Capitulo 4: Lazos de Amistad

—Mucho gusto Marina Ryuuzaki – la peli azul intentaba sonreír, ella jamás había sentido algo parecido, era una sensación extraña como de tranquilidad revuelta con nostalgia.

—Anais Hououji — la rubia de repente empezó a temblar, ella no entendía que ocurría, parecía como si la mujer frente ella fuera una persona que ya conocía — recuerdo que esto me solía pasar cuando conocí a Lucy — pensaba mientras sonreía.

—Y bien ahora que todos estamos que les parece si ordenamos algo de comer — dijo Yuki.

—Disculpen un momento — Marina se levantó — amor pide lo de siempre.

—Marina espera, yo voy contigo al tocador — dijo Anais levantándose.


—Hay Latis ya no se que mas hacer.

—No desesperes — dijo Latis entregándole una botella de agua.

—Nada mas basta con analizar mi situación, mi relación con Marina fue muy superficial, nunca supe de sus sentimientos hacia mí. Las veces que pude hablar con ella solo fueron sobre la situación de Cefiro — Clef se sentó en una de las bancas del parque, colocando sus manos en la cabeza y apoyando los brazos en su piernas — ojala hubiera entendido lo que sentía por ella mucho antes… Latis yo no sé cuando me enamore de Marina, solo recuerdo que la segunda vez que ellas volvieron a Cefiro yo empecé a encariñarme con ella, ella era la que más me importaba, bueno las tres me importaban, pero Lucy siempre se mostro valiente y decidida, Anais, su tranquilidad y serenidad eran suficientes para que diera lo mejor en la lucha, a demás Paris siempre estuvo apoyándola, pero y Marina ¿qué?, ella nunca quiso nada de esto, me llego a odiar por todo lo que tuvo que pasar, por eso y por muchas cosas más la quería y ahora la amo, la amo y la necesito.

—Clef yo se que sientes, las cosas con Lucy no fueron fáciles, esa niña no sé como logro todo lo que hizo, se veía tan pequeña e inocente, a pesar de lo sucedido con Zagato yo nunca la odie, ella y sus amigas estaban cumpliendo con su misión. Yo no soy de las personas que demuestran lo que sienten, nunca me ha gustado complicarme con esas cosas, pero Lucy se me metió en el corazón sin yo notarlo— el espadachín hizo una pausa y bajó su mirada — me gustaría cumplir con las palabras que le dije a Águila antes de morir, en mi mente solo tengo su imagen, esos hermosos ojos de fuego, esa sonrisa que me cautiva, la necesito como a nada en el mundo.

—Sigo pensando que tanto Paris como tu tienen más ventajas que yo — Clef suspiró.

—Cinco años es mucho tiempo, me cuenta creer que este aquí, pero me cuenta mas creer que Lucy todavía sienta algo por mi — Latis tomó un sorbo de refresco mientras Clef lo miraba fijamente.


Lucy decidió encerrarse en su habitación no se sentía nada bien, la ansiedad y desespero la estaban controlando. Hace mucho tiempo no se sentía tan vulnerable, la visita el día anterior a la torre de Tokio había hecho que creciera en ella la sensación de vacío. La pelirroja analizaba una y otra vez lo sucedido hasta quedarse dormida.

—Lucy… Lucy, ¿me escuchas?

—¿Mmm? — Lucy abrió los ojos sin encontrar a nadie.

—¡Lucyyyy!Quien eres? — preguntó Lucy mirando para todos lados.

—Yo soy… tu… querida Lucy.

—¡Que!

–Muy pronto nos veremos y jugaremos te lo prometo.

—Espera no te vayas — Lucy abrió los ojos y puso una mano en su cabeza — ¿que fue eso?, esa voz yo la había escuchado antes — dijo sacando su medallón y cerrando los ojos — ¿que significa todo esto que está pasando?


—Marina, ¿puedo hacerte una pregunta?

La ex guerra del agua afirmó con la cabeza mientras sacaba su maquillaje.

—Bueno es que desde que nos presentamos sentí como si ya nos hubiéramos conocido, tu cara se me hace muy familiar. ¿Estás segura de que nosotras nunca nos hemos visto, ni hablado?

—La peliazul se limitó a observarla sin decir una sola palabra.

—Sé que suena raro pero…

—Anais, a mi me ocurrió algo parecido cuando te vi, pero la verdad dudo mucho que ya nos hubiera visto — Marina sonrió — mejor que te parece si me cuentas algo de tu vida no se Takashi no hace más sino decir que eres una gran persona — la rubia cerró los ojos — el te ama… mucho — la peliazul observó confundida a Anais — ¿dije algo malo?

Anais negó con la cabeza — no es nada importante — dijo con una sonrisa fingida.

—Está bien como digas — Marina la observó muy confundida — creo que lo mejor es que vayamos.


—¡Ya basta! — exclamó Paris lanzando el control del televisor los más lejos que pudo — no puedo seguir así, este desespero va a acabar conmigo — dijo levantándose de la cama — Anais... yo no puedo quedarme aquí — el peli verde salió rápidamente de la habitación. Iba tan metido en sus pensamientos que no noto que alguien venia, lo único que logró escuchar fue el golpe y al abrir los ojos vio a una joven muchacha en el piso, así que se acerco a ayudarla — ¿Estás bien? — preguntó extendiendo su brazo.

—Sí, no te preocupes solo fueron cuatro escalones — dijo la joven tomando la mano de Paris y levantándose lentamente.

—Lo siento mucho. Venia concentrado en mis pensamientos que no te vi.

–No te preocupes — dijo la joven algo adolorida.

El peli verde sonrió — eeehh… mucho gusto yo soy Paris.

La joven lo miró fijamente a los ojos — Kasumi, el gusto es mío.

—Y bien, ¿para donde te dirijas antes de chocar conmigo?

Kasumi no dijo nada, puesto que se encontraba perdida en los ojos de sol de Paris.

—Perdón, disculpa, ¿te ocurre algo? — preguntó confundido.

Kasumi movió su cabeza un poco — lo siento que me decías.

—Oye que te parece si te invito a tomar algo, para que me disculpes por lo sucedido — Paris sonrió.

—Me parece una excelente idea — respondió muy emocionada Kasumi — y de paso nos conocemos, este digo… claro si tú quieres.

—Por supuesto, vamos.

Los dos jóvenes se dirigieron a la cafetería más cercana.

—Y bien Paris, ¿hace cuanto te estás hospedando en el hotel? —preguntó Kasumi mientras se sentaba.

—Llegamos anoche, ¿porque la pregunta?

—No nada, es que mi prima trabaja allí y yo a veces le ayudo, y pues no te había visto.

El peli verde solo la miró.

—No puedo negarlo es un hombre demasiado atractivo — pensaba Kasumi mientras sonreía — ¿y viajaste solo?

—No estoy con dos…

...

—Recuerden que de ahora en adelante somos terrestres, estamos en Tokio de viaje y no sabemos por cuánto tiempo vamos a estar aquí —Dijo serio Clef.

—¿Y qué vinculo hay entre nosotros? — preguntó Paris sentándose en la cama.

—Somos familia…

—¿ qué clase de familia somos?…debemos darte las gracias, imagínate Latis que Clef no hubiera decidido creer… las personas pensaría que el nuestro hermanito pequeño o aun peor… — Paris abrió grande los ojos -—nuestro hijo, es decir, que tu y yo seriamos…

—¡Cállate! No digas estupideces — Exclamó Latis — deja que Clef hable.

—Oye Latis deja de ser tan amargado, pobre Lucy yo la verdad no quisiera imaginarme sus peleas de novios.

Y tú qué me dices, tu siendo mucho mayor que Anais y ella es más madura y más responsable.

—No te metas en lo que no te importa, esa mi vida y yo veré como me comporto — gritó molesto Paris.

—¡Cállense! Uds. Dos — Exclamó Clef haciendo que los cefirianos lo miraran — a partir de este momento somos primos, les quedo claro — los dos guerreros afirmaron con la cabeza.

...

—Estoy con dos primos.

—Qué bien, pero cuéntame, ¿cuál es el motivo de su visita a Tokio? — pregunto mientras tomaba un poco de jugo.

—Estamos aquí porque vinimos a buscar a tres personas muy importantes para nosotros — el peli verde bebió un poco de su refresco.

—Mmmm… ¿entonces tienes novia?

—Novia… este yo… no… yo no tengo novia, no todavía pero, ¿porque la pregunta? — Paris la miró confundido.

—Simple curiosidad, es decir, un hombre como tu sin novia eso no te lo creo — dijo riéndose.

—Pues para que veas, parece que no soy el tipo de hombre que les gusta a las chicas.

—Si eso es así entonces las mujeres son muy ciegas — Kasumi le lanzó una mirada coqueta.

Paris sonrió — ¿por qué me miras de esa manera?

—Bueno, es solo que me pareces un hombre encantador, a demás eres guapo – dijo sonrojándose.

—Oye que bien me conoces entonces y eso que llevamos casi como una hora hablando — si bien el peli verde era conocido por lo coqueto, esta oportunidad no la iba a dejar pasar así no mas — Y bien cuéntame algo de ti, haber si logro hacer lo mismo que tu.

—Me parece justo — Kasumi sonrío pícaramente — dime, ¿qué es lo que te gustaría saber de mi?

—Cuéntame de todo un poco — el príncipe habló con algo de picardía.


Los dos muchachos conversaban animadamente, mientras Marina observaba a Anais, quien se encontraba con la mirada perdida. Confundida se acercó — disculpa que me meta pero llevas mucho tiempo rara, ¿te ocurre algo?, sé que apenas nos conocemos pero…

—Yo estoy bien Marina, solo pensaba cosas sin sentido.

—Entonces si es así, ¿qué te parece si tu y yo hacemos lo mismo que ellos? — Marina preguntó sonriente.

—Me parece bien.

Anais y Marina empezaron a hablar de sus vidas y de todo lo que les gustaba hacer, ambas se sentían muy bien, era como si hubieran sido amigas toda la vida, Marina no era una persona que tuviera muchas amigas, eso tal vez era por el carácter fuerte que tanto la caracterizaba o tal vez por su belleza, muchas mujeres la envidiaban. Anais por su parte era una persona muy reservada en sus cosas, solamente tenía dos mejores amigas su hermana y Lucy. De esta manera nació una amistad o más bien volvió a nacer ese lazo que hace cinco años las había unido, permitiendo llevar a cabo la misión de salvar al mundo de Cefiro.


Lucy se encontraba recostada en su cama, el sueño la había afectado, Saturno se encontraba sentado a su lado tomándola fuertemente de la mano, mientras que Lulú estaba en la cocina preparando algo para los nervios de Lucy.

—Hermanita dime, ¿qué fue lo que paso?, si no hubiera sido porque Lulú te escucho gritar no estaríamos aquí, Lucy me tienes muy preocupado, ¿tú estás comiendo bien?

—No te preocupes, solo me recosté porque me dolía la cabeza, me quede dormida y tuve un mal sueño, no es nada de lo que te estás imaginado — Lucy intentó sonreír.

—No te creo, a ti te preocupa algo — Saturno la miró fijamente — por favor Lucy cuéntame que es eso que tanto te atormenta.

La pelirroja desvió la mirada, ella no entendía que le estaba sucediendo, primero era esa angustia que no la dejaba dormir tranquilamente, segundo era ese vacío esa nostalgia que de repente la invadía haciéndola sentir frágil, su vida no era la misma desde hace un tiempo y ahora esto, ¿quién esa mujer que le había hablado? ¿Por qué sentía que esa voz le era tan familiar? .Tal vez se estaba volviendo loca, Lucy quería desahogarse pero las palabras se quedaban atrapadas en su garganta.

—Lucy por favor no te hagas más daño, por más grave que sea dímelo, yo no te voy a juzgar, solo quiero que te desahogues, que llores si es necesario.

—Yo no puedo… — la pelirroja se tapó la cara con ambas manos y comenzó a llorar – perdóname pero esto no tiene sentido.

La vida de estas tres jovencitas había cambiado para siempre, a pesar de haber olvidado todo lo sucedido en Cefiro sus corazones no estaban completos, a demás el destino parecía ponerlas de nuevo en el mismo camino, Lucy y Anais eran amigas, ellas jamás entendieron porque su amistad era tan fuerte, solo sabían que el lazo que las unía era muy fuerte e inquebrantable, Marina había conocido a Anais y la amistad que se formaba era indestructible, en menos de nada habían logrado conocerse y hasta confiarse muchos secretos sin temor a la traición. El destino estaba marcado, Clef, Paris y Latis estaban más cerca de lo que podían llegar a imaginar. Solo que el encuentro no iba a ser como ellos lo imaginaban.


Hola a todos aqui les dejo un nuevo capitulo, no se como les paresca, los problemas del corazon estuvieron muy presentes esta semana y las inspiracion se habia ido, de amor nadie se muere lo se pero... bueno dejemoslo asi, Dios es dificil adoro a Paris se parece mucho a mi ex T_T, bueno ya basta de hablar de cosas tristes. Mil gracias a todos lo que me han apoyado en esta historia. Espero muchos reviews, su opinion es muy importante para mi, es motivante saber que a la gente le gusta tu trabajo XD. Bueno yo los dejo hasta la proxima.

Lina A.