Alemania está con un plumero y un mandil quitándole el polvo a todo lo que hay ahí, mientras tararea una canción marcial cuando suena el timbre de su casa y se escucha, desde dentro, la voz de Suiza, que está un poquito histérico pero otro poquito mucho de buenas con Austria por ayer noche, así que está HABLANDO "mesuradamente" con el pianista.
—... y lo más absurdo de todo es que no quieren pagar la módica cantidad que les cobro por guardar su dinero en mi banco! Y mira que es muchísimo menos al impuesto que pagarían en su banco, en su país, si lo tuvieran ahí... y tienen el descaro, Schweden en particular, de considerar altas mis cuotas!
—Ya sabes cómo va esto, todos quieren comprar billetes de cinco con cuatro monedas, si pueden sacarte más, lo harán.
—Ja, no estoy diciendo que no sepa cómo se mueve el mundo. De hecho, en ninguna ocasión me han visto la cara... —mira el reloj—. ¿Qué estará haciendo Deutschl...? —se abre la puerta.
—Oh! Hallo! —se hace para atrás para dejarles pasar—. Schweiz, Österreich. Pensé que tenías llaves —le mira. Austria mira a Alemania y sonríe.
—Por supuesto que las tengo, pero es una forma de no importunar ninguna actividad —suelta cínico como si no supieran todos que lo que quiere es que le abran la puerta para no tener que hacerlo personalmente.
Alemania le mira sin cambiar la expresión al tiempo que Suiza entra, sonrojado por el atrevimiento de Austria, considerándolo inadecuado.
—No deberías, Österreich. ¿Qué tal que Deutschland está haciendo alguna actividad que no le permita abrirnos la puerta y tú lo has interrumpido? —indica pensando obviamente en algo del tipo "entrenar en el jardín" o algo en esa línea.
—Es muy poco probable que eso suceda sin que Italien berree alarmando hasta a los pájaros que hay en Griechenland —suelta tan tranquilo hablando de evidentemente otra cosa, quitándose su abrigo, una vez dentro.
Suiza le ayuda de una manera bastante caballerosa a hacerlo, porque Francia sí le enseñó algo al final del día.
—Agradezco mucho que hayas venido a ayudarme, Österreich. Mis opciones eran tú y Frankreich para la comida, pero de acuerdo al último desastre...
—No hay problema con ello —Austria le sonríe a Alemania, que hace una pequeña inclinación con la cabeza.
—Me tomé la libertad de comprarte los ingredientes que consideré ibas a necesitar y... no sé si necesites algo más —se gira con Suiza—. Muchas gracias por acompañarnos.
—Ehh... yo... yo... bueno —Suiza se sonroja de nuevo y Austria asiente con la cabeza con los ingredientes.
—No le habrás traído obligado, ¿verdad? —Alemania frunce el ceño.
—Ehh... nein, nein. Yo —carraspea el suizo defendiéndose— Quería venir de alguna manera.
—Nein, si hubiera traído a alguien obligado, habría traído a la que sabe hacer algo más que fundir cosas —sonríe el moreno yendo por el pasillo hacia la sala.
Suiza se vuelve a poner rojo como tomate y empieza, desde luego, a refunfuñar sobre que él sabe hacer algo más que fundir cosas. Alemania mira su reloj.
—Tengo una media hora antes de tener una junta con la canciller, ¿quieren tomar una cerveza? Österreich, tengo algo importante que comentarte aunque... —mira a Suiza—. No sé si estés interesado en esos asuntos de política exterior —indica.
— Estoy bien, no hay ningún problema con eso, danke Deutschland —Suiza asiente con la cabeza en paz y tranquilidad con Alemania a su alrededor.
—Estupendo, política exterior... intuyo que mi consejo de que preguntaras a Italien sobre mis pesquisas ha dado su fruto —comenta Austria yendo a los armarios de al lado del piano.
Suiza sigue a Austria hasta que nota a donde va y regresa al sillón un poco incómodo. Alemania le invita a sentarse, encaminándose a la cocina.
— Ja, justamente. Hablé con él y recibí una respuesta sorprendente. Denme un minuto —sale para ir por las cervezas porque en esta casa no tenemos Liecthensteins.
El austríaco saca su violín... bueno, el que tiene en casa de Alemania, porque hoy está... mira, yo que sé, porque le apetece y se vuelve a Suiza en el sillón, sonríe un poco y empieza a afinar las cuerdas. Suiza levanta las cejas, sonriendo un poco, porque Suiza hoy está de buen humor. Suspira, relajándose.
Alemania vuelve un minuto más tarde con las cervezas, dándole una a Suiza y poniendo una sobre el piano de Austria... con un posavasos.
El moreno agradece el gesto con una inclinación de cabeza sin dejar de tocar algo ligero... algo de Mozart.
—Asumo que has puesto al tanto a Schweiz de lo que estamos hablando —mira a Suiza que está BABEANDO mientras mira a Austria.
—Más o menos, él estuvo en la cena en casa de Frankreich en la que se hizo más evidente el asunto —responde sin dejar de tocar.
Alemania mira a Suiza, desconectado... luego a Austria y luego entiende. Se sonroja y carraspea, pero el músico sigue a su rollo.
— ¿Has hablado también con Preussen?
Suiza sale de su ensimismamiento con el carraspeo
—Eh? Ehh... que... —balbuceante—. Qué es lo que... di... dices Deutschland? Me... duele un poco la cabeza y me... —carraspea.
—Hablamos de la posible relación que hay entre England y Frankreich —explica Alemania rápidamente.
—Ohh... —Suiza mira a Austria, sintiendo un poco que está traicionando a su amigo—. England siempre dice que le odia.
—Ja, a mí también me ha costado verlo —explica—. Pero después de hablar con Italien... —deja la frase inconclusa, vacilando un poco.
—Interesante testimonio —comenta Austria para Suiza sin dejar de tocar.
—Y no he hablado con Preussen.
— ¿Tes... Testimonio? —se gira Suiza mirando a Austria y volviendo a sonreír un poco idiotizado.
—England confía en ti, te habría contado cualquier cosa al respecto —asegura—. ¿Qué es lo que opina Italien?
—Pues justo es lo que estoy diciendo, que England dice que no pasa nada.
Alemania se mira las manos un poco inseguro y Austria le mira mientras sigue tocando.
—Italien está muy seguro de algo que yo... —vuelve a vacilar y le da un trago a su cerveza—. Algo que no me queda a mí claro.
— ¿Y no le has preguntado cómo es que está tan seguro?
—Parece que le estoy preguntando por qué la pasta le parece buena.
—Hum... —se lo piensa mientras sigue tocando.
—La cosa es que lo que me ha dicho es que… —mira a Austria— Ja.
—Así que tenemos... —empieza a pasear por el cuarto con el violín en su hombro—. Que Italien está seguro de que Ja... sin prueba alguna y tenemos que Schweiz cuenta con la versión directa de England de que Nein.
—Österreich, es que no has oído a Italien. Dice que no solo se acuestan, sino que están enamorados.
Austria hace una nota anarmónica ante eso, Suiza levanta las cejas impresionado.
— ¿Y... —baja el violín mirando a Suiza—. Qué hay del muchacho?
— ¿D-Del mucha... de qué muchacho?
—Amerika —explica yendo a sentarse en el sillón con ellos—. Tú eres el que dice que England te cuenta sobre él.
—England siempre habla de Amerika —explica un poco incómodo.
— ¿Qué es lo que habla sobre el muchacho? —pregunta.
—Pues... —se pasa la mano pro el pelo, inseguro, puesto que no es un tema que le guste.
Austria se mantiene a la espera en silencio, mirando a Alemania de tanto en tanto para saber qué piensa él al respecto.
—En... realidad... —carraspea—. Cosas sin importancia. Es... decir, cosas que le incomodan, como que Amerika no tiene demasiada consideración...
—Está bien, Schweiz... voy a hacerte una pregunta delicada que puedes no responder si no quieres, pero necesito que pienses en ello —empieza Austria volviéndose a él.
—No parece ser de lo más considerado, pero no es como que sea el único —le mira de reojo. Alemania les mira absolutamente estoico — ¿Una... pregunta delicada?
— ¿Qué tanto crees que England confía en ti? —pregunta directamente porque Austria ya sabe que con ellos hay que ir así. Suiza se incomoda un poquitín, pensándoselo.
—Pues. Yo creo que... bueno, me ha contado ciertas cosas... incómodas. Yo le he contado otras iguales —agrega en un tono más quedito.
— ¿Crees que te contaría algo como lo que Italien propone? —vuelve a preguntar.
—No creo que sea capaz de tener una relación además de la que tiene con Amerika. Él es un gentleman.
Austria se vuelve a Alemania.
— ¿Tú qué opinas?
—England no me parece del tipo —sentencia Alemania—. Pero no metería la mano al fuego. Mucho menos por él.
Suiza levanta las cejas de nuevo.
—El caso es que hablando de Frankreich, la parte escrupulosa queda un poco en segundo término —comenta Austria—. Pero no lo veo desde un plano tan íntimo como dice Italien... es decir, sí concibo a Frankreich siendo amante de... quien sea, aunque sea de manera clandestina... pero ¿amor?
—Italien parecía estar seguro —explica Alemania. —Seguro muy seguro. Pocas veces le oigo hablar con esa seguridad de un tema que no es recetas de pasta.
Austria se lo piensa.
—Yo te dije algo así hace poco —interrumpe Suiza. Austria le mira.
— ¿Algo así?
—Yo te dije que Frankreich quería a England. Que se notaba.
— ¿En qué? —pregunta viéndole sorprendido. El helvético le mira en blanco.
—No lo... Sé.
—Hum... —vuelve a pensárselo Austria.
—Hay algo en Frankreich, en cómo le trata, que es distinto a los demás.
—Está además el peligro de Amerika —Alemania carraspea. Austria se vuelve a él levantando las cejas.
—Ja... pero si realmente Frankreich está tan interesado en England y él le prefiere, ¿por qué seguir con Amerika que es un peligro?
—No creo que Amerika esté de acuerdo en perder contra Frankreich.
—No es como que Amerika tenga realmente mucho voto, al final, es England quien decide.
— ¿Tú has tratado con él? Es bastante malcriado y autoritario.
—Hay otro punto... —se lo piensa y Austria le sigue escuchando.
— England pelea todo el tiempo con Amerika. Le critica TODO lo que dice. Todo. Desde cómo se viste hasta su presentación.
—Eso no tiene por qué indicar que... —mira a Suiza de reojo.
—Was? —le mira el helvético ahora—. Insinúas que yo...
Austria sonríe lánguidamente, volviéndose a Alemania que le mira sin entender.
— ¡Yo no critico TODO lo que haces! ¡Tú tocas bien el piano!
—Dankeschön —agradece sinceramente y él se sonroja mucho.
—Verdammt! No es... No es que yo... —protesta y luego se cruza de brazos—. Jump!
—Por si hay aun alguna duda al respecto, podrías, bitte, nombrar alguna otra cosa que te parezca que haga bien y que no esté relacionada con la música —pide Austria pacientemente. Suiza se sonroja.
—Haces... Otras —carraspea—. Cosas.
— ¿Puedes nombrar una? —insiste.
—Tu letra es muy enchinada—carraspea.
—No estoy seguro de que eso sea un cumplido exactamente, pero demuestra mi teoría al respecto —se vuelve a Alemania.
— ¡Sabes ponerte bien el pañuelo! —sonríe.
—Otra excelente capacidad mía —suelta sarcástico y Alemania levanta una ceja. Suiza suspira con los brazos cruzados.
—Tienes una JODIDA capacidad de control que es estúpidamente envidiable —agrega de mala gana.
—Nada que no pueda conseguirse realmente con un poco de extorsión —se encoge de hombros—. Pero a lo que iba es a que England...
—Jo... —Suiza le mira algo dolido porque para él fue un gran cumplido.
—Ja? —pregunta Alemania.
—Podría funcionar así —señala a Suiza—. Con Amerika... y con Frankreich.
—¡Deja de decirlo así! —protesta Suiza. Alemania lo valora.
—Podría funcionar así con ambos.
—Puesto que si es así con uno, Amerika, no veo porque no iba a ser igual con el otro... de esta manera, cuando cualquiera le pregunta sobre Frankreich, responde igual que si le preguntas a Schweiz qué siente por mí —sigue tan tranquilo.
—Österreich! —sigue protestando el helvético.
—Eso explicaría que a Schweiz le diga que le odia —deduce Alemania.
—A eso justo es a lo que iba yo —asiente Austria. Alemania mira a Suiza de soslayo y
Austria también, con una sonrisilla caustica.
—Verdammt! ¡Esto es completamente injusto! Y molesto y... —fulmina a Alemania—. ¡Tú eres un imbécil y SÍ te detesto! —continua, dándoles la razón.
—Elo aquí —le señala el moreno.
— ¡Y una mierda! ¡Deja de emboscarme!
—Cálmate, Schweiz, bitte —le mira—. Solo es un ejemplo para entender cómo funciona.
— ¿Por qué no tomas a alguien más de ejemplo? —le fulmina.
—Porque no hay nadie más presente que demuestre la teoría.
—Deutschland! —le señala y Alemania gruñe un poco.
— ¿Crees que Amerika lo atacara? —pregunta el alemán a Austria para salir por la tangente.
—Deustchland no tendría problemas en asegurar que concino bien o que soy especialmente hábil manejando a ciertas personas, por ejemplo, y tampoco tendría ningún problema en asegurar que tu manejas bien la economía y eres fuerte... —explica para Suiza y luego se vuelve a Alemania—. Si Amerika es algo sensato, no debería emprender represalias por algo así, es peor.
Suiza bufa insistiendo en un refunfuño que él tampoco tendría problemas en decir que Liechtenstein es una niña adorable y hermosa, perfectamente capaz de cocinar y defenderse sola.
—No hablo de lo iluso que sea el muchacho, hablo de si crees que lo pueda hacer o lo haga —indica Alemania.
—En realidad no es como que le conozca tanto realmente, pero por supuesto, el peligro potencial existe —responde.
—No quiero a Frankreich atacado por el chico —indica Alemania con mucha seriedad.
—Ese sería un problema para todos —asegura dándole la razón.
—Si es vedad y tienen algo a espaldas de él, representaría una amenaza bastante importante.
—England juega con fuego... Quizás habría que intervenir y resolver el problema de raíz.
— ¿Resolver el problema de raíz? —levanta las cejas el alemán, puede verse el brillo de la idea de las cámaras de gas al fondo de sus ojos.
—Pues hablar con England para hacerle entender la amenaza y coaccionarlo a resolverlo —explica.
—Yo creo que no deberían meterse en la vida de los demás—indica Suiza.
—Por supuesto —se vuelve a Suiza—. Pero no queda más remedio cuando la vida de los demás puede traer grandes consecuencias a uno mismo... siempre es mejor tratar de enmendar la situación discretamente a tratar de detener el alud una vez ya está en marcha.
—England es un hombre competente y adulto que sabe manejar las situaciones —explica el suizo irritándose.
—Quizás deberíamos hablar con England y forzarlo a resolverlo antes de que haya una guerra mundial —Alemania le da la razón a Austria.
—No tiene por qué ser de una manera realmente invasiva, es un hombre razonable, sabrá ver el peligro potencial, que seguramente no ha notado y por eso está dejando que esta situación ocurra —sigue Austria dándole un poco la razón a Suiza.
—Va a estar muy avergonzado si hablan de esto con él —susurra el helvético con empatía—. No creo que deban.
—No puedo arriesgar al segundo país más fuerte de mi comunidad por una ridícula historia de amor —sentencia Alemania.
—Por eso creo que la mejor manera de decírselo, sería utilizando a alguien que comprenda su idiosincrasia y pueda evitarle el mal rato en la medida de lo posible —responde Austria. Suiza se cruza de brazos.
—No deberían hablar con él... Insisto.
—Es verdad, deberías hacerlo tú —suelta Austria señalando a Suiza. Alemania levanta las cejas mirándoles.
Suiza mira a Alemania y se lo encuentra mirándolo directamente. Ahí se percata.
—WAAAAS? NEIN!—mira a Austria que le mira de vuelta, completamente serio. Alemania le mira igual.
—Es una buena idea, en ti confía —valora el alemán. Suiza les mira a ambos, bastante serio.
—Yo soy un país neutral. Un país muy neutral que no va a meterse en ningún tipo de problemas con England, que además es mi amigo.
—Precisamente por eso —asegura—. No vas a decantarlo ni hacia Frankreich ni hacia Amerika, solo vas a tratar de evitar un conflicto antes de que se produzca.
—No creo que el que yo hablé con él de algo como esto sirva de algo más que no sea de perder al único amigo que... —carraspea—. Desmejorar mis relaciones con England.
Austria le sostiene la mirada y finalmente se vuelve a Alemania.
—Por otro lado, Deusthcland, quizás necesitaríamos pruebas más fehacientes que la opinión de Italien y una noche de insomnio antes de inmiscuirnos en una situación tan delicada que podría generar un conflicto con England —valora, porque realmente no quiere que Suiza pierda su amistad con Inglaterra.
Alemania carraspea y levanta las cejas al ver el cambio de opinión repentino.
—Veo que tu objetividad se ve opacada —indica mirando a Austria.
—No es una cuestión de opacación, es que ni siquiera estamos seguros de qué sucede y precipitarnos sería contraproducente. Sigo opinando que hay que detener esto antes de que el conflicto sea mayor, pero no demasiado pronto como para generar otro diferente.
—Hace un segundo estabas a favor de hablar con él. ¿Cómo quieres que tengamos más información? —frunce el ceño.
—Por supuesto que lo estaba y lo estoy, pero respeto la postura de Schweiz, lo que nos obliga a tomar otra estrategia al no contar con las armas de confianza. Si tú vas a ser quien hable con él, necesitamos estar seguros de qué vas a decirle.
—Va a hablar Schweiz, tú lo vas a convencer —le mira.
—Asimismo sería conveniente analizar si no sería mejor hablar con Frankreich como segundo foco del problema.
—Hablar con France quizás fuera algo más fácil —admite Suiza.
—Creo que quiero hablar contigo de esto más tarde Österreich.
— ¿Tú crees? Si Frankreich está enamorado, esta situación debe herirle el orgullo y si no lo está, no sé si le importe lo suficiente —valora Austria para Suiza.
—Yo creo que no debemos meternos en la vida de las personas. Esto ya ha pasado antes. Persona enamoradas de otras aun cuando no deberían —se incomoda un poco.
—Repito que no de manera tal que influyera en la seguridad de todos —replica.
—Eso no lo sabes —ojos en blanco—. Vamos a hablar de esto después.
Alemania carraspea de nuevo.
—Quizá debamos analizar esto de una mejor manera. Debo hablar con Preussen.
xoOXOox
Inglaterra suspira y en cuanto acaba, se abraza a Francia por la espalda como si la vida le fuera en ello o se fuera a levantar y a decir "ha sido estupendo, chou, pero Espagne me está esperando" y a largarse... Tiembla un poquito apretando los ojos y la cara contra su espalda.
Francia entrelaza sus dedos con los de una mano de Inglaterra y les echa un poco la colcha encima, sintiendo el abrazo de Inglaterra un poco angustiado. Aprieta la mano y le acaricia un brazo y sonríe.
—Esto es... —levanta la cara intentando mirarle de reojo mientras baja el brazo que no está pegado al colchón y le acaricia una pierna.
El inglés respira calmándose un poco, agradeciendo la colcha sin apartarse de nada. El francés recarga de nuevo la cabeza y se hace bolita.
—Angleterre —susurra.
—What? —pregunta suavemente mientras Francia intenta girar para abrazarle él y verlo a la cara. El británico le suelta un poquito a regañadientes hasta que ve lo que pretende.
El galo le pasa una mano por el pelo y la cara sudada, sonriendo un poquito. Suspira, pensando en tantas cosas que decir, cada una más cursi que la anterior. Traga saliva y dice algo que probablemente no le ha dicho nunca a nadie después del sexo.
—Merci.
Abre los ojos verdes sorprendido, él sigue mirándole un poco inseguro, mordiéndose el labio porque Francia no suele encontrarse en estas situaciones, a lo que el inglés se le acerca y le besa, abrazándole más.
El francés se relaja un poco, respondiéndole el beso y abrazándole también como si la vida le fuera en ello. Cuando se separa ya se siente mucho más tranquilo.
Francia sigue ahora con la pesadez y angustilla derivada del tiempo. Aun así sonríe un poco y suspira, abriendo los ojos, pasándole de nuevo una mano por el pelo.
— ¿Sabes? —suspira Inglaterra relajándose más.
—Quoi?
—Aun no estoy seguro de cómo es que alguien se resiste a un beso —se humedece los labios un poco nerviosito.
—Mmmmm —sonríe—. ¿A un beso de alguien que te gusta? ¿O a un beso mío? —bromea humedeciéndose los labios.
—Jump... no... Necesariamente —se sonroja un poco.
—Necesariamente —le acaricia la mejilla, relajándose un poquito y sonriendo más.
—El caso es que no sé cómo... —suelta con la boca pequeña, apartando la cara.
—Yo tampoco sé cómo lo hacen —admite—. Especialmente cuando lo quieren... La cosa es que no sé para qué quieres resistirte.
—Pues tú me retaste.
—Porque sé que no puedes —le acaricia el pelo—. Gracias a dios —agrega.
—No es cierto —frunce el ceño.
—Yo tampoco puedo, cher —le pasa una mano por la barbilla.
—Loser —sonríe de lado.
—Aprendí del mejor —se ríe.
—Sorry? Debes referirte a Spain porque yo he dicho que sí puedo —sonriendo retador/orgullosito.
Sin decir nada más, Francia se le acerca a la comisura de los labios y le da un muy pequeño lametazo. Inglaterra se tensa y se sonroja, abriendo los labios automáticamente.
Francia sonríe y le besa con suavidad, mientras el inglés aprieta los labios y los ojos con fuerza, temblando para tratar de resistirse, aunque el francés no parece muy enterado (así de bien se resiste) porque se separa y sonríe, acercándose a él y abrazándole
—Me gusta que hagas eso.
—What? —abre un ojo muy nervioso con los labios temblándole, el galo le pasa un dedo por los labios.
— ¿Por qué tiemblas? —pregunta en voz alta mirándolo un poco desconsolado—. ¿No te gusta que te lo diga?
— ¿Por qué te gusta que haga eso? ¡Me he resistido! —protesta... y me he quedado con las ganas, añade para sí mismo.
—Te repito una vez más, mon amour. ¿Para qué quieres resistirte? Suficientes problemas tenemos ya como para que te resistas —le pasa una mano por el pelo, la mandíbula, el cuello y el pecho, provocándole un escalofrió al tacto.
—Porque me has retado, te repito.
— ¿Y después de lo que acabamos de hacer no te parece a ti que yo he ganado? —sonríe.
—Of course not! ¡Yo acabo de resistirme! —replica.
— ¿Cuándo? ¿Cuándo hiciste un fatal intento de apretar los labios?
—¡No fue fatal! Tú ni siquiera puedes —levanta la barbilla. Los ojos azules le observan con cara de "ya, claro".
—Inténtalo.
—No, tú mismo lo has dicho —traga saliva y aparta la vista temiendo que en realidad sí pueda.
—Yo lo que no puedo... es obligarme a hacerlo —sonríe un poco—. No puedo querer resistirme, ¿entiendes lo que digo? —le acaricia la cara y el pelo, la mejilla, la oreja y todo lo acariciarle mientras habla.
—Jugar así no es divertido —protesta sonrojándose sin mirarle. Francia se ríe con fuerza, acercándose a él y besándole en los labios. Esta vez sí responde porque antes se ha quedado con las ganas y seguía con ellas.
—Tengo una pregunta, Angleterre... —susurra en cuanto se separan.
—En definitiva, eres terrible poniendo retos —sentencia sonriente.
—Joder... déjame en paz —le da un golpe en el hombro "molesto" con la misma sonrisa de idiota e Inglaterra se ríe.
—Pero que malhabladooo, habrá que lavarle la boca con jabón a la rana malhablada —se burla tocándole la punta de la nariz con un dedo y luego resiguiendo sus labios.
—Si soy algo malhablado, mon amour, es por tu culpa —sonríe abriendo un poco la boca y metiéndose el dedo de Inglaterra, que abre los labios mirando su dedo, olvidándose un poco del mundo.
Francia le pasa la lengua por la punta del dedo y sonríe, el inglés aguanta el aire y luego lo suelta sonrojándose con expresión lasciva.
— n —suelta con una sonrisa. Los ojos verdes parpadean saliendo de su ensimismamiento, sonrojándose un poco más y mirándole a los ojos.
—What?
Francia se saca un poco el dedo de la boca y le lame la punta con esa... manera tan... ejem... suya...
—Que yo no soy el único pervertido —susurra cerrándole un ojo y mirándolo a los ojos, él aparta el dedo sonrojándose aún más.
—¡No sé por qué dices eso!
—Porque es cierto —se ríe.
—Pues no debes ser el único del mundo, imagino —protesta.
—Claro que no, tú eres otro —le pica en el pecho.
—Of course not! —sigue sonrojado.
—Mon petit chou... —canturrea.
— ¿C-Cuál era la pregunta? —vacila cambiando de tema.
— ¿Qué te pasaba en el avión? —le hace dibujos en el estómago... random.
—Nothing —se gira para quedar de cara al techo.
—Hay algo que no me estás diciendo y dadas las experiencias recientes me preocupa —se le acuesta en el pecho.
—No debería —le mira.
—Estás igual que yo, ¿verdad? —sonríe un poco.
—También yo he aprendido de las experiencias recientes —añade y le mira sonriendo de lado en silencio—. Of course not.
—Claro que sí —sonríe un poco mirándole la cara.
—No... Yo soy mucho más elegante y listo que tú.
—Elegante... —sonríe mucho más—. Permíteme me río, Mister Rombos.
—Lo de los rombos es una manía tuya, a todos los demás les gustan.
—JA! —le abraza, acariciándole el pecho.
—Jump —protesta con la sonrisilla—. Solo por eso me llevaré solo ropa de rombos
—Creo que entonces tendré que sobornar a alguien para que pierda de una buena vez tu maleta —le sonríe—. Incluidos esos calcetines color caca de bebe con rombos.
— ¡No serías capaz! —un poco en pánico.
—Claro que lo sería, mon amour... Esos calcetines son HORRENDOS —se ríe.
—No lo son... Y si tú me pierdes la maleta te juro que me compro otros iguales y me los pongo desemparejados con unos verdes —le amenaza sonriendo.
— ¡No serías capaz! —en panicote, sentándose un poco.
—Oh, of course lo sería —sigue, acercando su cara a él, retándole.
—Non, Angleterre... Los calcetines desemparejados es de las peores cosas que puede hacer la humanidad —muy, muy en serio.
Inglaterra sonríe, pasándole una mano por el pelo, acariciándole la cara. Él le sigue el movimiento
—Non, Non, hablo muy en serio... ¡Es un crimen! —sonríe un poco.
—Un criiimen —se burla.
—¡Lo es! —le pica la panza y él se ríe intentando detenerle—. Con los calcetines no se juega— pica en tres lugares distintos.
El británico intenta detenerlo mientras sigue riéndose, porque le hace cosquillas, intentando defenderse.
—Stoop! —grita no muy en serio.
— ¡Solo si prometes nunca ponerte los calcetines desemparejados! —sigue riendo también.
—¡Nooo! —sigue riéndose, intentando devolvérsela mientras se ríe.
—¡Prometelooooo! —vuelve a ordenar, riéndose de las caras de Inglaterra
—¡Noo! —le obliga a tumbarse, muerto de risa, cayéndose encima suyo.
Francia queda aprisionado entre Inglaterra y el colchón, riendo también y acercándose para besarlo mientras el inglés sigue riéndose sobre él sin darse cuenta del todo. Cuando lo hace se calla y se sonroja.
El francés se separa solo unos instantes después, mirándole a los ojos con una sonrisa. Él le mira también nerviosito.
—Estabas mucho más tranquilo en Paris, devolviéndome los besos sin sonrojarte tanto —le pasa una mano por el pelo. Inglaterra aparta la vista y se muerde el labio—. S'il vous plait, Angleterre... dime ¿qué tienes? —le mira un poco consternado—. No puedo hacer nada si no me dices qué es.
—No tienes que hacer nada —se apoya en su pecho. Francia le abraza en automático, acariciándole la espalda.
—Eso dices tú, según tú nunca nadie tiene que hacer nada —susurra, pero vuelve a suspirar, rindiéndose.
Inglaterra hunde más la cara en su cuello, apretando los ojos y Francia le pasa una mano por la espalda, mordiéndose el labio y mirándole de reojo, imaginándose toda una variedad de cosas idiotas y no tan idiotas.
El británico respira con dificultades, sollozando un poco y mordiéndole el cuello suavemente. Los ojos azules se cierran.
—Angleteeerre... —aprieta los ojos mordiéndose el labio y abrazándole con más fuerza—. ¿Qué coño vas a hacer esta vez? —susurra temiendo lo peor—. No quiero.
—Franceee —protesta frotando los ojos contra su hombro y el galo solloza un poco él esta vez, sintiendo de nuevo que una vez más se le escapa de las manos sin que pueda hacer nada.
El inglés sigue temblando, apretándose más contra él.
—No importa lo que pase, cher...no importa lo que hagas, no va a funcionar. Lo siento, no quiero que funcione. Me siento demasiado bien —sigue, acariciándole la cabeza—. Aunque tú no pienses lo mismo.
— ¿Por qué no colaboras nunca? —pregunta con la voz quebrada.
— ¡Porque eres muy importante! —traga saliva.
—Pero... Bloody hell —le aprieta más y él le aprieta también.
—De verdad... —echa el aire por la boca porque a estas alturas ya es un desastre de mocos y lágrimas y demás—. ¿De... de verdad querrías que funcionara? —pregunta en un hilillo de voz quebrada, casi dejando de respirar, con el corazón desbocado.
Inglaterra solloza sin contestar y Francia recarga su boca en su frente, llorando un poco más, en silencio, tomando eso más o menos como lo tomó el día que le dijo que se iba a olvidar de él.
—Creo que... Tenemos que vestirnos —suelta con un ESFUERZO.
—No quiero —susurra abrazándole más—. No me voy a mover de aquí ni te voy a soltar a menos que me digas qué coño planeas y por qué estás actuando como si esto fuera una despedida.
El británico se deja caer sin fuerzas ni ganas en absoluto, acurrucándose encima suyo, desconsolado. El galo le acaricia la espalda.
—Esto no es justo, mon amour... —susurra—. Yo no estoy todo el tiempo boicoteando esto —agrega mientras el inglés sigue sollozando muy fuerte, en posición fetal—. Ya lo sé, ya sé que es una mierda —le acaricia la espalda—, sólo... ¡dime qué piensas! Dime que hago para ayudarte.
—Yo... —se sorbe los mocos—. Yo solo intento hacer lo correcto, solo intento hacer lo mejor para todos con el menor daño posible... —aprieta los ojos, moviéndose en una rabieta—. Ni siquiera es lo que yo quiero, es lo bloody adecuado ¿crees que pelear contra mí es duro? bloody hell! ¡Prueba a pelear además contra ti mismo! —grita soltando la adrenalina.
Francia se muerde el labio sin saber qué decir e Inglaterra sigue temblando recogido sobre sí mismo. El francés le abraza un poco más, haciéndole cariños en la espalda.
—Mon petit lapin. Yo sé que... Pardon —le besa la nuca—. Todo esto es mi culpa.
El inglés sigue respirando entrecortadamente, escuchándole.
—Pero no podemos cambiar el pasado, mon ami...
El británico tiembla y solloza otra vez.
—Quieres... —traga saliva—. Angleterre... quieres que…
Aprieta los ojos verdes, cubriéndoselos con las manos, imaginando lo que le va a preguntar y odiándole por hacerlo.
— ¿Quieres que dejemos esto? —susurra con la voz entrecortada, en un real susurro.
Inglaterra vuelve a sollozar, pero con rabia esta vez, esperando esa bloody pregunta, haciéndose más bolita porque sabe que DEBE responder "sí" pero NO QUIERE responder "sí" y aunque todo sea su culpa por meterse a sí mismo en este lio cuando estaba perfecto con Estados Unidos, es cruel que Francia recargue sobre él TODA la responsabilidad que hacer lo que debe.
—No quiero hacerlo, de verdad no quiero —solloza Francia.
El inglés suspira tomando fuerzas, limpiándose los ojos y tratando de recuperar la compostura... relajando su cuerpo e incorporándose. Francia lo mira con horror.
—Basta de lloriqueos —le riñe, secándose los ojos lo más serio que puede—. Tenemos que irnos
El francés se muerde el labio y extiende una mano para que se la tome. El británico parpadea un momento, vacilando y finalmente lo hace.
—Voy a hacer como que nunca te hice esa pregunta y vamos hacer como que no la ignoraste—susurra.
—No tengo ningún plan —miente apretando los ojos para tomar más fuerzas y tirando de él para levantarle.
— ¿Entonces? —abre los ojos como platos.
—No voy a hacer nada, no hay nada, te lo he dicho varias veces —sigue serio.
— ¿Entonces qué pasa? —pregunta con voz suave, un poco desconsolado.
— ¿Qué es lo que notas raro? —sonríe de manera forzadilla y se sonroja un poco.
—A ti. Estás más nerviosito y más... no lo sé —sonríe un poco.
—I... It's... —se pasa una mano por el pelo y aparta la vista, vuelve a suspirar dándose fuerzas—. It's stupid.
—No importa —le toma de la barbilla, obligándole a mirarle.
Cierra los ojos verdes y frunce el ceño, sonrojándose un poco más, cruzándose de brazos.
—Es... es que es muy estúpido y te... vas a reír de mí y...
—No voy a reírme de ti —susurra.
—Yo... solo... —abre los ojos un poco con la mirada perdida en la cama—. Me di... cuenta de algo.
— ¿De qué? —frunce el ceño y él se sonroja mucho más sin contestar—. Angleterre?
—W-What? —pregunta sin mirarle.
— ¿De qué te diste cuenta?
Inglaterra se aparta sonrojando aun, temblando un poco, toma la colcha y como si nada se mete debajo, cubriéndose con ella como si fuera la manta que usa para esconderse en el armario. Francia sonríe un poco y se sienta junto a él.
— ¿De qué te diste cuenta?
—De que estabas aquí —susurra dentro de la colcha.
— ¿Aquí contigo? —pregunta con suavidad.
La colcha se mueve como si Inglaterra asintiera debajo.
—Aquí... Aquí te refieres a... ¿querer estar contigo? —pregunta no muy seguro.
Vacila un momento y asiente de nuevo más suavemente. Francia le busca la cara, intentando quitarle la colcha pero él se agarra de la colcha para cubrirse desesperadamente.
— ¿Te soy sincero? Yo estoy sorprendido también... y... No sé cómo no pasó antes —explica—. Me alegro de estar aquí y ahora mismo no hay otro lugar en donde quisiera estar —agrega.
Se queda quieto escuchándole unos instantes y saca la cara tímidamente para mirarle al final. Francia le mira, sonriendo un poquitín, increíblemente relajado. Inglaterra sonríe un poquito sintiéndose mejor.
— ¿Hay que irnos, decías? —se acerca y le da un beso en la cabeza.
—Tengo que hacer la maleta —se cubre aun con la colcha, sacando la cabeza y sentándose en la cama.
—Yo te la hago.
— No, thank you —sentencia.
—Pourquoiiiii? —le mira desconsoladito—. Estoy seguro de que puedo encontrar ALGO decente.
—Porque tú... —sonríe un poquito—. Seguro pondrías... seguro te olvidarías de la mitad de la ropa expresamente y me harías ir sin ropa interior o cosas de esas.
—No sé si haría eso para que alguien más lo disfrutara —responde con la boca pequeña de manera tal que NO le oiga y carraspea—. Es muy probable, mon amour, pero ¿y si me comprometo a ponerte ropa interior? —sonrisilla.
—Jump... —se lo piensa—. Yo tendría que verlo. No me fío de ti solo.
—Nunca vas a tener una maleta tan bien hecha y combinada... Venga —se levanta y encamina al closet, sonriendo.
Inglaterra le mira aun sentado en la cama y se le pierde la vista en la espalda de Francia y... ese lugar en donde pierde su nombre casto. Él le mira por encima del hombro y sonríe, y cuando le pilla el inglés se sonroja al notar su mirada, apartando la cara.
—Pero deberías vestirte primero.
—Nah... ¿Para qué? Así quizás pueda meter unos calzoncillos divertidos sin que lo notes —abre las puertas.
—France! —protesta.
—Debes haber guardado ALGO de lo que te he regalado —riendo.
—Están en la otra puerta —se lleva las manos a la cara, mirándole por entre los dedos.
— ¿Esta? —se ríe girándose y abriéndola—. Ja! Lo has guardado.
—Yes... shut up! ¡No es por lo que tú piensas! —aprieta los ojos entre sus dedos.
— ¿Entonces?
—Yo... no... Iba a tirarlo... es decir... es... bueno...
—Pudiste haberlo regalado. Es ropa buena —se ríe burlón.
— ¡No iba a deshacerme de ello! ¡No me deshago de mis cosas! —protesta.
—No te deshaces de NADA —sonríe y empieza a sacar unos trajes del closet y unos suéteres LISOS.
Los ojos verdes le miran dejarlos en la cama, perdiéndose un poco con el movimiento de Francia en general, que se gira de nuevo al closet, "ignorándolo".
—Camisas buenas ¿Dónde hay?
Inglaterra en su mundo. Francia sonríe un poco más y saca unas del closet, procurando moverse lo más naturalmente posible. Sacando cosas y más cosas.
—Bien. Voy a hacer lo que pueda con lo que hay.
—Eso no me gusta —protesta volviendo en si al cabo de un rato sin saber ni siquiera de qué habla, solo porque hace mucho rato que no se queja.
— ¿Qué es lo que no te gusta? —pregunta sabiendo bien que no es nada.
—Ehm... —parpadea y mira a las prendas de su al rededor por encima de la cama.
—No te inventes una, rosbif, solo porque no sabes, porque estas distraído.
—No estoy distraído, me refiero a eso... no... No hay nada de rombos, he prometido llevar todo lo que tengo con rombos —replica frunciendo el ceño y sonrojándose de nuevo.
Francia se gira al closet y toma de ahí, sin rebuscar, su suéter favorito de rombos.
—Ahí tienes.
En cuanto se da la vuelta, Inglaterra vuelve a perderse... y se cubre la cara con las manos.
—Quoi? ¡Tiene rombos! —sin entender.
—W-What? —se sonroja con la cara en las manos sin mirarle.
— ¡Pues este suéter!
Abre los dedos y un ojo verde para mirar entre ellos y debe ver los rombos únicamente que Francia tiene extendidos frente a él.
—Ahm... yes... OK —acepta, el francés le toma de los brazos para quitarle las manos de los ojos.
—Te distraigo.
Inglaterra parpadea y le mira a la cara.
—Lo hago, te gusto —sonríe. Él se sonroja mucho más y un escalofrío recorre su espalda.
— ¡NO ES VERDAD! —chilla.
—Sí que lo es —sonríe.
—O-OF COURSE NOT! —intentando conseguir seguridad, sin dejar de estar sonrojado.
—No es un pecado, ¿sabes? —le acaricia la cara.
—But... but... you... vístete, bloody hell! —ordena apretando los ojos, temblado un poco.
—Nah! Es más divertido así —va hasta el closet y se pone a buscar... Zapatos. Inglaterra se mete bajo la colcha echándosela por la cabeza, dispuesto a no ver nada más y pensando que luego ya lo ordenará todo.
Francia se ríe un poco y termina de sacar zapatos y cinturones.
—Ya está todo, ahora tú lo guardas en la maleta, ¿qué tal?
El británico saca una mano y hace un gesto vago de asentimiento y desinterés sin ver nada.
—Como te vea algo que yo no haya sacado... —apunta con un dedo.
—No has elegido la ropa interior... la elegiré yo mismo y me pondré los calcetines disparejos a propósito solo que para provocarte pesadillas ¡y tú no podrás hacer nada! — suelta riéndose medio maligno desde debajo de la manta aun. Francia se le acuesta sobre la cobija.
—No lo harás.
—Eeeh! —protesta moviéndose desde abajo, tratando de tirarle de encima suyo.
—Y no puse ropa interior a propósito —se ríe.
— ¡Ni te creas que voy a ir sin ropa interior, Frog! ¡Solo cuando llevo el kilt!
—Y nunca te lo has puesto para mí, ni me lo recuerdes.
Inglaterra traga saliva desde debajo de la colcha callándose. Francia sabe que dijo algo mal de nuevo y deja de moverse.
En realidad se ha acordado de Estados Unidos, por supuesto, y ha pensado que bueno, de hecho ahora tiene que vestirse... y luego ha pensado que igual va a ver al niño que va a pensar que lo que quiere... es marcha con él... que no la quiera pero...
Francia le sale de encima.
—Voy a vestirme y a hablar a Espagne.
—Ehm... wait! —pide a la desesperada. Él se mantiene sentado en el borde de la cama.
—Quoi?
—I...—saca las manos y se las pone en las caderas, aun con el resto de todo él bajo la colcha, los ojos azules miran las manos.
—Oui?
No contesta pero no se las quita y se sonroja bajo la colcha aunque Francia no le vea, lo que hace él es poner las suyas sobre las de Inglaterra, que da un saltito, tensándose, pero no las quita.
—I... I can...
—Quoi?
—Wear a Kilt... Now —susurra prácticamente, temblando un poco. Francia levanta las cejas y se sonroja, valorando si es capaz... por cuarta vez y hoy América va a acabar muy frustrado por lo que veo.
—No me tientes, mon amour —le destapa y le mira flipando un poco. Él se sonroja muchísimo.
—Porque... Well, ir a Berlin... Angela Merkel... T-Todos los germánicos y el G8 y... Podría... Es decir, no por ti, es porque podría considerarse necesario ir de gala —busca cualquier excusa por haberlo propuesto.
—Creo que es importantísimo y necesario por completo.
—Ehm... —se sonroja otra vez, apartando la vista—. Ehm... O-OK... —vacila muy nervioso, le suelta y vuelve a taparse con la colcha mientras Francia le mira aun sin creerlo.
— ¿Vas a ponértela... ahora?
—Tienes que salir del cuarto —pide desde debajo de la colcha sin poder creer que vaya a volver a hacer esto.
—Oh... ¿en serio?
— ¡Tienes que salir igual, no voy a vestirme contigo aquí!
— ¿Por qué no? —le mira desconsolado el muy chantajista.
—¡Por que no! Es... Indecoroso y tú eres un degenerado y...
—No es indecoroso... ¡y no soy un degenerado!
—En cualquier caso, ¿no tenías que llamar a Spain o no sé qué? Pues largo —se da la vuelta bajo la colcha y hace presión con el pie contra su muslo para que salga de la cama. Francia sonríe y se levanta.
—Voy a hablar con Espagne y... —le mira de reojo—. Ahora nos vemos. No sé si sea la mejor idea llegar a Berlin con kilt, pero no tengo inconveniente alguno en verte con él antes de que nos vayamos —sonríe.
— ¡Claro que voy a llegar a Berlin en Kilt! ¡Para eso voy a ponérmelo! —protesta sacando la cabeza para mirarle. Francia le mira y se ríe un poco.
—Bien —sale de la habitación tomando sus pantalones del suelo. Inglaterra se queda en la cama mirándole salir y luego se lleva las manos a la cara y se esconde bajo la colcha con los ojos muy abiertos diciendo "porlareinaporlareinaporlareina".
Francia sonríe sacando el teléfono de sus pantalones y tras un suspiro y con cara de felicidad, se va al salón y marca el teléfono de España.
¿Cómo... Cómo demonios ha podido no acceder... PROPONER ÉL ir en bloody Kilt?! Ya no solo lo que pasara cuando América le vea... How in the hell va a llegar a Berlin?! No es como que este muy necesitado como para tener que excitarse por todo, pero sin la sujeción adecuada y con Francia acariciándole y hablándole y moviéndose y existiendo en general a su alrededor... Lloriquea un poco con la cara hundida en el colchón.
Nadie le contesta a Francia a la primera, así que vuelve a intentar, yendo a la cocina y empezando a buscar algo que comer.
Si es que te metes en unos líos tu solo, Inglaterra... ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!
