EL TERCER AMOR

Hermione regresó a Hogwarts tras las vacaciones, otra vez sintió ese desasosiego en el pecho cuando vio al Señor y a la Señora Weasley llorando y acompañados por el Director, agachó la cabeza y corrió a los brazos de Harry que la esperaba en el gran comedor.

Hermione lloriqueaba- Casi me da un infarto cuando me llegó tu lechuza contándome lo de Ron.

-Soy un estúpido... un estúpido Hermione- se quejaba Harry que estaba profundamente abatido- ha sido culpa mía, me quedé dormido y no me di cuenta de...

-No Harry, no es culpa de nadie- le dijo la niña afablemente- Ronald ya estaba sobre aviso, no se lo que hizo... pero no debió hacerlo...

-Yo tampoco se lo que hizo, lo único que encontraron fue una palmatoria con una vela apagada en medio de un pasillo- le explicó Harry- imagino que debió salir de la sala común... no se... quizá trató de llegar hasta Dumbledore y... debimos avisarlo antes.

-¡Oh Harry! Esto es horrible- se lamentó Hermione- ya han desaparecido dos alumnos... ¿Quién será el próximo?

-¿Qué pasa Potter?- Draco se acercó a ellos, con una insoportable risita- No me lo digas... seguramente el pelirrojo no podía dormir ¿Verdad?

-¡¿Qué es lo que sabes Malfoy?!- bramó Harry poniéndose en pie, estaba claro que alguien le había contado algo a Draco.

-Se lo mismo que tú Potter- le contestó el rubio escupiendo las palabras- se que Lomboton era un cagón cobardica, y además un lerdo y se fió de quien no debía, y el pobretón debió de irse a oscuras a dar un paseo porque no podía dormir. Y ahora le toca el turno a un valiente ¿Serás tú, Potter? o ¿Serás tú, Granger?

-¡Maldito seas Malfoy!- Harry fue hacia él dispuesto a pelearse.

-Diez puntos menos para Gryffindor- dijo Snape pausadamente, que se había acercado con sigilo- el comedor no es lugar para que usted, Potter, se dedique a montar espectáculos. Malfoy, vuelva a su sitio, la mesa Slytheirn queda justo en el lado contrario, y procure no hablar más de la cuenta.

Descorazonados como estaban, se fueron, al atardecer, a la casa de Hagrid, el gigantón les ofreció dos tazas enormes de leche caliente pero les dijo que no podían quedarse mucho tiempo, estaba preocupado por algo que rechinaba en la chimenea.

-¿Eso es un huevo, Hagrid?- preguntó Hermione con su habitual curiosidad.

-Sí, sí, eso es- afirmó Hagrid mirándolo- pero no un huevo cualquiera...

-¡Es un huevo enorme!- exclamó Harry.

-Hagrid...- murmuró Hermione- ¿Eso es un huevo de dragón?

-Eres una bruja muy lista- le dijo Hagrid- eso es lo que es, y está a punto de nacer.

El huevo comenzó a crujir y a moverse, Hagrid lo sacó con sumo cuidado ya que quemaba mucho, y tras unos titileos el dragoncito asomó la cabeza, tosiendo y prendiéndole fuego a la barba del gigantón.

-¡Vaya!- exclamó Harry- ¿De dónde lo has sacado?

-Se lo gané a un Señor- explicó Hagrid- un amante de los animales, como yo, se impresionó mucho cuando le hablé de F... no, no, no, no debo hablaros de eso. Pero a ver, que era lo que me queríais decir y no sabíais como.

-La canción Hagrid- le dijo Harry mirando a Hermione de reojo- la noche aquella en que... ya sabes... vimos al centauro... había allí algo o alguien, no se... el caso es que...

-...que quién-tú-ya-sabes le dijo la canción a Harry- concluyó la frase Hermione pasándose las manos por la espalda.

-No puede ser Harry, no puede ser- se lamentó Hagrid- ¿Oíste la canción aquella noche en el bosque? Entonces, Neville y Ron...

-Sí Hagrid, han desaparecido por culpa de esa canción- afirmó Hermione.

-Y eso no es todo, Malfoy también la conoce- dijo Harry enfureciéndose- él me dijo que aquella noche había escuchado algo, pero solo algo, cuando me pidió que se lo dijera me negué ¿Cómo ha podido enterarse?

-Bueno eso, no me parece tan difícil de explicar- dijo Hagrid algo acalorado- somos muchos los que conocemos esa canción, si dices que el chico escuchó algo, nada más fácil que pensar que se lo contó a su padre y su padre le diría la canción completa. Solo ese Malfoy se atrevería a pronunciarla en voz alta, se cree muy poderoso... ¡se cree intocable! Pero en aquella época, cayeron muchos magos que se creyeron intocables como Malfoy, si quién-ya-sabéis ha vuelto... nadie está a salvo.

-De todos modos Draco Malfoy no tiene de que preocuparse- dijo Harry esbozando una sonrisa- se supone que el tercero es una persona valiente, y él es un gallina, todavía recuerdo los gritos que dio en el bosque aquella noche- los tres se sonrieron.

-Bueno, bueno chicos, ahora marcharos- les pidió Hagrid- está cayendo la noche y no deberíais estar aquí, y no os preocupéis iré yo mismo a contarle todo lo que me habéis dicho a Dumbledore y a los Profesores...

-¡No!- exclamó Harry- a los profesores no. ¡Snape es el culpable!

-¿Snape? ¡¿Qué estás diciendo Harry?!- se extraño Hagrid.

-¡Fue Snape, Hagrid!- insistió Hermione- fue una persona conocida quien raptó o...- le tembló la voz y asomaron lágrimas de sus ojos- ...mató a Neville.

-No pienses eso Hermione, Neville y Ron aparecerán- la alentó Harry aun que en su interior no estaba muy seguro.

-Harry tiene razón, aparecerán- insistió Hagrid- pero quitaros de la cabeza la idea de que Snape es culpable. Si Albus confía en él, yo confío ciegamente en él... ¡Y no hay nada más que decir!

-Pero...- iban a protestar los dos niños.

-¡No hay nada más que decir!- repitió.

Salieron de la cabaña, ya había caído completamente la noche, con su completa oscuridad, con su completo silencio... y para su sorpresa Draco los esperaba a pocos metros.

-¿Qué haces aquí Malfoy?- le preguntó Harry apretando los puños.

-He oído todo lo que habéis dicho ahí dentro, Potter- contestó el rubio hablando con desprecio- ¡Sí! El gigantón tiene razón, fue mi padre quién me contó la historia de esa estúpida canción, pero yo no soy un cobarde Potter, a mí no me da miedo adentrarme de nuevo en el bosque, ten por seguro- comenzó a hablar con una enorme malicia- que quién-tú-ya-sabes no me haría ningún daño a mí, ¡ninguno Potter! más bien todo lo contrario.

-¡Estás sordo Malfoy!- le recriminó Hermione- si dices haber oído nuestra conversación, deberías haberte enterado de que nadie está a salvo, ¡Nadie Malfoy!

-¡Los Malfoy sí estamos a salvo!- gritó Draco- pero tú... Granger, debiste ser la primera en caer.

Fuera de sí, Hermione le propinó un tremendo puñetazo al rubio, haciéndolo caer de culo- ¡Vete al cuerno asquerosa sanguijuela!- y se fueron de allí dejándolo solo.

-Maldita sea Granger- susurró Draco- me adentraré en el bosque y me aseguraré de que seas la siguiente en caer- echó a andar en plena oscuridad, tenía frío y arreciaba tormenta pero siguió caminando con la convicción de que él era inmune a la estúpida patraña de la canción, de repente vio una luz en un claro del bosque, una extraña luz que lo atraía, se acercó lentamente pero cuando se dio cuenta de la situación ya era demasiado tarde, lo intentó mas... no pudo escapar.