Gomen, gomen. Tarde mucho, es que no tuve tiempo de escribir mucho, con navidad y la playa se me izo muy complicado el poder estar en una computadora, o incluso tener un minutito libre. Pero volvi… y traje el cuarto capitulo… espero que les guste.
CAPITULO 4: Rompiendo reglas.
'Mi abuela no quería que te dijera…' Estas palabras seguían dándole vueltas en la cabeza dese la noche anterior. "Pero después solo dice 'Sakuno', no puede ser" pensaba.
- ¡Ahora esta deprimido! – Exclamó Niou a Bunta y Jackal, que estaban cerca.
-Le debió haber ido mal ayer – dijo Marui – seguro que la llevó a las canchas de tenis callejero.
- ¿A quien llevo quien? – preguntó Kuwahara.
- Etto… - el pelirrosado salió corriendo – primero atrapame.
- Sigue siendo un niño.
- ¿Y vos sos su niñera? – pregunto Masaharu, viendo la reacción de Jackal, y preparado para salir corriendo en cualquier momento.
- Algo así – el chico no tenía ganas de correr o de persecuciones.
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Kirihara estaba sentado en su asiento, su única compañía era un grupo de chicas, las cuales escuchaban atentamente a dos, una de las cuales decía:
- No, lo estas contando al revés, en realidad…
"¿Al revés?" pensó Kirihara… - ¡Claro! – exclamo levantándose de su asiento y corriendo hacia fuera del salón. Sin saber muy bien a donde iba, se dirigió a la terraza. Ya allí tomo su móvil y abrió el mensaje que le había mandado Sakuno el día anterior. Lo leyó nuevamente, pero esta ves comenzando por el final, ahora si entendía lo que decía:
Mi abuela no quiso que dijera…
Lo siento, pero debo decirte la verdad.
Yo te quiero ver
Y jamás usaría la frase
Ya te olvidó
Siento cada vez más que
Alimento un gran amor.
No podría decir jamás que
Siento dentro de mí que
Que nada fue en vano
Tengo la certeza
Que todavía te quiero como en el momento primero que te vi
…mentiría diciéndote que
Yo no quiero verte más
Sonrió, no lo odiaba, simplemente se lo escondió a su abuela.
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Sakuno solo quería saber si Akaya había recibido el mensaje, así que antes que el timbre sonara, salió del salón y fue a la terraza, seguido por cierta persona…
Al llegar, su teléfono comenzó a sonar:
- ¿Hola?
- Hola, ¿Sakuno? – se escucho la voz de Kirihara.
- Si, ¿recibiste el mensaje?
- Recibirlo, lo recibí anoche, entenderlo, lo entendí hace un rato, je.
- ¡Que bueno! ¿Te parece que nos veamos mañana?
- Pero, ¿y tu abuela?
- Tomoka me va a ayudar, además, tengo que devolverte tu saco – Río.
- Sí, estoy pasando mucho frío en la terraza, ¿Quién te va a ayudar?
- Mi amiga. Por suerte no avisaron lluvia ni para hoy ni mañana.
- Jaja, ¿nos vemos mañana entonces?
- Sí, andá a la dirección que voy a mandar ahora, cuando cortemos.
- hasta mañana.
- Nos vemos. – colgó, y desde atrás sintió una voz.
- ¿A quien vas a ver mañana?
- ¿Ry-Ryoma? – Él no contestó, simplemente se acercó - ¿Qué estas haciendo acá?
- Te seguí, ¿a quien vas a ver mañana? – insistió, siguiendo acercándose.
- Por qué tu abuela me pidió que lo hiciera en todo momento del día, aunque no me dijo porque. – ya podía sentir el aliento sabor menta del chico, este dejó de caminar – Ahora que ya respondí a todas tus dudas, vos me vas a responder ahora ¿con quien te vas a juntar mañana en la tarde?
- Mañana voy a hacer el trabajo de sociales en la casa de Tomoka – Ella hizo un ademán para irse, pero él la tomó de los brazos fuertemente - ¡Me estas lastimando!
- Entonces yo también voy ir, tengo que hacer el mismo trabajo. – Sonrió, la soltó y se fue.
- ¿Qué voy a hacer? – Se reprendía Sakuno, al ver que Ryoma ya no estaba. Entonces sonó el timbre de comienzo de clases y ella salió corriendo.
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Por otro lado, Kirihara estaba esperando el mensaje con la dirección a la que tendría que ir al otro día. El timbre de inicio de clase, había sonado hacia diez minutos, pero no quería ir a clase, estaba tranquilo en la terraza. Pero sino lo reprenderían de nuevo, además tenia examen en la segunda hora. Al final tomo fuerzas y se dirigió al salón. Para su suerte, el profesor aún no había llegado. Tomó el libro de ingles y comenzó a repasar.
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- El jueves me encanta – decía Momo – Por que esta en el medio de la semana, además hay entrenamiento…
- Y la comida de hoy son hamburguesas – Completo Ryoma, estaba arto de escuchar todas las semanas – tengo que irme, - dijo al ver a una joven con coletas.
- ¡RYOMA-SAMA! – gritó Tomoka al verlo acercar.
-¿Dónde esta Ryuzaki?
- Afuera,…
- Te importa si voy yo también a hacer el trabajo de sociales, - Tomoka dio un salto de emoción – Entonces nos vemos más tarde.
- Sakuno – dijo la chica de coletas al ver a su amigo – Viene Ryoma también, ¿podes creerlo?
- Tomo-chan, ¿No te acordas lo que te había dicho que iba a ser hoy yo?
- ¡Ups! ¿Y no puede venir él a casa?
- Pero va a estar Ryoma… hm, olvide decirle donde me tenía que ir a buscar, ya veo que aparece en mi casa. Nos vemos. – la niña de largas trenza fue hasta la terraza y llamó a Kirihara.
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Kirihara, por su parte, estaba viendo entrenar a su equipo, después de todo, no le habían prohibido ver tenis. De repente sonó el celular.
- Hola – dijo.
- ¿Kirihara? – escucho la dulce voz de Sakuno.
- El mismo - dijo él.
- No te di la dirección, je.
- Esta bien, cualquier cosa iba a tu casa, o te llamaba. En fin ¿Cómo estas?
- Yo bien, ¿y vos?
- Bien – dijo – con ganas de verte.
- Yo también, por eso te llame. En el colectivo que tomas para ir a Seigaku, bajate dos paradas antes de llegar. De allí, caminas tres cuadras, y la tercera casa a la derecha es la de Tomoka. No podemos ir muy lejos porque va a estar Ryoma-kun.
- ¿Quien?
- NO importa, ¿vas a venir?
- Si, si, al terminar voy.
Nos vemos entonce – dijo con voz emocionada.
A Kirihara la tarde le paso volando, tal vez fue por que no hubo mucha tarea, o por lo que le esperaba luego del instituto.
Subió al bus apenas salió, sin escuchar los gritos de Bunta para Jackal, quienes los siguieron de "incógnitos". Ambos estaban vestidos completamente de negro, a plena luz del día y con gafas negras.
- Bunta – Decía Jackal – ya se que querés cuidar al pequeñín, pero no es necesario hacer esto, con tu cabello seguro que ya nos descubrió.
- No digas tonterías que si nos descubre es por la falta del tuyo. Además, esta tan enamorado que no se va a dar ni cuenta, miralo.- Kirihara estaba mirando por la ventanilla, hacia ningún punto fijo.
- ¿Enamorado?
- ¿No te diste cuenta que estaba actuando tan raro? Primero, decide ir a una fiesta en otro instituto, en el cual baila con una chica, de quien se quiere despedir luego. Segundo, lo sacan del equipo de tenis, su vida, y al otro día esta feliz. Tercero, ¿Qué hace yendo a Seigaku?
- Buen punto.
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La pequeña Sakuno caminaba medio cabizbaja, siguiendo a Tomoka, quien canturreaba "Ryoma viene a mi casa, Ryoma viene a mi casa", y Ryoma. NO sabía que en realidad iría, faltando así a las prácticas de tenis. Entonces el chico se le acerco:
- ¿Qué fue lo que le hiciste a Eiji?
- ¿Que? ¿De que estas hablando?
- Del baile, lo dejaste sólo.
- Pero después volví…
- Y después, el martes me entere que e habías ido con Kirihara Akaya, del Rikkaidai.
- ¿Qué tiene? – Sakuno estaba muy enojada, ¿Por qué tenía Ryoma que involucrarse en su vida?
- Es el favorito este año para ganar el nacional, por tercer año consecutivo.
- No entiendo que tiene que ver.
- Que no sería bueno ver a la protegida del Seigaku con un jugador del Rikkaidai.
- ¿Y?
- Esta bien, iré al grano, Akaya Kirihara es, literalmente, el demonio del tenis.
- No me importa.
- No sabes lo que estas diciendo. Cuando vea a ese chico…
- ¿Qué vas a hacer? ¿Jugar un partido contra él? ¿Qué pensas arreglar con eso? – Sakuno estaba gritando en medio, en medio de una calle muy transitada, y varias personas les estaban observándoles, murmurando, quien sabe que. A Sakuno no le importaba, tenía lágrimas en los ojos, ¿Por qué Ryoma era tan… infantil? Entonces empezó a correr hacia la parada del bus, en la cual aparecería Kirihara en unos minutos, sollozando.
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Kirihara miraba las casa y trataba de recordar donde era que tenía que bajar, cuando el la parada que venía pudo distinguir una niña de largas trenzas, con la cabeza gacha. Enseguida se paro y tocó el timbre (No se si en Japón hay de esos) "¿No era que me iba a esperar en la casa de su amiga?". Al bajar, la chica se le pegó en un abrazo, y varias personas que estaban ahí, incluyendo a Bunta, suspiraran.
- Te dije, te dije. – Canturreaba Marui por ahí, haciendo que todo el mundo lo mirara, excepto Akaya y Sakuno, quienes se habían ido ya, tomados de la mano. - ¡Huy! Me olvide de ver por donde se fueron.
- Por acá. – dijo Jackal. Mientras, por otro lado:
- ¿Por que estabas llorando?
- No se de que estas hablando – Ryuzaki miró hacia otro lado.
- Mi camisa dice eso – se señalo la camisa mojada en donde la chica se había apoyado - ¿Quién te hizo llorar? Lo machacare.
- No va a ser necesario, esta con Tomoka – se rió tímidamente.
- ¿Con Tomoka?
- No importa, después te explico. Ahora vení que te quiero pedir algo – y ambos empezaron a correr juntos riéndose.
- ¡Vamos Jackal! Como corren esos os, ¡fuf!- decía Bunta a su compañero.
- Estoy yendo, estoy yendo. – le decía Kuwahara.
- ¡No lo puedo creer!
- ¿Qué pasa? – se acerco donde estaba Bunta – ¡Esto debe ser una broma!
- al parecer no lo es – dijo una voz detrás de ellos, una desconocida, pero infantil y arrogante.
- ¿Quién sos…pequeñín? – dijo Marui.
- Un amigo de la chica – dijo Ryoma – y en un rato vienen más ¿Ustedes?
- Unos amigos del chico – dijo Bunta, tratando de imitar la voz de Ryoma – y en un rato vienen más.
- No te hagas el gracioso. No tengo ganas de escuchar más bromas.
- Esta bien pequeñín, pero yo pregunte primero.
- Y yo respondí a tu pregunta, dije quien era, ¿no?
- El chico tiene razón – le dijo Jackal. Entonces le contaron lo del baile y la sanción.
- De ahí se conocen entonces, gracias. Y fue hacia donde estaban Sakuno y Akaya.
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Unos minutos antes de eso.
-¿Qué hacemos acá? – pregunto Kirihara.
- Bueno, es que escuche que jugabas al tenis y me pareció que podría verte jugar – dijo ella tímidamente.
- Pero, no puedo jugar, me lo prohibieron, además, no tengo raqueta.
- Por favor, no hay nadie de tu equipo por estos lados, y yo te presto raqueta.
- ¿Pero contra quién podría jugar? Quiero decir, no veo a nadie.
- Es verdad, es que creí que iba a haber gente en estas canchas públicas – miró hacia todos lados.
- Entonces podríamos jugar nosotros ¿tenés dos raquetas, por casualidad?
- Le tomé prestada una a mi abuela, por las dudas que la mía fuera muy corta para vos.
Empezaron a jugar. Kirihara jugaba suave, mientras Sakuno hacia su mejor esfuerzo.
- ¿Qué te parece si entrenamos juntos, así te puedo ayudar a mejorar?
- Sí, seria divertido, una vez a la semana.
- O quizá dos.
- No creo que a tu abuela le guste la idea. – Se escucho la voz de Ryoma - ¿No era que vos tenías prohibido jugar al tenis por un mes?
- ¿Quién sos vos para decirme lo que tengo que hacer? – preguntó Akaya.
- Echizen Ryoma ¿No querés jugar con alguien de un poco más nivel?
- ¿Estas insultando a Sakuno?
- No, solo estoy preguntando si querés jugar conmigo.
- Bien.
Espero que haya gustado. Acepto cualquier critica, buena mala, algún consejo.
En el próximo capitulo Kirihara va a estar un poquito violento, y es lo único que puedo decir. Nos leemos.
