Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Epico
(Epic)
Un fic de The Prime Minister
Traducción por Apolonia
Capítulo 3
El choque envió ondas de plegamiento sobre el mismo césped, arrancando árboles y enviando a los animales cercanos a volar mientras la tierra se estremecía con el impacto. El polvo se elevaba en grandes nubes de escombros a través del aire, creando una lluvia de tierra y rocas en el suelo ya arruinado. Una brisa suave vino rodando desde las lejanas colinas, despejando las asfixiantes partículas y difundiéndolas en torno al lugar de la colisión. Los animales se tranquilizaron, regresando a sus hábitos de costumbre e ignorando el gigantesco cráter que se formó en el centro de su hábitat. Unas pocas bestias levantaron sus cabezas y miraron a su alrededor, sin embargo, cuando la voz electrónica crepitó a la vida. Las palabras no se oían claramente fuera de la máquina, pero una persona podía oírlas perfectamente, cerrando sus ojos en desesperanza. "Príncipe Vegeta, has sido enviado a la Tierra con el fin de protegerte..."
"Goku, ¿qué fue eso?" ChiChi jadeó mientras sus ojos se abrieron de golpe. Se sentó y miró a su esposo dormido, frunciendo el ceño mientras lo veía que seguía roncando y babeando. Ni siquiera se movió. "¡Goku!" gritó de nuevo, mientras empujaba su hombro. Todavía nada. Apretó sus dientes y se movió para plantar sus pies contra su brazo, doblando sus rodillas y tomando su fuerza. Con un poderoso empujón y un gruñido de esfuerzo, enderezó las piernas y envió a su pesado marido a caer fuera de la cama y a suelo con un ruido sordo. Sonrió mientras era recompensada con un débil gemido flotando desde el borde de la cama.
La cabeza de Goku se levantó lentamente hasta el nivel del colchón, sus ojos lastimados y sorprendidos mientras se frotaba su cabeza con una mano. "ChiChi, ¿por qué hiciste eso?" preguntó, herido.
La expresión de ChiChi expresión se suavizó por un instante, pero luego recordó que algo la había despertado y quería saber qué era. "¿No escuchaste ese choque?" dijo con impaciencia, cruzando sus brazos sobre su pecho desnudo.
Los ojos de Goku rodaron hacia sus esquinas superiores derechas mientras pensaba. "No, no lo escuché. Creo que estaba dormido," dijo sin un solo grano de humor.
Las cejas de ChiChi cayeron. "Ya sé que estabas dormido, Goku," dijo con un suspiro. "Es por eso que te empujé. No podía despertarte."
Goku sonrió y se levantó para poder volver a acomodarse en el colchón junto a ella. "Oh, bueno supongo que está bien, entonces," le dijo amablemente y se relajó a su lado, mirando el sol recién ascendido mientras sus párpados se cerraban.
ChiChi plantó sus pies contra su lado de nuevo, haciéndolo abrir sus ojos de nuevo. Él volvió su cabeza para mirarla. "¡No te vayas a dormir otra vez!" dijo con enfado. "¡Ve a ver lo que se estrelló!"
Goku suspiró. Por lo general estaba levantado hasta esta hora de todos modos, pero él y ChiChi habían estado despiertos hasta muy tarde la noche anterior y estaba adormilado. "ChiChi, quiero quedarme aquí contigo," dijo con dulzura, envolviendo un brazo alrededor de su cintura y atrayéndola hacia sí.
ChiChi sólo frunció el ceño y lo empujó lejos. "Oh, no lo harás," dijo. "Eso no va a funcionar conmigo. "¡Sólo sal allí y averigua qué ha ocurrido!"
Goku suspiró de nuevo y sacó sus piernas por el borde de la cama. Rascándose su cabeza perezosamente, recorrió el suelo por su ropa. Ubicó su ropa interior y se la puso, se puso de pie para trotar alrededor de la habitación y recoger el resto de su gi. ChiChi lo miró con severidad desde la cama. "Está bien, está bien," dijo él, atando su cinturón a su alrededor. "Voy. Nos vemos en un rato."
"Por el amor de Dios ten cuidado, Goku," ChiChi advirtió, tirando de las sábanas hasta sus axilas y mirando a su espalda en retirada con preocupación.
Goku no tuvo que volar lejos antes de encontrar el cráter, el color claro de la tierra en contraste con el verde oscuro del bosque. La tierra a su alrededor estaba cubierto de árboles arrancados de raíz y terrones de tierra, y el propio agujero era de varios metros de profundidad. Al parecer, los animales de la selva no habían resultado heridos, porque podía ver varios moviéndose bajo el dosel de los árboles. Fijó la mirada en el cráter de nuevo, mirando a la tierra para ver si podía descubrir qué lo había causado. El sol de la mañana se reflejó en algo de metal, y bajó unos metros para ver mejor. Había oído hablar de rocas del espacio exterior haciendo abolladuras como esta en la tierra, ¿pero qué demonios podría estar cayendo del cielo que fuera hecho de metal? Utilizó sus sentidos para buscar peligro, y se encontró con un ki débil, para su sorpresa. ¿La cosa de metal estaba viva? Bajó el resto del camino hacia el cráter y se dirigió hacia el centro. La cosa estaba hecha de metal, como lo había visto desde arriba, pero la superficie había sido bastante rayada. Caminó alrededor de la cosa, mirando para ver si podía entender lo que era, y descubrió una burbuja roja que se veía como una especie de ventana. Sacudió el cristal de color rubí con una mano y miró en su interior. Sus ojos se agrandaron en shock y dio unos pasos hacia atrás, bajando sus manos a los costados. Sacudiendo su cabeza con incredulidad, se arrastró de vuelta hacia el vidrio y miró a través de él una vez más. No había duda- era un hombre, y parecía estar terriblemente herido. Goku puso sus manos a cada lado de la ventana y buscó por algún tipo de hendidura que pudiera sostener. Tenía que sacar al hombre, porque podía sentir el débil ki evaporándose incluso mientras buscaba una forma de abrir la cosa. Frunció el ceño mientras no podía localizar algún tipo de hendidura, y decidió que podía romper el vidrio y tomarlo de esa manera. Con un gruñido dio un golpe y dejó que su ataque más poderoso golpeara el vidrio. Cayó con un grito, agarrando su mano casi destrozada y sus ardientes nudillos. Se quedó mirando el vidrio, su boca abierta cuando vio que no había hecho mella. ¿Qué se suponía que iba a hacer ahora? se preguntó mientras se movía alrededor de la máquina, que estaba empezando a considerar como una nave espacial. Los lados de la nave eran completamente lisos y no le ofrecían ningún consejo. Goku se lanzó de nuevo al vidrio y lo golpeó con un puño. "Oiga, señor, ¡despierte!" gritó. El hombre en interior no reaccionó. Goku hizo un baile un poco frustrado en el suelo delante de la ventana, apretando sus manos en puños y frunciendo el ceño. "Mierda," murmuró, y alzó uno de sus puños. "¡Espero que esto no te golpee!" susurró, y se apartó unos metros de la nave. Dejó que el haz de energía volara, y logró hacer volar una buena porción de la parte superior de la nave. Sonriendo con el logro, Goku se acercó hacia el agujero y se agachó para recoger el hombre. Un ruido peculiar llegó a sus oídos, y aunque trató de mantener toda su atención en el hombre no pudo dejar de tratar de escuchar. Sonaba como una voz, pero estaba en un idioma que no conocía. ¿O sí? Algunas de las palabras parecían extrañamente familiares pero no pudo por su vida traer a su mente lo que querían decir. Se encogió de hombros e sacó al hombre fuera del agujero. Algo peludo rozó su brazo y miró hacia abajo, casi tirando al hombre mientras lo hacía. Una cola sobresalía de la espalda del hombre. Una cola marrón, peluda, igual que la que Goku tenía cuando era un niño. El estómago de Goku se hundió al darse cuenta de que las cosas se estaban complicando más allá de su comprensión. Cargando al hombre más grande, salió de la tierra con un gruñido y se alejó.
Zarbon miró a su compañero con frustración. Habían pasado tres semanas en este planeta condenado, y el estúpido Saiyajin no había siquiera levantado un dedo para ayudar. Vegeta al parecer todavía estaba estupefacto, porque todo lo que hacía era murmurar acerca de ser el último de los Saiyajin y cómo iba a derrotar a Freezer. Zarbon sacudió su cabeza antes de volver su atención hacia el mundo exterior de su guarida de hojas y ramas, sus ojos en busca de alguna señal del enemigo. Zarbon se las había arreglado para tomar unas pocas bases por él mismo, pero habían tantos que realmente no tenía ninguna esperanza de ganar, sobre todo porque todos parecían estar armados con esas armas extrañas. Lo único que podía hacer mientras tanto era mantenerse vivo a él y a Vegeta, correr y esconderse y salir en la noche por alimento y agua. Maldijo en silencio a su insuficiencia y entornó sus ojos mientras le pareció ver uno de los arbustos alrededor de ellos temblar un poco. De repente la luz del sol se vertió en la guarida, y Zarbon se volvió horrorizado al ver que Vegeta se había levantado y estaba gritando un grito de batalla con toda la fuerza de sus pulmones. "¡Soy el último!" gritó, sus ojos cerrados de rabia. "¡Voy a matar a todos y cada uno de ustedes bastardos por hacerme el último!" La mirada de Zarbon se movió alrededor y se dio cuenta que estaban rodeados por nativos con forma de insecto. Por supuesto que todos ellos tenían esas armas terribles, y Zarbon tragó mientras comprendía que su caída era inmanente.
Vegeta, sin embargo, había comenzado a brillar. El aura de hielo que lo había rodeado desde el principio de su misión estaba ardiendo de él una vez más, y la piel de Zarbon picaba con el aumento de la energía. "¡No, Vegeta, te vas a destruir!" Zarbon gritó, extendiendo una mano.
Vegeta bateó la mano y volvió a mirar a Zarbon con ojos fríos. "Te sugiero que huyas," el Saiyajin dijo con frialdad. Podía oír a los nativos encerrando sus armas y el zumbido del pre-disparo.
"Vegeta, ¿estás loco?" Zarbon gritó, mirando a los nativos con creciente alarma. "¡Harás que nos maten!"
"¡Vete!" Vegeta ladró, y su aura ardió más brillante. Zarbon se alzó en el aire varios miles de pies y flotó, jadeando y sudando mientras miraba al lugar donde sabía que Vegeta y cientos de nativos estaban de pie. Estaba a punto de cambiar su decisión de huir y correr de regreso al lado de Vegeta cuando hubo un destello cegador de luz, seguido un segundo más tarde por el sonido de una explosión gigantesca. Se cubrió el rostro con sus antebrazos y cerró sus ojos mientras los escombros pasaban volando en el increíble viento, terrones de tierra y quién sabe qué otra cosa cada tanto se enredaban en los jirones de su capa blanca. Zarbon luchó contra el viento en desesperación por mantener su posición, pero la fuerza de la explosión era demasiado fuerte, y con un grito fue enviado cayendo lejos en el aire vacío. A través de nubes de polvo pudo ver trozos de vegetación y posiblemente animales o nativos girando a su alrededor mientras caía por el aire, pero su sentido de comprensión se adormeció pronto y en su lugar se centró en aterrizar. El suelo se precipitó a su encuentro y no tuvo tiempo de reaccionar, chocando sobre la superficie del planeta. Lanzó un suspiro lleno de dolor y la oscuridad lo envolvió.
El cuerpo de Vegeta dolía. Se puso de pie, los hombros caídos, y jadeó mientras flexionaba sus dedos con cuidado para asegurarse de que no los hubiera arrancado. Su cabeza asintió por su propia cuenta y la echó hacia atrás en posición vertical, determinado a permanecer consciente. Parpadeó con rapidez para evitar que sus ojos se cerraran y miró a su obra. Había erradicado un trozo de tierra varios cientos de metros en cada dirección, y pudo ver mientras el polvo se asentaba que las partes de los cuerpos y armamentos, así como fragmentos de árboles y similares, estaban desparramados sin orden ni concierto alrededor de la zona de la explosión. Una sonrisa se extendió a través de los secos labios de Vegeta y tosió con el esfuerzo. Oh sí, les había demostrado no jugar con los Saiyajin. El poder que había convocado para hacerlo, sin embargo, lo había agotado completamente. Apenas tuvo fuerzas para levantarse, pero tuvo la sensación de que no estaría en peligro de nuevo por un tiempo. Por suerte Rihon 8 era un planeta grande y no muy habitado, lo que era lo que les había permitido sobrevivir a él y a Zarbon durante tanto tiempo. Vegeta frunció el ceño y escupió en el suelo con repugnancia. No podía creer que había permanecido en un estado tan lamentable durante tanto tiempo, y que alguien hubiera estado allí para presenciar toda la cosa. Vegeta suspiró, concentrando una vez más para evitar la pérdida del conocimiento, y se preguntó si debería empezar a buscar a Zarbon, y si debía matarlo o no una vez que lo encontrara. Miró a su alrededor y se sorprendió ligeramente al caer de rodillas, incapaz de mover sus manos a tiempo para detenerse cuando se vino abajo con un gruñido. Los colores de la tierra y las plantas y el cielo comenzaron a girar juntos, y su cuerpo dolía demasiado. Tal vez estaría bien dormir un ratito antes de ir a buscar a Zarbon.
Los ojos de Zarbon se abrieron agitados mientras el agua goteaba lentamente en su rostro. "Bueno, mira quién está despierto," una voz profunda dijo con sarcasmo. Zarbon gimió y trató de incorporarse, sólo para que una mano enguantada lo empujara hacia abajo. "Yo no te aconsejaría eso," dijo la voz mientras los ojos Zarbon trataban de concentrarse. "Tienes algunos huesos rotos."
Zarbon soltó una carcajada aguda y jadeó, sintiendo a sus costillas moverse de manera poco natural. "Vegeta," dijo, volviendo su cabeza para mirar al otro hombre, que estaba sentado con las piernas cruzadas a unos pocos metros. "Sobreviviste."
Vegeta soltó un bufido. "Y tú casi no lo hiciste. Qué irónico, ¿no? Freezer te envía aquí para matarme y casi terminas muriendo."
Zarbon tragó. "Tú sabías desde el principio," dijo en voz baja, tratando de no respirar demasiado profundamente y tensar sus costillas.
"Por supuesto que sabía," escupió Vegeta. "Nosotros los Saiyajin no somos tan estúpidos como tú piensas."
"Excepto quizás Nappa," Zarbon respondió, y fue recompensado con una sonrisa genuina.
"Concedido," Vegeta admitió, luego se quedó en silencio mientras contemplaba el parpadeo pequeño del fuego frente a él.
"¿Entonces qué pasó en el aterrizaje?" Zarbon preguntó, recordando la cara de asombro de Radditz mientras la nave despegaba.
"No sé," Vegeta gruñó. "Simplemente parecían haberse vuelto locos."
Zarbon sonrió con sarcasmo. "Probablemente estaban tratando de protegerte de mí," dijo en voz baja.
La expresión de Vegeta no cambió. "Probablemente sí, a pesar de que soy más fuerte que los dos combinados," murmuró.
Zarbon miró los oscuros rasgos del Príncipe. "No se suponía que yo te matara," dijo en voz baja. Vegeta no contestó, pero Zarbon vio una ceja moverse. "Freezer te quería de vuelta con vida."
"Maldito Freezer," Vegeta escupió.
"¿Por qué te quería de vuelta vivo, Vegeta?" Zarbon investigó, un brillo maligno en sus ojos. "Hay rumores..."
Vegeta se volteó hacia Zarbon en furia. "No hay nada en esos rumores," Vegeta gruñó. "Y no es asunto tuyo, alienígena."
"Tú eres un alienígena aquí, también," Zarbon le recordó a la ligera. Vegeta gruñó de nuevo y se replegó para fruncir el ceño al fuego. Zarbon suspiró y decidió que probablemente debería tratar de hacer las paces con Vegeta. El Saiyajin era mucho más fuerte que antes, posiblemente cerca de donde Zarbon estaba en su forma actual. Zarbon sonrió mientras reflexionaba que probablemente tendría de transformar para vencer al Saiyajin ahora. No es que pudiera transformarse en su actual estado de salud. Sus labios se apretaron en una línea enojada con ese pensamiento; era culpa del Saiyajin que él estuviera en este estado de salud. La expresión de Zarbon se suavizó. También era obra de Vegeta que estuviera vivo ahora mismo, porque Vegeta lo había lastimado salvándolos a los dos de los nativos y luego lo rescató de morir solo en un bosque en un planeta extraño. Suponía que añadido a él deberle a Vegeta más de lo que podía culparlo. Suspirando, decidió ampliar la rama de olivo. "Gracias, Vegeta," dijo.
"Cállate," Vegeta respondió bruscamente. "No lo hice porque me gustas."
Zarbon levantó una ceja con eso, pero declinó hacer más comentarios. "Ah, bueno. Supongo que me gustaría saber si crees que pudieras hacer algo así otra vez."
Vegeta miró al hombre inmóvil. "No," dijo con rudeza, sin querer admitir a Zarbon lo cerca que había estado de vaporizarse él mismo con su truco.
Zarbon gruñó. "Hnh. Lástima," murmuró.
Vegeta lo miró con curiosidad. "¿Qué?"
Una amarga sonrisa cruzó el rostro de Zarbon. "Me estaba preguntando, porque estamos rodeados."
"Espera," Goku le susurró al hombre envuelto por encima de su hombro. "Ya casi llegamos." La ciudad se alzaba en su visión y puso una explosión extra de velocidad. Los edificios pasaban volando mientras aceleraba entre ellos, de manera muy angosta para evitar a los varios jets a pesar de que había pasado sólo una hora del amanecer. Finalmente, vio las grandes letras pintadas en el edificio que estaba buscando: Corporación Cápsula. Una sonrisa de alivio cruzó su rostro y disminuyó la velocidad en preparación para el descenso, agarrando al hombre inconsciente con más fuerza. El césped del recinto apoyó tiernamente sus pies al aterrizar y se fue corriendo hacia la puerta de atrás del edificio principal.
Goku bajó al hombre suavemente y tocó a la puerta, esperando unos instantes hasta que oyó un crujido de voz por el altavoz en el lado de la puerta. "¿Quién es?" dijo una voz masculina.
Goku se inclinó hacia el altavoz, sin estar seguro si se escuchaba o no. "¡Goku!" gritó. "¡Encontré a alguien y está mal herido!"
"¡Dios mío, Goku!" la voz dijo, sorprendido. "¿Por qué no llevas al hospital?"
Goku miró a su interlocutor sin comprender. "¿Hospital? ¿Dónde está Bulma?" preguntó después de un momento. "Creo que debería ver a este tipo."
"Bulma está dormida, Goku. Espera, ya bajo," la voz dijo, y Goku oyó crujir mientras el portero se apagaba.
Unos momentos más tarde apareció la Sra. Briefs en su bata, sonriendo brillantemente a Goku mientras lo acompañaba. "¡Buenos días, Goku!" dijo alegremente, poniendo su mano sobre su brazo. ¿Puedo traerte algo de comer?
Goku sonrió y asintió con fuerza, recordando que no había comido. La Sra. Briefs le devolvió la sonrisa y comenzó a sacar ollas y sartenes. Goku miró por la ventana mientras ella trabajaba, y entonces recordó al hombre permanecía tendido en el césped. "Oh, Sra. Briefs, acabo de recordar que no tengo tiempo para comer en este momento. ¿Puedo hablar con Bulma?"
La Sra. Briefs se dio vuelta y puso la sartén sobre la mesa. "Está dormida, Goku," dijo suavemente.
"¿Puedes despertarla, por favor?" Goku dijo, comenzando a mecerse de un pie al otro con impaciencia. "Realmente necesito hablar con ella."
La Sra. Briefs se llevó una mano al pecho y lo miró por un instante. "Supongo, Goku. Voy a ver lo que puedo hacer," dijo, y salió de la habitación.
Goku la vio irse y siguió meciéndose, lanzando miradas preocupadas por la ventana. Pronto oyó un enojado cerrar de puerta y Bulma irrumpió en la habitación, el pelo puesto hacia atrás a toda prisa, manteniendo las dos mitades de su bata juntas con los puños que tenían sus nudillos blancos. "¿Qué diablos quieres, Goku?" dijo bruscamente, entornando sus ojos ante la luz brillante de la cocina. Su madre entró detrás de ella y permaneció en tono de disculpa.
"¡Hola, Bulma!" Goku dijo alegremente. "Ha pasado un largo tiempo desde que te he visto!"
Bulma parpadeó. Nunca había sabido realmente cómo tratar con Goku. "Uh, sí, creo que unos cinco años. ¿Cómo es la vida con ChiChi?"
Goku sonrió ampliamente. "¡Las cosas están geniales! ¡Ella realmente sabe cocinar y tenemos un hijo!"
Bulma parpadeó de nuevo. "¿Un hijo? ¿En serio?" dijo con sorpresa.
"Sí, ¡es la cosa más linda!" Goku dijo, los ojos brillando. "Pero no he venido a hablarte de él," Goku dijo con una voz más débil. Hay un hombre afuera que está herido gravemente.
Bulma frunció el ceño. "Entonces por qué no lo llevas al hospital?" dijo con alarma. "¿Dónde está?"
"Afuera," Goku respondió, y rápidamente se trasladó fuera del camino mientras ella pasaba junto a él. Ella se echó por la puerta y corrió hacia el hombre caído.
"Oh mi dios, ¡está demasiado quemado!" dijo sin aliento. "¿En qué diablos estabas pensando, Goku?" gritó mientras él la seguía. "¡Se está muriendo!"
Por un momento Goku parecía que iba a llorar. "¡Pero mira, Bulma! ¡Mira a su espalda!"
Bulma disparó a Goku una mirada de desaprobación pero centró su atención en el trasero del hombre grande, casi cayendo cuando vio lo que Goku estaba diciendo. "¡Tiene una cola!" gritó, y cayó de espaldas. Goku asintió con la cabeza y se acercó a ella. "¿Qué significa, Goku?" dijo sin aliento.
"No sé. Pero yo tenía una cola también, ¿recuerdas?" dijo, agachándose junto a ella.
"¡Sé eso, estúpido!" dijo bruscamente, y se agachó para tocar el cuello del hombre. "Todavía está vivo," ella dijo en voz baja.
"Quizá sepa algo acerca de dónde soy," Goku dijo con esperanza, y Bulma miró a su viejo amigo. Sus negros ojos estaban preocupados y llenos de una especie de añoranza nostálgica, y se dio cuenta por primera vez lo extraño que debe ser haber vivido una vida como la suya. La única persona con una cola, con increíbles poderes, y sin alguien que le hablara de su pasado.
"Llévalo a la enfermería," dijo con calma. "Voy a llamar al hospital." Se levantó y miró a su madre, que había llegado en la puerta de la cocina. "Haz que papá llame a nuestros técnicos de medicina y asegúrate de que las instalaciones estén listas," ordenó. "Goku, levántalo y sígueme."
Goku asintió y tomó al gran hombre con un gruñido, el rostro intenso con preocupación. Bulma hizo un gesto para que viniera, y caminó por el extenso césped hacia algunas de las dependencias. Goku se apresuró a seguirla, el hombre rebotando en su hombro mientras corría.
Vegeta se levantó despacio al ver el reflejo de la luz del fuego en multitudes de negros, brillantes ojos de insectos. Zarbon tosió dolorosamente en donde él yacía en el suelo, y Vegeta lo miró para asegurarse de que no fuera tos con sangre. Tenía que encontrar una manera de salir de allí rápidamente y llevarse Zarbon con él. Se maldijo en silencio por no haber sólo tomado a Zarbon y llevarlo tan lejos de la zona de la explosión como era posible, pero había estado tan cansado en el momento. Apretó sus dientes mientras se daba cuenta que todavía estaba cansado, le dolían sus músculos y sus venas se sentían como si hubieran sido utilizadas al máximo.
"Bueno," Zarbon dijo en voz baja, interrumpiendo sus pensamientos. "Todo depende de ti: ¿morimos o vivimos?"
Vegeta miró al alienígena en decúbito prono, el sudor empezando a juntarse en su frente. Miró a los ojos de insectos que no pestañeaban, preguntándose cuáles eran sus opciones. "Mierda," murmuró, y apretó los puños.
Una de las personas parecidas a insectos dio un paso adelante, el exoesqueleto brillando un poco en la luz del fuego débil. "¿Por qué han venido a Arlia?" les siseó en un estándar comprensible.
Vegeta lanzó una mirada a Zarbon, que cerró sus ojos y sufrió del dolor y suspiró. "Rihon 8 es conocido por sus habitantes como Arlia. No solemos llamar a los planetas por su nombre, sino que les damos un nombre al sistema, como Rigel o Rihon, y luego asignamos números a los planetas en relación a su posición orbital alrededor de ese sol o soles del sistema," Zarbon jadeó. Vegeta asintió y siguió mirando a los alienígenas que se habían presentado.
"¿Por qué han venido?" continuó el insecto, y Vegeta escuchó el chasquido de las armas que se alzaban.
"Soy súbdito de Lord Freezer," Zarbon interrumpió. "Me enviaron a este planeta para matar al Príncipe Vegeta de los Saiyajin y sus dos soldados. El plan fracasó y ahora el Príncipe y yo estamos varados aquí." Vegeta lanzó una mirada sospechosa a Zarbon, y el hombre de piel verde le devolvió la mirada con una mirada suya de advertencia.
"Tu amigo es un poderoso guerrero," el insecto dijo con voz áspera. Los llevaremos a nuestro líder para una sentencia."
Vegeta se puso tenso para la batalla, pero fue detenido mientras Zarbon se aclaraba la garganta de manera significativa. Vegeta se relajó un poco y miró al otro hombre con enojo. "Yo soy un Saiyajin, Zarbon," dijo en voz baja, sonriendo mientras Zarbon palidecía aún más y sus ojos se abrían como platos. "Nunca será hecho prisionero."
"¡Vegeta!" Zarbon siseó, pero fue en vano. Ya el aura azul los estaba envolviendo, y Zarbon podía ver el esfuerzo puesto en el cuerpo de Vegeta mientras incrementaba su poder. "¡Me rindo!" Zarbon gritó, aún sin poder mover su cuerpo, con la esperanza de que los Arlianos lo tuvieran en custodia, por lo menos. Vegeta empezó a gruñir, sudor saltando en su frente. Los labios de Vegeta se curvaron de nuevo en una mueca salvaje y el aura se amplió, llena de energía desesperada por ser liberada. Vegeta abrió su boca para reír mientras la energía fluía de su cuerpo cuando se produjo un silbido agudo de maquinaria y un haz de luz roja se abrió camino a través del hombro de Vegeta, tirándolo al suelo y la sangre bombeando de la herida nueva. Zarbon vio mientras Vegeta golpeaba el suelo con un crujido, los ojos negros amplios con sorpresa mientras se veía a sí mismo sangrar. "Bueno, eso es el fin," Zarbon dijo fríamente mientras Vegeta trató de moverse y fue recompensado con un disparo a través de su otro hombro. Vegeta gritó de rabia y trató de levantarse de nuevo, sólo para que su muslo fuera atravesado por otro haz. Finalmente el Saiyajin yació de costado en el suelo, silbando con sus ojos cerrados en agonía.
"No seré derrotado," Vegeta jadeó mientras su sangre se derramaba sobre la tierra.
"Poco tarde para eso," Zarbon dijo con sorna, y movió su mirada hacia los Arlianos. "Llévennos a su líder."
