El Demonio Uchiha

CAPÍTULO 4

*O*O*

— ¡Estas maldito!

Los ojos de Hinata buscaron velozmente a la derecha para ver quien lanzaba esa blasfemia, pero las docenas de rostros mirándola parecían igualmente culpables.

Al lado de ella, Itachi bajó su mirada, evitando la acusación y la rabia creciente en el aire. Él sabía que no era bienvenido en aldea de Kumogakure. Ellos tenían miedo de él.

— ¡Vuelve al infierno que te parió!

Esas personas querían paz, sin importar cuanto les costase.

— ¿P-por qué ellos lo odian U-uchiha San? — Hinata tiró de su capa. — Pensé que el líder de la aldea era su amigo.

Cuando Itachi levantó sus ojos y encontró la mirada infantil de ella, el deseo súbito de sonreír casi lo dominó. Lo sorprendió que mientras esa gente le recordaba muy dolorosamente en lo que se había convertido, la ternura de Hinata podía suavizar su corazón negro.

—No todos me odian. Son sólo los Uchiha los que me insultan.

Ella se detuvo, parándolo a él también, colocando su mano sobre su capa. Sus ojos se abrieron aún más, e Itachi se permitió un momento para alegrarse con el conocimiento de que ella no sabía verdaderamente quien era él. Hasta donde ella estaba enterada él era simplemente el líder de Akatsuki y del Clan Uchiha, culpable de lo mismo que cualquier otro Uchiha. Y una parte de él se alegraba de eso. Ella no sabía de la sangre que cubrían sus manos. Que le cubría todo el cuerpo. Debía decirle a ella la verdad, pero la verdad era muy dura y fea, y cambiaría el modo en que ella lo veía.

— ¿Su propia familia lo odia? ¿P-por qué? — Ella preguntó tímidamente.

Un mechón negro azulado oscureció la bella curva de la mejilla de ella. Su mentón erguido hizo que él quisiese inclinarse hacia abajo y besarla tiernamente en la frente.

—Muchas de estas personas cambiaron sus apellidos y ahora viven aquí como Yotsuki. Ellos quieren que el mundo se olvide de nosotros. Yo continúo recordándole al mundo que nosotros todavía existimos.

— ¿Cómo se lo recuerda, U-uchiha San?

—Manteniendo nuestro nombre vivo y vengando las injusticias hechas a mi Clan. — Maldición, ella lo tentaba como nadie había hecho antes, a dar cuenta de lo que su apellido significaba para él.

La expresión de ella se suavizó brevemente, y él era la persona que ahora parecía débil.

—S-suena más como su héroe que como su enemigo.

Por un segundo, él quiso que ese momento durase para siempre. Pero las vidas que él había tomado por su Clan, y en nombre de venganza, eran una inquina demasiado grande como para ser perdonada. Apretó su mandíbula y retomó sus pasos nuevamente. Él era un marginal, un asesino, el Uchiha más temido de todo el Mundo Ninja, y cuya cabeza tenía el más alto precio. Él no era un héroe.

—Ven, súbase la capota de su chamarra — dijo él, tomando su pequeña mano mientras iba en dirección a la fortaleza de piedra con vista a la aldea. — No quiero que vean sus ojos, si lo hacen se darán cuenta que usted es una Hyuuga.

Ellos fueron encontrados justo fuera de la fortaleza por el Cuarto Raikage. Él era un hombre imponente, alto y de piel oscura con un gran cabello rubio, peinado hacia atrás, unas cuantas arrugas, los pómulos definidos, un pequeño bigote y la barba. Sus ojos eran color negro tempestuoso, pero cuando ellos se encontraron con los de Itachi, se suavizaron con cariño.

— ¿Cómo estás, Uchiha? — Él deslizó su mirada hacia Hinata y sonrió. Él sacó su brazo apoyado en el marco de la puerta para conducirlos dentro de la fortaleza. — Disfruten de las comodidades de mi casa abierta a los amigos.

Itachi colocó su mano en el hombro del jefe de la aldea.

—Debo rehusar tu oferta generosa. Sería una oportunidad de poner en peligro a tu gente. Sólo vengo para ver a tu mujer.

—Muy bien. — El Raikage levantó su palma para detener a dos de sus hombres que avanzaron para acompañarlo. — Por este camino.

Él llevó a Itachi y a su pequeña tropa en dirección a una cabaña en el extremo más lejano de la aldea.

Hinata retrasó sus pasos respecto a los dos líderes y se acercó a Deidara. Alrededor de ella, los habitantes de la aldea salían a sus puertas, atraídos por la presencia del líder alto y oscuro que acompañaba al de ellos. Hinata no miró a ninguno de ellos, pues sus miradas eran duras y desconfiadas.

Ella sabía que ambos los Hyuuga y los Uchiha tenían sus enemigos, pero no estaba segura de a quien estas personas contemplaban con más desprecio.

— ¿Q-qué injusticias fueron cometidas contra ellos, y cómo él las va a vengar? — Ella le preguntó a Deidara en voz baja, aunque su mirada permanecía fijado en la espalda de Itachi.

—Me temo que estamos por descubrirlo, Hinata Chan.

Ella levantó su cara para mirarlo al mismo tiempo que alcanzaban la cabaña. Deidara se quitó el sombrero y se movió al lado de la entrada, después que Itachi y el Raikage desaparecieron dentro. Su mano agarró la de Hinata cuando ella avanzó para seguirlos.

—Tal vez sería mejor que esperases aquí conmigo.

Sus palabras eran firmes, como lo era su mano en su brazo, pero el pedido gentil en sus ojos azules decían que era por su propio bien.

Hinata a pesar de su timidez quiso seguir a itachi y rechazó la mano de Deidara y entro. Un fuego pequeño en el centro del cuarto. La luz del fuego se mezclaba con los rayos del sol que entraban a través de la ventana.

Itachi estaba de pie con el Raikage y otro hombre, ligeramente más bajo en estatura, sus palmas apoyadas en los hombros de un muchacho de ojos grandes, y rostro sucio.

—Es tu líder, muchacho — el hombre dijo, mirando con los ojos tan abiertos como los de su hijo. Hinata no podía decir a cuál de los dos jefes de clanes el hombre se refería. — Preséntale la reverencia que él merece. — él empujó al muchachito para que se arrodillase frente a Itachi, pero Itachi levantó su palma para detenerlo.

—Cuéntame sobre el ataque.

El hombre apartó a su hijo con una orden para que dejase la cabaña. Él esperó hasta que el muchacho se fuese antes de hablar.

—Fue un grupo de Shonibis que le hicieron esto a mi Rhona.

La mandíbula tensa de Itachi soltó una maldición entre dientes.

—No nos hemos metido con los Shinobis de la Aldea De La Lluvia por años. — aseguro el Raikage.

—Esos hombres actuaron solos. No bajo algún comando de su Hokage.

— ¡Ellos marcaron el rostro de su esposa conforme con la ley! — El hombre se acercó a Itachi, sus ojos brillando con desafío y furia.

—Ellos son perros de Hizashi, pues ellos hablaban de su recompensa mientras le quemaban el ojo.

Un jadeo agudo atrajo la atención de los hombres hacia donde Hinata que estaba parada en la puerta, su rostro pálido y sus manos temblorosas.

— ¿Q-qué tiene que ver mi tío con esto?

— ¿Tu tío? — El hombre preguntó, sonando horrorizado. Su expresión cambió rápidamente a una de abominación mientras veía como Hinata bajaba la capota de su chamarra y sus hermosos ojos blancos eran visibles, el hombres extrajo un kunai pequeño de su Chaleco de Ninja— ¿Viniste a terminar lo que tu familia comenzó, entonces?

Antes de que él diese un paso en su dirección, Itachi bloqueó su camino y capturó el kunai de su mano.

—Vengaré mi esposa — el hombre insistió.

La mirada severa de Itachi detuvo el resto de sus protestas.

—No con ella. — La línea de advertencia en sus palabras suavemente dichas eran inconfundibles. — Llévame con tu esposa. Ya estuve aquí tiempo suficiente.

El hombre hizo lo que le fue ordenado sin lanzar a Hinata otra mirada.

—Mi Rhona está aquí — él dijo, abriendo la cortina que separaba la sala de los cuartos. — Su hermana está cambiando los vendajes de su herida.

Hinata observó a Itachi entrar. El Raikage no lo siguió. Cuando ellos estuvieron a solas, el jefe de la aldea giró hacia ella, con su ceño fruncido profundo entre sus cejas rubias.

—Una Hyuuga— él susurró.

Hinata giró hacia él, todavía horrorizada porque su tío fuese responsable de marcar con un hierro a una mujer.

—N-no necesita preocuparse Raikage Sama no le diré a mi tío que usted es amigo de Itachi San.

Él la miró fijamente, pareciendo un poco perplejo por la diferencia de ella con el resto de su Clan. Luego encogió sus hombros voluminosos.

—No me importa lo que le digas, niña. Uchiha salvó mi vida.

Hinata sonrió, dulcemente contenta de oír eso.

—Él salvó la mía, t-también.

Ahora el Raikage aún más sorprendido, su mandíbula se relajó un segundo antes que su ceño fruncido volviese a aparecer.

—El Demonio nunca luchó para preservar la vida de un Hyuuga, y mucho menos salvarla. Seguramente él te tiene asustada para que digas la verdad.

La sonrisa de Hinata desapareció, sus pies se clavaron dónde estaba parada. ¿El Demonio? No. ¡Oh, Kami, no! Miedo y sorpresa crecieron en ella, impidiéndole salir corriendo por la puerta o atravesar la cortina. ¡Era Itachi quien había matado a su padre! ¡A su abuelo! Él le había mentido. ¡Él era el Demonio Uchiha! Él nunca había perdonado la vida de un Hyuuga. ¡Kami Sama querido! ¿Neji Niisan estaba muerto, también? Ella movió sus pies pesados, sintiendo dolor, y su respiración crecientemente ahogada llevo sus manos para intentar tapar sus sollozos. Ella le había sonreído a un asesino ¡lo había comparado con un gran guerrero! Ahora su mirada fría tenía un sentido perfecto. Él no tenía corazón.

La cortina se abrió repentinamente. Itachi estaba en la entrada. Su expresión tenía una sugestión de horror pero se endurecía con cada respiración en una máscara de control apenas contenido. Sus ojos ardían con furia, odio, venganza. Hinata dio un involuntario paso hacia atrás cuando él avanzó estaba verdaderamente horrorizada, ese hombre en cualquier momento la podría matar el odiaba al Clan Hyuuga. Era fácil ver ahora como se había ganado ese título tan merecido.

—D-demonio U—uchi...— ella susurró cuando él pasó a su lado rumbo a la puerta.

Su mirada abrasadora se clavó en ella, deteniendo los golpes de su corazón. Él se movió en dirección a ella antes que pudiese correr, y cerró sus dedos alrededor de su brazo. Sin una palabra, él la arrastró hacia la cortina y luego la dejó boquiabierta con la imagen que había adentro. Ella oyó sus pisadas determinadas mientras dejaba la cabaña. La orden brusca a sus hombres fue la de aguardar su retorno dos millas fuera de la aldea, fue tapada por la respiración jadeante de la mujer y los sollozos tristes de su hermana cuando le aplicó más ungüento a la carne carbonizada debajo de sus ojos. Hinata no pudo más con el dolor que se apoderaba de su frágil corazón.

*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*

Hinata miró silenciosamente las llamas crecientes, alimentadas cuidadosamente por Hidan. Estaba vagamente consciente de Kisame cubriendo sus hombros con su gruesa capa de Akatsuki. Sentando al lado de ella, sus ojos negros brillaban con la luz del fuego, Tobi le extendió Sake. Cuando ella lo rechazó, él golpeó contra su brazo.

—Bebe, Hina Chan. Hace mucho frío esta noche. El Sake te mantendrá calentita.

Realmente, el frío le llegaba a la médula de los huesos, pero el clima no era el culpable. Itachi estaba allí afuera, en algún lugar, solo. El Raikage le había dicho a donde iba Itachi. Lo que iba a hacer. Ella tenía miedo por la vida de Itachi, no por las vidas de los hombres que habían marcado el bonito rostro de Rhona Uchiha. No, en su opinión lo que estaba por suceder a esos hombres, era justo. El frío que congelaba su sangre venía del recuerdo de examinar los ojos de su ejecutor. Él los iba a cazar. Él no les mostraría ninguna clemencia. Él nunca dejaba un Hyuuga vivo. Su abuelo. Todos los hombres de su Cla. Su padre.

Ella miró a Deidara cuando él dobló sus piernas y se sentó frente a ella.

— ¿M-mi N-Niisan está m-muerto? — la voz de ella se quebró y se hizo un silencio alrededor de ellos.

Deidara se sacó el sombrero, de paja de Akatsuki, y quitó un rulo dorado de su cabello fuera de sus ojos.

—No.

Él sacudió la cabeza cuando Tobi levantó el Sake. Salvo por el crepitar de una rama delgada ardiendo en el fuego, el silencio una vez más descendió en el campamento.

Por favor Kami, Hinata quería creerle. Si el Demonio había matado a su Niisan ella no tendría la valentía de acabar con la vida del Uchiha, su forma de ser no se lo permitía.

— ¿El s-sólo mata Hyuugas? — Ella preguntó con miedo.

Kisame se movió más cerca del fuego. Hidan escupió en el fuego y luego se acostó, cerrando sus ojos para dormir. La mirada de Deidara nunca se desvió de la suya.

—No, pequeña, Hinata. Él mata amigos de los Hyuuga también.

La sangre se drenó del rostro de Hinata ante la indiferencia en la voz de Deidara. Su tío merecía ser castigado por su participación en el episodio de Rhona Uchiha, pero ¿Cómo la vida podía significar tan poco para estos hombres? Sabía que nunca podría entenderlo, pues a ella le importaba hasta la vida de un gatito.

— ¿P-por q-qué? ¿P-por qué toda esta matanza? Sé que nuestros clanes han estado en guerra por siglos ¿p-pero qué hay detrás de todo esto? ¿U-una m-mujer? ¿Qué ofensa cometió hace tanto tiempo mi clan que le costó la vida a mi p-padre y todavía genera tanto odio? Hinata pregunto sintiendo un nudo formarse en su garganta.

Nadie le respondió inmediatamente. Hidan abrió sus ojos y lanzó una mirada estrechada antes de cerrarlos nuevamente y sacudir su cabeza.

Deidara movió con un palo largo las brasas, su rostro atractivo se puso pensativo. Él tomó un pedazo pequeño de carne seca que Tobi le lanzó y lo mordió. Él masticó por un momento, y luego habló.

—Esta guerra comenzó tres siglos atrás. Itachi nació con ese propósito ya corriendo en sus venas, aunque no siempre fue así.

—S-sí, conozco las batallas, Deidara San — dijo Hinata— Pero no entiendo ¿qué tipo de h-hombres lucharían e-esta guerra por tanto tiempo?

Los ojos de Deidara brillaron con la luz del fuego.

—Hombres que son hijos de líderes de clanes— él dijo, sus palabras pesaron con el respeto y el afecto que él sentía por ellos. — ¿Quieres el cuento completo, verdad? — Cuando ella asintió con la cabeza, él tomó una respiración profunda y lanzó el resto de la carne al fuego, como si eso hubiese estropeado su apetito. — los territorios de los Uchiha alguna vez fueron vastos. Un clan feroz y poderoso, ellos lucharon la primera, segunda y tercera guerra Ninja. Pero cometieron el error de unirse al Clan Hyuuga para dar un golpe de estado a la Aldea De Konoha. Mas ellos fueron traicionados por tu abuelo y sus tierras en Konoha fueron entregadas a los Hyuuga, quienes habían ganado influencia con el tercer Hokage y los demás ancianos del consejo por prevenir una guerra que en principio fue plan de Liam Hyuga.— Su voz era suave y profunda, compeliendo hasta Hidan a sentarse y escuchar.— Los Uchiha se vieron reducidos a una posición de inquilinos de las tierras que alguna vez fueron suyas.

—Tierras sacadas de los Uchiha por medio de trampas astutas hechas por tus antepasados — Tobi agregó solemnemente y extrajo el Sake de su capa.

—Los Uchiha lucharon por eso — dijo Deidara—. Naturalmente, ellos dirigían sus ataques contra aquellos que le habían hurtado sus tierras y su ganado. Ellos eran brutales y temidos por todos. Mataron y sacrificaron a muchos hasta que sus opresores se vieron forzados a obtener ayuda para poner fin a este Clan tan problemático.

—Después de una batalla particularmente sangrienta en Konoha, medio siglo atrás, el clan Uchiha fue proscrito — Deidara continuó—. El apellido Uchiha fue abolido. La gente tiene prohibido usarlo.

Hinata sacudió la cabeza, sabiendo poco sobre lo que su proscripción y lo que quería decir.

—A los Uchiha les fueron quitados hasta los derechos más básicos de un ser humano, inclusive el derecho de portar armas y el derecho de reunión. Ellos son perseguidos, hombres, mujeres, y niños por igual, y si alguien entrega la cabeza de un Uchiha se le perdonan los peores crímenes. El cuidado de los ancianos y de los enfermos todavía les está negado.

Kisame cortó un pedazo de pan y se lo ofreció a Hinata, interrumpiendo sus pensamientos. Ella sabía que los Uchihas tenían prohibido usar su apellido, pero no tenía idea que la proscripción les había quitado tantos derechos. ¿Su familia verdaderamente tenía tanto que ver con la aniquilación de un clan entero? Era difícil de creer. ¿Por qué Kurenai o Ko no le habían dicho nada de esto? Tal vez ellos tendrían miedo de contradecir a su tío. Ellos nunca juzgaban a los Uchiha, incluso sabiendo que ellos habían matado a su padre. Ella cerró sus ojos e inhaló, juntando la fuerza para hacer su próxima pregunta y el coraje para escuchar la respuesta.

— ¿E-es por eso que U-uchiha san mató a mí abuelo? ¿Qué hizo mi padre para merecer su ira?

—No sé nada sobre tu padre, pequeña — Deidara le respondió y se quitó su capa, acomodándose más cómodamente en su plaid. — Pero Itachi no mató a tu abuelo.

—Pero todos saben que el D-demonio...

—Ellos sólo saben lo que tu tío cree que es la verdad. Tal vez tu padre y tu abuelo lucharon. Nosotros sabemos que Hiashi Hyuuga no concordaba con la táctica de su padre contra los Uchihas. Tal vez él...

Hinata se puso de pie y levantó su palma para detenerlo no quería escuchar nada malo acerca de su padre, era verdad que él nunca la trato muy bien estando en vida tal parecía que no la quería pero, no quería escuchar nada en encontrar de él.

— ¿U-uchiha San los convenció de e-esto?

—No — él dijo, nunca vacilando ante su desafío. — Itachi no finge saber qué sucedió. Pero él no mató a Liam Hyuga.

— ¿C-cómo lo sabe, D-deidara San? — Hinata exigió.

—Lo sé porque yo estaba con Itachi en Kumogakure cuando él se enteró de la muerte de tu abuelo. — Él casi se enloqueció nuevamente.

— ¿N-nuevamente? — Hinata preguntó, apenas capaz de respirar.

—Sí. La venganza era suya. Él se había ganado ese derecho.— Deidara le dio tiempo para absorber el significado de sus palabras antes de volver a hablar nuevamente.— Cuando Itachi era un muchacho, tu abuelo y sus Shinobis llegaron hasta su territorio y mataron a todos los habitantes, incluso al padre de Itachi, Fugaku Uchiha y su esposa. El jefe del clan, se rumoreaba, había comenzado una nueva rebelión y se decía que había declarado su apellido abiertamente. Tu abuelo sacrificó a todos ellos, menos los hijos de este. A ellos, les dio un castigo más severo que la muerte. Itachi y su hermano crecieron en la severidad de la mansión Hyuuga en la aldea de la lluvia, donde ellos pagaron por el crimen de su padre.

—Sasuke tenía cinco años cuando ellos se lo llevaron. — La voz de Kisame era baja y cargada con una rabia que Hinata no había oído en él antes.

Ella lo miró a través de una capa de lágrimas. Ella quería decirles que todo lo que ellos le habían dicho era falso. Su abuelo nunca habría hecho una cosa tan vil. Su padre seguramente no sabía nada de todo eso. ¡Él tenía hijos propios! Él nunca habría hecho algo así... Kami Sama... ¿lo habría hecho? ¿Hiashi HyuUga había matado a su propio padre, tal vez en el fragor de una discusión? ¡No! ¡Nunca! Ella se negaba a creer eso. Ella no provenía de esa crueldad impiadosa. Quería decirle eso a Deidara, pero el sollozo contenido en su garganta le impidió abrir la boca. Ella quería que sus pies se moviesen. Necesitaba alejarse de ellos, lejos del desprecio que ella veía en sus ojos. Ahora ella entendía esto mejor. Hinata giró, lista para caminar hasta un árbol más cerca de las sombras, sus ojos se cubrieron de un manto de lágrimas que amenazaban con salir.

—Gomenasai, g-gomenasai por lo que mi familia haya h-hecho. Sé que no es s-suficiente pero q-quería decirlo.

Deidara sonrió, girando para observar como ella se acomodaba para pasar la noche a unos metros de distancia de ellos.

—Eres el primer Hyuuga que se disculpa con un Uchiha.

—Si — Hidan sacudió la cabeza, luego sonrió. Tobi se rió, pensando que la disculpa era aún más satisfactoria que su Sake.

— ¿Está mal si digo que me gusta ella? Tobi preguntó con seriedad, y él supo que no estaba mal cuando los otros repentinamente se rieron cordialmente.

—En verdad eres especial Hinata chan— Hinata se sonrojo y jugo con sus dedos, a pesar de la vergüenza que le daba estar con esos temerarios hombres, de alguna manera no podía borrar de su cabeza lo dicho por Deidara.

*o*o*O*O*o*o*

Hinata se despertó cuando Itachi volvió a la mañana siguiente. ¿Cómo podría dormir cuando las imágenes de rostros de niños y mujeres marcadas con un hierro caliente e imágenes de criaturas viviendo en un calabozo invadían sus pensamientos?

Silenciosamente, ella lo observó asegurarse que todos ellos estaban seguros allí. Sus hombres todavía dormían, envueltos en sus plaids, dispersos alrededor de las brasas agonizantes de la hoguera del campamento. Cuando él la vio, él bajó su mirada al suelo.

— ¿U-usted mato a mi p-padre? — Ella le preguntó, precisando saber la verdad. Su abuelo puede haber merecido la ira del Uchiha, pero su padre no.

—Nunca conocí a tu padre.

Dios, ella necesitaba creerle.

— ¿E-está herido? — ella preguntó, poniéndose de pie tímidamente.

La sangre manchaba su capa y su mandíbula, pero claramente no era sangre propia y eso de alguna extraña forma la tranquilizo. Su respuesta fue inflexible.

—No se preocupe por mí, Hinata — él respondió antes de girar y partir, esta vez a pie caminando hacia los árboles.

Hinata lo observó irse, y aunque sabía que él había salido victorioso en su enfrentamiento de la noche anterior, él caminaba con el cansancio de un hombre derrotado. ¿Era simplemente un rebelde insensible, empeñado en matar Hyuugas porque él sentía que ellos habían tratado a su Clan injustamente? ¿O era el Demonio un hombre que perseguía una causa más oscura? Mantener nuestro nombre vivo en la memoria y vengar las injusticias cometidas a mi familia. Ella recordó sus palabras en la fortaleza del Raikage. Ella aumentó la velocidad de sus pasos y lo siguió, queriendo, necesitando saber si su abuelo verdaderamente lo había mantenido encerrado en un calabozo cuando era niño. Y en ese caso ¿hasta dónde él llegaría para cobrarse venganza de esa injusticia?

Encontrándolo unos segundos más tarde, ella lo estudió por entre un conjunto de ramas que los separaban. Él estaba desnudo y solo en el borde de un lago, su superficie brillaba con el sol matutino. Su capa y su ropa Ninja, a un lado con una bota. La otra bota voló por encima de su hombro y casi golpeó la cabeza de Hinata cuando ella dejó el refugio entre los árboles, su mirada se fijó en su espalda desnuda, Hinata estaba roja de pies a cabeza, sentía su cuerpo desfallecer en cualquier momento era la primera vez que veía a un hombre desnudo, pero su nerviosismo disminuyo cuando se fijó en los músculos de Itachi estos habían sido esculpidos y definidos por años de entrenamiento y batallas, pero no fue la belleza de su espalda lo que despertó su atención sino la fealdad de las cicatrices largas que cubrían esa espalda.

Eran surcos profundos e irregulares, esculpidos en la piedra de sus músculos. La imagen de ellas trajo lágrimas a los ojos de Hinata. ¿Qué edad él tendría cuando había recibido esas cicatrices? ¿Habían sido las manos de su abuelo las que las habían causado? En ese momento, Itachi Uchiha se convirtió en algo más que un guerrero vengador. Él era un hombre que había vivido la tortura impiadosa de un bárbaro. Su propósito se había hecho mucho más fuerte por el dolor sufrido.

Ella lo observó entrar en el agua como un Poseidón volviendo a su hogar después de una guerra. Pero ella nunca había visto a un hombre desnudo antes, y mucho menos uno tan bien formado. Ella tapo sus ojos con sus pequeñas manos mientras el agua acariciaba sus pantorrillas bien formadas, cuando él entró más profundamente en el lago, Hinata quito sus manos de su rostro y quedo Hipnotizada por su gloriosa masculinidad, su mirada continuó hacia arriba yendo a sus nalgas perfectamente redondeadas. Su boca se puso seca, y su corazón latió tan fuerte en su pecho que ella temió que él pudiera oírlo.

Él dirigió su rostro hacia el sol. Fue entonces que ella notó que él se quitaba sus muñequeras de cuero que normalmente cubrían sus muñecas. Hinata llevó sus manos a la boca para ahogar un sollozo que creció en su garganta. Le faltaba carne, muñecas delgadas como un hueso, la evidencia de grilletes de hierro que lo habían mantenido cautivo.

— ¿Tienes algo que hablar conmigo? ¿O sólo planeas quedarte mirándome mientras tomo un baño?

Hinata pensó en salir corriendo. Pero era demasiado tarde; él ya estaba girando para enfrentarla. Ella se sintió agradecida porque, por lo menos, la mitad de su cuerpo estaba cubierto por el agua... hasta que sus ojos encontraron los suyos.

¿Cómo eso ojos podían congelar su sangre y quemar su carne al mismo tiempo? Ellos la invitaron a entrar a un campo de batalla en el que ella nunca había practicado y nunca podría ganar. Examinándolos, ella se preguntó qué victoria ganaría si fuese suficientemente valiente como para entrar en esa batalla.

— ¿Te importaría unirte a mí?

Hinata enrojece a límites inimaginables y empezó a balbucear incoherencias, su corazón latió directamente en su boca ante ese pensamiento. Hinata sintió su rostro arder aún más y casi se dio vuelta, pero él parecía estar disfrutando su incomodidad. Ella sospechaba que él estaba bastante acostumbrado a intimidar a todos a su alrededor.

Llevando sus manos sobre su pecho, ella se forzó a mirarlo directamente a los ojos.

—Perdón por i-incomodarlo Uchiha San, pero necesito h-hablar c-con usted... por f-favor.

Él no dijo nada y contemplo las curvas del cuerpo de Hinata ella no llevaba su habitual chamarra sino una camisa ninja de rejillas, Itachi pensó que la Hyuuga a pesar de tener tan corta edad estaba muy bien formada. Su pensamiento le causo repudio.

Hinata pensó que él trataba de asustarla. Estaba segura que él no tenía ni idea de cómo la hacía temblar interiormente.

— ¿Bien? — Él preguntó y un segundo pasó con ella mirándolo fijamente.

Ella parpadeó.

—B-bien...

— ¿Qué quieres, más allá de mirar mi cuerpo atractivo?

— ¿QUÉ? N-no, yo solo deseo h-hablar c-con u-usted p-pues vera yo...— Hinata no sabía que decirle al Uchiha solo podía formular frases incoherentes, él estaba disfrutando la situación y ella era demasiado tímida para defenderse — ¿U-usted f-fue azotado p-por...?

Él sacudió la cabeza, y aunque había arrogancia en la sonrisa de sus labios, Hinata lamentó terriblemente sus palabras en el momento en que las pronunció.

Finalmente ella bajó su mirada.

—No quise decir...

—Dijiste lo que piensas, Hinata Hyuuga — él se demoró y se recostó en el agua, exponiendo su pecho musculoso al sol. — Si mis cicatrices te complacen, entonces dilo directamente y seremos enemigos honorables.

Hinata dio un paso. Su mano fue hacia su pecho.

— ¿C-complacerme?

Él levantó su cabeza para mirarla.

—Sí.

— ¡Ellas me horrorizan!, Yo jamás e-estaría contenta con algo tan terrible, yo en verdad lo siento no quise sonar grosera, pero la verdad es que no sé cómo c-comportarme cuando e-estoy cerca de usted, todo lo que digo o lo que hago está mal y le temo... —confeso Hinata con voz temblorosa.

Ella lo observó remar con sus brazos mientras flotaba sobre su espalda. — ¿P-por qué no me dijo que era el "D-demonio Uchiha"?

—No me preguntaste — él respondió.

¡Oh...!

—Uchiha San— ella dijo en un susurro—. Mi abuelo verdaderamente...

Dios, no podía preguntarle, ni siquiera pensar en eso. No importaba. Él no tenía intención de responderle. Ella se movió más cerca del borde del lago.

— ¿Usted lo mato por lo que él hizo? — Ella apretó sus dientes cuando él continuó nadando más lejos. — ¡E-estoy intentando hablar con u-usted! — Ella hablo un poco fuerte.

— ¡Por favor... Uchiha San! — ella hablo de nuevo. Quiero creer que usted no mato a mi padre.

— Somos enemigos por nuestro apellido, esa es la única razón que necesitaremos... o quieres otra razón — él respondió.

Hinata no sabía que más hacer para hablar con Itachi, él era demasiado orgulloso. Ella estaba cansada de intentarlo. Y además, si lo que Deidara le había dicho era verdad, sus razones para odiarlo eran completamente injustificadas. Pero las de Itachi no lo eran. Ella dio otro paso. No quería que él la odiase, sin importa qué le había sucedido. Él estaba nadando más lejos de ella, y cuanto más nadaba, más desesperada se sentía no soportaba tenerlo lejos, ignorándola. Se negaba a odiarlo y a creer que él había matado a su padre, y estaba determinada a probarle eso a él, aunque eso la matase. Antes que pudiera pensar más claramente y detenerse, se quitó sus sandalias Ninja y deslizo sus pies en el agua. Ella se quedó sentada en la orilla del lago.

Él oyó el agua salpicando detrás de él pero no se molestó en darse vuelta, lo que hizo que una sensación extraña la invadiese, ella había viajado en sus brazos desde el momento en que se habían conocido. Su proximidad física le resultaba familiar, agradable y segura.

—¿Por qué s-se aleja de mí?— Ella formulo esa pregunta con mucho trabajo su timidez muchas veces le ganaba a su fuerza de voluntad, pero esta vez solo esta vez, quería que fuera diferente, Hinata escondiendo su rostro con su flequillo, y el dolor comenzó a pulsar en su hombro. Él giró y abrió sus ojos para mirarla. Su cabello corto y negro azulado, dos mechones largos enmarcando su rostro. Había pequeñas gotitas pegadas a sus pestañas largas, dándole más potencia a su mirada.

—No estoy escapando, Hinata. Estoy flotando. —¿Me tienes miedo? —Hablo Itachi con un tono burlón en su voz, al ver como ella evitaba mirarlo a los ojos

—Ehhh—. Pues en verdad—Hinata sabía que era verdad le tenía miedo. No miedo a su fuerza sino a su propia atracción hacia él.

—Eres tan pequeña e ingenua— él giró y nadó alejándose nuevamente.

Hinata trato de decir algo para detener su alejamiento, pero las palabras quedaron en su boca.

— ¡Tiene m-miedo de los H-hyuuga!

Definitivamente era la cosa más errada para decir, ella se dio cuenta cuando él giró y le lanzó una mirada feroz. Él se puso de pie en el agua, enderezándose al lado de ella y bloqueando la luz del sol.

—Hinata... — él dijo muy lentamente. — Yo derroté más Hyuugas de los que usted conocerá, y me iré a la tumba con el corazón de un Hyuuga apretado dentro de mis dedos.

A Hinata le dio vuelta su cabeza. La intensidad en su mirada la mantuvo quieta, pero su corazón rugió dentro de su pecho. Su expresión era tan dura, tan irreconciliable. Ella quería desviar la mirada, pues ahora sabía la pasión que ardía allí. ¿Cuán profundamente su odio estaba instalado en su corazón? Él había tenido toda una vida para alimentar. Él moriría odiándola. No. Ella no quería que fuese así. Hinata levantó sus ojos hacia la oscuridad de su cabello húmedo cayendo alrededor de sus hombros, y el rastro de sangre no completamente lavado por el agua. Ella debía temerle, pero había más en él que rabia y crueldad. Ella le había cortado el muslo, y él no le había cortado la cabeza en venganza. Incluso cuando ella había despertado su furia, él no le había matado. Sus ojos eran duros, pero a veces, su mirada se hacía tierna, como si él no pudiese sustentar su resolución de odiarla.

— ¿Ese corazón será el mío, Itachi Sama? — Ella preguntó.

—Podría ser — él respondió, sorprendido por lo bien que había sonado su nombre salir de sus hermosos labios rosa.

—N-no. — Ella sacudió la cabeza. — S-si me odia tanto ¿por qué me salvo? No creo que usted me lastimaría. Dijo Hinata jugando con sus dedos y desviando su mirada para evitar la del Uchiha.

Itachi quería burlar esa confianza que ella tan libremente le concedía. Confianza que brotaba de sus labios, de sus ojos cada vez ella lo contemplaba. Una confianza que él no merecía. Pero él se halló a sí mismo encantado con esa confianza.

—No sabes nada sobre mí. — Su voz rugió como un trueno, un gruñido de advertencia, y ninguna otra cosa.

—Sé cómo las p-personas lo llaman — ella dijo, esquivando la mirada del Uchiha. — P-pero tal vez ellos estén equivocados. Tal vez usted es más como el Raikage o como el cuarto Hokage de konoha que como un Demonio.

Itachi nado hasta la orilla del lago donde Hinata se encontraba sentada, ella se sorprendió cuando el deslizó su brazo alrededor de su cintura y la metió en el agua atrayendo su cuerpo contra el suyo, él la alzo un poco y se inclinó sobre ella. Hinata enmudeció, su respiración era cada vez más rápida, sentía su cabeza dar vueltas y un temblor se apodero de todo su cuerpo, él estaba demasiado cerca de ella podía sentir su aliento rosando su nariz.

—No me conoces, pequeña Hinata.— su voz aterciopelada era una caricia erótica tan seductora como la sonrisa que se curvó en sus labios cuando ella forcejeó para librarse.— O lo que soy capaz de hacer.— su piel parecía tibia y suave debajo de su camisa mojada, encendiendo un fuego que corrió por sus venas. Él la mantuvo quieta mientras la palma de su mano recorría su estómago, y luego iba hacia arriba lentamente, deliberadamente vagaba entre sus pechos y encima de su clavícula. Sus labios se separaron con un suspiro que se mezcló con su respiración hasta que ella forcejeó. Qué fácil sería dejarse llevar. Él bajó su cabeza y cubrió su boca con la suya. Las protestas de ella concluyeron inmediatamente, provocándolo a saborear más completamente. Él la invadió con su lengua, luego cambió el ángulo de sus labios para besarla más profundamente. Su beso fue feroz, posesivo, su lengua explorándola, acariciándola, derritiéndola de deseo hasta que ella gimió y tímidamente entrelazó sus pequeños brazos alrededor de su cuello. Hinata sentía que se desvanecía entre sus brazos, ese era su primer beso y era nada más y nada menos que con el demonio Uchiha pero por alguna extraña razón no lo quería apartar. Sabía que estaba mal pero...

Cuando Itachi sintió su inexperta lengua contra la suya, se endureció contra el cuerpo de ella. Él podría destruir la fina barrera entre ellos y empalarla con un movimiento. Quería demostrarle que él no era el hombre gentil que ella esperaba. Que no era un caballero persiguiendo la noble causa de salvar bellas doncellas, aunque, Dios lo sabía, ella era la más bonita de todas las doncellas. Él podría tomarla ahora, y disipar todas sus ideas fantasiosas sobre él. Dios sabía que podía hacer eso, pues la pequeña lo tentaba más allá de la razón y aunque estaba mal lo que estaba haciendo no solo por sus Clanes sino porque ella era una niña. Pero conocía la realidad dura del mundo, y lo que pasaría con ella si la poseyese. Para su propio bien, él tenía que mantener su corazón fuera del alcance de sus manos.

Itachi interrumpió el beso, dejando su boca abierta encima de suya.

—Yo soy un Uchiha — él susurró con un gruñido que sonó severo aún sus propias oídos. — El enemigo más temido de su Clan. No olvide eso, Hinata.

Con cada gramo de control que poseía, Itachi la soltó y se recostó en el agua. Él era un asesino, sí, pero no un violador de niñas.

— ¿Quieres saber por qué te salvé?

Hinata se encontraba mareada por el beso que el Uchiha le había dado, como pudo sacudió la cabeza negando. Pero él vio una nueva chispa de miedo en sus ojos aún antes que le dijese la razón. Él forzó una sonrisa. Ella merecía saber el bastardo cretino que él era, aunque en ese momento se odiase sí mismo más que cuando era prisionero de Liam Hyuga.

—Eres más valiosa para mí, viva que muerta.

Los brazos de Hinata se doblaron cubriendo su corazón. Ella sintió que las lágrimas lentamente subían a sus ojos y su corazón se rompía en mil pedazos, por el efecto de sus palabras, lágrimas de desilusión bajaban por sus mejillas enrojecidas.

— Quiero la cabeza de tu tío — él continuó — y cuando él venga por ti, la tomaré sin ninguna clemencia, su cabeza y la de cualquier otro que venga con él.

El Corazón de Hinata se sacudió. El terror la invadió, tan fríamente como el agua que comenzaba a adormecer sus miembros. Su tío ya había probado su valor cuando había huido en el combate contra los Ninjas Renegados. Él no vendría por ella. Pero su Niisan lo haría. Neji vendría a buscarla.

—Usted dijo que N-neji Niisan era su amigo.

—No, yo nunca dije que era amigo de ningún Hyuuga.

¡Él iba a matar a su Niisan! Ella tenía que hacer algo. No podía permitir que Neji muriese por ella.

—Me temo que cometió un terrible e-error — Dijo ella, haciendo un esfuerzo por no llorar más. Las lágrimas serían inútiles para ablandar su corazón endurecido. — M-mi tío no vendrá por m-mí.

—Sí, lo hará. — Lentamente, Itachi fue en dirección a ella nuevamente. Cuando la alcanzó, levantó sus dedos para tocar las lágrimas que corrían por su mejilla. — Sé que lo hará, porque yo vendría por ti.

Ella escapó a su contacto y nadó de vuelta a la orilla. Él la observó agarrar sus sandalias del suelo y luego huir, satisfecho de haber aplastado cualquier esperanza que ella hubiese depositado en él.

Si pequeña Hinata, si alguien te sacara de mis manos, yo lo perseguiría a él hasta los confines de la tierra hasta recobrarte.