Maybe I'll find out something new, maybe I'll end up just like you

Cuándo se levanta por las mañanas, lo primero que Remus hace es abrir las cortinas. De par en par, para que entre toda la luz del día. Haciendo caso omiso de las protestas de sus tres amigos, que todavía apuran los últimos minutos de sueño, y los constantes Lupin muérete cortesía de mañana le da por ponerse a pensar más temprano de lo habitual, tumbado en su cama. Lleva semanas con un mal presentimiento, ese constante malestar de que algo está sucediendo o a punto de ocurrir. Es un lobo, huele el peligro a kilómetros de distancia, y podría decir con total seguridad que su vida va a cambiar. Ya no habrán más mañanas tranquilas cómo esas. Sin hacer ruido se desliza fuera de la cama, pasa al lado de la de Sirius (que ronca profundamente, tanto que en opinión suya le debe oír hasta Dumbledore en la otra punta del castillo) y se asoma a la ventana. Todavía no ha amanecido, pero en el cielo se pueden apreciar los trazos del sol y un nuevo día se alza por detrás de las montañas. Las nubes adquieren un curioso tono rosado, semejante al algodón de azúcar, que hacen que a Remus le den ganas de alcanzarlas y llevarse a la boca ese suave tejido.

-En qué piensas. -Sirius se ha escabullido de la cama y ahora se encuentra a su lado, parpadeando aún medio dormido y con una sonrisa cansada en la cara. Está guapo, mucho. Todo sería más fácil si el condenado no tuviera motivos para presumir, pero es que mírale. Bosteza y se echa el pelo hacia atrás sin ganas.

- En las nubes, me gustaría comerlas -Sirius suelta una carcajada perruna y le mira divertido- qué pasa, me gustan.

- Ya, seguro que sí. Conozco esa expresión en tu cara, Lunático. Dime qué te pasa -el tono es despreocupado, pero tiene un matiz serio que Remus no puede ignorar. Suspira y se estira las mangas del jersey, un gesto muy usual en él.

- Dentro de poco ya no será posible hacer esto. Hablar cómo si nada, un mestizo y un sangre limpia -Sirius abre la boca para replicar pero Remus sigue antes de que le interrumpan- y no, no me refiero a ti ni a James. Hay más gente en Slytherin que está volviendo a los viejos conflictos. Dicen que hay un señor tenebroso, con el poder suficiente para..

El licántropo no llega a terminar la frase, porque de repente siente los brazos de Sirius rodeándole y atrayéndolo hacia si. Nunca ha sido muy de palabras, prefiere actuar a hablar, y en este caso no ha sido diferente. Remus lo sabe. Respira su olor, un poco a cigarrillos y a noches en vela, nota que también está preocupado pero trata de esconderlo. Por él.

- Yo también he pensado en ello. Que pronto mi familia tomará partido en la guerra y me obligarán a hacer lo mismo. Pero no lo haré. Así finalmente se darán cuenta de que no soy cómo ellos. No pienso dejar que os hagan algo, ni a ti ni a Lily. Puedo ser amigo de quien me de la gana y lo mismo digo por James. ¿Te crees que no daríamos nuestras vidas por ti?

- Yo también daría mi vida por vosotros, sin dudarlo un instante -Remus se separa un poco y le mira. Y sonríe cuándo comprende que Sirius lo ha entendido, que ha captado el mensaje escondido entre líneas. Lo que no se espera es que este le empuje suavemente contra la pared y, sin enterarse de cuándo o cómo lo ha hecho, le besa sujetándole el mentón. Es un beso espontáneo, un tanto brusco cómo el mismo Sirius, que hace que Remus tarde unos segundos en reaccionar hasta que corresponde y se condena a si mismo. Maldito Sirius, maldita existencia y maldita guerra. Están perdidos el uno en el otro, definitivamente. Ya no tiene remedio.

Yo también daría mi vida por ti, Canuto.