Capítulo 4: Recuerdos

-¿Piensas hacer algo para recuperarla? – Había preguntado su madre con su característica cálida voz dos días atrás

En ese momento, Adrien la miró, con la tristeza reinando en sus ojos

-No lo sé, mamá. Ojalá pudiera...Pero seguro que Marinette en estos momentos me odia

-No digas eso – Intentó reprobarle ella, pero con cariño – ¿Por qué alguien llegaría a odiarte?

-Bueno... – Adrien tomó aire – Seguramente con lo que le dije la destrocé

Y así era. Aún recordaba con claridad sus ojos echando chispas y al borde de derramar lágrimas al mismo tiempo, cómo tensaba su expresión ante las palabras de él, cómo intentaba no derrumbarse en el sitio...Lo recordaba desde hacía años todos los días

Plagg salió de la camisa de Adrien para intervenir con uno de sus típicos comentarios insensibles

-La verdad, no fuiste muy simpático

Adrien puso los ojos en blanco y se levantó de la silla, saturado. Esas palabras no ayudaban en absoluto.

Se puso enfrente del gran ventanal del salón, justo cuando el sol se puso y todas las farolas de la zona se encendieron

La madre de Adrien le sonrió al kwami con amabilidad para disculparle ante el desplante hacia él de su hijo y se levantó también

-Adrien... – Le dijo con cariño tratando de relajarle al mismo tiempo que apoyaba una mano en su hombro y contemplaba la puesta de sol junto a él – No seas tan duro contigo mismo.

-Ya, pero...

Su madre lo interrumpió antes de que pudiera decir otra palabra más

-Lo que pasó, pasó y ya no hay vuelta atrás, es cierto, pero las cosas pueden solucionarse

-No creo que esto tenga una solución tan fácil...

-No, puede que fácil no, pero debes intentarlo. Si tanto te quería como dices, tarde o temprano todo se resolverá – Enredó un dedo en uno de sus rizos de manera juguetona para alegrarle – Prométeme que lo intentarás

Adrien tardó unos segundos en reaccionar ante sus palabras, pero terminó sonriendo con confianza como respuesta. Su madre le sonrió de vuelta, viendo la decisión en los ojos del chico.

Era maravilloso tener a su madre al lado, sobre todo en momentos como ese


Hacía bastante tiempo que había llegado. Ya llevaba un año, quizá algunos meses más, ya no se acordaba. Cada día era monótono, apagado, como sin vida. Le faltaba algo, y tenía claro de qué se trataba.

Además, le había costado acostumbrarse a las costumbres, tradiciones y demás convencionalismos de China. Lo único que controlaba de verdad era el idioma, quizá por eso se encontraba allí

Había empezado en aquel país su etapa universitaria y aún le costaba asimilar las diferencias con respecto a su país.

Después de una dura jornada de clase, Adrien salió a dar un paseo para despejarse. La noche anterior no había dormido demasiado, sus pensamientos no le dejaron, así que estaba bastante cansado. Decidió ir a algún lugar tranquilo que no contara con el bullicio de la gente, aunque en China fuera difícil encontrar un sitio que no estuviera repleto de personas. Por suerte, contaba con una playa cerca de donde vivía, por lo que, sin apenas pensar, se dirigió hacia ella

Algún comentario de Plagg llegó a sus oídos, pero decidió ignorarlo por completo en cuanto se apoyó en una barandilla de un mirador cercano al agua.

Cerró los ojos y dejó que la brisa marina alborotara su pelo caprichosamente. Cómo había cambiado todo. Hacía más de un año estaba en su país, siendo el extrovertido Chat Noir que tanto disfrutaba ser, y aunque Plagg no hubiera desaparecido de su vida, ya no era lo mismo. Para empezar, pocas veces se transformaba, y cuando lo hacía, era para recorrer los tejados de las casas cuando quería relajarse o ver el país de otra forma. ¿Implicaba eso que Papillon aún no había sido vencido?

Y lo segundo, la chica con la que siempre había soñado, la que estaba detrás de la máscara de Ladybug, la que se sentaba tras él en el instituto y con la que tan feliz había sido, ya no estaba con él. Y lo peor era que intuía cómo podía sentirse ella, sino peor que él en esos momentos. Si no hubiera sido por...

Una voz interrumpió sus pensamientos

-Hace un día demasiado bonito como para estar así de triste

Técnicamente, no hacía especialmente un buen día. Hacía calor, pero el cielo estaba nublado y hacía un poco de aire

Adrien no giró la cabeza en ningún momento, pero notó cómo la persona que acababa de hablar se apoyó también en la barandilla, a su lado

Fue entonces cuando decidió contestar, con sinceridad plena. Por el tono de voz, intuía que aquella persona tenía buenas intenciones, además de que hablaba su idioma

-Bueno, se podría decir que solo estoy recordando algunas cosas mías... – Se encogió de hombros y lo soltó sin más, con una ligera sonrisa

La persona que tenía al lado se quedó callada de repente. No sabía por qué, pero aquel chico le había resultado familiar y la empatía se había abierto camino, y no podía estar más en lo cierto

-Parecen cosas no demasiado buenas – Dijo la persona con alegría contenida

En ese momento, Adrien reconoció aquella voz. Le había sonado desde que escuchó la primera palabra de ella, pero estaba convencido de que no era para nada posible. Para descartar la opción tan desmesurada, miró a su derecha, quedándose sin habla

Una gran sonrisa cruzaba los labios de la mujer, y sus ojos estaban inundados en alegría y desconcierto. Adrien supuso que él estaba igual que ella.

-...¿Mamá...? – Estiró un brazo y le tocó la mejilla como si fuera frágil, como si la imagen que tenía delante fuera a desvanecerse y fuera producto de su imaginación

Su madre puso una mano sobre la de su hijo en cuanto contactó con su mejilla y la agarró con fuerza, asegurándole de que no era una ilusión. Supuso que su hijo pensaría que no era verdad que estuviera allí, que no era más que una mala pasada por parte de su cerebro. Después de tanto tiempo...

-Adrien... – Le dijo con una sonrisa. Pero no le dio tiempo a hablar más. El chico se abalanzó hacia ella en lo que era un cálido y necesitado abrazo. Tras unos segundos en los que la mujer tuvo que reponerse de la sorpresa, le correspondió el abrazo – Adrien, cariño, ¿qué haces aquí? – Le preguntó en cuanto él consiguió separarse

-Creo que soy yo el que debería hacerte esa pregunta... – Le contestó su hijo con toda la alegría que podía almacenar – ¿qué haces aquí?

La expresión de la mujer se tensó. Claramente, no era un tema del que quería hablar, y eso podía notarse, así que Adrien empezó por contarle él su historia.

Veinte minutos después, su madre ya estaba al corriente de todo lo que le había sucedido. Francamente, no le parecía que hubiera sido la mejor forma de empezar una nueva vida, pero, por otra parte, no le extrañaba nada lo que le había contado

-Lo siento mucho, Adrien. No debería de haberme ido, no debe de haber sido fácil para ti...

-No, no lo ha sido. Cuando te fuiste, papá cambió de repente. Se volvió enigmático y exigente. Muy exigente, siempre queriendo que fuera el hijo perfecto, sin dejarme decidir por mí mismo. – Concluyó Adrien para mirar del nuevo al mar. Su madre le miró con tristeza, arrepentida.

No debería haberse marchado si hubiera sabido que Gabriel actuaría de esa manera desde su ida. En esos momentos, se echó en cara el haber desaparecido.

-Espero que puedas perdonarme, Adrien, pero fue necesario venirme aquí. Entiéndelo

-Sí, sí, lo entiendo, pero,¿Por qué nos abandonaste? – Ante esa última palabra, Adrien fue disminuyendo el tono de voz. No le gustaba esa palabra y aún le gustaba menos recordar el día en el que se fue

-... – Su madre no respondió en un primer momento. En sus ojos verdes se exteriorizaba la necesidad de respuestas. Su hijo ya había crecido, ya no era un niño. Ya no lo era cuando se fue, pero con veinte años, ya era lo suficientemente mayor para afrontar la verdad, supuso. Y él se había sincerado con ella, le había contado todo – Ven, demos un paseo por la orilla – Le invitó, convencida

Ella se levantó y Adrien la siguió. Echaron a andar por la arena, con los pantalones recogidos a la altura de las rodillas, mirando hacia el horizonte.

Lo único que se escuchaba eran las olas que iban y venían, y alguna que otra gaviota pasajera.

Miró a su hijo con sutileza. Había cambiado, pero al mismo tiempo, seguía igual que cuando le vio por última vez. Sonrió con cariño

-Apenas has cambiado...Sigues igual de guapo – Le pasó una mano por el pelo con amor

Adrien miró a su madre a los ojos y sonrió, con diversión

-Parece que no – Le confirmó sin apartar la mirada

El silencio volvió a abrirse camino entre los dos. Parecía que ninguno de los dos sabía cómo empezar la conversación

-Mamá... – Volvió a decir él – ¿por qué te fuiste? – Preguntó con dolor

Su madre se paró en seco y Adrien la imitó, expectante ante lo que haría ella.

Ella se agachó para recoger una bonita concha en forma de espiral y le dio vueltas entre sus dedos un rato, pensando cómo podía empezar a explicarse. Al final, tras contemplarla bien durante unos últimos segundos, la tiró hacia el mar

-Adrien, quiero que, antes de nada, trates de creerme. Esto es difícil de explicar, y quizá sea mucho más difícil de creer

Su hijo tragó saliva, nervioso. ¿A qué venía tanto misterio? Solo esperaba que no se tratara de algo grave

-¿Has prestado atención a la concha que acabo de lanzar hacia el mar? – Adrien asintió, sin comprender – Algunos animales viven dentro de ellas, saliendo para comer, reproducirse, buscar nuevos territorios, pero, cuando hay peligro, se esconden y no salen hasta que ya no hay nada que temer. – Confirmó que su hijo seguía allí, atento a sus palabras

-No entiendo... – Dijo él

-Desde siempre, los pueblos y civilizaciones han hecho lo mismo. Salen para obtener alimento, para expandirse, pero la gente se acobarda y se mete en casa para protegerse hasta que el peligro pasa. Aunque siempre ha habido gente diferente. Gente que se ha arriesgado para mantener el orden y garantizar la protección de la humanidad...Gente que ha sido valiente

-¿Garantizar la protección de la humanidad? ¿Qué...?

Su madre le puso una mano en el hombro y le interrumpió. Ahora que había empezado, no iba a parar a mitad de la historia

-Esa gente ha sido más fuerte y más habilidosa que los demás. Esas personas han contado con determinados...objetos que les permitían transformarse en superhéroe

-¿De qué estás hablando...?

-Los Miraculous, Adrien, los Miraculous. Son joyas que dan poderes a gente corriente. ¿Lo entiendes, Adrien?

-...No sé, pero... – Abrió los ojos como platos. En realidad, lo que no sabía era que su madre estuviera al corriente de los Miraculous

-Son poderes que permiten hacer el bien, ayudar al mundo, hacer posible el progreso. – Dijo ella para ampliarle la información. Suponía que su hijo tendría desorganizadas las ideas

-Eh, mamá...

-Pero, si se utilizan para el mal, quién sabe lo que podría pasar. Hace años, y ante el riesgo de que ellos fueran empleados para hacer el mal, yo fui la encargada de proteger uno de ellos. Me vine aquí, a un lugar alejado, para evitar que cayera en malas manos. Por eso me fui, para que nada te afectara, para garantizarte un mundo mejor y más seguro. Siento todo el daño que te he causado, Adrien – Posó una mano en la mejilla de su hijo y le sonrió brevemente, brillando sus ojos por la luz del sol – Creo que todo esto te sonará demasiado extraño, incluso te parecerá que es un disparate...Pero te aseguro que no lo es

-No lo es, sin duda – Le dijo él con convicción

Su madre le miró con extrañeza. ¿Estaría...burlándose de ella?

-No me suena nada extraño, y creo que sé perfectamente de lo que estás hablando – Adrien se apartó delicadamente la mano de su madre de la mejilla con su mano derecha, dejando perfectamente a la vista su anillo. En ese momento, Plagg salió de la camisa de Adrien. Llevaba todo ese tiempo deseando ver a su madre y se había tenido que conformar con estar dentro de su camisa

Cuando su madre le miró sorprendido, entendiendo lo que su hijo quería decirle, Adrien sonrió.

-Adrien...tú...¿tienes un Miraculous? – Las palabras se le amontonaron, pero no le salió apenas ninguna

-Por supuesto que sí – Dijo Plagg, ofendido

Adrien miró a su kwami con recelo. Siempre tenía que ser así, ¿no era cierto? Volvió a mirar a su madre para no perderse ningún matiz de su expresión, que no era otra que de sorpresa, alternando la mirada entre su hijo y Plagg

-Chat Noir, para ser más exactos... – Dijo con la característica chulería de su doble identidad

-Así que, todo este tiempo...Yo me había ido para que estuvieras seguro y tú...

-Sí...

-Vaya, yo...Entonces sabes perfectamente el cuidado que hay que tener con todo este tema...¿Lo sabe tu padre?

Adrien se metió las manos en los bolsillos y resopló

-Claro que no, no sabe nada. Cuando soy Chat Noir estoy desinhibido, puedo ser yo mismo, puedo ser quien yo soy...Pero él solamente se centra en que yo sea el hijo perfecto, sin importarle mis deseos. – De repente, su cara se entristeció al recordar la pobre relación que tenía con su padre

-Ya veo...

-Y...la chica con la que he estado saliendo... – Su madre asintió, atenta a las palabras de su hijo – Ella es Ladybug

-¿En serio? – Su madre permaneció un rato reflexionando – Adrien, yo...

-Pero después de un año juntos y de varios como compañeros, ahora no sé qué habrá sido de ella

-Adrien...

-Y no sé cómo se encontrará, ni siquiera me atrevo a llamarla...

-Adrien, volvamos

Al chico le costó asimilar aquellas palabras por parte de su madre

-¿Qué? – La miró extrañado y sorprendido. ¿Volver? ¿Le había propuesto volver?

-Volvamos. Salgamos de China. Yo había venido para protegerte y garantizarte un bienestar principalmente, pero siendo quien eres...Veo que no necesitas que te proteja – Su madre sonrió

-¿Pretendes que vuelva con mi padre? No quiero estar de nuevo bajo su influencia. Ya no. Hizo que me separara de Marinette, y no quiero volver a pasar por algo similar si vivo de nuevo con él

-Yo viviré contigo, Adrien

-¿Lo dices en serio? – Un pequeño rayo de esperanza se abrió camino en su corazón

-¡Claro! Nada me retiene aquí ya. Y por lo que me has dicho, tú no querías venir a China, ¿me equivoco? Adrien, ya eres mayor y puedes tomar tus propias decisiones. No deberías estar aquí si no es lo que deseas, así que volverás, volveremos...Juntos

-Mamá... – Es lo único que pudo decir, sorprendido y enternecido a partes iguales

-Nunca volveré a dejarte solo, ¿de acuerdo?

Por instinto, Adrien abrazó a su madre de nuevo sin pronunciar palabra. Fue lo que su corazón le exigió que hiciera.

-Se acabó, ya está, tranquilo – Le susurró mientras le acariciaba ligeramente el pelo. – Volveremos. Pero cuando volvamos, tienes que hacer una cosa

-¿Qué cosa? – Adrien se separó de su madre, pero no apartó los brazos, que aún la rodeaban. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que su madre le pidiera. Su padre le exigía, no le pedía. Menuda diferencia, pensó

-Tienes que hacer todo lo que esté en tu mano para recuperarla, tener de vuelta a Marinette. Eso es lo que te hace feliz, ¿no? – El chico asintió levemente – Entonces, tienes que hacerlo. Por ti, por ella, por ambos

Adrien tardó unos segundos en responder, pero al final, terminó convencido de lo que su madre le proponía, tanto de una cosa como de la otra

-De acuerdo

-Bien – Le respondió ella con calma

-Tan solo espero que el lugar donde vivamos sea de mi agrado – Casi lo habían olvidado, pero Plagg seguía allí, al lado de ambos

Ante aquellas palabras que derrochaban sorna, madre e hijo se abandonaron a la risa. Siempre venía bien alguna criaturita así que alegrara, enfadara o diera dinamismo a sus vidas.

Los dos volvieron a mirarse mientras reían, y de nuevo, se abrazaron con cariño


'Prométeme que lo intentarás' eran las últimas palabras que habían llegado a sus oídos.

-Adrien, ¿qué pasa? ¿Estás bien? – Le preguntó su madre. El chico se había quedado un rato ensimismado, pensando en algo, supuso su madre

-Ah, sí. Tan solo estaba...pensando – O recordando, contemplando desde la ventana cómo el sol ya se había ocultado, cómo se había encontrado con su madre en China hacía poco tiempo por casualidad – Gracias

-¿Eh? ¿Gracias? ¿Por qué?

-Me hace muy feliz que estés conmigo, mamá

-...Y a mí estar contigo. ¿Ha pasado algo? – Preguntó su madre desorientada. ¿Le había ocurrido algo y ella no se había enterado?

-No, nada. Solamente quería que lo supieras

Su madre sonrió

-Ya lo sé, Adrien – Le volvió a dar un beso en la mejilla – Será mejor que vayamos pensando en comer algo. – Le dio dos toques suaves en la espalda para hacer que reaccionara, volverá a la realidad y dejara de pensar en cosas tristes o sentimentales que podían amargarle, y cambió de tema – Estoy hambrienta, ¿tú no?

-Sí, claro...

Habiendo reflexionado y recordado por qué regresó hacía unos días, tomó una decisión. La decisión de ir a casa de Marinette para hablarlo todo con ella al día siguiente. Lo que no sabía, era que sus planes se verían frustrados y tendría que esperar dos días para hablar con ella, viéndose sus intenciones también torcidas y machacadas


Cuarto capítulo ¡subido! Esta vez, he esperado algo más de tiempo antes de actualizar y subir el siguiente capítulo. Al final, mi mente se decantó más por estudiar para los exámenes que tengo, aunque no quisiera hacerlo :S Y aquí cómo se juntaron Adrien y su madre. Probablemente, a alguien le parezca estúpido, pero, (y sin ánimo de hacer spoiler) esta es prácticamente una de mis teorías (tengo más) que explican por qué la madre de Adrien tuvo que irse.

Aprovecho para decir que hay comentarios que no he podido leer. Supuestamente, me aparece que tengo 12 comentarios, pero en la página solo se me muestran 10. Qué cosa más rara...¬¬ Así que si no contesto a alguien, es porque no he podido leer su comentario, lo siento. Ya me aparecerán...Espero... :-/

Cristyliny: Y a lo mejor sigo pecando de ser mala persona, pero aún no se va a saber lo que pasó entre Adrien y Marinette exactamente. Pero creo que este capítulo aclara bastantes cosas aun así, ¿no? :)

Sonrais777: ¿Qué hago yo contigo?...Solo contéstame a una cosa: tú tienes poderes, ¿verdad que sí? Poderes sobrenaturales que te hagan poder leerme el pensamiento, ¿me equivoco? Háztelo mirar, ¿eh? ;p El factor sorpresa ya está en la basura :( No me estás viendo, pero ahora mismo estoy llorando por dentro. Lo bueno es que te ha podido dar una ataque de ternura ^^ Solo espero que no te desagrade la historia a partir de ahora, y puede haber alguna que otra cosa misteriosa más...Quien sabe...Y si fuera yo, también le habría dado un portazo a Adrien, aunque pobrecito, solo necesita algo de comprensión...¿no? Pero quizá algo en Marinette no se lo permitió, algún recuerdo, algún sentimiento...

Dianis Mar: ¿Más seguido? Subí 3 capítulos en dos días (^.^) Aunque a mí también me gustaría subir capítulo más a menudo, pero los exámenes...ya se sabe. ¡Gracias por comentar que mis capítulos son buenos! Consigues levantarme la moral ;)

AlbaSky: ¡Ya te estaba echando yo de menos! (Otra con poderes psíquicos y telepáticos ;D) Publiqué el segundo capítulo poco después del primero, pero por alguna extraña razón, no salió como que el fic estaba actualizado, y salió ya el segundo capítulo cuando subí el tercero. Cosas raras que ocurren en esta página...Supongo. ¡Actualizaré el otro fic en breve! Tan solo me queda rematar unas cosillas, no te preocupes. Si no te importa, te respondo aquí al último comentario que me hiciste en el otro fic (ahora que estoy lanzada a escribir). Yo también coincido en que la versión francesa es mejor, por poco que sea, pero lo es. (La voz de Adrien, que la hace el comediante Benjamin Bollen consigue derretirme). Y en cuanto a la española...Lo siento, soy española y sigue sin gustarme, de hecho, la odio. Y escuché la versión latina en internet hace poco y me gusta. (Mientras no sea la española, a mi me gusta cualquiera jajaja). En realidad en la española, Adrien dice Cataclism, pero claro, vuelvo a recordar que es la versión española demasiado cutre para mi gusto, y la 'm' apenas se escucha porque su sonido es dominado por el sonido de la 's', no como en francés o en inglés...En fin, lo dicho...Sería mejor decir cataclismo, en español, pero eso, cutrez absoluta. Tres palabras: Esto es España. Segundo (perdona que lo enumere, pero ya me lío con todo lo que tengo que decir y de alguna forma tengo que seguir un orden), lo de puntos fuera...¿no lo dicen también en la versión en inglés? ¿Spots out o algo así? Creo haberlo escuchado. Ahora viviré con la duda para siempre hasta que lo vuelva a consultar en internet. Y por último, el nombre imposible de Hawk Moth...Parece imposible, pero es solo que no estamos acostumbrad s a escuchar ese nombre. Lepidóptero es el nombre que se usa en zoología para clasificar taxonómicamente a las mariposas. Lepidóptero tan solo es la traducción al español de Hawk Moth. (Reflexión importante: O sea, traducen Hawk Moth al español y no traducen lo de Cataclism...). Y nada más, espero que te haya saciado la respuesta, que, por cierto, al final va a ser más larga que el propio capítulo ^^ . PD.: estudio la carrera de biología en la universidad, por eso sé lo de lepidóptero. O sea, que puedes considerarme una fuente fiable. O no. Eso ya como prefieras (#^.^#)