Aquella mañana, Jack amaneció mucho antes de lo que era habitual en él. En realidad no había dormido mucho en toda la noche, sabiendo que un par de puertas más allá estaba durmiendo Daniel.
Se trataba de la primera noche que pasaba en su casa, no ya desde que había salido de la enfermería, sino que se trataba de la primera desde que se conocían. Sin embargo, que fuera justo un día después de que Daniel recordara todo lo que había ocurrido, no le estaba ayudando a sentirse mejor.
No habían sido unas horas fáciles para ninguno de los dos. Desde luego, no había sido sencillo de asimilar para Daniel, que no había vuelto a decir mucho desde ese momento.
Sin embargo, en el caso de Jack, no era fácil ver como su amigo iba tragándose todo el miedo, los recuerdos, el sentimiento de dolor que no se atrevía a contar a nadie. Pero no podía decirle nada, tenía que dejarle que fuera él quien quisiera hablar.
Mientras tanto, entre reuniones con Hammond y tazas de café con Carter y Teal'c, Jack no era capaz de apartar de su cabeza la imagen de Daniel, justo un momento después de recordarlo todo, con los ojos llorosos y la respiración entrecortada por haberse desahogado, quedándose callado, recostado en la cama y con la mirada perdida. Por mucho que lo intentaba, no lograba encontrar ninguna forma de llegar hasta él después de aquello.
- o –
A la mañana siguiente, tras el último reconocimiento, Janet estuvo de acuerdo en dejar marchar a Daniel, siempre y cuando Jack estuviera con él en todo momento. Los dos se marcharon a la casa del coronel, Jack con la mirada fija en la carretera mientras conducía, pero sin dejar de prestar atención a Daniel y esté, con la vista perdida en el horizonte, en silencio y sumido en sus propios pensamientos.
"Esta noche hacen un buen partido en la tele." Jack se volvió un momento hacia Daniel, que no le contestó. "Daniel, ¿Sigues ahí?"
"Si, perdona, sólo estaba pensando." Apartando un momento la vista de la carretera, la mirada de Jack se encontró con los ojos azules de Daniel, pero que al contrario que otras ocasiones parecían apagados, faltos de energía y vida.
"Daniel, se que no puedo hacerme una idea de cómo te sientes y de lo duro que es todo esto, pero sabes que…"
"Si, lo se." Dijo Daniel sin dejarle terminar.
Sabía demasiado bien lo que Jack trataba de decirle, pero no quería escucharlo, no quería que nadie le dijera que estaba allí para ayudarle, que podía contar con él, que haría lo que hiciera falta para ayudarle, porque, por muy sinceras que fueran las palabras, no le iban a servir de nada en ese momento.
Prefería que la gente se comportara con normalidad, que esperaran que volviera a ser el mismo pronto, aunque él mismo sabía muy bien que sería cuestión de dos días, como si nada hubiera ocurrido.
Porque ya que él no podía hacerlo, necesitaba pensar que el resto de la gente seguía adelante con sus vidas, que el mundo, por mucho que se lo pareciera a él, no se había detenido. "Gracias de todas formas."
Antes incluso de que anocheciera, Daniel había dicho que se iba a dormir, que estaba cansado, que necesitaba estar sólo. Al quedarse sólo en el cuarto de estar, con una cerveza en la mano y por mucho que sus ojos miraban el partido, apenas le estaba prestando atención, en realidad le daba igual.
"Si tan sólo me dijera lo que necesita… si le pudiera decir que haría cualquier cosa por él, que haría todo lo que pidiera para hacerle sentir mejor. Te quiero, Daniel ¿Por qué no puedo quitarme de la cabeza estos malditos pensamientos?"
Se recostó en el sofá, cerró los ojos y bebió un largo trago de cerveza. Sabía que no era el mejor momento para tener esos sentimientos, no cuando tenía que estar totalmente sereno, capaz de estar con él, abrazarle y hablarle, sin que su corazón le pudiera otras cosas que en ese momento eran totalmente imposibles. Cansado y casi no dolor de cabeza, decidió irse también a dormir.
- o -
"Espero que haya dormido bien." Pensó Jack nada más despertarse y se golpeó con la almohada. "Déjalo ya. No vas a conseguir nada, por mucho que sientas eso por Daniel y aunque él también lo sintiera por ti, ¿no crees que no es el mejor momento para decirle que estás profundamente enamorado de él y que hace tiempo que quieres besarle? Así que olvídalo."
Se levantó con rapidez y tras darse una ducha, salió de su habitación, despacio, sin hacer ruido, no quería despertar a Daniel que seguramente estaría dormido; lo conocía bien y sabía que cuando podía, si el trabajo no lo agobiaba y no había ninguna salida prevista, le gustaba dormir.
Llegó hasta su puerta y se detuvo, estaba entreabierta y prácticamente a oscuras, pero gracias a las primeras luces de la mañana, pudo ver el interior. Todo estaba en silencio dentro.
Jack se quedó donde estaba, apoyado en el marco de la puerta, observando la figura dormía en la cama. Después de lo mal que lo había pasado los últimos días, casi le sorprendía verlo tan tranquilo. Daniel estaba completamente inmóvil, si no fuera por la sosegada respiración. Jack sonrió y un momento después se fue para el salón.
- o -
Aunque no estaba seguro de que hora era exactamente, por primera vez en varios días, Daniel se sentía relajado, descansado incluso. A pesar de no poder quitarse de la cabeza los recuerdos que había recuperado, notaba que el cambio de aires, estar fuera de la enfermería, le hacía sentir mucho mejor, como si, no estar en el comando Stargate, hiciera que por cortos periodos de tiempo, llegara a olvidarse de todo aquello.
Cuando Jack se había levantado, le había escuchado abrir la puerta con cuidado, caminar por el pasillo e incluso se había dado cuenta cuando se había quedado en la puerta, mirándolo. De haberse tratado de otra circunstancia, le habría dicho que entrara.
Todos los sucesos ocurridos en aquel planeta habían sido horribles, pero había algo que le había hecho más daño que todo lo demás. Ese mismo día había estado pensando en hablar por fin con Jack, en decirle que sentía algo muy fuerte por él, que todos aquellos años juntos les habían unido tanto que ya no sólo lo veía como su mejor amigo, sino que había algo más.
Se había armado de valor, pues siempre le había costado mucho declararse, con Shau're había sido mucho más sencillo que fuera ella quien diera el primer paso; pero ahora estaba decidido a hacerlo.
Sin embargo, entonces había ocurrido, su vida se había convertido en un infierno y ya no se sentía capaz de volver a acercarse a nadie de la misma forma, creía que nada volvería a ser lo mismo.
Por ello, cuando Jack apareció en la puerta, se quedó como estaba, esperando que no entrara, que siguiera adelante, que creyera que estaba dormido. Por suerte para él fue así y pocos minutos más tarde, se volvió a dormir de nuevo.
Ahora que se había despertado por fin, se incorporó en la cama, mirando a su alrededor. Al llegara a mesilla, encontró un libro, el mismo que estaba leyendo antes de la última misión y debajo de él su cuaderno de notas y su ordenador, con una nota sobre él.
"Supuse que querrías trabajar." Daniel sonrió, Jack lo conocía muy bien. Alcanzó el ordenador y se lo apoyó en las piernas. Se movió con dificultad, todavía le dolían bastante las costillas y no poder usar el brazo dislocado, tampoco ayudaba mucho.
Alguien llamó a la puerta y tras esperar unos segundos, apareció Jack. "Hammond me ha llamado, dice que hay una emergencia con el SG-9 y que me necesita por un par de horas. ¿Estarás bien sólo?"
"Si, claro, puedes irte tranquilo." Los dos se miraron y Jack asintió en silencio.
"¿Necesitas algo?" Jack quería que le dijera que si, que le pidiera que se quedara con él, pero no dijo nada.
"No, estoy bien, vete ya." Jack volvió a cerrar la puerta un momento más tarde y Daniel tardó en apartar la mirada. Hubiera dado cualquier cosa por poder decirle que se quedara, que quería hablar con él un rato, que le daba pánico quedarse sólo, pero no pudo hacerlo.
- o -
Las dos horas se habían convertido en seis y cuando Jack regresó a casa estaba totalmente agotado. Todo estaba a oscuras. Miró su reloj, las seis de la tarde. Se quitó la chaqueta y fue hasta el salón; sentado en el sillón, con la vista fija en la televisión, se encontró con Daniel.
"¿Por qué te has levantado? Ya sabes lo que dijo Janet, descanso absoluto." Daniel lo miró sin decir nada, con lo que parecía ser la mirada perdida. Jack se acercó a él. "Daniel ¿te encuentras?"
"¿Por qué no dejas de preguntarme eso? Ya soy mayorcito para saber cuando estoy bien y cuando no." Dijo Daniel con cierto resentimiento en el tono de la voz.
"¿Cómo puedes preguntarme eso después de todo lo que ha pasado? Sólo me preocupo por ti."
"¡Pues deja de hacerlo de una vez, nadie te lo ha pedido!" Daniel se incorporó y al hacerlo, las costillas doloridas se le resintieron y notó que dejaba de respirar por un momento.
Cerró los ojos y apretó con fuerza el brazo del sofá. Antes de abrirlos otra vez, notó el contacto de una mano firme sobre la suya. Al levantar la mirada, Jack estaba delante de él, con la mirada preocupada fija en él. Con un pequeño empujón, Daniel apartó a Jack de delante.
"¿Por qué no me dejas un poco de respiro? No me va a matar un poco de dolor en las costillas." Daniel se incorporó un poco más, hasta que sujetándose al sillón, consiguió levantarse, apoyándose sobre una pierna. "No soy tan frágil como todos os pensáis."
Entonces, Jack se fijó en las tres botellas de cerveza que estaban en suelo. "Daniel, ¿estás borracho?"
"¿Y que si lo estoy?, ¿también me vas a decir que me sienta mal beber? No tengo cinco años." Daniel se volvió buscando la silla de ruedas que tanto había llegado a odiar durante esos últimos días, pero sin poder evitarlo, la vista se le nubló ligeramente, haciendo que perdiera la perspectiva de donde estaba por un momento, se tambaleó y a punto estuvo de caer al suelo; pero el rápido movimiento de Jack se lo impidió, que intentado no hacer mucha presión, lo sujeto de la cintura, haciendo que su cuerpo cayera sobre el suyo.
Daniel se removió, quería soltarse, notar el cuerpo de otra persona sujetándolo de cualquier forma, le hacía recordar cosas que no quería volver a ver. Pero Jack no se movió.
"¡Suéltame!"
"No voy a hacerlo porque no quiero que te caigas y no voy a hacerlo porque no te voy a hacer nada malo." Daniel continuó moviéndose, pero poco a poco se fue quedando quieto.
"He dicho que me sueltes, puedo cuidar de mi mismo sin tener una niñera cerca. Dije que vendría a vivir contigo." Apoyándose en Jack, Daniel consiguió darse la vuelta y quedarse mirándolo, mientras este no lo había llegado a soltar en ningún momento, sabía que si lo hacía, seguramente el alcohol, mezclado con las pastillas que se había tomado, le harían perder el equilibro en cualquier momento. "Pero no firmé un contrato en el que dijera que me vigilarías las veinticuatro horas del día, que supervisarías todo lo que hacía y lo que bebía."
Jack lo miró un momento. "Tal vez tu no, pero yo si." No supo porque dijo eso exactamente, porque se había decidido a decir algo, que había permanecido demasiados días oculto. "Perderte en ese planeta, fue lo peor, lo más horrible que me ha pasado nunca, pensar que no te recuperaría nunca era…"
Jack sujetó a Daniel casi con fuerza, que se había quedado en silencio, con la mirada clavada en él. "Y una vez que te trajeron de vuelta, me prometí que cuidaría de ti pasara lo que pasara, que no permitiría que sufrieras más."
"¿Por qué? Ya has hecho mucho por mi."
Jack sintió que un volcán estaba a punto de explotar en su interior cuando pronunció la siguiente frase. "¡Porque te quiero!"
