Wuolasss! xD suponemos k no abeis exao muxo en falta ste fict, ya k mu pokos lo leeis, xo a los pocos k leeis y djais reviews! muxas gracias! Sois nostra inspiración para seguir!

Dark Pam: Wuolas! Malegro k t gustase! Aver k t parece este capi ok? Besos!

S-sasuke:weno, spero k leas este capi y k m dejes tu review! K t guste el capi!

Mickey-malote: en serio piensas k sta interesante? xD wooo! Malegra muxo! Tu opinión s mu important pa mi! Besos!

Xfavo! A los k leeis djar review! K no cuesta nada y son nostra inspiración pa seguir. Y si somos mu malas…pos idem! xD djad review!

Bsos!

Capítulo 4

¡No me subestimes!

Pelea entre compañeras.

Niwa entreabrió los ojos, pero rápidamente los volvió a cerrar al sentir la luz que se colaba por las rendijas de la persiana sobre ellos: giró sobre si mismo pero chocó con un pequeño cuerpo, el joven gruñó y se incorporó mirando a la otra persona que ocupaba la cama: Konohamaru; tener que compartir cama con él era bastante patético, teniendo en cuenta que aquella era la residencia del Hokage, la más amplia de todas.

-Aver cuando el tío compra de una vez por todas la cama que falta…-Gruñó el muchacho incorporándose, al hacerlo, el pequeño que estaba a su lado se despertó y dando un brinco se tiró encima de su primo haciendo que los dos terminarán en el suelo.

-¡Quieto ahí!

-¿Pero qué haces?¡Quítate de encima enano!-Gritó el castaño apartando de mala manera a su primo.

-¡Ey! Pensaba que eras un asesino o algo así…

-Ya, claro…

-¿¡Y se puede saber qué hacías en mi cama?-Gritó el pequeño señalándolo acusadoramente con el dedo índice.

-Pues te recuerdo que no tengo cama y que…

-¡Eres un pedazo de pervertido!¡A saber lo que has intentado mientras yo dormía!-Gritó a pleno pulmón el niño.

-¿Eh?¡¿De qué hablas subnormal!

-¡Me caes gordo!

-¡Tú a mí más!

Ambos niños comenzaron a fusilarse con la mirada mientras el fuego ardía a su alrededor.

-¡No te pareces en nada a Riku y Minami!

-Je…Eso ya lo sé.-Dijo orgulloso el muchacho, cuando de repente le dio por mirar el reloj y vio que la hora en la que había quedado con su grupo estaba a punto de cumplirse.-¡Ahora no tengo tiempo para ti!

Dicho esto el joven corrió a la ventana, subió las persianas y abriendo con fuerza el cristal saltó a la calle, aterrizó limpiamente en el suelo y echando hacia atrás sus brazos comenzó a correr a toda velocidad, esquivando a todo el que se le ponía por delante, " Nunca en mi vida he llegado tarde a un sitio…" Pensó para si mismo con una sonrisa triunfal, cuando, de repente, de la esquina que estaba a punto de doblar surgió una figura.

-¡Cuidado!-Exclamó el muchacho al ver que iban a chocar, sin embargo consiguió que tan solo su hombro derecho chocase con el de la persona que doblaba la esquina haciendo que ésta saliese despedida hacia atrás por la fuerza de empuje, sin embargo, antes de que su cuerpo llegase a rozar si quiera el suelto, el Suzuhara extendió sus brazos rodeando su cintura. Sus oscuras pupilas se clavaron en unas celestes.

-¡¿Ino!

-¡Niwa!

Nada más decir aquello el joven soltó a la muchacha haciendo que ésta cayese al suelo.

-¡Idiota!¿se puede saber por qué me sueltas?

-¿Y tú por qué doblas tan de repente la calle?

-¡Eras tú el que iba corriendo sin mirar por donde iba!

-¡Yo si que miraba por donde iba!

-Qué problemáticos que sois…

-¡Tú no te metas!- Chilló Ino señalando al recién llegado, que venía acompañado por su amigo rellenito.

-Oye Shikamaru, ¿me acompañas al puesto de comida?

El aludido miró durante un segundo a la pareja que seguía discutiendo para después mirar a su amigo.

-Bah…Sería un rollo…Pero venga, va.

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Minami no paraba de hacer abdominales, uno detrás de otro, sin detenerse un solo instante. Su mirada dura, la clavaba en el tronco de un árbol que permanecía inmune a sus pensamientos. Se incorporaba y volvía a bajar, se incorporaba y volvía a bajar… así una vez detrás de otra. El sudor ya no solo resbalaba por su frente, sino por sus brazos y manos sudorosas. Sus mejillas rojas ardían, y en interior de su cabeza, sentía como si la golpeasen continuamente con un fuerte martillo. Hacía apenas una media hora que había terminado, junto a sus compañeros, la misión del día (hacer de niñeras).

Minami volvió a hacer una abdominal más para después caer rendida en la fina hierba; comenzó a respirar costosamente mientras que con su mano se intentaba despegar el pelo de la cara. Apretó sus puños con la poca fuerza que le quedaba y pensó:

"¡Menuda porquería de misión! Hacer de niñeras… Riku, Niwa y yo estamos preparados para hacer otras cosas…"

Minami intentó incorporarse, pero le fue imposible. Sabía que debía mejorar su resistencia, ya que en ese sentido, estaba muy por debajo de Lee y Neji…

La muchacha, cerró los ojos, y recuerdos borrosos de su infancia volvieron a su mente:

Hace ocho años…

Una niña de ojos pardos y pelo castaño recogido al lado en una coleta, sentada en el suelo, escuchaba atentamente las últimas explicaciones de su maestro.

En ese momento, la puerta se abrió con brusquedad dando paso a un hombre alto y fuerte, con barba y pelo castaño, de ojos grises y fríos y pequeñas gafas redondas. A su lado, se encontraba un niño muy parecido a la pequeña atenta. Miró al su padre y se sentó al lado de su hermana. El hombre miró con desprecio a su hija, pero ésta intentó evitar su mirada.

- Señor Suzuhara, vuestra hija está enormes grandes progresos, si continúa así, podremos adelantarla de curso.

- No le pago para que me de datos sobre ella, sino sobre Niwa.- Dijo el hombre fríamente.

-Lo sé, pero como Niwa le informo todos los días y como por su hija nunca me pregunta, pensé que quizás…

-¡Cállese! Si yo no se lo pido, no tiene que hacerlo ¿Entendido?- Bramó el padre de la pequeña en un tono duro y severo.

La clase entera, unos veinte niños de tres y cuatro años, miró asustada a aquel oscuro hombre y acto seguido, a sus dos hijos, que en silencio, no levantaban los ojos del suelo.

Minami tragó saliva y cerró los ojos, haciendo que unas cuantas lágrimas cayeran sobre el tapiz de la alfombra. Su hermano le lanzó una mirada ausente.

El profesor, se encontró de pronto entre la espada y la pared, nervioso y avergonzado.

-De acuerdo, señor Suzuhara… no lo volveré a hacer…

-Y tampoco vuelva a nombrar que es mi hija… si es que aprecia su vida…

El padre de los dos hermanos se volvió, y desapareció tras la puerta, cerrándola con fuerza.

El portazo, retumbó tanto en los oídos de los alumnos como en el profesor.

De nuevo, Minami se incorporó, para acto seguido, volver a bajar, aquellos dolorosos recuerdos le ayudaban a seguir con su ejercicio.

De nuevo, comenzó a recodar más cosas…

Una pequeña mira con cierta inseguridad la puerta de su nueva clase, para finalmente abrirla, en ella un montón de niños arman alboroto.

- Hola.- Dice alguien a su lado.

Una Minami de tan sólo cuatro años se gira y ve a una niña de su misma edad con gesto amigable, que le sonríe amablemente.- Yo me llamo Riku, ¿Quieres sentarte conmigo y mis amigas?- Pregunta la pequeña, pero antes de que Minami pueda responder, la recién presentada le coge de la mano y la sienta a su lado con otras dos niñas. La niña de pelo castaño sonríe a la pequeña Riku y comienzan a hablar.

Minami sonrió débilmente, ahora, los antiguos hechos escondidos en algún recóndito lugar de su memoria aparecían frente a sus ojos, como los distintos fotogramas de una larga película.

-Minami ¿Tú sabías que éramos primas?- Preguntó Riku cogiendo una flor del suelo.

- No, no tenía ni idea.- Contesta la aludida estirando las piernas.

-¿Sabes? Me han dicho que a partir de ahora tendré que vivir con vosotros…

Minami dio un salto de alegría y sonrió.

-¡Qué bien! ¡Entonces seremos como hermanas!

-Ya, pero es que… - Su prima deja la flor en el suelo y comienza a llorar.- Mi madre está muy enferma…y creo que se va a morir… sino, no me mandarían irme a vivir contigo… tengo miedo de quedarme sola, Minami, mucho miedo…- Riku agarra la tierra con fuerza y sigue llorando.- Mi papá se murió cuando era pequeña y no quiero quedarme también sin mamá…- Su prima la mira con tristeza.

- No te vas a quedar sola.- Dice ella con dulzura. Riku la mira con lágrimas aún en los ojos.- Porque me tienes a mí. Yo tampoco tengo mamá, y papá… es como si no lo tuviera, no me hace caso y solo está con Niwa…

Minami mira al horizonte y su prima mayor hace lo mismo. Las dos pequeñas figuras se quedan contemplándolo en silencio.

Minami hizo el último abdominal.

-Trescientos…- Masculló.- Aquella noche, la madre de Riku murió…- Comenzó a decir bajando el tono de voz.

-¡Eh, Minami!- la agotada muchacha volvió la vista.

-¡Lee!- el chico de grandes cejas, bajó del árbol en donde estaba subido, y se sentó a su lado.

-¿Estás entrenándote?-Preguntó. Su compañera asintió.-¿Te importa que lo hagamos juntos?

-¡Por supuesto que no!

-¿De qué hablabas antes en voz alta?-Le preguntó Lee, mientras se tumbaba en la fresca hierba, preparado para comenzar a hacer abdominales.

Minami abrazó sus rodillas fuertemente.

-De tonterías… - contestó en voz baja.

-Oye, ¿Te acuerdas de mí cuando éramos pequeños?- Preguntó de repente su compañero.

Ella asintió lentamente, mientras sentía como las mejillas comenzaban de nuevo a arderle, no sólo por el cansancio.

-Pues, ¿sabes una cosa? Ahora soy mucho más fuerte, y ya nunca más me llaman el fracasado apasionado.- Minami sonrió débilmente, aliviada.

-Tú nunca has sido un fracasado, Lee, el hecho de esforzarte tanto, te convierte en un ganador.- Le dijo con afecto. Éste se emocionó por las palabras de su compañera.

-Me alegro de que hayas tocado en mi grupo…

-Yo también.

-Minami… he oído que tienes el poder de manejar la naturaleza. ¿Es cierto?

- Veo que los rumores siguen corriendo por Konoha…así es, lo único que no puedo controlar es el agua, pero lo demás, sí.

-¡Hazme una demostración! ¡Por favor!- Rogó Lee.

Su compañera asintió y cerrando los ojos, se concentró. De pronto, las hojas de los árboles de alrededor se desprendieron y la hierba apareció cubierta por una alfombre de hojas de colores.

-¡Wow! ¡Es increíble! – exclamó el chico entre emocionado y sorprendido- ¡Me encanta hacer esto!

Dicho esto, se arrojó encima de un montón de hojas como si fuera un colchón, revolcándose entre ellas. Su compañera comenzó a reír, olvidando durante unos segundos su entrenamiento.

-¡Lee! Deja de hacer el payaso.-Exclamó alguien con desprecio a sus espaldas. Lee, con el pelo lleno de hojas miró a su lado.

-Tenten…

-¡Deberías estar entrenando un poco por tu cuenta, tal y como nos lo recomendó Gai! ¿No te acuerdas?

A Lee se le encendieron dos llamitas en los ojos y apretando sus puños , chilló, loco de entusiasmo:

-¡Es verdad! ¡Tienes razón!

Lee se tumbó en el suelo y comenzó a hacer flexiones a una velocidad vertiginosa.

"¿Cómo tendrá tanta energía?" Se preguntó para sí Minami, divertida.

Tenten la miró y la sobrina del Hokage se percató que lo hacía. Su expresión se ensombreció y la miró a su vez. Las dos estuvieron así un rato, calladas, fulminándose con la mirada.

-Tú también deberías hacerlo, Suzuhara.

Minami frunció aún más el entrecejo, aquella forma de dirigirse a ella no le gustó ni un pelo.

-Estaba descansando- dijo la muchacha, ordenando a sí misma contenerse.

-¿Descansando?- preguntó Tenten con sarcasmo. Negó con la cabeza, mientras resoplaba por lo bajo.- Tendrás que esforzarte mucho si quieres llegar a nuestro nivel.

Lee desvió su vista, clavándola en sus dos compañeras.

-¿Vuestro nivel? Si no recuerdo mal… ayer te superé en la primera prueba.- Dijo Minami con ironía- y eso que eres mayor que yo…

-¿Qué insinúas?- le cuestionó su compañera, observándola con ojos peligrosos.

-Nada… solo era un comentario.

Tenten apretó los puños con fuerza, furiosa.

-No te pases de lista conmigo, enana. Me importa un bledo que seas la sobrina del Hokage.

-¿Y eso... a qué viene ahora?

-No te hagas la tonta. Desde que has llegado no has hecho más que hacerte la interesante.

-¿La interesante?

Rock Lee suspiró, y dejó de hacer flexiones. De rodillas, se apoyó en el suelo firme y alzó las manos, como gesto para deshacer la discusión que acababa de comenzar.

-Bah… tú sabes a qué me refiero: Demostrar a cierta persona lo que valgo a cierta persona… patético.

-¡¿Patético? ¿Qué sabrás tú acaso a lo que me estoy refiriendo?

Tenten sonrió.

-Todos aquí conocemos tu historia. Creo que no hace falta decir a quién es la persona a la que quieres demostrar lo que vales…

"Tranquila, respira hondo, no te precipites…" se repetía Minami constantemente.

-Si ya lo sabes. ¿Por qué entonces dices que sólo quiero hacerme la interesante?- preguntó, intentando calmar su pulso acelerado.

-Tómalo sólo como una advertencia. En esta Villa, a nadie le importa todo lo que hayas viajado ni lo que hayas sufrido. Así que no vayas largando tu vida por ahí para que sintamos lástima de ti.

"Se ha pasado…" La sobrina del Hokage apretó los dientes, haciéndoles chirriar.

-Crees que… ¿He sido yo quién ha hecho circular tantos rumores acerca de mí y de mis primos?

-Chicas… creo que deberíais dejarlo…- comenzó a decir Lee, acercándose a ellas.

-¡Tú, cállate!- le gritaron sus compañeras al unísono.

-¡Eh! Pe… pero si yo lo único que…

Ninguna de sus dos compañeras se dignaron a escucharle.

-¿Quién sino?

-¿¡Tienes alguna prueba acaso!- espetó Minami, perdiendo los estribos.- ¡¿Qué crees que ganaría con ellos!

Tenten cruzó los brazos.

-Ya te lo he dicho. Por mucho que lo intentes, y por mucha lástima que tengamos por ti, no conseguirás que te consideremos la mejor.

La sobrina del Hokage cayó por fin en la cuenta de lo que le pasaba a su incordiosa compañera.

-Ya veo… creo que he averiguado por qué dices eso.

-¿De veras?

-De veras, afirmó Minami con rotundidad.- Estás celosa.

-¿Celosa? ¿De una enana creída como tú? ¡Olvida esa idea!- bramó Tenten, agitando el puño.-Además, enana, ¡Has sido la que ha empezado esta discusión!

-¡¿Pero de qué hablas? ¡Tú empezaste el otro día, cuando llegué a Konoha! ¡No dejaste de jugar con tu kunai, mirándome todo el tiempo! ¡Se te veía en la cara las ganas de lanzármelo!- la sobrina del Hokage comenzó a perder los estribos.- ¡Y no vuelvas a llamarme enana!

-Solo te digo lo que eres…

-Bah… y tú sólo eres una envidiosa…- comentó Minami, mientras se daba la vuelta, y movía la mano, de forma despectiva.

-¡¿Cómo me has llamado?

-¡Envidiosa!

-Chicas…

-¡Atrévete a repetirlo!

Minami sonrió, divertida.

-¿Y qué pasa si lo hago?

Tenten desenvainó un kunai doble, y lo deslizó a través de sus dedos.

-¿Quieres comprobarlo?

La sobrina del Hokage retrocedió un par de pasos y alzó los puños, lista para iniciar un combate.

-Cuando quieras…

Tenten sonrió, y de inmediato, se abalanzó contra ella.

"Es rápida…"

Minami se apartó de un salto, y esquivó el embiste de su compañera. Más ésta, con una flexibilidad digna de aplauso, consiguió derrapar, apoyando manos y pies en el suelo y, acto seguido, agarrar con firmeza los hombros de su compañera.

-¿Lista?- preguntó Tenten irónica.

Tomó impulso, y con fuerza, lanzó a su rival por encima de su cabeza. Minami salió disparada hacia arriba, sin poder responder de alguna manera al ataque.

Su compañera, desde el suelo, sonrió.

"Ya la tengo" Se dijo con seguridad. Flexionó las piernas y se dirigió hacia la sobrina del Hokage, con tres shurikens en cada mano.

-¡Prepárate!- le gritó mientras alzaba sus brazos, lista para lanzarlos.

Pero aquella vez, Minami fue la primera en reaccionar:

-¡Técnica Oculta! ¡Sogas del subsuelo!- gritó, mientras movía su mano derecha con rapidez.

De pronto, algo atrapó el tobillo de Tenten y tiró de él con fuerza, haciéndola caer con fuerza contra el suelo.

-¡Ugh!- gritó de dolor, cuando sintió su tronco impactar con él.

Minami dibujó en su rostro una expresión satisfecha, y cayó al suelo firmemente, sobre sus dos piernas, sin resultar herida.

Su compañera tosió, y, con una mirada furibunda, miró a su alrededor. Furiosa, descubrió que aquello que le había hecho caer no era ni más ni menos que una gruesa y tosca raíz, que parecía haber surgido de pronto del suelo, y que ahora yacía podrida, a su lado.

-Ya veo… así que es cierto lo que dicen.- Comentó, mientras se incorporaba con lentitud.- Puedes manejar a la naturaleza a tu antojo. Pero, creo que esa cualidad, tiene ahora más de un inconveniente…

Minami cruzó los brazos, desafiante.

-¿A, sí? Y dime ¿Cuál es?

-Cuando he llegado, ya llevabas tiempo entrenando, por lo que ahora, tu resistencia no esta en un buen punto ¿Me equivoco?

La sobrina del Hokage frunció el entrecejo. No, por supuesto que su compañera no se equivocaba.

-Debido a esto, el Chakra que utilizas para manear a hojas, raíces y demás, sólo te llega para ejecutar tus ataques, no para más, por eso, la raíz que has utilizado para detenerme, está ahora podrida.

-Muy aguda- aprobó Minami- Pero de todas formas, mi Chakra llega a la perfección para ejecutar más técnicas. No entiendo el inconveniente al que te refieres…

-Solo te has referido a uno, pero yo he dicho varios…- Tenten se puso en pie de un salto. Miró a su rival con cruel diversión.- Puedes ejecutar todas las técnicas que quieras… si te da tiempo a hacerlas.

-¿A qué te refieres?

-Tus lastres.- Aclaró la chica de los moños- son igual de pesados que los que lleva escondidos Lee, pero a diferencia de él, tú tardarás mucho en acostumbrarte a ellos.- Dio un paso atrás, y acentuó más su irónica sonrisa.- Esta vez he sido descuidada y te he dado tiempo a reaccionar. No habrá próxima vez.

Dicho esto, volvió a abalanzarse contra Minami, y de un solo golpe, consiguió tumbarla en el suelo.

"Demasiado fácil…"

Aún pensando así, no dejó de atacarla. De un fuerte puñetazo, consiguió hacerle sangrar por la nariz, y de una patada en el estómago, lanzarla con fuerza contra el tronco de un árbol.

-Mi… mierda…- masculló Minami, dolorida y sin fuerzas.

De pronto, sintió un agudísimo dolor en la espalda, cuando de pronto, impactó contra el tronco. Al instante, sintió como la sangre comenzaba a recorrer la parte herida.

-¡Tenten!- Lee pareció reaccionar por fin, y, abalanzándose sobre sus dos compañeras, consiguió separarlas.

Las dos combatientes, cayeron al suelo, separadas una de la otra por unos cinco metros.

-¡Tranquilizaos de una vez! ¡Se supone que sólo estábamos entrenando!- exclamó.- ¡Sois compañeras, no enemigos de la guerra!

Las dos aludidas se pusieron en pie, con rapidez.

-¡Ella ha empezado!- chillaron al unísono, señalándose mutuamente.

-¡Mentira!- respondieron a la vez.

-¡Venga ya! ¡Has sido tú desde un principio la que has estado picándome para que nos enfrentásemos! ¡Tú misma lo dijiste ayer! ¡Querías ver quién de las dos era la más fuerte!

-¿Y no está claro?

-¿A qué te refieres?

-¡Retírate! ¡Tienes este combate perdido!- chilló Tenten.

-¡De eso nada! ¡Aún no hay nada decidido! ¡Queda el golpe final!

Las dos chicas se miraron durante un instante, y comprendieron al punto.

Ambas, se inclinaron hacia delante.

-¡Eh! ¡Alto! ¡Ni se os ocurra!

Demasiado tarde, sus dos compañeras habían tomado impulso y ahora, se dirigían la una a la otra a toda velocidad.

-¡Este es el último! ¡Prepárate!

Tentén sacó un kunai doble, y con fuerza, lo lanzó hacia su rival.

-¡Bah! ¿Y este es tu último ataque?- Minami sacó a su vez un churiken.

Justo cuando el arma de su compañera, se encontraba a tan sólo un par de metros de distancia de ella, lanzó a su vez la pequeña estrella de metal, que impactó contra el doble kunai, desviándolo de su trayectoria.

La sobrina del Hokage fue a alzar sus brazos, para ejecutar la técnica final, pero de pronto, se quedó helada. El doble kunai aún seguía allí, dirigiéndose hacia ella a una velocidad superior a cualquier reacción humana. De pronto, comprendió. ¡Aquel kunai había estado todo el tiempo escondido en la sombra de otro!

Y ahora… le era imposible hacer nada por evitarlo.

-Se puede saber… ¿Qué pasa aquí?

Lee y Tenten alzaron la vista, y tras la figura de Minami, pudieron ver a otra algo más alta, con una expresión seria dibujada en el rostro.

-¡Neji!

El kunai impactó en el cuerpo de la sobrina del Hokage, y, por extraño que pareciese, lo atravesó.

-¡No!

-¡Apártate, Neji!

Demasiado tarde, el chico de los ojos plateados, aunque había visto el kunai atravesando el cuerpo de su compañera, no podía apartarse a tiempo. Iba a impactar contra él, justo sobre la zona de su corazón. Pero entonces, algo se interpuso entre él y el puñal.

Todos abrieron de par en par los ojos.

Minami, delante de Neji, protegiéndole con su cuerpo, clavaba una extraña mirada en el kunai que, a centímetros de su rostro, no había llegado a rozarle, pues una liana, procedente de un árbol cercano, se había enroscado en la empuñadura, inmovilizándolo al momento. Los tres muchachos sorprendidos por este gesto por parte de la sobrina del Hokage la miraron sin pestañear, ésta relajó la mirada y la liana y el kunai cayeron al suelo a la vez, parte de su pelo caía sobre la frente sudorosa y no le dejaba ver bien a la que había sido su contrincante, la chica de dos moños apretó los dientes y cuando iba a abrir la boca para decir algo a su rival, ésta ya había desaparecido, dejando tan solo como rastro unas cuantas hojas que caían al suelo en el que habían permanecido, hasta que debido a la velocidad a la que corría la muchacha se habían levantado.

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Riku dio un bocado al pan, era la hora de cenar y la familia del Hokage estaba sentada a la mesa con un tenso silencio. Minami miraba de reojo a su prima y tío: " ¿Por qué me da la impresión de que va a haber una pelea?" Pensó para si misma. El Hokage movió los labios para romper el silencio.

-Os felicito por ser a partir de hoy Genins.- Se limitó a decir, Niwa indiferente al comentario de su tío siguió comiendo, su hermana por el contrario levantó la mirada y sonrió.

-Gracias.- La otra sobrina del Hokage dejó los palillos encima de la mesa y dijo:

-Yo…no lo soy.- Todos la miraron en silencio, el más pequeño de todos los que se encontraban allí abrió mucho los ojos y se atrevió a preguntar:

-Por…¿Por qué? ¿Por mi culpa?- Riku dirigió una mirada asesina a su primo haciendo que éste se llevara ambas manos a la boca tapándosela. El Hokage los miró de reojo pero guardó silencio.

-Lo conseguiré esta noche, el maestro Kakashi me ha dado una oportunidad .- Dijo la chica de pelo negro apretando con fuerza sus puños.

-Yo no lo he negado…-Dijo su tío mientras seguía comiendo . Riku apretó los dientes y dijo:

-¡No lo dices pero lo piensas! ¡Esas miradas que me echas confirman lo que yo digo! ¿ Por qué no confías en mí? ¿Por qué de pequeña siempre me inventaba trastadas y no era tan responsable y me preocupaba tanto por mi entrenamiento como Minami? ¿ O quizás por que no soy tan callada como Niwa? ¡Dímelo porque me llevo preguntando eso desde hace mucho tiempo! – Terminó diciendo mientras respiraba acaloradamente, su tío la miró un momento… "Otra vez esa mirada desconfiada…" Riku volvió a apretar los puños cogiendo parte del mantel que se extendía por la mesa. Minami miró con tristeza a su prima, Niwa siguió comiendo sin decir nada y Konohamaru se mantenía callado aunque quisiese decir muchas cosas. Riku estaba de pie con todos los músculos en tensión, el Hokage terminó de comer y mientras se limpiaba la boca se levantó y giró la mirada hacia Riku.

-Solo digo que te puede costar un poco más que a los demás.- Dicho esto salió del comedor, durante un momento Riku se quedó callada y con la mente en blanco para luego girarse y comenzar a correr hacia las escaleras.

-¡¿Por qué! ¡¿Por qué me dices eso!- Gritó ésta mientras no paraba de correr, cada vez estaba más cerca de las escaleras, su tío ya arriba doblaba la esquina del pasillo que conducía a su cuarto, Riku apoyó mal un pie y cayó al suelo, ésta levantó la cabeza mientras notaba como su ojos se humedecían. Sintió una mano en su hombro y se giró.

-Niwa…- Musitó ésta, detrás de la puerta del comedor se encontraba Konohamaru mirándola triste y preocupado.

-Es mejor que nos vayamos a dormir, ya sabes que el tío no te dice eso con mala intención. – Dijo éste y acto seguido se acercó a su prima mientras la atraía hacia si, Riku no se esperaba esto por parte de su primo y sintió un cálido abrazo. Ésta sonrió y se lo devolvió.

-Bah…Ese pervertido aprovecha la situación…Minami mira lo que…¿Minami?- La aludida levantó la mirada perdida hacia ese momento al sentir la llamada de su primo pequeño.- ¿Te pasa algo?- Ésta había palidecido, sus ojos marrones se movían nerviosos y temblaba algo.

-No, no es nada…- Dijo ésta intentando sonreír sinceramente, el pequeño la miró desconfiadamente sin fiarse plenamente de las palabras de la muchacha para poco después dejarla sola. La muchacha se levantó con dificultad y apoyó una mano sudorosa sobre la mesa mientras sus piernas comenzaban a temblar.- No creo que el tío le vaya a decir a Riku…-Minami tragó saliva y subió las escaleras pesadamente hasta el pasillo que conducía a la habitación de su tío.

El Hokage abrió el cajón de la mesa de su cuarto y observó la foto que tenía entre unos cuantos objetos inútiles, la cogió y miró cuando oyó como llamaban a la puerta , éste entrecerró el cajón y miró hacia la puerta, Minami entró sigilosamente.

-Tío yo…- El Hokage cogió su pipa y la puso en la boca.

-No sientas remordimientos, no se lo podemos decir y lo sabes.- La Genin miró al suelo, le dolía tener que callarse algo que tenía ganas de gritar a su prima.- ¿ Sabes por qué a Riku se le puede hacer más difícil que a los demás el camino de ser ninja verdad? Si se enterase de que de que su padre fue asesinado por el hombre que la cuido y entrenó de pequeña…Deseos de venganza acudirían a ella… Unas ganas irresistibles de matar a ese hombre que también es tu tío…Y si eso pasara no sabríamos como reaccionaría Riku, sentirse engañada por nosotros, por su propia familia ocultándole algo en lo que está metida hasta el fondo….- Minami mirò la alfombra que se extendía por el suelo.- No quiero que su objetivo en la vida sea la venganza, y tampoco el tuyo, por desgracia ya te enteraste de la historia hace tiempo…¿Niwa sabe algo?- Minami levantó la mirada y negó con la cabeza.- Además si Riku supiera todo esto con los bisceral que es seguro que buscaría a Orochimaru y este la cambiaría radicalmente, e incluso podría colocar en ella un…

-Pero tío.- Interrumpió Minami con el dolor reflejado en su rostro.- Si nosotros ya tenemos uno.- ésta levantó su guante sin dedos dejando al descubierto un extraño símbolo que yacía sobre la piel suave de la muchacha. El Hokage suspiró.

-Minami, será mejor que no se lo digas…O no de momento.

-Lo sé, me llevó mordiendo la lengua desde hace seis años…- Contestó en un susurró que perfectamente pudo percibir su tío.

El Hokage salió del cuarto dejándola sola. Y si su prima…¿Se enterara de que la había estado engañando durante años? No se lo perdonaría…Está se dio cuenta de que el cajón de la mesa no estaba del todo cerrado, y pudo ver por el hueco que había por el que entraba la luz de la lámpara tres rostros conocidos, Minami apretó con fuerza la mandíbula y sacó la foto.
De derecha a izquierda estaba un hombre pálido como la nieve, de pelo lacio y negro, y una mirada ambiciosa reflejada en sus ojos. En el centro un hombre de pelo negro, sonrisa bondadosa y rechoncho sonreía abiertamente y por último un hombre de cuyo rostro jamás lograría borrar de su mente.

-Padre…- Musitó bajando la mirada mientras, con gesto tembloroso dejaba la foto de nuevo en su sitio. Se quedó así quieta sin decir nada durante segundos, minutos hasta que…-¡Riku!- Dijo de repente abriendo mucho los ojos mientras levantaba la mirada, como si algo se le hubiera venido a la mente. Salió del cuarto de su tío y corrió por el pasillo hasta la habitación de dos puertas, abrió ambas a la vez y frenó; la ventana que estaba en frente de la cama de su prima estaba abierta y por ella entraba una suave brisa. Minami miró tristemente por la ventana…¿Realmente…algún día…tendría el valor de decírselo?.

-Se acaba de ir.- Dijo una voz a sus espaldas. Minami se giró sobre sí misma y vio a su hermano.

-¿Te pasa algo?

-No…Es solo…cansancio.- Contestó ésta.

Fin dl capi! xD plisss, reviewsss!

Besos!