Ya era de día, el sol apenas comenzaba a aparecer por aquellas cumbres de hielo, Hiccup se había levantado desde temprano para ir a conseguir un par de peces para su compañero furia nocturna, y ahora que lo pensaba, tenía que ponerle un nombre.
Había recorrido un largo camino, puesto que había demasiados desniveles por los cuales se podía caer.
Era un poco temprano, pero necesitaba conseguir unos peces muy frescos para ese día, y por el camino venía pensando varios nombres para aquel furia nocturna.
-Erik, Feroz, Night- se decía a sí mismo mientras los contaba con sus dedos.
Cuando llego a su destino, lo que le pareció más raro, fue que había una fila de peces frescos, cuando se acercó más, se dio cuenta que eran para los bebés, y sólo tomó un par de peces y se fue, aun le parecía raro e incómodo estar rodeado de dragones las 24 horas del día.
Llego a aquella pequeña cueva en la cual se alojaba, y noto que él furia nocturna no estaba, dio un largo suspiro y se dio la vuelta para tratar de seguir durmiendo.
Pero antes de eso, se dio cuenta que aquel furia nocturna estaba detrás de él, por lo que Hiccup dio un salto del susto, y casi se le caían los pescados.
-Hey amigo- dijo Hiccup mientras volvía a acomodar los pescados
El dragón al ver los pescados que traía el chico consigo, se le dilataron los ojos.
-Así es amigo, son para ti- dijo mientras extendía un pescado.
El dragón al ver esto, se alejó un poco, con desconfianza, pues era demasiado fácil para ser verdad.
-Descuida son para ti- al decir esto, aquel furia nocturna se acercó y abrió l boca- valla no pensé que fueras- aquel dragón sacó sus dientes, los cuales eran retráctiles- chimuelo.
Así pasó toda la tarde, había agarrado una pequeña libreta, con su lápiz, para empezar a hacer su propio libro de dragones.
El primero que colocó, fue a su recién amigo, Chimuelo, lo primero que hizo fue colocar su nombre, Furia Nocturna, para posteriormente realizar un dibujo.
No sabía que datos colocar, por lo que decidió pausarlo por unos minutos u horas.
De pronto se le vino una idea a la mente, ayer aquel dragón, lo había montado a su espalda, pero qué tal, si ahora él se subía al dragón, ya estaba oscureciendo, y Hiccup sabía que si quería montar al dragón, debía estar sujeto a algo, o si no se caería por la velocidad en la que volase el dragón.
Él furia nocturna se podía camuflar en la noche, por lo que nadie los vería.
Además de construir una silla de montar, necesitaba materiales que solo se podrían encontrar en una aldea, como cuero, metal, martillos, clavos, por lo que se le vino un lugar en mente.
Y eso era la isla Black, una isla que fue abandona hace no mucho tiempo, como hace 5 años, pues el suelo de aquella tierra era infertil, y debido a eso las personas que habitaban aquella isla, fueron muriendo, y los pocos que quedaron se fueron a Berk.
Así que fue a buscar a chimuelo, aquel furia nocturna.
-Chimuelo, vamos amigos, vamos a hacer un viaje, el cual será corto- decía Hiccup, mientras trataba de encontrar al dragón.
-Aqui estás amigo - dijo Hiccup mientras se subía a su lomo, y se agarraba de donde podía- ¿Conoce la isla Black?- preguntó Hiccup, por lo que el dragón asintió- pues allá iremos.
Para Hiccup, esto de volar con los dragones era nuevo para el, sentía que sin esa protección, podía caer al mar en cualquier momento,y más por la velocidad del furia nocturna.
Al llegar a la isla, vio demasiadas fraguas, y agradecía a su madre y Gobber, por las pequeñas clases de herrería.
Entro en una fragua grande, con demasiadas herramientas, desde pequeñas hasta enormes.
Sacó una pequeña libreta, donde tenía el boceto de su silla de montar, junto con una agarradera para ahí colocar sus manos, y un broche de seguridad, en caso de que se llegue a caer, y quedaría sujeto al dragón todavía.
Fue a conseguir los materiales, a la pequeña bodega y comenzó la fabricación de su nuevo invento.
Así pasaron los días, meses e inclusive años y ya nada volvió a ser como antes.
Continuará
