La mayoría de los personajes no me pertenecen, el universo Marvel no es de mi creación. Pero me divierto creando escenarios alternos y agregando personajes nuevos.

Respuesta a Review sin cuenta:

kariana18 (Guest): tranquila, lo de que Odin es malo, solo es pura fachada, al rato ya se explica mejor todo. Espero te guste el capítulo, muchas gracias por comentar :D

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La textura era viscosa; y era un poco fosforescente, de un color azul bastante agradable, hermoso si le sumabas los pequeños polvos plateados y brillantes como diamantina que se mesclaban en aquella consistencia. E Isabella estaba cubierta de aquel asqueroso engrudo, porque contrario a su apariencia, el olor resultaba mortal. El aroma se impregnaba por sus fosas nasales con un picor y una putrefacción que no tenía descripción alguna que le hiciera justicia… era como si alguien hubiera juntado todos los desperdicios existentes y por haber y los hubiera puesto en ese pantano de engañosa apariencia.

Con una furia indescriptible quito de sus ojos aquella sustancia; y con la respiración agitada por su enojo, salió con pesadez del lugar donde el Wicryu la había botado sin miramientos. Se tocó la pierna ante el incesante dolor, un corte surcaba su mulso izquierdo, en un descuido por apartar al niño de la bestia había dejado su defensa abajo, permitiendo que esta fácilmente le tomara entre sus fauces. Hubiera sido bastante fácil mandarle un trueno, pero Odin le había prohibido expresamente el uso de sus poderes, o cualquier variación de esta, por lo tanto no podía más que apelar a la fuerza y cualquier arma que tuviera a su alcance. Maldecía al rey de Asgard, por algún motivo no podía dejar de acatar sus órdenes, era… extraño. El viejo debía de tener algún sucio truco, pero aun no podía encontrar cual era. Se negaba a creer que inconscientemente le respetaba.

Después de diferentes esfuerzos pocos fructíferos, finalmente pudo hacer una conexión con su pierna derecha, lo bastante potente para aquejar al Wicryu y hacer que se enfocara en el dolor mientras la soltaba finalmente.

Jamás había entrado al bosque Carmesí, en realidad no mucha gente había ido más allá de los inicios del bosque; idiotas o suicidas eran los únicos que entraban, podría decirse que el lugar estaba prohibido; y según los Asgardianos más supersticioso, también maldito.

Con una leve cojera se encamino a un tronco caído que yacía a pocos metros, se dejó caer y cerró los ojos. El sonido de pasos sobre las hojas secas le hizo levantarse, y prepararse para lo que se aproximara. Era un animal de grandes ojos saltones, parecía un canguro, pero su pelaje se asimilaba al de un conejo pardo y además llevaba un reluciente cuerno marfil en la cima de su cabeza… era extrañamente bonito. Le vio inclinar la cabeza con gracia mientras le miraba con curiosidad, sus ojos solo le hacían lucir más tierno, y el hecho de que fuera lo suficientemente grande para llegarle por encima de su cadera le hacía pensar que era totalmente abrazable.

¡Pero no iba a tocar esa cosa ni con un palo! no se iba arriesgar a que fuera un voraz depredador, así que solo se quedó viéndole mientras le observaba concentrar su atención sobre el pantano, ignorándola completamente al deducir que no iba acercarse a él.

Fue ingenuo de su parte al pensar que iba a comer de ese asqueroso lugar, hubiera deseado haber perdido el conocimiento antes de saber la cruel verdad sobre el origen del hediondo pantano.

−¡TE MALDIGO A TI Y A TUS ANCESTROS, MALDITO ANIMALEJO!

Tomo el primer objeto a su alcance y lo lanzo sin piedad, el animal interrumpió su excreción para esquivar la roca y salir como alma que lleva el diablo hacia las profundidades del bosque. ¡OH SÍ! El conejo Asgardiano no solo era más que adorable, si no que literalmente uno podía nominarlo por la defecación más bonita del universo, y entregarle un reconocimiento por su toque al olor más pestilente de los nueve reinos.

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−¿ha desaparecido en el bosque?− Heimdall asintió ante la pregunta de su rey –no podemos mandar hombres en su búsqueda, darle prioridad a su desaparición, sería como señalarla como privilegiada− exhalo con cansancio− debemos alejar la atención que hay sobre ella.

−un guerrero se ha ofrecido a buscarle. Me refiero a Arick, si es él quien la busca nadie cuestionara el interés de encontrarle, los ciudadanos son conscientes de su estrecha amistad.

−sería igualmente de sospechoso que le impidiera ir− reflexiono con los ojos perdidos en ningún punto en particular− de acuerdo, déjale marchar, pero adviértele que solo cuenta con una semana para hallarla.

−así será, mi señor

El guardián del Bifrost salió con una usual reverencia, y se encamino a darle la noticia al amigo de su joven aprendiz.

Odin se encamino hacia el cuarto de armas, y entro a un pasadizo que su padre; Born, le había enseñado antes de cederle el trono. Solo los Reyes y futuros Reyes conocían de aquel lugar; resguardado por la magia del más grande hechicero que Asgard hubiera visto, el lugar perfecto para guardar secretos del exclusivo conocimiento del gobernante de Asgard. Las runas escritas en sus paredes impedía que la magia pudiera detectar los objetos que eran resguardados ahí, pero padre de todo jamás le había usado, no le agradaba la idea de ocultarle a su pueblo las posesiones que se encontraban en Asgard.

Sin embargo en aquella ocasión había hecho una excepción, el valor del objeto era incalculable y su poder era uno sin igual, no podía permitirse que el rumor se propagara. Urkai había hecho un buen trabajo, el legendario herrero había elaborado un espada que sería recordada en leyendas que hablarían sobre su poder y la destreza de su dueño… o en ese caso dueña.

La empuñadura era del cuero de los extintos dragones que surcaban entre las estrellas del universo, debajo de ella se posaba una gema ámbar que levitaba entre fuego capturada en una rejilla semi-esferica, el mango superior era sin duda el reflejo de las alas de dragón, plegadas como una capsula que podría compararse al botón de una rosa que está a punto de florecer; con una pequeña curvatura que asemejaba a las filosas puntas de las majestuosas alas doradas. De una soberbia belleza nacía la hoja de la espada, que brillaba como luz pura mientras era cubierta por raíces de fino oro,estas subían desde el mango como una enredadera hasta ser casi inexistentes en la punta de la filosa espada.

Era majestuosa, sin igual existente. Como una caricia furtiva, su palma paso sobre la imponente arma, una pequeña runa apareció entre las alas pocos segundos antes de desaparecer.

−poseerá tu poder aquel quien que sea digno de sostenerte; Bluurtm, habrá de tenerte el cálido corazón de un maestro dispuesto a luchar por el mañana. Que reciba tu fuerza aquel quien demuestre compasión, y valor en la adversidad.

La espada se marchó en un parpadeo; aun sin rumbo fijo, salió a buscar a quien habría de sostenerle como digno de su poder.

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Thor camino descalzo sobre el frio mármol de sus aposentos, hecho una mirada sobre su hombro y miro con regocijo a su amada, quien yacía acurrucada tiernamente entre las sabanas marfil. Sonrió cuando le escucho nombrarle entre sueños, con un suspiro lleno de amor por él, solo para él. Jane Foster era la mujer más hermosa que sus ojos hubieran visto, la amaba más allá de lo inexplicable, su dulzura, su inteligencia, sus ojos llenos de curiosidad…todo en ella le hacía caer rendido ante sus pies. Disfrutaba de su innata torpeza, aquella que alcanzaba nuevos niveles cuando se encontraba cerca, y todo por la intensidad con la que le miraba, porque hacía sentir a Jane el único lucero de una oscura noche.

El hijo de Odin se acercó a la cuna de oro, unas diminutas manitas jugaban en el aire protestando por el afecto de su padre. La respiración se le corto en cuanto la sostuvo entre sus brazos; su pequeña era tan hermosa como su madre, le detallo con cuidado, sus hebras chocolates eran del mismo color que su progenitora, pero podía ver algo de él en ella.

−sin embargo tus ojos son más bonitos que los míos, mi pequeña princesa− su hija le miraba con atención mientras chupaba del biberón que su padre sostenía para ella− eres lo mejor de ambos, la mezcla perfecta.

La acerco a su rostro con dulzura y con delicadeza descanso su frente contra la suya, podía sentir la calidez de sus deditos sobre su rostro, detallando las facciones con la suavidad de un recién nacido.

−parece que alguien adora a su papi−susurro Jane

Ese momento, ese instante en el que sostuvo a su pequeña hija, mientras los brazos de Jane lo envolvían firmemente, fue perfecto. Y lo deseo, seguir sosteniendo a su dulce bebe mientras Jane y él compartían silenciosamente el amor que se profesaban; con una simple mirada, sin palabras.

El golpe a la realidad le aturdió cuando se dio cuenta de que solo había sido un sueño, uno que se repetía constantemente en diferentes formas, pero siempre con Jane y él, junto a una hermosa bebe. Aceptar que solo se trataba de una ilusión era difícil, porque su pecho sentía la ausencia, un vacío en su corazón que se presentaba a pesar de que no existiera tal hija.

−Jane− murmuro para si

Pensó en ella, la extrañaba, deseaba ver su rostro.

Un poco más, faltaba poco para que pudieran terminar con las luchas que se alzaban entre los mundos, solo tenía que pelear unas cuantas veces más; y entonces, le pediría a su padre que le dejara ir a Midgard. Con suerte sus sueños no se quedarían en una simple ilusión.

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No podía sentirlo, no estaba. Isabella cayó de rodillas contra el suelo entre jadeos incontrolables, su corazón palpitaba con la normalidad que se esperaba ante una abrumadora situación, y sin embargo nada estaba bien.

No sabía con precisión que tan lejos le había adentrado el Wicryu, ni siquiera tenía conocimiento de qué camino tomar ha Asgard, los arboles del bosque Carmesi eran tan altos como rascacielos, que el único cielo que se podía admirar era el de los follajes tupidos de sus ramas. Seguía caminando gracias a las setas luminiscentes que alumbraban las penumbras, y por suerte había encontrado un pequeño riachuelo del que tomar agua, pero ya iban dos días sin encontrar una salida de aquel laberinto. Su pierna palpitaba con más fuerza, a penas y podía sostenerse sobre ella, estaba segura de que se trataba de una infección, la falta de atención e higiene estaba volviendo un corte simple en un problema.

Aquello no era lo que más le consternaba, era la ausencia de su fuerza, sintió como se iba… no, aun la tenía dentro de sí, pero no podía hacer uso de ella, como si hubiera sido sellada de alguna forma. Miro la piedra entre sus manos, por más que sus manos la estrujaran esta no se fragmentaba hasta hacerse polvo, solo se hacía más daño a sí misma intentando una causa perdida.

−Vamos, vamos− farfullo mientras esperaba a que el pedazo de roca se deshiciera

Le afectaba no tener sus poderes… jamás había estado sin ellos. Sentirse tan normal era extraño… nuevo. Parecía que sería la primera vez que se enfrentaría al mundo sin poderes, tendría que arreglárselas para salir del bosque solo con determinación y voluntad. Se las arreglaría, no todo sus talentos recaían en sus anormales habilidades, aun tenia conocimientos de supervivencia de su mundo y Asgard, era una buena ocasión para ponerlos en práctica.

Por lo que los dos siguientes días siguieron con pequeñas diferencias. Ahora tenía una rudimentaria lanza para defenderse y cazar aquello que pudiera ser comible - o pequeño, pues su fuerza actual no le permitía enfrentarse a grandes bestias-, en su pierna había un torniquete con retazos de tela que había arrancado de su ropa, y ya había pasado un par de crudas noches a lado de un fuego que había avivado ella misma. Se podía decir que todo marchaba bien, a excepción de que el bosque parecía no tener fin, y de que la pierna no comenzaba a sentirse ni verse mejor.

El susurro del viento ceso inesperadamente, y la atmosfera adquirió la tensión de un momento fatídico, algo tenía que aproximarse, y era lo suficientemente aterrador para callar el murmullo del bosque.

Un cachorro se precipito al centro del claro, se agazapaba y temblaba sin control, mientras miraba con temor hacia donde se agitaban los árboles. Compartió su miedo cuando vio a la criatura que le perseguía, dejaba ver al Wycryu como una bestia torpe e indefensa, y sobretodo pequeña. Debía medir por arriba de los quince metros, y era fea, tan fea que dolía verle. La repartición de belleza no había sido equitativa en la pobre cosa, era regordeta con la piel colgando una sobre otra sin estética aparente, y con un hocico del que desbordaba saliva sin cesar. Pero era curioso el olor que esta destilaba.

−¡ha! Tú hueles a Chanel Numero 5

Inteligente movimiento el suyo… Por supuesto que no, en cuanto escucho su risa alzo su garra hacia ella, pero su peso lo alentaba un poco, así que pudo esquivarle. Y eso no le agrado, porque arremetió con su otra garra mientras le gruñía. Tomo su lanza y se la lanzo al ojo mientras giraba hacia atrás para evitar que le golpeara.

Había desatado el infierno, la bestia comenzó agitarse por el dolor que de tener la punta enterrada en su ojo, manoteaba salvajemente sin control, y la tierra temblaba ante su fuerza. Isabella caía de bruces contra el suelo ante los interminables movimientos que se producían en la tierra, aunque por suerte saliendo airosa de ser alcanzada por sus filosas garras.

Pero su fortuita fortuna fue pasajera, pronto la pierna comenzó a palpitar ante la advertencia de que la herida se había abierto, y que la sangre brotaba con más fuerza que la primera vez. Ya no podía moverla sin que el musculo rugiera de agonía. Inmóvil en el piso miro su enorme garra sobre ella, cayendo para aplastarle con todo su poder, un intento que solo logro agrietar el suelo ante su rápida acción de rodar sobre si misma.

−debes pensar que sucumbiré a tu ferocidad− le hablo sin estar segura de que fuera una criatura razonante− podrías…− jadeo con urgencia en busca de aire− matarme ahora o en diez minutos− su respiración era agitada, y en su cuerpo se surcaban pequeños cortes que habían causado los fragmentos de rocas que habían salido como un estallido ante la fuerza de la criatura− pero no creas que te entregare mi vida como si no valiera nada. No soy de las que se rinden, ni de las que dan por sentado que van a morir, pero soy de las que luchan incluso si sobre pasa lo estúpidamente temerario.

Y sin que lo esperara se afianzo a su garra; como un acto reflejo la bestia elevo su pata para tratar de quitársela con sus dientes, aquello le permitió cegarle con un puñado de tierra que había tomado segundos antes. Se soltó para deslizarse en la curvatura de su pata, intentando llegar hasta su lomo con la esperanza de llegar así al suelo, pero en una sacudida inesperada este le lanzo directo contra un árbol. Un crujido y una punzada fueron la advertencia de que se había roto una costilla, una pequeña lagrima se derramo por su mejilla cuando tomo la primera bocanada de aire después del impacto. Una cosa era la prácticamente inutilidad de su pierda, ¡pero con un demonio! respirar era elemental y estaba doliendo como una maldita.

Levanto el mentón y se encontró con un par de ojos grisáceos que le veían con premura; era ese cachorro que perseguía la brutal criatura, con sorpresa vio como este le hacía gestos para que se fuera. No sabía si lo entendería, pero negó en silencio ante su silencioso requerimiento, y le señalo mientras apuntaba al bosque. "vete" le dijo con los labios sin emitir sonido alguno, pero él no se movió, ni hizo amago de haber entendido sus palabras.

−¡CORRE!

Le grito con impotencia al ver como la colosal bestia dirigía su atención hacia él, se levantó sin fijarse en su falta de equilibrio, y corrió a pesar del dolor, no estaba pensando siquiera en su siguiente movimiento. Su mente se aclaró cuando le sostuvo contra su pecho, acunándolo para que no recibiera el impacto, solo había tenido tiempo para tomarle en brazos. Sintió como las garras le rasgaban un costado, lo siguiente que su cuerpo registró fue el impacto contra el suelo.

Entre el aturdimiento enfoco la vista hacia el cachorro, cuando ambos se miraron la conexión nació, y el tiempo se detuvo alrededor de ellos. El cachorro se apartó sin dejar de verle, a medio metro de ella se agazapo antes de lanzar un feroz rugido con su joven voz, que pronto dejo su tono infantil para transformarse en un audaz y poderoso rugido. Ya no era más un cachorro, frente a ella estaba una pantera negra como la noche, tan grande como un caballo… era extraordinario.

Fue un gesto natural; su corazón le guio, sin dudar alzo su mano, y muy pronto la cabeza del felino reposo en su palma. Cerraron los ojos, y pronto las runas ancestrales se dibujaron debajo de ellos, iluminándoles con la luz de su energía. Dos corazones, dos almas… por fin se habían encontrado.

−Kiro− le llamo sin titubeos la hija de Thor

Una conexión indestructible, estaban entrelazados para luchar como uno solo, y recorrer el futuro juntos. La gran pantera cuidaría de ella, y solo le serviría a ella… no porque fuera su ama, o su maestra, sino porque ambos serian iguales. Compañeros de batalla… familia.

Le había buscado por semanas, y por fin se habían encontrado, ahora el sello se había roto y había vuelto a su forma original. Sus poderes regresaban, así que entono una suave canción de cuna, vio con satisfacción como sus heridas comenzaban a sanar ante su cantico, le miro con curioso gesto infantil una vez hubo terminado de curarse.

−Gracias− Isabella le acaricio fugazmente antes de levantarse− parece que el tiempo comenzara a moverse nuevamente, y aún tenemos una bestia que enfrentar.

Kiro gruño de anticipación, sería la primera vez que pelearían juntos.

Pero la aprendiz de Heimdall sintió un tirón, ambos levantaron la vista al cielo justo a tiempo para ver caer una imponente espada frente a ellos. Bluumrt ya había escogido a su dueña, y le devolvía sus poderes con su llegada.

Tomo la espada; y con ello, la lucha se desato.

A su regreso tendría que explicar más de una cosa a Padre de Todo, con suerte la aparición de Kiro le distraería lo suficiente para que olvidara su "imprudencia" de ir sola tras el Wicryu.

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Disculpen la tardanza, con la escuela, y los imprevistos me fue difícil actualizar hasta ahora. Pero bueno, aquí el capítulo cuatro, más extenso de lo que habitualmente acostumbro :P

Espero que les gustara, también espero que el nombre de la espada no sea del todo ridículo, porque literal me lo saque de la manga (refiriéndome a que me lo invente XD)

No sé si recordaran que por como el capítulo ocho de Los Inicios Del trueno (parte final) hice referencia a una criatura que aguardaba, pues para los que no conectaron puntos, me refería a kiro, quien ha aparecido para robar protagonismo :D … no, en realidad para meterle más emoción a la trama XD

Espero que el capítulo no resultara tedioso con la incorporación de la espada de Isabella, y la aparición de su compañero, me refiero a que a veces las introducciones pueden ser aburridas, pero son necesarias. Sin embargo agregue un poco de Thor, y sé que en el futuro ese sueño se volverá un poco cruel cuando se entere que "tenia" una hija, pero por el momento me resulto hasta tierno escribirlo… es una lástima que planee tanto drama a futuro, ojala y no les agobie XD

¿Quién vio guardianes de la Gaxia? Ame la película, la vi dos veces, cuando yo en realidad me rehusó a ver la misma película en menos de una semana.

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