Calle de la Hilandera. Cokeworth. Noviembre de 1978.

Rabastan tenía el costado izquierdo manchado de sangre, su cara, pálida y grisácea, tenía un profundo corte que bajaba desde la base de su ojo derecho y se perdía hasta la el final de su cuello. El muchacho no dejaba de convulsionar y entre sus párpados sólo se veían dos estrechas franjas blancas de globo ocular.

Barty y Evan le sujetan con fuerza los hombros, intentando frenar las sacudidas de su cuerpo. Regulus, al que se le había ocurrido acudir a Severus Snape en busca de ayuda, estaba intentando en ese momento desgarrar la camisa de su amigo para poder apreciar con más claridad las zonas dañadas.

Snape estaba trasteando entre sus cacharros de pociones mientras tanto, buscando el modo de hacerse cargo de las heridas de Lestrange.

—Date prisa Snape—Rogó Barty. También tenía un corte bastante feo en su barbilla, pero era evidente que ni se había percatado de ello, toda su atención estaba puesta en Rabastan.

—Hago lo que puedo Crouch—Se defendió, entre dientes—. No contaba con que cuatro maníacos me despertasen en mitad de la madrugada para jugar a los sanadores…¡Aquí está! —Celebró, alzando una pequeña botella de cristal con un líquido oscuro dentro.

—¿Crees que estaba entre mis planes venir a este mugroso barrio muggle con mi mejor amigo desangrándose? —Espetó, soltando a Rabastan y plantándose en dos zancadas frente a Severus—No me fío de ti ni un pelo. Si no fuera porque no podemos ir a San Mungo y por que Reg cree que vales para algo más que no sea incordiar, ni por todo el oro del mundo estaría aquí.

—Yo también te aprecio, Crouch—Respondió el otro, con una mueca de aburrimiento— Y ahora deja de hacer el imbécil, quítate del medio y déjame salvarle la vida a Lestrange—Le apartó de un empujón—, Black enséñame las heridas—Pidió, inclinándose sobre el pecho descubierto de Rabastan, analizando sus lesiones con fría expresión.

—¿Deberíamos avisar a Rodolphus? —Le susurró Evan a Regulus al tiempo que Severus abría un pequeño vial que rezaba "esencia de díctamo".

—No, Rabastan nos cortaría las pelotas.

—¿Qué vas a hacer, Snape? —Preguntó Barty, a la defensiva, interponiéndose entre ambos.

—Déjale trabajar—Mandó Regulus, poniéndole a su amigo una mano en el pecho y alejándole del otro brujo—. Sé que estás cabreado pero deja de pagarlo con Snape, es de los nuestros y Rabastan le necesita—Advirtió con seriedad.

A su vez Snape vertió tres gotas de poción en cada una de las sangrantes heridas de Rabastan, un humo verdoso salió desde el interior de los cortes y, cuando este se hubo disipado, habían dejado de sangrar. El torso del chico pasó a tener el aspecto de una herida de varios días, y una fina capa de piel nueva cubría lo que momentos antes era carne viva.

—¡Uau! —Exclamó Evan, impresionado.

Snape satisfecho consigo mismo le dedico al grupo una sonrisa altiva.

—Llevadle a la habitación del final del pasillo a descansar—Ordenó—. Tiene que recuperar fuerzas antes de que volváis a desapareceros—Miró a Barty, con burla—. Parece que vais a tener que pasar en este mugroso barrio muggle más tiempo del planeado.

—Barty, acaba de salvarle la vida a Rab—Le recordó Evan por lo bajo al ver a su compañero apretar los puños contra su costado.

—¿Las heridas están curadas? —Preguntó Regulus.

—Las del pecho y costado sanarán, será como si nunca le hubiese alcanzado ningún hechizo perola del rostro…—Snape hizo una pausa—Le quedará cicatriz. Es una zona más delicada y temo que si practico algún hechizo de curación a mayores podría afectarle al ojo—Se cruzó de brazos, esperando algún reproche.

—No te preocupes Severus, has hecho lo que debías hacer. Esto seguro de que en cuanto despierte Rabastan te lo agradecerá—Respondió Regulus, antes de que se le ocurriese a Barty saltar de nuevo. Entendía que el chico estuviese alterado y preocupado por Rabastan pero debía centrar su enojo en la Orden del Fénix, que eran los responsables de su estado, no en Snape—Evan, Barty, subidle a la habitación.

Con cuidado los chicos cargaron a Rabastan por las escaleras, bajo la atenta mirada de Snape.

Ya a solas con Regulus el joven aprovecho para preguntarle que diantres había sucedido.

—Nos descubrieron merodeando los alrededores de Hogsmade—Relató, dejándose caer contra uno de los mullidos sillones de la salita—. De la nada estábamos rodeados. Era la Orden del Fénix—Snape le sirvió una copa de Whiskey de Fuego, Regulus la bebió de golpe sin muchos miramientos.

—¿Tu hermano? —Dijo el otro brujo, no sin cierto retintín, quizás buscando provocar a Regulus o quizás por la animadversión que sentía hacia Sirius Black. Regulus no lo sabía.

Sin embargo, si las miradas matasen, Snape estaría ya más que enterrado.

—No.

—¿Reconocisteis a alguno?

—Los Prewett—Alzó el vaso, pidiéndole a Snape que le sirviese más bebida—También estaba Moody cómo no, ese viejo chiflado no se pierde una—Bebió de nuevo—, pero creo que Evan consiguió hacerle un buen tajo en la pierna antes de salir de allí—Sonrió, esa media sonrisa suya tan característica que solía dibujársele inconscientemente al hablar de Rosier—, tiene buena mano con las artes oscuras, así que dudo que pueda arreglárselas con unas gotitas de díctamo—Se recostó contra el respaldo, echando hacia atrás la cabeza, entrecerrando los ojos y dejando escapar toda la tensión que había estado acumulando hasta el momento.

—¿Por qué decidiste traerle hasta aquí y no acudir a Meadowes? —Snape se sirvió otra copa—. En fin, es aprendiz de sanadora ¿no? Yo solo soy el experto en pociones, ella podría haberlo hecho mejor.

Black bufó por lo bajo.

—Sé que en verdad no estás menospreciando tus conocimientos Severus y lo único que quieres es que los alabe. Has salvado a Rab y sabes de sobra que es una deuda que no olvidará—Alzó la cabeza—Además si hubiésemos acudido a Dorcas, Rabastan nos cruciaría el culo por permitirle verle así.

Snape se levantó de golpe.

—¿A dónde vas?

—A dormir, que es lo que estaba haciendo antes de que os presentaseis aquí dispuestos a echar mi puerta abajo—Le miró de arriba abajo—. Podéis pasar la noche aquí si queréis, mañana volveré a examinar a Lestrange y si ya está mejor podréis largaros.

Regulus volvió a acomodarse en el sillón.

—Gracias—Le murmuró.

—Lo que sea, pero en serio Black, acudid a Meadowes a la próxima. El ego de Lestrange podrá soportarlo.

No hubo respuesta, Regulus estaba ya roncando antes de que Snape terminase siquiera la frase.


Nota: A pesar de que en los libros se nombra que Snape solía juntarse en el colegio con Rosier, en mi canon mental tiene sentido que haga mejores migas con Regulus antes que con los demás.

Nombro en este cap. a Dorcas Meadowes por primera vez, sabemos que era miembro de la O.F y que el propio Voldemort fue quién acabó con ella, así que para mí lo más lógico es que Dorcas fuese una espía y Voldy acabase descubriéndolo. Hablaremos de eso más adelante.

¿Nos leemos en los reviews?