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Poca simulación y mucho juego
¿Habría salido el profesor Snape del aula?
¿Les estaría mirando?
¿Por qué narices estaba besando a Malfoy con tan poco… remordimiento?
- Mafoy, te informo que estoy cerca de la diana – susurró Hermione separándose del pegajoso del rubio. Con una mano señaló a las partes bajas de Draco y este enseguida retrocedió con miedo.
- Granger Granger, si parecía tonta cuando la compramos – dijo cruzándose de brazos creyéndose superior – No sabía que besaras con tanto ímpetu.
- Mira Malfoy, punto número uno: no he sido yo quien te ha besado, has sido tú que tienes demasiada cara dura.
- Y no sabes lo que cuesta mantenerla intacta – le cortó rozándose una mejilla.
- Punto número dos¿por qué narices lo has hecho? – exclamó Hermione arrepintiéndose de lo ocurrido.
- Te informo de que si no te hubieras apartado de la puerta, no tendría que haber pasado. Estábamos en la posición idónea para que no se nos viera… besándonos.
- ¡Ah! Perfecto. Y por eso me tienes que plantar un morreo¿verdad? – Draco sonrió de nuevo. Le encantaba poner nerviosa a Granger.
- ¿Te ha gustado, eh? – le preguntó acercándose sigilosamente a ella. Ella alzó una mano poniéndola en su hombro para parar su iniciativa.
- ¿Qué, perdona? Si no te he pegado una patada en tus partes, cosa que me habría gustado hacer – comentó – es porque hubiera perdido la prueba – atajó rápidamente. ¿Gustarle¿Gustarle besar a Malfoy?
- Sí, claro. Ahora te interesa el concurso¿verdad? – Draco negó con la cabeza – Granger, Granger, si te atraigo no tienes por qué negarlo. Solo habría un problema: estarías al final de la quilométrica lista de chicas que ansían algún día quedarse a solas conmigo – dijo con ego. Hermione se puso roja como un tomate. Sentía las orejas coloradas, las mejillas coloradas y los labios demasiado juntos como para poder hablar.
- Malfoy, te la vas a cargar – le amenazó señalándole con un dedo.
- Espera, que tiemblo – respondió mostrando sus manos.
Hermione le miró con cara de asco y se fue de allí lo más rápido posible, no sin antes dedicarle unas bellas palabras de despedida.
- Malfoy. Juro como que me llamo Hermione Jane Granger que ganaré ese concurso¿te ha quedado claro? – le gritó desde el final del pasillo. Draco le respondió a modo de saludo general.
- No lo dudes, Granger. Pero ten cuidado, hay que hacer las pruebas correctamente. Si se dice simular es simular, no meter la lengua hasta la campanilla – Y le guiñó un ojo.
- ¿Sabes qué, rubio oxigenado¡¡Tienes tanta… idiotez en tu cuerpo que no eres capaz discurrir por ti mismo!!
- Lo que tú digas, Granger – musitó Draco con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡¡Vete a la mierda!!
Draco alzó una mano mientras caminaba en dirección contraria a la morena.
La morena que había besado a Draco Malfoy, y no de forma inocente si se puede decir. ¿Cómo había podido hacer algo así? Ella, la perfecta estudiante, la que siempre le critica, la que nunca había querido presentarse a ese concurso…
La que le había besado.
Si no fuera porque estaba un poco ofuscada en ese momento, Hermione habría pensado que por lo menos había algo bueno en eso: Había besado a Draco Malfoy, y eso no se conseguía todos los días.
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- Ha sido odioso. La peor experiencia de mi vida. Peor incluso que cuando me presenté a las pruebas de Guardián, Harry. Es una víbora, no se cómo la he podido soportar. ¡Enfrente de Sprout! Maldito concurso, maldita prueba, maldito él… - Harry vio con miedo cómo Ron señalaba a Malfoy con un cuchillo bien afilado. No tardó en hacer que lo bajara.
- Tranquilízate Ron, es un juego – Ron le miró con odio y siguió comiendo sus croquetas.
- Claro, como san Potter ha tenido que besar a la bella de Daphne no tiene problemas, claro. Gracias por entenderme amigo – le contestó con rudeza. Harry se encogió de hombros y siguió con su comida. Hermione no tardó en aparecer, tan alocada como siempre. Con el pelo un poco más alborotado de lo normal. Demasiado alborotado, pensó Harry.
Ella se sentó a trompicones y extendió sus libros en la mesa apartando la comida que Ron intentaba ingerir.
- Pada hafer efo vete a la biblioteca – le masculló Ron. – Ahora me tenfo que levanftar para cofer la comida – Y reprimiendo un suspiro levantó su culo de la banqueta para intentar coger un muslito de pollo.
- En fin, para qué vamos a discutir. Lo que no tiene remedio, no tiene remedio – admitió Hermione bajando la vista y centrándose en su redacción de Pociones.
- ¿Desde cuando haces aquí los deberes? – le preguntó Harry. "No quiere ir a la biblioteca, no quiere discutir con Ron, nerviosa problema" pensó el moreno. Hermione se limitó a mover la cabeza como si estuviera atendiendo en una clase. – Hermione… ¿qué has hecho?
- ¿Qué he hecho Harry? – le preguntó sonriendo como si nada.
- No se, te veo rara – Hermione empezó a mover los dedos con insistencia y a mirar a un lado y a otro. Se giró en un acto impulsivo y ahí estaba él. El egoísta, pulcro y arrogante Malfoy. Tuvo toda la cara de lanzarle un beso al aire a Hermione. Ella se giró más rápido aún y entrecerró los ojos para olvidar la escena. Él, ella… Snape. Su vista se desvió automáticamente hacia la mesa de los profesores. Snape leía tras su cortina de pelo grasiento algo que parecía un libro. Justo en ese momento alzó la vista y miró a Hermione. Ella titubeó un momento y volvió la cabeza hacia Harry.
- Antes de que vinieras estábamos hablando del concurso y la prueba. ¿Ya lo has hecho con Malfoy? – le preguntó Harry. Hermione creyó haber oído mal. Pensó por un momento que Harry estaba loco o que se había tomado algo de más. – Que si ya has hecho la prueba.
Entonces Hermione respiró un poco más tranquila.
- Podías haber especificado un poquito. Menudo susto – le respondió entrecortadamente.
- ¿En qué estabas pensando, pillina? – se atrevió a preguntar Ron. Pero se calló cuando vio la mirada que le echó Hermione.
- Ron, anda, come. Todos nos sentiremos mejor si lo haces.
- ¿Y? – le cortó Harry.
- P-Pues... la verdad es que… resulta complicado, pero… - calló de repente mirando a la mesa de los profesores -¿No os habéis dado cuenta de lo mal que nos miran Snape, McGonagall y Sprout? – murmuró tapándose la boca con la mano.
- Normal. Yo he tenido que hacer la prueba enfrente de Sprout, y Harry ha tenido que hacerlo frente a McGonagall. Pobrecitas, se habrán traumatizado – concluyó el pelirrojo sin darle demasiada importancia.
- Se van a dar cuenta. Y cuando se den cuenta, se nos va a caer el pelo a todos. A t-o-d-o-s – dijo arrastrando cada letra – Pero sobretodo, a ese – y señaló por encima de su hombro a Malfoy.
- Bah, tonterías. ¿No está siempre Dumbledore que si la unión de las casas, que si Gryffindor, que si Slytherin¡Encima que ayudamos! – exclamó Ron.
Hermione negó con la cabeza y siguió a lo suyo. Pociones: la Amortentia. ¿Por qué Amortentia¿Por qué relacionado con el amor? Quería olvidar todo lo ocurrido aquella tarde y su cabeza no hacía más que jugarle malas pasadas.
.Amortentia igual a poción. Poción igual a Snape. Snape igual a Malfoy. Malfoy igual a gilipollas.
¿Por qué tenía que haber pasado?
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- Pomona, estoy muy preocupada- murmuró Minerva entre sorbidos.
- ¿Qué pasa Minerva?
- Esta mañana, cuando había finalizado la clase, al salir, me ha parecido ver algo que no es posible que sea real – musitó. Pomona se acercó más a su compañera.
- Cuenta Minerva.
- Creo que… he visto a dos alumnos besándose. – Entonces sin previo aviso, Sprout tomó el brazo de Minerva con fuerza. Sus ojos parecían platos, y su expresión daba miedo.
- Un Gryffindor y un Slytherin – dijo con rapidez. Minerva asintió y Pomona volvió a su sitio.
- Es extraño, Pomona. Ver a Harry Potter besándose con una Sltyherin. ¿Desde cuándo esas amistades entre las dos casas?
- Yo esta mañana he visto al pelirrojo de Weasley con la señorita Parkinson – Minerva se llevó una mano a la boca, asustada de lo que acaba de oír.
- ¿Weasley? – Pomona asintió.
- Y eso no es lo peor. Ayer ya vi a la señorita Lovegood y al señorito Zabinni inmersos en una… complicada situación – dijo en un leve murmullo. Minerva no pudo evitar buscar con la mirada a sus alumnos de Gryffindor.
- Habrá que comunicárselo a Dumbledore – admitió la profesora de Transformaciones.
- A Dumbledore no le va a importar, Minerva. Y sabe, la unión de las casas. Creo que hasta se pondrá contento – le replicó.
McGonagall, que no sabía muy bien qué hacer, se levantó y caminó hacia la puerta del Gran Comedor para ir al despacho de Albus.
Mientras tanto…
- Oh por Merlín, Harry, McGonagall viene hacia aquí – exclamó de repente Hermione. Harry alzó la vista de inmediato y allí vio a la profesora, caminando tan erguida como un flamenco y avanzando por el lado en que se encontraba Harry.
- Corre dame el profeta – le pidió enseguida. Hermione le entregó el periódico rápidamente y Harry se agachó tanto enfrente de él que a nariz le rozaba el papel.
- ¿Qué nabices eztaf faciendo, Harry? – balbuceó el pelirrojo. Hermione le pegó una patada por debajo de la mesa. A Ron casi se le cae toda la comida de la boca del dolor.
Pasa McGonagall.
Hermione "haciendo" sus deberes.
Ron demasiado dolorido como para poder discurrir lo que estaba pasando.
Harry demasiado pegado al periódico para darse cuenta de que la profesora estaba pasando.
- Qué susto me he pegado – murmuró Hermione con alivio.
- Alivio para mí – le respondió Harry.
- ¡¿Alguien me puede explicar lo que está pasando?! – exclamó Ron cabreado. Pero la expresión de incertidumbre de Hermione le hizo callar. Luego Hermione empezó a gesticular algo que Ron no logró entender, o porque Hermione empezaba a volverse loca o porque Ron estaba demasiado aturdido.
- ¡Sprout! – Le gritó por lo bajo.
Y por ahí iba la profesora bajita y regordeta Pomona Sprout, yendo exactamente por el mismo sitio que antes había pasado McGonagall. Ahora era Ron el que se escondía y no Harry. Hizo como si se resbalara y se escondió bajo la mesa de Gryffindor. A Hermione le entró la risa tonta y cuando la profesora pasó por su lado les miró con indiferencia simulada, porque estaba claro que quería buscar a Ronald Weasley para reprocharle aunque fuera con una mirada.
- Ya Ron, puedes salir – Lo primero que vio Hermione fueron unos cuantos pelos alborotados que sobresalían por encima de la mesa. Ron tenía la cara blanca, y suspiró de alivio cuando se aseguró que la profesora se había ido ya.
- Nunca me había agradecido tanto a mí mismo de no haber cogido Herbología – admitió posando la cabeza sobre la mesa.
Hermione se rió por el comentario de su amigo, pero su risa se vio sofocada por algo mucho peor que ver a McGonagall o ver a Sprout.
Ahora era el profesor Snape quien se levantaba.
¿Es que se habían puesto de acuerdo?
- Bueno chicos, me voy a la biblioteca – dijo apresuradamente.
- ¿Ahora que me has amargado al comida? – le espetó Ron a la cara.
- Muy gracioso Ronald. Me pregunto quien te dejara los deberes esta noche – se preguntó así misma, deleitándose de la cara que en esos momentos ponía Ron. Parecía un cuadro.
Guardó todas sus cosas y antes de que Snape pasara por al lado de su sitio ocupado en la mesa de Gryffindor, ella ya se había marchado, escuchando de lejos los chillidos de Ron: "¡Era una broma¿No lo habrás dicho en serio, verdad?"
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- Así que has besado a Granger – concluyó Zabinni.
- Exacto. Si hubierais visto su cara. Fue impresionante – se apresuró a decir Draco, saboreando cada palabra.
- Si llego a saber que haces esa prueba Draco no me presento. Yo, Pansy Parkinson besando a esa… basura de Weasley. Me dan escalofríos de solo recordarlo – musitó Pansy. Draco giró su cuerpo en el sillón para tener a su compañera de cara.
- ¿Has besado a Weasley? – preguntó lleno de satisfacción.
- No me hace gracia Malfoy, que lo sepas. Estábamos discutiendo, para variar, fuera de los Invernaderos. Y justo en ese momento ha salido Sprout y el imbécil de Weasley se me ha ehchado encima – Para ese momento, Malfoy y Zabinni se estaban partiendo el culo en su cara, y la marisabidilla de Pansy se estaba poniendo roja - ¿Podéis parar ya? – Draco se limpió una lágrima.- Te recuerdo que tu has besado a la sangresucia – le echó en cara.
- Es diferente. ¿Y te ha gustado?
- Eso ya es pasarse de la raya Draco Malfoy – le amenazó Pansy señalándole con un dedo. Draco alzó las manos en señal de protesta.
- Es una pregunta – le contestó con prudencia.
- Pues métete tus preguntas por dónde te quepan – le encaró Pansy.
- Tranquila, lo sabré – Parkinson alzó una ceja y Blaise empezó a prestar un poco más de atención en la conversación.
- ¿Ah sí? – Draco asintió - ¿Y cómo, si se puede saber?
Malfoy metió una mano dentro de su túnica y sacó una botellita de un color transparente que no llevaba ninguna etiqueta. Pero era una poción tan conocida y que la habían hecho tantas veces en ese curso, que Pansy y Zabinni casi se desmayan al verla.
- V-Vas a… ¿u-utilizarla? – balbuceó Pansy.
- Digamos que me he dado una vuelta esta mañana por las cocinas.
Comento mu rápido, que en cuanto me descuido mi padre me echa XD
Que Draco no es tan tonto como lo pintan, que tiene sus truquitos. En el próximo chap veremos a todos confesarse por culpa de la pocioncita esa. Y mis pobres profesoras ;; Las pobres pensarán que están locas cuando vean a to quisqui besándose xD
No he podido evitar poner la frase de¿Lo has hecho con Malfoy? XDD
Espero que os haya gustado, y que la tardanza no se haya hecho muy larga
Muchos besos!
SilianMo0Re
