~N/A: ¡Hola! Iba a esperar para actualizar, pero entre que no sé qué me deparará la vida para esta noche y que Alicia me matará si pospongo un día su regalo, aquí os traigo el nuevo capítulo. Venga, pongamos un poco más de depresión en nuestras vidas :D

Agradecimientos a Sam Wallflower, Dey Malfoy, LyraDarcyFoy, Priky, johanna, Isela Malfoy, MsWildeN, Tayler-FZ, Effy0Stonem, Annyzkhenn, Guby-san, LidiaaIsabel, Rossball, Sally ElizabethHR, lunatico0030, hadramine, estefaniarob, AliciaBlackM y CygnusDorado por los reviews. De verdad, me hace mucha ilusión leer vuestras impresiones y teorías sobre la historia y también lo que opináis de la relación de nuestros protagonistas y, sobre todo, de Hermione.

¡A leer! N/A~


Para AliciaBlackM.


EPITAFIO A UNA MENTIRA


iv. El fin justifica los medios. (Napoleón Bonaparte)

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28 de mayo de 2007, tarde

El cuerpo de Aurores contempla la fotografía de su próximo objetivo, aunque muchos de ellos no lo necesitan: lo conocen desde pequeños. Antes de empezar la reunión, muchos parecían escépticos a que Ron Weasley pudiera haber hecho lo que Harry les ha contado, pero después de ver los recuerdos de la señora Malfoy, solo tienen espacio para el estupor.

―Bien ―usa el tono autoritario que ha perfeccionado en los años que lleva siendo Jefe de los Aurores―, nos dividiremos en grupos de tres. Recordad que el sujeto podría ser peligroso… ―su voz disminuye cuando pierde fuerza de convicción; ¿Ron, peligroso? ¿Desde cuándo? Al ver la expresión preocupada de Kingsley, sacude la cabeza; si lo ve flaquear, hará caso omiso de las palabras de Hermione y lo apartará del caso por conflicto de intereses―. Podría ser peligroso, así que tendremos que ir con cuidado. ―Con un movimiento de varita, empieza a repartir pergaminos―. La familia Weasley nos ha proporcionado una lista con todos los posibles lugares donde podría haberse ocultado Ron.

Se siente a punto de vomitar. Él también forma parte de esa familia.

Un silencio espeso se extiende por la sala de reuniones, solamente roto cuando una mano morena se eleva.

―¿Y qué hacemos si nos ataca? ―pregunta Padma Patil.

Harry aprieta los dientes. Aquello le está partiendo el alma en dos.

―Defenderos, por supuesto. Nuestro objetivo primordial es atraparlo para que sea juzgado por su crimen.


29 de mayo de 2007

Draco está en la biblioteca cuando un elfo se aparece delante de él.

―Señor Malfoy ―el elfo se frota las manos con nerviosismo; su amo no está de humor―, el señor Nott ha llegado. ¿Le hago pasar?

Draco asiente sin separar los ojos de su vaso de whiskey. Apura lo que queda del licor y se levanta para servirse más. Vierte dos dedos en otro vaso, coge ambos y los deja en la mesilla situada entre el sofá y dos sillones.

Hace varios años que no se han visto, sin embargo, ninguno de los dos se muestra especialmente entusiasta por el reencuentro.

―Theodore ―saluda Draco―. Cuánto tiempo. ―Enarca una ceja―. Sigues sin poder dejarte barba, ¿eh?

Su antiguo amigo se lleva inconscientemente una mano a la barbilla, pero la deja caer rápidamente.

―Tú estás horrible ―dice. Acto seguido recuerda el porqué del mal aspecto de Draco―. Lo siento. Lamento lo que ha pasado…

Draco hace un gesto indefinido con una mano y le ofrece asiento.

―Te he servido un poco de whiskey. Antes no te gustaba, pero confío en que tu gusto haya mejorado.

Theo enarca una ceja, observando cómo el otro hombre traga la mitad del contenido de su vaso.

―Es muy temprano para beber, ¿no crees?

―Estoy de duelo, se me permite beber para olvidar ―masculla con crudeza. Cambia de postura y mira a Theo atentamente―. Me han dicho que te has vuelto bastante viajero en los últimos años.

Theo se encoge de hombros.

―Algo tenía que hacer cuando me quedé sin dinero y casa. ―Habría querido decirlo sin acritud, pero el tono de reproche y envidia no pasa desapercibido para ninguno―. ¿Para eso me has hecho llamar, para ponernos al día?

Draco suelta una risa sarcástica. Nunca ha sido una persona sentimentalista, y teniendo en cuenta que Theo se marchó sin siquiera despedirse, no va a perder el tiempo intentando «reconectar».

―Tengo entendido que se te da bien encontrar objetos perdidos, libros olvidados, ese tipo de cosas. Necesito que pongas tus habilidades a mi servicio.

Theo ríe, pero cuando sus ojos se encuentran con los de Draco, descubre con asombro que habla totalmente en serio.

―¿Y en qué consistiría mi trabajo exactamente? ―pregunta con cautela.

Draco se inclina hacia delante y deja el vaso sobre la mesilla.

―Necesito que encuentres a alguien por mí: Ron Weasley.

Theo abre mucho los ojos y tuerce la boca en una mueca reacia.

―Lo mío son los objetos, no las personas. Además, ¿eso no deberían hacerlo los Aurores?

―Claro, como que voy a dejar la búsqueda del asesino de mi hijo en manos de San Potter. ―Mira a Theo con un amago de malicia―. Sabía que me dirías que no.

―No me he negado todavía.

Draco se levanta y se acerca a la ventana. Observa el jardín perfectamente cuidado con las manos entrelazadas a su espalda.

―Pero lo harás. Siempre has tenido una moral compleja, Theodore. Accedes a buscar objetos repletos de magia oscura y cobras un buen precio por ellos, pero no quieres entregar a un criminal a la justicia.

Theo se levanta y se sitúa al lado de su amigo, con una mano apoyada en el cristal de la ventana.

―¿Y debo confiar en ti para que lo entregues al Ministerio sin ningún rasguño?

Draco permanece impasible a excepción por la lenta sonrisa ladeada que está formándose en su rostro. A pesar de todos los años separados, Theo sigue calándolo con solo una mirada.

―Te devolveré tu casa ―dice.

La boca de Theo crea una «o» perfecta.

―¿Cómo…?

―La casa pertenecía al Ministerio. La compré ayer por la tarde por una suma más que cuantiosa. ―Gira la cabeza y lo mira directamente a los ojos―. ¿No quieres volver a casa, Theo?

Theo está a punto de decirle que esa ya no es su casa, pero su orgullo herido de heredero sangre pura siempre se ha resentido porque le arrebataran sus posesiones.

―¿Cuándo empiezo? ―pregunta finalmente.

Draco sonríe. Sabía que no se negaría a eso.

―Cuanto antes. Y quiero también que investigues a todos sus familiares: quiero saber a qué hora se levanta Molly Weasley, con qué cuentos duerme Potter a su hijo, dónde compra Angelina el pan; todo. No quiero que quede títere con cabeza.


30 de mayo de 2007

Dicen que las lápidas de los niños deben ser blancas para simbolizar la inocencia y pureza de una vida que ha sido sesgada antes de conocer la corrupción del mundo.

Para Hermione, esa lápida está recubierta por una capa de lágrimas. Y de culpa. Y de noches sin dormir. De pronto, contemplar ese cuadrado de piedra blanca se le hace insoportable, pero al mismo tiempo es incapaz de separar los ojos de ella. Es su castigo, su penitencia. Cargará con el peso de esa lápida gravada durante el resto de su vida.

Permanece muy quieta, tensa, porque sabe que si mira hacia abajo, descubrirá que tiene las manos ensangrentadas.

En el mausoleo de los Malfoy reina el frío. La gelidez que irradian las tumbas de los antepasados de la familia no es lo único que hace estremecer a Hermione. Su marido, a su lado, no la ha mirado en todo el proceso. Han metido el cuerpecito frío de su hijo en el nicho, y Draco se ha limitado a apretar la mandíbula y mantener la vista fija hacia delante. Hermione ha intentado acercarse a él una sola vez, incluso ha acercado una mano tímidamente a la suya, pero él junta las suyas delante del cuerpo en un gesto tan casual como despreciador.

No puede culparlo por ello.

No ha acudido nadie. Hermione no cree que pueda soportar estar con más gente y Draco no quiere tener que aguantar palabras de lástima.

Están los dos solos, pero Hermione se siente completamente aislada, rodeada por un muro de culpabilidad y rechazo. Ha intentado hablar con su marido, pero no quiere escucharla. No quiere saber nada de ella, la culpa por lo que pasó. La culpa por haber sido tan tonta como para dejarse engañar por Ron.

Draco levanta la varita y conjura un ramo de rosas de un blanco impoluto en la tumba de su hijo.

―Me voy. Tengo asuntos que atender en París.

Hermione se gira a mirarlo, sorprendida.

―¿Te vas? —Él le dedica una mirada de reojo―. ¿Cuándo volverás?

―Cuando termine ―responde. Se da la vuelta y sale del mausoleo.

Hermione lo sigue. Tiene un escalofrío al sentir el aire libre contra su piel, pese a que no hace mucho frío. Los medimagos le han dicho que seguirá débil un par de días más, hasta que su cuerpo se recupere del ataque.

―¿Y… ―traga saliva― qué haré yo mientras? ―Por un segundo, desea que le ofrezca ir con él, anhela abandonarse a las distracciones de una ciudad como París.

Draco se detiene y se gira a mirarla; no hay ni una pizca de compasión en sus ojos, solo indiferencia.

―Eso es cosa tuya.


~N/A: En realidad este capítulo era más largo, pero la primera escena no casaba mucho con la línea del cap y la he guardado para más adelante; siento que el bocado sea tan pequeño. Poco más puedo decir sobre el cap, excepto que sigo construyendo el drama del fic, así que no os confiéis y penséis que este es el punto álgido :) N/A~

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MrsDarfoy