Capítulo 3: Bueno, ya está, ya te lo dije.

Las semanas fueron pasando, la custodia finalmente fue cedida a la ex mujer de Óscar permitiéndole ver a sus hijos dos veces al mes siempre y cuando él pudiera. Además de una buena compensación económica debido al sueldo que tenía el luchador.

David seguía mordiéndose el labio. No quería decirle nada, absolutamente nada. Si se le decía a Óscar que le quería, que quería estar con él podría ser malo o ser bueno y conociendo su suerte, seguramente sería malo.

Necesitaba consejo y nadie mejor que la persona que lo crió para dárselo. Una tarde, fue a Washington aprovechando de que Óscar iba a San Diego a ver a sus hijos, y fue a ver a su madre.

Tras hablar de todo en general David llegó al tema que quería.

- Μαμά necesito hablar contigo… - pidió David

- Dime hijo. – pidió la mujer

- Dime que diga lo que te diga me apoyaras en todo.

- Dave, eres mi hijo. Sabes que lo haré.

- Me he enamorado de una persona. – dijo David

Elizabeth sonrió.

- ¿Y quién es ella? – preguntó

David suspiró.

- … O él… - dijo Elizabeth al poco

- ¿Cómo sabes que puede ser él? – preguntó David un poco sorprendido

- Soy tu madre David. Basta con que lo sepa. – respondió ella sonriendo – Bueno, dime: ¿quién es él?

- Uno del trabajo…

- ¿Óscar? – preguntó la madre

- Joder μαμά… ¿Cómo lo sabes? – preguntó David un poco atónito

- Que me fijo en todo Dave… Se que te llevas muy bien con él así que… ¿Por qué no te pudiste haber enamorado?

- Bueno ya… - dijo David un poco rojo, aquellas charlas les recordaban a las de adolescente, solo que a su madre la podría tratar como una amiga que jamás le iba a fallar

- ¿Y has decidido lo que vas ha hacer? – preguntó Elizabeth

- No sé… Es que… Es heterosexual y no va ha sentir nada por mí… - dijo David

- ¿Cómo puedes estar tan seguro?

- Porque lo conozco desde siempre μαμά…

- ¿Tú alguna vez le has comentado que eres bisexual?

- No… No es algo que se comenta como quien habla del tiempo…

- Entonces si él también lo es, tampoco lo comentará. ¿Estás segurísimo de su reacción?

- En realidad no…

- Díselo. – pidió Elizabeth

- No quiero que me rechace y me deje de hablar…

- Si es tu amigo, no lo hará.

- ¿Y si no siente lo mismo y quedo como un patán?

- David. Para todo hay que arriesgarse, si crees que diciéndole lo que sientes te vas a sentir mejor sea cual sea el resultado, díselo. – pidió Elizabeth

- Gracias μαμά – dijo David abrazándose a su madre.

Elizabeth sonrió y "despeinó" a su hijo.

- Oye… Procura dejar de pelarte… Te estás quedando sin un pelo… - dijo riendo

- Μαμά, que me rapo la cabeza… - rió David

- Ya… Pero es que vaya a ser que te quedes calvo… Que ya tienes casi 40…

- Jo no me lo recuerdes. – dijo David sonriendo

- ¿Cuándo se lo vas a decir?

- No sé… Cuando volvamos del próximo show y estemos en mi casa, tranquilos…

- ¿Vive contigo? – preguntó ella

- Sí…

Ella rió.

- Con razón quieres decírselo… No aguantas hacerte tu solo las pajas xD Le necesitas. – se cachondeó Elizabeth

David abrió la boca de la sorpresa y, aunque un poco rojo, también rió.

Como dijo, escogió el jueves de la semana siguiente para decirle todo a Óscar. No tenían show y como no estaban haciendo nada decidió hablar.

- Oye… Óscar, ¿puedo hablar contigo? – pidió

Óscar apagó la tele y se volvió.

- Dime. – pidió Óscar

- Verás es que… Me gustaría decirte algo… - dijo

- A mí también. – dijo Óscar

David lo miró, en parte… Esperanzado.

- Di tu primero. – pidió

Óscar tomó aire.

- Me gustaría darte las gracias. Has… Has estado todo este tiempo apoyando en todo lo que has podido. Me has dado buenos abogados para poder ver a mis hijos por lo menos dos veces al mes y me has cobijado en tu casa… Gracias… - dijo

David se sintió un poquito decepcionado.

- De nada. Sabes que soy tú amigo y siempre lo haré. – contestó

- Y… Bueno… Decirte que ya encontré casa. La semana que viene firmo el contrato, me voy a vivir a Palo Alto, me viene más cerca de San Diego.

- ¿Te vas? – preguntó David con tristeza

- Sí. – dijo Óscar con media sonrisa – Te dejaré solo y podrás traerte a esa amia que siempre te traes. – dijo – Qué por cierto, hace tiempo que no la veo… ¿Qué pasó?

- He descubierto que me enamoré de alguien y aunque seguía acostándome con ella, he visto que es imposible dejar de pensar en la persona que quiero y no puedo... – explicó David

- ¿No jodas? Tú enamorado. – dijo Óscar con media sonrisa y sin dar crédito - ¿Y quién es? ¿La conozco?

- Óscar. Soy bisexual. – se sinceró David

Óscar lo miró impresionado.

- Ah… ¿En serio? ¿También te gustan que…? ¿Te gustan los tíos? – dijo corrigiendo su pregunta

David asintió.

- Sí… Y bueno… Me enamoré de otro hombre. – explicó David

Óscar tardó en cerrar la boca, pero la cerró cuando se le fue la sorpresa.

- … ¿Y….? ¿Quién es? – preguntó con curiosidad

- Pues es… - empezó David

- No me digas que es Orton. – preguntó Óscar con media sonrisa

- No. No es él. – dijo David – Es… Óscar Gutiérrez Rubio. – dijo con los ojos entornados

- Eh… - murmuró Óscar con la boca pastosa - ¿Alguien que se llama y apellida igual que yo? – preguntó sin querer saber la respuesta

- No… Tú. Me he enamorado de ti. – dijo David tragando saliva

- ¿Qué? Pero… Pero eso no puede ser… Yo… Yo no soy homosexual… Ni bisexual ni nada… - murmuró Óscar

- Eso… Eso no impide que yo me haya enamorado de ti… - murmuró David un poco

- Pero… ¿Por qué?... – preguntó levantándose

- No… No lo sé… No tengo motivos… Simplemente ha pasado y punto… - susurró

- Oh… Bien… ¿Sabes? Tengo que firmar aún el contrato de mi casa. Me voy. – dijo y acto seguido se fue dejando a un David completamente confuso y con ganas de llorar.