Oh, rayos— Diálogo.
Oh, rayos. Inner Sakura
Oh, rayos. Pensamientos
—Oh, rayos—Persona del otro lado de la bocina del teléfono.
Capítulo 4
Mentiras vestidas de verdades.
Por: Dulce22
Había entrado a su oficina por delante del rubio, le ponía muy nerviosa estar a solas con él, no es que no supiera tratar con personas, se había especializado en relaciones públicas, pero siempre que estaba presente ese hombre siempre le ocasionaba estragos a su lengua, he ahí de que tartamudeé mucho.
Se sentó en su cómoda silla y trató de no mirarlo a los ojos, sabía que le encantaban, ese color azul cielo le fascinaba pero al mismo tiempo le causaba sensaciones que hacía mucho no sentía. El chico se dejó caer en la silla que se encontraba delante del escritorio y comenzó a mirar las fotos que se encontraban sobre el escritorio, había una donde estaba Hinata con su pequeña hermana Hanabi, esta última aún se encontraba en el extranjero terminando sus estudios, el rostro de la mayor era cálido y apenado con los ojos brillosos pero el de Hanabi era todo lo contrario. Aunque fuera joven se podía mostrar su cara tensa y su mirada aperlada sin brillo, parecía calculadora y con un porte bastante narcisista.
—Hinata-chan…—Al fin se había animado hablar— ¿Qué ha pasado con Hanabi? Tiene mucho que no la he visto.
No esperaba esa pregunta. Cerró los ojos y colocó una de sus manos en la barbilla como si esto dependiese de darle una respuesta.
—En re-realidad no l-lo sé.
Y ahora que lo pensaba hacía mucho que no veía a su hermana, su padre sólo le había dicho que había entrado a una academia donde no se le permitían las visitas y que Hanabi no se había negado a entrar en ese lugar.
—¿Por qué no estudio en la misma academia que nosotros?
—Hanabi es…—no sabía cómo describir a su hermana sin tener que relacionarla con egocentrismo, una persona pedante y esas típicas características que no eran de su agrado pero describían perfecto a la pequeña Hyuga.
—¿Diferente? —Había escuchado que la pequeña oji-perla era un as en toda la extensión de la palabra.
—Está en un programa es-especial… Hanabi se b-brincó algunos c-ciclos en la escuela—miró la fotografía y recordó que se llevaban 3 años de diferencia que parecían no tener sentido debido a la personalidad de la más chica, fuerte y calculadora además de explosiva—Es u-una prodigio.
—Por supuesto, es una Hyuga—El señor Hiashi había entrado a la oficina sigilosamente, le gustaba seguir los pasos de Hinata porque pensaba que no tenía el suficiente carácter como para hacer las cosas, siempre la cuestionaba por ser tan pasiva e inocente.
—Hyuga-sama—Se levantó para hacer una pequeña reverencia al líder de los Hyuga, no le gustaban mucho las formalidades pero su padre le había prácticamente ordenado que al tratarse de Hiashi Hyuga sacara a relucir sus modales.
Hinata lo imitó.
—Naruto-san—le devolvió una mirada para responder su saludo—¿Por qué el interés por la menor de mis hijas?
—Es solo curiosidad—se volvió a sentar al igual que ambos Hyugas— Hinata dice que se ha brincado un par de cursos, ¿no era para que terminara los estudios ya?
—A Hanabi se le ha encomendado otro tipo de asuntos, pero no te preocupes estará aquí pronto.
Miró a su hija quien tenía puesta la mirada en unos papeles, como tratando de esquivarlo.
—Y bueno, ¿a qué se debe que estén aquí y no con Haruno-san?
—Ya se nos ha encargado una tarea—hizo una pausa para ver si Hinata se animaba a comentarle los planes a su padre pero está no dijo nada—Revisaremos a los posibles empleados y todo lo que tenga que ver con la mano de obra para llevar a cabo el proyecto de las oficinas fuera de la ciudad.
—¿Hinata cómo vas con eso? —Trató de presionarla un poco, no había mencionado nada.
—C-creo que ya sé a q-quienes po-podemos consultar. —se encontró con la mirada aperlada de su padre, como sí él estuviera dándole permiso a que continuara hablando—Q-quizás l-los Inuzuka q-quieran…—No la dejó continuar.
—¡Pero en que estás pensando! —Se sobresaltó de gran manera al escuchar aquél apellido—¡En lo absoluto! No voy a darle ni un centavo a ese…
—No quiero ser entrometido pero la decisión de contratar al personal es de nosotros—intervino, no quería dejarle caer todo el peso a la Hyuga, él sabía la razón del disgusto de Hiashi pero no le daba derecho a meter sus narices en el proyecto que les había sido encomendado—Le recuerdo que fue usted y la junta Directiva quienes nos otorgaron los derechos de ese trabajo, así que tiene que respetar nuestras decisiones.
—No sé en qué estaba pensando cuando decidí meterte en este proyecto—se levantó de la silla sin dejar de mirar a su hija quien ya había comenzado a dejar caer las primeras lágrimas—veo que aún no has aprendido, Hinata—dio la media vuelta pero antes de salir le echó una última mirada a la chica—No entiendo por qué no tienes aunque sea una minúscula parte de lo que tiene Hanabi.
Y se fue.
La chica se soltó a llorar y el rubio acudió hacia ella.
—Tranquila Hinata-chan, tu padre no sabe lo que está diciendo—la trataba de alentar— toma muy apecho las situaciones del pasado.
—Na-Naruto-k-kun…—trataba de ser fuerte pero eso era algo que no se le daba muy bien, siempre había sido la frágil de la familia—Q-quizás m-mi p-padre t-tenga r-razón.
—Joder Hinata—detestaba cuando alguien se hacía menos—no quiero que vuelvas a menospreciarte… Tienes muchas virtudes—sostuvo la cabeza de la chica entre sus manos y le seco las lágrimas—Eres muy bonita e inteligente.
Se sonrojó. Su corazón se aceleraba cada vez más y sintió el deseo de besarlo.
—Creo que es hora de ir a buscar a alguien—se incorporó y le tendió la mano a la chica para ayudarla a levantar—¿Lista para ver a un viejo amigo?
—Pero m-mi papá d-dijo q-que…
—Al demonio lo que haya dicho, ahora eres tú quien tiene las riendas de tu vida.
Le sonrió. Esa era una de las tantas cosas que le gustaban del chico.
Y sin ninguna presión salieron de aquel lugar.
15 minutos.
¿Quieres dejar de presionarme?
Faltaban 15 minutos para que la hora de su salida llegara. Aún le faltaba la impresión de aquel diseño.
Se había pasado más de dos horas en hacer algunos bosquejos pero cada vez que terminaba alguno siempre le encontraba algún desperfecto. Ten-ten le explicó más de una vez cada detalle de lo que debía y no debía hacer. Al final, acabó por hacerle uno en un programa y se lo mandó.
Fue trampa.
Fue sólo una pequeña ayuda además Ten-ten me ofreció todos los derechos.
No es gracioso.
Cuando ya no escuchó trabajar a la impresora, una sonrisa apareció.
Ya está.
Enrolló el gran papel y lo depositó en un portaplanos.
—¿Saku-chan ya nos vamos? —la pequeña yacía impaciente en el sillón—estoy aburrida.
—Solo entregare esto y nos vamos.
—Está bien—bufó mientras llevaba ambas manos a su cara—Además Naruto-kun me debe unos malvaviscos.
—Hana-chan—la reprendió a lo que la niña le mostró una sonrisa.
Esta niña no tiene cura.
—Ya regreso, guarda tus cosas— Y salió con rumbo a la oficina del Uchiha.
Aun no creo que hayas aceptado que Ten-ten hiciera el plano.
Es solo un bosquejo, no tiene nada de malo.
Los trabajos de esa castaña no suelen ser simples bosquejos.
Al abrirse la puerta del elevador pudo divisar al chico quien le daba unas indicaciones a su secretaria, esta última ya estaba por irse.
—Hasta luego Uchiha-san—solo recibió el típico monosílabo de Sasuke como señal de despedida.
Sakura dijo un 'Hasta luego' a lo que la otra joven contesto un 'Que pase buena tarde' y abordó el elevador.
En el piso donde se encontraban ya no había nadie no es que a Sakura le molestase quedarse sola con el chico pero sabía que había malas lenguas en aquella empresa y quería evitarse chismes.
—Pasa a mi oficina.
—Solo he venido a entregarle mi trabajo— y le entregó el portaplanos—Mi hora de trabajo ha concluido y no tengo más que hacer aquí.
—¿No quieres ver mi trabajo? —Le incitó— ¿No te da curiosidad cuál es el mejor?
Obvio que se moría por ver el trabajo de ese engreído pero llegaría tarde a casa y no quería exponer a la pequeña Hana.
—No—mintió—tal vez sea mañana, confío en que no modifique nada de lo que hizo al sorprenderse de ver mi obra de arte—rio y se dirigió hacía el elevador mientras oprimía una tecla—Que pase buenas noches, joven Uchiha.
Entró al elevador y antes de se cerraran las puertas de este pudo escuchar un 'Buenas noches, Haruno'.
¿No que no hablabas, corazón?
Había terminado otro día en aquella empresa y lo mejor era que no llevaría trabajo a su casa además que no tenía ningún pendiente en la escuela y podría llegar a tirarse a dormir unas horas más de lo que ya estaba acostumbrada.
Y eso solo si no está la bruja de Hikari.
Sabía que su madre podía pasarse en la calle por más de 3 días sin aparecer y luego regresaría a fastidiarle la vida como siempre lo hacía.
Sigo sin entender por qué no nos largamos de ese sitio.
Hana es la razón. No puedo separarla de su madre.
Madre no es la que engendra sino la que cuida.
La patria potestad es de ella.
Ese era el motivo por el cual la pelirrosa no se había marchado de lado de su madre, tenía miedo que Hikari le amenazara con alejarla de su hermana y no le permitiese verla, sabía que aquella mujer era cruel y temía que le hiciera la vida miserable a la pequeña pelirrosa.
Llegó a la puerta de su oficina y observó que no había nadie.
¡Hana!
Se alarmó y se adentró al pequeño baño de aquella oficina, no estaba.
Se dirigió al escritorio de Ayame para preguntarle por la menor cuando pudo verla con un joven que sujetaba su mano.
—¡Hana pero qué demonios te pasa! —estaba molesta y sobre todo preocupada.
—Saku-chan…—su gesto cambió a uno triste—Perdón Saku-chan.
—No ha sido su culpa yo la he llevado por sus golosinas, discúlpame si no avisamos pero no te encontramos por ningún lado—Naruto sostenía una bolsa de dulces. —¿Una golosina? —La cara de inocente del joven se hizo lucir.
No puedes decirle que no a eso.
—Está bien Hana, pero no quiero que vuelvas a salir sin mi consentimiento. Despídete de Naruto, nos vamos.
—Sakura yo puedo llevarlas, si no te molesta.
—Naruto no te molestes—trató de convencerlo—No quiero que pienses que somos unas aprovechadas.
—En lo absoluto, para mí es un placer acompañarlas.
—No vas a dejar que me niegue, ¿verdad? —Naruto solo le sonrió como respuesta—Bien, iremos por nuestras cosas.
Estaba en el estacionamiento. Para ser más exactos, ya estaba en su coche.
El trabajo de la pelirrosa le había dejado perplejo, era excelente. No quiso admitir que era mejor que el suyo por qué no era de un Uchiha hacer semejante cosa.
Estaba por encender el motor cuando observó la silueta de la chica… acompañado de Naruto y de una niña.
Son idénticas.Pensó.
No es que fuera de su incumbencia pero quiso observar más. El chico Namikaze parecía estar contando alguna estupidez para hacer reír a ambas pelirrosas.
Típico en ese usuratonkachi.
Naruto tuvo la amabilidad de abrirles la puerta a las dos chicas como buen caballero y luego se introdujo a su deportivo. Observó cómo pasaban enfrente de su convertible sin que se percataran de su presencia.
Sabía que el rubio tenía otras intenciones con la Haruno, y eso podía ser perjudicial para la empresa. Con ese pretexto los siguió sin que se diesen cuenta.
Tardaron 10 minutos en llegar a un edificio donde el rubio se detuvo. Sasuke lo hizo a unos 100 metros más atrás.
Namikaze se bajó para abrirles la puerta de nuevo y las acompañó hasta la entrada después de eso intercambiaron un par de palabras y sonrisas para que después las chicas se adentraran al edificio y el rubio se subió al coche para así partir.
Lo siguió.
En un semáforo en rojo se colocó detrás de Naruto. Ya en verde, el deportivo giró a la derecha e hizo un giro que no le permitía pasar al coche que se encontraba detrás. Un convertible.
—¿Por qué me estas siguiendo, Sasuke? —se bajó de auto y encaró a su persecutor.
—Solo me cercioro de que no cometas una estupidez—él igual se había bajado.
—Acompañar a Sakura no es una estupidez, trato de ser amable.
—Pues estas siendo demasiado amable. Podría jurar que sientes más de lo que estás diciendo.
—¿A caso te importa? —Naruto quiso cambiarle la jugada—¿No será que la chica te atrae?
—Ves como si dices estupideces—se cruzó de brazos y se recargó en su auto—No es gran cosa.
—Eso lo dices tú. Ya te darás cuenta que quien no está al nivel eres tú. No tengo por qué darte explicaciones de lo que hago o deje de hacer.
—Te recuerdo que tienes deberes con la empresa, no te quieras pasar de listo.
—Preocúpate por tus asuntos, ¿acaso sabes dónde está tu querida novia?
El rubio le estaba irritando.
—Sasuke solo déjame de decir lo que tengo que hacer… y no te preocupes me iré directo a mí casa—se subió a su auto y se fue.
Le estaba dando demasiada importancia a la chica, quizás descansando dejaría su paranoia y esas suposiciones a cerca de Naruto y su enamoramiento hacia la Haruno, aún le daba curiosidad la niña que había descendido del auto con ellos. Quizás una buena noche acompañando le sería de vital ayuda para despejar su mente.
Sacó su celular y se dispuso a realizar una llamada.
Estaba agotada. Había arribado a la casa de su "amigo" a temprana hora, ambos se habían tomado un par de copas entablando una conversación absurda. Al terminarse la botella de vodka, estuvo lo suficientemente borracha como para aventarse sobre su acompañante y decirle que quería olvidarse de todo solo por hoy.
Sin más razón su compañero entendió eso como una persuasión y le quitó toda la ropa. Ambos se besaban tan ferozmente, sabían en lo que acabarían y la verdad no les importaba.
Habían pasado toda la tarde teniendo sexo en la sala de ese individuo.
—¿No crees que demasiado tarde como para que estés aquí? —se encontraban acostados en la sala con una sábana.
—No creo que a alguien le importe—se sentó mientras observaba a la nada.
Antes de que se escuchara alguna que otra queja se escuchó el timbre de un celular. Karin reconoció el sonido de su móvil y se levantó a buscarlo.
—Que buen culo tienes.
Ignoro el comentario del chico.
—¿Aló?
—¿Puedes venir a mi departamento?
No podía creerlo.
—¿Sasuke-kun?
—Hmmp.
—Salgo en este instante—Colgó y comenzó a buscar su ropa.
—Al parecer vas a obtener lo que querías—el chico se recargó contra la pared tratando de colocarse un pantalón—Mínimo deberías bañarte o podría darse cuenta.
Tenía razón. Sin pedir permiso se adentró al cuarto de Suigetsu y entro a su baño.
—Adelante, estás en tu casa—dijo irónico ante el comportamiento de la chica—Puedo ayudarte si gustas.
5 minutos después, salió empapada con una toalla alrededor de su cuerpo, no quería demorarse por qué no quería hacer esperar al Uchiha, sabía cómo era, podía cansarse de esperarla y cancelarle justamente cuando estuviera frente a su puerta.
—Como sí no te hubiese visto antes—el chico estaba arrojado en su cama.
Lo volvió a ignorar mientras velozmente se pintaba los labios, no tenía tiempo para maquillarse a como acostumbraba.
—Me voy…—agarró su bolsa y salió del cuarto.
El dueño de la vivienda la siguió hasta la puerta y antes de verla partir la agarró de la cintura y la besó desenfrenadamente.
—Hasta luego preciosura.
—Espero y seas discreto, Suigetsu. —y partió a su destino.
Estaba tenso. Sasuke tenía razón, más que una pequeña admiración había algo de atracción hacia la pelirrosa y él se estaba engañando.
Tienes compromisos con la empresa.
Llegó a las puertas de la gran vivienda Namikaze mientras esperaba a que los vigilantes pudieran reconocerlo y darle el paso a su morada. Entró sin ningún problema y prosiguió con su marcha por un sendero pavimentado hasta la gran mansión, para ser más exacto hacia el gran garage. Una puerta eléctrica se abrió y le dio el paso al gran deportivo y dejando ver todo tipo de autos. Clásicos, deportivos, otros más simples y un par de motos. Apagó el motor y descendió de su auto aun pensando en lo que Sasuke le había dicho.
—¿A qué se debe tu retraso? — Una voz le había sacado de sus pensamientos.
—Pensé que era lo suficientemente adulto como para dar explicaciones—estaba irritado, quería ir a descansar y olvidarse un poco de su situación—Estoy exhausto y si no te molesta quiero irme a dormir.
—Naruto—le miró serio—Creo que te había advertido ya que…
—Lo sé papá, no creas que no pienso siempre en mis responsabilidades, me harta saber que no puedo decidir libremente ciertas cosas—caminó en dirección hacia la vivienda quedando enfrente de su padre—No tienes de que preocuparte, no pienso arriesgar "nuestra reputación" —enfatizó esas palabras—Sólo que ya me estoy cansando de vestir mentiras con verdades.
—Hay ciertos sacrificios que tienen que llevarse a cabo, no creas que defiendo mucho lo que la directiva dicta—posó sus manos en los hombros de su hijo para alentarlo—Lo que buscas en esa chica lo puedes encontrar en otra… ¿qué tal Hinata?
—Ya sé para dónde vas—se soltó del agarre—Iré a saludar a mamá antes de acostarme, qué pases buena noche—y se adentró a la casa.
Hola, ¿qué tal?
Quisiera comenzar agradeciendo sus reviews, la verdad es que me animan mucho y una que otra persona me hace reír. Les agradezco mil.
Este capítulo decidí no enfocarme mucho en nuestra protagonista, esto como para dar a conocer un poco más a los otros personajes y su tipo de vida, es importante por qué esto conectará la historia.
Espero que sea de su total agrado, claro que me pueden hacer comentarios, la libre expresión es importante.
Sin más les digo que los personajes de Naruto no me pertenecen, sino al gran autos Masashi Kishimoto.
Un abrazo.
Dulce22
