Muy buen día. En esta ocasión les quiero compartir un nuevo capitulo de estas historias de diferentes parejas. En esta ocasión toco el turno de un lindo y fluff NozoxPana. Espero que les guste esta historia y que disfruten la lectura.
Ademas de eso, en esta historia les comparto un poco una de mis mas grandes aficiones o gustos, y es nada mas ni nada menos mi gusto culposo por situaciones que leerán a continuación...
Ademas recomendar una canción para amenizar cierta parte de la historia: Solo busquen "Fish in the Pool" en Youtube y les saldrá la canción. De cualquier forma, a quien le interese, la publicare en mi facebook.
AVISO IMPORTANTE: Esta historia, para que avance como yo quiero ya que tendrá un segundo capitulo, tuve que romper una regla primordial, al menos para mi, y fue acudir al Genderbender. No se preocupen, trate de ser lo mas discreto posible, e incluso pienso que apenas si se nota el cambio ya que mantuve toda la esencia de ese personaje. Aun así, si alguien no le gusta el Genderbender, pues... Estoy con ustedes, a mi no me gusta tampoco, pero de vez en cuando sirve para plantear situaciones como las que leerán a continuación. Con esto no quiero ofender a nadie al que le guste el Genderbender, realmente los respeto mucho ya que a mí, por alguna razón, me cuesta mucho crear una relación ChicoxChica; realmente no se por que, y realmente me intriga.
Sin hacer mas larga la presentación, disfruten la historia.
Nuestro secreto
Déjame amarte por siempre.
Era muy temprano por la mañana. Los primeros albores del amanecer manchaban con luces doradas las imponentes paredes de roca que en su camino se ponían; iluminaban las torres grisáceas, las macizas murallas y los setos enverdecidos que rodeaban aquel gran castillo. Definitivamente era un gran día ya que, además de los hermosos rayos dorados del amanecer, el cielo en ese día estaba despejado dejando ver el esplendoroso cielo azul y las nubes blancas y esponjosas. Ese día sin duda era perfecto para una chica que descansaba tranquilamente en una de las torres de aquel imponente castillo.
Sacándola de un profundo sueño, la puerta de su habitación fue golpeada insistentemente, y cada vez sonaba más frenética.
—Señorita Hanayo, despierte de una vez, ya es hora.
Adormilada aún se encontraba aquella chica, la cual, al escuchar la voz detrás de la puerta, hizo un esfuerzo por despertarse.
—Señorita, no lo repetiré otra vez. La princesa la espera.
Los ojos de la chica castaña se abrieron de golpe y su corazón comenzó a latir con fuerza, como si con esa palabra hubieran activado un mecanismo entero dentro de ella.
Hanayo miro en todas direcciones de su pequeña habitación; sintiendo como los rayos matutinos entraban por la ventana y le golpeaban en el rostro. Viendo aún adormilada al techo de su habitación. Hanayo, después de unos segundos, estiro todo su cuerpo haciendo que se desentumiera un poco; después de eso se dispuso a levantarse. Con determinación y como si estuviera llena de energía se puso de pie y se acercó a la ventana; viendo así el paisaje fuera de su habitación.
—Qué bonito día… —Musito mientras un inesperado bostezo salía de su boca
No supo si fue por el bostezo, pero la mirada de Hanayo fue directo hacia una ventana del castillo, a una venta que ella conocía muy bien. Fijante se quedó unos minutos viendo la ventana, como si fuera lo más interesante del mundo. Pero cuando se dio cuenta cuanto tiempo había estado solo ahí, parada viendo hacia la distante ventana, se alertó una vez que tocaron de nuevo la puerta acompañado de un fuerte grito el cual la alarmo.
— ¡Señorita, es mejor que esté lista, no puede retrasarse más!
Hanayo miro hacia la puerta y después hacia el viejo reloj con largas manecillas que colgaba de la pared. Rápidamente comenzó a correr desesperada por todos lados.
— ¡¿Qué, ya es tan tarde?! —Gritó impaciente mientras corría de un lado a otro—. ¿Por qué nadie me aviso? —La chica tomo un vestido del suelo pero después lo aventó—. ¡Q-Que alguien, me ayude! —Gritó seguido del escándalo que causaba al aventar todas las cosas que había en el suelo de la habitación.
Por fin Hanayo, de entre todas sus cosas, encontró lo que buscaba: su vestido de doncella: un precioso vestido color verde claro que le llegaba hasta los tobillos. Hanayo se vistió rápidamente, sin importarle mucho como se vería. Tenía que salir rápido a donde estaba la princesa, no podía retrasarse más, y menos en ese día.
Hanayo se desprendió del camisón de seda blanco que utilizaba para dormir y se puso el vestido. Se acercó a un pequeño tocador que había a un lado de su cama y tomo un cepillo, velozmente y despreocupada peino su reluciente cabello color dorado. Por último tomo sus anteojos y se los puso mientras se miraba una última vez al espejo; a pesar de que los anteojos eran gruesos, podían resaltar hermosamente el color rosado pálido de sus grandes ojos.
Sin quedarse más tiempo, Hanayo salió de su habitación. Cruzo la puerta sin importarle siquiera que la señorita que estaba fuera de su habitación estaba a punto de tocar de nuevo la puerta para llamar su atención. Pero esta vez Hanayo no se quedó a escuchar lo que aquella mujer decía, sino que simplemente corrió por el pasillo, bajo velozmente unas escaleras de caracol y corrió por otro largo pasillo hasta que por fin llegó a su destino.
Hanayo se quedó un momento parada frente a la gran puerta de madera pintada de color rojo brillante. Tomo un profundo respiro, ya que estaba muy cansada por correr hasta ahí, y llevo su mano a la puerta con intención de anunciarse, pero…
—Puedes pasar… —Se escuchó una dulce voz sin que Hanayo hubiera tocado la puerta.
Hanayo, un poco confundida pero nada impresionada, llevo su mano a la manivela de la puerta y entro a esa habitación.
Hanayo se quedó unos minutos en la puerta viendo a la chica que en una majestuosa cama esperaba pacientemente.
—Le dije a mi padre que sería mejor que te cambiaran a la habitación contigua a la mía, pero nunca me hace caso; así no llegarías tarde como todos los días… —Un tenue rubor apareció en las mejillas de Hanayo mientras que los nervios hacían que sus manos temblaran.
—N-No tiene que hacer eso, princesa, yo no podría… —Y en un susurro que ni siquiera escucho la princesa, dijo—: aguantar estar tan cerca.
—Ya te dije que no me llames de esa manera tan formal; cuantas veces te lo tengo que repetir Hanayo-chan… A pesar de que llevamos años conociéndonos.
—B-Bueno, princesa, es solo que la última vez tuvimos problemas con su ma…
—No-zo-mi… —La chica de ojos verdes y brillante cabello purpura se le quedo mirando unos segundos, mientras que con sus mano y su boca repetía en silabas su nombre—. Recuerda Hanayo-chan, Nozomi…
—N-Nozomi-chan, es solo que, si nos escuchan.
—No me importa que nos escuchen, soy la princesa y puedo hacer lo que yo quiera.
—Está hablando como toda una mandona… —Dijo Hanayo en un susurro.
—Y, ya que te hablo de esa forma, ¿crees poder ayudarme hoy a levantarme de la cama? ¿O tendré que esperar más tiempo? —Una sonrisa burlona apareció en los labios de la joven princesa— ¿O acaso quieres entrar a la cama conmigo?
— ¡No diga eso! —Gritó escandalizada Hanayo y con un gran sonrojo en sus mejillas.
Aun así, y a pesar de que estaba muy nerviosa para seguir viendo a Nozomi a los ojos, Hanayo se acercó con cautela a la cama de Nozomi y la vio detenidamente.
—L-Levántese entonces… —Dijo tímidamente.
—No quiero, levántame tu Hanayo-chan.
—Vamos, no estoy jugando, se hará más tarde, y recuerda que hoy es un día importante para ti.
—No me importa que sea un día importante, solo será una aburrida fiesta como todas las que siempre planea mi padre…
—Es por su bien, señorita, recuerde que hoy… —Hanayo comenzó a caminar hacia el armario que estaba en una esquina de la habitación, haciendo que su silencio durara más de lo que pretendía—, recuerde… —Murmuro.
—No lo digas… —Respondió de pronto Nozomi.
Sorprendida, Hanayo se dio la vuelta encontrándose con que Nozomi ya no estaba en la cama donde se suponía que estaba, sino que ahora estaba frente a ella viéndola firmemente a los ojos. Pero por alguna razón parecía que sus ojos mostraban tristeza, o quizás preocupación.
Hanayo no dijo nada, y aunque así lo quisiera, las palabras no salían de su boca. Se quedó simplemente viendo a Nozomi fijamente; viendo cómo la mueca que tenía en los labios la joven princesa mostraba un sentimiento distante, algo que ya había sentido antes y que le desagradaba en sobremanera. Fijo su vista en las sonrojadas mejillas de la princesa, para luego volver su mirada a sus ojos, esos ojos que, a pesar de que mostraban tristeza, podía percibir un sentimiento que la hacía sentir bien solo cuando ella los miraba.
—Hanayo, yo… —Nozomi miro directo a los ojos a Hanayo; levantando la mirada y mostrando determinación.
— ¿Cuál vestido quiere ponerse? —Dijo suavemente Hanayo, discretamente para que Nozomi no pensara que quería cambiar la conversación; aunque eso era justo lo que pretendía—. El azul le queda muy lindo, pero creo que debería llevar algo que realzara el color de sus ojos
Como si ya se esperara ese cambio de actitud, Nozomi solo consiguió liberar un suspiro mientras que intentaba mantener la compostura y volver a actuar normal frente a la joven doncella. Así fue como una sonrisa apareció en su rostro, una sonrisa que, a pesar de mostrar lo hermosa que era, tenía un significado de resignación y pena.
—El que tu elijas está bien… —La sonrisa de Nozomi se ensancho en su rostro y su mirada cambio a una más tranquila; aunque parecía que con ella se trataba de burlar de la doncella la cual la miraban sin inmutarse ni un poco y sin intenciones de escoger un vestido para ella—. El vestido que llevas puesto hoy es muy lindo, Hanayo-chan —Dijo de pronto Nozomi, mientras que la sonrisa burlona en sus labios se hacía más grande—. Déjame verte más de cerca —Dijo con una voz sugerente.
—P-Princesa… —Nozomi hizo un puchero al escuchar la forma en que la llamo Hanayo. Lentamente, y soltando risitas, se acercó más a la doncella. Comenzó a acercar sus manos a su cintura—. L-Lo siento, N-Nozo… —Pero era demasiado tarde para disculparse, ya que Nozomi tenía sus manos en las caderas de la joven chica y comenzaba a mover sus dedos suavemente.
Las risas provenientes de Hanayo no se hicieron esperar, resonando en la habitación y cortando el ambiente denso que anteriormente se había creado.
—E-Espera, Nozomi-chan… —Decía Hanayo con una voz entrecortada y entre carcajadas por la insistencia de Nozomi—. No me toques en esa parte, sabes que… jajaja —El corazón de Hanayo latía muy fuerte, y no sabía si era por el esfuerzo que hacia al reír o por la cercanía de Nozomi
—Eso lo debiste de haberlo pensado antes de llamarme de esa forma, sabes que no me gusta, y menos viniendo de ti… —Nozomi se esforzaba con castigar a Hanayo con aquel ataque de cosquillas. Parecía que lo disfrutaba mucho ya que pronto se tranquilizó y todo pensamiento ajeno a la doncella que estaba frente a ella se le había olvidado por completo.
—Si sigues haciendo eso no voy a poder vestirte —Dijo Hanayo entre risas buscando desesperada la forma de liberarse del castigo de Nozomi, y al parecer eso funciono porque por fin hizo detener a Nozomi.
Le llevo unos segundos a Hanayo recobrar el aliento por haberse esforzado mucho en reír. Nozomi parecía satisfecha al ver el rostro cansado de Hanayo, así que decidió que era hora de dejar que Hanayo hiciera su trabajo.
—Creo que… —Hanayo se volvió a acercar al armario—. Creo que el purpura estará bien para usted…
—Si tú lo dices… Aunque, ahora que me acuerdo, llevaba un vestido similar a ese cuando te conocí por primera vez, ¿lo recuerdas? —Hanayo saco el vestido del armario y, como si estuviera hecho de un material muy frágil, lo tomo con delicadeza y pasos sus dedos por la tela y los adornos de este.
—C-Como podría olvidarlo —Dijo mostrando toda la tranquilidad del mundo, si despegar la mirada del vestido—, te veías realmente hermosa… —Dijo de pronto, sin una pisca de pena, ni siquiera se sintió de esa forma cuando regreso su mirada a Nozomi, la cual estaba de espaldas.
Hanayo dejo el vestido en una silla y se acercó a la princesa. Sin perturbarla, se acercó lentamente, despacio acerco sus manos al cuerpo de la princesa con afán de quitar el camisón de seda blanco que usaba para dormir. Lentamente, tan lentamente que parecía como si el tiempo se hubiera detenido, Hanayo tomo el camisón desde abajo y poco a poco fue descubriendo el cuerpo de Nozomi. Lo había hecho tantas veces, por tanto tiempo, que ya no le causaba ningún problema, aunque en ocasiones, cuando Nozomi sorpresivamente se daba la vuelta y dejaba ver a Hanayo su cuerpo desnudo, aun lograba avergonzarse; aunque a la joven doncella nunca le importo ver así a Nozomi.
Hanayo quito el camisón y vio detenidamente la blanca piel de la espalda de la princesa. Subió su mirada y vio la parte de atrás de su cuello. Suavemente deslizo su mano por el cuerpo de Nozomi; sus dedos danzaron en su blanca piel haciéndola estremecer. Nozomi no decía nada. Su rostro mostraba vergüenza pero era algo a lo que ya estaba acostumbrada. A pesar de que la doncella era extremadamente tímida, en ocasiones hacia ese tipo de cosas atrevidas las cuales hacía sentir a la princesa de manera diferente; como si en ese momento intercambiaran papeles
—H-Hanayo… —Era como si Hanayo hubiera entrado a un mundo diferente, solo se concentraba en sentir la blanca piel de Nozomi, pero, cuando escucho su voz, recordó en qué lugar estaba y lo que estaba haciendo, causando que su rostro explotara en vergüenza al percatarse de este hecho.
—L-Lo siento, lo hice otra vez… —Dijo tímidamente, pero si duda no se arrepentía; era lo que más amaba hacer por las mañanas.
—N-No importa…
Sin duda Nozomi estaban tan apenada como ella, pero era difícil ver a Nozomi comportarse de esa forma. Es por eso que Hanayo lo hacía, solo para obtener esa reacción avergonzada de parte de ella ya que rara vez la veía comportarse así.
Ese era un momento en el día que Hanayo y Nozomi disfrutaban solo ellas dos, así que se tomaban todo el tiempo que podían.
Dando pasos lentos, Hanayo se acercó a la silla donde estaba el vestido de Nozomi. Primero tomo la parte de abajo, poniéndole a Nozomi ropa interior limpia; tocando la piel de Nozomi con leves roces totalmente intencionados. Después le puso el corsé; envolvió la prenda al esbelto cuerpo de Nozomi, tomándose su tiempo para que este destacara sus mayores atributos. Con sumo cuidado Hanayo ato los cordones del corsé, cerciorándose de no hacerle daño a Nozomi. Pero de pronto Nozomi libero un tenue gritito, lo cual alarmo a Hanayo.
—L-Lo siento, ¿te hice daño? —Nozomi libero una ligera risita.
—No, solo quería escuchar que te preocuparas por mi… —Nozomi volvió a reír y segundos después Hanayo se le unió; riendo tímidamente.
Por último, Hanayo tomo el vestido color purpura y se lo puso a Nozomi. Le cerró los botones de la espalda sintiendo así el cálido cuerpo de Nozomi solo con sus manos. Deslizo sus manos por su cintura, aplanando bien las arrugas del vestido y haciendo que se acentuara a la figura de Nozomi y por último bajo a la falda; agachándose y sacudiendo la tela.
Hanayo se quedó unos segundos viendo la falda fijamente. Pero en su cabeza revoloteaba el pensamiento de su princesa. Eso fue al menos hasta que la susodicha la sorprendió poniéndose a la misma altura que Hanayo mientras que la atraía más a su cuerpo.
—N-Nozomi-chan —Dijo atónita ante el comportamiento tan repentino de Nozomi.
—Te estas comportando muy extraño. ¿Algo te preocupa, verdad? —Nozomi se había acercado más a Hanayo y la abrazaba insistentemente; reposando su cabeza en el cuello de la doncella.
—N-No es eso, es solo que, estaba pensando… —Hanayo levanto sus manos y comenzó a acariciar el cargo cabello de Nozomi; empezando desde las puntas—. ¿Está bien lo que hacemos?
— ¿A qué te refieres? —Claro que Nozomi sabía a que se refería, pero quería que Hanayo lo dijera ya que sabía perfectamente que contestarle.
—A esto, es decir… —Hanayo aparto a Nozomi y tomo su rostro entre sus manos, haciendo que ambas se vieran directamente—, las dos somos…
— ¿Y que tiene? —Se apresuró a decir Nozomi.
—Y además usted es una prince…
—Eso no me importa —Dijo de nuevo, ahora ella tomando las manos de Hanayo las cuales se había comenzado a alejar de ella—. Sabes que siempre te digo lo mismo, y siempre, escuchaste Hanayo, siempre te lo repetiré hasta el cansancio. Eso no me importa ya que yo te…
—Además usted… —Hanayo desvió la mirada de Nozomi, mostrando tristeza en ella—. Hoy, usted se va a compr…
—Te dije que no hablaras de eso…
—Pero, princesa… —Nozomi frunció el ceño—. Ya no podemos ocultarlo más, el día de hoy su padre organizo esta fiesta para buscarle un prometido… —Nozomi se separó de Hanayo y se levantó dándole la espalda—. ¿Qué va a pasar cuando usted se case? No podemos seguir haciendo este tipo de cosas.
—Entonces, cuando me case… —Nozomi hizo una prolongada pausa, como si pensara en cada palabra que diría en ese momento—, si eso llega a pasar, entonces yo te llevare conmigo, serás mi doncella y no verán nada raro en eso. Viviremos las dos juntas siempre.
—Y-Yo no sé si pueda soportar eso… —Nozomi se dio la vuelta rápidamente encarando de nuevo a Hanayo. Una gran sonrisa apareció en sus labios.
—Hanayo, acaso tu estas… —Hanayo desvió la mirada de Nozomi, tratando de ocultar su vergüenza, pero era tan expresiva que nunca la pudo ocultar de la mirada de Nozomi—. ¿No me digas que tus estas… —Nozomi se volvió a acercar a Hanayo— celosa?
Hanayo se tensó cuando escucho la pregunta de Nozomi. Trato desesperada de no encontrarse con la mirada de la princesa, pero ella hacia el mayor esfuerzo para que Hanayo la volviera a ver a los ojos.
—Y… Y como no estarlo… —Hanayo jugaba nerviosa con sus dedos, estrujándolos por la vergüenza que sentía—. Como podría verla a usted y otro… y a otra persona juntas…
Repentinamente, y sin dejar decir nada más a Hanayo, Nozomi se lanzó al cuerpo de Hanayo y la envolvió con sus brazos, acercándose tanto a ella como si temiera que desapareciera en cualquier momento.
—G-Gracias… —Fue la palabra que suavemente salió de los labios de Nozomi y susurro al oído de Hanayo; aquella palabra desprendía cientos de sentimientos—. Gracias, Hanayo-chan, me hace tan feliz que digas eso…
—Puedo pedirte algo muy egoísta… —Dijo Hanayo en un susurro.
Nozomi se separó de lado de Hanayo y la vio directo a los ojos. A pesar de que los ojos de Hanayo luchaba por permanecer viendo a los de Nozomi, en ese momento parecía que mostraban una gran determinación.
—Todo lo que quieras, Hanayo-chan…
—En ese caso yo…
Pero, sin oportunidad de decir nada, la puerta principal de la habitación fue golpeada repentinamente seguida de…
—Princesa, lamento molestarla, pero requerimos que su doncella baje a la cocina. ¿Esta la joven Hanayo aquí?
De un salto Hanayo se levantó del suelo con el cuerpo completamente tenso. Fijamente miraba a la puerta de la habitación y temblaba tanto por la inoportuna interrupción.
—En un momento sale… —Grito de pronto Nozomi, mientras se levantaba del suelo y ayudaba a Hanayo a tranquilizarse con unas suaves caricias en su espalda.
—Esperare aquí. Ella es la única que conoce todo lo que le gusta, princesa, así que es necesario que vaya lo más pronto posible para arreglar con el chef el menú que se presentara hoy.
—E-En un momento salgo… —Grito Hanayo un poco más tranquila.
Hanayo comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación. Pero, antes de que tomara la manija y abriera la puerta, Nozomi corrió a su lado y la sorprendido dándole un rápido beso en su mejilla. Lentamente Hanayo se llevó la mano a la mejilla tocándola suavemente; sintiendo la sensación que había dejado el beso de Nozomi. Hanayo le esbozo una tímida sonrisa a la princesa antes de salir de su habitación.
—Te veo más tarde —Susurraron ambas al mismo tiempo antes de que la puerta de la habitación se abriera.
…
Los últimos rayos del ocaso ya se metían por el horizonte e iluminaban de dorado las paredes del imponente castillo. Cientos de invitados bien vestidos y con un aire sofisticado entraban uno a uno al castillo escoltados por mozos y doncellas. Todos hacían fila solo para ver a la princesa, la cual estaba sentada en frente de un gran salón viendo desde arriba de sus imponente silla a cada una de las personas que esperaban por verla.
— ¿Qué te parece cariño?
Nozomi ni siquiera ponía atención a lo que las demás personas decían. Miraba aburrida los rostros esperanzados que frente a ella se encontraban y se perdía en sus propios pensamientos:
«¿Dónde estará? Me dijo que me vería pronto pero ahora no la veo por aquí. Debe de seguir ocupada con la cena» —Eso pensaba al menos hasta que la voz de su padre la libero de su ensimismamiento.
—Cariño —Dijo insistente el Rey—, ha pasado un tiempo desde que todos los invitados llegaron. Perdona mi indiscreción al preguntarte pero, ¿acaso hay alguien en quien piensas? ¿Está entre todos los invitados de aquí?
Nozomi miro fijamente a su padre, pero luego de unos segundos desvió la mirada sin decir nada; simplemente negó con la cabeza. Como contestación recibió un profundo suspiro del Rey el cual parecía bastante casado de ver como una multitud de muchachos se acercaba a su hija y la saludaban cordialmente pero Nozomi no conseguía congeniar con ninguno.
La princesa desviaba su mirada y daba la mano desinteresadamente a un chico bien parecido el cual parecía iniciar una conversación.
—Es un placer conocerla, es todo un honor que me hayan invitado.
—Aja… —Nozomi, sin prestar verdadera atención, miraba en todas direcciones como si estuviera buscando a alguien entre toda la multitud—. ¿No piensas que es hora de la cena?
—P-Perdón, no entendí muy bien su pregunta, princesa. Pero si le interesa la cena creo que ya habrá tiempo para eso. Bueno, como iba diciendo…
—Padre, creo que es momento de servir la cena, pediré que la sirvan de inmediato —Nozomi se intentó levantar de la silla en la que estaba pero su padre la detuvo volviéndola a sentar.
—Ya habrá tiempo para eso. Ahora mismo estas hablando con este joven muchacho, no lo dejes así sin más. –Nozomi por primera vez miro al muchacho. Le mostro una sonrisa y se sentó de nuevo frente a él.
—Si es mucha mi molestia, es mejor que me retire de su presencia… —Dijo el joven tranquilamente.
Nozomi miro detenidamente al joven: era un chico con el cabello largo, tan largo que tenía que atarlo en una coleta, además de que el color de su cabello era de un natural color rubio resplandeciente. Su todo de piel era blanca, quizás demasiado. Pero lo que de verdad llamo la atención de Nozomi fueron los ojos azules que la miraran fijamente; parecían fríos y desprendían un extraño sentimiento.
—Discúlpeme, la verdad no le estaba poniendo mucha atención; este asunto me comienza a aburrir… —Dijo Nozomi sinceramente, pensando que así mostraría una actitud desagradable para el joven frente a ella, consiguiendo así que se fuera más pronto por su descortés comportamiento. Pero, al contrario de eso, Nozomi se llevó sorpresivamente una suave risita del muchacho como contestación.
—La entiendo, odio este tipo de fiestas. Solo estoy aquí porque mi padre y mi madre me trajeron, realmente tengo mejores cosas que hacer que estar aquí, soportando a tanta gente… —El joven miro a el rey a su lado y prefirió mejor ahorrarse sus últimas palabras.
—Me impresiona que alguien como usted piense de esa forma. ¿Usted es? —Nozomi miro dudosa al joven.
—Oh, disculpe, me presente antes pero usted estaba distraída… —El muchacho se aclaró la garganta—. Soy Ayase Eli, puede llamarme solo Eli si a usted le gusta más —Nozomi rio un poco, «vaya nombre más peculiar» pensó de pronto—. Si no es mucha mi indiscreción, le podría preguntar: ¿qué ocupaba tanto sus pensamientos para ignorarme de esa forma antes?
—Oh, no es nada importante, deberás, es solo que… —Y, como si sus pensamientos estuvieran conectados con lo que estaba a punto de decir, a lo lejos vio como la chica en que tanto pensaba salía de la puerta que llevaba al gran comedor.
—D-Disculpen… —Dijo Hanayo tímidamente. Entre el barullo de pláticas y música casi no se escuchó su voz. Solo una chica la pudo escuchar bien; ayudándose un poco de la lectura de labios que utilizo para escuchar las palabras de Hanayo.
Nozomi miraba con una sonrisa a su joven doncella y veía como tímidamente trataba de salir del gran comedor para que le prestaran atención.
—¡La cena esta lista! —Grito suavemente ganándose la atención de todos. Nozomi no pudo evitar reír ante el sonrojo repentino que apareció en las mejillas de Hanayo y este fue más cuando ambas encontraron sus miradas. Nozomi la saludo con un tenue ademán de su mano mientras que Hanayo buscaba disminuir su vergüenza ocultando su rostro.
—Bien, la cena… —Dijo Nozomi—. ¿No me irá a detener ahora, verdad padre? —El rey resignado negó con la cabeza. Nozomi miro de nuevo al joven que permanecía frente a ella viendo como la miraba con un rostro cautivado, haciendo que incluso ella se pusiera un poco avergonzada de la mirada de aquel joven—. D-disculpe por interrumpir nuestra conversación, es solo que…
Desde la lejanía, Hanayo veía a la princesa aun con sus mejillas ruborizadas. Pero cuando la vio acercarse al joven que estaba frente a ella, un sentimiento de incertidumbre tomo posesión de su mente. Sin perder cada movimiento de la princesa y el joven, Hanayo miraba como Nozomi hablaba tranquilamente con aquel muchacho y como un tenue rubor ocupaba las mejillas de la princesa. Veía que Nozomi se había puesto nerviosa cuando el joven se puso de rodillas frente a ella y le dio un suave beso en el dorso de su mano. A los ojos de Hanayo, Nozomi parecía muy avergonzada, una reacción que solo ella había visto y que amaba ver. Pensó que solo ella era merecedora de esa reacción y, cuando la vio actuar así con el chico frente a ella, no pudo evitar sentirse muy egoísta haciendo que la dura realidad regresara a ella.
«Después de todo era para esto la fiesta —Hanayo no aparto la mirada de Nozomi—. Parece que al fin encontró a alguien que la quiera, princesa —Cada reacción en el rostro de Nozomi la hacía sentir peor, y es que la veía feliz con el joven que estaba frente a ella—. Bueno, no es como si no me esperaba que algún día esto pasaría.»
Hanayo, incapaz de seguir viendo a Nozomi, se alejó de aquel lugar y entro a una puerta la cual llevaba hacia las torres del castillo. Estaba harta de ver todo eso, estaba cansada de esa fiesta, y sentía que si se quedaba más tiempo ahí, su corazón se partiría en dos en cualquier momento.
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La cena había comenzado pero Nozomi no podía concentrarse en eso, ya que su mente estaba dispersa; viendo en todas direcciones como si buscara a alguien.
«¿A donde te fuiste Hanayo, prometiste que cenarías a mi lado?»
Buscando con la mirada y viendo a cada uno de los invitados en el gran comedor, Nozomi impaciente miraba a todos lados.
— ¿Se siente mal princesa? —De nuevo la voz de aquel joven la trajo a la realidad. Nozomi lo miro desconcertada y sin prestarle más atención regreso su mirada al plato frente a ella—. Si ese es el caso es mejor que abandone un rato este lugar.
—N-No es nada.
— ¿Algo le preocupa acaso?
—B-Bueno, no sé si debería… —Nozomi miro al joven fijamente—. Es solo que…
— ¿Acaso espera a alguien más? —Los ojos de Nozomi se abrieron grandes por la sorpresa—. Y por su reacción me imagino que ese alguien no está aquí.
—N-no es como si yo esperara a alguien… —Dijo con una voz calmada, aunque esa voz solo era para ocultar que desesperadamente deseaba ver de nuevo a Hanayo—. Es mejor que continuemos la cena, entre más rápido se acabe esto será mejor.
— ¿Porque no va a buscarla? —Aquellas palabras del joven le ocasionaron un pequeño ataque al corazón a Nozomi.
—N-No sé qué es lo que quiere dar a entender con esa pregunta; ya le dije que no es eso.
— ¿Es su doncella verdad? —Dijo el joven con una sonrisa en sus labios. El joven se acercó más a la princesa y con una suave voz y en confidencia le dijo—: Yo vi como la miraba. Le sonreía como a ninguna otra persona aquí… Además de que es la única que falta en este lugar —Las palabras de Eli solo consiguieron ponerla más nerviosas—. No se preocupe, no le diré nada a nadie; confié en mí. Es mejor que vaya a buscarla, estoy seguro que está hambrienta después de este pesado día. No se preocupe, yo la cubriré con su padre y los invitados.
Nozomi no dudo en ponerse rápidamente de pie. Le hizo una rápida reverencia al joven el cual lo miro con una sonrisa. Nozomi camino rápidamente hacia la salida del gran comedor y salió sin decirle nada a nadie.
—Parece que no tuve suerte, ese corazón ya está ocupado por alguien más…—Dijo el joven mirando como Nozomi desaparecía detrás de la puerta del gran comedor—. Qué bueno que ella también sea feliz.
Nozomi corrió por los pasillos del castillo buscando a Hanayo. Era un sitio gigante y el único lugar en el que se imaginaba que podía estar era en su habitación, así que fue ahí sin dudar ni un momento.
Pero, ¿por qué se sentía así? Se preguntaba la princesa. Estaba desesperada por encontrar a Hanayo como ninguna otra vez. Sentía dentro de ella que su ausencia era su culpa; aunque no sabía lo que había hecho para que ese sentimiento la acosara de esa forma.
Nozomi subió velozmente las escaleras de caracol que llevaban a la habitación de Hanayo, pero se detuvo en el pasillo antes de llegar a la habitación al escuchar sollozos provenientes de ese lugar.
Paso a paso Nozomi se acercó a la habitación, y por cada paso su corazón le oprimía más al pecho al escuchar los sollozos de Hanayo.
—H-Hanayo… —Llamo Nozomi con una tenue voz al estar frente a la puerta de la habitación de Hanayo—. ¿Paso algo? ¿Te sientes mal? ¿Puedo pasar?
Los sollozos se silenciaron de golpe y pasos apresurados se escucharon detrás de la puerta. Hanayo abrió la puerta encontrándose frente a frente con Nozomi, la cual la miraba con preocupación.
— ¿Te paso algo? ¿Por qué estas llorando? —Dijo Nozomi con una voz preocupada. Su corazón le dolía cada que los tenues sollozos salían de la boca de Hanayo.
—Y-Yo no lo estaba haciendo… —Decía, pero era muy torpe su mentira ya que las lágrimas no dejaban salir de sus ojos.
Hanayo se dio la vuelta dándole la espalda a Nozomi y limpio las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos. Al darse cuenta, Nozomi se acercó a ella y le ayudo con su labor; acercando lentamente su mano y tocando la suave piel de Hanayo; deslizando sus dedos y enjuagando las pocas lagrimas que salían de sus ojos. Ante este acto Hanayo se impresión, pero luego recordó el porqué de su pena.
—E-Es mejor que regrese a la fiesta princesa, se preocuparan si no la ven ahí.
—Entonces ven conmigo. No has cenado ¿cierto? Debes de tener mucha hambre.
—Me temo que no quiero ir con usted… —Dijo viéndola directo a los ojos—. Perdone, pero me gustaría que me deje sola por un momento.
— ¿Por qué? —Se apresuró a preguntar Nozomi—. ¿Qué fue lo que te paso? ¿Por qué te comportas tan fría conmigo Hanayo-chan?
—Princesa… —La impresión de Nozomi se mostró en todo su rostro al escuchar las palabras de Hanayo—. Por favor, no haga esto más difícil. Regrese a la fiesta, estoy segura que hay alguien ahí que la espera…
Cada palabra escocía en el corazón de Nozomi, y es que realmente no sabía que había hecho mal para que Hanayo le hablara de esa forma. Pero entonces una idea le llego a la cabeza, una tonta idea que la hizo –a pesar de que su corazón dolía por las palabras de Hanayo– soltar una suave risita.
— ¿Dime que no es por eso…? —Dijo Nozomi con una sonrisa en su rostro—. ¿Estas bromeando verdad? —Hanayo miro incrédula a Nozomi—. ¿Acaso me viste platicar con el joven Ayase? —Las mejillas de Hanayo se pigmentaron de un fuerte color carmesí.
—Con que así se llama —Con la respuesta de Hanayo, Nozomi soltó otra carcajada—. Veo que soy tan tonta como para conseguir que usted se ría de mí.
—No es eso, es solo que…—Fue tan rápido que a Hanayo no le dio tiempo a escapar de los brazos de Nozomi, pero de un momento a otro ella ya era abrazada por Nozomi, la cual lanzaba suaves suspiros contra el cuello de la doncella— me hace muy feliz…
—Ya me imagino… —Dijo decepcionada Hanayo al escuchar a Nozomi—. Él debe de ser un buen hombre como para que usted…
—No hablo de eso, tonta… —Dijo Nozomi infantilmente—. Me hace muy feliz que te preocupes de esta manera por mí, Hanayo… —Hanayo aparto a Nozomi un poco de su lado para verla directo a los ojos, mostrando toda su sorpresa ante las palabras de la princesa—. Entre él y yo no hay nada, como podría haber algo si no pasa de una hora de haberlo conocido. En cambio a ti te he conocido por toda una vida entera… —Nozomi sonrió sinceramente—. No te voy a negar que él es un joven muy atractivo y agradable, además de que es muy inteligente ya que no le costó nada enterarse de lo nuestro… —Hanayo miro alarmada a Nozomi—. Yo confió en él, confió en que no dirá nada. Pero si lo llega a decir, no me importara… porque a la que de verdad quiero y amo con toda mi alma es a ti, mi preciosa doncella… Me hace muy feliz que te pongas celosa por mi… —Nozomi soltó una suave risita—. Aunque espero que no seas tan posesiva, Hanayo-chan.
—N-Nozomi… —Esa sola palabra salió tan suavemente de los labios de Hanayo que despertaba todos los sentimientos dentro de ella—. Perdón por comportarme de esta manera… —Nozomi le negó con la cabeza—. Es solo que… Sabes que soy muy pesimista en estas situaciones, y cuando los vi a ti y a él actuar tan cercanamente… —Lagrimas volvieron a salir de los ojos de Hanayo—. Pensé que te perdería para siempre… No puedo evitar sentirme así… Como tú y yo somos chicas, no puedo evitar pensar que nuestra relación se romperá más rápido y fácilmente… Tengo miedo de que eso pase…
—Eso nunca pasara —Nozomi volvió a llevar su mano a las mejillas de Hanayo y le limpio las lágrimas suavemente—, porque nuestro amor es tan grande como el de ninguna otra persona, sé que juntas podemos hacer que nunca se rompa ni desaparezca; pero para eso necesito que confíes en mi…
Hanayo dejo salir un tenue sollozo mientras se limpiaba las lágrimas. Una sonrisa apareció en sus labios y tenues risitas salieron de su boca mientras asentía con la cabeza temblorosa y llena de dudas.
—Quiero intentarlo…
Ambas chicas se quedaron un segundo abrazadas la una a la otra; ni siquiera se intentaban alejar un centímetro del cuerpo de la otra, era como si temieran que si se soltaban, alguna de las dos desaparecería en cualquier instante.
Entre el profundo silencio un tenue sonido llegó a sus oídos, era el sonido de los músicos que estaba aún en la fiesta y que habían comenzado a tocar otra vez; esta vez con un lento Vals que se lograba escuchar hasta donde estaban ellas.
—Hanayo… —Nozomi se apartó por fin de la doncella y, con una pose galante y tomando firmemente su mano, le pregunto—: ¿me concedes esta pieza?
Hanayo no apartaba la mirada de Nozomi, mostrando una enorme sonrisa en su rostro; solo consiguió asentir con su cabeza. Con una mano la joven doncella tomo a Nozomi de la mano y con la otra la tomo de la cintura; atrayendo mas el cuerpo de la princesa a ella.
Al compás de la música ambas comenzaron a danzar alrededor de la habitación. Pasó a pasó, siguiendo los tres tiempos de la música y viéndose fijamente a los ojos; siempre viéndose a los ojos. Al ritmo de la música sus cuerpos se acercaban más. Los ojos de Nozomi brillaban con la luz platinada de la luna que entraba por la ventana de la habitación al igual que los de Hanayo, los cuales no perdían ningún detalle de los ojos de Nozomi, y no solo de los ojos, porque concentrada veía como su sonrisa se hacía más grande provocando que ella sonriera de igual manera. Estaba con la chica que más quería, con su bella princesa que la quería de igual forma.
Nozomi veía cada paso de Hanayo. A pesar de que se comportaba tímida en ocasiones, en ese momento le parecía la chica mas determinada del mundo y más al pensar en todo lo que su doncella se preocupaba por ella.
La música se hizo más fuerte y ambas se acercaron más; era como si volaran juntas. Ya nada a su alrededor importaba, solo estaban ellas dos en un mundo creado por sus propios sentimientos.
Hanayo se acercó más al rostro de Nozomi, sin dejar de bailar, y, cuando la música dio la última tonada, cuando aquel hermoso vals que compartía todos sus sentimientos termino., Hanayo lo finalizo de la mejor forma posible, de una forma que ni ella misma se esperaba hacer. Hanayo acerco su rostro al de Nozomi sintiendo el cálido aliento de la joven princesas. Al notar la cercanía de Hanayo, Nozomi solo cerró los ojos esperando la muestra de amor de la joven doncella. Los labios de Hanayo tocaron tímidamente los de Nozomi, separo un poco su labios una vez más y después, al sentir el suave tacto de los labios de Nozomi en los suyos, sintió como su suaves labios se unían mas y más; en un beso lleno de todo lo que sentían, y comenzando de nuevo a danzar un suave vals con sus labios.
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Pasaron los minutos y ambas solo disfrutaban la compañía de la otra; sentadas en la cama de Hanayo y viendo la hermosa luna por la ventana. Ninguna de las dos se soltaba de la mano, ni siquiera esa idea pasaba por la cabeza de las dos chicas.
Pero entonces, Nozomi recordó algo repentinamente…
—Por cierto, ¿qué era lo que me querías pedir esta mañana?
Como si lo hubiera olvidado, Hanayo se sobresaltó por la repentina pregunta de Nozomi y oculto su rostro que estaba tan rojo que podía incluso iluminar la obscuridad. Lentamente Hanayo levanto la mirada y se encontró de nuevo con los ojos de Nozomi. Titubeante trataba de hablar, pero le costaba un poco dejar salir esas palabras. Hasta que sintió como Nozomi se pegaba más a su cuerpo y la veía con una hermosa sonrisa en su rostro. Hanayo, impresionada por la sonrisa, solo consiguió decir lo que desde el fondo de su corazón quería pedirle a su amada princesa:
—Déjame amarte por siempre…
Realmente espero que les haya gustado esta historia, a decir verdad a mi me gusto mucho ya que, como dije arriba, uno de mis mayores gustos son estas situaciones en que se combina la época con el romance entre dos chicas; ¿qué a que me refiero? Pues a mí me gustan mucho las historias del siglo XIX. (e incluso, para ser mas especifico, situadas en Inglaterra) Es por eso que me gusta mucho este concepto que aquí les presente, en el que la doncella se enamora de la princesa y cosas así. Como referencia a esto que digo, mencionar un libro que leí hace un tiempo de la autora "Sarah Waters" la cual escribe este tipo de literatura, y para ser mas especifico, nombrar su obra mas conocida: "Fingersmith"/"Falsa identidad" La cual abarcan el tema aquí planteado.
Pero bueno, ya no les hago mas rollo.
Muchísimas gracias por el apoyo en esta historia, y lamento mucho la demora en las actualizaciones en esta como en mis demás fics, no tengo excusas, solo me tome un pequeño descanso para planear muy bien lo que pasaría a continuación con todas mis historias; así que no me estuve haciendo tonto con las actualizaciones, sino que estuve escribiendo y reescribiendo para traer calidad a las historias que me hacen el agradable favor de Leer.
para saber mas de mis historias siganme en Facebook, ahí publicare mi plan para este mes que bien: Biso47 Fiction.
KbMasterD: gracias por los halagos para la historia; que bueno que te gusto; concuerdo, contigo, a mi también se me purifico el alma jajaja. Gracias por la observación con respecto a los diálogos de Rin; cuando lo volví a leer para revisarlo, estuve de acuerdo contigo, puse mucho Nyanyaneo. Por cierto, yo también amo el capitulo de: Maki, Rin, Pana de la primera temporada, realmente no se cuantas veces lo he visto, pero me gusta mucho el sentimiento que tiene Hanayo hacia las idols. De nada por haber leído y contestado tu Review; es mi deber hacerlo.
Kuro Kat: Que bueno que te gusto, y si, aunque no quiera admitirlo, yo también leí unos doujishis +18. Ya pensare algo para el NozoxMaki prometido, espero me tengas paciencia. Y es un placer leer tu comentario y me gusta mucho mas contestarles a cada una de las personas que se da la libertad de comentar la historia.
jaydisita.8709: Jajaja aunque no lo creas ya estoy pensando en mi primer Leemon debido a que muchos parece gustarle, y ademas de la historia anterior, esta también pienso continuarla mas adelante, añadiendo leemon también, ¿Por qué no? ¡Leemon para todos!
También he visto en el fandom que hay uno que otro fic KotoxNozo, lo cual no me molesta; quizás mas adelante piense en algo.
OddM: Yo también soy demasiado quisquilloso, incluso aun me cuesta con estas historias no apegarme a las Otp's tradicionales; pero aun así pienso que no esta mal salir un poco de la rutina y leer algo nuevo, al fin y al cabo sabes que no serán Canon; con la pena, porque hay algunas Ships muy bonitas. Te agradezco mucho que le hayas dado una oportunidad a mis historias y muchas gracias por tu Review.
Sin Mas, Muchas Gracias Por Leer y nos veremos pronto; en menos de lo que Honoka quiere pan :D
