Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de su respectivo autor. Si así fuese, serían pareja siempre.
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Notas de autora:
I. Ya sé, me tardé mucho. Lo siento, estoy tratando de escribir más para poder actualizar lo más posible. Pido disculpas. Tuve mucho tiempo alejada por temas personales, sumándole que fui mamá, las responsabilidades, bloqueos mentales y todo eso.
II. La verdad que lo único que me motivo a seguir y tratar de cerrar este fic, son los comentarios positivos que me han hecho, realmente para mí es muy importante. Se los agradezco de mil manera, y si quieren, me pueden buscar en Facebook como Yuki Kou, el link esta en mi perfil por si acaso. Enserio, fue muy importante para mí.
III. Estoy tratando de decidir si hacer un final alternativo con escenas más subidas de tono, si les parece bien la idea, y me dan unos días —porque ya está en mi cabeza, asique seguro que después de subir este capítulo lo escriba—, lo subo para su deleite. Se los debo por la espera. Estoy algo indecisa con este final, pero necesitaba desahogarlo. Confieso que lo escribí con mucha tristeza.
IV. Espero que lo disfruten tanto como yo, sinceramente sigue escaso encontrar este shipp, y juro que me voy a esforzar a futuro para "spamear" de fics de ellos dos jaja.
V. La siguiente advertencia es para informar que el fic es de Yaoi, hay besos de hombres y que si no gustas de este género, te recomiendo que sigas de largo.
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Final
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El mundo es redondo y lo que puede parecer el final, también puede ser el comienzo.
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4
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Después de colgar el candado, corrieron y lograron llegar al tren de vuelta a Venecia. Judai se sentó del lado de la ventana como antes, Yusei se sentó al lado, obligando al castaño apoyar su cabeza en su hombro.
—Descansa Judai — le dijo mientras tiernamente, le acariciaba su cabello. El chico al principio se resistió a hacerlo, pero Yusei le insistía—. Tú debes seguir en este tiempo, yo en cuanto suba a mi moto, vuelvo a mi tiempo — casi le respondió automáticamente con tristeza en su voz sin disimular.
Judai lo miraba de costado, a él le tirito el cuerpo de escucharlo así de triste. No supo cómo responderle para que se sintieran bien los dos. Lo único que hizo fue pasar el brazo de él por su pecho y ahí se acomodó.
Yusei le prometió despertarlo en cuanto llegasen a Valencia.
Mientras viajaban, el bicolor pensaba una y mil veces como iba a hacer para no pensar en él cuando estuviera en su época. Le lastimaba la realidad, y él temía que no se vieran más, porqué… ¿Así sería, no?
A ver, no era como sí él pudiera todo el rato viajar al pasado y hacerlo como si se pudiera ir a la panadería a comprar pan. Y Yusei era consciente de que estuvo mal, se reprendía mentalmente que él estaba equivocado, que esto estaba mal.
Y por el otro lado, sabía que eso era inevitable. Y que seguro estas cosas pasan todo el tiempo, y que justo a él le vino a suceder. No había nadie más en su corazón y en su mente que Judai. Lo veía dormir, y sonreía, y le acariciaba el pelo de manera protectora.
Dejo que conservará su chaqueta para que no tuviese frío. Era loco, hacía unas cuantas horas; un día quizá, que sentía que lo quería, que quería estar con ese chico, que lo admiraba… ¿Cómo podía sucederle eso en tan corto plazo? Sí Judai era un desconocido para él, y hasta antes de entrar en confianza, le parecía un tonto. Su corazón se aceleraba cada vez que recordaba el roce de sus manos, sus abrazos, sus besos. Y por respeto, lo mejor era que no sucediese más de ahí. Yusei sentía que eso era peor.
El peli castaño se despertó sobresaltado en un momento, Yusei se asustó. De repente, Judai se dio vuelta y lo abrazo muy fuerte, respiraba de manera ahogada, como si no le llegará el aire. El satélite lo consoló para que se tranquilizase.
—Tuve una pesadilla — le repetía mientras consolidaba más su abrazo—. Lo siento — le volvía a repetir.
—Ya Judai, dime ¿Qué te paso? — le decía de manera pasiva para que él tomará confianza.
—Soñe… — Judai se separó un poco para mirarlo con temor, le tomó su mano—, soñé que moríamos jugando juego de cartas.
Después de mucho tiempo, Yusei se carcajeo. Creyó que era un suceso terrible, que había soñado cosas feas. No podía aguantar las ganas de reírse. Judai lo quería asesinar, pero se le hacía tan perfecto ese momento, que lo de matarlo quedaba en segundo, aunque él no sería capaz.
Cuando termino de hacerlo se disculpó con él.
—Lo siento Judai, pensé que había sido terrible. De verdad, no quise reírme — dijo con una sonrisa en su rostro.
Judai le planto las palmas de sus manos en sus mejillas, apoyo su frente hacia la suya, dejando al bicolor sin habla.
—Lo vas a lamentar cuando lleguemos y te llene la boca de besos — no le dio tiempo a pensar que enseguida le clavo un beso profundo donde apenas se estaban robando el aire, y luego fue deshaciéndolo de a poco.
La verdad era que a Yusei la sangre le corría por el cuerpo como si fuera la fórmula uno multiplicado por tres. Ahora era Judai quien estaba riéndose de él, mientras que el bicolor estaba muy sonrojado.
A pesar de eso, el castaño también era consciente de que ellos se separarían en unos momentos. Asique siguieron haciéndose bromas, dándose besos, se mostraron cartas. En eso, Judai le muestra una carta que para él era muy importante.
—Yusei, te quiero dar algo… — comenzó—, en realidad, es algo muy preciado para mí, y tiene mucho de mi esencia. No sé si en tu época podrás utilizarla, pero me gustaría que la conserves.
Acto seguido, le entrego la carta de Kutiboh Alado. No se iba a arrepentir de darle esa carta, de hecho Judai se estaba por retirar de manera temporal, incluso podía volver a conseguirla si él quisiera.
Yusei quiso refutar el hecho de que esa carta le necesitaba, pero Judai le hizo entender que él la necesitaría más que él mismo.
—Y sí es posible… yo — pero fue interrumpido por el altavoz del tren detenido hablando en italiano.
—Señores pasajeros, hemos llegado a la estación terminal Venecia, por favor, recuerde revisar sus objetos personales…
Asique los chicos tuvieron que cortar esa conversación para ponerse de pie y continuar el trayecto que hicieron anteriormente. Caminaron de la mano. Para su suerte, ya no había tantas personas, y los locales cercanos al centro estaban cerrando.
La caminata fue en silencio, era raro. Se sentía incómodo, y a la vez, caminaban lento como para no llegar más. Pero inevitablemente, habían llegado, aunque se hubieran tomado los mil y un atajos, cortando camino, dar vueltas manzanas de más.
No podrían escapar de su destino, aunque ellos quisiesen burlarlo.
Yusei, tratando de ocultar su mirada en una sombra oscura, llamo a su D-Wheel. Una angustia se le acumulo en su pecho. Trago como pudo para contenerse. Judai estaba unos pasos más alejado tratando de evitar mirar toda esa porquería.
La moto había bajado enseguida de los techos, se posó frente a Yusei. Éste se dio media vuelta hacia Judai.
—Judai, ven aquí — le dijo muy serio. El castaño con inevitable crisis de angustia se acercó hacia él. A Yusei lo único que le salió hacer, fue abrazarlo muy, pero muy fuerte. Así fueron los eternos cinco minutos de agonía para ambos. Hasta que decidió hablarle a Judai —. Tenías que decirme algo más en el tren…
Judai abrió grande sus ojos, y lo recordó. Se alejó un poco de él sin dejar de abrazarlo.
— ¡Cierto! Antes de irte, quería pedirte que… —se puso nervioso, y se resacaba la cabeza—, que si es posible, si en el futuro no me conoces, que me busques.
¿Por qué le pidió ese gran favor? Pero sin cuestionarlo, le dijo que sí.
—Prométemelo, por favor — le suplicó con la mirada llena de lágrimas.
—Te lo prometo— le juro solemnemente. Terminaron el abrazo, y se besaron, robándose nuevamente el aire, apretando sus labios, sus cuerpos, dejando que sus lenguas dancen, dejando todo en ese momento.
Judai podía jurar que no había manera de soltarse de Yusei y que incluso llego a pensar de pedirle que lo llevara, pero sabía que eso podía generar alguna consecuencia en el mundo. Se resignó, se odio por todo, y se amó por querer a alguien en su corta vida. Judai estaba seguro que sí el futuro era sabio, y si él existiese en ese futuro —aun cuando tenía claro que él debía ser mucho más mayor que Yusei—, estaba completamente convencido que ellos allí se seguían queriendo y viviendo un futuro mejor.
—Te quiero Judai— largo Yusei cuando apenas dejaron de besarse. Le paso la mano por el pelo, y la bajo tiernamente hacia su barbilla para hacerlo mirar—. Voy a cumplir tu promesa— dijo finalmente y se alejó un poco de él, y se puso el casco.
Judai recordó algo más y se sacó la chaqueta de Yusei.
—Toma Yu, es tuyo esto — le dijo dándosela, pero Yusei negó con la cabeza.
—No, es tuyo. Tú me diste la carta, quédate con mi chaqueta. En mi casa tengo otra — le sonrió con nostalgia porque se tenía que ir y era ahora o nunca. Tenía que volver enseguida.
Judai acepto, y se quedó mirando como el bicolor se sentaba en la D-Wheel. Yusei se quedó meditando, y luego arranco. Convocó a su dragón carmesí. Al castaño se le escaparon un par de lágrimas.
—Estoy seguro que nos veremos — dijo Judai levantando la mano para saludarlo. Yusei se quería bajar y llevarse a ese sujeto que estaba ahí.
—Estoy seguro que sí — Yusei le sonrió, le devolvió el gesto, y luego… desapareció.
Judai no se esperaba que fuera tan repentino. Finalmente largo toda esa angustia contenida, se arrodillo y lloró.
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Cuando Yusei volvió a su época, al pasar los días, y contándole a sus amigos—omitiendo todos esos detalles de Judai—, ya que sentía que eso era solo para él, además que él siempre era muy reservado, se puso a buscar datos de Judai Yuki.
No tenía muchas esperanzas, ya que antes de que se produjera el caos de su "futuro" post-apocalíptico, muchas cosas —incluso vidas—, se perdieron, pero para su fortuna, había mucho de él. No existía información de si él había muerto, asique confiaba un poco de encontrarlo con vida. Dio con su dirección, y finalmente, decidió salir a buscarlo.
Se encontraba bastante alejado de la ciudad. Asique acelero lo más que pudo, ya que su ansiedad le ganaba.
Cuando llego a lo que creía, que era la casa de aquel Judai, se mentalizo miles de posibilidades de que ese sujeto, pudiese no reconocerlo hasta que podía haber muerto y que eso podía ser una realidad.
De repente, se sentía preocupado. Quizá, debió esperar. Dudo, y mucho. Se había perdido en sus pensamientos, hasta que finalmente, se arrepintió y se quedó en la moto frente a la casita. Quería ver si había movimiento.
— ¿Yusei?— dijo una voz que reconoció por detrás de él, algo más aguda obvio.
Si se daba vuelta, estaba seguro que se le iba abalanzar. Pero no aguanto, y se volteó a verlo.
Claramente era un Judai un poco más alto, más grande, más fornido, pero conservaba esa escencia. Se le notaba unos rasgos físicos un poco más maduros, su vestimenta era diferente, pero su cabello era lo que mejor conservaba. Tenía unos 25 años más que el que él recordaba. Se sonrojo mucho cuando sus miradas se cruzaron.
Judai le sonrió y luego su cara cambio.
—¡Baka! Te tardaste — le recrimino Judai un poco enojado y frunciendo el ceño.
Yusei se bajó y lo abrazo. No le importaba más nada en ese momento.
—Te extrañe también— le respondió mientras lo abrazaba. Sellaron ese encuentro con un hermoso beso apasionado en donde el aire dejo de llegarles porque no podían más con su ser.
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Espero que les guste, la verdad me quede pensando en muchas cosas, pero voy a ver que opinan. Voy a dejar en claro que a futuro pienso continuar con secuelas de Judai y Yusei porque los amo y son mi frustración personal, solo necesito cerrar otros fics pendientes porque si no se me hace un marete de cosas en mi cabeza, más que me encuentro estresada, asique es un momento ideal para mí. ¡Muchas gracias por tu tiempo! Y las críticas constructivas, siempre serán bien recibidas por su servidora.
Yuki Kou
