Capitulo 4º: ¿Que sucede aquí...? Muchas confusiones...

-¿Qué es lo que quieres?…-Alanís rápidamente se pone de pie quedando frente a frente con la silueta en la oscuridad. –Yuuki…-Susurra lo ultimo entre dientes

-Solo tengo la respuesta a tu pregunta –Sonríe algo sínica esta al verla. –Es por Zero ¿no es así? –La mira

-Debería estar en su dormitorio, regrese por favor –Alanís trataba de evitar el tema

-No temas…no te beberé la sangre –Murmuro la sangre pura. –Te enamoraste de el y es obvio, pero…tratando de ayudarlo mientras le das de beber tu sangre, no sabes cuánto lo dañas –Las palabras de Yuuki eran frías, lo cual hacia mantener a la otra chica con la vista fija en el suelo. –Tal vez piensas que es tu deber por haberte salvado la vida pero Zero no es así, al beber tu sangre no sabes cuánto le duele hacerlo, recuerda el pasado cuando lo hacía conmigo, cuando bebía mi sangre –La chica seguía con su discurso para Alanís. –Por qué mejor no…-Yuuki no pudo terminar ya que es interrumpida.

-¡Ya basta…! –La oji azul levanto la mirada hacia la otra chica, tenía los ojos cristalizados tratando de retener las lagrimas.

Yuuki se acerca lentamente a ella. –Si de verdad lo quieres, no lo vuelvas a hacer sufrir de esa manera –tomaba un mechón de cabello de la chica. –Por favor…no hagas sufrir más a Zero –La toma de los hombros mirándola fijamente. La mirada de Yuuki mostraba angustia.

-¿Lo amas? –Pregunta Alanís mirándola de la misma forma.

Niega suavemente. –No, aunque el aun…me ama…-Susurra desviando la mirada. Sabia los sentimientos del chico hacia ella, sabía que el aun no la olvidaba, pero no podía hacer nada.

-¿Entonces por qué lo besaste? –vuelve a preguntar

Sonríe divertida. –Es malo escuchar o ver conversaciones ajenas –Yuuki la mira. –Aunque no sé por qué lo hice…-Ella misma se sentía confundida. –Te das cuenta que ambas lo dañamos…-susurra bajando la mirada.

Al escuchar las palabras la guardiana se entristece alejándose un poco. –Lo entiendo…-Susurra. –Prometo no dañar más a Zero –La mira fijamente.

–Eres una buena niña, Alanís - La vampiresa sonríe como solía hacerlo antes –Volveré a mi dormitorio para no causarte problemas –Dicho esto Yuuki se encamino hasta los dormitorios nocturnos dejando a la chica pensativa.

-Zero aun la ama…creo que jamás ocupare un lugar en su corazón –Finas lagrimas comenzaron a caer por las mejillas de la chica. –Debería alejarme de el, Yuuki está confundida…no ama a Kaname por completo –Seguía pensando mientras comenzaba a caminar sin rumbo fijo. Aquella noche había sido diferente, ninguno de los vampiros estaba rondando por los alrededores a excepción de Yuuki. Alanís camino hasta el establo y se dejo caer en la paja mirando el techo, tenía la vista nublada, el cansancio la fue venciendo dejándola profundamente dormida en el lugar.

A la mañana siguiente todo era común, el director había salido a resolver algunos asuntos, Zero se había levantado y se dirigió a desayunar, al no ver a nadie suspira pesadamente. No había visto desde el atardecer del día anterior a la chica de ojos azules. Se encamino hasta la habitación de esta, golpeo varias veces la puerta, al no tener respuesta el chico decidió entrar; vio todo perfectamente ordenado.

-Qué extraño…-susurra cerrando la puerta de la habitación, comenzó a caminar hacia la salida, pensando que la encontraría en el salón de clases. Zero fue hasta allí y no la vio. Suspira y se acerca a Yori. -¿Has visto a Alanís?-Pregunta, se notaba su preocupación

-No la he visto desde ayer, anoche no llego a dormir, estoy preocupada ¿crees que le haya pasado algo malo? –Al escuchar las palabras de la chica, Zero salió lo más rápido que pudo del salón, ignorando al profesor que ya estaba presente.

Camino por mucho tiempo buscándola por todos lados. –Rayos, esta niña –Llevo una mano a su cabeza desordenándose el cabello. El chico siguió su camino muy preocupado por ella. Dio con el establo, vio la puerta entre abierta, dirigiéndose allí, al entrar logro ver a Alanís dormida sobre la paja, lucia tranquila, pero en su rostro se pudo notar que había estado llorando. Zero se acerca lentamente poniéndose de rodillas frente a ella. La vio tan tranquila, parecía un bebe dormida, llevo su mano hacia el rostro de la chica.

La joven chica comenzó a despertar lentamente al sentir la mano de Zero sobre su rostro, abrió los ojos lentamente. –Hm…cinco minutos mas –Susurra volteándose dándole la espalda al chico.

-Vamos levántate de ahí, ya es tarde –Murmuro Zero mirándola seriamente

-Esta bien –Alanis se incorpora lentamente poniéndose de pie.

El chico la mira extrañamente, era la primera vez que no le hacia un berrinche.

-Muy bien, andando…-la chica comenzó a caminar, cogeaba bastante pero trataba de disimularlo lo mas posible. La noche anterior habia tenido pequeños accidentes debido a lo distraída que estaba.

-Anda, sube –Zero se coloca delante de ella dándole la espalda hincándose un poco. –No digas nada y solo sube –volvió a repetir al saber que ella se negaría a hacerlo. Alanís suspira y obedece subiéndose a su espalda, el chico la sujeta de las piernas para que no fuera a caer. Comienza a caminar hacia los dormitorios.

-Gracias…-susurra la chica, apoyo la cabeza en el hombro de Zero entrecerrando los ojos, este solo formo una pequeña sonrisa en sus labios y siguió su camino. –Prometo no hacerte más daño…querido Zero –pensó está cerrando por completo los ojos. Al llegar al dormitorio el chico la dejo en la cama y luego salió para darle privacidad.

Desde la conversación que Yuuki había tenido con Alanís, la chica había estado pensativa en los últimos días.

Habían pasado dos semanas desde aquella noche del encuentro. La chica se encontraba pensando en clases, no ponía atención a nada a su alrededor. Así el día pasó con tranquilidad, hasta el momento de combatir al ejército de chicas, cuando las puertas se abrieron los estudiantes nocturnos. Yuuki se acerca a la nueva prefecta.

-Me gustaría hablar contigo, ¿podrías ir mañana al dormitorio? –Sonrió la mayor con amabilidad.

-Claro, Yuuki-sama –Sonríe Alanís al verla

-Solo dime Yuuki, bueno te espero mañana, adiós –Se despide yéndose junto a los demás.

Zero las observa con extrañes, al principio Yuuki había actuado fastidiosa con Alanís y ahora actuaba amable, le parecía muy extraño.

-¿Por qué Yuuki-sama está hablando con esa humana?-Murmuro Shiki

-No es de tu incumbencia, Shiki –Le susurra Rima quien caminaba a su lado.

-Es extraño –Susurra Ruka con su actitud fría.

-No tiene nada extraño, aunque esa chica es una cazadora, bueno ella sabe lo que hace –Kain miraba a Ruka refiriéndose a Yuuki.

-Parece que Yuuki está interesada en ella –Sonríe Takuma

-Quizás que trama pero…-Aidou se encontraba pensativo. –Aquella chica es muy bonita e interesante –Sonrió maravillado

-¿Qué planeas, Yuuki?-Pregunta Kaname caminando al lado de la chica –Aquella niña es una cazadora, debes tener cuidado -

-Nada en especial –Sonrió como de costumbre –Ella y yo podríamos llegar a ser amigas y no creo que se atreva a cazar a un sangre pura –todos siguieron su camino a clases, el ejército de chicas ya se habían ido.

-Oye… ¿Qué relación tienes con Yuuki?-Zero estaba intrigado mirando a Alanís

-Ah bueno ella es, una buena persona –sonríe. –Podríamos ser amigas –ríe levemente comenzando a caminar para ir a patrullar, trataba de mantenerse lo mas lejor posible de el. El chico solo la sigue con la mirada llevando sus manos a sus bolsillo, caminaba pensativo, en los últimos días Alanis habia actuado estraño.

Al día siguiente Alanís se preparo para ir al dormitorio de los nocturnos. –Bien, estoy lista –Sale de su habitación y choca con alguien. –Lo siento Zero –se disculpa.

-Ten mas cuidado –la mira con su habitual seriedad, luego comienza a caminar en dirección contraria a la de ella.

La chica habia llegado a la entrada del dormitorio de la luna -Veamos…-Abre lentamente la puerta, pensó que casi la mayoría estarían dormidos así que no habría problema. Al entrar no ve a nadie en el lugar. –Yuuki, dijo que a esta hora seria –Mira el reloj, suspira y se sienta en la escalera a esperar. El aroma de la humana alboroto a los demás vampiros del lugar.

-Valla que tenemos aquí, la linda niña del otro día –De un momento a otro Aidou se sentó a su lado.

-Lo siento mucho no debí entrar así –dijo la chica intentando ponerse de pie

-Yuuki-sama dijo que no tardaría en llegar, así que ponte cómoda –sonrió el vampiro abrazándola por el hombro. Al contacto con el brazo derecho de Alanís el chico recibe una fuerte descarga eléctrica. -¡Au! ¿Qué fue eso? –Se queja llevando su dedo índice a su boca, la descarga lo había quemado.

-Disculpa, fue mi brazalete contra vampiros –La chica lo miro algo divertida. –Eso te pasa por ser tan coqueto –ríe suavemente

-¡Ey no te burles! –La mira con lágrimas en los ojos, parecido a un niño chico.

-Lo siento, lo siento –Ríe un poco más al verlo.

Aidou sonríe divertido. –Ya no rías..-la mira tomando un mechón de cabello de la chica. -¿Por qué siempre llevas el cabello amarrado?-pregunta curiosamente. –Siempre te veo con el cabello recogido, hoy lo traes trenzado –

-Ah, bueno, nunca me ha gustado tener el cabello suelto –sonríe y lo mira un momento. -¿Me has estado observando?-Pregunta divertida

-Ya veo, pero te verías muy bonita con el cabello suelto –el chico lleva sus manos detrás de su cabeza. –Digamos que te veo todos los días, aunque tú no te das cuenta que estoy ahí –sonrió

-No me importa verme más bonita…-susurra desviando la mirada. Aidou al verla así toma suavemente su mano izquierda. -¿Qué haces?-lo mira

-Tu sangre, huele muy bien…-Siente el dulce aroma de la sangre de Alanís. –Ni al tomar cien pastillas al mismo tiempo tendría ese sabor embriagante… ¿me das? –Le pone ojitos tiernos.

La chica le da un suave golpe en la cabeza. –No –le saca la lengua

-¡Vamos, vamos! –El chico le hacía pucheros, pero nada funcionaba

-¿Se divierten?-La voz de Yuuki los hizo levantarse de inmediato a ambos, la chica venia acompañada de Kaname.

-Buenos días, Yuuki-sama y Kaname-sama –Alanís hace una reverencia

-Buenos días –Sonrió la sangre pura, el joven castaño solo sonrió al verla. –Bueno, vamos a la sala –Yuuki comienza a caminar seguida de la chica. Al llegar ambas se sentaron en el sofá.

-¿Y bien que era lo que quería decirme?-Pregunta Alanís curiosa

-¿Te gustaría acompañarme mañana a la ciudad?, necesito hacer unas compras –sonrió

-Claro encantada –La otra chica se vio maravillada por la idea, después de todo Yuuki no era mala persona como pensaba.

-Entonces nos veremos en la entrada de la academia a las nueve de la mañana ¿sí? –La chica solo asintió sonriéndole. –Sera un día de chicas –la sangre pura sonrió divertida.

-¿Ir solas? –Murmuro Kaname mirándolas. –Es muy peligroso, Takuma e Aidou irán con ustedes –dijo firmemente sabiendo que aunque Yuuki fuera una sangre pura corría peligro además de que Alanís atraía demasiado a los vampiros con el aroma de su sangre.

-Pero…ah está bien –Yuuki se rindió ya que sabía que no convencería a Kaname.

-¡Si, iremos de compras!-Exclamo Aidou felizmente

-Solo iremos para cuidarlas, Aidou –Murmuro Takuma mirándolo, rompiendo en segundos la felicidad del vampiro.

Alanís ríe suavemente al verlo. Siente una extraña sensación, todos los vampiros del lugar la observaban. –Estoy perturbando a los demás, debería irme –Susurra poniéndose de pie. –Entonces nos vemos mañana, Yuuki, adiós -Sonrió despidiéndose de todos. Al salir del lugar suspira aliviada, solo había salido por Kaname ese chico le ponía los nervios de punta, le temía. Comenzó a caminar hacia la salida y encontró a Zero recargado en la pared.

-Tardaste demasiado –la mira con su mirada tan penetrante.

-Lo lamento –Sonrió con extrañez mientras caminaba saliendo del lugar de los vampiros, seguida del chico.

-Las últimas semanas has estado compartiendo mucho con ellos ¿no que odiabas a los vampiros?-Zero la mira fijamente.

-Pues…no veo que sean malas personas, además no todos los vampiros son iguales -Murmura –Yuuki es buena según lo que he visto –susurra, comparaba a Kaname y Yuuki y ambos eran diferentes, hasta el momento Yuuki aun no habia intentado beber su sangre -¿aun la quieres como antes? –Se atrevió a preguntarle al chico

Zero Se sorprende por la pregunta, pero sigue caminando. Aun recordaba que le había prometido a Yuuki que si volvía la mataría –No… –Contesta fríamente siguiendo su camino

-Te dañas a ti mismo con esas palabras –Susurra caminando a paso rápido.

El chico la mira de reojo y suspira pesadamente. Aun quería a Yuuki pero…cuando estaba cerca de Alanís la olvidaba por completo…acaso estaba ¿confundido?

Una voz conocida para ambos los saco de sus mundos. Era el director quien los observaba desde la ventana de su oficina.

-¡Hijos míos, vengan tengo algo que decirles! –Cross sonreía como de costumbre.

–Ya vamos –responde la chica con una falsa sonrisa, camino hasta la oficina acompañada de Zero.

-¿Qué pasa, director?-pregunta mirándolo.

El hombre mayor tenía una sonrisita sospechosa y curiosa en sus labios, el ambiente comienza a ponerse algo tenso -Los llame por qué…-Se escucha la musiquita de suspenso y un fondo oscuro.

-Digamos ya –Zero perdía la paciencia

-En 1 semana es el…-Cross acomodo sus ante ojos. -¡Festival de aniversario de la academia!, donde ambas clases participaran –Sonrió dando saltitos por el lugar. Al chico ya le había dado un tic nervioso. –Habrán muchos tipos de actividades, puestos de comida, de juegos, ¡será maravilloso!-

-Solo para eso nos llamo, que fastidio –Zero se dirigía a la puerta. –Y nosotros seremos los guardianes, típico –susurro.

-¡Alto ahí Kiryuu! –Detuvo el mayor. –Ambos asistirán y participaran –sonrió maravillado –Y no se preocupen de vigilar, tendremos a un buen amigo aquí que ayudara de la vigilancia por si algún vampiro de afuera se atreve a entrar a la academia –

-¿Un buen amigo?-Pregunta Zero curioso.

-Dijimos que solo cuidaría de los alumnos por un rato, Cross –Una voz proveniente de la entrada hizo que ambos jóvenes voltearan.

-Maestro…-susurra el chico mirándolo sorprendido.

-¡Yagari-Senpai! –Exclama Alanís al ver al hombre del parche en el ojo. Zero al ver la reacción de la chica queda con cada de ¿Lo conoces?. Kaien solo sonrió.

-Zero estas más alto –Murmuro el hombre viendo al chico; su vista se va hacia la muchacha. –Me alegra que estés bien, Alanís –sonríe de lado acariciando la cabeza de esta.

-Yagari-Senpai…-susurra bajando la mirada, repentinamente lo abraza.

-Vamos, no llores, las lagrimas no van contigo –Murmura el cazador acariciando la cabeza de la chica.

-Lo siento, pero…-No podía resistir ni retener las lágrimas. Yagari había sido su maestro cuando niña al igual que el de su hermano. El había sido un gran amigo de la familia, por lo cual ella era algo apagada al hombre.

-¡Que lindos son los reencuentros! –Cross estaba llorando como bebe al verlos.

Después de aquella escena y de haber conversado un poco, la chica se fue a su dormitorio para descansar a la mañana siguiente tenía que levantarse temprano. No le había hablado a nadie sobre la salida con los vampiros.

A la mañana siguiente Alanís se había levantado, fue la primera en despertarse. Cuando acabo de arreglarse salió dejando una nota sobre la mesa de la sala de estar. Así fue como salió lo mas callada posible para no llamar la atención de nadie. Unos ojos amatistas la habían estado observando desde hace mucho, era Zero quien ya sabía todo.

-Tonta…-susurra saliendo detrás de la chica, sin que ella se diera cuenta.

Alanís corría hacia la entrada de la academia, se había retrasado un poco.

-¡Por aquí!-Aidou sonreía feliz moviendo los brazos desde la entrada, estaba junto a Takuma y Yuuki.

Al llegar hace una reverencia. –Lamento la tardanza –se disculpa la chica.

-No te preocupes, no esperamos tanto-Sonrió Yuuki.

-Así es, ahora andando tenemos un día de compras –Dijo alegremente vampiro que derretía a las chicas.

Los cuatro jóvenes partieron rumbo a la ciudad, seguidos sigilosamente por Zero. Así el día para los chicos paso rápidamente, se veía a Takuma y Aidou cargados como burros por las tantas cosas que había comprado Yuuki.

-Ah, esto es un abuso –se quejo el chico infantil

-Supuse que pasaríamos por algo así –Murmuro divertido Takuma

-No te quejes Aidou, además mira nosotras también llevamos cosas –Yuuki volteo a verlo, el chico suspira pesadamente, ambas chicas solo llevaban dos bolsas pequeñas y una en cada mano.

-Eres un mal perdedor, tu dijiste que si perdías cargarías todo por mi – Alanís le sonrió de una forma adorable a Aidou.

-Por eso no me gusta jugar a ese tonto juego –se queja

-Te refieres a "Piedra, papel o tijera" –Ríe Takuma –Eres malo para jugar –se burla.

-No te burles, además tu también perdiste contra Yuuki –Esta vez era Aidou quien reía. Las risas entre los cuatro fueron seguidas, había sido un día bastante bueno. Sin darse cuenta habían llegado a un lugar bastante desalojado, habitado por vampiro nivel E.

-Am…chicos…-Mascullo Alanís –Creo que nos perdimos –completaron ambas chicas.

-Es mejor que salgamos rápido de este lugar, es peligroso –Murmura Takuma mirándolos, a lo que todos asienten. Comenzaron a caminar buscando alguna salida, el lugar era un laberinto. La sangre de la humana había llamando a las bestias sedientas de sed de sangre. Estaban atrapados, rodeador por una manada de vampiros nivel E.

-¡Apártense! –Aidou utiliza sus poderes del hielo, matando a algunos vampiros.

-Nosotros las protegeremos –Takuma ataca con su espada

-Alanís quédate detrás de mi –Ordeno Yuuki sacando a Artemis. La chica se abalanza atacando y matando a varios de los vampiros, pero estos seguían saliendo de algún lugar.

-No puedo quedarme de brazos cruzados –Susurra la menor sacando una vara. –Malditas escorias –De un momento a otro de la vara sale un látigo con fuertes descargas eléctricas. Alanís se lanza contra varios vampiros, al contacto con el látigo estos se hacen polvo de inmediato. La batalla continuo por unos minutos hasta que ya no hubo rastro de mas vampiros.

-Vámonos rápido –Ordeno Yuuki comenzando a caminar rápidamente seguida de Aidou.

-¿Estás bien, Alanís?-Pregunta Takuma mirándola preocupado

-Si…-sonríe levemente, ambos sienten una risa enferma y miran hacia una de las casas abandonada. –¡Maldito! –La chica comienza a correr siguiendo al nivel E.

-¡Alanís espera! –El chico la siguió, pero luego de unos minutos la perdió de vista. –Rayos…-Mira hacia alrededor buscándola con la mirada.

La chica había dado en una iglesia abandonada, entro sigilosamente con su arma en la mano. Sintió otra vez aquella enferma risa, miro a todos lados, estaba oscuro, no podía ver muy bien, pero eso no la detenía.

-Valla pero si es la misma chica de aquella vez –La bestia apareció frente a ella. –Lástima que no pude beber tu sangre…debe ser igual no mucho mas deliciosa que la de tu madre y hermano –Se acerca amenazante hacia ella.

-No me vuelvas a tocar…-Alanís intenta atacarlo pero este le da un manotazo y manda a volar su arma. La chica no pudo hacer nada ya que volver a ver aquel vampiro la dejo paralizada, sentía miedo, mucho miedo mas que la primera vez que lo vio.

-No te asustes…esto no te dolerá –El vampiro se acerca mucho mas a ella. –Eres hermosa tal y como él me lo dijo –pasa una de sus garras por la mejilla de ella haciéndole un corte. –Y deliciosa…-lame la sangre que corría.

No me toques, repugnante animal!-Estaba paralizada, no podía ni hablar.

Alguien apareció detrás del vampiro. –No la volverás a tocar, repugnante cosa –Un fuerte disparo se escucha dentro del lugar. Era Zero quien se había percatado de la presencia de vampiros nivel E, y la presencia de Yuuki y los demás.

Alanís aun no salía de su trance, estaba completamente helada. Unos fuertes brazos la rodearon. –Zero…-logra susurrar, sin pensarlo dos veces se abraza fuertemente a él. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

-Sabía que no tenía que dejarte sola –Murmuro abrazándola mas, el chico había tenido miedo de llegar a perderla.

Takuma, Yuuki y Aidou habían llegado junto a ellos, siguieron el rastro del leve aroma de la sangre de Alanís.

-Alanís, nos preocupaste –Dijo Yuuki mirándola con preocupación

-Lo siento, fui una tonta al seguir a aquel vampiro –Se disculpa estando muy arrepentida. Mira a Takuma y hace una reverencia. –Lamento haberte desobedecido, Takuma –

-No te preocupes, estas a salvo y eso es lo que importa, todo gracias a Zero –sonrió este como de costumbre.

La chica iba a decir algo pero Aidou se le lanza encima abrazándola fuertemente. –Estas a salvo –Le susurra feliz.

-A-Aidou…-Estaba totalmente sonrojada por el repentino abrazo. Zero al ver la escena hierve por dentro. Yuuki al ver al chico pudo notar algo raro, soltando una leve risa.

-Sera mejor que salgamos de aquí –Dice la Kuran sonriendo, todos asienten y salen del lugar de regreso a la academia. Alanís iba totalmente ida, tomaba el brazo de Zero para no caer. Tenía muchas cosas en la mente, el vampiro que asesino a su familia había sido acabado por Zero. Eran muchas las cosas que pensaba, necesitaba a alguien con quien desahogarse.

Cuando llegaron, los vampiros se fueron a sus dormitorios. Aidou se acerca a la chica y besa su mejilla con mucha dulzura, luego de eso se va.

Zero condujo a la chica hasta la habitación. –Sera mejor que descanses…-la mira.

Asiente levemente. –Muchas gracias por lo de hoy, Zero –sonríe muy agradecida.

-Siempre llamas al peligro –le acaricia la cabeza –Bueno, nos vemos –comienza a caminar, pero es detenido, la mano de Alanís sostenía su camisa -¿Qué sucede?-voltea a verla.

-¿Podrías…quedarte conmigo esta noche?-Lo mira con las mejillas sonrojadas, en su mirada se veía tristeza y miedo.