parte?

-Mejor no –cortó tajante Hiroshi sin ni siquiera mirarlos. A lo lejos había localizado a el grupo de chicas con las que habían coincidido en el autobús de vuelta al camping, y empezó a dirigirse hacia allí – prefiero la barra, o mejor dicho, la compañía que hay en la barra. Vamos.

Hiroshi tomó la iniciativa y se colocó junto a las chicas y en seguida emprendió una conversación con una de ellas. Ranma y Daisuke le siguieron, pero se pusieron algo a parte, algo alejados del grupito. El castaño pidió de beber para los dos y después de eso se estableció un silencio tenso y raro, pues no sabían bien que hacer. Finalmente Ranma lo rompió:

-¿Qué has pedido?

-¿Qué? – Daisuke pareció volver a la realidad pues estaba ensimismado mirando a Sayuri a lo lejos bailar.

-¿Qué qué me has pedido de beber? – volvió a preguntar Ranma insistiendo y arrugando la frente.

- ¡Ah! Cerveza. Un par de cervezas…

-¿Y desde cuando bebo yo cerveza, eh?

-Lo siento, no me he acordado, las he pedido sin pensar… -y mientras acababa la frase sus ojos volvieron a volar desde Ranma hasta donde se encontraba Sayuri.

El chico de la trenza, mosqueado en vista de que su amigo estaba más pendiente de sus amigas que de su conversación, quiso ponerle las cosas fáciles.

-Oye, Dai, si quieres estar con ellas, vete. No pasa nada, no vas a dejar que Hiroshi te joda lo de Sayuri… ¿no? – y mientras acababa la frase se apoyo en la barra con un gesto desenfadado intentado quitarle importancia a lo que había dicho.

Dai, todavía mirando hacia la pista de baile le comentó:

-¿Y tú qué harás? Estarás con las de esta tarde y con Hiroshi. ¿O te quedarás solo? Porque conociéndote no te veo comiéndote el orgullo y yéndote con Akane, por muchas ganas que tengas…

-¿Quién ha dicho que tenga ganas de estar con ella?- y alzó las cejas.

-Mira tío, a mi me dirás lo que quieras, pero somos amigos desde hace mucho tiempo y a mi no me engañas, de hecho…- y miró hacia el techo con gesto pensativo fingido y añadió- al único que engañas es a ti mismo.

Sonrieron los dos y al tiempo que Ranma se giraba de cara hacia la barra de nuevo y se apoyaba de frente en ella con los codos le contestó:

-Lo que tú digas...

Las chicas por su parte se habían cansado de bailar, de hecho, Sayuri y Akane no es que estuvieran muy predispuestas a hacerlo, pero Yuka, como siempre, las había obligado a salir a la pista. Cuando el calor las invadió decidieron ir a sentarse a una de las mesitas con sofás alrededor.

Una vez sentadas la conversación no era fluida, pues Sayuri estaba triste, tenía los ojos clavados en el suelo, y sólo los levantó durante unos instantes, cuando Yuka la avisó de que los chicos acababan de entrar. Miró hacia ellos y los siguió con la mirada con la vaga esperanza de que Dai, al menos él, se dirigiera hacia ellas, pero cuando vio que se iban los tres hacia la barra volvió a bajar la vista y se limitó a contestar con monosílabos. Yuka intentó animarla por quinta vez en la media hora que llevaban en el lugar:

-Sayuri, cariño, ya sabemos que te gusta mucho Daisuke, pero… tampoco es para tanto, sólo estaban hablando, y además si él es tan tonto como para no darse cuenta de la gran chica que eres es que no merece la pena. ¿Verdad Akane? – y le cogió la mano a la entristecida chica mientas buscaba la aprobación y la cooperación de una distraída peli-azul.

-Sí, claro. Son todos unos capullos… no se libra ni uno. Siempre lo he dicho.

-Tú ayudando, di que sí – y mientras decía esto le pegó una pequeña colleja, cosa que consiguió que Sayuri sonriera ante la mueca que puso la golpeada- ¿Ves? Eso ya me gusta más.

-¿Y era necesario que me pegaras para hacerla reír?- comentó mientras se frotaba la zona golpeada con la mano.

-La verdad es que no…pero me había quedado sin ideas para distraerla – rió al tiempo que ponía cara de niña buena.

Akane rodó los ojos y añadió:

-¿Así que la verdad, no? ¿Quieres la verdad? La verdad es que a veces eres totalmente insoportable tía.

-¡Bah! Lo que tú digas…- le quitó importancia con un gesto de la mano que no sostenía la de Sayuri, y después poniéndose seria de nuevo preguntó- Bueno, ¿y ahora nos vas a decir por qué te ha afectado tantísimo ver a Dai con esa? Tampoco es para tanto…

-Vale, pero no quiero comentarios, ni reproches, ni nada de nada. Lo diré y cambiaremos de tema. ¿Sí? - esperó a que sus dos amigas asintieran con la cabeza y después prosiguió – El viernes pasado Dai y yo quedamos a solas, fuimos al cine, a cenar y nos enrollamos, fin de la historia, ahora a otra cosa.

-¿Cómo? ¡Será cabrón! ¡Y yo que creía que era un buen tipo!- gritó Yuka mientras se ponía de pie.

-¿Dónde vas? Me habías dicho que cambiaríamos de tema, siéntate por favor, no quiero darle más vueltas. No la líes Yuka, que te conozco –la cogió del brazo y la forzó a sentarse- Te lo pido por favor, no hagas ni digas nada. Por esto no os lo había contado porque siempre tienes que meter las narices.

-Bueno, vale, pero solo quiero lo mejor para ti, ¡joder!.- y puso una cara forzada de resignación y alzó los hombros.

Akane se había quedado callada, no sabía que decirle a Sayuri, ¿debía alegrarse por ella después de lo que había pasado esa tarde? Aunque tampoco había pasado nada. Se decidió a decir algo de lo cuál ella también debería hacer caso…

-Pues Sayuri, no te precipites… no tomes conclusiones precipitadas…quizás… no es lo que parece…- y terminó la frase bajando la mirada al suelo.

-¡Mira quién fue a hablar!-la acusó Yuka.

-Pues por eso- se defendió ella- Al final no os lo he dicho, pero Ranma creo que está enfadado conmigo por eso, por precipitarme y juzgar sin derecho, y ahora las cosas están tan mal… no sé cómo explicarme Sayuri, pero si Daisuke se te acerca esta noche, no le acuses como hago yo siempre, porque no sirve de nada, pregúntale y a ver que te dice…no sé… Es la primera vez que pasa… Es diferente ¿no crees?

-Quizás… Creo que entiendo lo que me quieres decir Akane. Gracias por el consejo- y sonrió – Lo tendré en cuenta si es que Dai se acerca a mí esta noche, claro.

-Por favor- ahora se reía Akane- por ignorarles un poquito, pero si ha sido un castigo de parvulario, Yuka no está acostumbrada a tener que meter en cintura a los hombres, ja, ja, ja… Por Dios, si para Ranma el hecho de que no le hable es la más normal de las cosas. Es más, creo que para él el que no le hable es una bendición de Kami-sama- y después de esa frase y una vez vio como Sayuri se reía con ganas su sonrisa desapareció, pues todo eso le había recordado la situación en la que estaban.

Akane no paraba de darle vueltas a la cabeza a todo ese asunto, ¿por qué tenía derecho a estar él enfadado? Después de todo era él quien estaba con otra y a punto de besarse, como siempre. Y… ¿para qué escucharle? Qué le iba a decir, qué todo era un malentendido, qué él no tenía nada que ver. ¿Y si fuera así qué? ¿Es que no aprendía nunca que siempre se dejaba enredar por los mismos trucos sucios? Se había acostumbrado a sus desplantes y a sus insultos, incluso a que no la considerara una mujer de verdad, pero… a sufrir la vergüenza de estar prometidos (aunque fuese por obligación) y tener que aguantar que otras lo besaran delante de medio Nerima era otra cosa.

Muchas preguntas sin respuesta, como siempre en cuanto a Ranma se refería, pero eso no quitaba que dejaran de doler. Cada punzada de celos es un dolor nuevo en el corazón, y para eso no hay cura posible más que un amor fiel, confiado y correspondido, así que si ella tenía que esperar eso del luchador de artes marciales, ya se podía estar metiendo a monja.

Tal y como era frecuente ese día el torrente de pensamientos se vio interrumpido por Yuka:

-Chicas, ¿Qué queréis? Voy a la barra a por bebidas- anunció.

-Una cola Light por favor-contestó Sayuri.

-Y yo una normal. ¿Quieres que te acompañe?- dijo Akane mientras se levantaba con intención de ayudarla.

-¡Qué va! Solo son tres vasos mujer. Enseguida vuelvo.

Yuka se levantó y sus dos amigas la vieron perderse entre el gentío que a esas horas ya se había acumulado en el lugar. La peliazul miró a los ojos a Sayuri mientras con una mirada de preocupación le preguntaba:

-¿Qué crees que estará tramando ahora?

-No lo sé. Pero seguro que bueno no es.

Las dos se rieron con ganas y en ese instante alguien las saludó:

-Buenas noches preciosas. Veo que os lo estáis pasando bien.

Y allí estaba Kenzo, guapísimo, con camisa blanca de manga corta y unos tejanos piratas. La verdad es que el verlo sin la camiseta fosforita le ayudaba a su imagen muchísimo.

-Hola. ¿Qué tal?- contestaron ambas.

-Pues aquí pasando el ratillo y al veros, y como esta mañana habéis sido tan simpáticas, he pensado "Vaya Kenzo es posible que esta noche alguna alma caritativa quiera bailar contigo" Y… aquí estoy- finalizó la frase poniendo su palma delante de la cara de Akane a modo de invitación a bailar.

-Yo es que…. No sé…. – dudaba, pues no quería dejar a Sayuri sola y sabía que eso no iba precisamente a arreglar las cosas con su prometido.

-Vamos, no te lo pienses, yo estaré bien, ves a bailar que Yuka enseguida estará aquí conmigo. ¿Vale?- y cualquiera le decía que no a Sayuri con su carita angelical.

Así que sin querer darle más vueltas aceptó la mano de Kenzo y se fue con él a la pista de baile.

Por otro lado Yuka en cuanto sus amigas no podían verla se fue directa hacia donde se encontraban Daisuke y Ranma. Cuando llegó hasta ellos se hizo hueco a codazos contra ellos para hacerse sitio en la barra, justo en medio de ambos, y así poder pedir las bebidas. Y mientras esperaba a que alguien la atendiera les soltó sin darles tiempo a rechistar por los golpes:

-Que sepáis que sois los dos unos capullos- y miró a lado a lado para mirarlos a los dos a los ojos al tiempo que les ponía cara de odio.

-Gracias Yuka, tú siempre tan amable con tus cumplidos…- bromeó Daisuke mientras bebía de su cerveza.

- De Ranma me lo esperaba Dai… pero de ti. ¿Cómo has podido hacerle esto a Sayuri? Con lo buena chica que es…

-Oye oye oye, que yo no le hecho nada de nada…- se defendió.

-¿Nada de Nada? ¿Cómo te sentaría verla a ella cogida del brazo de otro pocos días después de liarte con ella? ¿A qué no te gustaría?- lo acusó.

-No he hecho nada…

-No digas eso – lo cortó rápidamente Ranma- te digo por experiencia que no sirve de nada, no te van a creer- y hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa de suficiencia, pero que se quedó por el camino.

-Ooooohhh, habló el experto- Yuka le contestó exagerando las sílabas y los gestos- siempre te creen mientras no pongas las excusas cien veces al día. La primera vez solemos creeros, es cuando os volvéis unos cabrones integrales cuando ya no confiamos en vosotros. ¿Te has parado a pensar eso?

-No, porque no soy ningún cabrón, y no pongo excusas- esta vez fue su turno de pegar un buen trago a su bebida.

-Cabrón no sé, pero chulo cada día lo eres más, no sé como te aguanta Akane…

El tono de la discusión había ido subiendo, Yuka enfadada por ellos y porque no la atendían, Ranma vacilón y Daisuke pasota. Lo único que ella podía pensar en ese momento es que sus dos amigas le debían un favor muy grande por aguantar aquello.

-Cálmate, eh guapa, que te estás pasando…- intentó suavizar las cosas Dai.

-Sí, es verdad, tienes razón. Pero si quieres un consejo, yo no perdería más tiempo aquí si no quieres perder a Sayuri… ves con ella y al menos explícale, o distráela porque está muy rayada por tu culpa.

Ante esa revelación Daisuke miró a Ranma como pidiéndole permiso, éste le devolvió la mirada al tiempo que alzaba los hombros y añadía:

-Ya te he dicho antes que te fueras….

-Vale, pues me voy con ella. Luego nos vemos tío.- cogió su botellín y se dirigió hacia donde estaba sentada sola Sayuri.

Yuka lo siguió con la mirada y cuando ya no podía verle bien en un tono muy diferente al que le había hablado antes le dijo al chico de la trenza:

-Ya sé que me he pasado. Lo siento, pero es que te pones insoportable cuando se trata del tema de Akane. ¿Quieres un consejo?

-Creo que me lo vas a decir igualmente…-añadió con resignación.

-Mira hacia la pista de baile- y para que lo hiciera más rápido le cogió con su mano la barbilla y le hizo mirar hacia donde los cuerpos sudorosos bailaba frenéticamente al compás de la música.

Al principio no consiguió ver nada más que a una masa moviéndose al mismo ritmo, pero cuando se fijó un poco más pudo identificar una media melena de reflejos azulados que bailaba sensualmente con un chico de camisa blanca. Ni siquiera se fijó en quién era él, lo único que Ranma era capaz de asimilar en ese momento era que otro hombre abrazaba a Akane des de detrás y le decía algo al oído, a lo que ella contestaba con una de sus sonrisas, aquellas que tanto adoraba Ranma y que quería solo para él. Se tensó y se enfureció por los celos, aunque intentó disimularlo ante Yuka que ahora lo miraba a él directamente a los ojos. Después de unos segundos, cuando fue capaz de controlarse, le devolvió la mirada pero sin decir nada.

-Sólo voy a decirte tres cosas, ¿vale? Y espero, que esta vez me escuches con atención si es que Akane te importa y no quieres perderla. Sino… tú mismo estás comprobando que se te van a adelantar. Ella no va a estar siempre esperándote. ¿Qué me dices ahora?

FIN DEL 4º CAPÍTULO