Capitulo III

El Abuelo

"El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre" (Napoleón Bonaparte)

Syaoran y Sakura llegaron a la mansión, obviamente nosotros habíamos llegado primero, pero ellos no se enteraron, sin querer interferir en sus asuntos nos esconfimos, excepto Touya y Yukito que tampoco sabían nada, pero no se encontraban por los alrededores.

Sakura ayudo a su amigo abriendo las puertas para que el pudiera ingresar con Tomoyo en brazos, fijándose siempre en que nadie estuviera cerca, así lo hicieron hasta llegar a una habitación de la gran casa que quedaba en el segundo piso, depositando a Tomoyo sobre la cama.

El rostro del joven amigo de Sakura lucia algo impresionado, supuse que era por ver a Sakura, el reencuentro, el lugar donde estaba, todo debía ser bastante sorprendente para él.

Sakura miro con preocupación a Tomoyo, y luego se dirigió hacia Syaoran.

- Muchas gracias por todo.

- No tienes por que darlas.

- Claro que si, salvaste la vida de mi mejor amiga y la mía.

El joven desvió su mirada de la de Sakura, y dijo.

- Tu ropa, creo que deberías cambiarla, si alguien se da cuenta.

Sakura entonces noto que su blusa azul cielo y su falda rosa tableada tenían manchas de sangre, provenientes de aquel hombre.

- Esta bien, pero quiero que hablemos de ese sujeto.

El joven Li suspiro, siempre supuse que la situación le incomodaba, porque él realmente no podía ser sincero con Sakura.

Luego de que Sakura se cambiara se dirigieron hacia el jardín, allí ambos conversaron sobre lo ocurrido, según lo que Syaoran había contado a Sakura, era que él había sido enviado por alguien muy importante de su familia para revisar las energías malignas que provenían desde tiempo en Tokio, pero hay también Syaoran se llevo una sorpresa.

Sakura había dejado la magia, después de que él se fuera por segunda vez a Hong Kong.

- ¡Como pudiste!

- No fue una decisión fácil para mi en un principio.

Dijo Sakura tomando asiento a un lado del lago, con su rostro cabizbajo, bastante avergonzada, pues su expresión la delataba.

- ¿Por qué lo hiciste Sakura?

- Supongo que trataba de olvidar el pasado - Confeso sin atreverse a mirarlo.

El joven Li tomo asiento a un lado de ella.

- Cuando te fuiste te escribí semanalmente, esperaba obtener respuesta de ti pero por lo visto siempre estuviste muy ocupado, después de casi un año de escribirte decidí enterrar todo en el pasado, Kero sabía muy bien lo triste que estaba, él también se veía muy deprimido, fue entonces que consultándolo con Yue tomamos esta decisión, llevan casi cuatro años sellados.

- Nunca recibí una carta tuya Sakura, y yo te envié cartas también, muchas, cada vez que me fue posible.

- ¿Entonces? ¿Qué fue lo que paso?

El joven Li pensaba en todos los sucesos pasados, tratando de encontrar explicación logica, finalmente diciendo a Sakura.

- No lo se Sakura, pero ahora me preocupa más el porque te ataco ese individuo, necesitamos prepararte por si acaso el volviera a hacerlo, quizás quiere robarte las cartas.

- Eso quiere decir que...

- Tienes que volver a usar tu magia – dijo mirándola con seriedad suavizando su expresión al decir - pero no te preocupes te ayudare a entrenar.

Tomoyo estaba detrás de ellos en un lugar cercano, una vez viendo que habían terminado de hablar "de sus asuntos" se acerco más para que notaran su presencia diciendo:

- Me alegra volver a verte Li.

Y así el tiempo paso, Syaoran Li se presento ante el señor Amamia, el padre de Sakura, Sonomi, Touya y su amigo, y mi jefe lo invito a quedarse en la casa, siendo tan insistente que el tímido chico tubo que aceptar.

Aún cuando Touya lo miraba con algo de recelo.

Esa misma noche, cuando Sakura creyó que todos dormíamos, ella Tomoyo y el joven Li salieron, al jardín de la casa, y ella se dispuso a liberar el sello que mantenía dormidos a los guardianes y sus cartas.

- Llave que guardas el poder de mi estrella... muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien acepto la misión contigo... ¡Libérate!

Mi jefe, yo y los amigos de Sakura esperamos ver que ocurriría, pero nada.

- !Libérate!

Todos a excepción de mi jefe y el joven Li estábamos incrédulos por lo ocurrido, incluso Sakura lucia preocupada, fue cuando su amigo intervino diciendo.

- Esto ocurre porque tu nivel de magia es muy básico ahora, necesitas tener fe y aprender a desarrollarlo.

- ¿Que tal si no logro despertarlos?

- Tranquila, lo lograras, pero se requiere de mucha magia y te será muy difícil lograrlo en un principio, debes tener paciencia.

- Pero el tiempo...

- Tranquila, preocuparte no servira de nada.

Sakura asintió con poca seguridad, luciendo preocupada, más de lo que hubiera querido decir, pero el tiempo paso, Sakura lo intento no solo ese día si no los siguientes, y esto comenzaba a preocuparles, sobre todo a Syaoran que sentía las presencias mágicas cerca y sabía que este compás de tiempo había sido casi un regalo de sus enemigos, porque después de todo, sabíamos lo poderosos que ellos eran.

El animo de Sakura estaba por los suelos, tenia miedo de lo que fuera a pasar y ella no podía hacer nada sin su magia.

Una noche común mientras todos cenábamos note eso en Sakura, pues parecía estar perdida en su mirada y no disimulaba en lo absoluto su preocupación, fue solo hasta que una voz le hizo salir de sus pensamientos, la voz del joven Tsukishiro.

- ¿Sakura?

Sakura dejando de mirar su plato le miro a los ojos.

- ¿Te encuentras bien?

- Si, no te preocupes.

- Pareces preocupada, ¿te ocurre algo?

El señor Kinomoto y Sonomi la miraron con la misma preocupación, ella negó con una sonrisa un poco forzada, y volvió a su plato a terminar su comida, por la expresión del señor Amamia supuse que había tomado en ese momento una decisión, y así fue, esa misma noche.

Sakura salió, esta vez sola, era tarde pues pasaba de la media noche.

Dirigiéndose al mismo sitio de siempre a intentar una vez más el revivir a las cartas y sus guardianes, cercano al lago artificial, pues era su lugar favorito por estar cerca aquel árbol de cerezos.

- "Llave que guardas el poder de mi estrella... muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien acepto la misión contigo" ¡Libérate!

Al ver que nada ocurría volvió a insistir.

- "Libérate"

Cayó al piso arrodillada, decepcionada de no poder lograrlo.

Yo me encontraba detrás de ella para que no pudiera verme, escondida como siempre, pero fue grande mi sorpresa cuando mi jefe, a quien acompañaba en ese momento, se acerco a la joven poniéndose frente a ella, esta vez sin esconderse, mostrando ante ella lo que hacia mucho tiempo sabía.

- No puedes rendirte.

Haciendo salir a Sakura de sus pensamientos, que fue cuando observo que no estaba tan sola.

- Te lo dije mil veces en el pasado Sakura, si te caes del caballo.

- Debes volver a montar.

Dijo terminando la oración del señor Amamia, mientras este asentía con una sonrisa orgullosa.

Y algo extraño paso, Sakura se puso de pie, y sin importarle ni el ser descubierta, ni sus fallidos intentos comenzó a recitar.

- "Llave que guardas el poder de mi estrella...

En ese momento Touya, Sonomi, el señor Kinomoto, el joven Li, Tomoyo y el joven Tsukishiro, se acercaron, pues habían notado la ausencia de Sakura y habían ido en su búsqueda, y al ver lo que ocurría frente a nosotros quedaros pasmados...

Un aura de color rojo se apoderaba de Sakura, pero no solo de ella, pues el señor Amamia también pronunciaba parte del conjuro.

- "muestra tu forma... ante la valiente que acepto la misión contigo".

- ¡Libérate!

Diciendo los dos al unísono esto último, fue cuando el libro de las Cartas Sakura comenzó a brillar con mayor intensidad y de pronto salió un guardián con hermosas alas doradas envuelto por una nube de humo dorado, pero también a nuestro lado, el joven Tsukishiro era transformado por un humo plateado en un ángel con hermosas alas del mismo color.

Todos, sin excepción estábamos atónitos ante lo ocurrido.

Sakura sonrió ante lo esto, pues las cartas fueron las siguientes en despertar una por una.

Pero el esfuerzo había sido demasiado, y ambos, tanto el señor Amamia, como Sakura, caían al suelo con una sonrisa en sus rostros, completamente desmayados, pero satisfechos.

- ¡Sakura!

Grito el señor Kinomoto mientras corría a ver a su hija, y Yue y Kerberos no comprendían bien lo que pasaba, pero aún así la situación era por demás de cualquier otra, insólita, pues toda la familia de Sakura y amigos estaban hay, viéndo perfectamente a las cartas y a ellos en sus verdaderas formas.

Y no parecían muy sorprendidos.

Kerberos sobre todo miro confundido a nosotros, parecía no reconocernos, pero volviendo a su forma falsa se acerco más hacia Tomoyo, analizándola.

- ¿To... moyo?

- Ha pasado tiempo desde que no te vemos Kero.

Dirigiendo su mirada después hacia el joven Li.

- Entonces... tu serás... el ¿mocoso?

Pero -e no le dio importancia y como la vez anterior ayudo a llevar a Sakura a su habitación, mientras Touya hacia lo mismo con el señor Amamia.

Fue ya de noche cuando Sakura recupero el conocimiento.

Encontrándose en su habitación, bajo del segundo piso para buscar a alguien, pero esta vez se topo con algo que no esperaba, pues en la pared que daba a las escaleras se encontraba la imagen que habíamos encontrado mi jefe y yo el primer día que llegamos a la casa, una imagen donde se veía claramente a Nadeshiko Amamia con un traje ceremonial de su familia, de color rojo carmesí con detalles dorados, en esa imagen se veía realmente bella.

Sakura miraba la pintura de su madre con gran sorpresa, en ninguna otra imagen había lucido Nadeshiko tan imponente, ni siquiera en sus tiempos de modelo.

- Ese cuadro fue pintado cuando ella tenia tu edad.

Dijo el señor Amamia que estaba en el primer piso, pues Sakura se encontraba en la mitad de las escaleras viendo la imagen.

- ¿Por qué tiene usted una imagen de mi madre?

- Tengo que darte muchas explicaciones, pero ven, será mejor hacerlo en el estudio, todos nos esperan allá.

Sakura siguió al señor Amamia.

Cuando llegaron al amplio estudio Sakura miro con sorpresa que hay todos los esperaban ya, Tomoyo que estaba sentada en un amplio sofá le hizo una indicación a Sakura para que esta se sentara a su lado.

El señor Amamia miro la chimenea parecía muy pensativo, nadie decía nada, é fue el primero que inicio diciendo.

- Les agradezco su paciencia, pero quería que estuviéramos todos aquí reunidos para aclarar todas sus dudas y que todos lo supieran de una vez.

Aunque al joven Li le había parecido irrelevante su asistencia y un tanto incomoda, mi jefe había insistido para que se quedara.

- Comenzare diciéndoles la verdad de los hechos sobre todo a ustedes tres, Sakura, Tomoyo y Touya.

Kerberos también estaba hay al lado del joven Tsukishiro.

- Tus dudas eran ciertas después de todo Touya.

El joven lo miro con sorpresa y el señor Amamia sonrió.

- Si tenía un interés en venir a visitarlos, porque después de todo ustedes son mi familia, lo único que queda de ella ahora.

Los tres quedaron atónitos, fue Sakura quien dijo.

- ¿Tu eras el bisabuelo?, ¿quién siempre nos mandaba regalos?

- Si Sakura, soy yo.

Sakura continuó.

- ¿Por qué mentiste todos estos años?

- Porque algo hizo mal, supongo que su conciencia a de estar tan sucia que ni siquiera nos podía mirar a la cara como lo que era.

Fue el duro comentario de Touya que miraba con desprecio a su bisabuelo lo que sorprendió a todos, aunque era logico, pues nunca dio importancia a nada de él.

- ¡Hermano! No deberías.

- Sakura, Touya tiene razón.

Interrumpió el señor Amamia y después de una breve pausa continuo.

- No quería mirarlos después de que le di la espalda a su madre Nadeshiko, pero tampoco pretendía ganarme su amor con obsequios, solo fue una compensación, ni siquiera a ti Tomoyo, porque realmente me volví un hombre odiable, incluso de no ser necesario no les hubiera dicho nada, pero lo es y el tiempo se agota.

Tomoyo miro la tristeza de su bisabuelo, pero no dijo nada pues el comenzó diciendo.

- Es necesario contar la historia desde el principio, esta es la verdad.

- Hace muchos años existieron personas entre la gente común que tenían poderes especiales, poderes fuera de lo ordinario, pero la gente normal comenzó a asustarse y después a perseguirlos y fue así que muchos murieron en la hoguera y en otros miles de castigos por el uso de sus poderes especiales, por esta razón las personas con esta clase de poderes se reunieron y empezaron a formar una sociedad de hechiceros secreta, una sociedad aún vigente en nuestros tiempos llamada Maestros de la Magia.

El joven Li que se encontraba en un rincón con los brazos cruzados miro incrédulo a mi jefe.

- No... no puede ser... ¿usted es?

El señor Amamia sonrió ante su asombro, el joven era bastante listo a decir verdad, y ya había notado que en varias ocasiones anteriores había mirado al señor Amamia analíticamente, como si lo reconociera de algún lugar, y ahora sabía de donde.

- Veo que ya te has dado cuenta, si, yo soy aquel miembro del cual la Sociedad de Hechiceros no se atreve a hablar.

Sakura miro a Syaoran también con sorpresa y dijo.

- ¿Lo sabias?, porque no lo dijiste.

- Él no tiene la culpa Sakura.

Dijo su bisabuelo, llamando una vez más su atención.

- La honorable sociedad es muy estricta, hay miles de normas y una de las más importantes es que no se debe decir nada de esto a alguien que no pertenezca a una familia hechicera, sin embargo, nosotros si pertenecimos una vez.

- Hace mucho tiempo vine a vivir a Japón, lo hice por petición de mi esposa Sayoko, pues ella era originaria de este país, yo y la mayor parte de nuestra familia es originaria de Inglaterra, pero ella murió poco después de llegar a vivir a esta casa.

Nuestros hijos para entonces ya tenían la edad propicia para casarse, y así lo hicieron, comprometidos como era la tradición familiar con miembros de familias poderosas tanto económicamente, como en habilidades mágicas.

En la Sociedad debíamos tener un representante familiar para la toma de decisiones importantes, yo era el miembro que representaba a mi familia, como tal, todos debían hacer lo que yo les ordenara. Yo fui quien arreglo entonces el matrimonio de mis hijos, pero ambos, junto con sus esposas murieron en un terrible accidente aéreo, justo cuando Sonomi tenia ocho años y Nadeshiko siete.

Mis dos únicos hijos murieron en ese avión junto con sus esposas, con esto me refiero a sus abuelos Logan, quien fue el padre de Sonomi, el primero en nacer y a quien mi esposa decidió bautizar así en mi honor, pues ese es mi verdadero nombre y Terry, el padre de Nadeshiko.

Después de eso, tenía que tomar una decisión, era el jefe de la familia Amamia, y yo tenía que ver por el bienestar de mis nietas, por lo cual, decidí adoptar legalmente a Sonomi y a Nadeshiko, y no solo fui su padre si no su tutor en enseñarles magia, aunque Sonomi nunca tubo poderes mágicos, Nadeshiko era todo lo contrario, ella era la más increíble maestra de magia pese a ser tan joven.

- Así es - Dijo Sonomi agregando a la conversación - Nadeshiko tenía un potencial muy elevado y conocía a la perfección todas las normas que la Sociedad de Hechiceros tenía, era tan increíble que tubo muchos pretendientes que pedían su mano en matrimonio.

El señor Amamia miro luego al joven Li.

- Sin embargo, yo había decidido casarla con alguien que tuviera el mismo potencial, con esto me refiero a tu padre, Sheng Li.

Todos se sorprendieron, que pequeño solía ser el mundo, pues los padres de Sakura y el joven Li se conocían desde pequeños, al igual que Sakura y Syaoran, aunque estos habían sido conocidos como prometidos y no rivales.

- Tu padre poseía tanto potencial, que seria él, quien sería el próximo líder de los hechiceros, pero murió peleando, según me entere.

- Si, mi padre tubo una batalla en la cual murió.

- Lo lamento mucho, fue una verdadera pena, hubiera deseado estar con él pues muchas veces luchamos juntos.

Mi jefe volvió a retomar el curso de la historia diciendo.

- Todos en la familia Amamia seguimos siempre la tradición de casarnos con gente como nosotros, excepto Nadeshiko, fue ella quien enamorándose de su profesor de Secundaria huyo de su presentación como la futura esposa de Sheng Li, en la más alta sociedad de hechiceros, junto con tu padre, Fujitaka Kinomoto.

El señor Kinomoto agrego entonces.

- Si, su madre y yo nos enamoramos cuando yo apenas acababa de terminar la carrera y comenzaba como profesor en su escuela, ella intento muchas veces alejarse de mi, pero nos fue imposible porque estábamos muy enamorados, fue entonces que ella me confeso que era hechicera y yo no le creí en un principio, me fue bastante complicado el creer que tenía poderes, pero después, decidí fugarme con ella al saber que estaba comprometida, la amaba demasiado como para dejarla ir y el hecho de que tuviera poderes no fue impedimento para nuestro amor.

- Pero yo no perdone su acción - Dijo el señor Amamia, estos recuerdos le fueron muy dolorosos, su semblante me lo decía.

- Después de eso no quise volver a saber nada de mi nieta, estaba tan molesto por la humillación, por la falta de compromiso y por la elección que ella tomo, que jamás quise volver a verla, fue cuando una tarde un mes después de la fiesta de compromiso, que ella y Kinomoto vinieron a mi, dándome una invitación para su boda, pero a mi el hecho me pareció repulsivo, ¿como era posible que una Amamia pudiera fijarse en un simple profesor?, aquello era indigno, sin embargo debo admitir que me equivoque, y cuando lo hice fue muy tarde para remediarlo, pues ella murió sin que pudiera disculparme, no me acerque a la Sociedad, ni a su familia en muchos años, hasta este momento me mantuve en el anonimato, pero la ilusión de conocer a los hijos de mi nieta fue mayor, al igual que el de conocer a la hija de Sonomi.

- Eso quiere decir que ¿tu también te fugaste con mi padre?

Pregunto Tomoyo a Sonomi.

- No, mi matrimonio si fue arreglado como el de todos los demás, la familia Daidouji es una familia de hechiceros, nos casamos muy jóvenes aún, dos meses antes de que Fujitaka conociera a Nadeshiko.

Pude ver que Tomoyo por fin comprendió entonces la razón por la cual habían decidido divorciarse sus padres, era tan obvio, jamás se habían amado, eso había resultado un verdadero fracaso.

- Lamento mucho el daño que les hice a sus familias, como cuando cerré por medio de mis contactos las oportunidades de trabajo de su padre.

Dijo dirigiéndose a Fujitaka Kinomoto.

- Y ahora lo lamento más, porque mis antiguos enemigos han venido a atacarlos.

- ¿Enemigos?

Pregunto Sakura, él continuo.

- Si, verán, todo en esta vida debe tener un equilibrio, las profecías siempre nos hablan de ello, fue así cuando hace mucho tiempo, no estando de acuerdo algunas personas que pertenecieron a la Sociedad, tomaron su propio camino y decidieron formar un grupo de hechiceros a los cuales no les importaba el bienestar de la gente común, y creían firmemente que los débiles debían ser eliminados, antes de que ellos acabaran con nosotros, así muchas familias se desprendieron de nosotros y formaron su propia sociedad de hechiceros, llamada Dark Masters.

- La Sociedad de Hechiceros siempre peleo contra ellos, manteniendo así el equilibrio de la magia, nosotros usamos magia blanca, pero ellos usan a los demonios rompiendo las reglas basicas de la naturaleza creando la hechicería negra, he hay de donde proviene la palabra Brujo.

- Tu madre (dijo mirado a Sakura), tu padre (dijo refiriéndose al joven Li) y yo peleamos contra ellos en incontables ocasiones junto con gente de la Sociedad de Hechiceros, logrado vencerlos en, según creíamos, sería la batalla final, pero al parecer, ellos han vuelto y buscaran venganza de la Sociedad, al igual que de todos los miembros de mi familia, la familia que domina a los Dark Masters es la familia Kurosawa, y fue un miembro de ellos que en días pasados ataco a Sakura y a Tomoyo, tal y como vi en mis sueños.

- ¿Sueños?... tú también.

Pregunto Sakura y su bisabuelo sonrió orgulloso diciendo.

- La familia Amamia es la más reconocida por sus certeras premoniciones, es por eso que sabía que esto sucedería, además nuestro poder se deriva de las estrellas, nuestro símbolo principal, todas las familias poseen un sello personal, de donde se derivan sus poderes, por ejemplo la Li, tiene el símbolo de la Luna.

El joven Li asintió, porque era cierto.

- Por eso Sakura, es absolutamente necesario que practiques tu magia, para que estés lista, la próxima vez.

Sakura se veía preocupada, y el señor Amamia continuó.

- Pero no solo tu, tanto Touya como Tomoyo deben entrenar sus habilidades mágicas.

Ambos jóvenes se sorprendieron y se miraron entre si, Tomoyo dijo.

- Pero, Touya perdió sus habilidades mágicas hace tiempo, y yo nunca he tenido poderes.

El señor Amamia sonrió y le dijo.

- Estas muy equivocada, la magia no se puede perder, y tu magia tampoco, lo que ha ustedes dos les hizo falta todo este tiempo fue algo muy sencillo, fe, en sus habilidades, en la magia, después de todo, ¿como lo sabes si nunca lo has intentado?, si creíste nunca tenerlo.

Tomoyo bajo su mirada y mi jefe tomo su mentón y la hizo mirarlo a los ojos.

- Tu padre es un gran hechicero Tomoyo, lo llevas en la sangre.

Pero un agudo dolor en su pecho no lo dejo continuar, todos nos acercamos al ver como se llevaba la mano al pecho y su semblante se hacia muy pálido.

- ¿Abuelo? ¿Qué tienes?.

Decía Tomoyo angustiada, llamándolo por primera vez así.

Touya y Yukito lo llevaron a su habitación, mientras yo le llevaba sus medicinas, y después de ingerirlas su semblante se calmo un poco, sugerí que era mejor el dejarlo descansar por todas las emociones vividas ese día y todos salimos de hay, cada quien por su lado, pues todos necesitaban pensar.

Así pues, Tomoyo se encontraba en su cuarto cociendo algo, Touya jugaba solo a tirar balones en la canasta de básquetbol del patio, Sonomi y el señor Kinomoto se encontraban preparando la cena, el guardián de Sakura, "Kero" como le llamaban, curiosamente ayudaba a ambos y yo buscaba a mi niña.

Al no localizarla en la casa me dirigí al jardín, viendola en el árbol favorito de cerezo, pero pude ver que no estaba sola, así que no me acerque demasiado, pero lo suficiente para escuchar que hablaba con el joven Tsukishiro.

- Ahora comprendo, porque cada vez que mi padre hablaba de mi madre y su familia solía desviar el tema.

- ¿Y que opinas ahora?, ¿Te gusta ser una Amamia?

- Pues la verdad no siento como si lo fuera, porque la única verdad es que soy una Kinomoto.

- No será ¿que tienes miedo Sakura?

Dijo el joven Tsukishiro con su amable sonrisa, y agrego.

- Cualquiera estaría asustado de enterarse de todos estos hechos, del tener que luchar, pero si hay una persona en quien yo confió es en ti, se que lo lograras y además no estas sola, ya que cuentas conmigo y con mi "otro yo".

- Yukito...

- Siempre estaré a tu lado protegiéndote Sakura, no tienes nada que temer.

Siempre me pareció que el joven Tsukishiro sabía como y cuando decir las cosas, al menos con Sakura, una persona realmente admirable y un gran amigo, sobre todo para Sakura y Touya.

- Me preocupa el abuelo, será mejor regresar y ver como esta.

Ambos bajaron del árbol y fueron en dirección a la casa, haciendome sentir tranquila por ese lado, pues Sakura tenía amigos que la apoyaban y querían, finalmente como el momento me pareció muy tierno me retire antes que notaran mi presencia.

¡Fin del Capitulo!...

Comentarios del autor:

En este capitulo doy una explicación al lector de lo que viene siendo la historia de la familia de Sakura, pues siempre imagine que debía ser algo muy especial, y que tenía que ver algo con el misterioso bisabuelo de Sakura, espero que la historia les este gustando, pues la trato de hacer lo más apegada posible a una verdadera continuación de CCS, pero con mi idea original

Para los cometarios ¡repito! Mi dirección de correo es clampsia (arroba) yahoo. com. mx