Y bueno, aquí estoy con un capítulo más de este fic.

Antes de comenzar, este capítulo tiene canción: Someplace Else, de George Harrison. Creo que ya lo he mencionado antes, pero admiro mucho a George Harrison, es decir, guitarrista de los Beatles, cantante, compositor, y una persona fabulosa…. Dios. Pero bueno, dejemos mi fangirlismo para otra ocasión.

Aunque sí, les recomiendo mucho la canción porque bueno…digamos que son los sentimientos de Bunny en este punto del fic.

Espero que les guste – tanto la canción como el capítulo.

Los invito a leer!

Disc: ni RotG ni The Guardians me pertenecen, solo la trama de este fanfic.

Stay With You

Capítulo cuatro: Comprensión

Bunny colocó en el carro uno de los varios bultos que las doncellas tenían preparados en la cocina. Llevaban muchas mantas, un par de lonas para levantar tiendas de campaña, cambios de ropa limpia, agua potable y algunos suministros extras, pues iban a pasar la noche en el bosque y, aunque podían recolectar y cazar para comer- como Bunny siempre lo hacía-, ellas insistían en usar todas esas cosas para poder hacer "buena comida".

Llevaban dos carros en donde irían no solamente ellos sino también el equipaje preparado; estos carros eran diferentes a los carruajes que se usaban para ir al pueblo, ya que eran de un material mucho más fuerte, además tenían el espacio necesario para guardar y cargar cosas si era necesario, como en este caso.

Se habían levantado a eso de las cuatro de la mañana para poder comenzar a prepararse, y para las seis estaba todo listo. Pronto todos subieron a los carros, que serían jalados por varios caballos de la cuadra, y comenzaron el viaje. North y uno de los mozos conducían los carros, y ya que estaba oscuro y el camino era bastante tranquilo, aprovecharon para dormitar un poco mientras encontraban un lugar propicio para levantar el campamento.

Bunny iba sentado en la parte trasera de uno de los carros. Con los brazos cruzados, miraba hacia arriba cómo el cielo comenzaba a clarearse poco a poco y las estrellas brillaban con mayor intensidad antes de ser opacadas por el cercano brillo del sol. Pensó que quizás podía quedarse dormido un rato, pero en realidad no tenía tantas ganas como hubiera pensado, y en lugar de permitírselo, decidió poner atención al camino y a las personas que iban con ellos.

En el otro carro, unos metros más allá, estaban Toothiana y las doncellas, casi todas estaban dormidas. En el otro carro, donde iba él, los mozos estaban igual, cansados por haberse levantado más temprano de lo acostumbrado por un capricho de su amo. Bunny sabía sin embargo, que por más que se quejaran y rezongaran de vez en cuando, todos ellos hacían su trabajo de la mejor manera posible.

Si algo podía reconocerles a los humanos, era la facilidad con la que podían crear lazos de lealtad y compañerismo entre ellos cuando tenían una meta en común. Y al parecer, la meta de todas las personas que lo rodeaban en este momento era mantener a flote la mansión, para así mantener a flote todo lo demás. A Jack. Sobre todo, a Jack.

Había un extraño respeto flotando en el aire que Bunny no había percibido fácilmente en la atmósfera de familiaridad que había entre estas personas; aunque todo mundo llamaba a Jack por su nombre en lugar de usar cualquier título u honorífico, aunque cualquiera se atrevía a regañarlo, aunque las doncellas lo echaban de las habitaciones que tenían que limpiar y aunque los mozos se tomaran la libertad de corregirlo o reñirlo cuando trataba de ayudar y no lo hacía bien, todos ellos veían a Jack como su amo y eso era lo que los impulsaba a hacer bien su trabajo todo el tiempo.

Ahora sus ojos viajaron un poco más allá; a lado de North estaba sentado Jack, siempre despierto y viendo el camino.

Bunny tuvo la sensación extraña de que Jack no había dormido en toda la noche. Había algo en él; su expresión cansada, la silueta de su cuerpo, el aura que manaba…. Quizás Bunny estaba confiando demasiado en su instinto y leyendo demasiado la situación. Quizás, por otro lado, su instinto estaba en lo correcto y Jack seguía afectado por lo ocurrido apenas dos noches atrás…quizás Jack se estaba sobre esforzando por mostrarse contento frente a su gente. Quizás no se estaba dando a sí mismo la oportunidad de sanar antes de continuar con su vida normal.

Quizás Bunny debía ya dejar de pensar en esto, y permitirse a sí mismo dormitar un rato antes de que la verdadera diversión comenzara.

.

.

.

-…nny….unny….bunny…¡Bunny!

Bunny abrió los ojos lentamente, haciéndose poco a poco consciente de las cosas que estaba sintiendo; el fresco de la mañana, un pequeño rayo de sol calentando su rostro, un peso poco familiar en su regazo y de pronto, dos enormes ojos azules viendo directamente a los suyos, que quizás en otra circunstancia habría disfrutado completamente, pero ahora, por lo súbito de su presencia, lo hicieron levantarse de una manera brusca. Sintió el peso caer de su regazo y luego escuchó un ruido, y al asomarse todavía algo atontado al lado del carro, encontró a Jack tirado en el suelo, apenas comenzando a incorporarse mientras se frotaba la cabeza con una mano.

-Ow… idiota-, murmuró el joven, y Bunny bajó de un salto y se acercó a él para ayudarlo a levantarse. Lo tomó de una muñeca y lo jaló con cuidado para que se pusiera de pie, cuidando que no estuviera lastimado por la caída.

-Bien, no sé quién te mandó a que te sentaras encima de mí y me despertaras a gritos.

-Tienes el sueño pesado, ¿lo sabías? Llegamos hace quince minutos y no hacías caso cuando te llamábamos.

Una vez que Jack volvió a estar sobre sus propios pies, Bunny dio una mirada a su alrededor. Ya había amanecido, y el bosque lucía más hermoso de lo que él recordaba cuando había estado aquí por última vez.

Bunny levantó la mirada y observó el cielo, azul y con unas pocas nubes apenas, enmarcado por el follaje de los inmensos árboles moviéndose con la suave brisa de la mañana. A un lado estaba el río, cristalino y con una suave fluidez que inundaba sus oídos.

Luego observó que los demás ya estaban trabajando en levantar el campamento; tenían unas estructuras de metal que luego iban a cubrir con grandes lonas para formar las casa de campaña, y en el interior pondrían los cobertores y las mantas para dormir. Bunny se acercó y comenzó a ayudar.

La estructura de metal era probablemente lo más pesado de armar: por sí solas, las varillas eran ligeras, pero era bastante difícil manipularlas una vez que las ensamblaban unas con otras. Aun así, Bunny tenía que admitir que la manera en que estaban armadas era mucho más sencilla que como había visto que otros humanos lo hacían.

-Yo mismo diseñé la estructura-, explicó North con una enorme sonrisa cuando Bunny le comentó sus observaciones-, había que buscar un material que fuera más ligero pero al mismo tiempo más resistente. Phill y yo estuvimos horas en el taller mezclando distintos materiales hasta que dimos con uno que pareciera óptimo.

Mientras hablaban, seguían acomodando las varillas, y finalmente comenzaron a colocar encima las lonas.

-También me di cuenta de que otras estructuras tienen demasiados vértices. No se necesitan tantos si el material es lo suficientemente fuerte, sobre todo en los lugares donde las varillas se juntan-,instruía con una gran sonrisa, y Bunny no podía menos que estar positivamente sorprendido por la inteligencia y habilidad que tenía. Quizás no todos los humanos fueran así de ingeniosos, pero North hacía mucho por redimir a los de su raza.

Cuando terminaron de colocar las casas de campaña Bunny preguntó en qué más podía ayudar.

-Tú vienes conmigo a recoger frutas- dijo Jack de pronto, apareciendo de detrás de uno de los carros con una cesta de mimbre en una mano-. Cerca de aquí hay varios árboles frutales, y a Tooth no le gusta que vaya solo.

-Le encanta meterse en problemas- intervino la mujer, que estaba un poco más allá desempacando cosas-, es perfectamente capaz de lanzarse de un árbol a otro o de tirarse desde la parte más alta solo por ver qué pasa. Me harías un gran favor si lo evitas, Bunny.

Bunny hizo una media sonrisa, y finalmente aceptó.

Caminaron unos cinco minutos, no en silencio, más bien en quietud. Una vez alejados de las voces y las risas de todos los demás, Bunny admiraba el bosque como no había tenido oportunidad la primera vez que había estado aquí- la ocasión en que lo habían capturado injustamente-, y de cuando en cuando, Jack le señalaba una u otra cosa para que observara; un animal entre los arbustos, una telaraña brillando al sol, una flor extraña.

Cuando llegaron a ver los árboles frutales, Bunny tuvo el recuerdo de lo que estaba haciendo precisamente al ser capturado en esa ocasión, lo habían atacado totalmente por sorpresa y eso había hecho que tuviera la guardia baja, y que no lograra defenderse. Solo recordarlo le hacía enojar terriblemente, pero decidió dejar eso atrás.

Por ahora, quería concentrarse en este día, que prometía ser bastante agradable.

Mientras él pensaba, Jack caminaba hacia uno de los árboles, contemplándolo de arriba abajo. Las ramas eran bastante altas, y Bunny comenzaba a preguntarse cómo harían para conseguir bajar las frutas, cuando de pronto, observó a Jack pegar un salto y tratar de alcanzar una de las ramas que estaban más abajo. Al no conseguirlo, volteó a verlo y con relajada resolución lo llamó con una mano para que se acercara.

Bunny así lo hizo.

-Agáchate-, indicó, y Bunny obedeció un poco intrigado, solo para sentir claramente que Jack trepaba en su espalda, lo suficiente alto para estar sentado ahora sobre sus hombros-, ahora levántate.

Bunny obedeció, y sintió a Jack estirarse. Trató de mirar hacia arriba, pero Jack se sujetó de su cabeza y lo presionó un poco hacia abajo tratando de hacer otro movimiento.

-¡Hey, cuidado con las orejas!- se quejó, y pronto se dio cuenta de que Jack se ponía de pie sobre sus hombros, cada vez más arriba. De un momento a otro, el peso desapareció. Bunny levantó la vista, solo para ver a Jack montado en una de las primeras ramas de aquél árbol, lanzándole una brillante sonrisa traviesa que lo hubiera dejado encandilado totalmente de no ser porque sabía que aquello podía ser muy peligroso.

-Gracias, Bun-bun. Ahora yo te ayudaré a subir-, propuso, sujetándose de la rama con una mano y bajando la otra hacia él. Bunny negó con la cabeza enérgicamente, había sentido su piel erizarse solo de pensarlo.

-No, creo que será mejor que tú bajes de ahí- dijo, cruzando los brazos-, Toothiana me matará si te pasa algo.

-Pero no pasará nada, he hecho esto cientos de veces-, sonrió Jack y luego miró hacia arriba un momento antes de volver a ver a Bunny-, bien, si no quieres, al menos atrapa la fruta.

- ¿Qué?- pero Bunny no tuvo más tiempo de protestar, pues Jack subió con agilidad hacia la siguiente rama, donde pudo sujetar una fruta y lanzarla al suelo. Bunny la atrapó y la lanzó al interior de la canasta. Supuso que no tenía alternativa.

-No las dejes golpearse en el suelo-, indicó Jack, dejando caer cuatro o cinco frutas más, a lo que Bunny tomó la canasta con ambas manos e hizo todo lo posible por atraparlas mientras viajaban en su dirección.

Esto siguió por unos minutos, en los cuales Jack encontraba la mayor diversión en lanzar las frutas hacia Bunny, pero cada vez con más fuerza, como si estuviera tirando hacia un blanco e incluso llevando un puntaje como si se tratara de un juego. Bunny, ya un poco más relajado con esto, reía con él, no estaba demasiado cómodo en esta situación pero tenía que admitir que Jack era…increíblemente adorable y fácil de querer, convincente, capaz de adueñarse de la voluntad de alguien con una simple sonrisa. Dios, realmente tenía que darse a sí mismo la posibilidad de pensar en esta situación antes de que le estallara en el rostro.

-¡En la cabeza, diez puntos más!- gritó de pronto Jack cuando uno de los frutos dio directamente en la frente de Bunny, quien se había distraído con sus pensamientos.

-¡No más, pequeño bastardo!- gritó con inesperado júbilo y se centró en atrapar todo lo que Jack lanzaba.

Al cabo de un rato, la canasta estaba llena y Bunny estaba felizmente agitado, pero Jack se negaba a bajar del árbol y comenzaba a subir más ramas.

-Bien, muy gracioso Jack, es hora de que bajes de ahí- le reclamó, ya algo preocupado al ver que Jack iba más y más arriba-, si te caes te romperás algo.

-No te preocupes, me he caído antes- replicó Jack, y de pronto Bunny ya no lo vio entre las hojas.

- ¿Ah sí? - continuó hablando, no queriendo denotar tanto nerviosismo como el que estaba sintiendo-, ¿y te golpeaste en la cabeza o algo? Eso explicaría muchas cosas…

En respuesta, recibió al alegre y encantadora risa de Jack tintineando entre las hojas, y al poner atención al sonido con sus grandes orejas, un nuevo escalofrío recorrió su piel al darse cuenta de dónde provenía ahora. Jack ya había saltado a otro árbol.

-Pequeño pedazo de… ¡Jack, baja de ahí inmediatamente!

- ¿O si no qué harás? - fue la respuesta que recibió, y entonces vio una de las delgadas piernas colgando de una rama.

- ¡No estoy para juegos Jack, baja!

Jack volvió a aparecer en su plano de vista…pero cabeza abajo. ¡Estaba colgado boca abajo!

- ¡Si me quieres, tendrás que venir por mí! - gritó de manera retadora. Y acto seguido, bombardeó a Bunny con toda la fruta que traía entre los brazos. Aunque para Jack lo era, para Bunny esto ya no era divertido.

Quizás era porque su miedo a las alturas se extendía más de lo que él había pensado, ya que solo ahora se daba cuenta de que en el pasado, a veces, solo ver a otra persona en esta situación lo había puesto nervioso.

Tal vez Jack notó su preocupación, porque quiso seguir jugando; se puso de pie sobre una de las ramas, y traviesamente, levantó uno de sus pies y lo balanceó en el aire.

- ¡Creo que voy a caerme! - pronunció con una voz cantarina, y abajo, Bunny se movió frenéticamente hasta quedar debajo de él, extendiendo los brazos como para atraparlo.

- ¡Sujétate bien y comienza a bajar! – gritó Bunny, verdaderamente asustado, a diferencia de la enorme diversión que parecía estar experimentando el muchacho. Jack solo reía.

-Awww, ¿Estás preocupado por mí? ¡Qué tierno! - y, luego de decir eso, se sujetó de la rama arriba de él con ambas manos y comenzó a balancear las piernas en el aire. Luego, soltó una de sus manos y comenzó a moverla de un lado a otro-. ¡Ups, creo que ahora voy a caerme!

-¡Idiota, sujétate bien! ¡Baja de ahí! -, Bunny sentía que le iba a dar un infarto, y realmente a estas alturas no sabía si estar sorprendido de la capacidad de Jack para mantenerse sujeto de las ramas sin caerse o si estar completamente enojado de que aprovechara esto para burlarse de él.

-Bien, bien, tranquilo, ya bajo- dijo entonces Jack, para completo alivio de Bunny, y comenzó a bajar, lentamente y con cuidado.

Sin embargo, de pronto, se quedó quieto, y Bunny observó que uno de sus pies no alcanzaba la rama de abajo. Bunny pensó que quizás se iba a reacomodar o algo y que por eso estaba dudando, pero de pronto Jack se soltó sin estar bien apoyado y el tiempo pareció enlentecerse mientras Bunny lo veía caer.

Se apresuró y extendió los brazos y cerró los ojos con fuerza, y escuchó un grito.

Sintió algo dentro de él romperse en mil pedazos y el suelo removiéndose bajo sus pies.

Y entonces, también sintió el peso.

Todo el peso de Jack, apoyado ahora en sus brazos.

Al abrir sus ojos, pudo ver que Jack tenía los suyos también cerrados con mucha fuerza, pero en su expresión había una pequeña sonrisa, como si no tuviera miedo, como si esperara solo un pequeño golpe o algo mínimo en comparación con lo que Bunny esperaba, de hecho. Luego, Jack abrió sus ojos y volteó a verlo lentamente, y su sonrisa se extendió hasta hacerse lo suficientemente amplia para que sus ojos parecieran haberse iluminado por completo.

-Sabía que me atraparías.

Bunny lo dejó caer en el piso y Jack comenzó a carcajearse con fuerza, y quizás esto fue lo que hizo que el Pooka se sintiera todavía más irritado.

¿Habría notado su nerviosismo al verlo allá arriba? ¿Su terrible miedo de verlo caer? ¿Su sonrojo al tenerlo en brazos?

Quizás todo junto. Con Jack realmente no sabía qué esperar.

-No vuelvas a hacer eso, ¿de acuerdo?- preguntó, con mucho menos molestia en la voz de lo que pretendía-, vamos a llevar esto.

-Te preocupaste por mí-, afirmó Jack, y Bunny solo hizo un sonido gutural con el que no comunicó más que una notoria molestia-, vamos, admítelo, te preocupaste por mí…

Por toda respuesta, Bunny le puso una mano en la cabeza y le alborotó el cabello antes de adelantarse unos pasos y tomar la canasta con las frutas que había alcanzado a recoger, y Jack, aun extremadamente feliz, tomó del suelo las que le parecieron menos abolladas por la caída y las acomodó dentro de su camisa para poderlas transportar.

El camino de regreso fue más o menos igual. A Bunny no le duró mucho el enojo y mientras caminaban retomaron una conversación de cosas sin verdadera importancia, pero para Bunny esto era muy agradable y tranquilizador en comparación con otras cosas que había vivido últimamente.

Una vez que estuvieron de regreso en el lugar del campamento, dejaron las frutas con las doncellas, que comenzaban a preparar un pequeño almuerzo. Los mozos acarreaban y hervían agua mientras North terminaba de acomodar las lonas de las casas de campaña. Toothiana y Sandy ayudaban a las doncellas y a los mozos, y Jack le indicó a Bunny que le ayudara a alimentar y darle de comer a los caballos, que habían dejado amarrados bajo la sombra de unos árboles.

No tardaron mucho en hacerlo, y además, los cepillaron y se aseguraron de que el lugar estuviera lo suficientemente limpio para que pasaran la noche.

Para cuando terminaron, ya los demás habían concluido también sus correspondientes tareas, y Bunny pudo apreciar que había un cambio significativo en el ambiente; la mayoría de los presentes habían aligerado sus ropas y estaban descalzos, algunos de ellos comenzaban a internarse en el río.

-Hoy hace un día perfecto para un poco de diversión en el agua-, comentó de repente North, arrojándole una pieza de ropa que Bunny atrapó al vuelo-, ponte este traje de baño y úneteles.

Bunny tomó el pantalón que North le ofrecía y sonrió. ¿por qué no? Hacía algún tiempo desde la última vez que se había sumergido en un poco de agua solo por diversión.

Nadar un rato le vendría bien. Sus músculos tenían algunos días reclamándole algo de movimiento y ni el trabajo en el jardín ni las tandas de sentadillas o abdominales que pudiera hacer en su habitación podían sustituir los largos días de caminata a los que estaba acostumbrado.

De modo que fue y se escondió tras unos arbustos- Tooth no dejaba nunca de recordarle que su presencia (y potencial desnudez) distraía a las doncellas-, y se quitó la ropa para finalmente solo traer puesto el pantalón para nadar.

Salió de detrás de los arbustos y se encaminó al agua.

Entró al río lentamente, tanteando la temperatura del agua y comprobando con deleite que ésta se encontraba tibia bajo el sol de la mañana. Los jóvenes sirvientes jugaban con una pelota y un rato más North y Tooth se integraron también, seguidos por Sandy.

Pronto había un notorio escándalo en el lugar, las risas, los gritos, y en general una agradable plática se esparcía por el ambiente, pero Bunny no participaba activamente en realidad; respondía si le hablaban y lanzaba la pelota de regreso si llegaba hacia él, pero en realidad prefería habituarse un poco a la resistencia del agua antes de comenzar a nadar. Podía llegar muy profundo en el río y nadar por horas si quería, pero llevaba demasiado tiempo sin hacerlo como para confiarse y arriesgarse a cualquier tipo de accidente.

-No veo que te diviertas mucho.

Bunny volteó al escuchar esta voz, la de Jack. Él estaba sentado en una roca cerca de la orilla y no había indicio alguno de que fuera a ponerse ropa adecuada para nadar. En cambio, observaba el escenario con una sonrisa que Bunny solo pudo calificar de nostálgica.

-Quiero destensar un poco los músculos antes de nadar. ¿Qué hay de ti, Snowflake? ¿por qué no entras al agua?

Bunny sonrió al ver que no había una respuesta negativa al apodo que acababa de acuñar para Jack, en cambio el joven sonrió un poco más ampliamente antes de encogerse de hombros y mirar hacia otro lado.

-Nadar no es lo mío, Bun-, replicó luego de unos pocos segundos-, nunca aprendí a hacerlo. Creo que tengo una fobia bastante importante al agua.

A Bunny le sorprendió no encontrar ninguna pizca de travesura en aquellas palabras, ni siquiera una sonrisa para aligerar el peso de su significado. Pura sinceridad era lo que manaba de los labios del joven, y Bunny ahora no estaba seguro de lo que debía hacer a continuación. Pero pronto tuvo una idea.

-Si alguien estuviera contigo todo el tiempo, ¿podrías hacerlo?

Jack se había distraído viendo a los otros jugar, y al levantar la mirada hacia Bunny ahora tenía en su rostro una expresión de confusión.

-¿Perdón?

-Si alguien estuviera contigo todo el tiempo y te garantizara que no te pasará nada, ¿estarías menos nervioso de entrar al agua?

Jack miró a Bunny con desconfianza, presintiendo lo que éste estaba planeando ahora.

-¿Qué piensas exactamente?

Bunny regresó a la orilla y salió del agua con resolución.

-Puedes entrar a nadar conmigo. Solo tienes que sujetarte de mí y de mi cuenta corre que no te ocurra nada malo. Puedo con tu peso perfectamente, así que no debe haber ningún problema.

-Pero…

-¡Anímate, Jack!- gritó de pronto Tooth, que como la mayoría de los demás no se había perdido detalle alguno de esta plática-, tienes años sin intentarlo siquiera.

-¡Puedes hacerlo!- secundó North, al tiempo que Sandy levantaba un pulgar en su dirección con una gran sonrisa, mientras los mozos y las doncellas comenzaban a gritar tratando con todas sus ganas de animar a Jack.

-N…no estoy seguro- contestó Jack, pero Bunny llegó hasta él y le impidió seguir hablando con la gran sonrisa que le mostró a continuación.

-Hey, aún estoy molesto por el susto que me hiciste pasar hace rato- extendió su mano hacia él-, pero si me dejas, yo te ayudaré. Si puedes dejarte caer de un árbol hacia mis brazos, puedes confiar en mí para esto.

A continuación, se dio la oportunidad de ser atractivo y le guiñó un ojo. Y quizás había encontrado algún punto débil cuando tomó la mano de Jack sin que este accediera aún, porque, aunque no había dado una respuesta, pudo sentir como si se derritiera un poco en sus manos.

La presión de los demás también comenzó a hacer de las suyas, y finalmente las mejillas de Jack se enrojecieron tanto que Bunny pensó que le iba a comenzar a salir humo de ellas.

-Bien, bien-, accedió el joven-, pero primero debo prepararme así que dame unos minutos.

Bunny sonrió mientras Jack se alejaba para internarse en una de las casas de campaña. Volteó a ver a los que estaban en el agua, y Sandy en especial le regalaba ahora una sonrisa donde se percibía aprobación y una deliciosa sensación de triunfo. Jack podía ser bastante difícil de controlar, y ahora Bunny se daba cuenta de que, aunque le había costado trabajo, lo había conseguido. Era extraño darse cuenta de ello, pero Jack de alguna forma lo apreciaba lo suficiente para hacerle caso y confiar en él, pero sobretodo, para no poder resistirse.

Finalmente, Jack salió de una de las tiendas de campaña con un pantalón parecido al que usaban los otros para nadar; corto más o menos a la altura de sus rodillas y hecho de una tela que a la vez era ligera y resistente. El de Bunny era café, el de Jack, azul marino. Pero en lugar de que Jack entrara al agua con él, Bunny lo vio trastear entre el equipaje, así que se acercó una vez más.

-¿Qué buscas?- preguntó mientras Jack sacaba de una bolsa una pequeña botella, en cuyo interior había una sustancia cremosa de un tono verdoso y con un aroma bastante fresco, si podía decir. Jack vertió la sustancia en una de sus manos y comenzó a esparcirla por su cuerpo.

-Es un protector solar, una de las doncellas encontró la receta para mí- explicó mientras se frotaba los hombros-. Las quemaduras por el sol hacen que no me pueda mover por semanas.

A pesar de que Jack solía ser veloz e impulsivo con casi todo lo que hacía, Bunny pudo observar que se estaba tomando su tiempo con esto, así que asumió que podían ser los nervios. Lo observó, y el muchacho comenzó con los brazos, para luego pasar por el pecho. Después, se aplicó la crema en las piernas.

-¿Puedes apurarte un poco?

-No me molestes, Bun bun- dijo sin pensar casi, y solo continuó. Bunny se desesperó aún más cuando intentó ponerse la crema en la espalda sin éxito, así que le arrebató el frasco y se dispuso a hacerlo él mismo.

-Dame eso. Date la vuelta-, Jack hizo una cara de fastidio, pero obedeció.

A Bunny le gustó la sensación fresca de la crema en sus manos tibias. Luego comenzó a depositarla cuidadosamente en la espalda de Jack.

Al primer contacto, Jack se estremeció.

Quizás el joven estaba consciente de que esto no era algo muy común. Se trataba de una situación con todo el potencial por ser incómoda. Pero extrañamente, Bunny no se sentía incómodo. Sentía que sus manos sobre la piel de Jack eran algo natural, algo que iba a suceder eventualmente, lo quisieran cualquiera de los dos o no. Sentía que estaba bien. Sentía una suavidad dulce y húmeda que no hubiera sabido cómo describir, al menos no mientras estaba tan concentrado en su tarea presente.

Jack se mantenía en silencio, pero a Bunny no le importaba realmente. Se sentía genial solo haciendo esto. Los músculos de su pequeña espalda cedían con facilidad bajo sus dedos, y al ver cómo el resto de su cuerpo- delgado, pero firme-, reaccionaba ante sus manos, Bunny se permitió continuar aun cuando ya había puesto crema en todas partes, incluyendo en la parte trasera de sus piernas, y rozando peligrosamente la orilla de sus pantalones.

-Hey, Bunny,-susurró Jack de pronto, trayendo al Pooka de vuelta a la realidad-, creo que ya fue suficiente.

-Espera un segundo. Date la vuelta.

Jack así lo hizo, y levantó la mirada para encontrarse con la de Bunny. Bunny había tomado algo de aquella crema con sus dedos, y ahora, la esparció cuidadosamente sobre las mejillas de Jack. Jack cerró los ojos cuando sintió que los dedos se acercaban a ellos, y Bunny aprovechó para aplicar la crema también en sus párpados, en su frente y su nariz, su barbilla y su cuello.

Luego, y solo por curiosidad, deslizó su dedo pulgar sobre los labios, llenos, rosas, brillantes, cosa que obligó a Jack a abrir los ojos y mirarlo fijamente.

Y en su mirada había tantas preguntas y tanta inocencia, que Bunny no pudo hacer menos que sonreír ampliamente.

-Estás listo, pequeño- indicó, y luego hizo un movimiento con la cabeza-, vamos.

Jack no contestó, se limitó a seguirlo de cerca mientras caminaba hacia el río.

Bunny comenzó a internarse en el agua, hasta que su cintura quedó cubierta. Solo entonces, volteó a ver a Jack.

-… ¿Qué rayos haces ahí parado?

Jack seguía de pie a la orilla del río, mirando el agua con desconfianza. Bunny pudo escuchar tras él las suaves risas de los demás, aunque probablemente no se reían tanto del miedo de Jack a entrar al agua como de la expresión frustrada que estaba seguro de que ahora tenía en su rostro.

-¡No voy a entrar así nada más!

Bunny soltó un suspiro plagado de fastidio, y caminó hacia Jack.

Una vez que estuvo frente a él, se agachó un poco.

-Sube en mi espalda y sujétate de mí cuello. No te sueltes.

Jack debió pensarlo bastante, porque pasaron varios largos segundos antes de que Bunny lo sintiera trepar en su espalda con cuidado y sujetarse de su cuello con fuerza. Esperaba que no tuviera la suficiente fuerza para asfixiarlo.

Ojalá.

Una vez que Jack estuvo bien agarrado de su espalda, Bunny pasó sus manos por debajo de sus muslos, colocados a los lados de su cadera. Luego comenzó a internarse en el agua otra vez, poco a poco.

Para su sorpresa, todos los miraban con atención. El agua subió lo suficiente para llegar a los pies de Jack. Bunny lo sintió tensar las piernas y elevarlas un poco, pero él no permitió que escapara del agua; dobló sus piernas para agacharse más hasta que las piernas de Jack estuvieron también hundidas hasta la rodilla, a lo que el joven pataleó con un poco de miedo y se agarró más fuerte de él.

-Cuidado, está muy fría….

-Está tibia, Snowflake- protestó Bunny al sentir como rodeaba su cadera con sus piernas en lugar de mantenerlas sueltas como antes-, suéltate un poco o será peor para ti, ahora…

-¡No, no! ¡Regrésame a la orilla! ¡Volvamos ahora! - reclamó el joven entre patadas y golpes, o al menos, los pocos que podía dar, y finalmente, las risas se hicieron más escandalosas y entre unas cosas y otras Bunny no pudo más, y decidió que era momento de hacer que este pequeño e inquieto elfo se comportara.

Entonces, sin prevenirlo de ningún modo, lo afianzó bien y se zambulló en el agua, llevándolo consigo a la profundidad.

Mientras se impulsaba con las piernas hacia el interior del río, pudo sentir que los movimientos de Jack se hicieron aún más erráticos debajo del agua, así que decidió darle un respiro y emergió a la superficie otra vez, ahora sujetándose de una roca debido a que se encontraban en un lugar bastante profundo ya.

Cuando lo hizo, escuchó la respiración de Jack, fuerte, jalando todo el aire que le era posible hacia sus pulmones.

- ¡¿Qué demonios te pasa?!- reclamó el joven, aún agitado, sujetándose del cuello de Bunny con un brazo y quitándose el cabello húmedo de la cara con la otra, luego se soltó de él y trató de hacer que le soltara las piernas para poder alejarse- ¡¿Quieres matarme de un susto?! ¡Suéltame, déjame ir!

Bunny comenzó a reír y trató de sujetar a Jack mientras éste se retorcía intentando zafarse de él.

-De acuerdo, te soltaré- dijo Bunny en un último intento de hacerlo calmarse-, pero ten en cuenta que llegamos a una parte muy honda del río, y tendrás que arreglártelas tú solo para volver a la orilla.

Jack se quedó estático un momento antes de volver a poner atención a lo que Bunny decía. Bunny no podía verlo porque estaba en su espalda, pero pudo sentir perfectamente que el joven estaba debatiéndose entre quedarse en la seguridad que le brindaba o volver al agua con tal de dar por terminada la experiencia. Finalmente, Jack terminó por calmarse, y el agarre alrededor del cuello de Bunny se volvió más firme. Bunny emitió una pequeña sonrisa.

-¿Estás más tranquilo?- sintió a Jack asintiendo ligeramente. Podía percibir de manera bastante clara el movimiento de su cabeza, pegada ahora a su nuca-, de acuerdo. Seguiré nadando, pero tú tienes que sostenerte de mí y relajarte un poco.

-Está bien, solo…-Jack respiró profundo-, olvídalo, sólo hazlo.

Bunny tomó esto como su orden, y volvió a internarse en el agua sin pensar. Esta vez lo hizo más despacio, de manera que podía sacar su cabeza del agua mientras nadaba; por tanto, el cuerpo de Jack tampoco estaba completamente sumergido, y podía sentir que estaba mucho más tranquilo que antes; sus músculos estaban mucho menos tensos, y de alguna forma, su piel se sentía algo más cálida.

Hasta este momento, Bunny no se había detenido del todo a pensar en esto.

Su piel estaba pegada a la de Jack. Podía sentir lo suave que era, lo fría que era contra la suya en ese instante. Y no solo era su piel; era todo su cuerpo. Todo el pequeño y delgado cuerpo de Jack firmemente apoyado en el suyo, su pecho contra su espalda, sus piernas cerca de las suyas, sus brazos enredados cuidadosamente en su cuello y sus labios, oh sus pequeños y sedosos labios apretados suavemente contra su nuca cada vez que Jack movía su cabeza, sobre todo cuando se tensaba o se atemorizaba por algo.

-Bien, Snowflake, respira profundo, voy a hundirme más y nadaremos algo más lejos, ¿estás listo?

-Tanto como puedo estarlo-, respondió Jack con algo de ironía en la voz, y después de poner los ojos en blanco con una sonrisa socarrona Bunny llenó sus pulmones de aire y se hundió en el agua.

Y dios, cómo extrañaba esto; cómo extrañaba sentir la humedad rodeando su cuerpo, la sensación total de ingravidez, de que su cuerpo era mucho más ligero de lo que era en la tierra firme; pero ahora, la sensación agregada del cuerpo de Jack cerca del suyo, sumaba a la experiencia algo mucho más interesante; Jack le había dado la confianza a Bunny de hacer esto con él, y Bunny quería que lo disfrutara, que se diera cuenta de lo perfecto que podría ser.

Lentamente, mientras continuaba nadando, Bunny llevó una de sus manos a su cuello y sujetó las de Jack, deshaciendo el amarre que tenían entre ellas para finalmente enredar una entre sus grandes dedos y jalarla hacia un lado, para que Jack la extendiera.

Lo animó a estirar el otro brazo y para no perderlo, lo sujetó de los muslos mientras seguía impulsándose con las piernas.

Después de unos segundos, Jack volvió a abrazarse de su cuello, y Bunny sintió que le faltaba un poco el aire, así que emergió a la superficie otra vez.

Se habían alejado un poco más de los otros, quizás unos cien metros, aún podían verlos y escucharlos pero no con demasiada claridad. Bunny se aproximó a una roca enorme que sobresalía del agua y ayudó a Jack a subir en ella. Luego él también lo hizo. Era lo suficientemente grande para que ambos estuvieran sentados, e incluso él pudo reclinarse hacia atrás y recostar la espalda, permitiendo que los rayos del sol calentaran su piel húmeda.

Jack hizo lo mismo, pero debido a lo limitado del espacio, terminó por apoyar la cabeza en uno de los brazos de Bunny, y su propio brazo extendido descansando en el abdomen del Pooka, que solo pudo levantar la cabeza y mirarlo interrogante. Ante esto, Jack no reaccionó de manera alguna. Él lo estaba tomando con mucha naturalidad, y Bunny supuso que solo él se imaginaba que esta situación era incómoda.

-No ha estado tan mal- comentó Jack de pronto, y Bunny se dio cuenta de lo agitado que sonaba ahora su voz; quizás apenas estaba recuperando el aliento-, pero podrías darme un descanso cada cierto tiempo para respirar.

Bunny dejó salir una risa sonora que fue acompañada un segundo después por el dulce cascabeleo de la voz de Jack.

-Es un comienzo-, admitió sin poder evitar un cierto aire de satisfacción en la voz-, descansa un poco para nadar otro rato. Si queremos quitarte ese miedo al agua, debemos ser constantes.

Bunny realmente no estaba muy consciente en ese momento. La relajación del agua, la roca caliente en su espalda, el sol tibio bañando su cuerpo húmedo; todo junto lo proveía de una sensación de tranquilidad que no había sentido en bastante tiempo, y sintió repentinamente muchas ganas de dormir. Sintió sus músculos aflojarse despacio, como si algo los suavizara poco a poco, y también el inconfundible halo de sueño comenzando a cubrirlo por casi por completo.

De pronto, esta sensación fue cambiada por un choque eléctrico que recorrió su cuerpo de arriba abajo.

Había algo frío en su pecho. Se tardó en deducirlo, pero…era una mano. Eran unos dedos fríos y húmedos, posados casi en el centro de su pecho, y que comenzaron a hacer pequeños y lentos círculos haciendo que toda su piel se erizara casi al instante.

-Wow ….tu piel es tan…tan cálida-, sonaba la voz dueña de esa mano-, incluso luego de haber nadado en agua fría.

La mano de Bunny detuvo esa mano curiosa y la alejó, pero la otra se acercó en un nuevo asalto que iba dirigido a su rostro. Bunny apenas la detuvo a tiempo antes de que se posara sobre una de sus mejillas. Ahora que lo tenía sujeto de ambas muñecas, Bunny abrió los ojos y se encontró con el rostro de Jack, a pocos centímetros del suyo; su cuerpo ligeramente por encima de él también, mirándolo con mucha atención.

-Jack…- comenzó a decir a modo de advertencia-, ten cuidado con lo que haces, pequeño.

-Sólo tenía curiosidad- repuso el joven con calma, como si no le importara en lo absoluto si Bunny le creía o no-, hace rato cuando nadábamos…pareciera que tu piel hierve. Nunca había sentido algo así.

Bunny no dijo nada, al menos no en el momento. Soltó sus manos con algo de brusquedad, como si quisiera alejarlo de él.

-Jack, no vuelvas a hacer algo así- repuso sin poner atención al comentario anterior, y volvió a recostarse en la roca-, créeme que no quiero que suceda algo que ambos podamos lamentar.

-¿Qué es lo peor que podría pasar?- preguntó él con tranquilidad, y al no recibir una respuestas, sus ojos captaron algo más-, ¿puedo al menos tocar tus orejas?...lucen tan…tan suaves y calientitas….

-Lo que sea menos mis orejas, Jack-, repuso Bunny, aun hablando con todo de advertencia que derrumbó los intentos de Jack. Claro que jamás le iba a explicar al joven que sus orejas eran su punto débil y que si las tocaba era seguro que lo volvería completamente loco por él. Jack no debía saberlo. Jamás.

Jack pasó un buen rato sin moverse.

Luego volvió a recostarse.

Bunny se encontraba incómodo. La cabeza de Jack estaba situada sobre su antebrazo, y tenía la sensación de que en cualquier momento perdería el control si esto seguía así.

-No contestaste mi pregunta. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

-Creí que era retórica.

-Pues no. Contéstame.

Bunny se quedó en completo silencio a continuación.

No podía decirle a Jack lo atractivo que lo encontraba. Lo absolutamente irresistible que era para él. Lo mucho que deseaba ser sincero consigo mismo y admitir que este niño le gustaba mucho más que como amigo.

Que, si pudiera, si de él dependiera, Jack sería suyo por completo y para el resto de sus vidas.

Que no deseaba compartirlo con nadie más ni dejarlo nunca ir de su lado.

-No es nada, olvídalo.

Pero Bunny acababa de descubrir algo para sí mismo. Y pasaría un buen rato antes de que se decidiera a compartirlo con alguien más. Sobre todo, con Jack.

-Llévame de vuelta.

Volvieron a entrar al agua y Bunny trató de no pensar más en la piel de Jack contra la suya. Por más que amara a esa piel y a su propietario. No debía permitir que cualquiera notara lo que estaba sintiendo.

Finalmente llegaron de regreso a donde estaban los demás, pero Jack salió del agua casi enseguida y se dirigió de regreso al campamento para ponerse algo de ropa seca.

Bunny se quedó en el rio y continuó nadando por un rato más mientras los demás seguían jugando.

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El campamento siguió como estaba planeado. A media tarde comieron y luego de eso hubo juegos, se contaron historias y hubo algo de música gracias a que North y uno de los muchachos sacaron guitarras de quien sabe dónde. Bunny no hizo mucho para integrarse a toda la diversión, pero observó con una enorme sonrisa cada una de las cosas que hacían los demás.

Al comenzar a anochecer, hicieron una fogata frente a las casas de acampar. Prepararon la cena mientras la música y los juegos continuaban y Bunny hizo de su ocupación proveer y ayudar en todo lo que hiciera falta, como cargar cosas pesadas o ir a cortar algo más de leña al bosque.

Durante todo este tiempo, Bunny estuvo evitando deliberadamente a Jack. El muchacho había hecho uno o dos intentos de acercarse a él y seguir conversando, pero era notorio que estaba tan incómodo como lo estaba Bunny así que cuando no recibió respuestas demasiado entusiastas de parte de él no insistió demasiado. Bunny no quería correr ningún riesgo, así que decidió que esto era lo mejor; guardar silencio, esperar.

Cenaron alrededor de la fogata, y Bunny se entretuvo aprendiendo a leer el lenguaje de señas de Sanderson. Aunque ya conocía algo, la mayor parte, había muchas palabras que no conocía y que él quería aprender, así que las preguntaba y Sandy hacía las señas correspondientes.

Pronto encontró sus ojos extraviándose a donde Jack y los demás estaban sentados en círculos, contando historias de todo tipo. No pudo evitar que Sanderson siguiera su mirada y ubicara hacia dónde se dirigía. Cuando se dio cuenta de su imprudencia, él ya lo miraba con una sonrisa que evidenciaba que comprendía perfectamente lo que estaba pasando por su cabeza. Al principio, al percatarse de esto, se sonrojó intensamente, pero después de un momento, decidió que tratándose de Sandy no le importaba demasiado. Sabía que sus ojos no eran capaces de mentir por más que él lo intentara.

Intercambió una mirada con él, como pidiéndole que no comentara nada al respecto.

Sandy solo sonrió.

Todos se habían ido a dormir ya, pero Bunny había permanecido despierto, sentado junto a la fogata, mirando fijamente las flamas moverse, elevándose, bajando y bailando con el viento.

No sentía demasiadas ganas de dormir, además, esto le recordaba un poco a los viejos tiempos, cuando vivía con su tribu. Pasar días enteros jugando con sus hermanos, cazando, recolectando, ayudando a sus padres a hacer cosas que se necesitaban en el campamento… para él, este tipo de vida no era algo de una vez, era algo a lo que estaba acostumbrado ya que su tribu nunca se había establecido en ningún lugar específico. Para ellos, su hogar y su lugar de nacimiento, era la tierra y nada más. No necesitaban poseer nada, y por tanto, era difícil para él comprender este sentimiento, y aún más difícil al comprender que lo estaba sintiendo- otra vez, luego de no haberlo sentido en mucho tiempo, demasiado tiempo como para que justo ahora estuviera reviviendo en su corazón.

-Hey, Bun-, la quietud de la noche fue rota por una voz que lo despertaba por completo, que quería y no quería escuchar-, ¿tampoco puedes dormir?

Bunny negó con la cabeza sin voltearlo a ver, pero a Jack no pareció importarle, y se sentó a su lado con tranquilidad.

-Es curioso, pero aunque me siento cansado no puedo dormir-, repuso el joven, levantando su mirada al cielo-, me pregunto a qué se deberá.

Bunny siguió sin contestar con palabras, pero supuso que su silencio era suficiente para el joven porque pudo percibirlo relajado, tranquilo.

-Hey, nos hemos estado ignorando toda la tarde- prosiguió Jack-, ¿puedo saber por qué?

-No, no realmente.

-Ah, por un momento pensé que te habías quedado mudo-, y Bunny pudo sentir la enorme sonrisa plasmada en su voz, aunque no se permitiera a sí mismo voltearlo a ver-, ya que vuelves a hablarme, ¿te gustaría dar una caminata conmigo?

Bunny Volteó a verlo ahora, y no lo pudo evitar; la sonrisa brillante de Jack lo sedujo por completo. Finalmente, se permitió a sí mismo contestarle con una sonrisa y se puso de pie para seguirlo.

Comenzaron a caminar por el mismo sendero que habían seguido por la mañana para ir por las frutas, con dos diferencias; la oscuridad hacía que este lugar pareciera algo terrorífico, por decir lo poco, y además, ahora caminaban en silencio.

Jack llevaba en su mano una lámpara, y a Bunny le impactó la facilidad con la que hacía esto, pareciera que caminaba por el bosque oscuro todos los días. No le sorprendería si fuera así.

Él sabía muy bien lo peligroso que podía ser esto, pero no comentó nada. Confiaba en que, a la vista de cualquier peligro, podría salvar a Jack sin problemas. Pero al mismo tiempo, confiaba en que nada pasaría.

Pasaron por los árboles frutales donde habían estado recolectando y siguieron caminando. Fueron quizás cinco minutos más de paseo silencioso, cuando Jack percibió algo delante de él, o al menos eso pensó Bunny porque se dio cuenta de que se ponía alerta y caminaba a mayor velocidad.

-¿Jack?

-Camina más rápido, Bunny-, le dijo sin detenerse y a Bunny no le quedó más remedio que obedecer.

De pronto tuvo que detenerse.

La vista ante él tenía ahora algo a iguales partes hermoso y extraño. Se trataba de una especie de pabellón hecho quizás de concreto que se alzaba en un claro del bosque donde la luna lo alcanzaba perfectamente. Tenía forma de círculo y a ambos lados tenía escaleras, pues se alzaba quizás algo así como dos metros. Jack caminó hacia las escaleras y subió con tranquilidad.

El pabellón tenía un techo que se sostenía con seis pilares tallados con figuras que, desde donde estaba, Bunny no era capaz de distinguir. Se acercó hacia allí caminando lentamente.

-Sube, no pasa nada-, sonrió Jack desde la parte superior de las escaleras y, aún un poco inseguro, Bunny obedeció.

En ese lugar había tres o cuatro sillones que lucían desgastados por estar a la intemperie. Aun así, Jack tuvo la tranquilidad de caminar hasta uno de ellos y sentarse. En el suelo había juguetes tirados. Bunny trataba de descifrar de qué se trataba todo esto hasta que la voz de Jack volvió a colarse a sus oídos.

-Mi papá construyó este quiosco cuando yo era niño- ahora, Bunny volteó a verlo, el joven le hizo una seña para que se sentara a su lado-, su plan era poner algunas áreas de entretenimiento alrededor, para venir cuando tuviéramos ganas de divertirnos un poco con nuestros amigos y todo eso. Pero cuando él falleció nadie volvió a hacerse cargo.

Bunny no comentó nada, sentándose junto a él y mirando alrededor. Jack volteó hacia él.

-A North no le gusta que venga aquí. Siempre he querido arreglar un poco, quitar la maleza, volver a pintar los pilares, poner flores-, alrededor había lámparas, una en cada columna, y Jack las señaló-, encenderlas todas. Pero North dice que no es buena idea, que podría poderme triste. Y…bueno, tiene algo de razón. Antes de que eso pasara, nos trajeron a mí y a mi hermana un par de veces y… queríamos volver. El bosque es tan hermoso que siempre queríamos volver.

Bunny pensó que en cualquier momento Jack iba a ponerse a llorar, pero no lo hizo. En cambio, se secó los ojos rápidamente y luego se quedó en silencio. Pero solo por unos segundos.

-Bunny…la última vez…me quedé con las ganas de preguntarte qué pasó con tu prometida-, Bunny se tensó considerablemente ante esta pregunta, pero la ansiedad en la voz de Jack lo hizo sentirse aún más nervioso al respecto-, ¿ella te dejó o tú la dejaste? ¿Tenían muchas diferencias? ¿Cómo terminaron? ¿Dejaste de hablarle porque decidiste que era lo mejor para todos que simplemente comenzaras a ignorarla?

Y solo con esto Bunny se dio cuenta de que llevaba quizás media hora sin contestar a nada de lo que Jack le había dicho. Solo contestando con monosílabos, escuchando pero no participando de nada de lo que el joven le decía. Y eso… no se había sentido bien. Se había sentido extraño, porque había tenido que forzarlo, había tenido que restringirse por completo.

Y cuando volteó a ver a Jack, tenso, con los puños cerrados y los ojos a punto de desbordarse, supo que no quería que las cosas terminaran así con él. Ni ahora, ni nunca, si era posible.

-No.

Lo tomó de la barbilla y lo obligó a voltear a verlo. Luego le ayudó a limpiarse las lágrimas.

-Ella murió. Por una enfermedad que nadie supo cómo tratar-, los ojos de Jack se volvieron enormes por la sorpresa, pero no dejaron de ser acuosos, sus mejillas rojas, sus labios…dios, no… -, jamás había amado tanto a alguien y…jamás…jamás he vuelto a…a entregarle mi corazón a alguien de ese modo…

Hasta ahora, tal vez.

Pero Bunny no se detuvo ni se permitió pensarlo.

-Lo…lo siento-, dijo de pronto Jack. Bunny lo miró y luego lo tomó en sus brazos. Sintió como su pequeño cuerpo comenzaba a enroscarse contra el suyo, y se preguntó por qué esto se sentía tan normal, y porqué sus brazos no podían hacer más que sujetarlo con más fuerza mientras Jack se aferraba a su espalda, y deseó que no hubiera motivos para separarse de él ahora.

-En realidad, sí pude dormir...- dijo de pronto Jack, su voz temblorosa pudo a Bunny alerta-, pero tuve un mal sueño y estaba muy inquieto. Gra…gracias por acompañarme. Y por…ayudarme a nadar.

Bunny asintió, aceptando su agradecimiento, comprendiendo que su actitud anterior debió ser producto del miedo y de sentirse conmovido por estar en este lugar. Luego de sentir que Jack no había dejado de temblar, comenzó a mecerse un poco, con la intención de calmarlo y arrullarlo de ser posible.

Se habían quedado en silencio por completo ahora, y Jack descansaba su cabeza contra el pecho de Bunny mientras éste miraba a su alrededor, pensativo. Tal vez podría ayudar a reparar este lugar. Quizás a Jack le gustaría eso. Cualquier cosa con tal de verlo feliz.

Para volver al campamento tuvo que llevarlo en brazos, pues no quiso despertarlo.

Cuando lo recostó en la casa de campaña, en un espacio más o menos vacío que encontró entre los mozos, Bunny se encontró a sí mismo queriendo acostarse ahí junto a él y besarlo hasta quedarse dormido él también. Pero sabía que eso no era posible.

Salió y se recostó junto a la fogata, y mientras miraba el limpio cielo nocturno, intentando dormir sin conseguirlo, se dio cuenta de lo vacíos que se encontraban sus brazos ahora.

Cuando Bunny dejó a Jack en la casa de campaña…él no estaba dormido. Había pensado mucho sin llegar demasiado lejos con todo lo que rondaba en su mente.

Pero no había sido del todo en vano porque aunque no sabía cómo lo iba a conseguir llegado el momento, ahora sabía muy bien qué era lo que más quería en este mundo.

Y había tomado una decisión. Al menos, para empezar.

Continuará…

Bueno, tenemos un poco del punto de vista de Jack ahora. Más adelante, aprenderemos un poco más de estos dos.

Y bueno, solo quiero decirles que ¡Me graduaré esta semana!

Deséenme suerte en estos últimos días de sufrimiento- ¡es decir!, de estudio, que ya me tienen bastante harta, pero…satisfecha, en general.

Ahora, las respuestas a los reviews de quienes no tienen cuenta:

Nelson: ¡Feliz cumpleaños!, espero que hayas tenido un día genial y que lo disfrutaras mucho. No es necesario que me agradezcas tanto, porque yo solo escribo historias en mis tiempos libres; tú fuiste quien logró salir adelante, mostrar una sonrisa al mundo y encontrar tu felicidad. Me honra que pienses que fui de ayuda, pero el mérito realmente es tuyo y debes sentirte orgulloso de eso. Y sí, no dudes que cuando me gradúe les contaré cómo fue, porque es algo que solo se vive una vez, es único y deseo compartirlo con todas las personas que me importan- eso incluye a quienes tan amablemente apartan un poco de su tiempo para leerme y dejarme sus palabras de apoyo, justo como tú lo haces. En fin, tú sabes que te aprecio mucho y siempre deseo lo mejor para ti. Un abrazo con todo mi amor..

Nekoflove: Me alegro de que hayas recordado leerme, jejeje. Espero que te guste cómo va avanzando esto. El significado real del ramo de Bunny lo diré más adelante, tengo una escena preparada especialmente para eso, así que tenme paciencia. Y con rescpecto a lo que me pasó la ocasión anterior…fue frustrante pero tienes razón, creo que ya estou empezando a verlo como una mera anécdota. En fin, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme, y espero que te siga gustando mi humilde escrito. Muchos besos!

Anónimo: no lo abandono, no te preocupes. Puede que me tarde, pero no pienso dejar este fic así nada más porque necesito verlo completo algún día. Besos!

Sora Heartless: Wow, no sabes lo emocionada que me sentí al saber que mis historias te inspiraron para esforzarte en el final de semestre, ¡y para hacer un trabajo con tan buena calificación! Increíble, te agradezco mucho por comunicarme eso, aunque como le dije a Nelson (algunos renglones más arriba) yo solo escribo historias, me siento tan orgullosa de ti por tu dedicación y esfuerzo :'D muchas felicidades porque, por lo que puedo leer ,a pesar de lo que te costó te ha ido muy bien en tus finales y espero que continúes así en todo lo que te propongas. Agradezco, por otra parte, tu felicitación; la graduación es este viernes y estoy de lo más feliz, pero por supuesto, también nerviosa. Y puedes estar segura de que cuesta trabajo equilibrar mi escritura y la escuela, pero es como con cualquier actividad extraescolar-, te esfuerzas porque sabes lo que te gusta, y escribir es quizás la cosa que más me gusta hacer :D Como antes, agradezco muchísimo el tiempo que tardas en leer y en escribirme, me hace muy feliz leerte. Saludos, besos y abrazos!

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Y bueno, me retiro por ahora. A todos quienes lean, muchos besos!
Aoshika