Disclaimer: Dragon Ball Z y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
En la gran Isla, de entre el inmenso ecosistema, un dragón descansaba en la punta de una montaña que daba paso a una enorme cascada. Junto al guardián estaba el guerrero dueño de la esfera, en la que el Dragón dejaba descansar su espíritu mientras no permanecía despierto.
–Éste lugar me recuerda a donde crecí – dijo Gokú, nostálgico, mirando hacia el cielo, recordando su vida en el monte Paoz junto a su abuelo y algunos de su aldea –.Pero ahora estoy muy lejos de ahí – suspiró y miró al dragón que simplemente permanecía en silencio a su lado.
–Proteger al planeta Tierra es tu nuevo destino – oyó decir a alguien, atrás.
–Lo sé – respondió –. Pero debe haber otra forma de vencerlos que no sea una guerra.
–No puedes cambiar aquello – volvió a hablar Milk –. Es la única forma de mantener la Paz en el universo. Debemos destruirlos y que desaparezcan para siempre.
–Cuando acabé con el sujeto la semana pasada – dijo mirando sus manos –. No sé qué me pasó. Simplemente reaccioné y actué sin pensar – levantó su mirada hacia la pelinegra –. Terminé matándolo.
–Si no lo hacías tú, yo u otro lo hubiera hecho – se acercó más a él –. O en peor caso, él nos hubiera matado a nosotros.
–Sí, pero yo no soy así.
–Gokú – posó su mano en el hombro del pelinegro –. No tiene nada de malo. Ellos son los villanos, ellos van a destruir nuestro planeta.
–Sí, supongo que tienes razón – suspiró –. ¿Pero cómo es que los anteriores guerreros no lograron destruirlos?
–No lo sé – respondió –. Tal vez deberíamos preguntarle a la princesa. Me da curiosidad el ante pasado de los guerreros.
Gokú permaneció en silencio mirando el hermoso ecosistema desde la cima de la montaña. Su amiga tenía razón. Éste era su nuevo camino, no podía defraudarles. No de nuevo. Volteó al escuchar su nombre.
–¿Gokú no vienes?
–Ah, sí – respondió –vamos.
En un lugar, totalmente alejado de allí, entre las obscuras sombras del universo se encontraba el mundo obscuro.
–Señor – llamó Dodoria, se arrodilló ante su superior –. Lamento mis acciones de la anterior pelea. Prometo que esta vez los derrotaré.
–No – respondió éste –. Ya mandé a otros para cumplir ese trabajo.
–¿Qué? – se sorprendió –. Pero señor…
–Sal de aquí Dodoria – demandó Freezer –. Tu incompetencia me traerá más problemas con el Dios Majin.
–Está bien, señor. Como usted lo desee – se levantó y salió sin esperar respuestas.
–¡Dodoria!
–Zarbon – respondió
–Creí que ya serías historia.
–Como ves sigo vivo – respondió molesto ante su comentario –. ¿Sabes a quién mandó, el señor Freezer, a la Tierra?
–Ahh. Envió a las fuerzas especiales Ginyu.
–¿A todos?
–Sí. Por cierto, el Dios Majin no pareció sorprenderse ante tu fracaso– le dijo –. Parece que ya se lo esperaba.
–Pues ya verá cuando incremente mis poderes.
–No te preocupes. Ésta guerra recién comienza…
–¡Princesa! – gritaron ambos al unísono.
–¿Qué sucede? – respondió Bulma que estaba con los demás en el templo –. Por cierto, ¿de dónde vienen ustedes?
–Ahh…– ambos se sonrojaron. Gokú se rascó la parte de atrás de su cabeza y Milk simplemente miraba hacia el suelo mientras jugaba con sus dedos, ante las insinuantes coquetas miradas de los demás –. Pues por ahí…
–Bueno – se rió, junto con los demás –. ¿Para qué me buscaban?
–Ah. Teníamos curiosidad por los antiguos guerreros – se explicó la pelinegra –. Ya sabes, queremos saber cómo eran y qué les pasaron.
–Cierto – se sumó Krilin –. Yo también me preguntaba aquello.
–Sí, cuéntanos princesa – insistió Gohan.
–Muy bien.
Bulma se acomodó delante de los demás, mientras los muchachos se sentaban y prestaban atención a lo que estaba a punto de decir la peliazul.
–Hace tres mil años los guerreros solían llamarse "Valientes Legendarios". Llamados así por mis padres, los reyes. Cada uno de ellos portaba las esferas de los respectivos guardianes, como ustedes, a excepción de uno. Aquel guerrero portaba al guardián diferente de los demás. Era el guardián del quinto supremo Kaiosama que había desaparecido del mapa. No sé cómo pero él la encontró y portó aquel guardián que representaba al Tigre Diente de Sables. Fue diferente a los demás, simplemente más poderoso y valiente sin temor alguno ante los peligros y cabe aclarar, demasiado orgulloso – calló por un momento, estaba recordando aquellos tiempos.
Karim se acercó a oír lo que Bulma decía y al verla hablar sobre aquel guerrero supo que se sentía afligida y triste por los recuerdos de aquellos años atrás, donde Bulma era muy feliz.
–¿Qué pasó con ellos? – preguntó Yamcha sin percatarse de la mirada perdida de Bulma.
–Dieron sus vidas para encerrar a todas las almas malignas al mundo obscuro.
–¿Cómo lo hicieron? – cuestionó, curiosa, Launch.
–No lo sé – respondió – Antes de que todo acabara, yo fui llevada a la cama de piedra donde dormiría hasta ahora.
–¿Por qué nosotros nos llamamos Saiyajin? – preguntó Gohan.
–Eso varía – le respondió –. No quería copiar a mis padres. Yo los llamé así porque "Saiyajin" es un concepto de guerreros valientes y poderosos que no tienen límites.
–Wow. Creo que Saiyajin nos queda mejor.
–¿Por qué decidieron atacar la Tierra? – cuestionó Gokú.
–Pues, Kamisama trajo las esferas aquí. Es lo que busca para hacerse más fuerte.
–¿Cómo se llamaban los guerreros? – volvió a preguntar Milk.
–Eran cinco: Bardock, Broly, Raditz, Tapión y…– bajó la mirada. Se levantó de su lugar y, sin decir nada, se fue hacia adentro.
–¿Qué sucede? – preguntó Yamcha inocentemente –. ¿Dijimos algo malo?
–No te preocupes – le respondió Karim –. Simplemente extraña aquellos años atrás.
Bulma se caminó por dentro del castillo, yendo hacia el único lugar que no pisó desde que había despertado. No tenía la fuerza suficiente para mantenerse firme ante los recuerdos de aquellos años, mucho menos en aquel lugar. Se quedó observando la gran puerta de madera y decidió entrar.
Miró cada detalle del lugar. Todo estaba intacto como lo recordaba. Era un pequeño jardín secreto donde estaba decorada llena de flores y árboles, además de una fuente llena de agua. Miró arriba y observó el balcón de donde ella salía todos los días para verlo.
Siguió caminando y se acercó hacia el enorme árbol, donde años atrás dos personas se mostraban su amor una y otra vez. Tocó el tronco, entre la corteza, y notó que allí permanecía lo que ella había escrito con una pequeña navaja. Era su nombre junto al del guerrero que la cuidaba, dentro de un corazón. Sonrió con pequeñas lágrimas brotando en sus hermosos ojos cristalinos.
Siguió caminando y se acercó a la fuente. Se sentó un momento, aun recordando, y dirigió su mirada hacia el agua que corría dentro de la fuente. Entonces, se reflejó el rostro de su guerrero.
Bulma reaccionó y se paró de allí sin quitar la vista. No quería perder ese reflejo pero poco a poco se iba disolviendo.
–Vegeta – susurró. No pudo evitar recordar su despedida, la última vez que lo había visto antes de que haya sido dormida por tres mil años.
Flaschback
Debajo del enorme árbol descansaban dos cuerpos desnudos tapados por una pequeña y simple manta.
–Prométeme que estarás siempre conmigo – decía Bulma feliz.
–Sabes que así será – le respondió –. Tus padres me nombraron tu protector, no voy a dejarte sola.
–Sí, pero me refiero a lo nuestro.
El pelinegro no respondió, simplemente se le quedó mirando y la besó como respuesta. Un enorme ruido los distrajo.
–¿Qué fue eso? – preguntó Bulma.
–Vístete y ve adentro – Vegeta se dirigió a tomar su armadura para colocársela. Bulma obedeció.
Kamisama llegó rápidamente hacia ellos y les avisó que el Dios Majin había logrado llegar a la Isla y que sus padres estaban peleando para defenderla. Bulma sabía lo que eso significaba y no le gustaba para nada la idea.
–¡Vamos, princesa! – le gritó Kamisama.
–¡No! – respondió –. Debe haber otra forma.
–Sabes que no hay otra manera.
–Pero…– miró hacia Vegeta –. ¿Tú puedes derrotarlo, verdad?
El pelinegro volteó la mirada. No sabía que responderle pero no podía verla a los ojos y saber que no la volvería a ver nunca más.
–¡Vegeta!
De entre las paredes del castillo, Majin, entró golpeando a Kamisama.
–Así que aquí se ocultaban.
–¡Vamos princesa! – le dijo Kamisama parándose del duro golpe.
–Creen que los dejaré irse.
Vegeta corrió a golpearlo, mandándolo a volar hacia afuera. Miró a Bulma y asintió respondiendo a lo que Bulma sabía que tenía que cumplir con su papel de defensora del Planeta. Sabía que tenía que ser protegida bajo el hechizo de Kamisama para después defender a los suyos.
Vegeta saltó del balcón. Bulma corrió hacia allí y, desde arriba miró por última vez al pelinegro, su guerrero.
–¡Vegeta! – gritó llorando.
Vegeta volteó a verla y sólo sonrió ladinamente para despedirse. Después de todo, haber accedido a ser defensor del Planeta Tierra fue lo mejor que pudo haber decidido en toda su vida. Porque la conoció a ella.
Fin Flashback
–Vegeta – volvió a susurrar. Suspiró.
–Dio su vida para defenderte – le dijo Karim desde arriba, en el balcón.
–Sé que lo hizo – dijo mirando hacia aquella sombre que daba el árbol, donde compartió el amor con su guerrero.
–¿Y cómo acabó?
–Majin asesinó a tres de ellos – le respondió –. Vegeta ya no estaba en ese momento, el único que los mandó al mundo obscuro fue Tapión que seguía en pie, para lograrlo tuvo que dar su vida.
–Pero ahora todo cambió – dijo Bulma –. Será diferente, ahora los venceremos.
–Espero que así sea.
El gato se fue de allí dejando sola a la princesa. Ésta se quedó unos minutos más asimilando todo lo que seguía recordando de su pasado, para después irse de allí.
–¡Muchachos! – llegó corriendo la peliazul. Su collar brillaba, nuevamente. –¡Hay peligro!
–¡Será mejor que vayamos, ahora! – todos tomaron sus manos, formando un círculo, cerraron sus ojos y desaparecieron de allí.
–¿Quién es esta vez? – se acercó Karim.
–Son cinco.
–Wow. Ésta vez sí que será difícil.
–¡Oigan! – les llamó el pelinegro –. Tal vez hay otra forma de tratar con ellos sin pelear. Intentemos razonar.
–¿Quieres razonar con él, Gokú?! – se molestó Milk –. ¡Qué estupideces dices!
–Tal vez sería bueno saber su propósito y…
–¡Haz lo que quieras! – volvió a gritar la pelinegra –Nosotros estaremos defendiendo al planeta.
Todos siguieron a Milk, dejando atrás a Gokú.
–Vamos muchachos, allí están.
Corrieron hacia los cinco villanos que lanzaban ráfagas de Ki hacia todos lados. Al verlos acercarse, decidieron presentarse a su manera. ¡Fuerzas Especiales Ginyu!
Yamcha y Krilin iniciaron el ataque peleando contra Recoome y Guldo mientras Gohan medía su fuerza contra Burter. Las chicas peleaban contra Jeice. Ginyu sólo miraba entretenido hacia la pelea, observando cada detalle de los guerreros.
Yamcha lanzó un ataque hacia Guldo y, sin tener idea de lo sucedido, terminó lastimando a Krilin mientras Recoome pateaba al de la cicatriz, mandándolo a volar lejos de allí.
Por otra parte, Gohan golpeaba sin éxito a Burter. En un pestañear, éste logró golpear un par de veces y lo derrumbó al suelo, causando un cráter.
Milk y Launch, golpeaban al mismo tiempo, contra Jeice estaban a la par. A pesar de ser fuerte, no podía negar que las dos chicas podían igualarlo pero el peliblanco, mostró su superioridad, atacando a ambas con un par de ráfagas de Ki.
Gokú se acercó a Ginyu por detrás.
–No pueden ser tan malos.
–¿Eh? ¿Qué haces aquí? Creí que también pelearías con tus amigos.
–¿Qué es lo que quieren?
–¡Haha! ¿Qué no es obvio? Seguimos órdenes y nuestra misión es destruirlos.
–No puedo permitirlo – Gokú se acercó hacia Ginyu lentamente y bajando la guardia, intentaban conversar con él.
–Si das un paso más, no me darás más opción que atacarte.
–No voy a hacerte daño – le respondió, aun acercándose más.
Ginyu no hizo caso a lo que había oído del pelinegro y lo golpeó sin parar hasta mandarlo un par de metros más allá. –Te lo dije. Yo no confío en humanos patéticos.
Gokú volvió a pararse e intentó acercarse de nuevo. Nuevamente, Ginyu se acercó y lo golpeó más fuerte, lanzando ráfagas de Ki para neutralizarlo.
El pelinegro volvió a levantarse. –¡¿Por qué hacen esto?!
–Ya te lo dije, iluso.
Ginyu preparó un último ataque, Gokú no se movió. Estaba herido después de los anteriores poderosos ataques que había recibido. Y eso que apenas comenzaba. Suponía que aquel tipo debía ser demasiado fuerte.
Cerró los ojos y oyó un grito de alguien, mientras el ataque era lanzado y se acercaba hacia él. Pero, éste nunca llegó.
Gokú abrió los ojos y entonces supo por qué…
–¡Milk! – gritó acercándose a la pelinegra en el suelo. Ésta no respondía, seguía inmóvil allí tirada en el suelo…
Continuará…
N/A: Muchas gracias por sus comentarios y gracias a los que colocaron FAv y siguen ésta historia. Espero que les guste éste capítulo y cómo avanza el fic.
Bueno, como ya había dicho antes éste es un VxB como vieron en éste cap, pero también habrá otras parejas. Voy intentar avanzar rápido éste fic porque ya quiero llegar a la parte donde pondré a Vegeta jeje :D Bueno, cuídense mucho y hasta la próxima actualización.
