Saludos
Nuevamente, la historia se inspira en el libro y película NEVER LET ME GO, los personajes pertenecen a HOSHINO KATSURA, y el titulo de este capítulo pertenece a una banda no muy conocida, pero que en lo personal me encanta: BLUE GILLESPIE, si es que conocen Torchwood y conocen a Ianto Jones, el actor que encarna ese adorable personaje, Gareth, es el vocalista de esta banda. En este capítulo aparecen: Leverrier y Howard Link.
Nuevamente me disculpo por la GRAN demora en publicar..., estoy un poco congelada en lo de la escritura por lo cual este capitulo es bastante corto..., muchas gracias a las personas que han preguntado por mi y aun siguen mis fanfics, se lo agradezco; en cuanto a mi estado de salud, estoy mejor, pero en el aspecto de salud emocional y mental no tanto..., pero ya me pondre buena, muchas gracias por el apoyo y no abandonare mis fanfics, aunque demore en acabarlos. Nuevamente gracias y espero actualizar pronto aunque sea este fic, que parece avanzar con mayor facilidad que world on fire...
WITHOUT YOU:
MAKING SOUND
Tras la muerte de Komui, el ya oscuro ambiente que cubrió la orden oscura, no hizo sino empeorar. Había llegado un nuevo director, llamado Malcolm C. Leverrier, que era todo lo contrario a Komui, un hombre siempre serio y que hacia sus apariciones solo para criticar o dar malas noticias. El día que se nos presento públicamente como el nuevo director, trato el tema de la muerte del antiguo director como si estuviera hablando de números, diciendo que la muerte del antiguo director no afectaba de modo alguno a la institución y que las cosas seguirían siendo como antes e incluso mejorarían con su trabajo y supervisión. Jerry dejo la institución tiempo después de la llegada del nuevo director, aunque también es posible que lo despidieran, ya que en cada platillo de comida escribía insultos referidos al director; a Jerry lo siguió Reever, ambos eran muy buenos amigos de Komui y despreciaban al nuevo director. A mí, al igual que a ellos, no me agradaba Leverrier, me parecía un sujeto oscuro y que carecía de sentimientos, aunque curiosamente adoraba las cosas dulces, algo completamente opuesto a lo que uno pensaría de un sujeto tan agrio como él.
El resto del tiempo que pase en la orden tuve que realizar varias visitas al director, en la última de ellas me informo que se me iba a designar un cuidador de su confianza, llamado Link. Entonces tenía apenas dieciséis años y lo normal hubiera sido que permaneciera en la orden por dos años más, pero como Leverrier me explico más tarde, las donaciones que yo tuviera que realizar eran única y exclusivamente para Neah, cuyas condiciones médicas se habían alterado por lo que sería necesario empezar con las preparaciones para las donaciones antes de lo esperado y ni siquiera sería necesario que trabajara como cuidador por un tiempo.
Luego de unos días de ser informado sobre aquello abandone la orden junto con Link en dirección a un departamento en el que viviría a partir de entonces. No sabía cómo sentirme respecto a todo aquello, en mi cabeza había estado planificando durante todo ese año que haría y en que situaciones podría encontrarme con Lenalee y entregarle la carta de Komui, había pensado cómo podría volver a ver a Lavi, cómo podría volver a ver Kanda y decirle lo que sentía, y ahora mis planes se habían deshecho ante aquel cambio tan inesperado; incluso había pensado en que cosas podría hacer para tranquilizar a los donantes a los que debía tener a cargo y resultaba que ni siquiera sería eso. Supongo que estaba algo deprimido por esos tiempos, aunque tampoco tenía tiempo para estarlo, Link era un cuidador muy estricto y apenas nos vimos luego de presentarse me entrego un horario completo con todas las actividades que realizaríamos de lunes a domingo en las distintas horas. Link, a diferencia de otros cuidadores, solo tenía que preocuparse por mí, por lo que lo tendría encima las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Enterarme de eso no me alegro para nada, aunque tampoco podía quejarme, si bien me veía privado de libertad, su constante presencia luego de un tiempo en lugar de perturbarme me tranquilizaba, así que con el tiempo termine por familiarizarme con su cabellera rubia, su cabello recto y trenzado y su expresión siempre seria. Quisiera decir que con Link nos hicimos amigos, pero no sé si eso sería una manera correcta para definir nuestra relación, al menos de mi parte si sentía que lo éramos, pero Link, que era en extremo perfeccionista y que centraba su día a día en cumplir con lo que le encomendaban, no sé si él sentiría lo mismo o actuara de esa forma porque era lo más conveniente para tener una buena relación cuidador/donante, era una mente compleja la suya y nunca he sentido seguridad sobre las teorías que formaba sobre el o las cosas que concluía de sus actitudes, siempre fue un sujeto misterioso, hasta el último momento.
La primera actividad que realicé junto a Link fue ir a realizarme un chequeo médico, él contaba con su propio auto lo cual resulto ser una gran ventaja; al viajar en el auto podía observar a las personas del exterior con total tranquilidad, ya que Link manejaba bastante lento y mirando hacia fuera ayudaba a distraerme porque no había modo de entablar conversación con Link cuando este estaba al volante; así que en esos tipos de viajes me dedicaba a contar el número de autos rojos que pasaran, me dedicaba a mirar a los adultos mayores pensando más de una vez en lo afortunados que eran de llegar a esa edad cuando los alumnos de la orden con mucha suerte pasarían los veinticuatro años.
Ése día me realizaron una amplia serie de exámenes de todo tipo, incluso estudios psicológicos que me habían parecido más agradables que los físicos; no acababa de gustarme el contacto con las personas y los médicos y enfermeras tocaban con toda confianza mi cuerpo, como si estuvieran tocando cualquier cosa, aunque seguro estaban tan acostumbrados a manipular el cuerpo humano que quizás ya lo vieran como un objeto ciertamente, había leído una vez en un diario un tema sobre la deshumanización de los profesionales del área de salud, por lo que de antes de ir al chequeo médico me esperaba una actitud similar y por otro lado, a nosotros no es como si nos vieran como humanos del todo.
Tardo un tiempo en que entregaran los resultados y por esos días tuve más libertad, aunque no podía salir del edificio y Link me dejaba siempre encerrado con llave, pero al menos no tenia que soportar su mirada sobre mi espalda todo el día, y es que de verdad, ese hombre ni siquiera pestañeaba. Fue alrededor de una semana de ese modo, Link debía realizar unos papeleos y yo me quedaba viendo dibujos animados, leyendo libros, garabateando dibujos en papel…, aunque esa última actividad no tarde mucho en dejarla, ya que por más que tratara mi habilidad artística no dejaba de apestar. Extrañaba el piano y no me atrevía a pedirle nada a Link, así que por las horas que me quedaba junto a la ventana tarareaba canciones y simulaba tocarlas, moviendo mis dedos sobre teclas de piano invisibles mientras dejaba el viento agitar mi cabello; hubo un día en que Link me encontró haciendo eso mismo y desde ese momento me impidió acercarme a la ventana, creyendo que estaba volviéndome loco y que de ser así podría intentar lanzarme por la ventana o escapar por ella. Ese día me molesto todo aquello, pero ahora me causa gracia, realmente, ¿escapar?, ¿escapar a dónde?, no es como si pudiera vivir tranquilamente en la ciudad junto a los humanos, no tenía idea de cómo actuar con las personas y existían dispositivos de reconocimiento en nuestro cuerpo que emitían una señal si se activaba la búsqueda por lo que no tardarían en encontrarme, ¿y qué sacaría yo con matarme, si era muerte lo que me esperaba?, ¿para que apresurarla?
Luego de llevar unas horas sin hablarle, sentado en un rincón de la habitación, Link acabo por hartarse de mi actitud infantil y me forzó a levantarme, llevándome junto a la mesa en la que cenábamos y enseñándome los resultados de mis exámenes, continúe ignorándolo por un tiempo, pero luego de un largo suspiro acabe por prestarle atención. Físicamente, mi cuerpo se encontraba en perfectas condiciones, mi brazo derecho solo tenía una malformación física que solo afectaba la parte estética sin daño en el ámbito funcional, pero lo que no parecía andar bien era mi cabeza, los resultados demostraban cierto grado de depresión, lo que preocupaba a Link de sobremanera. Neah era un cliente muy importante, por lo cual no reparaban en gastos en cuanto a mí se tratara, Link empezó a consentirme desde entonces, preguntándome qué tipo de comida me gustaba, que cosas me gustaba hacer, llegando incluso a rentar un piano para dejarme tocar mis melodías, aunque no parecía muy conforme al oír las tristes melodías que era lo único que podía crear. Un día le dije que extrañaba a mis amigos y les hable sobre ellos sin esperar nada realmente, mi ánimo no hizo más que decaer al recordarlos, por más actividades que Link me encomendase a hacer, enseñándome como cocinar y realizando su plan de ejercicios diarios junto a mí en un intento por motivarme que no parecía lograr mucho, luego, sin decirme nada desaparecía por horas día tras día, hasta que un día, me dio una sorpresa.
Lo recuerdo completamente, creo que es una de las memorias más alegres que tengo; acababa de almorzar yo solo cuando Link regreso de otra de esas salidas misteriosas, enseñándome en silencio las llaves del auto.
–Walker, acompáñame
Fue todo lo que dijo, sin dar ningún "buenas tardes", o algo por el estilo, ninguna de sus frases educadas que solía dirigirme a diario; recuerdo que eso cobro mi curiosidad por lo que no tarde en obedecer, bajando los pisos por el ascensor hasta llegar a su auto. No me dijo palabra en todo el camino y me asuste cuando reconocí la estructura de un hospital. No me había comentado nada sobre alguna cirugía y no esperaba tener una tan pronto, las manos me temblaban mientras lo seguía por los pasillos que parecía conocer de memoria, las enfermeras le saludaban cordialmente mientras avanzábamos, hasta que nos detuvimos frente a una puerta, mientras el abría yo aproveche de mirar por el gran ventanal del hospital, observando a mis compañeros, otros donantes, todos parecían en mal aspecto, unos en silla de ruedas, otros en muletas y no fue hasta entonces que vi tan de cerca que era lo que me esperaba, la futura e inminente muerte parecía rodearlos como una sombra.
–Walker…
Link volvió a llamarme, reparando en mi aspecto sombrío, cogiéndome del brazo mientras me obligaba a avanzar al interior de la habitación, su fuerza mayor que la mía, mientras me obligaba a entrar. Mire al interior de la habitación esperando ver una serie de maquinas y a los doctores con sus trajes blancos y las enfermeras que para mí no significaban más que los secuaces de la muerte, pero no fue esa la imagen que vi, allí no había ningún doctor ni enfermera, allí no se realizaría ninguna cirugía. La mirada se me inundo de lagrimas sin que lo notara siquiera; frente a mi estaba una chica de cabellos oscuros, piel blanca y ojos violeta por los que caían lagrimas sin cesar mientras cubría su boca con ambas manos sorprendida, su cabello no era tan largo como antes, y ahora le caía bajo las mejillas, pero reconocería ese rostro a donde fuera que estuviese.
–Lenalee…
–Allen-kun…
Nuestras miradas se cruzaron indecisas por un segundo, luego camine hasta el sofá en que se hallaba sentada, ella sonrió y me abrazo, la abracé…y fue entonces que las lágrimas empezaron a caer.
