Disclaimer: Los personajes utilizados son propiedad de Stephanie Meyer, y la historia es mía, por lo que se prohíbe la reproducción total o parcial sin mi previo consentimiento.


Capitulo 4

¿Celoso?

-¿Cuál es tu problema? – preguntó Jake sin rodeos.

-Por favor… estamos cenando… - susurré.

-Tu eres mi problema – gruñó Edward levantándose de su asiento.

-Chicos, por favor – susurré sin poder encontrar mi voz.

Ninguno de los dos me hizo caso. Sus miradas retadoras me erizaban la piel, y antes de que alguno de los tres se diera cuenta, escuchamos la voz de mi madre.

-¿Pasa algo? – pregunto viéndome directamente a mi.

Sorpresivamente, me sonroje a más no poder.

Alzo una ceja esperando una respuesta pero yo solo pude bajar la cabeza.

-Permiso – gruñó Edward antes de abandonar la cocina con grandes zancadas.

Mi corazón se debatía entre quedarme a lado de mi novio, o seguir a Edward. Mierda. Yo no debía estar teniendo estas contradicciones. Es decir, Jake es mi presente y mi futuro. Con él, las cosas serian maravillosas. Me amaba, y yo le amo a el.

Edward es parte de mi pasado, y un error del presente. Lo que paso anoche era un error y algo que no debía repetirse. El tenía una relación con mi madre. Era enfermo y desquiciado. Pero era inevitable sentir un aleteo en mi corazón cada que escuchaba su voz, o sentía su respiración cerca de mi piel.

Mi cabeza cayo ahuecada entre mis manos, y mis dedos lentamente comenzaron un masaje en mis sienes. Me punzaban sin parar.

-Iré a ver que sucedió con Edward – se excuso mi madre mientras nos dejaba solos.

Escuche como Jake se sentaba a mi lado, y frotaba mi espalda lentamente.

-Vamos a la cama, amor – susurró en mi oído.

Lo que para otras personas pudo haber sido una invitación sexual, para mi fue un completo alivio. Asentí con la cabeza y me levante lentamente.

Jake tomo mi mano y caminamos juntos hasta nuestro dormitorio. Eso era él. Un alivio. Sabia que podría confiar en el para cualquier cosa. El jamás me exigía nada, y solo se conformaba con verme sonreír. No había sorpresas, ni malos entendidos. Era amor, puro y benigno.

…Y a pesar de eso, no estaba del todo contenta. Porque al escuchar a Jake o al sentir su piel sobre la mía, no me sentía arder. No tenía la necesidad de plasmar sus labios contra los míos y fundirme en sus caricias.

Volver a ver a Edward solo me recordó todo eso. Porque no importaba cuanto pudiera negarlo, el me hacia sentir eso y más.

En cuanto mi espalda toco el colchón, caí rendida en los brazos de Morfeo. Recuerdo vagamente como Jake me apretaba mas a su cuerpo, y yo recostaba la cabeza en su pecho.

EPOV

Hijo de puta.

En este momento ellos probablemente estaban en su habitación follando como animales.

Mierda.

Donde se atreva a tocarla otra vez en mí delante, le rompo esa mandíbula de perro que tiene.

Reneé entro a la habitación mientras yo seguía caminando en toda su extensión como león enjaulado. Puso una mano sobre mi hombro e intento relajarme.

Con una mierda. ¿Cómo le iba a explicar que me dio un ataque de celos al ver a su hija con su novio?

-¿Estas bien, cariño?

-Si – gruñí.

-No parece. ¿Quieres hablar de lo que paso allá abajo?

-No.

Frunció el ceño y tomo su neceser de la mesita de noche.

-Tomaré una ducha – me dijo - ¿Me acompañas? – sonrió seductoramente.

-No – respondí secamente.

En otra situación personalmente me hubiera ofrecido a enjabonarla de arriba abajo. Porque, honestamente, Reneé era una de las pocas personas maduras que tienen un cuerpo fenomenal.

Me acosté sobre la cama sin quitar el edredón, y las imágenes de la noche anterior llenaron mi cabeza. Bella estaba mejor de lo que recordaba. Los años le habían asentado a la perfección. Si cerraba los ojos podía imaginar su cuerpo desnudo. Su suave piel bajo la yema de mis dedos. Si me dejaba llevar un poco más, el sabor de sus labios me inundaba completamente.

Todos esos sentimientos por ella estaban emergiendo a la superficie una vez más. Bella había marcado mi adolescencia y juventud. Éramos uno solo. Y siempre lo seremos…

No se en que momento la inconsciencia me arrastro, y me perdí. Solo sentí unos delgados brazos rodear mi cintura y su cabeza recargada en mi antebrazo.

BPOV

Desde que me levante, estaba esperando esta pregunta. Después de que la mesera nos trajo el desayuno a la mesa, Jake lo hizo. A pesar de que estaba preparada para sus dudas, la pregunta aun me causaba escalofríos.

-¿Por qué Edward reacciono asi ayer?

Me tome un minuto para ordenar las ideas en mi mente y comencé.

-Edward y yo nos conocemos desde hace algún tiempo ya – tosí para aclararme la garganta – Pero no nos habíamos visto hasta hace unos días que me lo presento mi madre como su novio.

Jake frunció el ceño sin entender aun.

-Él y yo mantuvimos una relación en el pasado – musité – Cuando ambos vivíamos en Forks. Después el se mudó a Los Ángeles con toda su familia, por un problema de salud de su madre.

-¿Y aun así el esta con tu madre?

-Mi mamá no sabia de nuestra relación, por lo que ellos dos nunca se conocieron en el pasado – expliqué.

-Pero cuando descubrió que eran madre e hija, ¿aun asi siguió su relación con ella?

-Si. ¿Qué más podía hacer?

-¡Dejarla! – exclamó – Es enfermizo…

-No tiene porque dejarla – se me quebró la voz – El y yo ya no somos nada.

-¿Entonces lo que paso anoche fue un ataque de celos?

-Parece ser que si.

-Estúpido – bufó.

Me quede callada mientras el asimilaba todo. Tomé la miel maple y le puse un poco a mis panques. Solo esperaba que no preguntara si Edward y yo habíamos tenido alguna cercanía actualmente.

-Edward y tu… - tosió – ¿ha pasado algo entre ustedes desde que se vieron?

Mierda.

-No – mentí descaradamente.

-Amor, no te preocupes. Yo estaré contigo siempre, el no tendrá oportunidad de acercarse a ti – sonrió tomando mi mano.

Joder, hablaba de el como si fuera un asesino en serie.

El resto del desayuno estuvo tranquilo. Intentaba evadir los comentarios respectivos a Edward lo que más podía y Jake no insistió más de lo necesario.

Dimos unas vueltas por la ciudad para que mi novio la conociera. Tomamos fotos sin cesar, y reíamos sin parar. Después de un rato me di cuenta que era fácil olvidar mis problemas por unos momentos y concentrarme en disfrutar la vida.

Comimos fuera, y pasamos el resto de la tarde en parques. Cerca de las 6 de la tarde, recibí la llamada de mi madre.

-¿Hola?

-Hola, hija. ¿Estas ocupada?

-Para nada, mamá. ¿Qué sucede?

-Nada, nada. Solo llamaba para preguntar si vendrían a cenar.

-Oh, si. Claro – balbuceé – Ya vamos para allá.

-Excelente – su tono de voz demostraba una inexistente alegría – Nos vemos aquí.

-Si, adiós – colgué.

-¿Pasa algo? – preguntó Jake jugando con uno de los mechones de mi cabello.

-No. Solo era mi mamá preguntando si iríamos a cenar.

-Oh, entonces deberíamos ponernos en marcha.

Crucé los dedos para que no se repitiera otra escenita como la vez pasada.

_____

Cuando llegamos estaba la mesa puesta. Jake y Reneé abarcaron toda la plática mientras Edward no alzaba la vista de su plato. Contestaba con monosílabos cuando era necesario y no hizo ningún otro comentario.

Me extrañaba su madurez, pero supongo que mi madre debió hablar con él. Cuando terminamos, fuimos a la sala a platicar. Claro, si es que platicar, significa escuchar a mi madre y a mi novio hablar de temas sin importancia.

-Enseguida regreso, permiso – se excusó Edward y subió las escaleras hacia el segundo piso.

Le seguí con la mirada mientras las interrogantes se formulaban sin parar en mi cabeza. ¿Habria pasado algo? Mi mente se debatía una vez mas entre seguirlo, o quedarme sentada donde estaba.

-Permiso – dije mientras me levantaba, y le seguía. Maldita sea mi debilidad.

Jake me miró extrañado pero yo le di una de esas sonrisas, estilo confía-en-mi.

Corrí por las escaleras, rogando a todos los dioses que conocía que no me tropezara y me rompiera la cara. Encontré a Edward sentado en el borde de su cama, con la puerta de la recamara abierta.

-¿Todo bien? – pregunté mientras me recargaba en el marco.

-No – contesto simplemente.

-¿Puedo ayudarte en algo?

-¿Por qué me haces esto, Bella?

-¿Perdón? – fruncí el ceño confundida.

-Sabes lo que siento por ti, y aun así me vienes a restregar la existencia de tu novio de pacotilla, en mis narices.

Reí cínicamente con la ironía de la situación.

-¡Por favor! – exclamé – Tu eres el que tienes una relación con mi madre.

-Estaría dispuesto a terminarla por ti – susurró mirándome intensamente a los ojos.

Eeeeeh, ¿Qué?

Maldita sea, yo solo venía a ver si estaba todo bien, y terminaría haciendo algo de lo que seguramente me arrepentiría mañana.

Se levanto y acorto la distancia entre los dos. Acuno mi rostro entre sus manos y sus orbes de un verde infinito me penetraron.

-No puedo dejar de pensar en ti – susurró – llenas mi mente a todas horas. Lo que paso entre nosotros sigue grabado en mi corazón.

Cerré los ojos y tome fuerza para responder.

-No me mientas, Edward.

-Jamás podría mentirte – susurró acercándose a mis labios y dando pequeños besos en las comisuras – No con esos ojos que haces que te olvides de todo…

-¿De todo? – musité. La fuerza de autocontrol se estaba terminando, y la vorágine de deseo estaba a punto de engullirme.

-Aja – ronroneó – Como de que no es una buena idea que te bese – sus labios fueron descendiendo por mi mandíbula y mi cuello - …por todas partes.

Sentí su boca acariciando la base de mi cuello y un gemido traicionero salió de mis labios. Y eso fue lo último que supe antes de sentir nuestras bocas unidos en un beso incontrolable.

Su lengua no tardo en penetrarme, y comenzaron una lucha sin vencedor. Mis brazos volaron a su cuello, y lo acerque más a mí. Podía sentir y escuchar nuestras respiraciones agitadas y desiguales. Ladeé la cabeza y el beso se profundizo un poco más.

Sentí su pelvis encajarse a la mía, mientras su erección presionaba mi vientre. Un gemido entrecortado salió de mi boca, y se ahogo entre sus labios.

Una fracción de mi cerebro estaba consiente del riesgo que corríamos. Sabía que Reneé y Jake podrían escucharnos si no nos controlábamos. Pero no me importo ni en lo mas mínimo. Mis sentidos estaban repletos de Edward y su irresistible aroma.

Nuestra relación era prohibida y enfermiza…

…Pero lo prohibido siempre es lo que mas se disfruta.


No me golpeen, por favor!

Se que me tardé mucho en actualizar ENDM, pero estaba de vacaciones, comprendanme :)

Mañana toca actualización a Simplemente Irresistible, para las que la leen :) Espero les haya gustado el capitulo, y prometo que el lemmon llega pronto :D Muchas gracias por los rr's & los PM's :) Yo contestare todos :D

Dale al verde! Aunque ahora ya no es verde! Bueno, dale donde diga review & hazme feliz :D

Porque si me dejas rr, el pecesito encuentra a su mamá, y se libra de las garras de Cami & mías :D (ES MIO CAMILA! ALEJATE DE ÉL!)

-Elissa :)