Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling, yo no gano ni un quinto con este fic.
Hola! Seguimos con esta pequeña historia. Espero que disfruten del capi. Un beso a todos y gracias a Beautifly92, Luna-maga, mvictoria y mimesis por los reviews que me han regalado. Es una tranquilidad saber que aunque una escriba sobre parejas extrañas, siempre habrá lectores/as dispuestos a leerlas.
4. Al descubierto
Greg estaba dando a Ginny el mejor de los besos. Ella lo había visto caminar hacia ella con ese paso recio que tanto le gustaba, había sentido su brazo enrrollarse en su cintura para acercarla a él y había sentido esos labios posarse en los suyos y comenzar a besarla con una voracidad tal que en ese momento tenía la mente en blanco y las rodillas temblorosas. Solo había acertado a aferrarse a la túnica verde de Greg, mientras con la otra mano seguía sosteniendo su escoba. Casi había sentido su lengua llegar hasta sus amigdalas pero no estaba para nada disgustada con la situación sino todo lo contrario, no quería que ese beso se terminara y por eso lo estaba correspondiendo con igual necesidad. Sabía que estaban dando un espectáculo para los que seguían en el estadio, pero aun así no quería que terminara.
Al parecer, Greg cayó en cuenta de lo que estaba haciendo por que finalizó el beso con suavidad.
—Yo... lo siento —comenzó a hablar él viéndola con intensidad.
—No... no lo sientas tanto —interrumpió ella completamente ruborizada y con una sonrisa tímida. Él sonrió abiertamente, ya seguro de que ella no estaba disgustada si no todo lo contrario. Así que como buen Slytherin que aprovecha al máximo cada situación, se inclinó de nuevo sobre ella y la besó otra vez.
—Lamento que haya perdido tu equipo —dijo cuando se separó.
—Eres pésimo mintiendo, Greg —él ensanchó su sonrisa todavía más. Le encantaba que ella fuera irónica.
Al fin, los Slytherin comenzaban a descender de sus escobas y a salir del estadio rumbo a sus respectivos vestidores. —Debo irme. Celebraremos en la Sala Común, ¿Nos vemos a la hora de la cena?
—Seguro, así me das tiempo de rumiar mi decepción y no recriminarte nada cuando estemos juntos —la pelirroja lo vio con expresión algo ceñuda, Greg solo sonrió.
—No lograrás que te compadezca, Ginny —ella se rió y él finalmente retiró su brazo de su cintura. Ginny salió del estadio y Greg volvió donde estaba el resto de sus compañeros.
Como subida en una nube. Así se sentía. Ella siempre se ponía mal después de perder un partido. Era una pésima perdedora y lo admitía abiertamente. Pero el mal sabor de boca de haber perdido este juego, se lo había llevado Greg con ese beso que le había dado. Había sido una experiencia alucinante. Durante los días anteriores, solamente se había permitido soñar con sentirlo de esa manera, pero haberlo vivido era una experiencia fantástica. Él era posesivo y la había reclamado como suya con ese beso y Ginny estaba completamente de acuerdo con eso. Sabía que los besos y abrazos anteriores eran parte de una farsa y gracias a Merlin pronto serían parte de sus anécdotas de cómo comenzaron su relación.
Se detuvo un momento en la puerta de los vestidores. Y se llevó la mano hacia los labios. Le parecía mentira cómo había sucedido todo. Sonrió llena de felicidad, respiró hondo y entró a los vestuarios todavía con cara de incredulidad, aún con la sensación que habían dejado los labios de Greg sobre los suyos.
El ambiente de velorio que imperaba la envolvió. Harry estaba sentado en una de las bancas con aire derrotado. Se había quitado la túnica y la había tirado al piso, quedándose solo con el uniforme. Ni siquiera había entrado a ducharse y permanecía cabizbajo con la cabeza entre sus manos. Lo único bueno, pensó Ginny, es que el resto del equipo había hecho un buen partido. Perder había sido error del buscador Potter. De nadie más. Sin embargo, Ron y los demás no tenían mejor aspecto. Se movían en silencio recogiendo sus cosas.
Ginny pensó que estaban siendo unos exagerados pero cuando iba camino a las duchas lo reconsideró. Si ella no estuviera con Greg y él no le hubiera dado ese súper beso, seguramente estaría en iguales o quizás en peores condiciones. Y no era que hubieran perdido la Copa de las Casas, era que habían perdido contra Slytherin. Y para los leones, no había peor derrota que esa. La rivalidad entre ambas casas persistía, a pesar de los esfuerzos del profesorado por mejorar la relación entre sus alumnos. Ni Ravenclaw ni Hufflepuf los dejaban en esas condiciones.
Dejó que el agua tibia recorriera su cuerpo. Siempre era vivificante. La sintió caer por un momento, golpeando su coronilla y deslizándose sobre todo por su espalda. Era una sensación que disfrutaba mucho y la relajaba, al menos con una ducha larga lograría ganar tiempo y que sus compañeros de equipo salieran de los vestidores sin que se percataran que ella no estaba decepcionada, sino al contrario que estaba llena de felicidad.
Cuando salió de la ducha, solo Ron y Harry quedaban en los vestidores. Al parecer, a Harry le había afectado mucho haber perdido la snitch frente a Malfoy. La rivalidad entre los chicos había persistido, a pesar de que la familia de Draco había colaborado con Dumbledore para derrotar a Voldemort. Pero ciertos hábitos eran demasiado difíciles de romper.
— ¿Se quedan? —les preguntó mientras agarraba su mochila con sus cosas.
— Sí, todavía no tengo ánimos de salir —respondió Harry con gesto sombrío. No le hacía ninguna ilusión enfrentar a sus compañeros de casa y aunque no lo afrentaban, sus miradas decepcionadas eran muy elocuentes.
— Yo me quedaré con él, Ginny —dijo Ron— no te preocupes por nosotros.
Ginny salió de los vestidores y se dirigió al castillo con una radiante sonrisa adornando su rostro.
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Greg también se encontraba subido en su nube particular. El día había sido perfecto: aunque le había costado lo suyo, había logrado jugar de manera excelente sin lanzar ni una vez la bludger contra Ginny, luego habían ganado el partido y por último, había compartido con la pelirroja un beso verdadero. Sentir el cuerpo de la chica pegado al suyo y besarla como Merlín manda había sido fabuloso.
Cuando en el estadio se había unido de nuevo a sus compañeros para seguir con la celebración, Draco le había visto de una manera que le pareció bastante sospechosa. Estaba felicísimo, su amigo estaba extasiado por que había logrado ganarle la snitch a Potter, sin embargo, lo había visto de una manera pícara y a la vez cómplice. Quizás la victoria le había trastornado un poco.
La celebración se traslado del estadio a la sala común y aunque Snape estaba discretamente departiendo con ellos, también discretamente se hizo el desentendido cuando la hidromiel y el whiskey de fuego comenzaron a circular entre los alumnos. Cuando el consumo del licor fue demasiado evidente, no tuvo más remedio que retirarse. Si recibía algún reclamo por parte del director, tendría la excusa de decirle que los alumnos se habían emborrachado después que él se había ido del lugar.
Como siempre, Greg se mantenía un poco apartado de los demás. Siempre había preferido mantenerse al margen, se quedaba observando a sus compañeros desde un lugar discreto pero bien ubicado, que le permitía casi tomar nota de lo que sus compañeros hacían bajo la influencia del alcohol. Uno nunca sabía para qué podía servir luego esa información... Además, ser el centro de atención era la especialidad de Draco. Ahora, a su larga lista de virtudes Slytherin debían sumarle su capacidad de vencer al equipo de Gryffindor.
La tarde avanzó en medio de la euforia de la casa de las serpientes. Cuando ya la mayoría estaba bastante relajada, Draco aprovechó para acercarse a Greg y abordarlo discretamente sobre Ginny.
— Vaya beso el que le estampaste a la comadrejilla.
— Es mi novia, ¿o no? —respondió Greg con un poco de brusquedad. Draco ya estaba acostumbrado a sus respuestas escuetas y toscas, así que no hubo molestias de su parte.
— Bueno, sí, pero debo confesar que nunca la habías besado así en público. ¿No te importa que la llame comadrejilla? —preguntó Draco con gesto inocente, pero Greg lo conocía muy bien y de inocente no tenía nada.
— Por supuesto que sí me molesta, pero te conozco. No dejarás de llamarla así aunque te lo pida y no me gusta perder el tiempo en discusiones sin sentido —dijo Greg de manera cansina. Draco solo sonrió.
— Los he observado, ¿sabes? —soltó. Greg se puso tenso. Sabía que Draco era su amigo y que podía contar con él, de lo contrario ya habría usado esa información en su contra, pero no sabía hacia donde iba la conversación.
— ¿Y entonces?
— No sé, dímelo tú o al menos admítelo. Aunque todavía no logro comprender las razones que tuviste para aceptar esto.
— ¿Qué es lo que quieres que admita? —repreguntó tratando de ganar tiempo.
— Greg, nos conocemos desde críos. Conmigo no te funcionará el comportarte como estúpido —Draco lo vio con severidad y también con un poco de decepción en sus claros ojos. Greg suspiró. Eso era lo malo de tener amigos tan cercanos. Llegaba un momento en que no podías seguir sosteniendo las mentieras.
— Está bien. Todo fue una farsa... hasta hoy —confesó Greg al fin. Los ojos de Draco brillaron triunfales— y te confieso que haberla besado como Merlín manda me hace más feliz que ganar el partido a los Gryffindor.
— Entonces te ha pegado fuerte.
— Fortísimo, si he de confesarte toda la verdad.
— ¿Y las razones de todo este teatro? —Se aventuró Draco a preguntar.
— No te incumben —respondió tajante, Draco hizo un gesto de ¡al menos lo intenté!— Tampoco son relevantes, ahora ya dejó de ser un teatro.
— Me alegro por ti, Greg, de verdad —afirmó Draco— ya era tiempo que alguno de nosotros sentara cabeza. Parece mentira que Vincent y tú lograron hallar pareja estable antes que yo. Es un golpe directo a mi ego.
Greg rió, pero sabía que su amigo solo estaba tomándole el pelo. Draco estaba feliz rebotando de chica en chica, sin tener nada serio con ninguna. No es que las susodichas no quisieran tener algo formal con él. A pesar de la guerra, los millones de galeones de los Malfoy seguían siendo atractivos para muchas. Pero el rubio simplemente no quería ningún tipo de compromiso con nadie todavía.
Los amigos siguieron disfrutando de la celebración.
Por la noche, Greg se acicaló lo mejor que pudo. Era fin de semana, así que no era obligatorio llevar la túnica del uniforme. Se vistió completamente de negro, por que era una opción elegante y segura. Sabía que lucía bien así y observó su reflejo en el espejo. Una imagen muy diferente a la del joven deprimido que Ginny había encontrado en el salón de Adivinación. En este momento, ya no le importaba ser más recio que el resto de chicos, ni que lo consideraran un matón, ni que su padre fuera un mortífago convicto. Al menos, nada de eso había sido impedimento para que Ginny se enamorara de él.
Tuvo que hacer grandes esfuerzos para no correr hacia el Gran Comedor y nunca, en las semanas que había durado el supuesto noviazgo, había sentido tantas ansias por verla. Entró al lugar y observó la mesa de Gryffindor. Los pocos leones que estaban allí comían en silencio y con el ánimo por el piso. Pero Ginny no estaba entre ellos. Así que se dirigió a la mesa de Slytherin para esperarla y se sentó junto a Draco, quien ya devoraba su cena y le saludó con una inclinación de cabeza. Sacó su reloj de bolsillo para consultar la hora. Había llegado unos minutos antes de la hora acordada. Cuando levantó la vista, la vio entrar. Estaba hermosa con su falda tipo escocesa y su jersey de manga larga. Su expresión era de absoluta felicidad.
Cuando Ginny se acercaba a la mesa, Pansy le salió al encuentro.
— Hola, chica comadreja —todos jadearon sorprendidos por el saludo, por que esos insultos habían cesado desde que el noviazgo con Greg era de dominio público.
— No sé qué te traes, Parkinson, pero déjame pasar —dijo Ginny endureciendo la expresión y la voz. Draco y Greg se pusieron de pie al mismo tiempo como impulsados por un resorte. Cuando Pansy hacía un movimiento de esa naturaleza era por que había planeado cuidadosamente lo que iba a hacer.
— No me traigo nada —entonces se volvió hacia Greg— pero tú y Greg se han tenido algo entre manos estos meses. Pero todo es una farsa, ¿no es así Greg?
El chico estaba tan atónito por las palabras de Pansy que parecía clavado en el piso. No supo como reaccionar. Fue Draco quien se acercó rápidamente hacia su compañera de casa, la tomó por un brazo y la increpó.
— ¿Qué sucede contigo?
— Te repito que no me sucede nada —afirmó, soltándose bruscamente del agarre de Draco. Luego habló con tono inocente—. Solo quiero que Greg admita ante todos que esto es una farsa, algo inventado por ellos sepa Merlín para qué.
— ¡Cállate, Pansy! —le exigió Greg, recuperando la voz. Ginny había perdido el color de su rostro y antes de que alguien pudiera decir nada más, Pansy presionó.
— Vamos, admítelo ante de la escuela, del mismo modo que se lo admitiste a Draco hace poco —todos contuvieron de nuevo el aliento. Greg vio hacia Ginny sin poder disimular su sorpresa y Ginny supo que Pansy decía la verdad. Lo vio con una mezcla de ira y decepción que hizo que a Greg se le encogiera el estómago. Y antes de que pudiera decir algo, la pelirroja se dio media vuelta y salió a toda prisa del Gran Comedor.
Greg hizo el intento de seguirla pero Blaise, quien nunca había estado de acuerdo con su relación, lo agarró con fuerza de un brazo.
— No te preocupes, la chica no vale la pena. Es solo una arribista.
Eso ya fue el colmo. Los Gryffindor habían encontrado el pretexto perfecto para irse a golpes con los Slytherin y sacar su frustración por el partido perdido. Así que encabezados por Ron y Harry se pusieron de pie dispuestos a defender el honor de Ginny. Y Greg, ofuscado, reaccionó de la mejor forma que sabía hacerlo: estampó su puño en Blaise con toda la fuerza con que fue capaz. El chico cayó al piso, con las manos en su rostro, gritando de dolor. Solo entonces, Snape se puso de pie y comenzó a caminar hacia sus alumnos para imponer orden.
Greg necesitaba salir de allí a como diera lugar, después se arreglaría con Snape, pero no podía solo irse y dejar a Pansy regodeándose de su hazaña. Se volvió hacia ella con una expresión asesina que congeló a todos en el Gran Comedor, incluyendo a Ron y a Harry. Caminó hacia ella y la tomó de uno de sus brazos casi a la altura del hombro. Pansy se encogió sobre sí misma, claramente aterrorizada. Nunca pensó que Greg se volvería públicamente contra ella.
— Ruégale a Merlín que logre arreglar las cosas con Ginny —rugió con voz clara y templada— si ella no regresa conmigo, haré que te arrepientas hasta de haber nacido.
La soltó con brusquedad haciendo que Pansy trastrabillara. Greg dio media vuelta y con paso firme salió en busca de Ginny.
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Espero que les haya gustado y que me regalen sus reviews.
Un abrazote
Clau
