Día 3: ¿Amistad?
Evidentemente, Emma no tuvo noticias de Ruby. Ciertamente se imaginaba a su amiga en los brazos de su bella asiática aún…
Cuando Emma se levantó, echó una mirada a su reloj: tenía aún unos buenos 20 minutos antes de encontrarse con su comandante en el gimnasio. Se dio una ducha rápida y se vistió con unos short vaqueros y un top rosa fosforescente, y se hizo una cola de caballo. Se puso sus cómodos tenis y marchó hacia el gimnasio, cuyo camino era el que ahora ya se conocía mejor.
Cuando llegó a la sala, evidentemente no había nadie a esa hora tan temprana, ni siquiera Regina. Entonces suspiró antes de subirse a una bicicleta y comenzar a pedalear. Al cabo de cinco minutos, la puerta se abrió y el corazón de Emma se detuvo ante la aparición que vieron sus ojos: Regina acababa de entrar, llevando unos leggins gris antracita y un top deportivo negro, dejando a la vista un vientre y unos abdominales ligeramente esculpidos.
«Oh, mierda…» resopló Emma, totalmente obnubilada por su figura.
«Miss Swan, ¿llego tarde? ¿Miss Swan?»
Emma tuvo dificultades para apartar su mirada de las ventajosas curvas de la joven.
«Hm, euh…no…en fin, no sé…»
Al ver la turbación en la bella rubia, Regina no supo si debía sentirse halagada o incómoda. Desvió el rostro para sentarse también en la bicicleta al lado de la de Emma. Y juntas comenzaron a pedalear.
«¿Hacemos 12 kilómetros?»
«Ok» respondió Emma, amante de los desafíos
Y al cabo de unos diez minutos, Emma entabló la conversación
«Entonces, es usted deportista, euh…»
«Bastante. Tengo que mantener mi forma. No hay ocasión de moverse de aquí. El gimnasio es el único sitio donde puedo ejercitarme»
Emma tenía una pequeña idea sobre qué otra manera ejercitarse fuera de ahí, pero se quedó callada, con una ligera sonrisa en los labios.
«¿Y usted? ¿Gran deportista?»
«Tengo que serlo con mi trabajo. Ya se piensa que una mujer no debería ser poli, así que si no estoy en forma físicamente hablando…»
«Tenemos eso en común: prejuicios sobre nuestro trabajo. A veces, es muy duro probar que valemos»
«Es una pena que tengamos que demostrar a los hombres que valemos tanto como ellos…Creo que es la razón por la cual me he inclinado hacia las mujeres, pienso…» ironizó ella
Regina entonces sonrió y asintió
«Ciertamente nuestras elecciones de vida tiene que ver con nuestras percepciones de ella. Creo que yo elegí vivir en las aguas porque la vida en la ciudad me desilusionó…»
«¿Por qué?»
«Perdí a mi padre cuando era joven. Estaba muy apegada a él. Fue él quien me hizo descubrir los barcos. Pasábamos horas en el lago cerca de donde vivíamos. Después, durante las vacaciones de verano, nos íbamos en familia al mar, era mis vacaciones preferidas»
«Me lo imagino…¿Tiene hermanos o hermanas?»
«Una hermana mayor. Estamos distanciadas desde que comencé con los cruceros. Realmente, solo los veo por las grandes ocasiones como Navidad o Acción de Gracias…»
«¿No es duro?»
«Uno se hace a ello, como con muchas cosas»
Emma notó la mirada y la sonrisa triste de la joven: pues aunque afirmara estar feliz con esa vida, sentía un pesado fardo sobre sus hombros y una apremiante nostalgia.
«¿Y usted? ¿Una familia?»
«Oh, conmigo es complicado…Realmente, nunca he tenido familia…»
«Lo siento»
«Oh, no lo sienta. He hecho tonterías, incluso estuve en prisión, pero era menor, así que mi expediente volvió a quedar en blanco cuando alcancé la mayoría de edad. Me tomé eso como una señal y me enderecé. Gracias a mi amigo David, que también es policía, él me guio y finalmente encontré mi camino. Hoy soy feliz»
«¿Cómo estuvo pasando de familia en familia?»
«Oh, la primera era bastante guay…por lo que recuerdo. Pero cuando la mujer quedó embarazada de gemelos…ya no podían mantenerme. Me devolvieron cuando yo tenía 3 años…las familias aman los bebés, los niños más mayores son menos…atractivos, parece ser. Así que fui llevada de familia en familia hasta que fui demasiado mayor para incluso ser acogida temporalmente…Me cansé de eso, comencé a hacer tonterías: huidas, pequeños robos…Conocí a una mala chica…Se llamaba Lily. Hicimos las mil y una juntas, en ese momento fue cuando realmente comprendí que me gustaban las chicas. Ella fue la primera…y la peor. Me mintió. Me hizo creer que también era una niña olvidada, cuando solo se había escapado de su casa demasiado opresora. Le guardé tanto rencor por querer escaparse de aquello con lo que yo siempre soñé tener…Rompimos de mala manera: la policía nos atrapó, y ella me delató. Estuve en prisión unos meses. Al salir, tuve como una epifanía: tenía que cambiar»
«Y bien…es una tremenda historia»
«A mí me lo va a contar…Y esa es una de las razones por las que no quiero hijos…»
«Efectivamente, puede ser una razón. Pero quizás no ha encontrado a la mujer con la que quiera tenerlos…»
«Amo demasiado mi independencia…Pienso que si un día quiero marcharme de viaje o hacer otra cosa, no deseo a un niño que entorpezca mis planes. Y como ya le dije: ya soy madrina y eso me llena»
Regina entonces sonrió
«Ya me puedo imaginar qué tipo de madrina es»
«¿Ah sí? ¿Cómo?»
«Oh, no sé…Cómo robar sin que te cojan o los trucos para escaparse de la policía…» Emma sonrió antes de perder la sonrisa, mirando al horizonte «Hey, bromeaba»
«Oh, no tiene nada que ver…Me he dado cuenta de que, aunque si hubiera querido venir aquí para encontrar el amor, no habría funcionado…»
«¿Por qué dice eso?»
«Ser lesbiana ya es bastante restrictivo en sí…y además…Tengo un ritmo de vida que a pocos les gustaría compartir: a menudo estoy sobre el terreno, vuelvo a horas inhumanas, pongo en peligro mi vida sin cesar…¿A quién le gustaría compartir eso? ¿A quién le gustaría sentir miedo cada cinco minutos? Y además…llevo una vida particular: me gusta mi perro, podría alimentarme de pop-tarts y cereales durante una semana por no tener ganas de ir a hacer la compra…Y quedarme en pijama todo un fin de semana sin salir…»
Regina rio
«Si encuentra a la persona adecuada, quizás encuentre eso encantador. O quizás quiera usted cambiar por ella…»
«Creo que estar soltera es lo mejor que sé hacer» concluyo Emma bajándose de la bicicleta «¿Abdominales?»
«Vamos»
Emma se recostó y Regina le sostuvo los tobillos. La bella rubia comenzó una serie de abdominales y se dio cuenta de que la mirada de Regina se desviaba ligeramente hacia su vientre y su top que se subía dejando a la vista su ombligo. Sonrió entonces y aceleró el ritmo hasta ascender a escasos centímetros del rostro de Regina, cuyas mejillas se iban enrojeciendo poco a poco.
«¿Le gusta lo que ve, comandante?»
«¿Qu…perdón?» soltó repentinamente los tobillos de Emma que cayó hacia atrás, la espalda contra el suelo, y comenzó a reír «¿Lo encuentra gracioso?»
«¡Debería haber visto su cara!»
Regina se levantó de repente y se reajustó su top
«Bien, creo que he tenido suficiente ej…»
«No, espere, ¡perdóneme!» dijo Emma poniéndose tan rápidamente pie que Regina apenas se dio cuenta. Emma posó su mano en su antebrazo «Lo siento…También tengo un sentido del humor de mierda…»
«Definitivamente, tiene usted todas las cualidades» Y ante la mirada apenada de Emma, Regina suspiró «Disculpas aceptadas. Pero de todas maneras tengo que irme, me esperan en la sala de mandos»
«¿Está autorizado ver esa sala de mandos? ¡Me encantaría!»
«Desafortunadamente no…»
«Oh, una pena»
«Pero recuérdeme hacia el final del viaje, podría hacer una excepción»
«¡Genial! Entonces…¿cuándo nos vemos?» ante el sugestivo fruncido de ceño de Regina, Emma carraspeó «Bueno, en fin…Me gusta su compañía. Y si no encuentro el amor, podría encontrar una compañera de soltería…»
Regina sonrió y asintió
«¿Por qué no en la sobremesa? ¿Ya ha visitado todo el barco?»
«Me he ceñido a mi camarote, a esta sala, la piscina y una pasada vista y no vista por el casino»
«Bien, entonces le enseñaré un sitio particular»
«De acuerdo. ¿Sobre qué hora?»
«¿La veo en la entrada del casino sobre las 15:00?»
«Perfecto»
Y mientras Regina se alejaba, Emma no pudo sino admirar la silueta perfectamente esculpida de la comandante.
«¿Miss Swan?»
«¿Hm?» suspiró Emma levantando los ojos del trasero de la bella morena
«¿Le gusta lo que ve?»
Emma se quedó parada, miró a Regina, toda sonrisas, antes de que esta última desapareciera, dejando a una Emma con las mejillas de color escarlata.
Necesitaba tomar el aire, mejor, refrescarse. Esa sesión de deporte la había calentado, mucho más de lo que hubiera creído. Tras un rápido viaje a su camarote para una ducha y cambiarse, Emma se puso su traje de baño, su pareo y se dirigió a la piscina.
Se hundió sin esperar en el agua y de repente, sintió una decena de pares de ojos alrededor de ella. Entonces recordó que estaba rodeada de solteros, mayoritariamente hombres. Hizo una mueca antes de ver que alguien hacia una bomba a su lado y la salpicaba.
«¡Hey!»
Cuando la silueta salió a la superficie, Emma se sorprendió al ver a una hermosa criatura mestiza de ojos verdes y cabellera salvaje.
«Lo siento, ¿demasiado cerca?»
«No, no…»
«Me llamo Clay»
«¿Clay? Emma»
«Dime que eres una soltera lesbiana»
Emma se echó a reír antes de acercarse al borde y sentarse en los escalones, haciendo que el agua llegara solo a su cintura.
«Absolutamente»
«Ah, comenzaba a desesperarme. Ya van cinco veces que me doy contra una pared» sonrió ella «¿Te apetece que nos divirtamos un poco?»
«¿Que nos divirtamos? ¿Buscas un polvo?»
«No tengo la intención de casarme con alguien al que haya conocido en un barco y con quien solo haya entablado conversación diez días…»
«¿No crees en las virtudes de un crucero como este?» dijo irónicamente Emma
«Oh, puede funcionar para algunos, pero para mí no creo»
«¿Entonces, pagas miles de dólares por un crucero solo para acostarte con lesbianas desesperadas?»
«En realidad, mi hermano trabaja en el barco, tengo billetes a mitad de precio. Son unas buenas vacaciones, así que si puedo unir las dos cosas»
«¿Tu hermano?»
«Es asistente…Entonces, ¿te apetece o no? Te llevo echando el ojo desde ayer, en la mesa de la comandante. Eres perfectamente mi tipo…»
«Y tú no estás lejos de ser el mío» sonrió Emma
«Entonces, ¿quieres?»
«Aunque la propuesta es muy tentadora…»
«Venga…Tengo un buen polvo, no tienes idea…»
La joven se acercó entonces y deslizó su mano sobre el muslo de la bella rubia que se estremeció. Y como si hubiera sentido la aprobación de Emma, sonrió y se levantó, extendiéndole la mano. Mano que la joven aceptó, y la joven mestiza acabó llevando a Emma hacia su camarote.
Sin una palabra la hizo entrar. Emma se preguntaba cuántas mujeres, o hombres, habían ya pasado por las sábanas de la joven. Y apenas fue la puerta cerrada tras ellas, Clay pegó sus labios a los de Emma, comenzando un vibrante beso. Emma apenas tuvo tiempo de comprender lo que pasaba cuando se encontró de repente en la cama, con Clay encima de ella.
«Eres realmente bonita…»
«No deberíamos hacer esto…Ni siquiera nos conocemos…»
«Si tienes miedo, podemos tomar precauciones, tengo lo necesario…» sonrió ella
Y aunque Emma hubiera estado encantada en otras circunstancias, algo le impedía disfrutar plenamente de esa joven que se ofrecía a ella. Y mientras esta se deleitaba cubriendo el cuerpo de Emma de caricias y besos, Emma de repente la rechazó.
«¿Qué?»
«Yo…No, lo siento…No puedo…»
«No eres en realidad lesbiana, eh…»
«Sí, sí, las chicas son lo mío, siempre lo han sido»
«Entonces, ¿cuál es el problema?»
«Yo…no lo sé» Clay, entonces, se apartó, dejando que Emma se sentara en el borde de la cama «Lo siento. En otro momento, me habría encantado divertirme…pero…»
«¿Tienes a alguien a la visa? Aquí, quiero decir»
Emma se quedó quieta y la única imagen que le vino a la mente fue la de Regina, sonrió
«De cierta manera, aunque, técnicamente, nunca pasará»
«¿Por qué? ¿Es hetero?»
«Habría sido más sencillo. Me habría resignado»
«¿Entonces qué? ¿Ya está cogida?»
«De cierta manera…Creo que jamás he visto a dos personas tan diferente como ella y yo. Ella vive en San Francisco, yo en Nueva York»
«Existen los traslados…»
Emma sonrió
«Se tendría que estar dispuesto a abandonar la vida que se lleva…una vida en la que se siente uno bien»
Clay suspiró entonces
«Mierda, y yo que pensaba tirarme a una bella rubia, heme aquí conversando sobre cosas de la Vida»
Emma suspiró
«Lo siento… Imagino que tu libido se ha llevado un mazazo…»
«Debes tomarme como la zorra de turno, eh…Que quiere acostarse con una desconocida en un crucero al que vengo mayoritariamente para eso…»
«Cada uno encuentra aquí lo que quiere, no juzgo…Después de todo, no hay ninguna ley que no impida abastecerte. Y además, solo estamos empezando el viaje…Aún tienes una semana para echar el guante a alguna» ironizó Emma
«Sí…Siento otra vez haberte saltado encima…Debes tener una pésima opinión de mí…»
«No juzgo a nadie. Y en otro contexto, quizás me habría encantado divertirme contigo. Es más, soy de las de ese tipo: pasar de una chica a otra sin entregarme, solo disfrutando del lado sexual. No soy de las de hundirme en una relación de larga duración»
«Entonces, ¿qué esperas de esa misteriosa mujer? ¿De esa que me impide pasar unas horas agradables entre tus piernas…si tú no quieres dejar tu vida, y ella tampoco la suya, y además no estás lista para entregarte en una relación de larga duración?»
Emma se dejó caer entonces en la cama
«No lo sé…Me intriga. No sé qué posibilidades hay, solo me digo que…cuando la miro…me gusta lo que veo»
«¿Entonces es algo físico?»
«No solamente…No sé. Esta mañana hemos charlado…Nunca he sido tan fácil de palabra con alguien que apenas acabo de conocer»
«¿Quieres decir más que conmigo?» ironizó Clay «¿Estás segura de que no quieres pasar el rato? Si quieres, yo hago todo»
Emma le sonrió antes de sacudir la cabeza.
«No. Es una idiotez, pero….tendría la impresión de estar haciendo algo malo»
«¿Cómo de estar engañándola?»
Emma entonces suspiró y se levantó
«Tendría que marcharme. Lo siento otra vez…»
«Soy yo quien lo siente»
«¿Podemos vernos en plan amigas?»
«¿Por qué no?...Hey, y si no funciona con tu misteriosa amiga, ¿puedo volver a intentarlo de aquí al final del viaje?»
Emma sonrió
«Si no funciona»
Ruby estaba en las nubes: había pasado la noche más hermosa y más ardiente desde hacía mucho tiempo. Cuando se despertó, tenía en sus brazos a Lan, apaciblemente dormida, Ruby habría jurado estar en el paraíso.
«Hm…»
«Shhh, duerme…» murmuró Ruby acariciando los cabellos de su amante
«¿No..enes…ga..nas…?» ronroneó Lan acurrucándose un poco más contra el cuello de Ruby, pegando sus labios en su piel
«¿No tuviste suficiente ayer por la noche…y esta madrugada?» dijo divertida Ruby haciendo deslizar su mano por la columna de Lan.
«No…Soy insaciable. Es por eso que estoy soltera en realidad»
«¿Ah sí? ¿En serio?»
«En serio…Mis anteriores amantes no supieron llevarme el ritmo…Soy una verdadera mantis religiosa»
«¿Y me lo dices ahora cuando ya hemos consumado? ¡Eres cruel!»
«Si te hubiera hablado de mi apetito sexual, quizás no habrías aceptado entrar en mi camarote…»
«O, al contrario, te habría arrastrado más rápido» sonrió Ruby apretando el agarre.
Lan entonces se incorporó, sus largos cabellos oscuros cayendo en una espesa cortina entre sus hombros.
«¿De verdad lo crees así?»
«¿Por qué no?»
«Es la primera vez que me acuesto con alguien tan rápidamente…Nos faltan algunas citas a solas…»
«Siempre podemos recuperar el tiempo perdido, nos queda una semana…»
«Ni siquiera sé dónde vives. A lo mejor vivimos a miles de kilómetros la una de la otra»
«Soy camarera en el restaurante de mi abuela en Maine»
«¿Maine?» se asombró Lan «Qué mal…»
«¿Por qué?»
«Yo soy profesora de deporte…en Vancouver»
«¿Qué…? ¿Eres canadiense?» lanzó Ruby saltando de la cama «¡No! ¡No, no, no y otra vez no! ¡No puede ser verdad! Por una vez que conozco a alguien guay! ¡Jooooder, no puede ser verdad!»
«Calma Ruby, no nos pongamos a hacer planes de futuro de momento. Aprendamos a conocernos»
«¡Pero acabamos de hacerlo y nos acabamos de enterar que vivimos a más de 5000 kilómetros la una de la otra! Imagina lo que podríamos conocer de más…»
«Hey» Lan posó sus manos en las mejillas de Ruby, captando su mirada «Tomemos las cosas como vienen: vamos a conocernos mejor, después ya veremos lo siguiente, ¿ok?»
«¿Y si al final entre tú y yo la cosa va bien? Quiero decir…»
«Bien. Yo puedo dar clases en cualquier parte…»
Ruby entonces suspiró de alivio
«Ok, ok, y yo puedo servir en cualquier parte…Jamás he estado en Canadá, después de todo no debe ser tan malo»
Lan le sonrió
«Es un hermoso país y Vancouver es una maravillosa ciudad, estaría contenta de enseñártela» sonrió Lan besándola «¿Ves? No hay ningún problema»
Ruby volvió a suspirar, tranquilizada
«Siempre hay un modo, ¿eh?»
«Siempre» Lan le acarició la mejilla «Entonces, ahora, si te parece bien…»
Lan la empujó hacia la cama y se sentó en sus muslos, y antes de que Ruby pudiera protestar, la besó dando comienzo a una enésima sesión de peripecias sexuales.
«¡Creo que estoy flotando!» lanzó Ruby en cuanto Emma abrió la puerta de su camarote
«Buenos días a ti también…» dijo divertida la bella rubia
«Creo que estoy en el anzuelo. Esta chica está loca: ¿sabes que es canadiense? Vive en Vancouver, a miles de kilómetros de mí»
«Oh. Lo siento…»
«¿Qué? Oh, no, al principio entré en pánico, pero…si de verdad funciona entre nosotras, encontraremos alguna solución»
«¿Solución?»
«Me mudaré, siempre he querido viajar» sonrió ella
«Pero vivir en otro país, es otra cosa…está la cuestión de los visados y más cosas…»
«¿Sabes? Quizás sea insensato decir esto, cuando apenas nos conocemos de un día, pero…podría ser la buena, ¿sabes? Esa chica, podría ser la que necesito…»
«Me alegro por ti»
«¿Y tú? ¡Cuenta!»
«Oh, bueno, ¿qué decir? He cenado con la comandante ayer en su mesa, charlamos. Esta mañana hicimos deporte juntas antes de que una hermosa mestiza me tirara los tejos y me invitara a su camarote para, y cito, divertirnos un poco»
«Espera…Wow…¿qué? ¿Con quién te ibas a divertir?»
«Una chica, encantadora, todo hay que decirlo…»
«Y…¿no pasó nada?»
«No, casi…Pero no»
«¿Por qué?»
«No lo sé…» mintió la rubia
«Entonces…hiciste deporte con la comandante…Pero, ¿nada de ejercicio en la habitación?»
«Calla, Rub', en serio…»
«Ouh, te pones bastante huraña cuando llega el momento de hablar de esa querida coman…»
«Stop. Sí, hemos hecho deporte esta mañana, charlamos…Fue guay. Nos veremos otra vez más tarde»
«Bien, entonces tres veces en dos días, vas a batir un record» se mofó la ardiente morena
«Oh, mira quién fue a hablar…¿Cuánto tiempo necesitaste para meter a la bella asiática en tu cama?»
«No tiene nada que ver, yo creo que ha sido un flechazo…»
Emma reviró los ojos.
«Vaya, hombre…»
«Es porque tú eres demasiado de pies en el suelo. Eres una chica gruñona y acabarás solterona» escupió Ruby
«Mientras tenga mi perro y mis pop-tarts…»
Ruby entonces se la quedó mirando
«Estás envidiosa porque yo puedo acostarme con la chica que me ha gustado y tú no»
Emma suspiró
«Si tú lo dices…No tengo ninguna intención de acostarme con nadie en este barco…Solo aspiro a pasar estos diez días de vacaciones forzadas tan cómodamente como sea posible»
«Entonces, ¿por qué no has querido acostarte con tu mestiza?»
«Porque, aunque ya ha tenido relaciones de una noche, aquí…no es lo mismo»
Ruby entonces rio
«Sí, aquí está tu comandante…»
«Bueno, ya, si has venido a tomarme el pelo con tu dicha, eres muy amable, pero…»
«No, no. He venido para ver si querías comer conmigo»
«Ruby, estoy contenta por ti, pero de verdad no tengo ganas de estar aguantando vela o dejada aparte»
«No, Lan almuerza con el amigo con quien ha venido»
«¿Un amigo?»
«Tan gay como ella lesbiana» aseguró Ruby «Y además, si pasamos todo el rato juntas, después no tendremos nada que decirnos en dos días. ¿Entonces?»
«Ok, voy»
«Entonces, es así, vais a dar un paseo, eh…»
«Basta Rub', si has venido para seguir pinchándome…»
«Solo me ciño a las noticias…En realidad, no sé ni siquiera cómo acabó la cena de ayer…»
«Charlamos, cordialmente…»
«Sí, no lo dudo, pero, ¿de qué? ¿De quién?»
«De nosotras, de nuestras vidas…Y somos radicalmente diferentes. Sí, creo que nunca he visto a dos personas tan alejadas la una de la otra como lo estamos nosotras dos» rio Emma «En serio, no tenemos nada en común: ella vive aquí en su barco, adora viajar, conocer gente. Yo amo mi soledad, mi rutina cotidiana…Yo soy caótica, ella es estricta y recta…»
Ruby miró a su amiga
«¿Es una confirmación o una decepción?»
Emma entonces la miró, arqueando una ceja
«¿Qué?»
«Haríais una hermosa pareja»
Emma le dio un golpe en el hombro, provocando una risa nerviosa en Ruby
«Entonces, ¿qué vais a hacer esta tarde?»
«Ni idea…Me dijo que quería mostrarme un sitio particular»
«Hm, particular, eh…¡Te va a enseñar su sala de mandos y vas a poder jugar con toooodos sus botones!»
«¡Pero qué…clase de…!»
Emma le tiró algunas patatas fritas a la cara ante las carcajadas de Ruby
«Ok, ok, tiempo muerto, me callo»
«En tu opinión, ¿qué debería hacer?»
«Algo así como: ¿debería insistir con la comandante o divertirme con las chicas que lo quieran? Eso solo tú puedes verlo…Quiero decir: mira al futuro: ¿qué pasará en una semana cuando pongas pies en tierra? Tú vas a volver a Nueva York, y ella se va a quedar en su barco»
«Es lo más probable, sí»
«Entonces, no hay ningún modo de que construyáis algo concreto entre las dos. Dentro de lo malo, nunca más os volveréis a ver; dentro de lo bueno, podéis crear una bella amistad»
Emma tenía que rendirse a las evidencias: aunque lo deseara, no había ningún modo para que ella y la comandante pudieran comenzar algo juntas.
«Tienes razón, es estúpido…»
«Además, has venido aquí en contra de tu voluntad, no puedes marcharte con una compañera que trabajaría al otro lado del país y a la que verías dos veces cada tres meses»
«¡Está bien, lo he pillado!» dijo molesta Emma
Ruby entonces posó su mano sobre la de ella
«Deberías buscar a tu mestiza y concederte un buen polvo, eso te descargaría de toda esa tensión…»
Emma se encogió de hombros antes de acabar de comer. Lo único que no comprendía era esa absurda atracción hacia esa mujer con la que no tenía ningún punto en común. Había venido al barco con unas intenciones muy distintas, y ahora, hela ahí encerrada en ese maldito barco.
Y sin embargo, a pesar de sus nuevas prerrogativas de no esperar nada de ese crucero, Emma se dirigió, a la hora marcada, al casino. Pero después de diez minutos de espera, nadie llegó. Ya no contaba las veces en que había mirado su reloj: ¿tendría quizás un impedimento? ¿Habría cambiado de opinión? Y cuando ya pensaba en dar media vuelta, Regina llegó, con paso rápido.
«¡Lo siento!» se excusó mil veces «Una urgencia en el puente…»
«No hay problema, gajes del oficio» dijo Emma, en un tono que pretendía que saliera relajado
«Perdóneme otra vez» dijo ella, poniéndose la mano en el corazón como acabara de hacer un sprint.
«¿Quiere que descansemos un momento y…?»
«No, estoy bien. Venga» sonrió ella
Emma siguió sus pasos entonces y mientras pensaba que la mujer le enseñaría cosas como la cubierta más alta del barco, se sorprendió al ver que Regina abría una pequeña puerta que daba a unas escaleras descendentes.
«Sígame»
«Euh…Dígame…¿no tendrá la idea de matar a una de sus pasajeros solo porque dude de la buena finalidad de este tipo de cruceros?»
Regina estalló a reír, con esa risa que resonaba contra las paredes metálicas del buque
«No, en absoluto…»
«No tengo nada en contra si abusa de sus víctimas antes…» ironizó Emma
Regina frunció el ceño antes de esbozar una tímida sonrisa, lo que gustó a Emma. Y tras un largo pasillo, una nueva puerta que Regina abrió sin gran dificultad, llegaron a una gran sala que Emma creyó tan larga como el navío mismo.
«Wow…»
«Baje» ordenó Regina y Emma obedeció y bajó la pequeña escalera metálica
«¿Dónde estamos? Pareciera que…»
«¿Qué?»
«Que no se pueda ir más abajo»
«Técnicamente no, estamos en el fondo de la bodega»
«Joder, ¿eso quiere decir que ya no podemos estar más abajo?»
«No. Quizás queden dos o cuatro metros, pero solo es caparazón»
«¿Y qué es esto?»
«Es el parking. En fin, se supone que es el parking»
«¿Un parking? Pero, ¿para qué construirlo? En fin, sé para lo que sirve un parking, pero…»
«Antes de comenzar con cortos cruceros, esta barco unía Nueva York con Londres. Los viajeros, entonces, llevaban sus coches. Pero cuando comenzaron a hacerse barcos mucho más grandes, este quedó relegado a pequeños trayectos. Fue en ese momento en que me convertí en comandante»
«Una bella oportunidad…Pero entones, ¿para qué sirve este espacio?»
«De momento para nada. Pero este navío es uno de los más lujosos de los de su tamaño…Y me gusta verlo crecer y evolucionar»
«No es la primera vez que la escucho hablar de este barco como si fuera un hijo…¿Quizás sea un sustituto?»
«Ciertamente. Sé que mi vida me impone una soltería y una ausencia de familia. Tomé mi decisión, soy feliz con lo que hago»
Emma le sonrió antes de caminar unos metros.
«Entonces, ¿qué va a hacer con este espacio?»
«Tengo algunas ideas…Podría desmarcar mi barco de los demás»
«¿Cómo?»
«Me gustaría convertirlo en un gran gimnasio: un terreno de tenis, de baloncesto…Podría organizar torneos, partidos que pudieran acercar a las personas y que les permitiera conocerse»
«¡No es una mala idea!» dijo alegre Emma «Aquí, vería bien un terreno de tenis con una pista alrededor para bicicletas…¡Y allá, las canastas de baloncesto!»
Ante el fervor y la candidez de Emma, Regina no pudo sino sonreír. Cruzó los brazos al ver a Emma ir y venir haciendo grandes gestos, como si lo estuviera visualizando todo. La bella comandante sonrió entones, obnubilada por esa graciosa y bella rubia a cuyo fervor y frescura no estaba tan acostumbrada la joven. Ellas eran tan diferentes, vivían en dos mundos diferentes, esperando cosas opuestas. Y sin embargo, amaba su compañía, le hacía bien, un soplo de aire fresco en la atmosfera a veces sofocante de su barco. Era, es más, la primera vez que conectaba tan rápidamente y tan bien con una pasajera.
«¿Comandante? ¡La Tierra llamando al barco!»
«Hm, perdón, ¿decía?»
Emma sonrió y se colocó delante de ella
«Decía que sería un hermoso añadido a su barco, el extra que haría que la gente eligiera este barco en lugar de otro»
«Gracias»
«¿Cuándo piensa comenzar con los trabajos?»
«Oh, no ahora, pero pienso en ello»
Emma se alejó un poco
«¿Sabe? ¡Si hubiera habido coches en este parking…se podría haber creído estar en un remake lésbico de Titanic! Ya sabe, ese momento en el coche…» al ver que no veía la relación, Emma explicó «Ya sabe, cuando se refugian en el parking…» se acercó «Se suben a uno de los coches…» y se acercó más «Y después…» se detuvo a unos centímetros de ella «Hacen el amor en el interior»
Regina entonces se tensó y, como si la memoria le volviera, retrocedió unos pasos.
«Oh, sí, ya veo…»
Ante la expresión turbada de la joven comandante, Emma no pudo sino reír.
«Una pena que no hayan…» susurró ella
«Sí, una pena»
«¿Huh?» Emma arqueó una ceja, interesada
«Sí, no, en fin…No es lo que quería decir…» dijo Regina desviando la mirada
«En todo caso, gracias»
«¿Por?»
«Bueno, imagino que no todo el mundo tiene el privilegio de venir aquí…Así que gracias por haberme enseñado esto, por haberme hecho partícipe de sus proyectos»
Emma se acercó y posó su mano en el ante brazo de Regina
«Ha sido un placer. Me gusta venir aquí a veces: ni un ruido, lejos de toda la agitación…»
«Sí, es tranquilo…» susurró Emma dejando vagar su mirada por todos lados antes de volver a centrarla en Regina. Aún con su mano sobre el ante brazo de la comandante, dio un paso hacia delante, pegándose un poco más a ella, antes de que Regina retrocediera, carraspeando.
«Bien…Yo…»
Sintiendo la visible incomodidad de la joven, pero sin ninguna intención de cortar su momento juntas, Emma continuó
«¿Tiene otro lugar secreto como este?»
Tomada de improviso por la pregunta de la bella rubia, Regina respondió casi mecánicamente
«Sí»
«Y…¿tendría el privilegio de verlo?»
De repente, tenía calor, mucho calor, demasiado calor…su corazón latía más rápido de lo que hubiera querido…Solo esperaba que su turbación no fuera visible. Pero, ¿qué le pasaba? No había sentido eso desde hacía años.
«Yo…No, lo siento…»
«Oh…»
«¿Por qué enseñarle todo hoy…?»
Emma entonces sonrió
«Entonces, ¿otra cita?»
«¿Una…cita?»
«Sí, o llámelo como quiera: un encuentro, una charla…»
«Yo…Sí, seguramente. Miss Swan, yo…Tengo que irme»
«Oh…Entonces, ¿hasta otro día?»
«Claro»
Sin una palabra más, Regina subió las escaleras, seguida de cerca por Emma que se deleitó con una vista directa del trasero de la bella morena, cosa que le hizo sonreír. Siguió a Regina a lo largo de los corredores, sin una palabra, antes de llegar ante el casino.
«¿Será una de las nuestras esta noche?»
«¿Está noche?»
«La noche del baile»
«Oh…No soy muy «bailarina» yo…Además, no tengo pareja» sonrió ella
«Esta velada se hace para que puede conseguir una» confirmó Regina
«No tengo nada que ponerme»
«El vestido que llevaba ayer encajaría perfectamente»
Emma contuvo una risa
«¿Por qué no? Con una condición»
Regina frunció el ceño
«¿Una condición?»
«Sí. Que la comandante me conceda al menos un baile»
«Miss Swan…»
«¿Qué? Imagino que para el buen trato con los pasajeros, la comandante tiene que entregarse un poco, ¿no?»
«¿Entregarme?»
«Sí, en fin, me ha comprendido…¿Entonces?»
«Miss Swan, lo siento, pero…»
«Bueno, no pasa nada, lo he intentado. Buen fin de día»
Y cuando Emma pasó por delante de Regina, rozando su hombro con el suyo, la bella morena reviró los ojos
«¿Miss Swan?»
«¿Hm?»
«Entonces, ¿la veré esta noche?»
«Hm, no. No es lo mío, los bailes. Y quedarme como un pasmarote, no hago eso desde los 12 años en la fiesta de Sue Peterson, por cierto, una autentica zorra…» dijo ella «Bueno…La dejo. Hasta más tarde»
Y Emma se alejó, acentuando el movimiento de sus caderas, mientras que Regina la veía partir, mordiéndose el labio inferior.
«El rojo…No, el rosado…o el azul, no lo sé»
«Gracias por tu ayuda, de verdad»
«Oh, escucha, tengo tanta sensibilidad artística como una cucaracha. ¿Por qué me preguntas a mí qué vestido tienes que llevar esta noche…?»
«Porque solo te tengo a ti. Así que por descarte…»
«Encantador…»
«Entonces, ¿cuál?»
«El rojo, va mejor con tu tono de piel»
«Ok, ¿cabello suelto o recogido?»
Emma entonces gruñó
«No lo sé…Diría que estás más cañón con los cabellos sueltos»
Ruby la miró
«Ok, me lo tomaré como el más extraño de los cumplidos»
Emma se levantó de la cama y se puso detrás de Ruby, las dos jóvenes ante el espejo
«Te los pones así, a cada lado de tu cara…Así esconderás tu turbación cuando os metáis mano en la pista de baile…»
«Eres tonta…» rio Ruby «Me gustaría que vinieras…»
«¿Para aguantar vela? No, gracias»
«¡Venga, ven! Solo hay dos veladas como esta durante el viaje: una a la ida y otra después de Hawái»
«Entonces, quizás vaya a la segunda…»
Ruby se giró hacia ella.
«Venga, ven, prácticamente todo el barco estará ahí. ¿Qué vas a hacer aquí sola en el camarote?»
«Tendré la piscina para mi sola» sonrió ella «Y además, tengo que acabar esa novela»
«Si tú no vas, yo tampoco»
«¿Es un chantaje?»
«Una promesa»
«¿Y dejarías pasar una velada con tu amada?»
«Ya tendremos otras veladas solo para nosotras dos»
«¿Por qué no me dejas un poco? Te recuerdo que soy la única del barco que ha venido a pasar una tranquilas vacaciones, no para que me entren los desesperados que seguramente habrá allá abajo»
«¿Es así como me ves? ¿Una desesperada con falta de sexo?»
«Rub', no es eso lo que quería decir, y lo sabes»
«Pero lo piensas…Te crees superior a todos nosotros porque estás contenta con tu soltería, pobres de nosotros, que somos desesperados. No es una tara querer encontrar a alguien para compartir nuestro día a día, no es una debilidad creer en el amor, en el flechazo, no es una discapacidad tampoco querer amar de nuevo. Sí, si todos estamos aquí es porque esperamos encontrar a alguien»
«…»
«Para algunos es la última oportunidad, para otros solo es un modo de encontrar nuevas conquistas….Da igual, sigue siendo algo, un acontecimiento para algunos en su vida de…desesperados»
«Ruby, lo siento, no quería…»
«Pero lo has hecho. ¿Sabes qué? Tienes razón, esta velada no tiene ningún interés para ti…al igual que este crucero»
Emma bajó la mirada entonces, apenada
«Sí, creo que…me voy…» dio media vuelta y antes de salir del camarote, le lanzó una última mirada «El rojo…y los cabellos sueltos, definitivamente» después cerró la puerta y se marchó a su camarote.
Una vez dentro, se dejó caer en su cama gruñendo
«¡Pero qué idiota que soy!» se quedó un largo rato con la cabeza en la almohada, antes de incorporarse enérgicamente «¡Mierda!» lanzó antes salir de la cama y desvestirse lanzando sus cosas por todos lados. Se puso rápidamente su vestido azul y se peinó con una trenza hacia un lado. Un pizco de maquillaje, y ya estaba saliendo de su camarote para dirigirse a la sala restaurante, transformada para la ocasión en una inmensa pista de baile, habiendo sido las mesas colocadas hacia un lado. En el pequeño escenario, un grupo tocaba clásicos del rock y una cien personas bailaban frenéticamente en la pista, mientras que otras estaban sentadas a las mesas, y otras se demoraban en el buffet.
Emma estaba sorprendida al ver que no se trataba de un baile anticuado para solteros, Ruby tenía razón. Al pensar en ella, Emma la buscó con la mirada, pero sus ojos inmediatamente fueron atraídos por una belleza morena, vestida con un largo vestido escarlata, abierto hasta medio muslo. Los cabellos sueltos en graciosos rizos. Emma estaba subyugada: Regina sobrepasaba en belleza a todas, y como sería natural, era solicitada por todos lados: hombres, mujeres, todos alrededor de ella como las abejas alrededor de la reina, glorificando su belleza y su supremacía.
Emma estaba obnubilada, incapaz de mirar para otro lado: había conocido hermosas mujeres, algunas, incluso, habían visitado sus sábanas, pero Regina estaba más allá de todo eso: llevaba en ella algo de regio, de carismático, era la gobernante de ese barco, reina de ese mundo.
Y de repente, sus miradas se cruzaron. Y con una ligera sonrisa en su dirección, Regina tomó conocimiento de su presencia. Emma no puso sino sonreír antes de intentar recomponerse. Se dirigió hacia el buffet: ¡tenía que beber!
Al lanzar unas miradas hacia atrás, divisó a la comandante bailar con un hombre, probablemente soltero e imaginando, utópicamente, que podría meter a la morena en su cama. Una ola de adrenalina corrió por las venas de Emma: habría podido dirigirse contra ese tipo, golpearlo por mirar a la comandante de esa manera, hundirle en su cráneo otra cosa que no fueran esos salaces pensamientos que quizás le estaban atravesando la mente en ese instante.
En lugar de eso, ella se bebió de un tirón el vaso de vodka que sostenía. Su garganta le quemaba, pensaba ser incapaz de hablar, pero cuando llegó un rostro conocido a su campo de visión
«Hey, hermosa rubia»
«Oh, Killian…» dijo ella sin gran convicción «¿Todo bien?»
«¡Qué tristeza encontrarla aquí sola…!»
Emma se contuvo para no plantarle su nueva bebida en plena cara
«Efectivamente, una pena»
«Quizás pueda reparar esa injusticia…¿Aceptaría un baile?»
De los cientos de mujeres, ese tipejo tenía que lanzarse sobre ella, una policía neoyorkina lesbiana. Si supiera en qué lodazal se acababa de meter, se lo pensaría dos veces antes de tirarle los tejos.
Emma lanzó una rápida mirada a Regina, pero esta parecía estar charlando animadamente con una pareja, que por lo que se veía habían encontrado su felicidad esos primeros días de vacaciones.
«Ok»
Emma soltó su vaso en el buffet y agarró la mano de Killian, mientras que este la llevaba a la pista. Al pasar, ella rozó a Regina, sentada en una mesa, captando su mirada. Había funcionado: a partir del momento en que Killian posó sus manos en las caderas de la bella rubia, Regina no apartó los ojos de la pista de baile, pero manteniendo cierta discreción de todas maneras.
«Entonces, ¿ha encontrado algo aquí?»
Emma le sonrió educadamente, manteniendo cierta distancia de seguridad entre sus cuerpos
«Aún no…No ha hecho más que comenzar»
«¿Es usted de las que vienen buscando el gran amor o de las que quieren…divertirse en medio del océano?»
Emma sabía exactamente a dónde quería él ir a parar, y de repente las palabras de Ruby resonaron en ella. Ella le pisó un pie
«Ay»
«Ups, lo siento…»
«No importa…¿Entonces?»
«Yo…» lanzó una mirada hacia Regina que parecía escrutarla como nunca «Me habría gustado decir que soy una chica que cree en el gran amor…»
«¿Entonces esto es una ocasión para…divertirse?»
«Quizás»
Evidentemente tras su sonrisa encantadora, Killian pensaba que podía pasar agradables momentos con esa bella rubia a la que parecía no importarle tener una aventura de una noche…o varias. En cuando a Emma, sabía pertinentemente lo que Killian se imaginaba. Evidentemente eso estaba fuera de todo planteamiento, y pronto él se daría con dos palmos de narices.
Cuando la canción terminó, Emma se alejó, pero Killian mantuvo sus manos en sus caderas
«¿Otro?»
De repente Emma reconoció un rostro familiar a algunos metros tras él.
«No, lo siento, ahora no. ¡Pero gracias por este baile!»
Ella no le dio tiempo a responder, ya se estaba alejando.
«¡Hey Clay!»
La bella mestiza estaba acompañada de un hombre que visiblemente era su hermano.
«Hey…Oh, lo siento, se me ha olvidado tu nombre…»
«No importa, Emma»
«Hm, Emma. Este es Kyle, mi hermano, asistente en ese barco»
«Encantado»
«Igualmente. ¿Un baile?» propuso Emma tendiendo la mano hacia Clay
«¡Con mucho gusto!» le dio su vaso a su hermano antes de seguir de cerca a Emma hacia la pista.
Vinieron entonces algunos momentos lascivos en los que Clay no dudó en pegarse a Emma. Realmente, si la bella rubia no tuviera un interés absurdo en Regina, se habría dejado seducir por esa ardiente mestiza.
«Déjame adivinar: o finalmente te has decidido por dejarte ir, o aquella a la que deseas nos está mirando e intentas atizar sus celos. ¿Y?»
Avergonzada por utilizar a Clay, Emma bajó la mirada
«Lo siento…»
«No pasa nada, así tengo la oportunidad de bailar contigo y poder meterte algo de mano»
Emma le sonrió y pasó sus brazos alrededor del cuello de la bella mujer
«Francamente, soy redomadamente tonta por no concederme la oportunidad…» confesó Emma
«Ah, los tormentos del amor…A veces no comprendemos nada. Me habría encantado que te dejaras tentar…Entonces, ¿hasta dónde podemos ir para ponerla celosa?»
La sonrisa de Emma se acentuó
«Todo…excepto la lengua» rio ella
«Anotado» dijo Clay haciendo caer sus manos hacia el trasero de la bella rubia «Sin duda, tú y yo podríamos claramente habernos divertido…»
Emma entonces sonrió y se pegó un poco más a Clay quien no dudó en desperdigar algunos besos por su cuello. Regina no perdía migaja del espectáculo. Cerrando los puños hasta blanquear sus falanges, tuvo que desviar la mirada cuando los labios de la bella mestiza flirtearon con los de Emma.
Después de todo, ¿era lo normal, no? Que cada uno encontrara a su mitad…Tenía que reconocer que Emma era una muy hermosa mujer, era normal. No, no estaba celosa, no podía estarlo: apenas conocía a Emma, no la había visto sino algunas veces…¿Por qué tal fascinación, tal atracción por ella? Eran radicalmente diferentes, tanto en sus carreras como por sus modos de vida.
Pero cuando vio, por tercera vez consecutiva, a esa desconocida recorrer con sus manos, cada vez de forma menos discreta, el cuerpo de la bella rubia, su paciencia se astilló
«Creo que está a punto…»
Ella la miró, incrédula: ella no le había revelado la identidad de su presa, y sin embargo, Clay parecía haberlo descubierto.
«Pero, ¿cómo…?»
«Salta a la vista. No ha apartado los ojos de ti un solo segundo en estos cinco últimos minutos»
«Me debes encontrar estúpida…»
«¿Por qué? ¿Por gustarte la comandante?» ella rio «Al contrario, puedes considerarte afortunada…He venido numerosas veces a este crucero, y puedo decirte que es una fortaleza inexpugnable…»
«Ya…»
«Pero parece que tú suscitas su interés, que ya es decir más de mucha gente que ha intentado acercarse a ella. Todos se han dado contra la pared, yo incluida, y ya sabes lo persuasiva que puedo ser»
Emma sonrió
«Sí, he podido verlo…»
«Creo que es el momento adecuado para desparecer…»
«¿Qu…qué? Pero…»
Clay se inclinó y cuando la música terminó, le dio un beso en la mejilla dulcemente antes de desaparecer, dejando a Emma sola, en la pista.
Su sangre dio un vuelco cuando vio a esa bella mestiza reír, después inclinarse para depositar un beso en su mejilla. Estrechó un poco más la servilleta que sujetaba en sus manos, ignorando completamente a las parejas que iban a agradecerle por esa velada y por el crucero. Concediéndoles solo una discreta sonrisa o un ligero movimiento de cabeza, su mirada no podía apartarse de la bella rubia.
Y cuando finalmente, la bella desconocida la dejó libre, Regina, sin realmente darse cuenta, se levantó y se dirigió hacia delante, parándose a algunos centímetros de Emma que se giró hacia ella.
«Finalmente ha venido» dijo Regina, intentando mantener su postura oficial
«Sí…Después de todo, hay buffet gratis» sonrió Emma
Se miraron por un momento, la una frente a la otra, las miradas clavadas, la una en la otra, esperando ciertamente que la otra diera el primer paso. Pero al ver que este no venía, Emma suspiró
«¿Quiere bailar conmigo?»
¿Debía sentirse aliviada o incómoda? Daba igual, por única respuesta, Regina posó su mano en la suya y se dejó conducir al centro de la pista. Daban igual las miradas posadas en la comandante, que estaba compartiendo un baile con otra mujer. En ese momento preciso solo contaba mantener su mirada en la de ella.
Emma, entonces, posó sus manos en sus caderas, atrayéndola un poco más hacia ella e, instintivamente, Regina las posó sobre sus fríos hombros. Para gran alegría de Emma, una música suave resonó, permitiéndoles bailar lentamente, lascivamente.
«No quería contrariar sus planes» dijo de repente Regina
«¿Mis planes?»
«Con aquella joven»
«¿Qué…? ¡Oh!...» Emma contuvo una sonrisa: ¿estaría celosa? No, no podía ser tan sencillo «No, en absoluto. De todas maneras, seguramente nos volveremos a ver durante el viaje…» sonrió ella
«Oh…»
Oh, sí, solo podía ser eso: celos. Ahora le tocaba a Emma usar bien eso y dosificar esos celos.
«Pero en realidad…Prefiero concentrarme en lo que tengo delante de mis ojos en estos momentos…» dijo en un tono sensual, que inmediatamente hizo enrojecer a la comandante.
Emma agarró un poco más la cintura de la joven y la pegó más a ella
«Baile usted bien, comandante»
Regina sonrió: sí, era la comandante, pero jamás ese título había revestido un significado tan particular
«Usted también, Miss Swan, usted también» con un gesto rápido, Emma pegó a Regina a ella, dejando que sus manos vagaran por su espalda «Se instala a sus anchas, miss Swan…»
«No parece disgustarle…» dijo Emma acercando su rostro
«Pasa de una mujer a otra. ¿Es lo que hacen todas las neoyorkinas?»
Emma rio.
«Ojalá…En realidad, no vago de mujer en mujer. Me poso donde me siento bien»
«¿Y se siente bien ahora?»
«No puedo estar mejor» sonrió Emma que de repente dejó de bailar, parando a Regina también
«¿Algún problema?»
«Creo que sí. Tengo unas terribles ganas de besarla»
Regina se quedó quieta antes de rechazarla y soltarse del brazo de la rubia
«¿Qué? Pero, ¡está loca! Lo siento…»
«Pero…»
«Lo siento» Regina repentinamente sintió miedo y se alejó de la pista
«Reg…Pero, ¿qué gilipollez he hecho?» se reprochó la joven golpeándose la frente con la palma de su mano
No podía quedarse ahí, no podía dejar la situación así…Salió a su vez de la pista y mientras busca a la hermosa comandante con la mirada, chocó contra alguien.
«¿Emma?»
La bella rubia se masajeó el hombro antes de darse cuenta de que acababa de chocar con Ruby, en brazos de su bella Lan.
«Rub'…»
«¿Qué haces aquí? Creía que este tipo de cosas no…»
«La he cagado, Rub'…con ella…»
Cuando Ruby comprendió, desorbitó los ojos y se giró hacia Lan.
«¿Nos perdonas unos minutos?»
La joven asintió y Ruby cogió a Emma por el brazo y la condujo hacia una de las cubiertas, aparte de la multitud.
«Cuenta»
«He bailado…con ella»
«Hasta ahí…todo bien. ¿Después?»
«Bailábamos…más bien…muy juntas»
«¿Y?»
«Yo me sentía bien, en confianza, flirteamos…»
«Vaya…»
«Le he dicho que quería besarla»
«Auch…»
«Pues sí, entró en pánico, y se ha ido. Soy una inútil»
«Deberías ser de las de Pienso antes de actuar»
«Creo que le di miedo…Estábamos tan próximas…De verdad creía que era el buen momento»
«¿El buen momento? ¿Qué? ¿En mitad de la pista de baile, delante de todos los pasajeros y sus miembros del equipo? ¿De verdad piensas que va a hacer alarde de su vida así como así? Quizás nunca ha dicho que le gustan las chicas…»
«Soy tonta»
«Completamente»
«¿Cómo soluciono esto?»
«Bueno, la buscas, te disculpas, pones las cosas en orden diciéndole que te vas a alejar durante un tiempo»
«¿Alejarme? ¡Pero, estamos en un barco! ¡Un maldito barco! ¿Y por qué me alejaría?»
«Para después acercarte de mejor forma. Hazte desear, Emma…Ese tipo de mujeres ama el control: estoy segura de que lo que ella quiere es dirigir. Déjala esperando un poco»
«…»
«Hey, no es como si fuera la mujer de tu vida…»
«Voy a ir al menos a disculparme, y terminar esto adecuadamente…»
«Sí, haz eso…»
Emma ejerció una pequeña presión en su ante brazo
«Gracias…Oh, Rub', por lo de esta tarde…»
«Déjalo, hablaremos más adelante»
Emma asintió ligeramente antes de marcharse a la búsqueda de Regina. Al cabo de quince minutos, la encontró donde la víspera las dos se habían puesto a charlar.
«Hey…» Regina se giró y suspiró. Emma se colocó a su lado «Lo siento»
«…»
«Creo que, con la ayuda del alcohol, me dejé llevar un poco por la situación»
«…»
«Escuche, ha sido terriblemente torpe por mi parte, lo siento»
«Miss Swan…»
«Lo sé, lo sé, no debería haber dicho eso ni hacer eso, muchos menos en público. Yo vivo muy bien mi sexualidad, pero puedo comprender que con su posición, usted sea más prudente»
«No tengo ningún problema con mi sexualidad» argumentó Regina «Solo deseo que mi vida privada se mantenga privada. ¿Acaso está mal?»
«No, por supuesto que no, pero…»
«Miss Swan, yo también me he equivocado, no debería haberla dejado creer…Es más, poco importa lo que usted haya creído, no se volverá a producir, no puede ser»
Emma suspiró entonces y asintió
«Sí, lo comprendo. Es más, yo quería decirle que respeto eso y que a partir de este momento, sería mejor que mantengamos las distancias, por lo menos durante un tiempo» Regina la miró, frunciendo el ceño «Será lo mejor…»
«Si se siente incómoda…»
«No. En fin, sí, un poco. Pero…Llevarse calabazas no es el fin del mundo. No es usted la primera, y no será la última» sonrió tristemente Emma «Voy a dejarla ahora. Buenas noches»
La bella rubia se alejó sin una mirada hacia atrás mientras que Regina no apartó los ojos de ella hasta que despareció al doblar una esquina.
Finalmente Emma no regresó a la fiesta. Prefirió encerrarse en su camarote, pensando en cada segundo que había compartido sobre la pista con Regina: sus manos en su cintura, las de ella en sus hombros, los ojos clavados en sus ojos y las sonrisas compartidas. Sonrió entonces cerrando los ojos y pudo revivir esa escena, sentir su dulce perfume afrutado, su lápiz labial en sus labios.
¿Había ido demasiado lejos? ¿Se había sentido Regina turbada? Emma lo esperaba, pero pronto la realidad la alcanzó: ¿qué futuro tendrían las dos? Una en mitad del océano, la otra en plena ciudad, una a miles de kilómetros de la otra. Era una historia imposible, como mucho una aventura marítima de unos días, lo que durara el crucero, y nunca más volverse a ver…
Pero ella lo sabía, Regina no era ese tipo de mujer de una noche…No, Regina era una mujer para la vida entera, una mujer por la que se podría dejar todo, al menos es lo que pensaba. Pues ella no estaba dispuesta a dejar su tren de vida cómoda para embarcarse en un barco cuyo destino era incierto.
No, en realidad, lo mejor que había hecho era poner distancia con Regina e intentar disfrutar plenamente de lo que quedaba de viaje.
