Disclaimer: Solo los personajes pertenecen a N. Takeushi. Esta historia es totalmente mía. Dile NO al plagio.

La historia es Rated M, por lo que contiene Lemmon. Así que ya están advertidas. ¡Disfruten! ATT: angelesoscuros13.

Capítulo beteado por Manue0120, Betas FFAD; www facebook com / groups / betasffaddiction.

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Fecha 30—Agos—2016 14:40 UTC

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El deseo de tu calor.

Capitulo dedicado a Jennifer Bracho espero que te guste y como lo prometí aquí esta :D

Capítulo 3.

Despierto y noto que todavía es temprano. Darien debe de estar corriendo, pues su lado de la cama se siente frío. Decido levantarme, me instalo mis pantuflas para entrar al baño y asearme un poco antes de bajar a tomar el desayuno. Después de recogerme el cabello en una coleta, me coloco la misma ropa de siempre; si fuera por mí usaría siempre una camisa de Darien, pero a él no parece gustarle esa idea, cada vez que me ve se tensa de una manera muy graciosa y trata de alejarse de mí.

El sabroso olor a pan tostado y tocino llega hasta mi habitación, borrando todo pensamiento y dando paso al hambre feroz que llevo. Desciendo las escaleras rápidamente y me encuentro a Darien, de espaldas, sirviendo el desayuno; me le acerco sigilosamente por detrás, llevo una de mis manos hasta su bien formado culo y le doy un suave apretón. Escucho un ligero gruñido y sonrío con picardía.

—Buenos días, Darien —le saludo—. Tengo mucha hambre…

—Serena… —Su voz tiembla mientras trata de darse la vuelta—, no es un buen momento para que te tome, por más que lo desee. Primero comerás tu desayuno y luego iremos de compras.

—¿De compras? —inquirí confundida—. ¿Por qué?

—No puedo dejar que andes por el pueblo llevando la misma ropa todo el año, Muchacha —aseveró.

—A mí me bastaría con solo llevar una camisa tuya.

—¡Serena! Por Dios, Muchacha, juro que algún día tus palabras me harán perder la poca cordura que tengo. —Cerró sus ojos mientras fruncía el ceño—. Cómete el desayuno, necesitas energía para estar todo el día en la calle.

—Bueno.

Hice un mohín.

—No pongas esa cara, niña berrinchuda.

—¡Yo no hago berrinches! —protesté enseguida.

Darien se carcajeó, una risa sincera y fresca que puso a mi corazón latir muy fuerte. Decidí concentrarme en mi plato, no quería que me viera sonrojar.

Al terminar me quedé embobada mirándolo fregar, esos musculosos brazos y esos vaqueros ajustados daban mucho a la imaginación; solo pensar todo lo que guardan hacía que mis nuevas bragas se inundaran.

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DPOV

Intento no pensar en Serena gimiendo por cada bocado que prueba, haciendo que mi parte baja empiece a despertar. Sé que lo hace sin intención, y esa inocencia es lo que me tienta a corromperla y perderme en ella. La escucho apartar su plato a un lado; me mantengo en mi posición, terminando de fregar los platos, para distraerme de pensar en lo ocurrido esta mañana. ¡Serena planea matarme! Esta chica dice las cosas sin pensar que podría atacarla en medio de la calle. Solo de recordar lo que pasó en la boutique me provoca follármela en la mesa.

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¿Por qué tengo que usar bragas? —preguntó Serena confusa—. Prefiero andar ligera bajo los pantalones, así sería más fácil que tú...

¡Serena! —La miré atónito, rogando que nadie la hubiera escuchado—. Me vas a matar, Muchacha, si sigues diciendo ese tipo de cosas.

Pero, yo no quiero usar bragas...

Usarás y punto. —La miré de manera severa. Ella solo asintió bufando.

¿En qué puedo ayudarle, señor? —preguntó la dependienta.

Busco ropa interior fina y elegante para esta señorita —expliqué.

¿Seda, algodón o encaje?

¿Tiene algo de encaje y seda? —Miré a Serena de reojo, ella se encontraba examinando un juego color rojo de lo más excitante, mi mente voló con ella usando dicho atuendo en mí cama mientras se la arrancaba de su bello cuerpo.

Tosí un poco tratando de desviar mis pensamientos a otro lado.

Quiero llevarme ese que ella tiene en sus manos.

Darien, este me gusta mucho, pero sigo insistiendo que es mejor al natural...

Serena, si dejas de decirme eso prometo comprarte un helado, ¿de acuerdo? —La miré suplicante.

Está bien. —Sonrió mientras me tomaba del brazo efusivamente.

¡Diablos! Esta chica sería mi perdición. Mi polla estaba tan dura que podría fácilmente hacer un hoyo en la pared. Tendré que recordar que ella puede convertir un simple día de compras en una tortura sexual sin siquiera proponérselo.

¡Qué Dios me ayude!

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Estaba terminando de fregar los platos cuando siento un apretón sobre mi polla, gruño audiblemente. Serena está en cuclillas tocándome bajo la tela del vaquero. Baja el zíper y mi verga salta directo a su mano. Ella lo acaricia y toca tanto como puede.

—Serena...

—Nunca había hecho esto, solo he leído un poco... —Me interrumpió—. Así que dime si lo hago mal.

—No debemos...

Mierda.

Su lengua giró entorno a mi polla, acabando con lo poco racional de mi mente. Todo pareció dejar de existir. Su mano izquierda agarró una de mis bolas, apretándola suavemente mientras que con la derecha trabajaba en mi polla. Me estaba volviendo loco. La tomé del cabello haciendo que tomara toda mi verga en su cálida boca, mordió un poco sin hacerme daño y un gruñido junto a un jadeo salió de lo más profundo de mi garganta, lo que hizo que sus movimientos se hicieran más rápidos que antes.

—Dios, nena, me vas a matar. No espero un minuto más hasta poder enterrarme en ti.

El olor de su excitación me estaba volviendo loco. Serena estaba muy mojada, lo podía sentir. La tomé de la cabeza con firmeza cuando sentí mi orgasmo formarse y me vacié en su boca, sosteniéndola hasta que se tragara toda mi semilla.

Era lo más excitante que había visto, ella sentada en el suelo de la cocina con sus bragas mojadas y mi erección, a pesar de haber acabado, igual de dura que antes.

—Darien —susurró—, quiero que me folles duro...

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En algún lugar del condado de Vermont.

—Señor, ¿está seguro que no preferiría quedarse en el hotel que en esta casa? —sugirió el chofer mirando todo el ambiente que rodeaba la casa.

—Estaré bien, cuando termine mis asuntos aquí te llamaré —contesté secamente—. Ahora déjame solo.

Ciertamente la casa necesitaba algunas reparaciones, pero era lo de menos en estos momentos, tenía órdenes qué seguir. El pueblo era pequeño, nada comparado con la gran ciudad; solo tenía unos minutos de haber llegado y no había visto una sola mujer hermosa que se resistiese a mis encantos.

—Me divertiré en este pueblo. —Sonreí—. Luego investigaré, o mejor, haré ambas al mismo tiempo.

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SPOV

No podía creer lo que encerrada en ese lugar me estaba perdiendo. El pueblo era hermoso, las personas hablaban entre sí y, lo más curioso era que, estando a una distancia prudente, podía escuchar sus conversaciones. No le había comentado nada a Darien para no preocuparlo, también había notado que mis senos habían crecido y pesaban más de lo normal, sin obviar que mi olfato estaba más agudo de lo habitual, incluso algunos olores me molestaban.

Darien se hallaba dormido a mi lado, su brazo alrededor de mi cintura de forma protectora. Poco a poco mis ojos se empezaron a cerrar...

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Serena, cariño, recuerda siempre agradecer por los alimentos —dijo una voz muy familiar—. Ser agradecida te llevará lejos. Tú eres una niña muy buena, y eso me hace feliz.

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Abrí mis ojos abruptamente. ¿Quién era esa mujer? Siento que la conocía de algún lugar. Mis recuerdos van y viene a su antojo, casi siempre son cosas sin sentido; sin embargo, hay otras que me dejan desconcertada, la mayoría de cuando era pequeña.

—¿Ocurre algo, Muchacha? —Miré a Darien con preocupación—. Ni se te ocurra mentirme. ¿Qué te atormenta?

Estaba debatiéndome internamente si decirle la verdad o mentirle, respiré profundamente y opté por la primera opción, él se estaba portando de lo más bueno conmigo y lo amaba con todo mi corazón. Se supone que a quien amas no puedes mentirle, ¿verdad?

—Lo que sucede es que —Me moví para que nuestras miradas se encontraran—, acabo de tener un breve recuerdo de pequeña, jamás había sucedido, siempre eran pesadillas sin sentido desde que tengo memoria. ¿Qué debo hacer?

No me di cuenta que lloraba hasta que Darien limpió mis lágrimas con el dorso de su mano.

¿Por qué no pude vivir una vida normal? ¿Qué es lo que tengo que recordar? Mi mente va y viene, llega hasta un punto que cuando recuerdo algo quizás en unos días lo olvide. ¿Por qué me pasó esto? ¿Tendré algún problema en la cabeza?

—Solo déjalo ir, deja que el tiempo haga lo suyo y permítele recordar lo que estés olvidando. —Acarició mi cabello para luego besar mi frente—. Es mejor que no le exijas tanto a tu cerebro, deja que las cosas caigan por su propio peso.

—Gracias, Darien.

Solo eso podía decirle, era más que mi agradecimiento, él tenía mi corazón en sus manos.

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POV Roberts.

¿Por qué sigo enviando incompetentes? Si uno quiere un trabajo bien hecho, tiene que hacerlo uno mismo. Este era el sexto hombre que torturaba por haber fallado en su misión de recuperar a mi conejita asustadiza, necesitaba volver a verla, ver esos ojos desafiantes pero llenos de temor. Soy un científico amante de la genética entre cruces, y mi hermosa conejita es la mejor de todas, ella volverá a mis manos pronto, lo podía sentir.

—Señor, hemos localizado a M-16 en el pueblo más cercano, esperamos sus órdenes. —Entró un guardia mientras limpiaba mi cuchillo.

Me retiré mi bata sucia de sangre y la arrojé a la basura, tomé otra, volteándome para mirarlo con una sonrisa.

—Sabes, dejemos que permanezca unos días más en su mundo de fantasía, será muy divertido ver cómo luego se derrumba. Manténgala vigilada y mézclense entre los pueblerinos, no queremos que ella lo note —ordené. No pude contener una carcajada al imaginarme la cara de mi conejita cuando todo vuelva a la normalidad—. Llama a alguien para que recoja todo esto.

—Entendido, señor. Me retiro. —Se marchó dejándome solo.

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SPOV

Las llamas arrasaban con todo a su paso. Los gritos desesperados de auxilio de las víctimas, tratando de escapar de las abrazadoras llamas, se grabaron en mi mente. Las puertas se hallaban selladas por pedazos de la estructura del edificio, haciendo difícil salir o entrar sin arriesgarse a morir en el intento. El viento soplaba con gran fuerza.

Pedí fervientemente despertar de esta horrible pesadilla. ¿Por qué pasaba todo esto? ¿Cómo empezaría el incendio?

Notaba que muchos llevaban batas blancas… ¿eran doctores?

Qué bello paisaje, conejita.

El miedo atravesó mi cuerpo al reconocer esa voz. Giré lentamente mi cabeza hasta encontrarme con la expresión sonriente del doctor Roberts. Él se fue acercando hasta donde me encontraba, mi mente gritaba que huyera de ese lugar, pero no podía, mi cuerpo no respondía. El doctor Roberts estiró su mano para acariciar mi cabello y soltar una macabra carcajada que me heló la sangre.

Mi querida conejita, estás empezando a madurar. Ese cuerpo de chiquilla de doce años está cambiando y, con él, todo tu potencial. —Acercó su rostro hasta el mío y me observó fijamente a los ojos.

No entiendo.

¿Qué no entiendes? —Sonrió de lado—. Ay, mi pequeña conejita, si todo este bello espectáculo lo has hecho tú, ¿no es grandioso?

Mi rostro debía haber perdido color. ¿Yo hice esto? No puede ser. ¿Cómo habría yo de provocar un incendio? Tenía que ser una mentira más de él.

¿Yo?

No pensé que despertaras en sala de cirugía y, mucho menos, que te desesperarías a tal punto que, cuando todo el mundo se dio cuenta, el fuego ya se había esparcido como pólvora por todo el lugar. De paso mataste a los que estaban contigo en el quirófano. —Su risa era desquiciada, como si estuviera fuera de sí—. Bueno, conejita, es hora de dormir.

¿Cómo…? —Sentí un pinchazo en mi cuello y todo se fue desvaneciendo a mí alrededor.

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El sudor perlaba mi frente. Busqué desesperadamente a Darien, pero su lado de la cama se hallaba vacío. Mi corazón latía fuerte y rápido. ¿Qué fue aquello? ¿Un sueño, o un recuerdo? No podía entenderlo con claridad. Solo sabía que estaba asustada, tanta gente muriendo por el fuego, los gritos, la angustia, la desesperación y el llanto me hacían estremecer de agonía. Las lágrimas corrieron por mis mejillas sin cesar. ¿Yo maté a todas esas personas? ¡Imposible! Prefiero pensar que es solo un sueño, causado por todos los años que pasé encerrada en ese lugar, un lugar olvidado por la mano de Dios. El laboratorio era el infierno personificado para las personas que estábamos como sujetos de pruebas.

Solo deseaba vivir con Darien y tener una vida normal, sin preocuparme que alguien pueda hacernos daño. Quiero quedarme a vivir en el pueblo, con la gente tan amable que me rodea y la señora que me regaló panecillos hace unos días en la plaza. Quiero un cachorro que llamaré Coco. Quiero conocer la playa, ver un campo repleto de flores y despertarme con un beso de Darien como todos los días.

¿Es mucho pedir?

Ni siquiera quería pensar en lo que pasaría si el doctor Roberts se entera de Darien. No creo que pueda soportar verlo torturado o…muerto. Mi corazón no aguantaría tanto dolor.

¡Tú desaparecerás para que yo pueda existir!

Me exalté en la cama, mirando a todos los lados posible, hasta incluso debajo de la cama.

—¿Quién eres? ¡Muéstrate! —exigí.

Nada.

Todo estaba en silencio, lo cual me hizo inquietarme. Quizás solo haya sido mi imaginación, de tantas preocupaciones que tengo mi mente está jugando con mi cordura.

Visualicé que en la mesilla de noche había una nota. La tomé.

"Buenas tardes, Sere.

Iré al pueblo, tengo que terminar la cerca de la señora Polgerts. Te compraré tus pasteles preferidos. Nos vemos en la cena, amada mía.

Darien."

Sonreí mientras besaba la nota. Me acomodé mejor en la cama hasta que poco a poco fui quedándome dormida, pensando en Darien y nuestro futuro juntos.

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DPOV.

El sol de la mañana era increíble, sentirlo sobre mi piel era la mejor sensación. Sé que algo le preocupaba a Sere, ella piensa que no lo noto, pero no quiero presionarla, sino hasta que se sienta preparada.

Martillé con fuerza hasta que la madera quedó estable, al menos ya era la última, solo restaba pintarla de blanco y listo, podré volver con Sere antes de la cena.

—Querido Darien, gracias por ayudar a este pobre vieja. —La señora Polgerts me tendió una bandeja con un panecillo y una limonada—. En la cocina tengo varios trozos para que le lleves a Serena.

—No se preocupe, señora, solo resta pintar. Sere le agradecerá sus panecillos, ella cree que los compro en la tienda, todo porque no me deja explicarle. —Me río entre dientes—. Pero creo que ahora lo sabrá cuando los lleve a casa.

—Dile que venga cuando quiera y le enseño a hacerlos.

—Se lo diré. Gracias por recibirla tan abiertamente.

—Es una jovencita encantadora, y como nunca he tenido nietos ella me alegra las pocas veces que hemos hablado. —Se rio—. Deberías traérmela el sábado, mientras estés con Cody recorriendo el perímetro en busca de animales salvajes.

—Es una buena idea, le diré cuando llegue.

Los dos nos miramos y echamos a reír, desde que llegué al pueblo ella me trató con cariño y me considera como un hijo, aun conociendo lo que soy. Realmente la aprecio. Ella sabe que Cody y yo vamos hacer más que un simple recorrido de perímetro, es más bien ir a la instalación destruida de Cosmos.

—Solo te diré algo, Darien, ten mucho cuidado, y recuerda que Serena te estará esperando.

—Lo sé. Regresaré por ella, lo prometo.

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En algún lugar de New York.

La ciudad siempre ha sido ruidosa, muy diferente a como estaba acostumbrado a vivir; aunque no me quejo de mi nueva vida, ya que me ha recompensado con tesoros irremplazables. Doy un largo suspiro mientras me siento en mi sillón a redactar un documento de la próxima fábrica que estoy por adquirir. Últimamente estoy lleno de trabajo, más con el nuevo auto que revolucionará el futuro; al menos mi inteligencia la utilizo para crear cosas que ayuden a la calidad de vida.

Espero que ese revoltoso haga su trabajo y no se entretenga en las faldas de una chica, aunque, conociéndolo bien, es posible que ya se encuentre en la cama con alguna.

Suspiro pesadamente.

La puerta de la oficina se abre de golpe, y deja entrar a una hermosa chica, rubia de ojos azules que hace que mi polla se ponga dura de solo mirarla.

Muchacha, ¿qué te he dicho de estar caminando de un lado a otro? —La miro serio, ella sonríe.

Se acerca lentamente hasta el escritorio, lo rodea hasta sentarse en mi regazo como una niña pequeña; sus ojos muestran deseo. Antes de darme cuenta, estoy introduciendo mi lengua en su deliciosa boca, al cabo de unos minutos ella cortó el beso, sacándome la lengua con ese gesto tan infantil.

—Estoy embarazada, no inválida. Además, me aburro sola en la casa sin tener nada qué hacer más que mirar la TV todo el santo día. —Se quejó haciendo puchero.

—El doctor dijo que tenías que guardar reposo por el bien del bebé, recuerda que puede llegar en cualquier momento, este embarazo no es igual al de un humano —comenté.

—Tal vez si Rubeus me hubiera llamado, como prometió que haría, no estaría tan aburrida —dijo enojada.

—Sabes, por más que sea mi hermano no puedo evitar ponerme celoso. De todas formas, ¿para qué quieres que te llame? —Traté de controlarme, la verdad es que a nadie le gustaría saber que su esposa desea hablar más con tu hermano que contigo mismo.

—Porque él me dijo que estaría en una tienda de dulces, y me diría qué había para enviarme. Realmente no aguanto más para probarlos —dijo sonriendo.

Casi me caigo de la silla al escuchar esa declaración. ¿Todo por unos dulces? ¿No puede dejar de comer de dulces? Este bebé solo piensa en chucherías.

—El doctor dijo que lo dulce se te tendría que controlar, tienes que comer más frutas, cielo...

—Dile tu eso a tu hijo, quien es el responsable de que desee tantos dulces. —Hizo un puchero gracioso que me hizo reír.

Mataré a Rubeus, parece que no puede dejar de complacerla en sus pequeños caprichos.

—Te amo, pero eso no quiere decir que te permitiré comer dulces —le dije—. Ahora vayamos a casa, quiero hacerte el amor como se debe.

Ella se levantó riendo. Aseguramos la oficina y despaché a la secretaria a su casa, hoy quería pasar el día con mi bella esposa, y eso implicaba comida, cama y una dosis extrema de besos por todo su glorioso cuerpo.

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En algún lugar de Vermont.

Encendí el cigarrillo que cargaba en el bolsillo de la camisa y acomodé la cabeza en el respaldo de la cama, la sábana se encargaba de cubrir mis partes nobles. Miré a un lado, donde la chica estaba recogiendo su ropa, antes de marcharse me guiñó un ojo. ¿Qué puedo hacer si las mujeres me desean? Complacerlas.

Le di una calada al cigarrillo para luego apagarlo y botarlo. No era amante a fumar, a menos que sea para aplacar el estrés, como el de no poder encontrar lo que estoy buscando.

Bueno, ya terminó la diversión, es hora de trabajar.

Me levanto a tomar una ducha y vestirme antes de salir de la posada, debía indagar un poco, y lo haría hablando con la gente de este condado. Algunas cosas no están marchando bien, especialmente la misteriosa explosión de los que algunos hablan en susurros. Lo más extraño de todo es que no ha salido en las noticias ni en los periódicos locales, lo cual no es posible a menos que tengas influencia en los altos mandos del país.

—Disculpe, joven ¿está de visita por aquí? —Me giré, encontrándome con una señora de mediana edad.

—Buenas tardes, señora. Estoy buscando a un familiar, más o menos de mi estatura y complexión —le dije mirándola atentamente.

—Oh. ¿Cómo se llama su pariente?

—Ese es el problema, no lo sé. Hace mucho tiempo que no lo veo y mis recuerdos están confusos. —Mentí un poco—. Sé que debería estar aquí y, sin embargo, no he tenido suerte.

—Debería visitar al Sheriff, él podría ayudarlo. Si no da con su familiar puede venir a buscarme. —Sonrió—. Vivo a unas cuadras de aquí, solo pregunte por la Señora Polgerts.

Su expresión me decía que ella sabía más de lo que decía, pero se marchó antes de que pudiera preguntarle. Esperaba no tener que llegar al extremo de pedirle ayuda a una anciana.

¡A buscar pistas!

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DPOV.

El agua del río estaba fresca, Serena seguía durmiendo plácidamente, podía escuchar su respiración pausada y relajada, y tampoco había nadie cerca del perímetro de mi propiedad.

Saltar de árbol en árbol con tanta velocidad, trepar por pinos y mirar el paisaje mientras el viento fresco atraviesa todo mi cuerpo, es la mejor sensación. Ojalá Serena pudiera hacer las mismas cosas que yo, le enseñaría todo lo que sé, podría mostrarle el mundo desde mi punto de vista. Estoy seguro de que sería grandioso.

Mis sentidos se agudizan y escucho unos pasos.

Mierda.

¿Quiénes serán? Nadie transita por esta zona en años y dudo que sea para una excursión.

Escucho lo que están hablando a pesar de la distancia. Son dos hombres y van armados. ¡Oh no! Las armas no son más que problemas para el pueblo.

Si caminamos un poco más daremos con M-16, la vi caminando con un hombre alto hace un día —dijo uno de los sujetos.

Sabes que tenemos que capturarla cuando esté sola lo antes posible, no quiero ser uno más de los juguetes que descuartiza el doctor. ¿No sabes lo que le hizo a Tony? —Habló con voz temerosa el otro—. Prácticamente todo su cuerpo fue desmembrado, incluso algunos de los que les tocó limpiar el lugar se desmayaron.

En ese caso, si no queremos que eso nos ocurra será mejor buscar el sujeto de prueba, el doctor Roberts tiene un tendencia algo sádica y bizarra por ese experimento. Estoy seguro que por momentos pierde la cabeza. Será mejor que la matemos y que el doctor vuelva…

No seguí escuchando, mi mano se estrelló en su cara, lanzándolo directo contra un árbol, partiéndole el cráneo al instante. El otro disparó hacia mí, no obstante, las balas rebotaron en mi cuerpo. Me le acerqué con rapidez y le rasgué la garganta. ¡Científicos detestables! Solo piensan en experimentar con humanos todo el tiempo, los odiaba. Animales como ellos no merecían vivir. ¿Cuántos habrán sufrido a manos de la codiciosa ciencia?

Esperaba no encontrarme con más de ellos.

¿Quién será M-16? Pensé en todo lo que hablaron.

La vieron con un hombre hace un día…

¡Diablos! Ayer Serena y yo estábamos caminando buscando verduras para la cena. ¿Es a ella a quien quieren? ¿Ella es el sujeto M-16? Eso explicaría el estado deplorable en que la encontré y su miedo hacia los doctores cuando traté de que una la revisara.

De mí salió un rugido de furia que invadió todo el bosque, asustando a las aves y los animales que allí había.

¡Sobre mi cadáver tendrán a Serena!

¡Ella es MÍA!

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Continuará...

N/A: Espero les halla gustado, disculpen la tardanza :D Mil gracias a todas por sus comentarios chic s feliz noche ¿Raviews?