Buen Día
Como prometí, les comparto un nuevo capitulo de esta historia que inesperadamente se ira subiendo hasta darle una conclusión.
¿Qué pasara después de que Nico se encontrara con Nozomi? ¿Qué le deparara el futuro a nuestra protagonista en su viaje por aquel extraño lugar? Pues bueno, eso podrán descubrirlo leyendo el siguiente capitulo de esta historia.
Disfruten mucho la lectura...
…4…
Tiempo
—¿Ya casi llegamos?
—Chun, chun.
—Koto-chan dice que no.
—¿Cómo es que confías tanto en lo que dice? Solo es un simple pájaro. No puedes entender lo que dice —Nico miro al ave de forma cilíndrica fijamente. Koto-chan, sin embargo, la miraba con molestia. Nico quizás no podía entender lo que Koto-chan decía, pero la pequeña ave si la entendía a la perfección—, ¿verdad, Kotori?
—Claro que la entiendo. Lo que de verdad me sorprende es que tú no lo hagas.
Nico miro extrañada a Kotori. Si bien, no la consideraba la persona más cuerda y confiable en ese momento, tenía que confiar al menos en lo que decía, ya que ella era la única que podía guiarla hasta el castillo de la reina de corazones, y la única que podría ayudarla a aclarar un poco sus ideas y contestarle, momentáneamente, sus preguntas.
—Dejando eso de lado —Nico miro alrededor—. Hemos estado caminando mucho tiempo por este lugar. ¡Lo único que veo es arena! Arena por todos lados, hasta donde me alcancé la vista hay arena. ¿Segura que es por aquí?
—El transcurrir de la arena es como el tiempo, y esté ya dirá cuando llegaremos a nuestro destino —Nico miro a Kotori completamente confundida.
—¿De que estas hablando? ¿Qué quieres decir con tiempo?
—Caminamos por este lugar ya que buscamos llegar a tiempo al castillo —de pronto, Kotori se puso en cuclillas y tomó un puñado de arena; está lentamente se deslizo entre sus dedos. —Mientras la arena cae, el tiempo transcurre. Cuando veamos el ultimo y pequeño grano de arena caer, es cuando llegaremos al castillo.
—¿No sabes dónde estamos verdad? —Nico miró a Kotori, escéptica. La locura de la duquesa hacía parecer muy poco creíble cada disparate que salía de su boca—. Si de verdad estamos perdidas, solo tienes que decirlo. No tienes que decir tantos disparates para ocultar tu pena ante este basto manto de arena que nos cubre. Vamos, Kotori, solo di que estamos perdidas, después de todo, creo que ya estoy acostumbrada a estarlo.
—No estamos perdidas —Kotori miró fijamente a Nico, con esos ojos que parecían intimidantes y fríos; rememorando así en Nico un sentimiento que ya había sentido—. Estar perdidas es no saber dónde estamos, y créeme que yo sé a la perfección en donde estamos.
—¿Puedes decírmelo entonces? —La sonrisa en los labios de Kotori se hizo más grande—. Dime entonces donde estamos y me quedare callada durante el resto del viaje.
—Es una interesante propuesta, pero no quiero que te quedes callada. Me gusta platicar contigo, Nico-chan. Descubro cosas que solo podría guardar dentro de mi cabeza si nadie las escuchara.
—Dilo de una vez, ¿dónde estamos?
—En un desierto —Nico se quedó estática viendo el rostro animado de Kotori; no parecía estar bromeando. Poco a poco, sus ojos se abrieron en sorpresa ante la repentina respuesta de la duquesa.
—¿Esa es tu respuesta? ¿En un desierto? —La respiración de Nico se comenzó a acelerar. La chica apretaba los puños debido a que el enojo florecía poco a poco dentro de ella. Sin más, termino explotando encolerizada en contra de joven chica que la veía aun sonriendo-— ¡Ya sé que estamos en un desierto! No necesitabas decírmelo para que me diera cuenta.
—Y, sin embargo, no te diste cuenta de donde estábamos hasta que te lo dije —Kotori rió ante el comportamiento de Nico—. ¿Lo ves? Hasta hace un momento estabas perdida a pesar de que sabías donde estabas. ¿No te complace saberlo por fin, Nico-chan?
—¿En serio? —Nico comenzó a caminar, un poco frustrada ya que, a pesar de que no lo entendía del todo bien, los disparates que decía Kotori le comenzaban a dar dolor de cabeza—. ¿Recuerdas el trato que te propuse? Creo que estaba mal planteado. Sería mejor que la que se quedara callada durante el resto del viaje fueras tú. No entiendo lo que me quiere decir ni a lo que quiere llegar con toda esta platica.
—¿Eh? Pero Nico-chan, me gusta mucho hablar contigo. ¿Segura que no me harás más preguntas? Con lo que a ti te gusta preguntar cosas.
—No… —Cubierta por un manto de arena, Nico continúo caminado, tratando de ignorar a Kotori y el constante piar de Koto-chan—. Lo único que quiero es salir de aquí lo más rápido posible. No soporto tanto calor ni tampoco estar rodeada de tanta arena.
—No puedes acelerar el paso del tiempo —Kotori se acercó corriendo hacia ella, con Koto-chan aferrada fuertemente a sus brazos—. Te lo dije, hasta que no veamos el último grano de arena…
—Ya lo sé —Nico estaba cansada de hablar—. Hasta que no veamos el último grano de arena, no saldremos de este lugar hasta que el trascurso del tiempo así lo quiera.
—¡Correcto! —dijo Kotori, animada—. Por fin solucionaste una de tus preguntas, Nico-chan, ¡felicidades! Ahora el siguiente paso es saber porque estás aquí.
—Ya se lo que dirás… —Nico miró sin mucho asombro a Kotori—: Estoy aquí porque es el lugar donde debo…
Pero, antes de que Nico terminara de hablar, antes de que sus pensamientos salieran de su cabeza y se unieran al cumulo de arena que había alrededor, un fuerte estruendo la detuvo; incluso de su caminar.
Kotori se quedó expectante a un lado de ella, viendo como la arena alrededor de ese basto desierto se arremolinaba en el aire, quitándoles un poco la visibilidad de su alrededor. El estruendo se hizo más fuerte, a tal punto que estremecía los corazones de ambas chicas. Lentamente, la arena alrededor de los pies de ambas fue haciéndose más suave. Múltiples ondulaciones de arena comenzaron a rodear sus pies; poco a poco se creaba un boquete a su alrededor.
La arena que les rodeaba comenzó a devorar los pies de las chicas, haciendo que se hundieran muy despacio en ella. Eran como arenas movedizas que las tragaban lentamente con cada temblor de la tierra.
—¡¿Qué es lo que está pasando?! —Gritó Nico, asustada.
—El paso del tiempo…
—¡No me vengas con eso ahora! —Nico miró a todos lados, preocupada. Por más que intentaba salir del vórtice de arena que había a su alrededor, no lograba conseguirlo. No solo la arena se abría debajo de sus pies, sino que sentía que algo la succionaba hacia abajo de la tierra con violencia—. ¡Kotori, has algo!
—Solo deja que el manto del tiempo te engulla.
—¡¿Quieres decir que simplemente dejaras que muramos aquí?! —La arena ya allegaba a las rodillas de Nico. Entré más desesperada se movía, más rápido se hundía en ella—. No pienso morir así. No quiero que lo último que escuché antes de morir sean meros disparates.
—El paso del tiempo nos envuelve a todos, y cuando veamos el ultimo grano de arena a nuestro alrededor… —Nico volteó desesperada a ver a Kotori, la cual se hundía incluso más rápido que ella. Lo único que podía ver de ella en ese instante era su flequillo sobresalir del vórtice de arena; ahora sabia porque se había quedado callada tan repentinamente.
—¡Kotori! —Gritó Nico, angustiada, intentando acercarse a donde estaba el mechón de cabello castaño de su compañera—. ¡Espera, ya voy, no te rindas! —Entré más se acercaba, el cabello de Kotori era devorado más rápido por la arena. La arena rápidamente subía mas sobre el cuerpo de Nico, metiéndosele en la boca y sofocándola—. K-Koto… —La arena se metió dentro de sus ojos, provocándole picazón en ellos. Era inevitable que no cerrara los parpados para protegerse de ese terrible dolor.
La arena presionó el pequeño cuerpo de Nico, hasta que se sintió asfixiada. Todo su cuerpo ahora se encontraba debajo de ese mar de arena; ya no había mas escapatoria. El cuerpo de Nico pronto se comenzó a sentir pesado, tan pesado que no se podía mover alrededor. No veía nada, todo a su alrededor era obscuridad debido a que ni siquiera podía abrir los ojos. Era como si estuviera entre una dura pared de concreto, que poco a poco se iba haciendo mas pequeña; tan pequeña que la aplastaba entera. Hacia crujir cada parte de su cuerpo, cada hueso. Todo le dolía. Lo que experimentaba en ese momento era peor que un dolor común, era como si su cuerpo ardiera, cada parte de él dolía; desde la punta de sus pies hasta el último de sus cabellos.
Sin embargo, ese dolor, ese terrible sufrimiento, duro poco, y desapareció como había llegado. Nico ya no se sentía presionada, al contrario, volvía a sentirse en paz y calma después de experimentar ese terrible dolor. No sabía siquiera como podía estar tan tranquila después de eso, pero era como si lo anterior se le hubiera olvidado de repente; ya no existía en sus pensamientos, y ya ni siquiera lo recordaba.
Despacio, abrió los ojos, como si fuera la primera vez que despertaba en la mañana. A su alrededor se acumulaba una tenue obscuridad, iluminada suavemente por luces de color ámbar.
Nico se dio cuenta de que estaba de pie; aunque sin saber cuándo se había puesto de pie por ella misma. Barrio con sus ojos alrededor y vio que la luz de color ámbar venia de unas especies de antorchas que iluminaba todo el lugar. Lo primero que a Nico se le vino a la mente, fue que ese lugar en el que se encontraba ahora era una caverna; en una caverna iluminada por esas farolas puestas alrededor suyo.
Lentamente, Nico comenzó a caminar, y de pronto, como si fuera un espejismo, frente a ella apareció un extraño edifico con una extraña forma.
El edifico estaba hecho completamente de vidrio; cristal que dejaba ver a la perfección su interior. Este tenía una forma singular, ya que era como un enorme reloj de arena; un enorme reloj de arena que era completamente funcional solo que, en vez de arena que pasara por el pequeño hueco que unía a ambos envases, Nico vio que eran libros los que caían lentamente hasta el suelo más bajo del edificio en forma de reloj.
—Ves, te lo dije Nico-chan, ya casi llegamos —La repentina voz de Kotori hizo que el corazón de Nico diera un terrible vuelco dentro de su pecho. Sobresaltada, volteo a ver a Kotori y a Koto-chan. La chica castaña tenia esbozada en su rostro una enorme sonrisa—. Esta es la biblioteca del tiempo. Aquí se guarda todo el conocimiento que ha existido durante milenios. El tiempo es conocimiento, es por eso que tiene esa forma —La expresión en el rostro de Nico era impresionante, parecía que, en ese momento, sin siquiera preguntarlo, Kotori hubiera contestado a todas las preguntas que tenía rondando en su cabeza. Ya no tenía que más preguntar, a excepción de una cosa.
—¿Y por qué estamos aquí? —Nico miró al reloj edifico, viendo como los libros caían uno a uno hacia el suelo y se acomodaban, como por arte de magia, en unas estanterías de cristal que apenas si se distinguían—. Se supone que iríamos al castillo de la reina, sin embargo, este no parece que lo sea.
—Este es un paso que tenemos que dar para llegar al castillo —Kotori la tomó sorpresivamente de la mano—. ¿Quiere entrar a ver? Creo que tenemos tiempo para echar un vistazo en la biblioteca.
Sin necesidad de contestar, y aunque Nico hubiera dicho que no, Kotori ya la guiaba en camino al edificio de cristal en frente de ellas.
No sabía muy bien la razón, pero por cada paso que Nico daba, sentía que se tardaba una eternidad en avanzar hacia la biblioteca. A pesar de que Kotori la guiaba, no sabía siquiera cuando llegarían a ese lugar que no parecería que se encontrara tan lejos de ellas; solo era unos cuantos pasos que Nico sintió como horas para llegar.
Cuando llegaron al lugar, Kotori se acercó a un lado de edificio y, como si fuera magia, atravesó el cristal. Al estar aún sostenida de su mano, Nico paso después. Una extraña sanción embargo todo su cuerpo: era como sentir que atravesaba un manto de agua. Un poco asustada después de atravesar el cristal, Nico se sintió con desesperación todo el cuerpo; esperando a que todo siguiera en su lugar.
Un poco menos tensa, la chica miró a su alrededor. En el ambiente había un aroma agradable, fresco, que hacía que el cuerpo de Nico se enfriara agradablemente; realmente se sentía como estar en el agua. Al primer lugar que vio Nico fue al boquete que había en la parte de arriba del reloj. Los libros caían despacio desde él y flotaban hasta acomodarse en las estanterías invisibles que estaban: en el techo, a los lados, debajo de ella y en los costados, es decir, había libros en todos lados; envolviendo los cuerpos de las dos chicas y a la pequeña ave esférica. Solo había un pequeño pasillo por el dónde poder caminar sin interrumpir el flujo de libros que iban cayendo.
—Siéntete libre de leer lo que quieras —Kotori dejó a Koto-chan en el suelo. Nico no sabía si le hablaba a ella o a su ave—. Te buscare cuando sea la hora de irnos —Sin decir nada, Kotori se alejó a pasos apresurados por el pasillo de cristal, y, sin siquiera esperárselo, desapareció de la misma forma que había aparecido aquel edifico: como si fuera una ilusión o un espejismo.
Nico volvió a estar sola, y al estarlo en ese lugar, se sintió realmente asustada. Los libros que estaba a su alrededor no hacían otra cosa que causarle una sensación de opresión en su cabeza. Los pasillos invisibles la hacían sentir sofocada a pesar de no verlos. El lento caer de los libros le hacían sentir que, con cada paso que daba, perdía un poco de su tiempo, de su vida, de sus memorias, de sus recuerdos. Sentía que mientras más pasaba el tiempo, iba perdiéndose ella misma en él.
Nico comenzó a caminar insegura por los pasillos invisibles. De vez en cuando tomaba uno de los libros que había en las estanterías y lo hojeaba para saber de lo que trataban. Como decía Kotori, todos eran libros llenos de conocimientos, llenos de historias, llenos de vivencias pasadas que ni siquiera pensaba, que ni siquiera se imaginaba. En todos los libros había verdades, aunque fueran pequeñas, eran verdades de miles de años en el pasado.
Las hojas de los libros resonaban con fuerza en todo el lugar cada que Nico los hojeaba. Sonaban con un fuerte eco que la envolvía entera. Pero entre ese eco, pudo percibir de pronto una tenue y susurrante voz.
—Así que aquí estabas nya —Era una voz que Nico ya conocía; una fugaz voz que le traía recuerdos de días pasados; una voz animada que la incitaba a querer buscarla—. Nos volvemos a encontrar, humana.
—¿Dónde estás? —Preguntó Nico mientras miraba en todas direcciones.
—Estoy donde tú quieres que esté —una ráfaga de viento azoto su rostro—. Puedo esta delante de ti… —El aroma de del lugar se hizo más intenso con ese cumulo de aire que le había golpeado en el rostro—. También puedo estar detrás de ti… —La ráfaga de viento la volvió a golpear—. O a un lado nyajajaja.
—No este jugando —Nico giraba sobre sus pies cada que las ráfagas de frió viento la azotaban—. ¿Dime quien eres? —Nico miró furiosa a su alrededor—. Eres la persona de la otra vez, ¿verdad? La que hizo que viera a esa enorme ballena.
—Yo no hice que tú la vieras nya… —Por fin, Nico se detuvo en seco al ver a la persona a la que le pertenecía esa voz—. Tú la viste porque de casualidad pasabas por el mismo lugar que ella nya.
Nico miró absorta a la chica que se columpiaba en una de las estanterías a lado suyo. Su mirada subió, viendo ese par de medias pasadas de moda y llamativas de un color violeta y rosado; colores que eran intercalados en rallas anchas y de mal gusto. Subió más la mirada. Su vestimenta era prácticamente del mismo color que el de sus medias: de un chillón color rosado y de un austero color violeta. Pero eso le dejo de importar a Nico cuando se dio cuenta de que la persona que veía era…
—¿Eres una chica?
—¡Claro que lo soy nya! —Gritó furiosa la chica mientras se dejaba caer desde arriba de la estantería y se acercaba velozmente a Nico—. ¡¿Cómo es que no lo supiste con solo escuchar mi voz?!
—L-Lo siento, es solo que…—Nico negó con la cabeza—. Eso no importa ahora. Dime ¿quién eres tú? ¿Por qué me seguiste hasta aquí?
—Yo soy Rin… —La chica le esbozo una enorme sonrisa a Nico mientras le hacia una cordial reverencia—. Me conocen también como Cheshire. Acudo a las personas que están perdidas y no saben en qué dirección caminar.
—¿Entones…? —La mirada de la chica volvió a subir, haciendo que Nico la pudiera ver directo a los ojos; estos eran de un hermoso color entre amarillo y verde—, ¿entones tú me ayudaras a saber dónde estoy?
—Eso tú ya lo sabes, ¿verdad? —Rin miró a Nico de manera divertida y mostrando obviedad en su mirada—. Estas donde tienes que estar, y ahora mismo estas en…
—Eso no es lo que quiero saber. Sé dónde estoy. Sé que estoy atrapada en este reloj —Rin, de un momento a otro, se desvaneció en el aire, solo dejando a la vista ese par de ojos que inspeccionaba a Nico meticulosamente—. ¿Dónde estás? No desaparezcas así, de la nada —Rin reapareció a un lado suyo; tocándole delicadamente los hombros.
—¿Tienes miedo? —Rin miró fijamente a Nico, esta ni siquiera volteo ante la insinuación de la chica—. ¿A qué le temes, Nico-nya?
—Eso no es de tu incumbencia… Además, ¿cómo es que conoces mi nombre? —Furiosa, Nico aparto a Rin de su lado—. ¿Me vas a contestar a las preguntas que te hago? ¿Ese es tu deber verdad? Es lo que me dijiste.
—Si quieres saber dónde estás… —Rin miro hacia el boquete del techo de la biblioteca—, no hay mejor lugar que este nya. Toma un poco de conocimiento que cae desde el cielo y averigua tu verdad.
—¿Mi verdad?
—¿La estás buscando nya? —Nico asintió lentamente con la cabeza—. No hablo de lo que piensas ahora. La estas buscando a ella, ¿verdad? A la coneja de cabello escarlata nya —Repentinamente, el corazón de Nico comenzó a golpear violentamente su pecho. La sensación opresiva que le provocaba, hacía que no pudiera respirar con tranquilidad. Le costaba mucho tomar un respiro; era como si el aire de ese lugar no fuera suficiente para ella—. ¡No te alteres así nya! —Rin la miró un poco preocupada—. Aún no es momento de eso…
—¿A-A que te refieres? —Dijo Nico entre entrecortadas respiraciones.
—A lo que me refiero nya.
—¡Deja de hablar de esa forma tan misteriosa! —Nico miró en todas direcciones. Su corazón no había dejado de latir impávido dentro de su pecho—. Dime lo que sabes de ella… —De tan solo recordar a aquella chica con orejas de conejo que vio la primera vez que entró a ese extraño mundo, los pensamientos de Nico se revolvían en su cabeza. De tan solo recordar su cabello brillante y escarlata, sus ojos color púrpura, hacía que la inseguridad de Nico aumentara; estaba aterrada de sentirse así.
—Tranquilízate, Nico-chan —Rin volvió a desaparecer en el aire. Al instante reapareció a un lado de Nico otra vez—. Todas tus preguntas tienen respuestas. Solo tienes que saber dónde buscar.
Un suave sonido inundo el ambiente, un suave sonido como el de un suspiro. Nico miró hacia arriba, donde un pequeño libro caía desde el boquete del techo. Lentamente caía, como si fuera una pluma; una pluma de un vivo color azul.
El libro lentamente se dirigió hacia la joven chica pelinegra, y esta, sin dudarlo, lo tomó entre sus manos. Miró la tapa del libro detenidamente, quedándose perdida en el color azulado de la cubierta. Vio detenidamente los dibujos que figuraban en la portada y esas hermosas letras doradas que anunciaban el título del libro.
—Alicia… —Nico leyó detenidamente el título—. ¿Alicia en el país de las maravillas?
—Parece que ese es tu libro nya —Dijo Rin desapareciendo de nuevo, pero esta vez no reapareció; solo sus ojos quedaron flotando en el aire—. Viviendo en un mundo de preguntas, llena de incertidumbre, de intranquilidad a donde vayas, en un mar de dudas que crees no tienen solución, en un mundo fuera del entendimiento, donde la lógica carece de sentido… Llena de soledad… Llena de miedo…
Nico apretó el libro contra su pecho. Su corazón, que latía desesperado, pronto se comenzó a calmar, sin embargo, de sus ojos sentía brotar lágrimas, lagrimas frías que congelaban su piel.
—Nico-nya… —La voz de Rin era calmada—. No tienes que tenerle miedo a la soledad… —Nico miró asombrada al par de ojos que flotaban a su alrededor—. Nunca estas sola… —Rin volvió a aparecer, esta vez, sosteniendo delicadamente las manos de Nico, haciendo que, con su ayuda, abriera el libo que tenía en las manos—. Siempre estas con alguien que te acompaña… —Las páginas pasaron lentamente, revelando en una de ellas un dibujo…
Sorprendida, Nico vio detenidamente el dibujo hecho a tinta que había entre las páginas del libro. En el dibujo aparecía ella, y no solo eso, sino que, frente a ella, dibujada también, estaba Nozomi: la oruga que encontró en el bosque la primera vez que llego a ese extraño lugar. Con ayuda de las manos de Rin, Nico siguió pasando las páginas. Ahora veía otro dibujo, en el que aparecía ella junto a Kotori y Koto-chan jugando en su casa. Esta vez sin la ayuda de Rin, paso las demás páginas. En la siguiente había un dibujo de su vuelo junto a la ballena y otra siendo ayudada por la bruja Nozomi. Desesperada pasó las páginas y vio su viaje en el desierto, y su llegada a la biblioteca del tiempo. Sin embargo, al pasar las demás páginas, estas estaban en blanco.
—¿Por qué? —Desesperada, Nico miró lo que resta del libro—. ¿Por qué ya no hay más? ¿Cómo sabré donde tengo que ir?
—Eso lo descubrirás pronto Nya… —Nico miró hacia todos lados, buscando a Rin, no obstante, esta ya no estaba en ninguna parte; solo podía escuchar su voz como un susurro dentro de su cabeza—. Continua tu viaje y descubre tu camino… Dibuja lo que resta de la historia…
La voz de Rin desapareció entre un suave susurro. Nico volvía a estar sola. Desesperada, apretó el libro contra sus manos. Se sentía molesta, frustrada por no saber que más hacer, o hacia donde tenía que ir. Con furia aventó el libro, haciendo que se abriera de golpe. Sus páginas fueron azotadas por un viento inexistente. Sin embargo, algo en las páginas llamo la atención de Nico.
Lentamente se acercó al ver la página en la que se había abierto el libro. Asombrada vio una de las imágenes que había pasado completamente desapercibida para ella. En la imagen se podía ver a Nico correr por un amplio campo, mientras perseguía a la chica conejo de suave cabellera escarlata.
—Nico-chan —Sorprendida, Nico tomó rápidamente el libro y lo atrajo hacia su pecho—. Es hora de irnos…
Nico miró a Kotori mentiras presionaba desesperada el libro contra su pecho.
—¿Estas bien? –Kotori la miró extrañada—. ¿Por qué lloras?
—N-No… —Las manos de Nico temblaron—. ¡No estoy llorando! —Nico le dio la espalda a Kotori y, con discreción, se comenzó a enjuagar las lágrimas que desbordaban de sus ojos—. ¿Nos vamos?
—Si…—Kotori, repentinamente, tomó a la chica de las manos—. Vamos juntas… —Nico volteo a ver a Kotori directo a los ojos; esos ojos color miel le provocaron una increíble tranquilidad en ese momento. Sin saber porque, al ver a los ojos a Kotori, Nico se sintió repentinamente feliz—. Ya casi llegamos al castillo, te prometo que te ayudare a encontrar la repuesta a todas tus preguntas.
Nico asintió con la cabeza. Por alguna razón, a pesar de que Kotori ya le había dicho eso anteriormente, esta vez Nico se sentía increíblemente animada por escucharla; por volver a emprender su viaje junto a ella.
Sin decir nada más, las chicas salieron de la biblioteca y continuaron su camino.
Espero que les haya gustado este capitulo como a mí me gusto escribirlo. Realmente no tenia pensado continuar tan pronto con esta historia, pero de repente recordé lo que quería escribir para esa historia y me entusiasme tanto que no pude dejar pasar la idea por alto; tenia u escribir esto si o si.
¿Qué creen que pase a continuación? ¿Nico encontrara su camino por fin? ¿Encontrara a la persona que busca en Wonderland? ¿Quien sera la siguiente en salir en la historia? Y por ultimo y algo que me gustaría saber la su opinión: ¿Les gusta que Kotori sea la acompañante de Nico? La verdad, como dije anteriormente en Facebook, últimamente he tenido muchas ganas de escribir a Kotori; tengo planeada una historia para mas adelante en el año. (sera KotoxUmi)
Por ultimo decir que ya no volveré a escribir ningún Oneshot o continuar con otra historia que no sea "Linda Locura". Hasta que no tenga terminada Linda Locura (quiero decir, el próximo capitulo y demás) no actualizare nada más. Lo siento pero, esto lo hago porque, en primera, no quiero dejar esa historia, y en segunda, me he dado cuenta de que me estoy haciendo bien pato con la actualización de ese fic. Para saber el status de las historias pueden seguirme en Facebook donde informare que historia se actualizara pronto. (Biso47 Fiction)
Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y Por todo su Apoyo. Espero leer su opinión de la historia, y nos leemos luego.
