Me desperté como unas 6 horas después, había algo de jaleo en el salón así que fui lenta y perezosamente hacia allí.
- Hola Reena, ¿que tal has dormido?.- me preguntó Claire al verme.
- Bueno…bastante bien.- dije yo sentándome en el sofá entre David, que parecía cansado, y Jill, que estaba medio adormilada.
- Hola chica, ya me ha contado mi hermana que no lo pasaste muy bien, ¿no?.- me dijo Chris acercándose y poniéndome una mano en el hombro izquierdo.
- Pudo haber sido peor, Wesker me descubrió ,hubo un brote de virus T y poco más ¿qué tal vosotros?.- le pregunté yo, sonriéndole ligeramente.
- Fue muy bien, no tuvimos
zombies ni problemas, solo pateamos un par de culos de Umbrella,
jejeje.- dijo John entrando en el salón con una taza de café en la
mano y se sentó en otro lado del mismo sofá.
- ¡Maldito
bastardo con suerte!.- murmuré yo, aunque lo bastante alto como para
que se me escuchase.
John rompió en sonoras carcajadas al
escucharme y yo aproveché que estaba despistado para robarle la taza
de café.
- Que sepas que le he escupido dentro señorita.- me dijo John, molesto porque le robase el café.
- Oye, mientras no le metas un trozo de mierda….- dije yo entre risas.- todo irá sobre ruedas.
Nos reímos un rato contando tonterías, en realidad nos venía bien ese pequeño descanso mental de no pensar en zombies, ni en Umbrella…
Después de eso llegaron los demás y nos pusimos al día. Yo les conté todo lo que pasó y lo que pude descubrir, que no era mucho y ellos me dijeron que Chris, Jill y Barry se iban a ir a descubrir donde se estaban escondiendo los verdaderos jefes de las operaciones secretas de Umbrella en la sede central de Francia mientras nosotros nos preparábamos para cuando ellos nos avisasen e ir a patear culos en Francia y ser la caballería.
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Ya había pasado un mes desde que se habían ido y solamente habíamos recibido un telegrama de Jill diciendo que nos preparásemos. Estuvimos a punto de haber ido a Europa; Rebecca, David, León, Claire, John y yo.
Lo que no supimos es que al final
íbamos a cambiar de planes y acabar en esa instalación de Umbrella
en Utah, en la instalación llamada Planeta y pasarlas putas con
Fósil. Todavía nos recorrían escalofríos cuando pensábamos en
aquel ser, aunque a mi me recorrían escalofríos de pensar en
aquella pantalla en la que vi, durante un instante a Albert Wesker,
como si nos hubiese estado vigilando durante toda la misión o algo
así. Desde luego la paranoia iba en aumento, no sabía si era cosa
mía o es que en realidad él estaba detrás de cada esquina que
pasaba, al acecho.
No nos podíamos estar quietos, era probable
que Chris, Jill y Barry nos necesitasen en Europa así que, tras unas
cuantas llamadas de David y recuperar munición y armas, conseguimos
coger un avión minúsculo y ponernos camino a Francia.
Al llegar allí nos encontramos finalmente con Chris, Jill y Barry; los tres estaban bien pero habían tenido varias escaramuzas no-amistosas con Umbrella y habían conseguido entrar en la Sede pero no llegaron muy lejos. Nosotros les pusimos al día y les contamos el "desvío" que nos hizo coger Trent para Utah. Ahora que estábamos todos juntos íbamos a atacar el corazón de Umbrella.
