Capítulo 4
Comenzó a pisar el terreno de la escuela. Volvía a sentir la mirada de sus compañeros, y odiaba eso. Podía oír los murmullos, sentía que sus miradas la atravesaban. Pero no lo suficiente como para saber cómo era en realidad, la gente era muy superficial, agradecía eso.
Caminó por el pasillo, estaba a punto de girar en una esquina cuando oyó un par de voces.
-por favor, déjame explicarte…- pidió con desesperación la voz de la chica.
-¿qué quieres explicarme?- pregunto molesta una voz muy conocida.
Se ocultó detrás de la pared, estaban a la vuelta de la esquina discutiendo, ¿acaso a él no le importaba lo que le pensaran los demás? Tal vez no había cambiado tanto como creyó.
-lo que viste no… no es lo que tú crees- dijo molesta "ella", la odiaba con toda su alma.
-¿y entonces que era, Sakura?- pregunto cada vez más molesto –no se me ocurre nada más que justifique lo que vi… ¿Qué me vas a decir, que ambos se mojaron y tú te pusiste tu bata y el solo pudo ponerse una toalla? ¿Tan estúpido me crees?- cuestionó molesto –incluso él me dijo lo que paso mientras bajábamos por el elevador ¿sabes lo que hice por ti? ¿La estupidez que hice por ti?- oyó el golpe de su mano contra un casillero.
-yo…- se oía algo temblorosa la voz de la peli-rosa.
- me siento terrible, me duele la cabeza, mi padre está molesto por lo que hice y mi madre… solo dios sabe lo que me hará cuando me vea- tal vez lo mejor era intervenir, pensándolo mejor, ese era un asunto entre ellos, así que lo mejor era pasar por ese pasillo y ya.
Reanudo sus pasos, dio la vuelta en esa esquina, y ambos jóvenes se quedaron callados viéndola. Justo en ese instante el sonido de la campana los hizo reaccionar.
-me voy- Naruto comenzó a caminar tras Hinata, la seguía, aunque quienes los vieran solo pensarían que estaban tomando el mismo camino, solo eso.
Sakura se quedó ahí parada, viendo alejarse a su, ahora ex novio. Los ojos le escocían, no pudo arreglarlo, y sabía que jamás podría hacerlo, pero si de algo estaba segura es que si no era de ella, no era de nadie más.
-¿problemas maritales?- pregunto burlona Hinata, lo veía por el rabillo del ojo caminando detrás suyo.
Naruto bufó –no es nada que te interese- respondió molesto.
-¿aún es tu novia?- pregunto de nuevo, solo que esta vez con voz seria.
-no- respondió secamente.
Aunque Naruto no lo notó Hinata dio una sonrisa ladina, no era como las normales, ni por burla, ni por hacer una travesura, por nada de eso, era una sonrisa de felicidad.
-parece que por fin entraste en razón- sin que se diera cuenta, en lugar de pensarlo, lo dijo.
-¿perdón?- ambos se detuvieron en seco.
-déjame aclararte esto, ella siempre me ha caído como una patada en el culo- volteo a verlo, pero estaba tan cerca que sentía su respiración, se alejó un paso. Naruto la rodeo por la cintura con una mirada seria. Y ese acercamiento hizo que Hinata recordara lo que había ocurrido la noche anterior. El rostro de ambos se sonrojó.
-ella es mi novia- dijo sin pensar.
-¿no se supone que ya no lo es?, Dime ¿Qué paso?- pregunto, él la soltó y siguió caminando.
-no te interesa- Hinata frunció el ceño, lo alcanzó, lo empujó hacia los casilleros y lo aprisionó contra la pared y su cuerpo, poniendo sus manos a ambos lados para evitar que escapara. Él era más grande que ella, pero eso poco le importaba.
-dormiste en mi casa, viniste en mi limosina…- su voz se oía molesta –trataste de convencerme de tener relaciones y comenzaste a hablarle de sexo a mi hermana, ¿no crees que me lo debes?- el sonrojo en el rostro del rubio creció más.
-¿hice eso?- pregunto algo aturdido -¿no es otra de tus tonterías?- era común de ella hacer eso, pero ella negó.
-¿Por qué crees que te duele el rostro?- Naruto también frunció el ceño, volteo su rostro a otro lado.
-Sakura me engaño, y termine con ella ayer, por eso estaba en aquel bar… después de eso, todo me es muy confuso- se liberó del aprisionamiento de Hinata y comenzó a caminar –lo siento- se volvió a detener tras dar un par de pasos –lamento todo lo que te hice pasar ayer… y gracias…- Hinata abrió los ojos a mas no poder ¿Naruto Namikaze se estaba disculpando con ella? ¿Y le había agradeciendo? –Gracias por salvarme ayer- retomo su camino y ella comenzó a caminar tras él.
Las clases habían terminado. Todos en la escuela ya se habían ido. Pero solo a él se le podía quedar su libreta, y no cualquiera, sino la que iba a estudiar para el examen de… ya ni recordaba que materia era. Por alguna razón, conforme se iba acercando al salón de clases, comenzó a oír un par de voces.
-¡no he hecho trampa!- se detuvo al oír el grito de Hinata.
-pues yo no creo que usted haya sacado esa calificación, señorita Hyuga- contesto el maestro.
-usted si quiere no lo crea, es más si quiere repruébeme, me da igual… no se ni porque cojones me esfuerzo- oyó los pasos de la molesta chica.
-señorita Hyuga, vuelva aquí- gritó el maestro.
-haga lo que quiera, me importa una mierda- Hinata salió del salón ignorando por completo a Naruto.
Pasaron unos segundos de silencio total, entonces el decidió entrar al salón. Ahí seguía el maestro, sentado tras el escritorio, con ambas manos en la frente, viendo una hoja.
-¿maestro Ebisu?- el adulto volteo a ver al rubio.
-Namikaze, ¿Qué hace aquí?- pregunto mientras volteaba la hoja que tenía en el escritorio -¿ocurre algo?-
-eso mismo me pregunto yo- respondió –venia pasando y oí que usted y Hyuga estaban discutiendo- Ebisu solo volvió la vista a la hoja en el escritorio –no es que tenga derecho… pero me gustaría saber que pasó-
-…- el maestro no dijo nada solo levantó la hoja que tenía en el escritorio y se la mostró a su mejor estudiante –no creo que sea verdad- Naruto se sorprendió al ver que aquella hoja era el examen de Hinata, la cual tenía un 100 en preguntas correctas.
-pero… yo la vi dormida- no entendía como alguien había sacado tan buena calificación, y en tan poco tiempo.
-yo también, solo la vi haciendo la prueba diez minutos y luego se durmió- Naruto le extendió el examen para que el maestro lo tomara, pero no lo hizo.
-como el delegado de la clase, ¿me harías el favor de llevárselo?- el rubio asintió aun aturdido, ni siquiera él había sacado aquella calificación, el solo había sacado un 83 y el resto de la clase quizás menos. El maestro no le dijo nada a Hinata en ese momento, pero él había supuesto que había reprobado.
-claro…- comenzó a caminar hacia la puerta, listo para irse, pero recordó porque había ido. Regreso a su asiento y tomó su libreta, luego volvió a dirigirse hacia la puerta, pero se detuvo antes de salir –maestro Ebisu- el adulto volteo a verlo -¿alguien más saco 100?- el maestro negó, y él lo vio por el rabillo de los ojos -¿entonces como pudo hacer trampa? ¿Y en diez minutos?- Naruto se fue dejando al maestro pensativo, ya le había pagado a Hinata, estaba seguro.
Estaba sentada en su sofá, estaba molesta y comiendo helado mientras veía la televisión.
-¿Qué ocurre, Hinata?- la voz de su hermana menor llamo su atención.
-nada- respondió antes meterse otro gran pedazo de helado a la boca.
-¿alguna vez paras de comer?- pregunto la castaña, ganándose una mirada asesina por parte de su hermana mayor.
-¿Qué quieres?- pregunto fastidiada.
-bueno, ya que preguntas, quería ver si no podíamos salir hoy, como la última vez, alguien salió herido…- Hinata paró de comer por un segundo.
-¿Qué quieres hacer?- pregunto de nuevo mientras soltaba el helado.
-qué tal si…- comenzó a hablar emocionada, pero fue interrumpida por el sonido del celular de su hermana.
-¿bueno?- recibió un saludo del otro lado de la línea, sabía quién era –señor Namikaze ¿se le ofrece algo?... no… no… por supuesto… estaré ahí en una hora- colgó el teléfono y se levantó del sofá –lo siento Hana-chan, tendrá que ser otro día- acaricio su cabello mientras pasaba a su lado.
–eres igual que papá- bufo molesta la castaña mientras veía a su hermana mayor alejarse.
Estaba frente a la casa de Hinata, de nuevo. Acerco su mano al timbre, dispuesto a tocarlo. Se detuvo en seco. Hacia un par de días, solo conocía a Hinata por su forma vulgar de ser, pero desde el accidente de su madre, había tenido la oportunidad de conocerla mejor. No era tan mala como él creía, o como muchos creían, todavía no la conocía bien, pero sabía que no era tan agresiva como fingía serlo en el instituto.
De nuevo estuvo a punto de tocar, una vez que despertó de sus pensamientos, cuando alguien le ganó, abriendo la puerta.
-Namikaze, ¿Qué haces aquí?- pregunto mientras cerraba la puerta de su casa. Naruto la examino un momento, vestía otro de esos típicos trajes de empresaria color grisáceo, le sentaba bien.
-yo… el maestro Ebisu…- vio como Hinata rodaba los ojos solo con oír ese nombre –me pidió que te entregara esto- extendió su examen, y cuando Hinata lo reconoció se lo arrebato de las manos rápidamente.
Apretaba sus ojos mientras estrujaba el papel contra su pecho –dime que no lo viste- suplico mientras volvía a abrir los ojos, dándose cuenta que el rubio asentía –demonios, eres igual que los demás- dijo molesta mientras lo empujaba para pasar.
-¿Qué?- pregunto algo aturdido.
-creí que eras diferente, pero me equivoque, de nuevo, ¿es que no hay nadie de confianza hoy en día?- más que una pregunta para Naruto, era para sí misma.
-no me interesa tu vida- Hinata lo vio a los ojos, muy molesta –bueno, oí como discutías con el maestro, pero yo no…- yo no sabía ni que decir -ya salte mi deuda- afirmo seguro.
-¿eso crees?- Naruto alzo la ceja ante el cuestionamiento –a mí no me interesa si repruebo esa materia, hiciste eso en vano- siguió su camino. Naruto la veía sorprendido –de cualquier formas… no me debes nada- una limosina se estacionó frente ellos.
-¿A dónde vas?- pregunto mientras ella abría la puerta.
-a ver a tu padre- respondió una vez dentro.
-¿puedo ir contigo?- esperaba que ella no se negara de nuevo como había ocurrido esa mañana –tengo que hablar con él- la peli-azul asintió, y un par de segundos ambos estuvieron dentro del auto.
El camino fue silencioso, y por lo visto ninguno de los dos pensaba romper el silencio. Él no sabía que decirle, y ella no se interesaba por iniciar una conversación.
-Hinata…- sin que se diera cuenta habló, y cuando ella volteo a verlo ya no había vuelta atrás -¿en verdad sacaste 100?- ella bufó mientras asentía -¿no hiciste trampa?- ella lo volteo a ver molesta.
-¿Por qué todos creen que he hecho trampa?- pregunto molesta más el rubio se calló -joder- bufo de nuevo por sus adentros.
-lo siento- se disculpó de nuevo, era la segunda vez que le pedía disculpas en el día –solo… quería saber cómo es que tu… sin siquiera estudiar…- no sabía cómo plantear la pregunta.
-solo se me da- respondió cortante –ahora cállate- pidió algo alto, y él hizo caso de su petición, ya que en lo que restaba de trayecto ninguno dijo nada.
Aunque Naruto no lo hubiese notado, Hinata estaba levemente sonrojada, y era debido a dos cosas. La primera era que el supiera de sus calificaciones, que en realidad no era tan dejada como muchos creían. Y la segunda que estaba en aquel espacio cerrado con el rubio que le había gustado toda su vida.
Habían llegado a la empresa Namikaze, ambos bajaron de la limosina y entraron en el edificio. Ninguno decía nada, y ahora realmente era porque nadie quería hablar. Subieron al elevador y fueron los segundos más incomodos de todo el día. Finalmente, llegaron al último piso del edificio y caminaron a la par hasta llegar a la oficina de Minato.
Naruto estaba hecho un manojo de nervios, no sabía cómo se encontraba su padre en ese momento, lo único que tenía claro era que quien lo iba a matar, era su madre. Por otro lado, Hinata estaba muy tranquila, aunque sentía lastima por Naruto, trataba de fingir una sonrisa, y ciertamente, una parte de ella deseaba ver la reacción de Minato.
Naruto abrió la puerta, tratando de ser caballeroso, pero Hinata ignoró el gesto. El rubio solo frunció el ceño. El también entró, y un segundo después fue golpeado por algo en el rostro, causando que callera de espaldas.
-¡mocoso mal agradecido!- oyó la voz de su madre, se oía molesta, como era de esperarse -¡¿en qué demonios estabas pensando?!- vio a sus padres, su padre agarraba fuertemente a su madre, mientras ella trataba de zafarse, por lo visto, para matarlo.
-tra-trata de calmarte… Kushina- pidió Minato mientras hacía esfuerzos sobre humanos para controlar a su esposa.
-¡¿calmarme?... tiene 17 años y se comporta como un crio, ¿Cómo quieres que me calme? Por lo visto olvido todo lo que le enseñé!- cada palabra que decía la enojaba más, y por lo visto, Minato comenzaba a ceder lentamente.
-Kushina-san, por favor cálmese- pidió Hinata, tratando de calmar a la peli-roja, la cual comenzaba a recobrar lentamente la compostura. Cuando por fin se calmó, Hinata comenzó a hablar con ella, tratando de que la ira no regresara, al menos no mientras ella estaba ahí.
-me iré a casa- finalmente, la oji-violeta decidió hacer lo más sensato en ese momento –te estaré esperando- le dijo a Naruto mientras le mandaba una mirada asesina.
El rubio trago seco ante la amenaza de su madre, sabía que lo mataría, pero jamás se lo había tomado tan literalmente. Lo único que deseaba en ese momento, era no llegar a su casa, al menos no en esos momentos, prefería esperar a que la ira dejara de controlar a su madre.
-Naruto- la voz de su padre lo hizo despertar. Cuando se dio cuenta, su madre ya se había ido, y Hinata y su padre estaban hablando.
-¿sí?-
-debido a cómo te has portado los últimos días, tu madre y yo hemos decidido algo- Hinata lo miro horrorizada, ¿acaso le diría…? –Pero para eso necesitamos la aprobación de Hinata-san- ambos chicos veían confundidos al rubio mayor.
-¿acaso va a…?-
-Hinata, por favor acepta a mi hijo como tu discípulo- hubo un largo silencio por el siguiente minuto.
-¿eh?- fue todo lo que pudo decir la oji-perla, aun sin entender bien las palabras del Namikaze.
-¡¿Qué?!- pregunto desconcertado el Uzumaki -¿Por qué…?-
-tu madre tiene razón, los últimos días te has estado comportando como un niño, y debes entender que ya no lo eres, tienes que ver como es el mundo en realidad… por eso le pido este favor a Hinata-san, ella es la persona más responsable que he conocido- declaro Minato.
-¿responsable? ¿Ella?- de no ser por lo que su padre la había dicho momentos antes, en ese momento se estaría riendo a carcajadas.
-entonces… ¿Qué dice, Hinata-san?- pregunto, esperanzado de que la peli-azul le diera una respuesta positiva, eso tal vez le quitaría un peso de encima.
-yo…- no sabía que responderle, por un segundo quería negarse, pasar mucho tiempo con el rubio podía arruinar sus planes, pero por otro lado, le encantaba la idea de pasar tiempo con él, además del instituto, donde tenía que actuar como otra persona –yo…- vio en los ojos de Minato, suplica porque aceptara, sabía que Naruto necesitaba madurar, pero no esperaba que fuera de ese modo, con ella ayudándolo. Bueno, que importaba darle un empujoncito –d-de acuerdo- acepto finalmente, mientras el rostro de Minato se iluminaba con una gran sonrisa.
-gracias, de verdad, muchas gracias-
-espera, ¿Cómo puedes decidir eso sin siquiera preguntarme?- pregunto molesto el rubio menor.
-no es algo en lo que tengas derecho de decidir- respondió su padre con un tono muy severo.
-pero… ¿Qué hay del instituto?- pregunto, haciendo un esfuerzo porque su padre recapacitara.
-la próxima semana inician vacaciones, ¿no? Así que no hay problema- Naruto ya no tenía con que tratar de zafarse, espero que Hinata dijera algo, que se arrepintiera, pero ella no parecía querer decir nada.
-Hyuga…- la llamó esperando que ella se arrepintiera y el siguiera con su vida.
-Namikaze…- volteo a verlo, Naruto esperaba que hubiera entrado en razón, que se diera cuenta que ellos dos, estando cerca podía matarse, pero parecía que ella no pensaba lo mismo –te quiero en mi casa mañana a primera hora, ¿entendido?-
-¿eh?- fue todo lo que pudo decir, volvió la vista a su padre, el cual al notar lo que quería decirle, negó.
-ya oíste a Hinata-san, de ella depende que vuelvas a casa-
-espera… ¿Qué?- esa parte no se la habían dicho.
-aprenderás como ganarte la vida… básicamente, trabajaras con Hinata, durante ese tiempo vivirás en un departamento, el cual tendrás que pagar por ti mismo, además de que por supuesto la comida la pagaras de tu salario- Naruto veía a su padre y luego a Hinata, ¿Cómo demonios se había metido en esto?
-¿Cómo se supone que voy a hacer eso?- pregunto confundido, desde hacía un rato se había perdido de la realidad, y ahora vagaba por una dimensión desconocida, en donde Hinata era responsable y sus padres lo castigaban.
-es fácil- respondió Hinata algo burlona.
-¿y tú como podrías saberlo?- Hinata frunció el ceño, estaba a punto de gritarle que ella era quien dirigía la empresa de su padre, de lo poco que dormía en las noches y lo agitados que eran sus días, pero que aun así, podía con todo, pero él no merecía saberlo. Había cambiado tanto, que ahora ya ni siquiera recordaba cómo se había enamorado de él.
-bien, tu castigo inicia desde hoy- Naruto no sabía qué hacer, sabía que sus padres lo castigarían duramente, pero no esperaba que su castigo fuera tan drástico. Era cierto que él estaba estudiando para algún día dirigir la empresa de su padre, pero ser un sirviente de Hinata, era el peor castigo que un humano podía recibir, en ese momento deseaba que su madre lo hubiera matado.
-¿no necesita nada más?- pregunto Hinata, despertando a Naruto de sus pensamientos.
-no, gracias por aceptar- respondió Minato.
-sobre lo que estábamos hablando ayer…- Hinata quería saber qué pasaría con aquella propuesta.
-supongo que tendremos que posponerla, mi hijo todavía no es lo suficientemente maduro como para tal responsabilidad- respondió Minato, Hinata suspiro mientras veía al rubio menor.
-¿de que estaban hablando?- pregunto interesado, ese día había interrumpido, pero no sabía de qué era lo que hablaban.
-no importa ahora- respondió Hinata, mientras una sonrisa surcaba por sus labios, parecía que podría dormir tranquilamente esa noche.
-¿qu-que significa esto?- se preguntó a si mismo cuando vio su departamento.
Era la cosa más pequeña que había visto en su vida, fácilmente se podía divisar la cocina, su habitación y el baño. Era un poco viejo, pero era todo lo que podía pagar con el dinero que le quedaba, su padre había congelado sus cuentas, y solo tenía… muy poco, lo suficiente para financiar el departamento, pero muy poco como para poder comer durante la semana ¿ahora qué haría?
-¿Por qué hice esa estupidez?- se preguntó a si mismo mientras se golpeaba la frente con la mano.
Después de dejar sus cosas en el departamento, decidió salir a caminar, eso era lo que necesitaba, necesitaba despejar su mente. Sacó su celular del bolcillo del pantalón, y marcó un número muy conocido para él.
-bueno- se oyó una somnolienta voz del otro lado.
-hola, Teme- saludo alegremente.
-Dobe, ¿Qué quieres? Son las 2 de la mañana- hablo molesto al reconocer al idiota de su amigo.
-nada, solo quería ver que hacías- dijo algo nervioso.
-estaba durmiendo tranquilamente, hasta que llamaste- respondió frustrado.
-¿y cómo esta Akane?- pregunto interesado, necesitaba hablar con alguien en ese momento.
-terminamos hace dos semanas- respondió aún más frustrado.
-Sasuke-kun, ¿Quién es?- esa voz no era conocida por el Namikaze, pero se podía saber dos cosas, que era una mujer, y seguramente no era la madre de Sasuke, ni Akane, parecía que Sasuke se recuperaba de sus rompimientos más rápido de lo que parecía.
-¡oh! Veo que estas ocupado, lo mejor será dejarte- dijo un poco sonrojado.
-al fin te das cuenta…-
-¡cierto!- interrumpió a Sasuke antes de que comenzara a ofenderlo.
-¡¿Qué?!- pregunto realmente enojado.
-¿Cuándo vuelves a Konoha?- pregunto interesado.
-como en dos meses, quizás tres- respondió.
-que bie…- antes de que pudiera decir algo, oyó un bip, Sasuke le había colgado –que mal amigo- se dijo a sí mismo.
Miro hacia arriba y vio la luna, por alguna razón la luna le recordaba a los ojos de Hinata, eran tan parecidos, por eso desde hacia unos meses odiaba ver la luna.
-hmp, ¿cómo una persona como ella puede ser responsable?- se preguntó a si mismo mientras seguía su camino, parecía que esa, no era su semana.
-¡llegue!- grito al entrar en su casa.
Comenzó a caminar hacia la cocina, cuando oyó el sonido de la televisión en la otra habitación, en la estancia. Cuando entro en esta, se encontró con su hermana dormida, con un gran bote de helado de chocolate mientras la televisión estaba prendida. Esa escena se le hizo tan tierna, que no quería despertar a su hermana. En lugar de hacer eso, la subió en su espalda y la llevo a su habitación. No le importó que pesara más de lo que podía, si había logrado cargar a Naruto, su hermana no era casi nada. Cuando finalmente la acostó en su cama, se dio cuenta que su hermana la tenía sujeta, de tal forma que no podía zafarse tan fácilmente.
-por favor…- oyó su somnolienta voz –quédate a dormir conmigo hoy- Hinata la vio sorprendida durante un segundo, pero luego asintió.
Se acomodó en la cama, de tal forma que ambas hermanas quedaron abrazadas.
-los extraño- susurro Hanabi mientras unas gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas.
-yo también- contesto Hinata, aunque su hermana no lo notara, ella también estaba llorando, aun recordaba cuando su madre se quedaba a dormir con ella, pero luego… luego nació Hanabi, y su madre murió. Jamás culpo a su hermana de la muerte de su madre, ella jamás tuvo la culpa, y jamás la tendría. Después de que su madre muriera, cuando tenía once años, su padre la envió a un internado, y cuando cumplió dieciséis, volvió a Konoha para estudiar la preparatoria ahí, aunque su hermana fue enviada a Inglaterra, ella sabía que la volvería a ver en las vacaciones, pero luego… luego ocurrieron una tragedia tras otra, hasta que finalmente, se sintió completamente sola. Porque así estuvo durante un año. Sola.
Y otro más… nos vemos otro día… bye´ne
Namikaze Hanoko fuera…
