Miró sus nuevos miembros de metal. Había sufrido mucho para conseguirlo y ahora no le parecía real que por fin los tuviese.

Observó a Winry mientras le ajustaba las juntas del automail del brazo.

Estaba preciosa y le encantaba la cara de concentración que ponía cuando estaba trabajando.

La amaba, pero no se lo iba a decir, aún no, o sería demasiado doloroso dejarla atrás.