Entrada 4: Exámenes everywhere y preparación del baile
Bueno, después de cierto tiempo sin pasarme por el blog(he estado con exámenes), hoy me toca actualizar.
A decir verdad, no hay mucho que contar.
Iván sigue siendo el mismo aprovechado de siempre; Toris sigue perdidamente enamorado de Natasha, aunque ésta ya parece no rechazarle. No se, quizás hicieron las paces. Lo malo es que se ha peleado con Feliks y las peleas entre ambos parecen ir a más... aunque la culpa en parte de la ruptura de esta amistad es de Chiara Vargas, la nueva mejor amiga de Feliks. Yo ya advertí a Toris de que esto pasaría, que las dos víboras esas le dejarían de lado, pero nunca me hizo caso...Es demasiado inocente.
Por otra parte, mi instituto está que no cabe en sí de exámenes. Todos tenemos exámenes cada día, y todo se vuelve muy agobiante.
Y bueno... no hay nada más relevante, que yo recuerde.
Entrada publicada el 16-11-2014
MADELEINE
-¿Entonces Halloween acabó en un absoluto fracaso?
-Completamente. La verdad, desearía borrar esa noche de mi vida...
Mientras mi amiga Sakura se queja de la noche de Halloween, vamos de camino hacia el instituto. Yo con muletas, pues sigo con el tobillo malo. Intento seguir su paso, que no me cuesta nada, pero aún así, no es fácil andar con muletas. Al menos para mi.
-Bueno, por si te sirve de consuelo, Alfred me lo contó todo y dice que se siente fatal-intento animarla. Sin embargo, ella hace como si no me hubiese oído y sigue hablando.
-Además, tuve que ir al día siguiente al hospital. Estuve con la tensión alta durante todo el fin de semana. Casi me ingresan. Lo he pasado fatal estos últimos días...
-Pero si me dijiste que todo había ido bien
-Te lo dije para que no te preocuparas-explica Sak sin mirarme-No era plan de preocuparte. Bastante tenías ya con tu tobillo.
Llegamos a la puerta del instituto, donde hay gente hablando. Entre ellos diviso a Gilbert Beilschmidt, el chico que... me gusta. Sé que es algo solo plátonico. Él jamás se fijará en una chica tan patética como yo. Sin embargo, el otro día, cuando me llevó en su moto, me hizo creer que sí.
Está riéndose de algo que le está contando Antonio, uno de sus mejores amigos. Hoy sus ojos de color rubí van a juego con su bufanda. Se ve tan guapo...
-...amen de historia, así que no me esperes.
La voz de Sakura me saca de mis empalagosos pensamientos acerca de Gilbert y vuelvo a la realidad.
-¿Qué? No te he oído bien...-me disculpo con una sonrisa, cosa que hace que mis labios se agrieten más de lo que ya están, por lo que vuelvo a ponerme seria.
-Que no me esperes a la salida, que tengo examen de historia.
-De..de acuerdo.
Sakura me echa una última mirada que no se descifrar y se va hacia su clase, en donde el maestro acaba de llegar. Yo me quedo quieta en el vestíbulo, sin saber cómo voy a subir las escaleras hasta mi clase. El ascensor es con llave, y ésta solo la tienen las conserjes, las cuales no veo en ninguna parte. La conserjería está vacía. Perfecto. ¿Mi vida no es lo suficientemente mierda como para que encima me pase esto?
-¿Madeleine?
Me giro al oír mi nombre y esa curiosa voz y es...¿Gilbert?
-¿Estás mejor? Te he visto antes entrar y me he sentido fatal al verte con muletas...
Mientras el albino habla, escucho todas y cada una de las palabras que me dedica. ¡Parece ser que le importo!¡Qué felicidad! Al final no todo es tan malo hoy...
-Por cierto, ¿Necesitas ayuda para subir a clase?
-Sí, de hecho iba a ir ahora a buscar a las conserjes, ya que no hay nadie en conserjería.
Mierda. La alarma acaba de sonar y la profesora con la que tengo clase a primera hora suele ser puntual.
-Voy a llegar tarde a clase...-murmuro mirando alrededor mía, a ver si vuelven las conserjes, pero no hay rastros de éstas...
-Quítate tu mochila-me ordena Gilbert. Me lo quedo mirando extrañada, pero haciéndole caso. Cuando termino de quitármela, el me la quita de las manos y se la echa al hombro.
-Coge bien tus muletas.
Antes de que pueda decir nada, Gilbert me está cargando en brazos como si fuera una princesa. Agarro bien las muletas entre mis brazos, mientras siento mis mejillas arder. Vamos hacia clase, donde la gente de nuestra clase está entrando ya en el aula. Llegamos a tiempo y Gilbert me deja en mi sitio, mientras los demás nos echan miradas y cuchichean entre ellos. Yo bajo la vista y susurró a Gilbert un 'gracias' muy quedo, que sin embargo él consigue oír, pues antes de irse a su sitio me dedica una fugaz pero deslumbrante sonrisa.
-Desde que te lastimó la pierna Gilbert te está prestando bastante atención-me dice Eduard, mi compañero de sitio, quien acaba de llegar y está quitándose la mochila.
-Sí, jejeje-río estúpidamente dejando mis muletas en el suelo, ya sentada y con mis cosas de clase sobre la mesa.
-Parece que ésta es la época del amor-sonríe pícaramente Eduard mientras saca su portátil y comienza a encenderlo.
-N-no digas tonterías-respondo avergonzada, tapando mi cara con mi pelo, ya que hoy no lo llevo recogido en dos coletas como suelo hacerlo.
-No lo digo solo por ti. Tengo un amigo al que últimamente no le va muy mal en el amor.
-¿En serio?¿Y qué amigo es?-pregunto curiosa.
-Toris-le señala-Al parecer le pasó algo bueno en Halloween con esa tal Natasha. No se si la conocerás. Es alta, rubia, ojos azules. Del bachiller de ciencias. Ex novia de Emma...
-¿Ex novia de Emma?-pregunto sorprendida, sin escuchar a la maestra, que ya ha empezado a explicar algunas cosas.
-Eso fue lo que pasó exactamente en Halloween. Emma engañó a Natasha y Toris la consoló. Y ahora ella confía mucho en mi amigo y se han vuelto bastante cercanos.
-Pues que fuerte...pensé que Emma estaba super enamorada de Natasha. Se las veía tan felices a ambas...Pero al final Emma no ha cambiado...-reflexiono en voz alta.
-Eso es lo que yo digo, y Toris siempre pensó lo mismo. Él se lo intentó decir a Natasha, pero ella no le hizo caso...
El resto de la clase me la paso hablando con Eduard sobre cotilleos de todo tipo. A pesar de que nunca he sido una cotilla, no está de más saber qué es lo pasa en la vida de los demás del instituto.
Cuando finalmente termina la clase, Eduard se levanta y va hacia Toris y se queda hablando con él durante todo el intercambio de clases.
Miro discretamente a Gilbert, a ver si por casualidad me está mirando.
Pero no es así.
Está hablando con Antonio sobre algo que les hace mucha gracia... y ahora se les acaban de unir Chiara y Feliks. Éste último parece tontear con Gilbert, quien le sigue el rollo y le abraza de la cintura. Separo la vista de ellos mientras odio no ser tan lanzada como ese Feliks... Yo podría ser perfectamente la persona a la que Gilbert está abrazando... pero mi mierda de autoestima no me deja acercarme a alguien tan guay y popular como él.
FRANCIS
Última hora. Hora libre porque a la profesora de matemáticas le ha dado por no dignarse a aparecer en clase. Esto no estaría nada mal si no fuera por un pequeño inconveniente.
-He dicho que no.
-Vamoos Trini, no seas mala. Tengo la edad, podemos salir.
-No ¿y qué son esas confianzas de llamarme Trini?
-Pero si Madame Rosa no ha venido hoy. Es última hora y soy mayor de edad ¿qué es lo que pasa como para que no pueda salir?-Me apoyo en la mesa de la conserje que me mira entre divertida y autoritaria.
-¿Por qué? Son ordenes del director. Si tienes quejas ya sabes bastante bien por dónde está su despacho. Aunque seguramente te diga lo mismo que nos dijo a todos, no puedes salir ni tú ni tus amigos ¿o tengo que recordarte lo que hicisteis la última vez que salisteis antes de la hora?
Una imagen fugaz en la que se mezclan rollos de papel higiénico, huevos y los coches de los profesores hace que no pueda evitar reír por lo bajo.
-Bueno como veo que te acuerdas ve ya a clase.-La conserje empuja un poco mi mano para que me quite. Me giro y tras despedirme con la mano vuelvo a la clase, no me atrevo a enfrentarme al director y menos solo.
Vuelvo de camino al aula sin olvidar la parada de rigor en el baño. Tras unos ligeros retoques del pelo subo por las escaleras hasta llegar a la clase en la que todavía no hay ningún profesor. Me quedo unos segundos en la puerta, mirando hacia una de las mesas que están en el centro mismo del aula, así Alfred y Arthur hablan animadamente sobre algo. Bueno, Alfred habla y Arthur escucha, parece que no están peleando esta vez, todo un logro, sin duda.
Entro y me siento en un sitio al azar que no es el mío. En momentos como estos me encantaría estar en ciencias porque Toño y Gilbo están en esa clase, aunque claro, los números nunca han sido lo mío.
Saco el móvil a ver si puedo contactar con alguien del BTT pero ninguno de mis amigos se conecta desde el recreo. Mientras miro la pantalla un poco ensimismado un golpe en la mesa hace que levante la vista. Levanto una ceja al ver quién ha sido el culpable del golpe. Esto puede ser interesante.
-¡Francis! ¿Se puede saber qué haces aquí? ¿No te ibas por eso de ser mayor de edad?-Una risa estruendosa sigue a un pequeño apretón en el hombro.
-Para que veas, parece ser que hacer algo de arte abstracto con los coches de los profesores ahora se considera lo suficientemente grave como para no poder salir antes de tiempo, Alfie.
-¿Hiciste eso? Hahahaha, I'ts amazing! ¿Por cierto, te acuerdas del anime que nos dijo Sak de ver? El de Ao no Exorcist ¿lo viste?- Se sienta en la mesa, cruzando las piernas sobre esta.
-¿El que nos dijo el martes? Pues no, no he tenido mucho tiempo con eso de los trabajos ¿tú sí, mon ami?
-Sip, me lo he empezado a ver y es super cool porque resulta que el protagonista en verdad es el hijo de S...-
-¡Pero no me lo cuentes! ¿Por cierto, no deberías estar haciéndole compañía a ton petit ami?-Arthur está solo, en su sitio y parece estar escribiendo algo, supongo que hace los deberes.
-Es que me ha dicho que le deje solo un rato-hincha los mofletes y se cruza de brazos en señal de molestia.
-¿Y eso?
-Me ha dicho que le desconcentro y que tiene que escribir una historia o no se qué chorrada. A veces es tan malo conmigo... Encima lleva desde Halloween raro, bueno más raro que de costumbre.
-A mi no me dirige la palabra desde ese día-omito el hecho de que yo tampoco le he hablado, total, lo que cuenta es que Alfred hable.- ¿Sabes qué le pudo pasar?
-Tssk. I've no idea. Pero vamos, que conociéndole pudo ser cualquier cosa. ¿Tú has pensado en algo?
-Non.
-Contigo a lo mejor habla. Es decir, os conocéis desde peques, quieras que no...
-¿Quieres que vaya a hablar con él? ¿maintenant?-Miro a Arthur, que sigue en la misma posición, con la cabeza un poco inclinada, como si en vez de escribir estuviera mirando una pintura buscándole un sentido.
-Yes, pleeeease-Alfred me coge del brazo y me zarandea un poco. Decido ceder, total, últimamente el británico ha estado bastante tranquilo.
-D'accord. Pero solo porque eres tú.
-Thanks, Francis, you're a really good friend!-pobre, si supiera lo que me dedico a hacer en las casa encantadas no creo que pensara así de mi.
Me levanto y me dirijo directamente hasta la mesa de Arthur que no nota mi presencia o, si la nota, prefiere ignorarla.
-Largo-vale, parece que sí que me ha notado.
-¿Eso es lo primero que piensas decirme en semanas, mon amour?-Me siento a su lado y miro la hoja que tiene delante aunque está todo lleno de tachones y no puedo distinguir nada.
-Lo primero y lo último. Largo.
-¿Sabes que tienes a Alfred preocupado? El pobre no sabe qué te pasa, solo que estás raro desde Halloween.
No hay respuesta por parte del de ojos verdes. Decido seguir hablando. A ver cuánto aguanta sin contestarme.
-¿Crees que debería hablar yo con él?
Nada
-Quizás tenga que aclararle algunas cosas que dudo que sepa.-La mano izquierda de Arthur, en la que sostiene el bolígrafo comienza a ponerse blanca y veo que tiembla un poco pero sigue sin contestar.
-Me pregunto-Cruzo los brazos sobre la mesa y apoyo la cabeza en ellos.-Qué dirá cuando sepa que tus labios no son solo suyos. Una pena que no lo sepa aún.
-¡SHUT UP!-El inglés se levanta violentamente de la silla y me mira con odio, justo después mira a la puerta.
-¿Vas a huir? No te recordaba tan cobarde.-Apenas es un susurro pero sé que lo ha escuchado porque desvía la mirada de la puerta y la clava en el suelo.
-Largo.
-¿Qué escribes?-Intento acercar la hoja hacia mi pero Arthur la quita de un manotazo. Alfred parece no enterarse de nada. De verdad, la capacidad de abstracción de ese niño tiene que ser de otro planeta.
-No te interesa lo que escribo o dejo de escribir-vuelve a sentarse aunque en ningún momento me mira.
-¿Es una historia para mi? Creo que todavía guardo las historias que me escribías de niño.
-Es una historia para Alfred ¿contento? Ahora vete. No quiero verte.
-¿Estás seguro de que no quieres verme? Yo te he echado tanto de menos estos días...
-Francis, please.-le tiembla un poco la voz. Quizás me he pasado un poco con él.
-Au revoir, mon amour.-Me levanto y antes de irme le paso una mano por el pelo, despeinándole un poco, como cuando eramos pequeños. No se aparta.
Vuelvo hasta donde está Alfred, hablando con Elizabetha aunque se levanta de la silla cuando me ve.
-¿Te ha dicho algo?
-Pues no mucho, la verdad. Solo que quería estar solo y...-dudo un poco antes de decirle nada.
-¿Y...?
-Nada, solo que no te preocupes, que ya se le pasará y, bueno, que te quiere mucho.
-¿Eso ha dicho?-la sonrisa del americano casi me ciega de lo reluciente que es.
-Bueno, no exactamente. Pero ya sabes cómo es, se le entiende aunque no lo diga con palabras.-bueno, al decirle esta pequeña mentira al rubio ya no me siento tan mal aunque tampoco sé si es lo correcto darle ilusiones teniendo en cuenta que el final de esa relación ya casi se puede tocar.
-Voy a hablar con él. Thank you very much, Francis.-El americano se aleja.
Quedan 15 minutos más de clase. Al final no ha sido una hora tan desaprovechada como pensaba que iba a ser. Me pongo los cascos y espero a que la hora termine.
FELIKS
Acaba de sonar la alarma que indica el cambio de clase, recojo mis cosas rápido y me acerco a Gilbert.
-¿Preparado o vas a ser tan gallina como la otra vez y te vas a echar para atrás?-con un gesto de suficiencia pone la mochila sobre su hombro izquierdo, dejándola ladeada hacia ese lado.
-Nací preparado, además, la última vez nos pillaron por tu culpa, eres demasiado lento.
-¿Si no sabes cómo moverte por los pasillos sin que te vean no es mi culpa. Bueno ¿vamos? si nos retrasamos más seguramente vuelvan a pillarnos y no tengo nada de ganas de dar ahora inglés.-sin esperarme si quiera sale de la clase y le sigo, no puedo hacer otra cosa si quiero saltarme también esa clase tan soporífera.
-¿Y los demás? ¿Acaso vamos los dos solos?-me pongo a su altura y aunque no quiero demostrarlo voy tenso. No es fácil pasar delante de todos los profesores de forma tan natural a como lo hace el albino sabiendo que voy a ir de piarda por primera vez.
-¿Eso significa que no te fías de estar a solas conmigo? kesesese- se ríe con esa risa tan peculiar que todavía no sé si me agrada o me pone de los nervios-tranquilo por eso, tu integridad física está completamente a salvo conmigo. -bufo ante la respuesta.
-¿Hay algún momento en el que ese ego te deja decir algo coherente? Porque de verdad que no lo parece. Creo que he tenido conversaciones más inteligentes con el pez de mis vecinos.
-Pues para tu información, chico inteligente, sí. Los demás van a venir pero no es plan de ir todos en piña. Llamaríamos demasiado la atención. Ahora pídele al pez que razone eso y luego te vienes a quejarme de mi inteligencia.-abre la puerta del terrado al que hemos llegado sin levantar ningún tipo de sospecha gracias a la naturalidad del alemán. Me deja pasar primero, haciendo un gesto con la mano.-las señoritas primero-vuelvo a bufar y me aparto el pelo de la cara. El gesto hace reír al albino.
-Lo que tiene que hacer uno para no ir a clase.-veo como atranca la puerta con una piedra de forma que esta no puede abrirse. Se nota que no es la primera vez que viene aquí.
-Estás conmigo ¿qué más puedes pedir?
-Mejor no empiezo a decir cosas, sino no paro.-me siento en el suelo, cruzando las piernas y apoyando la espalda en la pared. Justo cuando Gilbert va a sentarse también suenan dos golpes rápidos en la puerta seguidos de tres lentos.
El albino se acerca a la puerta, dejando a entrar a las otras dos personas que van a hacernos compañía esta hora. Antonio entra sonriendo y saludando a Gilbert con un efusivo abrazo aunque acaban de verse, Chiara entra justo detrás, haciendo visera para que no le de el sol en los ojos.
-¿Cómo ha ido el escape? ¿Chungo para la novata?-pregunta Gilbert mientras se acerca a Chiara, que le mira todavía haciendo visera.
-Claro que no, lo que pasa es que aquí el bastardo casi se pierde y se va por la escalera que lleva a la sala de profesores.
-Bueno, ha sido un fallo sin importancia, ya sabes, generalmente no vengo solo y no suelo fijarme en el camino-Antonio, que ya ha terminado de colocar la piedra en la puerta se sienta a mi lado, estirando las piernas y los brazos y sonriendo.
-Hace tanto que no venía aquí... la verdad es que hasta se echaba de menos y todo.
Chiara se sienta frente a mi de forma que no le da el sol en la cara, juntando las piernas al pecho y haciendose bolita, una manía que tiene desde pequeña, según me dijo. Y Gilbert se sienta frente a Antonio, cruzado de piernas también.
-¿Y cómo es que os ha dado por saltaros la clase?-pregunta el castaño, que ha cerrado los ojos para que no le moleste el sol.
-Son un coñazo. Sobretodo inglés.-cuando la voz de Chiara se apaga se escuchan de nuevo los golpes al ritmo de código que parece que los amigos conocen desde hace tiempo. Gilbert se tensa y Antonio abre los ojos de golpe.
-¿Será Francis?-el ojiverde se remueve un poco, supongo que preguntándose si debe quitar la piedra o no.
-No creo.-los golpes vuelven a escucharse, otra vez dos lentos seguidos de tres rápidos.-yo no le dije nada de que hoy veníamos. Voy a mirar quién es.
El peliblanco vuelve a levantarse para quitar la gran piedra que atranca la puerta. Lo primero que veo al entrar es una cabellera rubia que se mueve con gracia.
-¿Está aquí Toni?
-Sí, está aquí con nosotros ¿te apuntas?
-¡Claro! ¿Pero como que nosotros, quién más está?
-Pues están también Feliks y Chiara. Toño tío, se nos une otra novata.-Gilbert se gira y en ese momento veo a la nueva invitada.
-¡Emma! ¿Cómo es que estás aquí?-Antonio se levanta rápidamente para abrazarla.
-La que faltaba, es verdad, Emma ¿para qué has venido si nadie te ha dicho que lo hagas?-mi amiga ha fruncido las cejas y dudo que sea por el sol.
-¿Te molesta mi presencia, renacuaja? que pena, no pienso irme-responde todavía desde los brazos de Antonio.
-Haya paz, gatas. Por lo menos hasta que pueda traer algo de barro. ¿Te encargas tú de traerles los bikinis, Feliks?-el albino se ríe y vuelve a sentarse, ignorando las miradas de odio de las dos chicas. Parece un experto en ignorar lo que no le conviene.
-Bueno, ya que nos hemos reunido bastantes vamos a hacer algo interesante y aprovechamos la hora. ¿Por cierto, cómo has llegado, Em? Es que tengo curiosidad.-los dos últimos componentes del extraño grupo que se ha formado se sientan, cerrando el círculo.
-Bueno, os vi salir a Chiara y a ti de clase así que simplemente decidí seguiros.
-Pobrecilla. Se nota que te has quedado sola, ya sabes, las desventajas de ponerle los cuernos a la única persona que parecía soportarte en el instituto.-me río ante el comentario de la castaña y aunque intento disimular con una tos creo que no lo consigo.
-Deberías informarte mejor antes de hablar, enana, si no sabes lo que pasó mejor no lo comentes.
-Cariño, no hay mucho que deducir.-no puedo evitar intervenir-Toris fue corriendo a consolar a tu ahora ex-novia que lloraba como una loca y unos callejones más allá estabas tú con Vash. Como que no soy el mejor detective del mundo, pero si ahora estáis de rollo es bastante obvio lo que pasó.
-Espera, espera ¿Le pusiste los cuernos a la hermana pequeña del ruso psicópata? ¿Estás loca? ¿Sabes que en cualquier momento puede ir a matarte? ¿y duermes tranquila? Que valor.-El albino parece no creer lo que Emma estuviera tan tranquila.
-Gil, no exageres macho, que al final la asustas y todo.-el castaño le da unas palmadas en la espalda a Gilbert, que hace como que tiene escalofríos.
-No será para tanto. Además, ya me habrá cogido cariño, no va a hacerme nada-con un gesto de la mano la rubia da a entender que el tema no tiene importancia.
-Pues va a ser verdad que no tienes ni idea de lo que puede hacerte Ivan. Osea ¿estás tranquila pensando solo que no va a hacerte nada porque te ha "cogido cariño"?-hago énfasis en las dos últimas palabras, haciendo el gesto de las comillas con los dedos.
-Bueno, si no quiere haceros caso es su culpa. Ya se arrepentirá cuando tenga las tripas fuera.-una sonrisa siniestra se asoma por los labios de Chiara que mira fijamente a Emma.
-Joder, Chiara ¿estás segura de que eres hermana de Feli y no del ruso?
-¡Claro que soy hermana de Feliciano, idiota! ¿Por qué piensas que soy hermana de un loco?-gira la cabeza hacia el albino, dejando de mirar a Emma que deja de contener la respiración.
-¿No te has escuchado y visto verdad?
-Por cierto ¿qué ha pasado con Toris? Ya no os juntáis en los recreos ni nada y antes ibais siempre juntos los tres.-Antonio interrumpe a Gilbert.
-Como que eso es una larga historia, tan larga que dudo que me de tiempo a contarla en un solo día, veréis, amores, todo comenzó un fabuloso aunque algo caluroso día a finales del curso pasado. Íbamos los tres por la salida del instituto cuando una todo ocurrió...
-Básicamente el muy stronzo se enamoró de la bicho-palo y viendo que le habían salido cuernos de los nuevos y relucientes aprovechó para intentar conseguir un poco de atención.-Chiara me interrumpe.
-Tía, así no hay quién cuente una buena historia.- Hincho los mofletes y cruzo los brazos.-Bueno, pues la cosa está en que está aprovechando ahora que Natasha está sola y vulnerable para intentar ganarse su amor.
-Vamos, que os ha dejado solos ante la posibilidad de un polvo, así resumiendo ¿y no vais a vengaros?
-Gil, no puedes ir diciendo esas cosas así a la ligera. Yo creo que Toris de verdad está enamorado.
-¿Venganza? Me gusta la idea, sigue hablando.-El comentario de Antonio queda completamente olvidado.
-Me sorprende, Chiarita, que no hayas pensado en una venganza decente, es decir, os ha dejado solos, eso no puede perdonarse tan fácil.
-¿Gilbert, hablas en serio? ¿vas a ayudar a estos dos demonios a hacerle algo a su amigo solo porque está enamorado?
-¿Demonios? No somos nosotros los que vamos poniéndole los cuernos a nuestros novios. Ahora calla, que calladita al menos no molestas tanto.-El albino parece estar ya ideando un plan malvado, lo suficientemente concentrado como para mandar callar a Emma sin ningún tipo de pudor.
-Gilbert, como que me has dejado con las ganas de saber sobre la fabulosa venganza.
-No va a ser fabulosa. Va a ser completamente awesome. Kesesesese.-Se frota las manos.-Dejadme un poco de tiempo y os haré ser los peores enemigos que nadie quiera tener jamás.
-Tío, sabes que no me gusta un pelo lo que estás haciendo ¿verdad?
-Lo sé. Pero tú te mueres de ganas por participar ¿hace cuánto que no hacemos algo que salga bien?-Tras unos segundos en los que los dos amigos no dejan de mirarse a los ojos y ni pestañean Antonio vuelve a hablar.
-¡Contad conmigo! Solo va a ser divertirse un poco, no puede ser nada malo. Emma ¿si no vas a participar por lo menos nos cubrirás, no?
-Bueno, pero solo lo hago por ti y para que no te metas en problemas, Toni.-Le sonríe, de forma coqueta.
-Porcona...-por el comentario de la castaña creo que no he sido el único en darme cuenta del coqueteo que intenta la belga con el de ojos verdes. Le sonrío a mi amiga pero no me ve porque tiene la mirada clavada en Emma, como si pudiera apuñalarla repetidas veces solo con mirarla. Es tan obvia a veces...
Noto una mirada sobre mi y me giro para mirar a Gilbert que más que mirarme parece como si viera a través de mi. Supongo que está pensando la venganza que nos ha prometido. Me quedo durante un rato mirando la expresión concentrada del albino y solo escucho de fondo la conversación que tienes los otros tres.
Suena la alarma que anuncia el final de esta hora libre. Gilbert da un pequeño repullo al escucharla y me río abiertamente.
-¿Tú, que pareces tan contento, qué clase toca ahora?-pregunta, con tono de fastidio pero sonriendo.
-Mates.-Contesto tras unos segundos de duda. La sonrisa desaparece y suelta un quejido.
-Odio esa clase.-Sin más se levanta, pero cuando pienso que va a irse tiende la mano hacia mi.-Vamos, que llegamos tarde y es lo que me faltaba.
Me pongo de pie gracias a la fuerza que hace con el brazo y si salimos sin más por la puerta que sujeta Antonio.
-Esto hay que repetirlo más veces, ha estado guay.-El castaño suelta la puerta cuando paso por ella.
-Sí, pero la próxima vez que no vengan invitadas sorpresas, per favore.-Un portazo bastante fuerte indica que la puerta se ha cerrado. Volvemos todos a clase, evitando al profesor de inglés con éxito. La verdad es que ha estado bien esto de saltarse las clases, a ver cuándo se puede repetir, como ha dicho Antonio.
IVÁN
Por fin suena la alarma para dar fin a una larga y tediosa hora de filosofía, en la que nadie ha prestado atención. Me levanto de mi sitio y voy hacia donde se encuentra Eduard para contarlo una cosa curiosa que ha ocurrido en la mañana.
-Hola, Eduard.
-Hola, Iván-dice levantando apenas la mirada de su teléfono móvil.
-Ya me he acordado de que era lo que te tenía que decir antes.
-¿Ah, si? Qué bien...-responde sin mirarme otra vez.
-Eduard, mírame a la cara cuando te estoy hablando-le digo tristemente quitándole el teléfono de las manos y dejándolo sobre su escritorio.
-S-si, claro que te miraba, Ivan-susurra con miedo, cosa que no me explico.
-Net, estabas con tu teléfono. Ahora que si me prestas atención te contaré-digo sentándome en el asiento libre que hay junto al de Eduard.
-Iván, no puedes sentarte ahí, ese es el sitio de Madeleine
-¿Madeleine?-Nunca antes había oído ese nombre.
-Sí, es la hermana de Alfred, que ha ido al baño, y cuando vuelva no va a tener donde sentarse.
-Cuando vuelva ya habré terminado de contarte mi historia.
-A saber qué historia es...-me parece oírle murmurar.
-Pues mira,¿Te acuerdas que te hablé de Yao?-Al ver que Eduard asiente con la cabeza, prosigo con mi historia-Pues bueno, me enteré de que era hermano de Sakura Honda, la china esa que está en el bachillerato de letras.
-Es japonesa-me interrumpe Eduard.
-¿Por qué todos decis que es japonesa si es china?-Pregunto con molestia. Ya van dos personas que dicen eso.
-¿Tal vez por que es japonesa?
-No, estoy seguro de que es china. Bueno, no me interrumpas-me aclaro la garganta y sigo hablando-como iba diciendo, me enteré de que eran hermanos. Y hoy en la entrada del instituto he visto que Yao había venido, acompañado por su hermanito a darle una cosa a Sakura.
Al terminar Eduard no dice ni hace nada.
-¿E-esa es tu historia tan sorprendente que me tenias que contar?-pregunta Eduard con cierto tono en la voz que no se distinguir.
-Da-asiento felizmente.
-¿Y ahora que piensas hacer?¿Stalkear a Sakura igual que haces con su hermano?
-Voy a hablar con ella. A ver qué cosas me dice sobre su hermano-le respondo feliz. El aprieta los ojos y se lleva la mano a la frente.
-Iván, te lo he explicado ya muchas veces. No puedes ir por ahí persiguiendo a la gente por alguna paranoia tuya.
Antes de que le pueda contestar algo nos interrumpe.
Una chica menuda y delgada, con unos bonitos ojos violetas, nos está mirando. Está al lado mía, y lleva muletas.
-Eduard, ¿Podrías pedirle a tu amigo que se levantase de mi sitio? Me cansa estar de pie más tiempo del necesario-le pregunta a Eduard, como si yo no estuviera aquí.
-Perdona, Marguerite, pero estaba terminando de contarle a mi amigo una cosa interesante-le explico pacientemente a la hermana del gordo.
-B-bueno, pero ¿os queda mucho? Por favor, Iván, ¿No p-puedes seguir la conversación de pie y dejarme a mi la silla?-me pide con la voz temblándole un poco.
-Claro, Madeleine. Además, Iván ya se iba, ¿a que sí, Iván? Ya ha terminado de contarme lo que me tenía que decir-dice Eduard sonriendo.
-Net, te tengo que contar mi plan.
-Lu-luego me lo cuentas, ¿Sí?-propone Eduard. Me lo pienso durante un instante y al final accedo levantándome.
-Está bien. Adiós, hermana del cerdo asqueroso y Eduard-me despido y me vuelvo a mi sitio.
Las siguientes clases pasan muy lentamente, al menos para mi. Cuando termina por fin la última clase, recojo mis libros, cuadernos y bolígrafos(no tengo estuche. No me hacen mucha gracia) y me voy hacia Eduard, quien está apagando su ordenador y metiéndolo en su funda.
-¿Estás ya listo?-le pregunto impaciente.
-No, pero me queda poco-me responde metiendo en su mochila el portátil. Cuando la cierra y se la echa a la espalda, le agarro fuerte de un brazo y le arrastro hacia la salida.
-¿A dónde vamos? No vayas tan rápido, Iván, le vas a dar a alguien-me grita mientras bajamos las escaleras hacia la salida.
-A buscar a Sakura, la hermana de Yao-le respondo con una sonrisa, esperando que Sakura no se haya ido.
-Lo tuyo no es normal...-resopla Eduard frunciendo el ceño. Sin embargo, yo le sonrío.
Cuando llegamos a fuera, todo está lleno de gente, por lo que casi me es imposible divisar a la china, y eso que soy alto.
-No la veo...-murmuro buscando bien entre toda esa marabunta de personas.
-Quizás aún no haya salido-razona Eduard.
-Es verdad... pues esperemos aquí hasta que salga-le digo mientras sigo en busca de Sakura.
Eduard suspira trabajosamente y me ayuda en mi búsqueda, hasta que finalmente da con ella.
-¡Mira, allí está!-me señala hacia el vestíbulo del instituto, donde está hablando con la chica de antes, la de las muletas.
-Voy a por ella-digo empezando a ir hacia ella, pero Eduard me para del brazo.
-Espérate a que salga, que ahí dentro hay aún muchas personas.
-Está bien.
-Por cierto, yo me tengo que ir ya, ahí está Toris esperándome
-Vale. Paka-Me despido de él y sigo esperando
Cuando veo que sale por fin, ya sin su amiga, voy hacia ella y la tomo del brazo.
-Privet-la saludo sonriente. Sin embargo, ella parece aterrorizada y me devuelve el saludo temblando
-Hola, I-Iván.
-He averiguado que eres hermana de Yao. Es mi amigo.
-¿A-ah, si? ¿Y qué pasa?
-Pues quería saber donde vives-Sakura cada vez parece más asustada.
-Pues pregúntaselo a mi hermano, no a mi. Después de todo él es tu amigo, no yo.
-Pero es que no se donde vive, y así no puedo hacerle visitas. Aunque a veces le veo con tu otro hermano en el parque-Le explico pacientemente.
-Pues... yo qué se. Además, como bien dices, pasa mucho tiempo con mi hermano en el parque. Seguramente esté allí justo ahora-dice cambiando la voz. Ya no está asustada... sino que es otro sentimiento que no se muy bien cual es. Luego le pregunto a Eduard.
-¿En serio?-pregunto ilusionado. Ya se cual es mi próximo destino después de salir del instituto.
ALFRED
No entiendo muy bien qué es lo que ha pasado en la hora libre en la que he ido a la clase de Arthur, pero lo único que sé es que desde que ha hablado con Francis su forma de tratarme ha cambiado... otra vez.
Últimamente no entiendo qué le pasa pero unos días es el mejor novio del mundo, amable y cariñoso (aunque nunca más de lo necesario) y al día siguiente prácticamente ni me mira cuando le hablo. Cada día entiendo menos a Arthur y eso me asusta, es decir, antes con solo mirarle a los ojos podía saber perfectamente qué es lo que pasaba por su cabeza. Ahora, con suerte, soy capaz de deducir su estado de ánimo.
Sé que a la salida el inglés no va a esperarme, sigue cabreado aunque no sé qué es lo que he hecho ahora para que lo esté, de todas formas que no me espere a la salida hoy no es mi mayor problema ya que tengo decidido hablar con Sakura para disculparme con ella.
Cuando suena la campana que indica el final de las clases y del día prácticamente corro hacia la puerta por si a la pelinegra le da por irse hoy rápido. La busco con la mirada pero es difícil porque, si ya es bastante pequeña de por sí, a la salida y rodeada de personas prácticamente se convierte en un ser invisible, sin nada que envidiarle a Maddy.
Gracias a mi buena visión (obviando las gafas y a que no la encontré, sino que chocamos el uno con el otro) encuentro a la asiática. Para mi desgracia, está hablando con el maldito comunista del demonio, quien está sonriendo escalofriantemente y seguro que intimidando a Sak.
-Oye tú, aléjate de mi amiga.-Le grito a Ivan, quien me mira, perdiendo un poco su sonrisa.
-Bueno, Sakura, me voy. No tengo tiempo que perder con este gordo asqueroso. Paka.-Se despide de mi amiga, quien, para mi sorpresa le despide y le sonríe tímidamente de vuelta. ¿Pero qué se supone que ha pasado aquí? Bueno, ya le preguntaré después, ahora no es eso lo más importante.
Cojo aire y la miro a los ojos.
-Sakura, necesito que me escuches un momento, please. I just wanna say to you...
-Alfred ¿Sabes que cuando te pones nervioso hablas en inglés? Además, si vas a regañarme por hablar con Ivan puedes irte un poco a freír espárragos.-Me lo dice con un tono neutral, sin expresar ninguna emoción. Un escalofrío me recorre, esto va a ser incómodo si ella mantiene ese comportamiento todo el rato.
-Oh, sorry. Perdón, vuelvo a empezar. No venía para eso, aunque me preocupa que hables tan natural con ese psicópata. Solo quería decirte que siento mucho todo lo que pasó porque la verdad es que me siento mal, bueno, más que mal por mi comportamiento del otro día. Fui un niño chico.
-Pues si tú te sientes mal yo me siento peor, Alfred.-Dice girándose, dispuesta a irse, pero la tomo del brazo para que no se vaya.
-Espera, no he terminado. Quiero decirte más.-Sak centra su atención en mi y suelto el agarre, ya que no se va a ir. Por muy enfadada que esté, Sakura nunca deja a nadie con la palabra en la boca.
La calle ya está prácticamente vacía a excepción de unos cuantos alumnos que han salido más tarde, supongo que han estado cumpliendo un castigo, de todas formas ninguno parece prestarnos atención.-Odio que estés así conmigo, sé que me lo merezco, estás en todo tu derecho de ser fría y distante conmigo, es más deberías serlo. Quizás no aceptes mis disculpas, no sé si yo mismo me perdonaría pero aún así me gustaría que lo intentaras. Eres mi mejor amiga, no quiero perderte por esto que al fin y al cabo dentro de poco será recordado como una tontería.
-¿Perdona? ¿Acabo de oír bien?¿Dices que ESO fue una tontería?-Alza la voz poniendo los brazos en jarras. Me apresuro a pensar algo rápido para arreglar mi metedura de pata.
-Vale, para ti no fue una tontería, es completamente comprensible pero mi comportamiento y la situación sí que lo fueron. Una simple bronca por un pique que acabó a hostias. I regret that. Te prometo de verdad de la buena que no voy a hacer algo tan infantil nunca más.-La miro, directamente a los ojos esperando poder ver algún sentimiento en ellos pero no encuentro nada. No son fríos o cálidos, o quizás sí pero no puedo apreciarlo ahora.-I promise.
-Supongo que te perdono...-dice no muy convencida, dudando, mientras clava la vista en el suelo.
-¿Entonces me perdonas? Es que quiero volver a hablar contigo como antes y quedar, jugar videogames, and eat pizza, and...-me pierdo en mi discurso, pensando en qué pasará de ahora en adelante si no consigo el perdón de Sakura.
-Si, Alfred, te perdono. Acepto tus disculpas.-Me corta la japonesa, con una pequeña sonrisa.
-Sorry again, es que I'm nervous. Pues eso, que no quiero perder tu amistad because you're my best friend in the World. Además, eres la mejor para darme consejos sobre Arthur y, los necesito con bastante urgencia... y Francis me da miedo, cuando estás tú se controla un poco pero ahora está desatado. En cualquier momento me va a violar... It's weird.-lo que digo es completamente cierto, ahora que Sak no está cuando nos juntamos Francis y yo parece un animal en celo y eso me asusta bastante, la verdad.
-You're the best! I've already miss you a lot.-No puedo evitarlo, así que, aún sabiendo que no le gustan le doy un abrazo y un beso en la mejilla. Noto que se sonroja un poco así que hago el agarre más fuerte y me río de alivio al darme cuenta de que no he perdido a Sakura. No he perdido a mi mejor amiga.
-Bueno, Alfred, tengo que irme ya. Yao me dijo que no llegara tarde porque hoy tengo que preparar yo la comida.-Se remueve un poco incómoda en el abrazo así que la suelto y le sonrío, mostrando todos mis dientes.
-Bye, Sak ¿Hablamos luego, no?
-Sí, sí. Luego hablamos, ahora me voy. Sayōnara.-Con una pequeña sonrisa y un movimiento de la mano se despide y se aleja rápido camino a su casa.
Bueno ¿y ahora qué hago? Porque la verdad es que no tengo ganas de volver a casa, es temprano y siempre suelo llegar tarde por quedarme con Arthur, aunque parece que hoy no va a ser así.
Meto las manos en los bolsillos y comienzo a andar en la dirección contraria a mi casa pero una voz me detiene.
-¡Alfred, mon ami!
Me giro para ver a Francis que sale ahora del instituto. Me paro para esperarle.
-¿Qué pasa?
-Nada, solo me preguntaba si podía hablar un momento contigo.
-Claro, dime ¿qué pasa?-Saco la mano del bolsillo para evitar que se me escurran las gafas.
-¿Has vuelto a hablar con Arthur?
-No mucho. En el cambio de clase, pero no sé qué le pasa, está raro otra vez.-Comienzo a andar de nuevo y Francis me acompaña.-¿Por qué?
-Rien. Solo que me dijo que quería comentarte una cosa importante. Quizás te lo diga otro día, ya sabes lo que le cuesta abrirse.-Sonríe de lado. No me inspira mucha confianza esa sonrisa pero no digo nada.
-¿Algo importante? ¿Pero algo bueno o algo malo?-Vuelvo a colocarme las gafas.
-Pues no tengo ni idea, mon ami. Aunque viendo cómo está últimamente no es muy difícil de deducir ¿no crees? Por cierto ¿qué le has hecho a las gafas? Las llevas rotas.
-Nada, me las rompió el idiota de Heracles en Halloween. ¿Crees entonces que he hecho algo para que Arthur se moleste?
-Quién sabe. Quizás lo has hecho tú o quizás lo ha hecho él.-Suelta una risa baja.-Bueno, yo me voy por esta calle. Au revoir, Alfred-se aleja por la calle que acaba de señalar y le veo alejarse, meditando sus palabras.
-¿Cómo que a lo mejor lo ha hecho él?-le grito a Francis cuando me doy cuenta del sentido de la frase. Pero ya está bastante alejado y no me escucha.
Vuelvo sobre mis pasos y esta vez sí que me dirijo a mi casa. Sigo dándole vueltas a las palabras del francés ¿Qué habrá querido decir? ¿Arthur no ha podido hacer nada malo, no? Es decir, él es mi novio, y es el sensato de la relación. Claro que no iba a hacer nada raro. Seguramente es solo que se ha cabreado por una tontería sin importancia.
Al darme cuenta de que lo que ha dicho el rubio no tiene ningún tipo de sentido noto alivio y olvido rápidamente el asunto, aunque una parte dentro de mi cerebro sigue dándole vueltas a esa última y misteriosa frase del francés.
Quizás debería preguntarle a Arthur qué quería decir Francis...
LUDWIG
Ya ha pasado una semana desde que Feliciano resolvió sus problemas(y parte de los míos) con Sakura. Parece que todo ha vuelto a la normalidad, pues Sakura no es de esas personas rencorosas. Ahora mismo estamos de camino Feliciano y yo a casa de nuestra amiga japonesa. Vamos a dar una vuelta por ahí, y supongo que Feliciano acabará metiéndonos en una heladería, a pesar de que estamos en otoño, casi a principios de diciembre.
-¿Crees que estará ya en casa?-pregunta Feliciano cuando llegamos a su puerta.
-Supongo
-Pero dijo que había quedado antes con una amiga...creo que la hermana de Alfred. No me acuerdo de su nombre, pero Sak me dijo que tenía problemas y la iba a ayudar esta tarde.
-Pues no se...-digo llamando al timbre de su casa-Si no está aquí la esperamos. Además, Sakura suele ser puntual.
Esperamos a que abra la puerta, pero parece que no hay nadie en casa.
-Probaré de nuevo-dice Feliciano llamando muchas veces al timbre.
-¿Qué haces?¿Es que te has vuelto loco?-le grito apartándole el brazo de timbre-Sakura tiene un hermano pequeño. Podrías despertarle si está durmiendo la siesta.
Feliciano me va a replicar algo cuando escuchamos como alguien grita desde dentro que nos esperemos.
Finalmente, un chico con el pelo castaño y largo despeinado, nos abre la puerta. Si mal no recuerdo se llama Yao, y es el hermano mayor de Sakura.
-Hola-saluda Feliciano alegremente-¿Está Sakura?
-No, aun no ha llegado. Pero pasad, no os quedéis aquí afuera-dice Yao invitándonos a entrar a la casa con un gesto con la mano.
-Está bien. Muchas gracias-agradece Feliciano. Entramos y Yao nos dirige al salón.
He estado pocas veces en la casa de Sakura, pero siempre estaba todo muy arreglado y bien ordenado. Sin embargo, la visión de la casa ahora mismo es completamente distinta a las otras veces.
-Perdonad por el desorden-se disculpa Yao, intentando ocultar su vergüenza mientras recoge una pila de papeles que hay en uno de los sillones del salón. Feliciano se sienta cuando Yao se lleva los papeles a una mesa pequeña en la que también hay más papeles y alguna que otra libreta.
-¿Qué ha pasado aquí?¿A qué vienen tantos papeles?-pregunta Feliciano mirando con curiosidad a Yao, que sigue en su tarea de ordenar el salón.
-Son míos la mayoría. Otros son de Sakura, apuntes en su mayor parte, que se olvida de llevar a su cuarto-explica de manera rápida y concisa Yao, sin querer dar muchos detalles, cosa que se nota en su tono de voz, pero que Feliciano no percibe.
-Feliciano-les interrumpo para que mi amigo deje de incomodar a Yao-¿Tú no tenías que estudiar esta noche?
Pregunto la primera cosa que se me viene a la mente. El italiano me mira al principio sin entender, pero luego se le borra un poco la sonrisa y responde bajando la mirada.
-Sí... tengo que estudiar para la recuperación de literatura universal.
Le miro con tristeza. A pesar de que Feliciano se había preparado ese examen con mucho interés, ya que el tema era la literatura en Italia, su país de origen, lo había suspendido con un mísero tres y medio.
-¿Quie...quieres que te ayude a estudiar? Esta noche mis padres salen al cine y Gilbert ese va de fiesta con Francis y Antonio-le propongo, sabiendo que mi amigo suele necesitar mucha ayuda para estudiar. Ayuda que su hermana Chiara ya no le puede proporcionar, pues está en el bachillerato de ciencias.
-¿Lo dices en serio?¿De verdad que no te importa?-pregunta el italiano recuperando su sonrisa.
-Ja-le respondo en alemán. Siempre que me pongo nervioso hablo en mi lengua materna.
Mientras Feliciano y yo hablamos de lo que él necesita mejorar, Sakura llega. Cuando nos ve, nos saluda rápidamente y se va a buscar a su hermano. Empiezan a hablar muy rápido en japonés(¿o chino?) hasta que finalmente Sakura vuelva al salón. Nos hace una seña para que la sigamos y acabamos saliendo a la calle.
-¿Estás bien? Se te ve un poco alterada-comenta Feliciano mientras Sakura mete sus llaves y un paquete de pañuelos en su bolso.
-Sí, si. No pasa nada-le tranquiliza mi amiga con una sonrisa. Sin embargo, sé que le pasa algo, y creo que está relacionado con todos esos papeles de su casa...
-¿Y que tal con la hermana de Alfred?
-Aah pueees bien-dice haciendo una larga pausa en la 'e' del pues, pensando la respuesta.
-Me alegro-sonríe Feliciano. Sin embargo, no me da la impresión de que todo haya ido tan bien. Pero me callo y no digo nada.
Pero me callo y no digo nada.
La tarde se me pasa demasiado rápida. Al final, como suponía, acabamos en una heladería. Sakura se ha pedido una granizada y Feliciano un helado de fresa. A mi no me apetecía nada, pero Feliciano ha insistido tanto que he acabado comprandome una granizada como mi amiga japonesa.
Hemos estado hablando temas variados, hasta que hace unos cinco minutos Feliciano nos contó que se va a celebrar un baile de navidad en nuestro instituto.
-Hay que llevar pareja obligatoriamente, me ha dicho Elizabetha, que es una de las encargadas del baile.
-¿En serio?-pregunta Sakura con las mejillas coloradas. ¿Estará pensando en alguien en particular para ir al baile o simplemente le da vergüenza el hecho de ir por parejas de manera obligatoria? Aunque yo también debo tener la cara como un tomate por la sola idea de ir con Feliciano al baile... Por que claro, el es la persona que mas me inspira confianza del instituto.
-Sí. Yo esperaré a que me lo pidan. Asi es más romántico, ¿No crees, Lud?-pregunta mirándome. Noto mi cara arder cuando mis dos amigos me miran. Feliciano sonriendo bobamente, y Sakura con una pequeña sonrisa enigmática cuyo significado me puedo imaginar, puesto que ella ya supone mi enamoramiento.
-Eso es relativo-respondo cortante bajando la vista y centrándola en mi granizada.
No volvemos a hablar del tema en lo que resta de tarde, ya que no soy el único al que le avergüenza esto. Cuando Feli le ha preguntado a Sakura con quien quisiera ir, ella ha enrojecido completamente y le ha dicho con nerviosismo que no se meta en asuntos que no le conciernen.
Cuando salimos de la cafetería acompañamos a Sakura a su casa. Cuando la estamos despidiendo se acerca a mi y me dice rápidamente.
-Aprovecha esta noche e invitale al baile-me susurra de manera que Feli no pueda oirla.
Yo simplemente me sonrojo y no le respondo. Ella sonríe y se despide una última vez con la mano y entra en su casa.
Después de casi una hora y media ayudando a Feliciano a estudiar, llega un mensaje a mi móvil de mi hermano, diciéndome que no vendrá a casa a dormir.
-¿Lud?-me pregunta Feliciano. Levanto la vista del móvil y lo vuelvo a guardar en mi bolsillo.
-¿Sí?
-Estoy ya cansado de tanto estudiar... ya creo que me se lo esencial para aprobar, que es toda la obra de Petrarca y Boccaccio.
-Vale. Pues entonces me voy ya a mi casa-digo levantándome de la silla. Feliciano suelta un bostezo y me acompaña a la salida.
Mientras nos acercamos a la puerta, pienso en las palabras de Sakura. Es lo que me gustaría hacer, pero me da mucha vergüenza pedirselo a Feliciano. ¿No podría pediemlo él a mi?
-Bueno, Lud, adiós- se despide mi amigo dándome un abrazo, como siempre que nos despedimos. Yo le doy palmaditas en la espalda, pues no me gusta abrazarle, podría pensarse otra cosa...
-Adiós-digo con voz más cortante de la que querría-Por cierto...-murmuro cuando se separa de mi-¿Quieresiralbaileconmigo?
-¿Qué? No te he entendido.
-Que si quieres ir al baile conmigo-repito de manera más lenta esta vez, sin atreverme a mirarle a los ojos.
-Claro-casi chilla saltándome encima en un abrazo más fuerte que el anterior. Ésta vez si le abrazo de vuelta, y cuando noto que llevamos más tiempo de lo normal abrazados me separo, con la cara roja de vergüenza, y me voy a mi casa. En verdad no me arrepiento de haber seguido el consejo de Sakura.
SAKURA
Voy andando tranquilamente hacia la parada del bus, pues hoy tengo médico, por mi problema con el nerviosismo, y Yao está demasiado liado como para poderme levar. Mientras, recuerdos de este reciente mes se agolpan en mi mente, como la disculpa de Antonio y Gilbert por haber entrado en el laberinto.
-¿Sigues cabreada con nosotros?-pregunta el castaño. Me los quedo mirando con el ceño fruncido mientras cruzo los brazos.
-Vale, veo que sí-la eterna sonrisa del español ahora se ve triste, aunque sigue plasmada en su cara.
-¡Pero no puedes cabrearte con el awesome yo! bueno, ni con Toño, pobrecillo que mira la carita de pena que tiene. Solo fue una broma, además no sabíamos que eras tú la que ibas a entrar ni que eras tan cagada.
-Gil, mejor cállate, ya si eso hablo yo-agarra a su amigo del brazo haciendo que no siga hablando-Bueno, como Gilbert ha intentado decir, aunque con bastante poco tacto, la verdad. Lo sentimos, nosotros solo queríamos gastar una broma, ya sabes, un poco de caos. Pero no sabíamos que ibas a ser tú la que entrara, es más, queríamos que entrara el Cejas. Y bueno, cuando hablaste por el grupo estabamos ya con ganas de hacer algo, además, no pensábamos que fuese tan malo, solo eran unos pocos petardos desde nuestro punto de vista. Aunque claro, para ti tuvo que serlo por la ansiedad y todo eso. Pues eso que no teníamos la intención de hacértelo pasar mal ni nada, si llegamos a saber que iba a pasarte algo tan malo no te habríamos dejado entrar, de todas formas perdón.
-Sí, eso mismo.-Gilbert asiente y hace amago de girarse para irse pero Antonio le detiene.
-¿No piensas pedirle perdón?-Sigue sonriendo aunque sus ojos están completamente serios.
-¡Pero si ya se lo has pedido tú en nombre de los dos!-el albino se ríe aunque parece tenerle un poco de miedo a su amigo.
-Gilbert...
-No me jodas, Toño. Esto es una tontería, un perdón va que chuta, la próxima vez que piense mejor lo que hace y listo.
-Gilbert Beilschimidt pídele perdón. Nos cargamos su noche de Halloween y ella no tuvo la culpa de nada. No hagas que me cabree-ya ni si quiera sonríe, mira completamente serio al albino. Hasta da un poco de miedo.
-Vale. Pues eso, que perdón por destrozarte la noche y tal...supongo.
-Está perdono a ambos-digo con fastidio, pues Antonio si que se ha esforzado en pedirme disculpas, pero Gilbert... Gilbert jamás dejará de ser un imbécil. No sé cómo Madeleine se ha fijado en alguien tan odioso como él.
o la de Feliciano, que montó un drama.
-Sakura ¿podemos hablar un momento?-está serio, cosa bastante rara en él.-Verás, sé que no debí haberte dicho en Halloween que no vinieras con Ludwig y conmigo, es decir, nosotros somos amigos los tres... formamos un grupo unido y... y...-mira hacia su mano derecha, en la que hay un gran borrón de tinta.-aarg, se ha borrado y no me acuerdo qué más era, sabes que no soy bueno memorizando-lloriquea un poco, intentando quitarse la mancha de tinta de la palma diestra.
-Pero me lo dijiste, ¿No? Además, ¿Llevas en serio una disculpa escrita en la mano? Se supone que eso te sale del corazón-le digo con dureza.
-P-pero Sakura-me mira, con los ojos un poco aguados-es que yo no quiero que estemos enfadados. Bueno, yo no estoy enfadado pero tú sí y no quiero eso porque yo te quiero mucho. ¿Me perdonas?
-Supongo que sí. Total, no me gusta estar enfadada. No es bueno albergar malos sentimientos. Así que la respuesta es sí. Te perdono.
-Es que lo que hice fue tan feo. Esas cosas no se las puedes hacer a una amiga a la que quieres tanto como yo a ti. Perdón, lo siento tanto, es que soy tan mal amigo que no me merezco volver a tener tu amistad otra vez.-tiene los ojos cada vez más aguados. Dentro de poco va a ponerse a llorar.
-Pero tienes que ponerte en mi lugar, Feliciano...Dices que soy muy amiga tuya pero a la primera de turno me dices que no me junte en Halloween, una noche en la que se supone que todo el mundo se lo pasa super bien, con mi grupo de amigos, osea, tú y Ludwig.
-Te entiendo, si me hicieran eso no sé cómo reaccionaría... y encima te lo dije yo y-sorbe por la nariz-no quiero estar mal contigo pero no sé si vas a querer perdonarme nunca porque no me lo merezco. No me merezco ser tu amigo nunca más-unas gruesas lágrimas comienzan a recorrer sus mejillas aunque intenta contener el llanto a base de morderse el labio.
-Tranquilo, tranquilo, te perdono-digo rápidamente, pues odio verle llorar.
-¿De verdad? ¿Me perdonas en serio? Grazie! Pero no me lo merezco, fui tan cruel... Por cierto, Lud no tuvo nada que ver, él no sabía nada.
-¿Y qué te dijo cuando se enteró de lo que habías hecho?-pregunto con curiosidad
-Me regañó mucho cuando supo lo que te dije y dijo que al final me quedaría solo porque no se apreciar a los buenos amigos como tú. La cosa es que ahora le da vergüenza hablarte porque dice que seguramente quieras estar un tiempo sin vernos la cara por lo que te hicimos pasar y supone que estarás enfadado con él porque estaba metido en todo el rollo este.
-Pero yo no estoy enfadada con él...
-Ya sé que no estás enfadada con él pero sabes cómo es, muchas veces saca conclusiones antes de tiempo-hace un gesto que podría considerarse una sonrisa aunque al seguir llorando queda bastante extraño.
-Pues dile que no se preocupe. Os perdono, a ambos-digo con una pequeña sonrisa, intentando animar a mi lloroso amigo.
-Eres demasiado buena, yo no sé si sería capaz de perdonar a alguien que me hiciera eso. Eres como un osito de peluche, no, mejor como un gatito suave, esponjoso y abrazable.
A medida que me va alabando, siento como mis mejillas se van enrojeciendo a una velocidad demasiado rápida.
-Te estás poniendo roja-se ríe, ahora con ganas, como si hubiera olvidado todo el drama de hace menos de un minuto-me he traido dinero ¿te vienes a por gelato a la salida? Yo invito.
-No puedo, lo siento. Mi hermano me dijo hoy que volviera rápido a casa-me excuso, sientiendo aún mis mejillas arder.
-¿Cómo que no puedes? ¿En serio? Bueno, pero esto no queda aquí, necesitamos sellar nuestro pacto de reconciliación con un buen gelato, sino no sirve de nada.
-Dile a Ludwig que venga también, ¿No?
-Es verdad, si es una reconciliación entre los tres tendrá que venir también Lud. Voy a avisarle de que me has perdonado y de que no estabas enfadada con él. Va a alegrarse un montón.
Sonrío al recordar la disculpa de mi amigo, cuyo trato zanjamos el otro día, yendo los tres a una heladería, aunque Feliciano fue el único que tomó helado. Ludwig y yo simplemente pedimos una granizada. Esa noche, cuando mis dos amigos me acompañaron a mi casa, le dije a Lud que le pidiera a Feli ir al baile del navidad. Siguió mi consejo, y hasta me lo agradeció, aunque me pidió que no le comentara nada a Feliciano. Yo le sonreí y le prometí que de mi boca no saldría nada.
Llego a mi parada y me bajo. Tiro por el camino más largo, que es por un parque cuya alameda está poca transitada. Siempre que voy por esta parte de la ciudad paso por este sitio. En verano y primavera las hojas y ramas impiden que pasen los rayos de sol, y en otoño e invierno, como ahora, me encanta ver las hojas secas caer.
Finalmente, llego al hospital. Para mi suerte, no hay muchos pacientes delante mía, por lo que entro a consulta rápido.
Salgo en apenas diez minutos. Me ha dicho lo mismo de siempre. Que no esté en espacios cerradas y cosas por el estilo, y me ha recetado unas nuevas pastillas.
Cuando vuelvo a mi casa, me encuentro con que no hay nadie. Yao debe de estar echando curriculums, pues le despidieron en su trabajo. El otro día tenía la casa llena de papeles, cuando vinieron Feli y Lud. Me pidió que no les contara nada a mis amigos.
Entro en mi habitación y releo la carta de disculpa que me escribió Heracles, que aún continúa haciendo que me sonroje cada vez que la releo.
Sakura-chan:
Lo primero de todo es decirte que esta carta es para pedirte perdón de manera formal, aunque ya lo he hecho varias veces siento que un simple perdón dicho al aire es menos de lo que mereces, por eso espero que estas palabras queden impresas en tu mente y en tu corazón igual que van a quedar en este papel, algo material y no simples ondas viajando por el aire hasta perderse sin poder ser escuchadas por todo el mundo.
Sé que este Halloween no ha sido el mejor para ti pero, la verdad, es que para mi siempre será una fecha a recordar ya que para mi sí que lo ha sido. Aunque las peleas y todo el mal rato que tuviste que pasar han enturbiado un poco los bonitos recuerdos, estos siguen siendo buenos. Por ejemplo, el saber que fui yo, de entre todas las personas, quien fue capaz de ayudarte en una crisis como la que tuviste me hace sentir que significo algo para ti, quizás no tenga ni punto de comparación con lo que yo siento por ti, pero ya sé que ese sentimiento lo guardas en lo más profundo de tu corazón.
Lo admito, me comporté como un verdadero idiota y ya no puedo hacer nada por cambiarlo, solo queda que esos malos recuerdos sean enterrados por otros mejores que, espero, podamos crear juntos. De todas formas, y sin intentar justificarme, diré que no tengo toda la culpa de mi comportamiento irracional, cada vez que te tengo cerca no puedo evitar comportarme como tal, no digo que tú tengas la culpa, ni mucho menos. La culpa es mía, mía por no ser capaz de controlar los impulsos que vienen dados por los sentimientos que se arremolinan en mi corazón y hacen que mi mente se disperse hasta llegar a un solo pensamiento, una sola idea que me hace sonreír, de nuevo, como un idiota sin si quiera darme cuenta, una sola idea con nombre propio, Sakura Honda.
He llegado a la conclusión de que lo que más quiero ahora mismo es verte sonreír, llegué a esa conclusión en el mismo momento en el que te vi ahí en el laberinto, aterrada y tan pequeña que solo quise protegerte contra cualquier mal que pudiera haber. En el momento en el que comenzaste a calmarte volví a respirar. No podía verte así y espero no tener que hacerlo nunca más ya que se me parte el corazón al verte sufrir, es por esto también que me sentí tan mal cuando vi que estabas llorando por mi culpa. Todo lo que había conseguido yo mismo lo destruí por un poco de orgullo que me arrepiento de no haberme tragado. Ese orgullo que atacó en el mismo momento en el que llegó Alfred, cuando él llegó quise demostrarte que soy mejor que él. Que soy mejor que todos los demás, quiero que pienses eso, que llegues a esa conclusión para que solo te fijes en mi ¿suena egoísta? Lo es pero es lo que siento ahora mismo. No podía simplemente dejar que otro ganara el espacio que yo acababa de abrir en tu corazón.
Te doy la razón, como ya me dijiste mi pelea con Alfred fue una tontería y me arrepiento de ella, pero estaba nervioso, estaba atacado de los nervios por haberte visto en una situación tan mala. No sabes lo que me dolió verte en el laberinto y ni si quiera puedo imaginar lo mal que pudiste pasarlo. Cuando comprobé que te recuperabas un poco comencé a tranquilizarme aunque seguí muy preocupado por ti y por lo que pasaste y entonces, en ese momento, apareció Alfred. Habías entrado al laberinto por él y simplemente quiso captar tu atención con su llegada. Como ya te he dicho antes, soy egoísta y sobretodo si se trata de ti, Sakura-chan. No, no quería que él estuviera ahí porque quería tener toda tu atención para mi, él ahí no pintaba nada, solo llegó destrozando un momento perfecto.
Con esta carta no quiero justificarme solo quiero, como he dicho al principio pedirte perdón por todo lo que tuviste que pasar, porque te hice llorar destrozando lo que podría haber sido el recuerdo de una bonita noche, porque no quiero que vuelvas a llorar, sino que quiero que muestres a todo el mundo la bonita sonrisa que tienes y que es capaz de iluminar hasta los caminos más oscuros, porque actué como un idiota, porque pienso que todos estos pensamientos y sentimientos son mejores expresarlos en un papel y no simplemente al aire, porque quiero que puedas releer esto cada vez que quieras y, sobretodo, porque me importas. Me importas muchísimo más de lo que puedes imaginar, Sakura y no quiero que todo esto que tenemos, nuestra amistad y nuestra confianza desaparezca por un tonto ataque de celos, no quiero que eso pase y por eso voy a evitarlo a toda costa.
He decidido tragarme mi orgullo, mientras tú lees esta carta yo estoy hablando con Alfred, disculpándome también con él y, si todo sale bien, nos daremos la mano o ya nos la habremos dado, quizás no seamos amigos pero por lo menos prometo por mi parte no volver a pelear con él.
Con esta carta espero poderte haber transmitido por lo menos una parte de todo lo que siento al escribirla y espero que seas capaz de perdonar a este idiota que no quiere perderte por nada del mundo.
Heracles-kun.
Termino de releer la carta con una sonrisa estúpida en mi cara y las mejillas igual o más rojas que un semáforo.
Últimamente nuestra relación se ha ido estrechando más, y, aunque suene muy cursi, me está haciendo olvidar a Alfred. No como amigo, claro. Alfred es una de las personas con quien más gustos comparto. Pero ya no le veo como ese chico inalcanzable del que estaba perdidamente enamorada... Ahora le veo más como mi amigo.
EMMA
-¿Así que este año habrá 'baile de navidad?-pregunto a Feliciano llevándome la mano a las puntas de mi pelo y jugando con éstas.
-Si, y mi pareja será Ludwig, ¿No es genial?-grita emocionado. El resto de la cafetería del instituto nos mira. Algunos riéndose del italiano, otros murmurando y señalándome, cosa a la que estoy ya bastante acostumbrada, pero me da igual. Que hablen lo que quieran de mi.
-Sí, es fantástico-respondo sarcásticamente, dándole pequeños sorbos al café que me he pedido antes.
-Por supuesto que lo es-sigue él a su rollo, sin haber notado mi sarcasmo. Ruedo los ojos y finjo que escucho con atención a toda la mierda que el italiano cuenta.
Mientras tanto miro a todos los estudiantes que se encuentran en la cafetería. Más de la mitad son de los primeros cursos, por lo que no me interesan. Y de los que son de más o menos mi edad, ya me he liado con todos. Y con otros no solamente me he liado...
-...y por eso mi sorella le va a pedir a Antonio ir al baile.
Cuando oigo eso, centro TODA mi atención en Feliciano.
-¿Me estás diciendo que Chiara va a pedirle a Antonio ir al baile?.pregunto en voz alta, sin terminar de creermelo, mientras se me va ocurriendo una idea genial y fantástica.
-Exacto. Pero no se lo digas a Antonio, o arruinarás el plan de mi sorella.
-Tranquilo, no diré ni una palabra-le prometo con una sonrisa-Y dime, ¿Cómo es que Chiara, quien parece odiar a Antonio, le va a pedir tal cosa?
-Eso es por que está enamorada de él desde hace mucho y le daba vergüenza decirselo. Así que me ha dicho que va intentar superar sus miedos y empezar por invitarle al baile.
-Ooh, que rómantico suena todo eso-digo con una gran sonrisa, con todo un plan ya maquinado en mi perversa cabecita.
-¿A que si? Yo le he dicho a Chiara que todo saldrá genial, que no tenga miedo.
-Claro que sí, todo será muy bonito esa noche-afirmo cínicamente-Y por cierto, Feli. ¿Por qué estabas hablando conmigo?
-Aaah pues la verdad es que no me acuerdo...¡Ah, si! Era para preguntarte que cuando es la recuperación de filosofía en tu clase.
-¿Y por que no te preguntaste a tu querida hermanita?
-Por que ella no va a la recuperación. Se le da muy bien la filosofía.
No le respondo nada, pues el que Chiara sea la mejor de la clase en esa condenada asignatura es un hecho que no se puede negar. Busco en mi bolso mi agenda, en donde busco la fecha de esa recuperación a la que vamos más de media clase.
-El veinte de diciembre-le respondo finalmente.
-¿En serio? Entonces aún me queda más de una semana para estudiar. Grazie, Emma, grazie-me agradece el italiano regalándome una gran sonrisa. Yo se la devuelvo y empiezo a recoger mis cosas . Cuando Feliciano se va, me termino con tranquilidad el café y salgo de la cafetería.
Busco a mi gran amigo de la infancia, Antonio, con la mirada. Debe de estar con Francis y Gilbert en algún lugar del recreo.
Los busco en los sitios más habituales donde suelen estar, hasta que finalmente doy con ellos en una esquina de las pistas de fútbol. Francis está apoyado en una pared contando algo que capta la atención de Gilbert, quien está doblado de la risa, y de Antonio que se está riendo a carcajada limpia. Me acerco a ellos sigilosamente, intentando oír de que están hablando y qué es lo que tanta gracia les hace.
-...y Alfred ahora está super rayado-dice Francis.
-Jajajajaja eso le pasa por ser tan confiado. Y por gordo-añade Gilbert antes de que le de otro nuevo ataque de risa.
-¿Entonces el cejas se va a quedar solo? Jajajaja que vida más triste-ríe Antonio. Francis le replica.
-Non, mon ami. Aún es amigo de esa chica japonesa. Sakura creo que se llama. A la que tú y Gil metisteis en el laberinto. Que sepáis que sois unas malas personas. Vale que la chica no os caiga bien y tal, pero de ahí a hacerle lo que le hicisteis...
-Oye, la culpa no fue nuestra-se apresura a aclarar el albino-Fue ella la que fue en busca de Alfred, ¿Verdad, Antonio?
-En verdad nos pasamos un poco...si llego a saber que sufría de ataques de ansiedad le hubiera dicho que no entrara ahí. Pobrecilla.
Antonio es tan buena persona, compadeciéndose de esa mosquita muerta que no merece siquiera su atención... en fin.
-Antonio-digo, llamando la atención de amigo. Los tres chicos se giran hacia mi y Antonio me recibe con una sonrisa.
-¡Em! ¿Qué pasa?-me pregunta cuando llego hasta ellos.
-Sólo venía a informaros del baile de navidad...-suelto desinteresadamente, fijándome discretamente en la reacción de cada uno de los chicos.
-¿Baile de navidad?-repite Gilbert alzando una ceja.
-Exacto. Y al parecer es por parejas...
-¿Sí? Invitaré a Arthur, aunque seguro que se negara-ríe Francis llevándose una mano al pelo y jugando con sus puntas.
-Se supone que el chico invita a la chica, en caso de pareja hetero...-suelto mirando con el ravillo del ojo a Antonio, mientras imito el gesto de Francis, pero mirando hacia el suelo.
-¿Sí? Y... ¿Tu tienes ya pareja?-me pregunta Antonio sonrojándose levemente. Se ve tan adorable...
-No. Aún nadie me lo ha pedido-respondo con falsa timidez.
-¿Y querrías ir conmigo?-me pregunta sonriendo y llevándose un dedo al cuello de la camisa del uniforme, que es una camisa blanca con un polo azul marino y pantalones negros para los chicos y para las chicas igual, pero con falda. Gilbert y Francis empiezan a darle codazos y a silbar.
-C-Claro-respodo intentando sonrojarme.
-B-Bien-dice el español-Y vosotros dos callaros un rato. Al menos yo ya tengo pareja asegurada. ¿Con quien iréis vosotros?
-Yo con Arthur, por supuesto-responde Francis, muy seguro.
-Eso no te lo crees ni tú. ¿Y tú, Gilbert, quién será tu pareja?
-¿Y-Yo?-pregunta el albino sonrojándose violentamente-P-Pues... puesto que yo soy awesome, mi pareja será alguien realmente awesome.
-¿Y esa persona tan awesome no será por casualidad la chica a la que doblaste el tobillo, verdad, mon ami?-pregunta Francis mirando al alemán con cara de pervertido, haciendo que éste se sonroje más si es posible.
-C-Claro que no estoy pensando en ella, idiota. Ni en ella ni en nadie.
-Tu sonrojo no dice lo mismo-pica ahora Antonio, pasándome inconscientemente el brazo por el hombro, mientras que con el otro señala de manera acusatoria a su amigo, que a estas alturas ya tiene la cara igual que un tomate.
-¿Os quereis callar ya, panda de imbéciles?-chilla el alemán, agobiando-Además, Maddie está con muletas, por lo que no podrá bailar.
-Aah, ¿Entonces por eso no puedes ir al baile? No te preocupes por eso. Ella puede pisar tus pies y tu sostenerla y bailar así. Es muy romántico-aconseja Francis.
-No voy a bailar con nadie. ¡Cállate, Bonnefoy!-chilla histérico Gilbert.
De mientras, busco en el recreo con la mirada a Chiara, por si estuviera en las pistas por alguna casualidad. Y allí está. Junto a la fuente, con su inseparable mejor amigo gay, Feliks. Tiene una cara de estreñida que no se la aguanta ni ella. Está mirando para acá con odio y asco. Yo le guiño un ojo y le lanzo un pequeño beso a ese intento de mafiosa. Ella se tensa nada más verme y se va rápidamente de las pistas, seguida del polaco, quien me está haciendo la peseta y otros gestos obcenos.
No es que odie a Chiara. Simplemente me cae mal. Es odio mutuo.
ELIZABETHA
Ya ha pasado casi una semana desde que el consejo escolar me asignó, junto con Roderich, encargarme del baile de navidad. Mi novio y yo aceptamos, pues no tenemos nada que hacer para ese entonces. Ya habrán terminado todos los examenes en nuestra clase, y Rodde el conservatorio también.
-¿Has buscado ya la musica para el baile?-me pregunta mientras vamos hacia el instituto.
-Sí. La mayoría son canciones actuales, pues a nadie le gusta mucho la musica clásica-le respondo apretándole un poco la mano. Vamos cogidos de la mano y parece que la tensión de Halloween y esos días ya ha desaparecido. Ya casi ni me acuerdo por qué nos picamos. Solo sé que a los pocos días ya nos habíamos pedido perdón mutuamente. Yo, alegando que me dejo llevar demasiado por mis sentimientos. Roderich, disculpándose de todo el estrés por el que estaba pasando esa semana, pues tenía dos examenes trimestrales y un concierto de piano muy importante.
-La gente de hoy en día no tiene gusto musical-dice con una pequeña sonrisa, y negando un poco con la cabeza.
-¿No será que eres tú un poco anticuado?
-Puede ser-me responde con una sonrisa enigmática, apretando un poco mi mano.
Llegamos al instituto y vamos hacia nuestra aula, esquivando a toda la multitud de alumnos.
Nada más llegar al pasillo, veo a Sakura, mi amiga después de saber que ella también era fujoshi, que me dijo que tenía que hablar conmigo.
-Rodde, tengo que hablar con Sak-le digo a mi novio, quien me suelta la mano y me da un beso en la mejilla antes de irme.
-¿Hablamos en el cuarto de baño mejor? Preferiría que nadie nos oyera-me pide Sakura justo después de habernos saludarnos.
Extrañada, voy con ella hacia el sitio en cuestión. Cuando llegamos, Sakura, quien iba delante, se da la vuelta y me pide
-Por favor, todo lo que te cuente me tienes que prometer que no se lo dirás a nadie. Ni siquiera a tu novio.
-Está bien-le respondo dubitativa. Me produce curiosidad la reacción de mi amiga. ¿Tan importante es lo que me va a contar?-Te lo prometo.
Tras asegurarse de que no hay nadie más en el baño, la japonesa se mira los pies y empieza a jugar con las mangas de su rebeca, agrandándoselas.
-Pues mira... verás...-empieza, nerviosa, sin mirarme a la cara-Tu sabes que a mi... antes.. me gustaba A-Alfred...
-Sí, me pediste consejo en más de una ocasión-recuerdo con una pequeña sonrisa.
-¿Y te acuerdas también... que últimamente Alfred no me estaba gustando tanto...?
-Ah, si. Por que te empezaste a fijar en Heracles, ¿No?-pregusto, quizás de manera un poco bestia.
-S-Sí-responde sonrojada mi amiga, mirando aún hacia abajo-de eso era más o menos de lo que quería hablarte.
-¿En serio? Pues cuenta. Te esucho-digo apoyándome en la pared.
-Pues ... Heracles me ha pedido ir al baile con él-dice en voz tan baja que casi ni la oigo.
-Oh, ¿En serio? Eso es perfecto. Lo que tú querías, ¿No?
-B-Bueno... no exactamente. A ver, sí que era lo que yo quería. Pero... no se. Me pongo nerviosa pensando en todo lo que puede pasar después del baile.
-¿Como qué?
-Pues... que me bese, que seamos novios y... que surja algo más-dice mirándome a los ojos ahora sí, diciendo con la mirada 'Por favor, no me hagas decirte que es eso que puede surgir más'
-A ver, Sakura-empiezo, sin embargo, la sirena suena-Mierda. Bueno, no pasa nada. Mira, Sak, lo tienes todo demasiado pensado. A lo mejor en el baile ni te besa ni nada y solo quiere ir contigo como amiga. Te tienes que dejar llevar, y no pensar en todo lo que pueda surgir.
-Pero...
-Pero nada. Yo llevo con Rodde mucho tiempo, y si te soy sincera, la primera vez que lo hicimos fue casi a los seis meses. Se que puede sonar hasta patético, pero yo no estaba preparada hasta ese entonces. Y Rodde lo comprendió, por que me quería(y me quiere). Sakura, si una persona te ama, si realmente te ama, no te obliga a hacer nada que tu no quieras o a lo que aún no estés preparada. Te dará tu tiempo y te esperará. Así que no tienes por que estar asustada. Tú simplemente sé feliz y deja que pase lo que tenga que pasar, ¿Sí?
Sakura me mira un poco más calmada.
-E-Entiendo. Muchas gracias, Elizabetha-chan-agradece mi amiga con una sonrisa en la cara.
-No hay de qué. Y recuerda, que pase lo que tenga que pasar-digo acercándome a ella y envolviéndola en un abrazo. Salimos del baño y nos dirigimos a nuestra clase, donde acaba de llegar el maestro.
-Aún no he aceptado a ir-dice Sakura mientras llegamos ante la puerta.
-¿A Heracles?-pregunto sorprendida-¿Le has dicho que no?
-Le dije que tenía que pensarlo... pero ahora le voy a decir que sí-dice mirándole con una sonrisa de enamorada.
-Pues ve-le digo dándole un pequeño empujón y voy hacia mi sitio.
-¿Todo bien?-me pregunta Rodde cuando me siento junto a él.
-Perfectamente-respondo viendo cómo Sak le dice que sí a su compañero de asiento, quien sonríe igual que ella antes, como un enamorado.
-¿Y de qué habeis hablado?
-Cosas de chicas-río mientras saco mis apuntes.
El día se me pasa rápido. Después de clases, Rodde y yo comemos en un bar cercano al insti, para más tarde volver al centro y seguir con los preparativos del baile, que se celebrará en el gimasio.
Tras casi dos horas de planificación, llega un mensaje a mi móvil, y para mi sorpresa, es de Vladimir.
"Hoy venías a cuidar al pequeño trasto, no?"
Sonrío. Hoy es mi primer día de trabajo. Le respondo que sí, que estaré en su casa en una media hora.
-¿Quién es?-pregunta Rodde un poco tenso.
-Es Vladimir, diciéndome si era hoy cuando cuidaba de su hermano pequeño.
-Ah-responde secamente.
-Voy a empezar a ir recogiendo mis cosas y me voy a ir. Le he dicho que estaré en su casa en una media hora, y no he estado muchas veces por su barrio, así que me voy a ir con tiempo por si me pierdo.
-¿Quieres que te acompañe?
-Rodde, tu mayor 'cualidad' es tu sentido de la orientación-digo haciendo las comillas mientras me río. Rodde bufa fingiendo haberse molestado y le doy un beso en la mejilla.
-Pues si tan bien te orientas por barrios por los que casi nunca has estado, ve tú sola, genia-me dice mirándome por encima de las gafas con una sonrisa.
-Eso haré-digo yendo hacia mi mochila. Me la cuelgo al hombro y me voy hacia los baños para ponerme bien el pelo. Cuando salgo, Rodde sigue con los preparativos. Me acerco por detrás suya y le doy un beso en la mejilla.
-Me voy. Cuando termine te llamo, ¿Sí?
-¿Quieres que te recoja?
-No, estaré bien. Además, he quedado más tarde con Emma.
-Como quieras-dice girándose para abrazarme. Le devuelvo el abrazo y nos quedamos un rato abarzados.
-Voy a llegar tarde-le digo rompiendo el abrazo. Nos despedimos con un rápido beso en los labios y salgo hacia casa de Vladimir.
Llego en unos diez minutos, mucho menos de lo calculado, y busco su casa, tarea que sí que me lleva más tiempo. Después de más de cinco minutos encuentro su piso. Cuando llego delante de su puerta, llamo con un poco de inseguridad.
Me abre Aurel, el hermanito de Vladimir, a quien vengo a cuidar.
-Hola-saludo sonriendo al pequeño.
-Hola-saluda Aurel de vuelta-le diré a mi hermano que estás aquí. Espera.
Aurel se va dando brincos hacia dentro de la casa, gritando el nombre de su hermno. Yo de mientras espero paciente en el rellano.
-Vaya, estás bastante sexy en ese traje de colegiala.
Con ese peculiar saludo me recibe Vladimir, con su hermano en brazos, sonriéndome pícaramente.
-Es mi uniforme-replico frunciendo el ceño.
Me invita a pasar y me habla del horario de su hermano. Cuándo suele hacer los deberes, cuándo ve la televisión, qué le gusta merendar y cosas parecidas.
-Volveré sobre las siete y media-dice abrazando a su hermano y lo deja en el suelo. Éste se va corriendo hacia el salón y enciende la televisión, dejándonos a Vladimir y a mi a solas.
-Está bien-digo sacando el móvil y mirando la hora. Las cuatro y media. Unas tres horas haciendo de niñera.
Vladimir me dice algún que otro comentario picante y se va.
Aurel resulta ser uno de esos niños tranquilos y amables, muy diferente a su hermano.
-¿Y cómo es que vives con tu hermano?-pregunto con curiosidad.
-Papá y Mamá están en el cielo. Y como Vlad es mayor de edad, es mi tutor legal-explica tan trnquilo mientras colorea unos dibujos. Me sorprende que lo diga con tanta naturalidad.
No vuelvo a sacar el tema y me quedo pensativa mientras ayudo al pequeño a colorear, sintiéndome un poco mal por Vladimir. Yo no podría sacar adelante a mi hermano pequeño y encima trabajar y estudiar. Sería demasiado...
Vladimir llega puntualmente a las siete y media, cuando Aurel está cenando.
-¿Cómo te lo has pasado con la niñera sexy?-pregunta sin ningún pudor cuando entra en la cocina.
-¡Oye!-le grito cruzando los brazos.
-Muy bien. Es muy divertida. Y me ha ayudado a dibujar-mientras el pequeño le explica a su hermano todo lo que ha hecho en la tarde, yo comienzo a recoger mis cosas.
-Bueno, yo me voy ya-digo entrando en la cocina, interrumpiendo la charla de los hermanos.
Vladimir me acompaña hasta la puerta mientras busca algo en sus bolsillos.
-Me alegro de que le hayas caído tan bien a Aurel. De hecho, él al principio se negaba a tener que tener una niñera. Pero parece que le has caído bien. Será por lo sexy que te sueles ver-comenta riéndose sin mirarme aún a la cara, buscando aún en los bolsillos.
-Sí, ya, lo que tú digas-le respondo poniendo los ojos en blanco, abriendo la puerta.
-Espera, aún no te he pagado-dice agarrándome de la muñeca. Nada más tocerme, me pongo en tensión, poniéndome repentinamente nerviosa.
-N-No pasa nada. Si no encuentras el dinero ahora me lo podrás pagar la próxima vez-digo soltándome de su agarre.
-¿De verdad que no te importa?-pregunta mirándome a la cara por primera vez después de todo este rato-Govert me dijo que necesitabas el dinero...
-Pero no lo necesito justo ahora-digo quitándole importancia al asunto
-¿Y qué tal te va en el instituto?-pregunta aleatoriamente, dejando de buscar en los bolsillos-Govert me ha dicho que va a haber un baile de navidad y que tu eres una de las que va a prepararlo
-Ah, sí. Puff, pues es bastante difícil. Mi novio y yo no nos coordinamos ni a la de trés. El dice que la música debería ser clásica, por que es más romántica, y yo digo que a la gente de nuestra edad le gustan las canciones lentas de grupos contemporáneos, no de hace varios siglos. Y así estamos también en muchos otros aspectos...
-Con que tienes novio-comenta con una extraña sonrisa-Yo te veía soltera, sin tener a nadie que te controlase.
-Nadie me controla, y menos Rodde-replico furiosa.
-Si ese tal Rodde es el chico con el que fuistes en Halloween, ese que parecía que le habían metido un palo por el culo, déjame discrepar, pero te tiene controlada.
-¡Eso no es verdad!
-¿Ah, no? ¿Y qué hay de cuando te regañó por no 'comportarte como una señorita'?-Ríe Vladimir.
-Siempre me regaña, pero nunca le hago caso.
-Así que tu pareja se pasa toda la vida regañándote. Eso debe de ser un coñazo...
-No todo es perfecto en ninguna pareja, Vladimir. Siempre hay altibajos. Lo importante es que nos queremos.
-Por el modo en el que lo estás diciendo diría que sientes frustración con respecto a tu pareja. Lo mejor sería daros un tiempo, opino yo...
-Tú no conoces a Rodde, así que no hables como si le conocieras-le espeto empezando a cabrearme.
-Yo solo expreso mi opinión. Pero tranquila, si alguna vez necesitas un meneo de esos que no te da tu novio, para eso estoy yo.
-¿Te acabas de ofrcer para prostituirte?-pregunto incrédula.
-No, solo te ofrezco cosas que Rodde no puede darte-responde con una sonrisa de suficiencia.
Bufo y me voy de su casa. El me grita algo así como que no me enfade y le ignoro.
Esa noche, me quedo pensando en todo lo que ha dicho Vladimir. No ha fallado en nada. Rodde ya no es como antes. Ya no me presta tanta atención como la que a mi me gustaría. Lo máximo que me da son picos y algún que otro abrazo.
Vladimir empieza a hablarme por whatsapp, preguntándome si he pensado en lo que me ha dicho esta tarde. Le respondo al principio borde, pero a manera que se va desarrollando la conversación me voy dando cuenta de que Vladimir es una persona interesante, con quien me pico bastante, pero es imposible enfadarme seriamente con él.
TORIS
Cuando veo el cartel del anuncio del baile de navidad, no puedo evitar que se me forme una pequeña sonrisa.
Había oído decir por mi clase que este año iba a haber uno, pero no les creí. Sobre todo si quien lo decía era Francis Bonnefoy.
Esta era mi oportunidad para conquistar finalmente a Natalia.
Últimamente hemos vuelto a hacernos bastante cercanos, como cuando eramos pequeños. No es todo igual, pero al menos ella ya no me odia tanto como solía hacer antes.
-¿Vas a entrar a clase o te vas a quedar todo el día aquí parado?
La voz de Natalia me hace girarme y quedar de espaldas al cartel. Ella está de brazos cruzandos mientras me mira con impaciencia.
-Aún no. El maestro que tengo ahora suele llegar tarde.
-Ah-contesta ella simplemente, mirando hacia el suelo mientras se muerde un labio.
-¿Qui...quieres que te acompañe a tu clase?-me ofrezco tímidamente.
-No hace falta-responde simplemente ella-No tienes por qué ver al par de simpáticos gratuitamente.
Siento un nudo en la garganta cuando menciona a Feliks y Chiara, con quien ya apenas me hablo. Bueno, más bien ellos ya no me hablan a mi. En realidad es Chiara quien decidió que ninguno me hablara, por que conozco demasiado bien a Feliks, y se que el no sería capaz de decidir algo tan cruel. Pero si que sería capaz de seguir un plan tan horrible. Más, si su nueva mejor amiga es Chiara.
-Puedo acompañarte hasta las escaleras...
-Da igual, Toris. Prefiero que no vengas. Ese par de imbéciles son demasiado gilipollas y acabarán diciendote alguna indirecta.
Sé que Natalia tiene razón, y que mis dos ex amigos dirán algo al respecto cuando me vean allí arriba. Pero me da igual. No voy a dejar a Natalia sola con la guarra de Emma y el par de víboras de Feliks y Chiara.
-Da igual.-digo forzando una sonrisa.
Natalia me mira con duda pero no dice nada.
Subimos hacia su clase hablando sobre los exámenes que nos quedan. Ella tiene que hacer una recuperación de biología, pero por lo demás, todo está bien.
-¿Y tú?-pregunta Natalia una vez que ya hemos llegado arriba. Su clase tampoco ha comenzado todavía.
-Quizás me quede latín...-respondo un poco nervioso. Feliks y Chiara ya me han visto y están cuchicheando entre ellos dos.
Natalia y yo continuamos hablando, pero todo empieza a resultar un poco incómodo. Chiara le cuenta algo a Feliks, y éste se empieza a reir a carcajada limpia. Y al parecer es algo acerca de mi y Natalia, básicamente por que se pone a señalarnos descaradamente.
-Bueno, creo que debería volver a clase-digo cuando no soporto más la risa burlona del que fuera mi mejor amigo.
-Está bien-me dice Natalia y sonríe como pocas veces hace-Hasta luego.
-Adiós-le respondo devolviéndole la sonrisa.
Durante el resto de clases me como la cabeza pensando en como le voy a pedir a Natalia que sea mi pareja en el baile. Después de todo, es obligatorio.
Recuerdo cuando retomamos nuestra amistad, hará cosa de más o menos un mes, en Halloween.
Emma acababa de engañarla con uno y Natalia se había ido corriendo llorando. Entonces la vi tan sola y tan mal que seguí mi corazón y decidí ir tras ella y hacer caso omiso de las duras y amenazantes palabras de Feliks y Chiara. Y valió la pena. Aunque no recuperé del todo a mi amiga, volví a entrar en su vida. Estuve ahí cuando todos la abandonaron. Hasta Iván estaba ausente esa noche...
Conseguí que volviera a tener confianza en mi. No fue fácil, pero poco a poco conseguí que Natalia me viera como su amigo de la infancia.
Al final de clases, me encuentro con Natalia, quien está esperándome junto con Iván y Eduard.
-Hola-saludo cuando llego hasta ellos.
-Toris-dice Iván cuando me ve-¿A que no sabes qué me pasó el otro día?
Oigo a Eduard murmurar 'Por favor, otra vez no'.
-¿El qué?-pregunto mirando de reojo a Natalia, quien está mirando algo en su móvil.
-Pues hablé con Sakura Honda, no se si la conocerás
-Está en mi clase-murmuro. Sin embargo, Iván hace oídos sordos y sigue hablando
-Me dijo que quizás Yao estaba en el parque con Im Yong Soo, así que...-mientras Iván sigue contando su historia, le pregunto a Eduard por lo bajini que quien ese tal Im Yong Soo, pero me dice que ni idea.
-...y entonces acompañé a Yao a su casa y aceptó a quedar un día conmigo para hablar. Dice que le parezco una persona interesante.
Miro a Natalia y sonrío negando levemente con la cabeza. Ella me devuelve la sonrisa. Después de todo, su hermano es demasiado pesado cuando se lo propone y no deja un tema hasta que se cansa de él.
-Hermano, Toris y yo nos tenemos que ir-interrumpe Natalia cogiéndome de la muñeca y tirando hacia la calle-¡Adiós!
Gracias a Natalia y sus empujones salimos a la calle y comenzamos a andar hacia nuestras casas.
-Gracias por salvarme de la historia de tu hermano
-No hay de qué. Después de todo, ya estaba un poco harta de la historia del tal Yao ese.
Caminamos tranquilamente mientras una pregunta me devana los sesos. ¿Se la hago...?
-Natalia-digo cuando estamos parados en un semáforo.
-¿Sí?
-Esto...¿Quieresveniralbailedenavidadconmigo?
-...¿Perdona? No te he entendido bien.
-Que... me preguntaba si tu y yo... ya sabes... si vendrías al baile conmigo-respondo sintiendo como mis mejillas arden, sin atreverme a mirarla a la cara.
-Lo siento, pero no...Es que no voy a ir al baile.
Sabía que me iba a rechazar. Quizás he ido demasiado rápido...
-Venga, será para pasar un buena rato. Y vendrán Eduard, Iván...
-No lo sé. Tendría que pensarlo.
-De acuerdo-murmuro, mirando al suelo.
-Pero...-dice Natalia-si decidiera ir, iría contigo.
Me sonríe y me contagia la sonrisa, quizás no he hecho mal en pedírselo.
