Hola chicas!
Aquí estoy de nuevo con " Un Deseo de Año nuevo"…
Nos leemos abajo; ok?
UN DESEO DE AÑO NUEVO
Capitulo 4
Alice y yo, recorreremos las habitaciones y nos la contareis a nosotras. Luegos las pondremos en el cd y se votará por la mejor¿Qué os parece?
Todos aplaudieron al unisono. Esme me atrajo hacia ella por la cintura y me abrazó.
-Te hemos estado buscando toda la vida. Bella.- susurró en mi oído; emocionada.
-No…yo…solamente hago mi trabajo señora.- le dije duditativa, los ojos de aquella mujer eran increíblemente intensos.
-Nada de señora. Llámame, Esme; por favor. Y cambiando de tema. ¿De donde has sacado la idea del cuento?
-No sé. Se me ocurrió de golpe. Quiero saber hasta donde llega su imaginación, a veces los trato como si fueran algo parecido a los niños…
-Apuesto a que están mas que felices; Bella. Alice me ha comentado que están muy contentos contigo en general.
-¿En general?.- Mi labio inferior, tembló.
-Sí; claro. Siempre hay alguno mas cascarrabias que otro… no te preocupes; no es nada a lo que no estemos acostumbrados…
-¿Edward …esta contento conmigo?.- la pregunta que llevaba haciendo mi mente hacia varios segundos, salió de mis labios sin pensar.
Esme miró hacia el lugar donde estaba el anciano, y Edward, le sonrió con complicidad.
-¿Por qué no se lo preguntas tú? Edward ha avanzado mucho desde que tú estas aquí; en estos dos años que Edward lleva en la residencia, nunca se ha mostrado mas gentil que ahora. Debo reconocer tu mérito, Bella y creo que él también lo cree.
-¿Gentil?.- tragué en seco. Edward estaba la mayoría de las veces amargado y con cara de perro buldog.
Esme emitió una suave carcajada y me acarició el cabello desde la coronilla hasta las puntas; en una actitud muy cariñosa.
-Edward es un familiar mío. Te agradezco mucho todo lo que estas haciendo por él. Y sin en realidad quieres saber si él está contento contigo ; solo debes de preguntárselo.- Esme miró de nuevo hacia el lugar donde estaba posicionado Edward con la silla de ruedas y me apretó las manos con calidez.- Me voy Isabella. Voy a despedirme de Edward, pasaré de vez en cuando por aquí; no tanto como quisiera, pero de verdad me es completamente imposible venir mas seguido..
-No se preocupe; los ancianos estarán bien.- le aseguré, emitiendo un carraspeo antes de hablar.
-Eso ya lo sé, pequeña. Ahora dejame que le diga a Edward unas palabras. Mi tiempo se agota…
La miré anonadaba. Cruzaba el comedor con una majestuosidad digna de una reina de cuento, cuando llegó hasta donde Edward, se dobló sobre sus rodillas y se puso a la altura del anciano. Le dio un fuerte abrazo y le hablaba y acariciaba una ternura tan intensa como sus ojos.
De repente la idea de que Edward y Esme fueran padre e hija, me pareció casi lógica. Aquellos ojos ; aunque de distino tono, eran igual de intensos a la par.
Caminé hacia Alice, quien tenia una discursion con el señor Jasper Withlock.
-Jasper…sabes que no puedes comer siempre todo lo que quieras….no es bueno para tu salud.- le hablaba de manera cansina, como si aquello se lo hubiera repetido infinidad de veces.- Un dia tendras un problema por ser tan glotón. ¡Parece mentira! ¿Dónde lo metes? Deberias estar como un tonel y mira el cuerpecito que tienes.
Jasper elevó una ceja y se quitó las lentes, en una imagen que me pareció de lo mas seductora.
Alice lo observó con los ojos muy abiertos y seguidamente explotó en una escandalosa carcajada.
-¿Estas intentando ligar conmigo, Jasper Withlock?.- Alice, aún se acercó mas, al rostro del anciano y le susurró.- Si tuvieses unos treinta años menos. Te aseguro que no te escaparías indemne de esto. Eso te lo aseguro.
Esta vez fui yo la que se rió sonoramente y me llevé la manos al estomago que me dolía ya de tanto espasmo.
-No está bien reírse de los sentimientos de los demás.- La voz de Edward; algo puntillosa, me hizo girarme en seco. Aquella voz habia cambiado ligeramente desde la ultima vez que la escuché…parecía mas joven; mas viril…¿mas sexy? ¡Dios mio, Isabella Swan! Estas perdiendo totalmente el norte.
-No nos estamos riendo; Edward. Sólo estamos intentando dar un poco de juego al hecho de que pasemos tantas horas juntos….¿Tú no has pensado que si tuvieses unos años menos, quizás te gustara Bella? .-Alice, hizo un mohín y se acercó a Edward, limpiando las gafas de Jasper ,con su bata de trabajo.
-No tiene nada que ver con la edad. Uno puede envejecer de cuerpo; pero tener la mente joven y el corazón.- espetó Edward; algo duro con Alice.
-Oh, vaya Edward, pues dudo que tú seas ese modelo que dices. No eres un dechado de entusiasmo y jovialidad precisamente.- inquirió Alice, algo hosca.
-Déjalo, Alice Empecemos con los cuentos …¿Qué te parece Edward?.- le dije, mirando el reloj y frunciendo el ceño al ver la hora a la que habíamos llegado. Era muy tarde para mí.
Mañana a ultima hora de la noche, tenia un examen de curas…y no habia estudiado nada para ello. En la residencia todavía no me dejaban curar las personas que tenían llagas a causa del poco movimiento y de la mala circulación; Ósea que estaba megapez en aquello.
-Creo que hoy no es dia de cuentos.- farfulló Edward, mientras giraba las ruedas de su silla y se marchaba con la vista clavada en el suelo.
-Edward…- susurré.-Mañana tengo un examen y no he estudiado nada…comprendelo..ademas mi turno ya ha acabado.- le dije, casi abalanzandome sobre él.
-No te preocupes. Estudia.- Me dijo, mientras me miraba el rostro de una manera indescifrable.
-Si.- dije, insegura.- Hasta mañana, Edward.
-Si Dios lo permite; así será.
Ví como desaparecia en su silla de ruedas , camino hacia su habitación.
Suspiré y fuí hacia los vestuarios para dejar en mi taquilla el uniforme.
Me despedí de Alice y del resto de los ancianos que estaban en el comedor.
Cuando llegué a mi casa, estaba tan rendida que no pensé en otra cosa; nada mas que en ducharme y comer una manzana, mientras que leia con detenimiento los apuntes de la clase que tenia el examen.
No sé en que momento me quedé dormida..pero fue un sueño tan extraño…
Estaba como en otro tiempo.
No sabia decir si era el pasado o el futuro; pero de lo que estaba segura es que no tenia nada que ver con el tiempo que estaba viviendo en esos momentos de mi vida.
Caminaba con un vestido de gasa, era de un azul turquesa, era holgado, pero la caricia de su tejido me daba una sensación de excitación nunca antes percibida con ninguna otra prenda.
El sol acariciaba con sus rayos mi rostro y todas las partes donde mi piel quedaba expuesta; pero habia un tortuoso anhelo en mi.
Caminaba a prisa y vislumbré a alguien que esperaba por mí en la esquina de la puerta de una heladería, caminé aún más de prisa y me agarré al cuello del hombre que esperaba por mi.
De los labios de varón, salió mi nombre en un susurro ardiente.
Yo sonreí, victima de tanta felicidad.
Besé su cuello; perfectamente perfumado, amizclado. Separé mi rostro, para comtemplarlo y sus labios impacientes hicieron impacto sobre los míos, dejándome perdida en un extasis infinito, aquel beso, no era ni por asomo, parecido a los que alguna vez podían haberme dado alguno de aquellos novietes que habia tenido.
Aquel beso era urgente, tanto como sus manos, que apresaban mi cuerpo al suyo; duro,y atlético.
Su lengua danzaba con la mia; un baile sensual, que provocaba gemidos por las dos partes.
Yo no respiraba apenas y él debió notarlo; porque alejó sus labios, dejándome perdida en su ausencia.
-No sabes lo que me haces,Bella.- dijo aquel hombre; mientras que yo abría los ojos y lo observaba cambiando mi rostro alucinado al del horror…¡Era igual que aquella foto que me habia enseñado Edward! ¡Era Edward!...
Continuará….
¿Qué les pareció?
Espero que les haya gustado…y aquí esta,tal y como prometi….mañana Barbaro. Sé que muchas andais como locas para que suba otro, ejejjejejej, sois tan pervers como yo! Besotes nenas; las quierooooooooooooooo!
