Disclaimer: Fairy Tail es del tarado de Mashima. "Este drabble participa de la CI Pairing Cup del foro Cannon Island. Primera ronda."
Personajes/Parejas: Rufus & Orga.
Extensión: 361 palabras.
Resumen: Parpadeó, sorprendido. ¿Todos los vendedores de café estaban así de buenos?
Notas: Demasiados encuentros normales, no sé qué me pasa, voy a tener que meterlos en una guerra interdimensional o algo (?!).
Y yo te apaño Orga, yo te apaño. Es decir, a mí sí me gusta el café (y Rufus), pero tampoco entiendo la necesidad de que te cueste un ojo de la cara (el café, no Rufus).
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Multiverso.
IV.
In a Starbucks.
Ni siquiera le gustaba el café, es más, lo odiaba. No entendía entonces por qué él tenía que comprar, perfectamente podría hacerlo Yukino, siendo que el café era para ella. De seguro porque estaba demasiado ocupada coqueteando con su amiga rubia como para tomarse la molestia de hacer la fila, o lo que fuera que estuvieran haciendo. Encima, el lugar era increíblemente caro, ¿quién demonios pagaba tanto por un misero café?
—¿Qué desea?
Encogió la mirada y observó atentamente la lista de productos y precios, intentando recordar qué le había pedido Yukino.
—Capucino —respondió, inseguro de cómo se leía eso.
Por la suave risa que le pareció escuchar, con seguridad lo había dicho mal. Torció el gesto, bajando la mirada hacia el cajero al tiempo que este seguía hablando.
—Capuchino —le corrigió, sonriendo—. ¿Vainilla o normal?
Parpadeó, un tanto sorprendido. ¿Todos los vendedores de café estaban así de buenos? O sea... Volviendo a enfoque.
—Creo que normal —aclaró, seguro de que su amiga no había dado ninguna indicación especial respecto a su café.
—Capuchino normal entonces. ¿Chico, mediano o grande?
—Chico —dijo, casi por instinto, porque no recordaba que Yukino llevara tanto efectivo encima.
—¿Servir o llevar?
—Eh... llevar.
—Bien.
El típico sonido de la caja registradora se dejó oír, aunque no le prestó mayor atención, ni a eso ni al dichoso monto, no podía estar menos preocupado en esos momentos por el café. Ni siquiera era su café, o su dinero, así que tampoco resultaba importante que lo estuviera.
Pagó, lamentando unos momentos andar con la ridícula billetera de Yukino. Es decir, era celeste y felpuda, incluso sonreía, no entendía cómo a ella podía gustarle.
—¿Nombre? —le cuestionó el dependiente.
—Orga.
—Por allá para retirar tu café, con la boleta por favor.
Tendió la mano para aceptar la boleta, pero no la cogió aun cuando se la tendieron, llamando la atención de su interlocutor.
—¿El tuyo?
—¿Qué?
—Tu nombre.
Hubo un momento de silencio, y una clara confusión en las facciones ajenas.
—Rufus.
Tomó la boleta y se dispuso a ir a recibir el tonto café.
—Vale, gracias.
Todavía odiaba el café, pero quizás las cafeterías no estaban tan mal.
Too normal D:
