El tío Yamato nos invita a sentarnos en el sofá para "hablar más tranquilamente", mientras, él va preparando unas palomitas.
Entretanto, mi padre se dedica a inspeccionar cada facción de mi rostro, cómo en un juego de "busca las diferencias" o algo semejante. Yo, por mi parte, evito el contacto visual, no puedo, simplemente no puedo…
–¿Y para que has venido aquí?– suelta de repente y yo trago saliva. Aún por encima el microondas suena en ese justo instante; las palomitas ya están listas así que mi tío las sirve en un bol y se sienta en el sillón de al lado. –¿Y bien?– pregunta nuevamente tras encontrarse con mi silencio, mostrándome esta vez una sonrisa, pero esta no es igual a la última… esta realmente me aporta confianza… me recuerda a cuando era niño e iba a su despacho (ya que se pasaba gran parte del tiempo allí, escribiendo) a llorar después de alguna pesadilla, él siempre me mostraba esa reconfortante sonrisa, me sentaba en su regazo y se inventaba algún cuento para que volviese a recuperar el sueño… era agradable, pero eso son cosas de niños, es normal que la relación se haya distanciado, ¿no? Sin embargo Tsubasa siempre conservó esa relación… bueno, él se entendía mejor con mamá, pero a fin de cuentas es lo mismo… Supongo que a mí el egocentrismo no me permitía ver más allá de mis narices, era el chico popular, lo tenía todo. En cambio Tsubasa solo tenía un muy pequeño grupo de amigos que además eran bastante pardillos… siempre tuve la certeza de que yo era el afortunado, ahora mi percepción ha cambiado… yo no tenía verdaderos amigos, solo era gente tratando de sacar algo a cambio…
Realmente para ser mellizos Tsubasa y yo no podíamos ser más opuestos. Siempre fue así, él era más cómo mamá, tanto en aspecto cómo en personalidad; yo supuestamente soy más cómo papá, pero el chico que tengo delante no se asemeja a mí en nada más allá que la apariencia física.
–No tienes por qué decírnoslo si no quieres– aporta Yamato
–No es eso… es que yo… yo no lo recuerdo…
–¿Eh?
–Me di un golpe, supongo que al llegar aquí, tal vez esa ha sido la razón. No sé porque ni cómo estoy en este tiempo… lo siento. – digo y aparto un poco el pelo para que se pueda ver bien la herida. Papá no tarda en levantarse para examinarla de cerca.
–Tal vez deberíamos llevarte al hospital….
–Para eso tendría que existir y aún no lo hago. ¿Qué haré cuando me pidan la documentación?
–Maldita sea…
–Pap… es decir, Takeru, tranquilo, estoy bien.
–Podríamos llamar a Joe, está estudiando medicina– dice esquivando mis palabras.
–Hermano, Joe aún va en el primer año de carrera, todavía carece de los conocimientos necesarios para ejercer de médico. Si el chaval dice que está bien déjalo.
–No puede estar bien si tiene amnesia– dice y Yamato permanece unos segundos en silencio.
–De acuerdo– resopla– prueba a llámale, aunque dudo que pueda hacer nada
–No perdemos nada por intentarlo
–¿Es que no tengo voz ni voto aquí?– interrumpo
–Soy tu tío y él tu padre, harás lo que se te mande– ríe Yamato y papá asiente no muy convencido.
…
Tras tres intentos finalmente se da por vencido, Joe no responde a sus llamadas. He de decir que eso me hace sentir enormemente aliviado, no quiero meter a más gente en este embrollo.
–Voy a dejarle un SMS
–¿Y qué vas a ponerle? ¿"Hola Joe, soy Takeru, mi hijo del futuro se ha golpeado la cabeza, ¿Qué hago?"?
–Yamato… le pondré que si conoce alguna forma de curar la amnesia y de paso también llamaré a Hikari para ver si puede venir
–¿Hikari?– pregunta a la par que yo trago saliva nuevamente.
–Claro, no hace mucho que realizó un cursillo de primeros auxilios y no sé qué más, mejor que tratarlo nosotros ya es.
–La herida no sangra, no necesito que llamas a nadie– protesto con cierta molestia, lo último que necesito es que venga justamente ella…
–Es mejor comprobarlo para así quedarse tranquilos
–Yo ya estoy tranquilo
–Pues yo no, ¿quieres callar y dejarte ayudar?
–Pero… es que… vale…– resoplo
…
Hikari no tarda demasiado en llegar, y para sorpresa de todos, el Taichi viene con ella. Verle inevitablemente me hace rememorar aquella frase que tanto había tratado de olvidar: "Juraste que la protegerías Takeru, juraste que a tu lado siempre estaría a salvo. ¿Con que cara vienes ahora junto a mí a decirme que la han matado delante de tus narices?", se supone que yo no debía haber escuchado eso, dudo que fuese a decírselo delante de mí… o tal vez sí, después de todo tampoco imaginaba que podría llegar a decirle algo semejante a mi padre… pero la muerte nunca es fácil de asimilar, a veces nos hace decir cosas que no deberíamos…
Ahora, otra vez me toca aguantar la sorpresa de mi existencia, esta vez por parte de Hikari y Taichi, cómo es de entender. Por suerte, está vez ya estoy algo más tranquilo y consigo no soltar más datos relevantes acerca de mi persona, y lo más importante: consigo callar que Hikari Yagami es mi madre.
