La decisión de Potter (Tregua temporal)

Draco se dirigió hacia las mazmorras, necesitaba estar solo, iba tan lleno de ira que no se percató de Zabinni que retrocedió en cuanto lo vio atravesar los pasillos. El rubio dijo su contraseña e ingreso a la sala común, se sentó en un sillón mientras miraba al suelo pensativo. Luego de lo ocurrido la noche anterior en los pasillos con Potter y la sangre sucia se negaba a aceptar que ellos fueran las dos personas que fueron a su rescate con Hagrid en el bosque, quiso creer que el robusto hombre les había contado a los Griffindors sobre el incidente, no quería deberle nada a Potter y menos a esa sangre sucia, la sola idea le dejaba ver muecas de desagrado en su rostro, muecas que una chica de cabello negro noto.

La joven sabía que Draco estaba muy enojado, pero no quería desaprovechar la oportunidad de estar a solas con él, quería hacerle recordar viejos tiempos, llevarlo a un aula vacía y ayudarlo a dejar a un lado su frustración para centrarse en ella.

Draco seguía adsorbido en sus pensamientos, mientras seguía con su vista fija en el suelo, de pronto sintió unas manos posarse sobre sus hombros, para así deslizarse lentamente hacia su pecho. Enseguida se percató de quien se trataba, dejo escapar un gran suspiro mientras blanqueaba sus ojos.

― ¿Qué quieres?―pregunto el secamente al sentir los labios de la chica en su mejilla.

―Creí que podíamos aprovechar el tiempo como antes.―la chica se quedó en silencio durante un momento, para continuar aplicando un tono seductor junto a la oreja del rubio ―En estos momentos hay muchas aulas vacías, aunque tu cuarto también es buena idea estoy segura de que no hay nadie y es mucho más cómodo.

Draco se empezó a relajar gracias a las caricias de Pansy, la oferta era muy tentadora. Desde que llego a Hogwarts no había podido reencontrarse con la chica de la misma manera que en los años anteriores, pensó que si accedía y se dejaba llevar por ella, podría dejar a un lado sus frustraciones mientras disfrutaba.

Pansy siguió recorriendo las mandíbulas del chico con sus labios hasta llegar a los de él, sin más el rubio le correspondió el beso y la tomo por la cintura haciéndola sentar en sus piernas, quería olvidarse por un momento de las criaturas, de McGonagall, del peligro que corrían sus padres de todo lo sucedido...de Potter. Al recordar este apellido Draco separo sus labios de los de Pansy, la aparto de él casi empujándola para levantarse enojado.

― ¡Ese imbécil de Potter y esa asquerosa sangre sucia!―

Fue lo único que la chica escucho decir a Malfoy mientras este se dirigía a zancadas hacia su habitación dando un gran portazo al ingresar en ella. La morena decidió no insistir, retrocedió lentamente hacia la salida, hasta que se giró y se marchó de la torre con una mezcla de susto y enojo.

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―No puedo creer que nos haya pedido que ayudáramos a ese presumido― decía Hermione mientras se dirigía a su primera clase con Harry ―es un imbécil, ni siquiera se mostró agradecido porque no lo abandonamos― suspirando concluyo―definitivamente no hay nada que pensar el no merece la ayuda de nadie.

Potter por su parte, caminaba en silencio mientras pensaba en el caso Malfoy.

―Harry, ¡me estas escuchando?― Pregunto mientras tomaba del brazo a su amigo haciendo que se fijara en ella.

―Hermione, que puede tener Malfoy en su poder, que puede ser tan importante que ni siquiera su padre se ha atrevido a revelarlo.

―No, no se me ocurre que pueda ser―respondió ella comprendiendo la incertidumbre de Harry mientras soltaba su brazo.

―Quien este enviando esas criaturas sabe de magia, magia muy poderosa y peligrosa― Fue lo único que dijo Harry antes de dirigirse al aula dejando a la castaña pensativa.

Trascurrió la mañana y los dos Griffindors no podían evitar estar pensativos en las clases, Draco no había asistido a la primera y esto les hizo pensar muchas hipótesis.

Llegada la hora del almuerzo Harry y Hermione pudieron divisar a Ginny sentada junto a Ron. El moreno miro a su amiga pues sabía que esta no se sentaría junto al pelirrojo y el no había podido aclarar las cosas con su novia así que invito a la castaña a sentarse separados de los Weasley. La chica quiso negarse para no causarle más problemas a Harry pero este término convenciéndola.

―No creo que sea buena idea que evites a Ginny, lo mejor es que conversen y solucionen sus problemas.

― ¿Enserio?- pregunto Harry mientras miraba a su amiga risueño.

―Lo mío con Ronald es distinto―se defendió ella.

Harry negó con su cabeza y luego dirigió su mirada a la mesa Slytherin.

― ¿En dónde crees que esta?―

―Lo habrán vuelto a...― Hermione no pudo completar sus palabras al sentir algo de preocupación por la suerte del rubio. Los dos chicos se quedaron en silencio mirándose asustados por lo que pudiese haber ocurrido.

―Harry, necesito hablar contigo―les sorprendió Ginny llegando junto a su novio con una expresión muy seria.

Hermione se disponía a marcharse, pero se quedó sorprendida al ver que Harry se le adelanto y se marchó sin decir ni una sola palabra. Granger noto como la pelirroja retuvo sus lágrimas con un gran nudo en la garganta mientras su novio se retiraba.

―Ginny― llamo Hermione con una voz cortada, pero la menor de los Weasley se dio media vuelta y se marchó sin mirar a la castaña que derramo un par de lágrimas las cuales limpio de inmediato, sabía que su amiga estaba pensando las peores cosas de ella y eso le partía el alma.

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Harry sabía que sus problemas con Ginny aumentarían después de esto último, pero no podía dejar pasar la oportunidad de hablar con Malfoy ya que lo había visto pasar fuera del comedor, así que sin pensarlo dos veces decidió seguirlo. Necesitaba respuestas y solo el podía dárselas.

Harry siguió a Draco hasta llegar al baño de Myrtle la llorona, en donde ingreso precavidamente para sorprender al rubio, pero fue este quien lo sorprendió.

―Que quieres, Potter―pregunto el rubio recostado en una pared, cruzado de brazos.

―Respuestas, Malfoy― decía el moreno sin moverse de su sitio.

―Pues, ya somos dos―

―Eso es algo que no creo―

―Lo que creas o no me tiene sin cuidado―

―Que es lo que tu padre te ha dado aguardar, Malfoy―

―Porque crees que te lo diré―

―Por qué si no lo haces te quedaras solo en esto―

El rubio se despegó de la pared y quito su vista del suelo para posarla en Harry.

―No necesito tu ayuda, Potter― escupió con todo el veneno que pudo.

― ¿Enserio?― se burló Harry ―me pareció todo lo contrario cuando te atacaron y teniendo en cuenta la ayuda de Zabinni...

Draco despego sus labios pero antes de pronunciar palabra, Harry lo interrumpió.

―Admítelo Malfoy, estas solo e irónicamente el único que en este momento te puede brindar ayuda, soy yo. ―se escuchó casi que victorioso ― Aunque no sé si quiera hacerlo.

Draco se quedó en silencio con una mirada llena de odio hacia el Harry, su orgullo no podía caer más bajo, ¿Esperar a que san Potter se apiade de él y le brinde su ayuda? era lo que más detestaba.

―Está bien, si no quieres contestar solo me queda darte la espalda y marcharme― Harry se dio media vuelta dispuesto a marcharse, pero al escuchar la voz del rubio se detuvo.

―No sé qué es lo que buscan esas criaturas, mi madre dice que es algo que mi padre me entrego antes de ir a Azkaban y aunque no lo creas estoy seguro que no me ha entregado nada.

―Cuál es el nombre al que se refería McGonagall― pregunto Harry sin darse la vuelta.

―Blad Valquiria. Solo sé que es una leyenda de Rumania, los Muggles creen que es un chupa sangre, más de eso no he podido encontrar.

―Bien Malfoy, ya escuchaste a McGonagall. No estás en posición de rechazar cualquier ayuda, pero yo sí puedo rechazar el ofrecértela.

Harry se marchó sin esperar respuesta del rubio y cuando ya se había retirado a unos cuantos pasos del baño pudo escuchar como Draco golpeaba las puertas y los lavabos haciéndole saber lo enojado que se encontraba y eso hizo sentir algo de alegría en Harry la cual reflejo en una pequeña sonrisa mientras se marchaba.

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Habían finalizado las clases del día y se acercaba la hora de la cena, Ginny se encontraba en la sala común conversando con su hermano sobre su próximo partido de Quiddicht. Hermione los vio y decidió dirigirse a ellos para poder aclarar las cosas con su amiga y en cuanto alcanzo a los dos hermanos se sintió algo incomoda al notar como Ron se apresuró a levantarse de su asiento.

―Creo que ya es hora de ir a cenar―le hablo a su hermana― es mejor que me valla antes de que el ambiente se ponga pesado.

Seguramente lo único que quería era que Hermione le escuchara, pues se retiró sin ningún pudor. Ginny se disponía a seguir a su hermano pero se detuvo cuando la castaña la sujeto del brazo.

―Necesito hablar contigo―decía la chica en tono de voz apagado.

Ginny no pronuncio palabra, simplemente volvió a tomar asiento mientras Hermione la soltaba.

―Ginny, lamento que estemos en esta situación. En verdad me duele mucho saber que debes estar pensando las peores cosas de mí, y realmente lo entiendo, la situación se ha dado para eso pero...- hizo una pausa mientras pasaba saliva para no quebrar su voz.

―No es tu culpa―por fin hablo Weasley al ver tan mal su amiga ―Es solo que Harry se está comportando de manera extraña, tu misma as visto que parece evitarme.

―Pronto lo hará confía en mi― dijo la castaña un poco más animada al ver que la situación con su amiga mejoraba.

―Hermione dime que está pasando, ¿Quieres que confié en ti? pues entonces vuelve a ser completamente honesta conmigo.

―No, no puedo decirte lo que está ocurriendo, pero créeme Harry pronto lo hará.

―Hermione, necesito hablar contigo―las interrumpió sorpresivamente el personaje de su conversación.

― ¿Debe ser ahora?―

―Sí. Afirmo Harry mientras la miraba a los ojos dándole a entender de qué se trataba.

Hermione miro a su amiga y soltando un gran suspiro, procedió a levantarse para marcharse con Harry mientras este se miraba fijamente con Ginny pasando saliva, mientras sus labios temblaban como si quisiera hablarle a la pelirroja, pero finalmente agacho su cabeza y se marchó tras su amiga para no decir alguna imprudencia.

― ¿Se puede saber qué es lo que te pasa? ¿Porque te marchaste así del comedor? y ¿en dónde estuviste toda la tarde?―le ataco Hermione algo molesta por la conducta de su amigo ―debes hablar con Ginny, ella está sufriendo…

― ¿Has escuchado de Blad Valquiria?― la interrumpió Harry.

―No mucho―contesto ella sin entender a qué iba la pregunta.

―Hermione, decidí ayudar a Malfoy.

― ¡Que!―alzo la voz ella.

―Escucha, hay algo oculto tras todo esto y necesito averiguar que es.

―Harry tu lucha era contra...Voldemort, esto es cosa de los Malfoy, tú no tienes por qué ayudar a su heredero.

El chico suspiro y comprendió que por más razones que le diera a su amiga esta no iba a aceptarlo.

―Mañana le hare saber mi decisión a McGonagall. Hermione tú no tienes que presentarte yo le explicare todo y sé que ella comprenderá mi decisión al igual que la tuya.

La chica negó con su cabeza y lanzándole una mirada enojada a su amigo, se retiró sin decir más.

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Al medio día siguiente, Draco se dirigió a la oficina de la directora luego de que esta lo mandara llamar. Por su mente solamente pasaba la imagen de su madre, deseaba que ella lo estuviese esperando allí. Cuando por fin llego a la puerta de la oficina, paso saliva y antes de golpear está se abrió, el rubio ingreso y se llevó una gran sorpresa al ver allí a Potter esperándolo con McGonagall.

―Joven Malfoy, tome asiento por favor― Esta vez el rubio hizo caso a la anciana y se sentó en espera de lo que tuvieran que decir.

―El joven Potter ha decidido brindarle su ayuda.

Draco quedo totalmente sorprendido, miraba a la directora y luego a Harry con una mueca extrañada en su rostro. Creía que luego de su conversación en el baño, Potter no le brindaría su ayuda.

― Te ayudare Malfoy, pero bajo mis reglas―

Claro tenía que a ver un pero, Draco dejo su cara de sorpresa de lado para dar paso a una gran risa burlona.

― ¿Tus reglas? Potter―pregunto entre risas.

―Así es―

―Y ¿Cuáles serían esas reglas?―

―Tendrás que obedecer en todo lo que te digamos, nos harás saber toda información que conozcas y que tu madre te dé, ayudaras a investigar no nos dejaras todo el trabajo a nosotros. Por último, dejaras de insultarnos y también a nuestros amigos, tampoco se lo permitirás a los demás Slytherin.

Malfoy miro hacia la puerta al termino de las palabras de Granger, ¿en serio creía que aceptaría todo eso?

―Hermione―llamo Harry sorprendido al igual que McGonagall

―No permitiré que corras riesgos al lado de un tonto presumido―

― ¿Y tú si me puedes insultar?- resoplo Draco interrumpiéndola.

―Sí. Respondió Hermione toscamente.

―Claro―resoplo Draco indignado, mientras cruzaba sus brazos.

―Ayudare a... Malfoy, solo para protegerte de lo que te pueda suceder estando a su lado―se dirigía a Harry mientras cerraba la puerta que Draco dejo abierta.

El rubio Por su parte, no pudo evitar reírse, ganándose una mala mirada por parte de los Griffindors.

― ¿Enserio Granger? ¿Crees que accederé a todo eso solo por tu ayuda o la de Potter?

―Pues me temo que no tiene más opciones, Draco. Amenos que no quiera ayudar a sus padres.

La sonrisa de Draco se borró pero enseguida apareció en el rostro de Harry y muy notablemente en el de Hermione.

―Está bien, pero solo será una tregua temporal― respondió Draco, muy a su pesar luego de pensarlo.

―Algo mas―le atajo Hermione antes de que Draco se marchara ―nos reuniremos hoy en la biblioteca en cuanto acaben las clases.

―Malfoy nadie más debe saber de esto, en especial los Weasley―se apresuró a advertir Harry, para finalmente dejar marchar al rubio bastante enojado.