El cuarto capítulo de está historia, me he tardado porque es el capítulo más largo, me torcí una muñeca y estoy volviendo a escribir los demás capítulos porque no me ha gustado como han quedado.
Apareces y desapareces
Llegas con el tiempo justo a Hogwarts porque incluso si puedes llegar por la red flú o aparecerte cerca de ahí como la mayoría de la gente mágica, lo prefieres hacer de una manera más muggle, luego de prepararte y salir de la casa de Luna fuiste corriendo a la estación King Cross y cruzaste la barrera del tren a toda velocidad, guardas con llave una escoba además de la que tienes en el colegio de magia y hechicería y como no es suficiente protección aparte cuida alguien no se la vayan a llevar, vuelas porque quieres sentir el viento que choca contra tu cara y es un gran presagio para iniciar tu semana lo cual no es mucho porque fuiste, eres y serás la mayor parte de tu tiempo "Harry-me-meto-en-problemas-Potter". A pesar de las dificultades que se presentan prefieres pasar en tu caso un día a la semana y eso cuando tienes suerte pero vale la pena el tener un trabajo así.
Llegas y ni haces un esfuerzo por intentar peinarte, te pones la túnica de forma veloz y parece que corres-vuelas por los pasillos para ir por tu nuevo horario, tu asignatura te apasiona pero a veces quisieras por lo menos haber desayunado algo mejor ya que no te podrás dar ese lujo por algún tiempo y tendrás que aguantar la semana de esa forma. Ahora que tienes el horario vas corriendo al salón en el que debes estar, quizás deberías hacer una entrada triunfal como lo hizo Snape a su tiempo con su capa ondeando y dando un portazo pero no puedes porque pensar en imitarlo es imposible, tal vez transformarte como McGonagall que estaba atenta en su forma animaga pero eso revelaría tu secreto y te obligaría a registrarte así que deshechas esos pensamientos de inmediato, te llega una revelación que casi parece una luz que ilumina tu nueva revelación de entrada. Llegas al salón y en el escritorio pones de forma estratégica tu capa para cubrirte y esperas de forma impaciente la llegada de los estudiantes.
Sientes la aglomeración de magia y justo cuando cierran la puerta lanzas un expecto patronum que calla todo el sonido que se pudo haber producido por la falta de profesor que había en el aula, sales de forma rápida mientras todos se ocupan en admirar y murmurar acerca de las 3 figuras plateadas que corren por el salón, lanzaste un diffindo al techo en el que previamente, ósea hace 2 segundos, trasfiguraste un objeto para que al corte estallará. Puedes observar sus caras de incredulidad y sorpresa que tienen plasmadas en los rostros pero no puedes definir si es por el espectáculo o en cambio por la edad que representas, si bien pareces como de 17 años tienes 21 años pero incluso con esa edad si alguien se hubiera presentado cuando tú estabas en primer año de seguro pensabas que era broma de alguien de último año usando un glamour
-Disculpa, ¿quién eres? Y ¿dónde está el profesor?- volteas al origen de la voz y te encuentras con una niña de cabello color castaño peinado en un moño y trae un listón color dorado y rojo lo que junto a su escudo demuestran su pertenencia a la casa de los leones.
-Lo siento cariño pero yo soy tu profesor- las palabras suenan dulces por si solas pero en tu forma de hablar carga un veneno que te enseño Draco y fuiste perfeccionando con el tiempo pero se te facilito después de todo tu ibas a ir a la casa de las serpientes.
Los colores se le suben de forma rápida a su cara provocándote una risa disimulada, parece querer esconderse lo que resulta muy difícil porque tiene más cosas que la hacen resaltar, como el intento de modificar su túnica y hacerla ajustada lo cual obviamente no le salió y como profesor deberías obligarla a que la descosa. Algunas personas más intentan también evadir tu mirada y resulta tan sencillo adivinar el porqué. Muchos de los que se encuentran aquí pensaban lo mismo que ella, parece que un chico parece salir en su defensa pero es muy tímido para hacerlo y puede que sea su erro ya que tu amigo lo cometió y se tiene que conformar con ver a la chica de la cual estuvo enamorado y todavía está con otro al lado y parece tan feliz y para evitar eso tu los vas a sentar conforme tu lo consideres.
-Ahora todos fórmense aquí que les voy a asignar sus lugares- muchos se pusieron pálidos y sabías que las serpientes no quieren a los leones y viceversa pero esa enemistad no lleva a nada bueno y por experiencia propia lo has comprobado.
Asignas a todos en forma mezclada pero algunos de sus mismas casas terminan juntos y cuando vas revisando que nadie se haya intercambiado distingues algo que te deja petrificado por completo, esa cabellera rubia desordenada que acabas de ver esa misma mañana antes de ir al trabajo y pertenece a tu vecina, caminas de forma apresurada para donde se encontraba para encontrarte de que no hay nadie rubio en esa zona y cuando das una vuelta en la puedes asegurar que vuelves a ver la misma cabellera que tiene una meta y esa es volverte loco. No solo cuando vas al mundo muggle a descansar sino que ahora también en Hogwarts, pero tienes que parar tus divagaciones porque alguien ya se intenta matar y no han pasado ni 5 minutos desde que los acomodaste así que agarras un atomizador para separarlos, después de todo a los felinos no les gusta el agua.
Vas de forma calmada a donde se encuentra la fuente del problema en el que ya se está formado una rueda justo como en las secundarias muggle cuando se golpean, intentan tirarte pero no es la primera vez que te intentan hacer eso por lo que te encuentras acostumbrado que incluso estás tarareando esa canción tan pegajosa que escuchaste recién el Youtube de una tal Melanie Martínez que según recuerdas se llama pacify her. Y queda tan bien en este momento el coro, deberían dejar de gritar o los vas a callar a base de cinta que probablemente les dolerá y aprenderán su lección porque todo el alboroto ya hizo que te doliera la cabeza, no has tenido un buen día desde que casi queman la casa de junto. Solo piensas en que falta en el momento justo que se aparece frente a ti Luna y con su voz tan soñadora te asusta.
-Harry soy la nueva auxiliar en la cocina y voy a estar en esta clase contigo- te encuentras tan sorprendido que solo atinas a rociarla con el atomizador mientras ella se sienta en el escritorio y balancea sus pies en el momento en el que te pones pálido y las náuseas suben por tu garganta, genial solo falta desmayarte para que tu mañana sea maravillosa y un troll te vuelva a intentar matar con su mazo.
Porque se supone que ella es una muggle y acaba de aparecer en tu vida de una forma tan veloz que no sabes cómo es que ya salvaste su casa de un incendio, preparaste su desayuno, la acabas de ver en un colegio de magia y su forma de ser tan ligera como lo ha demostrado ya no está pero te acaba de alterar. Tu mente va a colapsar porque aquí está la persona colorida que aparece y desaparece de tal forma que parece una ilusión óptica en tu vida y como si no fuera suficiente tienes que aguantar una hora más las peleas que se han iniciado en tu clase junto a los gritos que rompen tus tímpanos, solo queda rociarlos con el atomizador, y con esa nueva idea tu día mejora solo un poco.
Gracias por leerlo y espero les guste el capítulo más que los demás. Quizás no es la mejor historia pero le he puesto esfuerzo en hacerla.
