Capítulo 4:

This is our night, and we're feeling alive

Pasaron uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis días... al siguiente se terminaba finalmente parte del plan ¿Cómo habían sido los días que pasaron? Incómodos, realmente muy incómodos.

- Ten - decía Matt pasándole una taza con café al rubio.

- Gracias - decía sin siquiera mirarlo, lo que deprimía un poco al perrito.

- Hmm... ¿Sabes? Están dando una nueva película en el cine y dicen que es muy buena, deberíamos ir y...

- No tengo tiempo - interrumpiéndolo.

- Oh bueno... - y seguía con el aburrido trabajo.

Llego un momento en que Matt se arrepintió de haber confesado sus sentimientos, y claro, es entendible, Mello ni siquiera se atrevía a mirarlo a la cara, pero bueno, eso ya no sería por mucho, mañana es el último día, y Mail estaba seguro de eso... el último que lo vería.

- Mello - dijo con un tono bajo, serio y algo triste.

- ¿Qué? - seguía sin mirarlo.

- ¿Quieres ir al parque? - su tono de voz no cambiaba.

- No puedo ahora.

- ¿Y en un rato?

- No.

Matt dio un suspiro se levantó de su silla y con tono de voz bien firme tomó la cara del rubio y la volteó hacia él - ¿¡Quieres decirme de una vez que mierda te pasa! - Esa reacción cualquiera se la esperaría de Mello, pero no de Matt. Mello sólo abrió los ojos algo sorprendido, sintió algo de nervios que obviamente pudo ocultar y con un golpe sacó las manos del otro.

- No me pasa nada.

- ¡Ja! ¡Si claro! - dijo con sarcasmo - Me hablas más frío que antes, no quieres salir, y no te atreves a mirarme, ¿Cómo podría saber que te pasa si ni siquiera me miras?

- ¡Es que no quiero que sepas lo que me pasa! - gritó Mello.

- ¿De que hablas?

- ¿¡No lo sabes! ¿¡No sabes de qué hablo! ¿¡No que sabías tanto de mi! ¡Entonces adivina de qué hablo idiota!

- ¿Qué...? - hizo una pausa y siguió - ¡... si lo que te dije hace unos días te afectó tanto, tan solo olvídalo y sigamos siendo amigos! ¡Es lo que intento hacer yo! Al menos pon de tu parte.

- Imbécil... tu no lo entiendes - volviéndose a sentar y colocando su brazo derecho frente a sus ojos, tratando de que las lágrimas no cayeran.

- ¿Sabes? ¡No! No lo entiendo... no te entiendo.

- Yo no quiero ser tu amigo - dijo en voz baja sin sacar su brazo de sus ojos.

- ¿Qué?

- ¡Que yo no quiero ser tu puto amigo! - gritó poniéndose de pie y golpeando el pecho del otro con sus puños, no muy fuerte, pero tampoco muy suave - y si me conocieras bien sabrías mis verdaderos sentimientos, pero parece que no lo haces - sus lágrimas caían inevitablemente, el no quería verse tan humillado de esa forma, así que solo se dignó a darle la espalda a Matt y mirar hacia el piso, ya no tenía nada más que decir... pasaron ¿Diez? ¿Veinte? segundos... la verdad no lo sabía, pero sentía que cada segundo se hacía una hora, pero de repente...

Mello se volvió a sorprender al sentir los brazos de esa persona abrazándolo, abrió los ojos y lo primero que sus ojos vieron, fueron esos tan peculiares guantes negros.

- También te amo - dijo Matt, a lo que Mello se volteó y quedaron cerca... bastante cerca, Matt sonreía y Mello lo miraba - amo que me mires... y llámame masoquista, pero adoro que me grites - el rubio no tuvo tiempo de contestar, ya que el pelirrojo había puesto sus labios en contacto con los del otro, sintiendo ese dulce sabor a chocolate, y aunque a éste no le gustaba para nada esa golosina de cacao, en ese momento le parecía el alimento más apetecible que alguna vez podría haber probado.

Para Matt era emocionante el hecho de que esa persona le correspondiera en todo, podía sentir que confiaba en él, y eso dio paso a que él lo acorralara contra la pared, en ese acto se separaron unos segundos, Mello miró a esa persona y éste sonrió, lo tomó de las muñecas y siguió con el beso, después de todo, sería la primera y quizás la última vez que disfrutaría de la compañía y de la íntima experiencia del otro, y eso era algo que ambos tenían bastante claro.

¿La muerte se acerca? Eso ahora importaba una mierda, lo único que les importaba era estar cada segundo que les quedaba con el otro, entregarse y entregar por completo, dar todo de sí en esa última noche juntos... todo era tan... diferente... único... inigualable... perfecto. Era diferente estar con esa persona de confianza amándola, adorándola. Era único ese momento especial, el momento tan esperado, tan ansiado por ambos. Eran igualables esos delicados besos y caricias que producían sentir un toque de estática en el cuerpo del otro. Era perfecto... simplemente todo era perfecto.

As my life flashes before my eyes

I'm wondering will I ever see another sunrise?

So many won't get the chance to say goodbye

But it's too late to pick up value of my life

Abrí mis ojos lentamente y pude notar los rayos de sol que alumbraban a través de mi ventana, lo primero que hice fue mirar a mi lado en la cama... nada. No sería tan estúpido como para pensar que fue un sueño, así que sólo me quedo preguntarme ¿Dónde rayos se metió mi rubio? Bueno, ahora si podía decirlo así, mi rubio, mío... sólo mío... pero aún así... ¿Dónde esta?

Me levanté y me fui a la ducha, abrí la llave de agua y apenas sentí el agua correr por mi piel lo recordé - es hoy - me dije a mi mismo... fue inevitable que algunas lágrimas brotaran de mis ojos, claro, esa persona ya había comenzado con su misión, ahora yo debía comenzar con la mía y probablemente jamás volvería a verlo. Triste, lo sé.

Salí de la ducha y partí a mi habitación para buscar mi ropa, me senté en la cama para ponerme mis botas y junto a mí pude notar un trozo de papel blanco, lo tomé y por el reverso tenía una nota 'recuérdalo: mantente con vida'.

ooooo


Bueno, ahí finalmente me encontraba, rodeado de unos cuarenta guardaespaldas malhumorados que se creen superiores, cada uno de ellos me apunta con un arma... ¡ja! si supieran que solo una bala basta para matarte, no esas cuarenta... creo que este realmente es el final de mi historia, es triste, no tuve oportunidad de decirle adiós a la única persona que realmente me importa...

Wow, los rumores son ciertos... puedo ver mi vida pasar frente a mis ojos... bueno, suficientes recuerdos por ahora, creo que ya es hora de que...

- ¡Idiota! - no puede ser... de repente entre unos de los guardaespaldas se corrieron asustados y entró esa persona en motocicleta... la cual paró junto a mi y se quitó el casco - Imbécil... ¿¡Qué acaso no conoces lo que significa mantenerse con vida! - me decía furioso... yo estaba en estado de shock, se bajó de su asiento, se acercó a mí, me tomó del cuello de mi chaqueta y comenzó a sacudirme, se veía bastante furioso y... triste - ¡es tu culpa idiota! - veía sus ojos cristalizarse - ¡todo esta arruinado!

- ¿Por qué estas aquí? - pregunté reaccionando finalmente, estaba asustado y preocupado, los guardias aún apuntaban con sus armas.

- Porque... - ahora me soltó y miró hacia el piso sin decir nada, pude ver como una lágrima cayó desde sus ojos hacia el frío piso.

Una sonrisa salió de mis labios y estos mismos fueron los que acerqué hacia el rostro de mi mejor amigo (o quizás más), lentamente... él me miró, y fue cuando lo besé, él se alejó inmediatamente.

- ¿Qué mierda estas haciendo? - miró hacia los guardias.

- ¿Por qué te preocupas por ellos? Si de todas formas, esta será quizás la última vez que nos veamos - yo seguía con mi sonrisa... aunque mi muerte se acercara, estaba con esa persona, era emocionante el hecho de que sabía la razón por la cual esta aquí... por mí. Él me volvió a mirar, pero siguió sin moverse, comprendí que su orgullo no le permitía dar el primer paso, así que esta vez lo volví a hacer yo... acerqué mis labios a los suyos, hasta que estos hicieron contacto, sentía frío, ¿Pero qué importa? Lo besé como si fuera la última vez y la sensación de que él me correspondiera era algo inigualable...aunque de todas formas, esta sería la última vez, esas personas que nos rodeaban y que no me importaban para nada, les dí menos importancia aún... no me interesaba que nos miraran, que nos aborrecieran... nada... simplemente, para mi no estaban ahí...

- ¡Ahora! - gritó uno de ellos, a lo que ambos nos separamos despacio y pegamos nuestras frentes, yo mantenía mis ojos cerrados y creo que él hacía lo mismo... mis manos estaban en su cuello y las de él en mi rostro... ya no sentía frío..., y fue en ese momento cuando pudimos escuchar ese sonido tan peculiar... aproximadamente unas cuarenta balas dispararse, las cuales solo pude sentir incrustarse en mi espalda, ardiendo de dolor, sintiendo como cada bala traspasaba por mi cuerpo, y toda mi sangre era desparramada por el piso... sin querer abrí mis ojos, y miré hacia el frente y ahí estaba él... en exactamente la misma situación que yo... definitivamente el dolor más grande no es ser baleado hasta la muerte... el dolor más grande es ver a la persona que amas siendo baleada hasta la muerte... viendo su rostro expresar dolor... nuestras frentes dejaron de tocarse, y caímos... mis ojos ya tristes lo veían a él, y sus ojos tristes me veían a mi... recordé esas palabras que le dije en un principio 'si tu mueres, muero contigo'... pero creo que esto fue al revés, yo iba a morir... y él murió conmigo.