Ok, se que el capitulo me quedó bastante corto, pero no quise que después me dijeran que estaba aburrido y con puro relleno, así que lo deje así.
SIGUIENDOTE
A ella no le importaba que la consideraran un ángel, cuando se amaba uno nunca podía elegir. ¿Qué importaba lo que una chica haya soñado de un "hombre ideal"? Este llega, pero nunca es como se lo había imaginado. Ella amaba a un demonio, lo reconocía (aunque solo para ella), pero era más que obvio lo que ella sentía. ¿Cuántas veces no le había tocado rechazar al resto de los chicos? No podía verse en una relación con nadie que no fuera él.
Y eso era lo que más le dolía. Sabía que irían a la misma universidad… ella así lo había decidido. Pero quería… en ese día… en el que se graduaba… que él la mirara.
Hiruma Yoichi… ¡ERA UN MALDITO CIEGO! ¡Eso es lo que era! Sabía que la quería, los gestos que tenía para con ella, así lo demostraban. ¿Por qué le costaba tanto decírselo? Si era por el que dirán… no, eso no podía ser. Después de todo a él nunca le había importado y a ella aun menos. No le interesaba que dijesen que un ángel nunca podría estar con un demonio. Que fuese imposible. Ella lo haría posible.
Si fuese cualquier otro no le habría costado nada declararse, ¡cuántas veces no ha estado a punto de hacerlo! Pero lo conoce, sabe cuál sería su reacción… él terminaría alejándose.
Solo por eso prefería mantenerse en silencio y esperar a que el diera el primer paso.
– ¡Mamo-nee! ¡No te imaginas cuanto te voy a extrañar! –llegó gritando a su lado su amiga.
–Yo también, Suzuna…
–Tendrías que haber ido a la universidad de Enma… así estaríamos juntas cuando vaya a la universidad.
–Te dije que prefiero Saikyodai y…
–Solo porque él va a ir a esa –la cortó en tono refunfuñado.
Suzuna había tomado la costumbre desde que se entero de que su amiga estaba enamorada de ese demonio de dejar de decirle por el apelativo cariñoso y empezar a tratarlo como "él" aunque solo fuera cuando estaban ellas dos solas. Parecía creer que así ella tendría toda su atención y no tendría que compartirla con Hiruma, porque al no decir su nombre su mente no tendría que viajar a lugares lejanos para imaginar cosas en su compañía.
Por no ser una mala amiga, prefería no decirle que aunque no dijese su nombre, con tal de llamarlo "él", ella ya se encontraba en su mundo (por así decirlo, porque igual tenía que poner atención a lo Suzuna le decía) imaginando lo que sería si ese demonio dejaba de comportarse como un idiota.
– ¡Ponme atención Mamo-nee! ¡Y deja de mirarlo!
Nunca le había dicho a su amiga que había sido gracias a ella que se había dado cuenta que lo que sentía por Hiruma era amor. La forma en que se preocupaba por él más que por cualquier otro miembro del equipo, aun más que Sena, como buscaba poder facilitarle el trabajo ayudándolo en todo lo que podía… solo quería su bienestar. Solo por Suzuna lo descubrió, la forma en que ella se preocupaba por él era distinta a su preocupación por el resto. Y Suzuna con su radar para buscar el amor, tan solo hiso que se planteara esa tan temida pregunta.
¿Lo que sentía por Hiruma era amor?
Y de su interior surgió la respuesta: un SÍ claro y fuerte para que no hubiera confusión ni duda. Ella nunca tuvo salvación, desde el principio estaba destinada a quererlo.
– ¿Sabes Suzuna? A veces me da rabia como trata de negar lo que siente por mí –le dijo, porque era la verdad, cuando estaba teniendo gestos cariñosos y se daba cuenta de lo que hacía cambiaba completamente y empezaba a disparar o se iba.
Todos en el equipo ya se habían dado cuenta del amor que surgía entre ellos dos. El único ciego era él.
–Tienes que darle tiempo, Mamo-nee o mejor aún: olvidarlo.
–Como si fuera tan fácil.
– ¡Cuánta razón tienes! –le respondió por mientras que miraba hacia Sena que en ese momento se encontraba con Monta.
La entendía perfectamente.
Miró una vez más toda la casa club de los Deimon Debil Bats, ese día había sido la gradación y quisieron pasar el resto del día todos juntos y por eso que se encontraban ahí.
Esa sería la última vez en que estarían en ese lugar todos juntos.
Los extrañaría a todos. Las risas, las lágrimas, los triunfos, las derrotas. Ese lugar decía tanto de ellos. Todo lo que habían pasado.
–Todavía tienes oportunidad, Suzuna. Solo que te tocaría a ti declararte –Suzuna la miró con cara de sorpresa, se acercó un poco para terminar de decirle– Sena es demasiado tímido.
– ¿Cómo…? ¿Desde cuándo…? Es decir… ¿sabías? –se notaba que estaba completamente sorprendida. No pudo evitar que una sonrisa asomara a sus labios.
–Eres muy evidente.
–Yo…
–No tienes que decir nada, pero lo digo en serio. Sena no saldría arrancando si te confesaras. –No pudo evitar que un poco de amargura se colara en sus palabras, porque era la verdad. Solo Hiruma correría. Y Suzuna se dio cuenta de lo que pensaba y estaba segura que en su mente le estaba dando la razón.
Sus ojos, como tantas otras veces lo buscaron hasta encontrarlo. Ni en ese día dejaba de lado su computadora, seguía escribiendo quien sabe que cosas… pero estaba diferente. Tenía ojeras y se notaba nervioso. Algo bastante raro en él, nunca lo había visto así. Con pesar y preguntándose qué le pasaría volvió a dirigir la vista a Suzuna que no dejaba de moverse.
–A lo mejor tienes razón, Mamo-nee. Solo tengo que decirlo.
Y la vio dirigirse decidida hacia Sena y llevarlo hacia un rincón. Aun cuando trato de desviar la vista la curiosidad era más grande que su voluntad y sus ojos volvían a mirarlos. Podía ver ahora no tan solo a Suzuna sonrojada si no que también a Sena.
Lo había dicho.
Se alegraba por ella, pero también le tenía envidia. Le encantaría estar en la misma situación que ella.
– ¿Dejarás de ser ciego alguna vez, Hiruma-kun? –susurró al aire.
–Acabo de ver, maldita novia –fue la respuesta.
¿Y que les pareció el final? ¿Les gustó? Personalmente a mi me gustó mucho.
¡Nos vemos en el próximo capito!
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