Disclaimer:Todo lo que reconozcas es de J. , nada de esto me pertenece.
Fobidden Love.
At times life is wicked and I just can't
see the light
A silver lining sometimes isn't enough
To make some wrongs seem right
Whatever life brings
I've been through everything
And now I'm on my knees again.
-Chapter 3-
Definitivamente tenia la peor suerte de todas, cuando llego a las puertas del castillo se cubrió con su capa invisible mientras caminaba con pasos pesados que retumbaban en los fríos y solitarios pasillos, cuando finalmente llego a su oficina se la encontró intacta, quitando el hecho de que una lechuza de color carmesí estaba posada sobre su asiento de piel con un pedazo viejo de pergamino en sus patas.
Vulnera Sanatur.
La letra era familiar, y siendo esa su última opción se apunto con la varita al pecho y pronuncio con cuidado el hechizo sintiendo como si le estuvieran succionando las venas para después sentirse lleno y fuerte una vez más, repitiendo esto varias veces más en la espalda y extremidades fue consciente de que su pierna no tenía remedio. La tenía hinchada y llena de pequeñas cortadas, había una gran herida en la parte baja del muslo abierta pero por más pociones que se puso nada sirvió.
Le dio una chuchería lechucil al ave para que se alejara volando por su ventana entreabierta y se recargo con dificultad en su asiento poniendo su cara entre las manos mientras dejaba soltar un grito de frustración que resonó por la oficina mientras que sus ojos avellanas se oscurecían tornándose en un color espeso y frio.
No tenía suficiente energía como para aclarar todo en su mente, estaba agotado y la pierna le dolía.
Eran demasiadas cosas.
…
-Bien mis queridos amigos, me alegro tanto de verlos reunidos frente a mi después de tanto tiempo.
Todos los presentes se removieron incómodos en sus asientos de cuero alrededor de la redonda mesa, la imagen delante de ellos no era placentera. El hombre de ojos de una azul intenso, pómulos masculinos y perfecta imagen les regalaba una sonrisa ambiciosa llena de peligro.
-Aunque veo que algunos de ustedes han tenido algunos problemas insignificantes.- comento mirando a Rosier, un hombre de cabellos rubios y cortadas, que estaba sentado a su lado con una cicatriz en la mitad de la cara de un desagradable color café oscuro, a James Potter que estaba a su izquierda con la pierna izquierda sobre un silla y una expresión de venganza en su cara y Severus Snape que por más pociones tampoco había podido curar la maldición que James le había lanzado cuando llego a Hogwarts.
-Pero bueno mis jóvenes seguidores, les tengo un misión. Aquí presente, el señor Potter sufrió un accidente hace unos días donde quedo con la pierna dañada por unos meses, por lo cual no será posible que trabaje para nosotros en un tiempo. Al parecer Leonid Ivanov ha regresado con mucha más fuerza que antes y necesitaremos empezar a actuar pues no puedo dejar que alguien más me robe mi puesto.- pronuncio el hombre de ojos azules con una mirada de advertencia que helaba la sangre de todos, girando una varita rígida de color negro sobre sus largos y blancos dedos.
A continuación se levanto de la silla de mármol, caminando por el poco iluminado pasillo lleno de pinturas antiguas y polvorientas que no se movían, hasta la salida en donde camino fuera de la abandona y vieja mansión en Little Hangleton a paso firme, con su perfectamente peinado cabello negro y una expresión de poder en la cara.
Mientras tanto James se levantando apoyando sus manos en el respaldo de la silla con una mueca de dolor mientras que Snape lo observaba con burla en sus oscuros ojos y una intento de sonrisa socarrona.
-¿Ya no tan hábil, Potter?
Podían ser profesores y adultos, pero las rivalidades nunca se olvidaban. Y menos cuando el hombre frente de él había intentado hacer que su alumnado pensara que era tan débil como para ser asesinado de una manera tan vergonzosa. Pero todo a su debido tiempo, pensó con una sonrisa torcida en su rostro.
-Yo me pregunto, si no te estarás desconcentrando de tus verdaderas ocupaciones.
-Vamos, recuerda quien es el mejor de los dos aquí, Snivellus.- se carcajeo James, aunque sintiendo una pulsada de dolor en el pecho al recuerdo de sus mejores amigos. Y sin más siguió los pasos de Lord Voldermort por Little Hangleton hechizando a quien se le pusiera frente a él.
Y después se desapareció de ahí.
…
¡Demonios!
Esto de irse a bares en Hogsmeade y emborracharse hasta perder la conciencia se estaba haciendo un mal hábito. HogsHead como siempre tenía pocos clientes, todos vestidos de negro con túnicas, expresiones de desconcierto o miradas hambrientas de maldad. Recordaba como en sus últimos años Black, Lupin y él irían ahí a divertirse todos los fines de semana y regresaban por los pasadizos secretos a rastras al castillo por Honeydukes riéndose a carcajadas.
¿Qué habrá sido de ellos?
Cuando ingreso a las filas del Señor Tenebroso y al equipo de Aurores perdió todo contacto con ellos. Lo último que supo fue que Lupin se había mudado al bosque de sus padres en Irlanda por su condición y que Black había sido desterrado de la familia al igual que Alphard, uno de sus tíos favoritos por no unirse a los mortifagos y ahora era perseguido por sus crímenes nunca cometidos.
Como cambiaban las cosas, de ser los populares de Slytherin, jugadores de Quidditch y millonarios a profesores de DCAO, desheredados de la familia y perdidos en las afueras de Gran Bretaña.
Y ahora aquí en la barra con un whiskey de fuego en la mano, reacomodándose los azabaches cabellos y con la imagen de una pelirroja de ojos verdes en la cabeza.
Maldición, si estoy jodido.
…
Definitivamente necesitan más práctica.
…
Esa noche en su oficina, se paseaba con su adolorida pierna de un lado a otro mientras pensaba como arreglar todo. Empezando con Ivanov, ¿Cómo descubrió donde él y su grupo de aurores estaban? ¿Por qué precisamente él? ¿Acaso sospechaban?
La celda seguía estando fría pero el hombre de despeinados cabellos azabaches estaba recostado en la pared, se escuchaban los leves ronquidos del guardia que resguardaba su puerta y la varita le colgaba de la sucia y vieja túnica marrón. Tenía tentación a agarrarla, volver a sentir su magia fluir, pero si se movía demasiado las cadenas mágicas se escucharían y todo su plan fracasaría. Pensó, pensó y pensó. ¿Cómo escapar de ahí?
Con un débil movimiento de su mano elevo su camisa de cama, le resulto especialmente difícil pronunciar un Scourgify sin varita. Se la coloco silenciosamente y después de pensarlo mil veces, se concentro y con la mano en alto grito;
-¡BOMBARDA MAXIMA!
Todo salió despedido por los aires, aprovechando el momento de confusión del guardia, salió corriendo por los pasillos ignorando los gritos. Cuando por fin logro salir de las celdas, corrió por entre los árboles y ramas del gran bosque, sus pies desnudos pisaban las hojas crujiéndolas en pequeños pedazos mientras se le encajaban en la planta de los pies. Era un sacrificio. Él, heredero de una gran fortuna, no sabía quién era en realidad, ¿Acaso era malvado? Un poco ¿Bueno? No lo creía. Pero no tenía el corazón de matar a un hombre inocente ni disfrutar el dolor de su mirada llena intensidad o los gritos de piedad. No, el no era así.
Y antes de recuperar todas sus fuerzas, escucho lejos pero claro, una voz que decía:
-Podrás escapar esta vez, Potter. Esta vez fuiste más astuto que muchos de nosotros, pero recuérdame.
Y en ese instante con los ojos perniabiertos, los labios resecos, el aire revolviendo sus cabellos y el frio infernal, se desapareció para nunca volver.
Por ahora.
Sintio un cosquilleo en la cara y con una mano se la tallo en lo que abria los ojos encontrándose con un gato de pelaje blanco con manchas de color negro ronroneando a su lado, sobre los apuntes de ese día. Se limpio con una mano la poca saliva que se le había escapado de la boca y se reacomodo los lentes. Philip II seguía ronroneando aunque ahora sus pequeños y gatunos ojos de color verde lo miraban con irritación evidente, James torcio una sonrisa y se estiro en la silla, para después hacer una mueca de dolor y dejar salir un quejido. Su pierna mala se había entumido y nada que hacia le quitaba la incomodidad, por fin cuando se levanto y cojeo hasta su librero se dio cuenta de la hora que era. ¡10:37!
Esperaba que Dumbledore ya hubiera hablado con sus alumnos e informado sobre los hechos.
A paso apresurado pero adoloridos camino unos metros y abrió la puerta que daba con su aula desde su recamara. Lo esperaban en silencio. Mientras caminaba su túnica de color verde botella se movía dejando ver como caminaba, al igual que la manera en que encorvaba la espalda. Pero con dignidad sonrió con frialdad y sus ojos se volvieron duros e insensibles, todas las sonrisas burlonas se fueron borrando de los rostros de sus alumnos más insufribles.
Ah, en su retorcida manera disfrutaba esto.
-Bien, varitas afuera. Quiero que guarden todo en sus mochilas y las dejen fuera del aula. Y no, Roberts- dijo mirando con impaciencia a un joven castaño que tenia intenciones de protestar,- nadie se las va a robar.
Cuando estuvieron listos se pusieron en parejas, esperando la orden de Potter. Algunos con entusiasmo, otros no tanto. Pero secretamente todos disfrutaban tener clases con ese hombre, él si sabía que era estar en peligro de muerte a pesar de sus 19 años.
-Bien, hoy veremos un encantamiento particularmente aburrido para mí, pues se que es poco probable que alguien logre hacerlo a la primera, aunque tal vez en un futuro los ayude a deshacerse de los dementores. Encantamiento patronus. Adelante, ¿Qué esperan?
Sus ojos fueron escaneando la sala, no necesitaba explicar que era necesario para lograrlo, sus TIMOS habían sido sobre ese tema, solo nunca lo habían practicado. Johnson logro que una neblina se formara de la punta de su varita, aunque no lo suficientemente fuerte como para ver la forma. Mckinnon también logro que algo saliera de su varita, nadie había realmente progresando. El tiempo paso y para cuando decidió sacarlos del salón, alguien le hablo a sus espaldas.
-Profesor, ¿Por qué no nos da un ejemplo de un patronus completo?- comento una voz tan conocida que le hizo cerrar los ojos, cuando se giro se encontró con unos ojos de color verde esmeralda llenos irradiantes de energía e inteligencia mirándolo con una sonrisa sincera.
Si, ¿Por qué no hacia un patronus, eh? Hacía años que no lograba que le salieran, eran tiempos oscuros todos sus recuerdos felices eran nublados por preocupaciones y los hombres con una marca de una serpiente gris en el antebrazo eran incapaces de producir uno.
Levanto la varita a la altura de su pecho, y cerró los ojos consiente de que todos lo miraban y en voz alta y segura dijo, "¡EXPECTO PATRONUS!"
Sangre, sangre, sangre.
Cuerpos caídos, víctimas de tortura, miradas desgarradoras, y gritos sin sentido retumbaban en sus oídos y ojos. Los ojos de sus padres llenos de preocupación, sangre corriendo por los suelos. El cuerpo de una chica de abundantes cabellos rubios en el suelo en un charco de sangre. Unos ojos verdes.
Unos ojos verdes que lo miraban desde lejos con una sonrisa, la mirada de aprobación, su mirada llena de esperanza.
Cuando volvió a abrir los ojos vio algo espectacular, su antiguo patronus, un ciervo apareció frente a sus ojos del tamaño de él, con sus astas rozándole la frente. Camino entre los estudiantes y se volvió hasta la joven pelirroja trotando. Y cuando llego a ella se disolvió.
La joven lo miraba con admiración y otra cosa que no identifico en su mirada.
Y sin que él lo supiera, un hombre viejo lo miraba con sus gafas de media luna a través de la puerta con sorpresa, pero al mismo tiempo temor. Temía lo peor para el profesor.
…
Hello! Vengo de rodillas pidiendo disculpas por mi retraso, no tengo excusas más que la de mi tío difunto algunas semanas atrás, la escuela y mi vida. Han sido unos largos meses de ausencia lo sé, siempre regreso prometiendo actualizaciones mas rápidas, pero se me complica por las faltas de inspiración, espero que el capitulo sea de a su gusto! Y tratare, de actualizar, mas no prometo nada.
Regards,
Diane Potter.
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