The fallen

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Ohhh, lamento tanto la tardanza TT_TT la gran excusa es que escribí cuatro capítulos que deberían haber ido en lugar de este, pero me pareció que irían mejor después, por lo tanto actualizo en dos días (o tres *-*) y así sucesivamente hasta que se acaben los capítulos que tengo (si es que no se acaba el mudo XD) bueno, dejando de lado esto espero que disfruten del capítulo, ¿y espero que me sigan leyendo? TT_TT, desde ahora se los digo, toda letra cursiva son pensamientos o charlas que se dan telepáticamente *-*, sin mucho más que agregar, ¡a leer!


Sintió que los parpados le pesaban, se acomodó de una mejor forma en la sucia y fría banca de madera.

-¿Cómo mierdas llegamos aquí?- pregunto Kerberos con desgano

-Otra vez una redada en el bar- dijo el oji azul frotándose los ojos.

El de cabellos chocolate rio a carcajadas –no recuerdo nada- dijo con una sonrisa plasmada en el rostro.

-quien te manda a fumar tanta maría- le responde Eriol.

Ignoro el comentario del peli azul -Creo que esta vez Ieran se cabreara en serio- pensaba Syaoran recordando cómo había llegado a vivir a Tomoeda.

La primera vez que había ido a parar a un lugar parecido, su madre se veía decepcionada, así que decidió mandarlo a un "pueblito" para que este lejos de las malas influencias de su natal Hong Kong, en ese lugar había conocido a Eriol y Kerberos, buenos chicos, aunque eran "aún peores influencias" como lo diría su madre.

La segunda vez que se vio en el mismo lugar, gracias al cielo había pasado desapercibida para su madre, ya que con la ayuda de Kaho Mitsuki, la madre de Kerberos había podido salir sin que nadie más se enterara.

Pero la tercera vez, no tardó en llegar a oídos de su madre, quien en ese momento hizo maletas y fue a vivir con su hijo a una de las tantas "casitas" que tenía por el lugar, no tardó en darle reprimendas y castigarlo por un par de meses, lo cual no impidió que el lograra escabullirse más de una vez para volver a sus andadas.

De la cuarta y la quinta, no recuerda mucho, tal vez había fumado demasiada hierba pero no estaba enterado de lo que había sucedido.

Pero en esta sexta vez, y después de haberle dicho a su madre que "intentaría deja de meterse en mas de esas mierdas" si estaba seguro de que nada lindo le esperaba, es más le había dejado dormir en ese horrible lugar, según él y sus amigos era la primera vez que se quedaban a dormir ahí.

Por el momento decidió que lo mejor sería descansar, cerró los ojos y lo demás no le importó.

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Abrió los ojos, e inmediatamente sonrió, se sentía de maravilla, y no, no había tenido sexo, ni había comido un delicioso helado de chocolate, que usualmente le traían ese sentimiento de alegría, simplemente había amanecido así.

Se tomo el trabajo de cocinar tocino, con un buen par de huevos y un zumo de naranja termino de comérselos en un dos por tres y se quedo sentada en la banca de madera de su cocina, era domingo por lo tanto no tenía mucho que hacer, rebusco entre los cajones y tomo entre manos la cámara fotográfica que hace tanto tiempo amaba y ahora le dejaba un agrio sabor en la boca, intento con todas sus fuerzas salir con la cámara entre manos, pero no pudo hacerlo y no sabría en cuanto tiempo estaría preparada para intentarlo.

Opto por quedarse en su casa, cómodamente sentada en su sillón favorito, viendo un canal llamado Discovery Channel, resulta que en ese preciso momento hablaban sobre animales del bosque, al ver a un lobo que poseía un hermoso pelaje café oscuro un solo pensamiento asalto su mente -Syaoran- no pudo evitar preguntarse porque no le había llamado, ni molestado, ni siquiera le había mostrado señal de vida durante un día entero, era extraño era hasta un poco preocupante considerando que el ultimo par de días la había "obligado" a salir a una infinidad de lugares, sin pensarlo dos veces ya que podría declinar la idea, se levanto de golpe del sillón, tomo un poco de dinero y salió con sus llaves en mano, ¿quien dice que no podía visitar a la señora Ieran sin avisar?

A una velocidad algo rápida, fue hasta la mansión Li, no estaba acostumbrada a entrar a una de esas mansiones, aunque si estaba acostumbrada a tratar con gente adinerada ya que su madre en vida le había dicho y recalcado que debía estudiar en ese instituto para gente "de la alta" como ellas mismas solían etiquetarse, pero dejo de lado sus pensamientos cuando a lo lejos vio a tres chicos cuya apariencia, energía y aura conocía por demás entrando al lugar mirando al suelo como si estuviesen arrepentidos, o sintieran culpabilidad por algo.

Frunció el seño ante tal panorama, pero de todas formas se acerco hasta las hermosas rejas negras del lugar, al tocar el timbre inmediatamente el lente de la cámara que estaba un poco más arriba de ella se dirigió a su rostro, como siempre hizo ese usual saludo militar que la hacía ver tan vivaz.

En cuestión de segundos las rejas se abrieron para dejarle libre el camino hasta la puerta del lugar, a paso decidido fue acercándose mas y mas, hasta por fin llegar a tocar la puerta con los nudillos ya que utilizar la aldaba en forma de león le daba…. Cosa.

En pocos minutos la puerta se abrió, dejando ver tras ella a una de las muchas sirvientas del lugar, a modo de saludo hizo una leve reverencia la cual fue respondida, en silencio la siguió hasta llegar al salón en el cual se encontraban los tres chicos y la hermosa mujer de imponente presencia.

El ambiente se sentía algo pesado, vio la mirada de Ieran, que era de reproche dirigida a los tres que ahora la miraban a ella algo sorprendidos.

-Buenas tardes- dijo casi inaudible, las respuestas fueron dadas de igual manera, a excepción de Ieran, quien estuvo con la mirada fija a los chicos por unos segundos más pero al voltear en su dirección su mirada se tornó en una cálida, parecía hasta afectuosa.

La castaña sintió un leve sonrojo al sentir la mirada de la bella mujer recorrer todo su cuerpo, y sintió por un momento como si temblara, sin darse cuenta la mujer se encontraba a escasos pasos suyos.

Por una fracción de segundo creyó haber escuchado en uno de los recónditos pensamientos de la mujer decirle

-"Tu eres su salvación"-

Sacudió la cabeza de un lado al otrointentando dejar de lado cualquiera de los pensamientos fuera de lugar que le llegaban a la mente "debí haber escuchado mal" se dijo.

Recibió una sonrisa cómplice de La señora Ieran, la aludida le tomo una mano y sin mover los labios le dijo:

-Sakura, me alegra que estés por acá, lamentablemente tengo que arreglar unos asuntos, pero intentare llegar rápido, hasta que eso pase me gustaría mucho que te quedes acompañando a los chicos- dicho esto se retiro con elegantes pasos.

La castaña no pudo evitar pensar –esta tarde será larga-.

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*cuatro horas después*

Tras seis six packs de cerveza, unas cuantas margaritas y otras cuantas fumadas de tabaco un chico de cabellos que parecían dorados bajo la luz del sol le sonreía a la castaña de manera algo macabra.

-Baila para mí- le dijo con voz ronca.

-¿y quién te dice que puedes obligarme?- le respondió ella.

Perdiste nuestra apuesta ¿o me equivoco?

Ella se sintió increíblemente enojada, odiaba que siempre Touya y Nadeshiko le hayan enseñado que un Kinomoto siempre cumplirá con su palabra, y ella desgraciadamente había perdido su apuesta y debía cumplir con lo acordado.

Empezó con unos cuantos sutiles movimientos de caderas, los cuales fueron tornándose cada vez un poquito más encantadores e hipnotizantes al verse a los ojos habían entrado en algún tipo de trance, el con movimientos delicados, para no romper la magia del momento fue sacándole las prendas de la parte superior del cuerpo, llevaba una de sus manos en dirección al pantalón de la castaña hasta que escucho un par de voces provenientes de la puerta.

-Mira Kero, ¡porno gratis!- dijo el de peli negro al chico de cabellera dorada quien termino de abrir la puerta para ver delante suyo a la castaña y a su amigo en una pose comprometedora.

-¡Hijos de p….!- Syaoran no pudo terminar la frase, su expresión quedo en blanco cuando vio llegar a un par de mujeres para ver el porqué de los gritos.

-s..se…ñora Ieran, M..Mei- logro articular las palabras una Sakura con la cara más roja que un tomate maduro.

Al ver la situación en la que estaban metidos Eriol y Kerberos se disculparon con un "-con permiso-" saliendo del lugar libres de cualquier reprimenda.

-menudos pendejos- dijo en voz baja Syaoran viendo como les habían interrumpido, y aun mejor habían llamado la atención de su madre y su hermana.

Con movimientos algo bruscos, el castaño dejo a Sakura a un lado de la cama, se puso cualquier prenda que encontraba en su camino y salió de la habitación sin dar explicación alguna, así dejando a Ieran y Sakura solas en su cuarto.

-Me las pagaras, imbécil- pensó la castaña con cuidado de que la hermosa mujer no la escuche, al terminar lo dicho la mujer le dio una amable sonrisa.

-¿Quisieras tomar algo conmigo?- le pidió con una amable voz, en respuesta asintió con alegría, esa mujer de una u otra forma le hacía recordar a su madre.

Se paro felizmente y a pasos rápidos fue hasta quedar al lado de la mujer, se pregunto por qué Ieran no se había movido ni un centímetro y le sonreía de una manera tan grácil.

-Sakura creo que olvidas un pequeño detalle- le señalo su torso y lo entendió todo, aun seguía semidesnuda, la sangre se le subió a la cara y algo atolondrada fue a buscar sus prendas.

De algo estaba segura, Syaoran se las vería con ella.

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-¿y qué me dices sobre ti?- continúo conversando Ieran.

Antes de responder tomo un trago de su caliente té –Bueno no tengo mucho que decirle, nací en Tomoeda, y me quede viviendo aquí-

-y ¿vives con tus padres, o quizás tienes hermanos?- siguió diciendo Ieran

Fueron unos segundos de silencio, en los cuales sus ojos parecieron perder vida y brillo, y sin haber escuchado su respuesta ya sabía que no había sido bueno preguntarle eso.

-Sakura, no es necesario que me respondas…-

No, es problema hacerlo, mi padre falleció cuando yo era pequeña, mi hermano se fue a vivir fuera del país con su prometida, y mi madre, mi madre….

Sintió las lagrimas acumularse en sus ojos, y el nudo en la garganta se le hizo increíblemente molesto, aun así se aclaro la garganta para continuar hablando.

-mi madre, falleció hace unas semanas- finalizo diciendo con la voz más quebradiza de lo que hubiese deseado.

Seguía con la cabeza gacha, por lo tanto no supo cuando Ieran se había parado, solo sintió un par de delgados brazos rodeándola.

-no es necesario que guardes tu tristeza solo para ti, te haces daño- le dijo.

Por un momento en su vida, no se privo de hacerle ver a alguien más su dolor y lloro cuanto le dieron sus ojos, al terminar lo hecho levanto la cabeza y vio los ojos de la mujer que al igual que los de ella estaban llenos de lagrimas, se pregunto el porqué, pero no le hizo saber sobre su curiosidad.

-Muchas gracias por su ayuda, señora Ieran-

-Gracias por la tuya- le respondió

-Querida, si me disculpas debo ir a hacer un par de llamadas, siéntete como en tu casa- dijo Ieran dándole un suave beso en la frente, y con ese gesto ella supo que tenía a alguien en quien confiar.

Sintió que una extraña paz la rodeaba, y a pasos lentos fue acercándose al inmenso patio, dejo que su vista se acostumbre al brillo del exterior y se dedico a ver los detalles del lugar, un patio lleno de arboles de cerezo y adornado con algunas rosas blancas que llevaban a un sendero en el cual había una pequeña banca de madera.

Iba caminando hasta aquella banca, pero se percato de la presencia de cierto castaño quien estaba apoyado en uno de los arboles, con una expresión apacible y como no fumando un cigarrillo de quien sabe que.

Recordó como la había dejado sola en la incómoda situación de hace un par de horas y se acerco hacia él.

-¡De esta no te salvas Syaoran Li!- le grito dirigiéndose al lugar en el cual estaba cómodamente sentado, el por su parte al escuchar semejante grito vio en su dirección, y podía jurar que cada paso que ella daba acercados a él dejaba abollada una parte del suelo.

Ella se agacho para quedar a su altura, y lo tomo por el cuello de su chaqueta azul -¡cómo te atreves a dejarme sola con tu madre en un momento tan vergonzoso…..!- iba a continuar con el gran discurso de groserías que tenía bien preparadas para él, pero paro al sentir varias gotas mojándole la cara dejo de hablar.

Miro al cielo, y sonrió contenta. Ella amaba cuando llovía mientras el sol alumbraba el lugar sentía que era algo mágico y le traía hermosos recuerdos, -¡mira, está lloviendo!- le dijo al castaño quien la miraba algo sorprendido.

En pocos minutos la lluvia fue aumentando, hasta parecer una tibia ducha.

-¡ven conmigo!- le dijo ella tomándole mano para pararse, en pocos segundos ambos se encontraban bajo la lluvia corriendo como un par de locos.

Ella soltó la mano de su acompañante para dar vueltas en el lugar como una pequeña niña, y el sintió un extraño vacio y una terrible falta de calor en cuanto ella lo hizo, pero ella no debería enterarse de eso.

Ver jugar como una niña a una mujer de dieciocho años que llevaba puesta la ropa más sexy que hasta ahora había visto era simplemente algo indescriptible, rio mentalmente

-Sakura eres una jodida bipolar, hace unos momentos querías asesinarme, y ahora juegas como niña, quien te entendería-.

Camino en su dirección y actuó como un autómata al llegar a su lado interrumpió sus vueltas, para tomarla por la cintura, elevarla y hacerle dar vueltas como hace unos segundos ella hacía, ella solo levanto las manos, con esa hermosa sonrisa en el rostro.

No sabían cuanto tiempo estaban ahí pero al bajarla de sus brazos, entro en cuenta de que ya no llovía con la misma intensidad, la miro a los ojos y ella se apresuro a darle un casto beso en los labios, se alejo de él y entro a su casa, después de todo el dar tantas vueltas la había mareado demasiado y tenía unas tremendas ganas de vomitar.

De lo que ninguno de los dos se entero, fue que desde una de las tantas ventanas del lugar la bella mujer de cabellos negros acompañada con su bella hija había visto todo el espectáculo.

-madre, ¿crees que se cumpla lo que dijo el oráculo?- pregunto la chica de ojos escarlata.

-Eso solo lo dirá el tiempo- le respondió la mujer con una sonrisa en el rostro.


¡Mini-Adelanto!

Escuchó como tocaron el timbre un par de veces, ¿Quién sería a esta hora? Se preguntó, ya que era horario de clases y ningún conocido la iría a ver.

Bajo las escaleras a paso lento, y volvió a escuchar el timbre.

-¿¡quien jode!?- grito molesta por el sonido retumbando en su cabeza

En cuanto abrió la puerta sintió un par de delgados brazos rodearla y un fuerte olor a flores filtrarse por su nariz.

-¡Sakura-chan!- escucho que la llamaba la aguda voz.

-¿Quién eres? – pregunto fastidiada.

._._._._._._._.

-¿Sy...Syaoran?- balbuceo, sintió el labio inferior temblarle,

-¿¡Que mierdas haces aquí Sakura!?- le grito sin piedad alguna

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Bueno, hasta ahí lo dejo: D! lamento que el capitulo no esté tan interesante, pero les prometo que el fic irá mejorando mediante vaya avanzando, solo denme la oportunidad people TT_TT! Jajaja dejo mis lamentos de lado para disculparme nuevamente por la tardanza, lamento si ven HORRORES ortográficos, o algo mal escrito a veces se me va, espero que les haya agradado aunque sea un poquito :"I, ya saben criticas (constructivas), tomatazos, palazos, opiniones y demás a través de un review se les agradece en demasía , también les agradezco la visita, el fav y demás, las adoro *o*, tengan un feliz "fin del mundo y navidad" XD

Atte. Noo-sama