ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ SON OBRA ABSOLUTA DE STEPHENIE MEYER, COMO SIEMPRE ME DIVIERTO HACIENDO LO QUE AMO QUE EN ESTE CASO ES ESCRIBIR Y JUGAR CON SUS PERSONAJES...
LA HISTORIA ES MÍA Y MENTXU MASEN ES MI BETA FFAD www . facebook groups / betasffaddiction /
GRACIAS A TODAS LAS CHICAS QUE FORMAN PARTE DE MI FAMILIA DE FF, POR EL APOYO Y POR ESTAR AHÍ A PESAR DE LA TARDANZA
COMO LO HE IDO MENCIONANDO ESTA HISTORIA ES CORTITA Y LOS CAPS NO SON MUY LARGOS
Si aprendes a perdonar y a olvidar, vas a encontrar la verdadera felicidad.
Summary: ¿Cuantos golpes te debe dar la vida, antes de traerte la verdadera felicidad? ¿Cómo confiar en ella, si en tu vida todo ha estado fundado en el interés por tus riquezas, la banalidad, los engaños? ¿ Cómo hacerlo si la vida te golpea con lo que más amas?
CAPITULO 3. PARA AMARTE SOLO NECESITE CONOCERTE
—Lamento interrumpir —dijo un furioso Jasper—. Me pareció importante hablar contigo Isabella.
Su rostro cambió de la furia al desconcierto al ¿reconocer? a el hombre que estaba conmigo, lo mira como preguntando y luego me mira a mí.
— ¿Edward? ¿Qué haces aquí? —exige y pregunta al mismo tiempo.
La furia corre por mis venas al escuchar el tono en el que se refiere a él. No existe cosa en el mundo que me ponga más furiosa que alguien se dirija a otra persona de ese modo. Además ¿por qué le habla así? Lo único que ha hecho Edward desde el instante en el que le conocí es ayudarme, de no ser por él seguro estaría en un hospital, sedada y desesperada por no estar en casa con mi niña.
— ¿Tú qué haces aquí? —replicó yo sin importar que sé la respuesta.
Jasper me mira confundido pero recompone su expresión rápidamente.
—María me llamó, dijo que Dawn no estaba bien —explicó.
—Gracias por ayudarla —respondo duramente.
Su rostro se muestra impasible, pero sus ojos lo delatan. Veo que le duele que le hable así, la tristeza es tan palpable que hace que me sienta culpable. Unos deseos irrefrenables de abrazarlo y pedirle disculpas se apoderan de mi, pero ni es el momento, ni yo doy demostraciones de afecto, o al menos no a Jasper.
—No hay de que Bella —dice sonriente—. Sabes que siempre contarás conmigo, para lo que sea —no sé si era mi paranoia o la realidad, pero la voz de Jasper y el tono con el que dijo aquellas palabras me hizo pensar que no se refería específicamente a Dawn en totalidad.
Un carraspeo se oye a nuestras espaldas y recuerdo a Edward, que nos mira entre extrañado e incómodo. Mira a Jasper en reto y eso me hace rabiar, estoy enojada con ambos, ¿acaso siempre los hombres tienen que portarse de ese modo?
—Respondiendo a tu pregunta Jasper —dice él—. Vine a traer a Isabella a su casa.
Es una respuesta común y corriente, sin implicaciones, sin intenciones ocultas. Serena y tranquila, pero algo detona nuevamente la ira irracional en Jasper. Mira a Edward como si sus palabras fueran las peores dichas, taladra su rostro con la mirada, aprieta los puños a sus costados y finalmente me mira, con tristeza, anhelo y reproche. Siento la necesidad de explicarme, pero recuerdo que él es un simple conocido y que se está tomando atribuciones que no le corresponden y que obviamente no le corresponderán. Le devuelvo la mirada pero con rabia y diciéndole: no es tu asunto. Él no se inmuta, él sigue con sus sentimientos grabados allí. Yo quiero que entienda, pero no quiere entender, es mejor dejar las cosas así, solo el tiempo sana, solo el tiempo hace entender. Así que espero por el bien de todos, especial el suyo, que entienda que lo que piense o diga no me interesa, sobretodo porque no tiene derecho de posesión alguno sobre mí.
— ¿Edward? —le llamo por primera vez así y se siente muy bien—. ¿Quiere conocer a Dawn?
Un brillo especial ilumina su mirada. Él asiente y tomo su mano sin poder evitarlo, Jasper mira nuestras manos unidas y sonríe tristemente.
—Mejor me voy —dice más para sí—. Espero verte pronto Isabella —duele que me diga así, pero es lo mejor. Camina despacio y cuando se pierde de mi vista, vuelvo a mirar a Edward.
— ¿Vamos? —pregunto aún con nuestras manos entrelazadas.
—Claro.
Lo que sentí cuando nuestras pieles hicieron contacto es indescriptible, mi cuerpo se estremece y siente una corriente eléctrica que me eriza los vellos de la piel. Sonrío, pues no puedo evitarlo. Al entrar, la habitación está en absoluta oscuridad y completo silencio. Solo se escuchan las respiraciones acompasadas de los que nos encontramos aquí. Me acerco a mi niña, me siento a su lado y acaricio su lindo rostro. Es tanta la paz que me trasmite que me sobrecoge el sentimiento, la amo más que a la vida misma y sé que ella me ama.
—Es… hermosa —dice Edward asombrado. Yo solo me limito a asentir, sé que mi hija lo es y mucho más que eso, ella es perfecta. Su padre debe ser perfecto, no puedo evitar pensar.
—Gracias —sonrió—. Enserio Edward, espero con el alma que tu tratamiento surta efecto con ella.
—Esperemos que sí —responde—. Pero antes, espero que no prejuzgues el tratamiento. Es algo tan sencillo, que muchos pensarían que es estúpido y es muy complejo. ¿Estarías dispuesta a hacer algo que se vea incluso ridículo?
—Por ella daría la vida —digo sin pensar siquiera, y es que son pocas las madres que no darían todo lo que tienen, son, y creen por sus hijos.
Él asiente y veo una pequeña sonrisa surcando sus labios.
—Eres una gran madre Bella —me estremezco ante la intensidad de su mirada. Se acerca cautelosamente a mí. Sus ojos, de un intenso y maravilloso verde, me deslumbran. Con cautela observa mis reacciones, tasa mi mejilla. Va a besarme, estoy segura. Cierro los ojos, sus labios no tocan los míos, estoy desconcertada, hasta que siento un roce suave en mi mejilla—. Eres deslumbrante —besa mi otra mejilla—, maravillosa y solo te conozco hace pocas horas, no imagino cómo será en pocos días.
—Edward —jadeo… ¡Dios santo! Nunca sentí esto antes, mi sangre hierve, mis labios pican. Deseo ser besada por Edward, deseo que me desee, lo deseo a él.
Me sonríe y une su boca a la mía, anhelante, demandante y hambrienta. Hay algo de reconocimiento en el sabor de sus labios, pero no presto atención y me llamo loca lunática. Decido ignorarlo. Su boca se abre paso a la mía y cuando su lengua pide permiso para entrar, una batalla comienza. No obtengo lo suficiente de su boca, lo tomo de los cabellos en un intento de obtener lo que deseo de él. Sus jadeos y los míos son hambrientos y se mezclan, creando el sonido de fondo más erótico que he experimentado. Sus manos viajan a mi cintura baja, me aprietan más. Cuando siento que la temperatura pasa los límites permitidos, me alejo un poco, sin soltarlo. Él descansa su frente en la mía y murmura suavemente.
—Creo que este es el mejor día en mucho tiempo —no digo nada, solo afirmo con mi cabeza. Las palabras no quieren acudir a mi boca, ni siquiera sé qué decir. Es todo tan extraño, tan nuevo y todo pasó tan jodidamente rápido que supongo que estoy en estado de shock.
Cuando él se marcha, me deja sus números, me besa castamente y con una sonrisa enorme, me jura que ambos lucharemos por Dawn. Estoy tan confundida… pero no puedo evitar sonreír. Sigo con esa idea loca en mi cabeza de que él es un ángel mandado para ambas, con ese pensamiento me quedo profundamente dormida.
Estoy en un cuarto blanco que misteriosamente tiene una sombra que no me permite ver el rostro de aquel sujeto. Veo sus ojos, son verdes y me miran tristes y arrepentidos. Sé quién es, por un momento siento que ese pesar que me genera me hará perdonarle, pero lo odio. Por su culpa he sufrido, por su culpa tengo miedo, esto es un sueño estoy un 90 por ciento segura, así que me lo repito y espero paciente a despertar. Él empieza salir de las sombras lentamente, escucho una voz que me grita.
—Aléjate de él ahora que puedes —es Jasper—. Por favor, Isabella, te lastimará.
No entiendo, ¿acaso lo conoce?
Recobro la noción de donde estoy y lo miro, todo cambia bruscamente. Todo es oscuro ahora, solo veo sus ojos acercándose, sus ojos es ahora todo lo que veo, jadeo.
Me levanto de un tirón y miro a todo lugar, buscando lo que me causa tanto miedo. No puedo recordar mi sueño, pero siento una angustia que nace desde lo más hondo de mi pecho. Cuando creo que esto completamente bien, me levanto y voy al baño. Al mirarme en el espejo me siento extraña, es mi reflejo, pero no soy yo, mis ojos ahora brillan con intensidad, una sonrisa idiota surge al recordar el porqué, decido llamarle, extraño su voz.
— ¿Hola? —su voz es adormilada, mi corazón arranca a latir desbocado al escuchar su voz.
— ¿Edward? —mi voz suena tan chillona, que me pongo roja de vergüenza.
— ¿Bella? —su voz suena alegre y emocionada. No puedo evitar sentirme feliz por cómo responde—. ¿Cómo amaneces hermosa?
—Muy bien —digo con sinceridad—. ¿Te apetece ir a algún lugar a desayunar? —mi voz sale rápida y entrecortada, patética.
—Te recojo a ti y a Dawn a las 9.
La línea queda muda y yo también, miro el reloj y veo que solo tengo 30 minutos. Corro a buscar qué usar. No encuentro nada, no tengo ropa. ¡Demonios! Le pido a María que tenga lista a mi bebé mientras yo trato estúpidamente de encontrar algo adecuado. Toda mi ropa es demasiado formal para ser usada en un desayuno. Me enojo y tomo un pantalón negro de seda y una camisa blanca, un sombrero tipo francés y unos tacos. Me miro y sonrió, no me veo tan mal. Edward llega demasiado rápido para maquillarme, así que solo uso mi base y rímel negro en mis largas pestañas.
—Estás hermosa —dice en mi oído. Me sonrojo y a lo lejos veo a María sonreír.
—Tú no te quedas atrás —alago. Está impresionante con unos jeans y una camisa y chaqueta de cuero negra, él hace que vestir informal sea la perfección.
Toma mi mano, me arrastra hasta Dawn, se inclina, la toma en sus manos y la besa. Me abruma nuevamente. Su mirada a mi hija es tan fascinada y emocionada, parece como si fuera su padre e inmediatamente me arrepiento, él jamás sería ese bastardo.
Edward nos lleva a un pequeño restaurante que nos permite ver la majestuosidad de Seattle y sonrío complacida. Es un absoluto caballero que demuestra en sus actos que es el hombre ideal. Sienta a mi nena en una sillita para niños y ordena una especie de papilla de avena para ella. Se la doy despacio y con paciencia y me sonríe. Empezamos a hablar de todo un poco. Se asombra al saber que soy la heredera de Swan's V. Admite que había escuchado hablar de mí y que sabe lo que he hecho en estos 2 años. Le cuento que no ha sido fácil pero que soy una guerrera. Me cuenta de él, es hijo de 2 eminencias en cirugía, defiende de toda una rama de médicos. Dice que él fue la excepción y que aunque sus padres en un comienzo no lo apoyaron, ahora están orgullosos de él. Descubro con satisfacción que tenemos cosas en común, ambos de familias poderosas, que en cierto tiempo nos dieron la espalda; ambos rodeados de banalidades, de cosas insignificantes; inevitablemente llegamos al tema del tratamiento y me asusto.
—No es muy complejo dijiste.
—No lo es Bella, pero antes de iniciar cualquier tratamiento, debo tratarte un tiempo.
— ¿Qué? —digo fuerte—. ¿Por qué a mí?
—Necesito que estés completamente bien, el tratamiento es fácil, pero podría dejarte secuelas a ti.
Le pido que me explique el tratamiento.
—Verás, hace algunos años, se descubrió que los niños con autismo empiezan a reconocer figuras que hacen exactamente lo que ellas. Tendrías, tú como su madre, hacer durante horas lo que ella hace. Así poco a poco ella te reconocerá en su cosmos. Es una terapia larga, agotadora, que te podría traer problemas a ti, por eso debo prepararte.
No parece tan palo, que me trate, pero el problema es el tiempo.
— ¿Cuánto tardaríamos conmigo?
—No puedo asegurarte nada —dice él—. Podrían ser 3 meses, 6 o incluso un año.
—No tenemos tiempo Edward.
—Si lo tenemos —toma mi mano y la acaricia—. Haremos todo porque esté bien.
Creo en sus palabras, lo beso otra vez, con la boca, con los labios, no hay lengua, no hay pasión, solo agradecimiento, felicidad. Le sonrío y él besa mis nudillos
N/A: Muy muy rapido todo, pero esto sera corto... la historia de el tratamiento de Dawn fue una tecnica que se empleo hace no mucho y que esta dando buenos resultados, se cree que si se repite por cierto periodo de tiempo los mismos patrones de comportamiento de un niño autista, con el tiempo el niño empezara a reconocer a la persona en su entorno
Besos!
FIRE
