Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Perdón por la demora, pero la verdad es que estoy volviendo al trabajo y lo más probable es que me vuelva a pasar. He aquí la continuación.
Saludos para Lizeth de Uchiha, me alegra que te gusten los personajes y el modo como se están conectando, muchas gracias por leer y comentar n.n
Disculpen por los posibles fallos que puedan encontrar y gracias por leer :D
Proyecto: Cien drabbles por cien historias
Pareja: Sasuke/Hinata
Motivo: Cosas para omitir
VII
Las cosas que deberías omitir
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Al atardecer, Hinata se entretenía observando las diversas tonalidades que el cielo adquiría en su carrera hacia la oscuridad. Lo hacía incluso mientras se movilizaba o mientras comía, o en medio de una misión de vigilancia como aquella en la que se encontraba.
Su compañero, apostado a corta distancia, notó su retraimiento y le llamó la atención arrojándole unas semillas a los pies. La joven, comprendiendo, lo miró con un gesto de disculpa. Aún no presentía ningún peligro y por eso se había permitido la distracción.
Una hora después se reunieron sobre una gruesa rama del árbol desde donde vigilaban para intercambiar pareceres.
-Puede haber sido un dato falso –comentó Sasuke al notar que nada había sucedido desde que llegaron a ese cruce de caminos.
-O puede tratarse de un error de cálculo –consideró Hinata.
Lo discutieron brevemente y acordaron pasar allí dos horas más. Si nada de lo que les habían advertido sucedía, entonces se marcharían sin más.
-Pero esta vez vigilaremos juntos –determinó Sasuke-. Si vas a distraerte mirando el cielo, no me servirás de gran apoyo.
Hinata se ruborizó, pero accedió. Últimamente se sentía demasiado bien en su compañía como para tener la presencia de ánimo para rechazarlo.
Ubicados ya en un punto convenido, la kunoichi se decidió a entablar conversación para poder soslayar la súbita ansiedad que la acometía cada vez que reparaba en esos sentimientos.
-Dedeberíamos ser tres –comentó con timidez.
Sasuke apenas se mosqueó con el planteo. Nunca lo habían hablado y le pareció extraño que de pronto le saliera con eso.
-Hasta ahora nos hemos arreglado bien.
-Pepero estaríamos mejor con la formación tradicional.
-¿En qué sentido?
A Hinata la pregunta le resultó ambigua, tal vez por las inconvenientes emociones recientes. Sin embargo, Sasuke la formuló ajeno a esas inquietudes.
-Por ejemplo… Popodríamos cubrir mayor terreno y rereforzar cada estrategia –musitó insegura. A Hinata le hizo sentir peor la ingobernable vacilación de su voz, se sintió demasiado expuesta y se abochornó más aún.
Pero Sasuke no estaba pensando en eso.
-Si de a dos hemos funcionado bien, de a dos deberíamos seguir –manifestó con la vista fija en el camino que vigilaban-. Deberías omitir algunas reglas, Hyuuga, incluso las más arraigadas. En ocasiones, sólo así podemos descubrir la magnitud de nuestra fuerza.
A Hinata le impresionaron un tanto sus palabras. Nunca lo había pensado de esa manera. Kakashi-sensei se había pronunciado en varias ocasiones al respecto, pero la postura de Sasuke realmente la dejó pensando.
-Entiendo –murmuró después de meditar en ello. El ejercicio intelectual consiguió distraerla por fin de las tribulaciones experimentadas y pudo concentrarse en lo que tenía enfrente.
Aunque el alivio no le iba a durar.
-Entonces omite también la creencia de que siendo dos nuestras habilidades se reducen –agregó el ninja. De pronto se volvió hacia ella, y la proximidad de sus rostros era tal que Hinata pudo percibir el ritmo de su respiración-. Quizá siendo dos sea la mejor manera de complementarnos.
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VIII
Las cosas que deberías omitir tú
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Finalmente los maleantes aparecieron en el camino, encontrándose con otros de la aldea vecina con el fin de traficar enseres y alimentos. Ni bien los divisaron y corroboraron la tropelía, Sasuke y Hinata se abalanzaron sobre ellos y los capturaron.
De regreso al pueblo donde los habían contratado, fueron recibidos con muestras de algarabía y alivio al ver el éxito de la misión. Ese tipo de negociados venía perjudicando agudamente la economía de la región, por lo que las muestras de agradecimiento pronto se tradujeron en la única forma de pago que los shinobis aceptaron: una buena y generosa comida.
Cuando el populoso banquete y los continuos gestos de gratitud finalizaron, decidieron seguir viaje. Ninguno de los dos permitía que la amabilidad de las personas los retuviera mucho tiempo, pues había más gente esperando por ayuda y su propósito era el de ofrecerse. Reunieron algunos víveres para el trayecto y se marcharon sin más.
Al poco andar, no obstante, Hinata meditó en el asunto.
-Es curioso que podamos trabar tantas amistades y no pepermanecer con ninguna –comentó.
-La palabra amistad está sobrevalorada –señaló Sasuke con indiferencia.
La joven lo miró de soslayo sin creerse del todo ese desdén.
-Pupues en nuestras naciones, la amistad es un vínculo definitivo. Muchas veces nuestras vidas dedependen de ello.
-Tonterías.
-¿Qué quieres decir?
-Nuestras vidas dependen de nosotros mismos.
-Pepero hace poco dijiste que…
A Hinata se le hizo un lío en la cabeza. Sasuke había hablado de complementarse entre los dos y ahora le salía con esas afirmaciones. A pesar de los grandes progresos que el joven hacía, todavía le costaba aprender a confiar.
-Dedeberías alejar esos aires de autosuficiencia, Sasuke-kun, y apoyarte más en tus amigos –se atrevió a decir-. Deberías omitir la clase de pepensamientos o recuerdos que te inclinan a la soledad. Bastarse por sí mismo está bien, pero nunca olvides que muchas personas confían en ti.
Él se volvió hacia ella por un instante y luego siguió andando con la vista al frente y el rostro inescrutable. Pero Hinata alcanzó a entrever una chispa de interés… ¿O sería de dolor?
-Es más fácil decirlo que hacerlo, Hyuuga.
-Entonces deberías omitir las dudas –repuso ella ganando seguridad en la voz ahora que sabía que la estaba escuchando-. La mejor manera de aprender a confiar es, precisamente, confiando. Si omites el hecho de que en el pasado no sucedía así, verás que en el presente podrás contar con muchos amigos dispuestos a confiar también.
Sasuke guardó silencio, meditando en esas palabras. Quería creer en ello, pero se le hacía difícil. Hinata percibió ese debate interno y prefirió no agregar nada más. Día tras día el ninja se esforzaba por mejorar y ella lo sabía tan bien que casi podía experimentar sus vaivenes emocionales en sí misma.
Un día sí y un día no, así tendría que aprender a manejarse con Sasuke. Y como ya lo quería, lo haría sin dudar.
