—Oye, Francia—lo llamó Italia— ¿Cuándo me vas a devolver las obras de arte que me robaste?

—No las robé—contestó el otro—Las tomé prestadas. Prestadas por los siglos de los siglos.

— ¡Ladrón! —Exclamó, y luego fue golpeado por el francés— ¡Por La Gioconda! ¿Y eso porque fue?

—Italia, ¿quieres jugar esgrima hoy?

— ¿Eh? ¡No! ¡Quiero que me devuelvas todas las pinturas! ¡De la primera a la última! ¡Y eso incluye esculturas!

—Elige tu espada…

— ¡No, mierda!

Aún no las ha devuelto.

—Rusia—llamó Lituania—Te traje un poco de té—estaba a punto de tocar la puerta, cuando la voz del ruso le llamó la atención.

— ¿Y sabes qué? —Rusia estaba hablando con su consejero—Cuando derrote a Polonia, la dividiré en dos, y construiré una casa de campo. Con un poco de suerte, hará menos frío allí que aquí.

Lituania quedó pasmado. Rusia iba a invadir Polonia. Una parte de él sabía que el ruso iba a hacer eso algún día. Se sentía eufórica, debido a que no soportaba al polaco. Nunca lo soportó. Le caía terriblemente mal. Por eso sonrió, dejó el té sobre un mueble, y salió a dar un paseo por la casa, animadamente.

Lituania intentó dormir. No podía. Se removió en la cama, con los ojos increíblemente abiertos. ¿Por qué no podía dormir?

—Lo suponía—murmuró el lituano, de mal humor.

Una parte de él no estaba muy feliz con la idea de que Rusia invadiera Polonia… por más mal que éste último le cayera.

Y saliendo de la cama, repitiéndose mentalmente que "Cualquiera haría el esfuerzo de avisar, no es que yo lo haga especialmente por Polonia", buscó un teléfono y marcó el número de la casa del polaco.

¿Y porqué sabía ese número de memoria?

Volvió a repetirse que hacía eso por la mera alianza que los había juntado hacía algún tiempo, aunque tampoco era que hubiera disfrutado esos momentos juntos. ¿Porqué le era tan difícil admitirse a sí mismo que hacía eso para ayudar a Polonia, y que en realidad jamás lo haría por alguien más?

—Espero que esté bien.

Y se cacheteó, literalmente, en la mejilla, dejándose una marca roja bastante fuerte. Mientras esperaba a que el polaco atendiera, recordó algunos momentos que había pasado con él.

De ahora en adelante, serás mi subordinado—decía el rubio.

Tu tarta tradicional lituana es mía.

¿Cuándo vivirás conmigo?

Lituania tenía el ceño fruncido. Enojado, colgó el teléfono. No iba a llamarlo. Por más que la idea de Polonia siendo invadido por el sarcástico ruso, mientras sufría enormemente…

— ¡Ese malvado! ¡No lo merece! —gritó.

— ¡Cállate! —gritaron Rusia, Estonia y Letonia, desde distintas habitaciones de la casa.

De todas formas, Lituania fue obligado por su conciencia (y por sus sentimientos a Polonia) a llamar a éste nuevamente.

Al sentir que alguien descolgaba, comenzó a hablar.

—Hola, imbécil. Soy Lituania…

— ¿Eh? ¿Lituania? Lo siento, no estoy para bromas telefónicas, Inglaterra. Deja de insistir, ya te dije que no te ayudaré en la Guerra… —contestó Polonia desde el otro lado de la línea.

— ¡Estúpido! ¡Soy Lituania!

—No sé si creerte. ¿Porqué Lituania me llamaría a estas horas? O directamente, ¿por qué Lituania me llamaría?

—No jodas. En tu casa no es tarde.

—No, pero es temprano.

—Escúchame, porque sólo lo diré una vez. Rusia atacará tu casa.

—Lo siento, estoy demasiado dormido para escuchar bien—mintió el rubio— ¿Podrías repetirlo?

—Sé que escuchaste bien, a mí no me engañas—Lituania escuchó al otro resoplar. Polonia quería volver a escuchar ese matiz preocupado en la voz del lituano, pero parecía no tener suerte.

—Pero… ¿atacarme? Rusia está loco. Y yo que pensaba que era buena persona… creo que me equivoqué.

—…No tienes nada planeado, ¿verdad?

— ¿Y cómo quieres que tenga algo planeado? ¡Nadie se esperaría eso!

—En estas épocas, a mí ya no me sorprende nada…

— ¿Entonces porque me llamaste dos veces?

—…Te llamé sólo una vez.

—No, el teléfono sonó antes, y estoy seguro de que fuiste tú.

—Yo no fui—mintió .

—Sí, fuiste tú.

—No. Y dejemos esto, o te juro que le diré a Rusia que acelere la invasión.

—No me hagas perder la calma desde tan temprano. Directamente, no me hagas perder la calma.

—Deja de decir "directamente".

—Si quieres que no lo diga, directamente cuelgas el teléfono.

—Bien.

— ¡Espera! ¡Lo decía en brom-!

Tu, Tu, Tu, Tu.

—…Joder, Lituania. Ahora tendré que comer Paluszki para tranquilizarme.

Los dulces polacos sí que eran deliciosos. Aunque Polonia debía pensarlo bien. Le había ganado a Alemania una vez, aunque fue porque Lituania estaba ahí. Ay, ¿porqué era todo tan difícil? ¿No podía Rusia quedarse tranquilo en su casa?

Días después, Lituania llamó a uno de sus espías para preguntar por la situación de dicha nación.

Y se repetía mentalmente que "no era porque Polonia le importara".

— ¿No hay soldados rusos por ahí? —preguntó el lituano en voz baja.

—No. Todo tranquilo—comunicó el soldado, observando la casa de Polonia.

Y a pesar de eso, Lituania no podía dejar de estar preocupado.

—Señor—comunicó un soldado de Polonia—Creo que hay espías lituanos vigilando, por si los rusos aparecen.

Polonia asintió con la cabeza, y cuando el humano se fue, sonrió levemente.

—Ese Lituania… siempre tan terco.

Y se llevó la botella de vodka a la boca, satisfecho.

— ¡Francia, el enemigo está aquí! —comunicó el pequeño Italia, con sus ropas negras.

—Bien, entonces haz de escudo humano—dijo el francés.

Italia fue hacia el campo de batalla, temblando, y con su tierna carita reflejando un poco de miedo. Francia se golpeó la frente con la palma de la mano.

— ¡Lo decía en broma! —exclamó el galo mirando al cielo.

Los enemigos habían dejado de apuntarle al pequeño Italia. Al darse cuenta que estaba fuera de peligro, sonrió maliciosamente y se lanzó a atacarlos con una lanza.

Suerte que Sacro Imperio Romano apareció, diciéndole a Italia que los dos formaran el Imperio Romano.

—No quiero~—decía Italia, arañando el suelo.

—Sí quieres—intentó convencerlo el rubio.

— ¡Suelta a Italia! —exclamó Francia, enojado.

Continuará~


Espero que les haya gustado :3 Muchas gracias por sus reviews! Suelo responderlos, y siempre doy las gracias, pero bueno, lo hago de vuelta (? Gracias (: