Hina, I love you
Poción de amor

Capitulo 04:
Lo que se respira en el ambiente

Su cabello era de un tono peculiar, algo así como un fucsia rosa con destellos amarillos que le daban un toque anaranjado, aunque eso era probablemente causado por el reflejo de la luz del sol. Era muy extravagante y llamativo, pero le quedaba muy bien, era un color increíble que muchas chicas envidiaban. Sus ojos eran rosados parecidos al color de su cabello, y usaba lentes pequeños que resaltaban sus rasgos, haciéndola ver más inteligente, más intimidante, más ruda, más guapa…

Karin no era precisamente una chica amigable, al menos no todo el tiempo. Se encontraba en un constante estado de amargura, siempre a la defensiva, un tanto odiosa. Aun así, no se metía con nadie a no ser que estos se metieran con ella primero, cosa que más valía no hacer si querías tener un buen recuerdo de la segundaria. Un tanto egoísta, concentrándose más que todo en su persona, aunque con buenos valores morales a pesar de que las mayorías de las veces la fregaba por completo.

Era, en pocas palabras, una chica segura de sí misma, pero con tantas debilidades que temía ser corrompida o utilizada, por lo que creaba una capa de acero como método de protección. El único problema es que esa capa podía ser fácilmente traspasada por dos personas. Dos chicos de hecho, uno era el chico que ama en secreto y el otro era el chico con quien mantiene una amistad un tanto especial y también en secreto. Específicamente, Sasuke y Suigetsu.

Desde que conoció a Sasuke se enamoro de él perdidamente, eran amigos por el simple hecho de que Karin hacia todo lo posible por contenerse y no lanzársele encima como las demás sin embargo le era imposible ocultar ese trato único que solo tenía con él. La verdad, no sabía lo que se la pasaba por la cabeza al azabache: si alguna vez se fijaría en ella o no, por el momento le bastaba ser solo su amiga, pues aun no estaba preparada para una relación seria. Por otro lado, estaba Suigetsu, el chico más molesto que había conocido en su vida, y el mismo chico con el que tiene, lo que podría llamarse, una amistad con derecho. Para ser sincera, no tenía ni idea de lo que había entre ellos dos. Un día se odiaban al punto que no podían ni verse, al otro se encontraban en un lugar secreto besando apasionadamente hasta decir basta. No tenía un nombre, no había sido planeado o sugerido, solo pasaba y ya. Cuando de la nada les daba la loquera y la ansiedad, se encontraban y ahí estaban… hasta la mañana siguiente, como si nada hubiera pasado.

Se supone que eso era malo ¿no? Tal vez no debería tener relaciones cuando estaba enamorada de otro, pero era como un amor imposible, aunque esa no era excusa tampoco. No sabía que pensar de ello, tan solo no le veía mucha importancia. Eran totalmente maduros con esa parte de su amistad. ¿Pero habría consecuencias…?

―¿Podrías hacerme caso, frente de marquesina?― le grito Ino a Sakura en una de sus clásicas disputas en medio del salón, justo en el momento en que Karin entraba al aula.

―¿Qué quieres?― refunfuño la oji-jade con irritación.

―Que me prestes atención, he estado hablándote todo este tiempo y tu andas como perdida en la nebulosa― le contesto Ino de la misma forma, ahora que lo pensaba, Sakura estaba, últimamente, actuando muy extraña. Muy callada y pensativa, con el ceño fruncido todo el tiempo…

―Pues, tal vez, si dijeras algo interesante me tomaría la molestia de prestarte atención― respondió la peli-rosa a la defensiva. Esta vez le había dado fuerte, al escucharla Ino se sintió muy afectada, generalmente le gritaría estupideces ya que la mayoría de sus discusiones eran pura burla, pero este no fue el caso.

―¡Bien! No quieres escucharme, no me escuches― se limito a decir la rubia tomando su bulto del pupitre frente a Sakura y dirigiéndose lejos de ella a unos puestos vacios en el fondo del salón. La Haruno, por su lado bufo con amargura, no esperaba que Ino se pusiera así, pero estaba lo suficientemente molesta como para preocuparse por ella. Y en todo caso, tenia cosas más importantes de las cuales ocuparse.

―No pienso ponerme a elegir entre las dos― comento Karin quien viendo las miradas de sus amigas dirigirse a ella concluyo de inmediato lo que se les pasaba por la cabeza. Era obvio, con quien se sentara, sería la mejor.― Matsuri, vente conmigo. Dejemos a estas dos en su rabieta, solas― le sugirió a lo que la castaña acepto sin dudarlo. Tomo su bulto y se sentaron juntas, en todo el centro del salón. Sakura bufo nuevamente, mientras que Ino se levanto de su asiento y se sentó con las otras dos. No era buena estando sola en un rincón.

Por primera vez, en este lapso, Hinata llegaba tarde a clases, y aunque no había sonado aun la campana del colegio, era solo cuestión de tiempo. Se había quedado despierta hasta tarde haciendo sus famosos bombones para dárselos a Sasuke. Después de despertase en la enfermería del colegio se entero que quien la había traído había sido Sasuke e inevitablemente se sonrojo de la vergüenza, Chizune contaba cada detalle como si se tratase de una de las parejitas favoritas de las series que veía cosa que no la ayudaba. Pensaba dejárselos en su casillero tal y como lo había hecho con Naruto, así que después de buscar sus cosas corrió al lugar en donde se encontraría el casillero del azabache, sin embargo, antes de llegar tropezó con él.

―¡Ah!― grito asustada al sentir el golpe, pero por suerte logro detenerla antes de que cayera precipitadamente al suelo. Asombrada y confundida, Hinata alzo la mirada y todo su ser entero de sonrojo al ver que Sasuke la tenía tomada del brazo, salvándola de un moretón permanente.―Lo…lo siento― se disculpo enseguida mientras se equilibraba.

―¿Estás bien?― le pregunto indiferente, aunque en el fondo esa chica le parecía de lo más rara, le causaba mucha curiosidad. Y verla así de roja le hacía preguntarse si estaba avergonzada o seguía teniendo fiebre.

―¿Eh? Si… si, ya estoy mejor, gra…gracias― le respondió un tanto tímida, sin atreverse si quiera a mirarlo más de un segundo a los ojos.―Eh…― musito, iba a poner los bombones en su casillero pero ya que lo tenía al frente, ¿Por qué no entregárselos ahora? Torpemente busco en su maletín los chocolates y al encontrarlos los saco de un golpe estirando la mano frenéticamente haciendo que Sasuke reaccionara en un saltito de alerta, pero al ver la bolsa transparente amarrada con un lazo dorado entendió lo que sucedía.―Yo… yo que…quería agra…decirte po…por lo de ayer, a…así que hice unos bom…bones― trataba de decirle pero la garganta se le cerraba y difícilmente las palabras salían de su boca, estaba totalmente trabada y avergonzada.

―Gracias― la interrumpió el azabache tomando la bolsa en un gesto amable.―¿En verdad los haces tú?― pregunto curioso a lo que Hinata, después de salir de su shock, asintió tímidamente como si de una niña pequeña se tratara, pero al final no pudo evitar sonreír dejando al azabache sorprendido.

―Yo misma los hice― asintió orgullosa y animada dejando a Sasuke sin palabras, casi sin aliento. En eso, el sonido de la campana del colegio rompe la hipnosis en la que se encontraba el Uchiha, el cual tuvo que bajar la mirada… la fiebre se le estaba pegando.

―Sera mejor que vallamos al salón― sugirió al momento en el que avanzaba hacia la dirección propuesta. Hinata por su parte lo siguió en silencio a lo que entraron juntos al aula, llamando la atención de Karin.

Tiene que ser una coincidencia, que lleguen juntos al salón no es nada del otro mundo.

Segundos más tarde, la profesora Kurenai empezó con sus clases de matemática saludando a los chicos. Al pasar la lista, inicio con la revisión de tareas pidiendo cuaderno por cuaderno. Naruto no tenia duda alguna en que saldría bien, Hinata le había ayudado el otro día en la biblioteca con la tarea, era casi imposible que alguna estuviera mala, aun así los nervios lo invadía, quería salir mejor que Kiba.

―Naruto Uzumaki― lo llamo la profesora y acto seguido, Naruto contesto con un alto "presente" y se levanto de su puesto de golpe corriendo al escritorio de la profesora dejándole el cuaderno frente a ella con su clásica hiperactividad, dejando a los presentes un poco… extrañados. Rápidamente, Kurenai comparo los resultados de su hoja con los de Naruto y se sorprendió al ver que todo estaba bueno.― Cinco sobre cinco, felicidades Naruto, me alegra que hayas estudiado― le dijo la profesora con una sonrisa de satisfacción a lo que Naruto celebro, después de todo, Kiba había sacado cuatro sobre cinco.

―¿Escuchaste eso? Cara de perro. ¡Saque mejor nota que tú!― se burlo sacándole la lengua y haciéndole caras cosa que lo irrito a la vez que hacía reír a los chicos del salón.

―Naruto, siéntate― le alerto la profesora.

En el recreo, como de costumbre, Hinata y Kiba caminaron a la terraza y subieron al techo de la puerta para reunirse con Neji y Tenten, a los cuales, encontraron en una situación… ¿Incomoda? ¿Extraña? ¿Qué demonios…?

―Jajaja… Neji, pareces una cría― empezó Kiba a reír a todo pulmón teniendo que sostener su estomago del dolor. Sus ojos se cristalizaron, no podía evitarlo, ver aquello era tan… tan…

―Hmp…―bufo Neji, la situación no le era nada agradable desde el principio, es decir, solo imagínenselo peinado con los mismos moñitos que los de Tenten. Hasta Hinata se le era imposible no reírse de aquello.

―Pe…pero ¿Por qué? ¿Co…cómo paso?― pregunto Hinata tan extrañada que no sabía que preguntas hacer exactamente.

―Te vez bien de niña― burlo Kiba aun muerto de la risa.― No me dijiste que tenias una hermana gemela, Tenten― continuo el castaño acabando con la paciencia limitada de Neji.

―Ahora sí, ya me hartaste― ladro completamente enfurecido al tiempo que se levantaba del suelo para atraparlo. Claro que Kiba no dudo en escapar pero no fue lo suficientemente rápido, Neji lo tomo de los hombros y lo lanzo al suelo para luego hacerle una llave mortal.

―Ah! Ya suéltame, auxilio… ¡Me están matando!― suplicaba Kiba sintiendo la presión en su garganta y el peso del cuerpo de Neji en su espalda, esto le dejaría marca.

―Pues veras― comento Tenten de la nada, tratando de responder la pregunta de Hinata.―Es que… Neji tiene el pelo muy largo y no pude evitarlo. Tengo que admitir que no fue fácil, tuve que insistir mucho― si es que insistir consistía en amenazar, atrapar, secuestrar y obligar a que la dejara peinarlo, entonces sí, insistió mucho. Además, nadie podía negársele a Tenten cuando se molestaba.―Pero cuando subimos a comer, saque mi cepillo, me acerque sigilosamente a él por la espalda y lo rodee con mi piernas al tiempo que le quitaba la colita que tenia― le conto divertida, empezando a reír.―Debiste ver como intentaba liberarse.

―A mi no me da gracia― objeto Neji mientras seguía torturando a Kiba.

Hinata simplemente no podía evitarlo, le ere imposible evitar reírse. Todo esto le gustaba. Jamás habían estado tan activos y animosos antes, tan solo subían aquí y hablaban normalmente como lo hacían siempre, y a veces Neji no decía nada, pero desde que Tenten se les unió todo eso ha cambiado. Ahora todo es más emocionante y divertido.

―¡Que alguien lo detenga!― pedía Kiba a gritos, pero las chicas no podían moverse, la risa las estaba reteniendo en esa parte de la terraza, debilitadas, casi sin poder respirar, y tenían todos los motivos, ya que ver a Kiba ser torturado por un Neji con el peinado de conguitos resultaba ser gracioso.

En otro lado del colegio se encontraba Ino haciendo escándalo como de costumbre, era común en ella hacer alborotos por donde fuera que fuera llamando la atención de todos. Así era ella, se podría decir que se divertía a lo grande… tanto que los demás se deban cuenta y querían unírsele, de ahí viene su popularidad. Aunque tampoco había que dejar a lado su belleza americana: rubia de ojos celestes, parecía una barbie y todos los chicos la perseguían, querían estar con ella. Aun así, a sus quince años nunca había tenido novio por el simple hecho de que no confiaba en ellos, sabía que solo la buscaban por necesidad, solo porque era linda. Ino quería un chico que la amara por lo que fuera, aunque su fantasía era un poco de cuentos de hadas no desistía, quería su príncipe azul. Por ello era, probablemente, la chica más problemática, confusa y difícil de todo el colegio, alejaba a esos chicos que buscaban una "salida fácil", la cosa es que también cansaba a aquellos que querían algo serio, pues no sabía cuando parar… Realmente, no confiaba, en lo absoluto en los hombres, menos en uno, era su mejor amigo, Shikamaru Nara, lo conocía desde hace mucho antes, incluso antes de nacer ya se conocían. Era casi como un hermano, y también era el único chico en quien confiaba plenamente. Aunque Shikamaru la preferiría lejos de él, ya que cuando estaba con ella, lo único que salía de eso eran problemas…

―Vamos, Shikamaru, invítala a salir― insistía Ino mientras intentaba sacar a Shikamaru de su pedacito de paz y tranquilidad debajo de un árbol que se encontraba cerca del depósito de educación física, era como un segundo patio trasero pero mejor.

―Déjame en paz, Ino, ya te dije que no me gusta Temari― contesto Shikamaru rabioso, hasta el colmo del fastidio de Ino.

―¡Mentira! Te conozco bien Shikamaru, he acertado con cada chica de la que te has enamorado antes, esta vez no permitiré que tu vagancia arruine todo― le replico Ino furiosa intentado de despegar a Shikamaru del árbol.

―Dios, que problemática eres― refunfuño molesto aferrándose con fuerza del tallo. Tal vez si sentía algo por Temari, pero no quería sentirse obligado a salir con ella. Para él las cosas eran mejor paso a paso, nada que ver con el estilo de Ino que hacia todo de forma precipitada.

―Si, Shikamaru, me lo has dicho millones de veces y solo estoy contando esta semana― dijo la rubio de forma sarcástica, en verdad detestaba esa parte del Nara, tomándose su tiempo para todo… el mundo es impaciente, ya nadie espera el momento o la persona adecuada, pues saben que podría ser demasiado tarde.― Ahg, contigo no se puede― bufo molesta al tiempo que lo soltaba de golpe― Temari no esperara a que te vuelvas lo suficientemente hombre como para atreverte a invitarla a salir, y en todo caso, eres fácil de olvidar Shikamaru, no creo que termine sufriendo por qué no se dio la oportunidad.

―No deberías hablar tanto en tu posición, nunca has tenido novio― contraataco el azabache con tanta simpleza que irrito a Ino, otra cosa que odiaba de Shikamaru.

―¡Lo mío es diferente!― le grito enfurecida, lo que pasaba con él no tenía nada que ver con lo que le pasaba a ella.

―¿En qué?― interrogo con su tono perezoso tan común en él, mientras se sentaba cómodamente debajo del árbol apoyando su espalda en el tallo.

―En que yo aparto a cretinos arrogantes que solo buscan en mi un deseo sexual de una noche, mientras que tu, simplemente, no haces nada y sin saberlo, las alejas.― chillo la rubia con impertinencia, con Shikamaru era imposible hablar― ¡Solo invítala a salir y ya! Dios, que molesto― murmuro a la vez que se marchaba dando fuertes pisadas de rabiata a cada paso, dejando al azabache descansar.

―Asss… por fin―celebro a la vez que bajaba su cuerpo a la fresca grama del suelo decayendo lentamente a su estado de paz y tranquilidad que Ino le había arrebatado de un momento a otro. En verdad le gustaba ver la luz del sol pasando por entre los pequeños orificios situados entre las ramas y hojas del árbol, y el efecto que se marcaba cuando la brisa lo removía con suavidad, le era fascinante. Lo ayudaban a meditar, a pesar… y para su molestia, había tan solo una pequeña probabilidad, de que Ino tuviera razón.

Tal vez debería invitarla a salir…

Los alumnos se fueron a sus casas, el colegio se fue vaciando poco a poco hasta dejarlo desértico. Ya a esas horas de la tarde los chicos se encontraban descansando en sus casas, o al menos la mayoría. Sakura Haruno aun se encontraba en los espacios de la escuela, y no estaba precisamente sola. Todo lo contrario, tenía la mejor de las compañías y ese era nadie más y nadie menos que el mismo Kakashi. Su profesor de Historia.

Solo eran ocho años de diferencia, o al menos ese "solo" lo sentía Sakura. Kakashi sabía a lo que se arriesgaba y la diferencia de edad, además de todo el desastre que podría pasar si alguien se enteraba lo preocupaba, sin embargo no podía evitarlo, Haruno era una chica especial. No sabía si era amor, tal vez ni se le acercaba, pero… no sabía bien cómo explicarlo, tan solo le gustaba estar con ella.

―…Y luego empezó a decir estupideces sobre mí, como lo salvaje que era ¡Y yo no soy una salvaje! Aunque, eso me enfureció y termine por golpearlo, y para el colmo, Naruto se puso a llorar dramáticamente, ni que le hubiera dado tan fuerte― comentaba Sakura con naturalidad mientras sus lizos cabellos eran acariciados por las manos de Kakashi aprovechando que la cabeza de la joven reposaba en sus piernas, recostados en la grama suave del pequeño patio por donde se encontraba el depósito.― Siempre pasa lo mismo con él, es que me saca de mis casillas. ―continuo haciendo reír al peli-plata, desde hace un tiempo había notado esos cambios repentinos de humor e incluso de personalidad, algo típico en la adolescencia. Lo sabía muy bien, él ya había pasado por eso.― No me malentiendas, me cae bien, el problema es que es muy molesto― seguía diciendo y Kakashi tan solo la escuchaba con una sonrisa marcada en sus labios.― ¿Uh? Lo siento, he estado hablando sin parar, has de estar cansado de escucharme― dijo la oji-jade mientras se sentaba con un notable sonrojo en sus mejillas.

―No es problema para mí, me gusta escucharte― contesto sorprendiéndola un tanto, para luego ruborizarse aun más, cosa que se le paso enseguida con una sencilla sonrisa.

―Pero, tú no has dicho nada. Vamos, cuéntame algo― le pidió divertida, mirándolo atenta en espera de su respuesta, pero éste tan solo la tomo y la acerco a él volviendo a tener esa cercanía que hacia poder sentir el calor del otro.

―Yo no tengo nada interesante que decir, mi vida es muy monótona― dijo sin más acomodándose junto a Sakura, quien apoyo su cabeza en el hombre del peli-plata un tanto decepcionada: siempre decía lo mismo, y si lo pensaba bien, no sabía mucho de él cuando Kakashi sabía prácticamente todo sobre ella.― ¿Estás bien?― le pregunto de repente, sobresaltándola un poco, esa pregunta tenía más de una repuesta y ninguna era buena.― Te he notado un poco estresada.

―No, no es nada importante― contesto tratando de no mirarlo a la cara, pero luego suspiro, quería olvidarse de todo.― Todo está perfectamente bien en este momento― completo alzando sus brazos para rodear su cuello y acercarse a él con picardía. Suavemente, llevo su mano de su cuello a la oreja dibujando una línea imaginaria, para luego tomar la mascarilla con su dedo anular y deshacerse de ella para así juntar sus labios en un beso con un toque seductor. Kakashi respondió y la rodeo con sus brazos disfrutando las curvas de su cuerpo de reloj de arena.―Vamos a tu casa― le sugirió Sakura una vez sus labios se separaron para tomar aire.

―Queda muy lejos― contestó Kakashi con pereza.― Llegarías tarde a tu casa y tu madre te mataría. Y no me sirves estando muerta― comentó divertido haciendo que Sakura se molestara pero no duro mucho, termino riendo. Lo miro provocativamente y se mordió el labio inferior con picardía iniciando un nuevo beso.