¡Hola!
Primeramente les está hablando Zelda-24 beta de mi senpai Mariana, sé que esto no es importante xD pero se los digo porque quería comentarles que Mariana ya había hecho este capítulo desde hace unos días atrás pero no lo había subido porque soy una desgraciada que no había tenido mucho tiempo para leer y hacerle correcciones al capítulo… se los informo para que no crean que mi senpai es una mala persona que disfruta con hacerlos sufrir tardando en actualizar xD, muchas veces yo tengo la culpa por no leer rápidamente cuando me manda los capítulos ;-; así que para cuando leas esto senpai de mi corazón quiero decirte que lamento la tardanza ;-;. Ahhh y si se preguntan porque estoy de intrusa en su fic es porque ella por asuntos personales no tuvo el tiempo para subir este capítulo así que yo como favor lo he subido por ella. Bueno ahora disfruten de la lectura y como los bellos lectores de esta gran historia que son no olviden en dejarle sus valiosos reviews por favor :'D
LOS PERSONAJES DE BLEACH NO ME PERTENECEN SON PROPIEDAD DE TITE KUBO LA HISTORIA EN CAMBIO ES MIA
4
Pasado…
Rukongai.
Generalmente el Gotei 13 nunca hubiera hecho caso a un Ryoka aunque este fuera el salvador de la Sociedad de Almas, sin embargo no perdieron nada en intentarlo y para enojo de muchos el plan de Ichigo funcionó casi a la perfección pues al final solo habían quedado una docena aproximadamente, en palabras del Capitán Kurotsuchi habían desarrollado mejor sus instintos y tras haber perdido a sus camaradas en un ataque del pelinaranja, Rukia comprendió que no podían usar el mismo truco otra vez.
Rukia terminó de enfundar su espada luego de vencer a un par de hollows que aprovechando la situación se colaron hasta el distrito 52, miro a su alrededor y su escuadrón en compañía del tercero terminaban con los últimos ajustes.
-¡Capitana!- llamó Sentaro haciendo que la pelinegra se volteara a verlo- Terminamos con toda el área sur, el teniente Kira está reorganizando las tropas- informó.
La mención de su compañero en armas lo extraño sin embargo no se limitó a responder- ¿Y el Capitán Otoribashi?- preguntó al tiempo que se acercaba a su teniente y ambos comenzaron a caminar.
-Fue a reunirse con el Capitán Hirako, al parecer la zona norte fue la más afectada- la shinigami le encargó una tarea más, y más pronto que tarde ella pudo divisar la fulgurante cabellera naranja, lo miró detenidamente como ayudaba a unas pobres almas a reconstruir lo que era una sencilla morada.
-De verdad no es necesario- habló con un tono avergonzado.
-Por favor, no tengo mucho que darte al menos toma esto- le pidió la joven de cabellos castaños y ojos cansados- Mis hermanos y yo viviríamos en la calle de no ser por ti- explico con un ligero rubor en las mejillas extendiéndole un sencillo bento de color azul marino.
Ichigo terminó de aceptarlo y rascándose la nuca se avergonzó a un más al descubrir que Rukia había estado observándolo– No digas nada- pidió el varón mientras se acercaba a ella y los dos caminaron de regreso al temporal centro de comando.
-No iba a decir nada- mencionó con un tono socarrón y cruzándose de brazos, arrancándole un rubor a su compañero ella se carcajeó- Vamos no es para tanto, ellos se hubieran quedado en la calle de no ser por ti- se giró a verlo- Buen trabajo Ichigo…- alabo la pelinegra.
-Claro…como digas- respondió y giro su rostro avergonzado.
Rukia negó con la cabeza, el centro de cabeza no era más que una improvisada carpa donde se monitoreo el último ataque, por lo mucho que entendió Ichigo solo les faltaba poner fin a lo que ellos denominaban "un inconveniente que se hizo muy grande" ya que si bien sus adversarios no eran muy fuertes si lograban desgastarlos al no poder usar ningún tipo de kido o cualquier cosa más allá de los ataques físicos. No lo dejaron escuchar su último ataque por lo que terminó comiendo con los demás oficiales, para cuando la dichosa reunión termino se dio cuenta que todos regresarían al Seretei.
-Según el Capitán Kurotsuchi están reagrupándose en el distrito 70, están heridos y eso nos da tiempo de pensar en un plan- explico rápidamente Rukia con una sonrisa cansada.
-Oh está bien entonces yo…- ella lo detuvo al poner su delgada mano muy cerca de rostro.
-Quiero que tu regreses al mundo humano, ya hiciste demasiado- él abrió los ojos y casi jadeó.
-¿Me estas echando?- le preguntó con un tono indignado, ella lo miró con una ceja alzada de manera burlona para después fruncir el ceño.
-¿Pero que son esos desplantes de mocoso indignado?, has estado yendo y viniendo por dos semanas, las cosas ya están más tranquilas porque esto solo fue un incidente- sus ojos lucían severos y él se sintió tonto al ver que ella tenía razón.
-Pero aun no logras atrapar a los hermanos ¿no?- le preguntó y sintió que había ganado la pelea cuando ella abrió los ojos en asombro.
-Eso es solo un asunto que aún queda por resolver es irrelevante- se miraron y ella se adelantó a la que él quería decirle- No es necesario que me ayudes con ellos, por eso estoy entrenando el bankai- respondió con tranquilidad.
-¿Entonces si me estás haciendo a un lado?- le preguntó acusatoriamente.
-Vamos ya habíamos hablado de eso, no tiene sentido que sigas aquí, seguro te extrañan más por allá- contestó con una sonrisa y se cruzó de brazos- Además Renji regresa hoy de su misión y lo más seguro es que Ichika quiera que cenemos los tres- explicó con cuidado y desviando la mirada, las dos semanas con su amigo se le pasaron como agua.
Pero era momento de volver a la realidad.
Ichigo sintió un golpe en el estómago ante la mención de la familia de su amiga y supo que estaba en lo correcto, por mucho que quisiera seguir con ella, él ahora era un padre de familia. Con las últimas palabras compartidas la pequeña shinigami lo vio partir y su semblante se llenó de nostalgia, aunque el gesto no duro mucho.
oOo
La mirada turquesa viajó a las piernas de su novia que manteniendo los ojos cerrados seguía bailando mientras se lavaba los dientes, al parecer seguía usando ese aparato llamado Ipod pues no notó cuando él entro al baño de su habitación.
Toshiro había hecho una jordana de medio día y quiso llegar a cenar con su novia sin embargo se hizo un poco tarde, ella solo llevaba su delgada pijama de short y camisa por lo que no dudo en abrazarla de la cintura cuando ella se agachó al lavabo.
-¡Shiro!- gritó Karin al sentir como el varón se dejaba caer en ella- ¡Espera un momento! pesas demasiado- reclamó y de un empujón lo alejo de su cuerpo.
-Uno viene cansado del trabajo y espera que lo reciban con amor y en su lugar solo recibe quejas- no es que fueran una pareja que pensara todo el tiempo en sexo, pero Karin pensaba en Toshiro como un adolescente que describió algo increíble. Lo supo cuando él la acorraló contra la pared.
-Por favor yo no soy esa mujer- reclamó y salió del baño dejando a un peliblanco muy frustrado, minutos después el joven Capitán terminó de quitarse su uniforme mientras comía algo y ella terminaba sus deberes.
-Cada vez tienes más reiatsu, pude sentirte aun estando lejos del escuadrón- evidenció, ella ni siquiera despegó la vista de su libreta- Diría que estas al nivel de un teniente o tercer oficial- ella rodó los ojos y terminó por estirarse en el futón.
-Le prometí a Ichi-nii que terminaría la preparatoria antes de tomar una decisión- lo miró a los ojos- Tiene miedo de que me arrepienta.
Él se posó sobre ella y clavó sus ojos claros en los oscuros, ella solo le paso los brazos por el cuello- ¿Y crees que te arrepentirías?- le preguntó abriendo con una pierna las de ella.
-Quien sabe…- respondió y estuvo a punto de besarlo pero el volvió a hablar- Tu sí que sabes cómo matar el momento- reclamó frustrada.
-Esto es importante, tu hermano por fin regreso al mundo humano- ella aflojo su agarre y dejo sus manos en el pecho.
-¿Qué?- pregunto con el ceño fruncido.
-Kuchiki me lo dijo, al parecer lo mando a su casa en la tarde- explicó y vio la duda en sus ojos- ¿Qué pasa?.
No es que Karin pasara mucho tiempo en su casa, pero ella sobre todo evitaba enterarse de los conflictos de su hermano y su esposa, el que Ichigo estuviera ahí la hizo sentir tonta sobre todo cuando pasó la última semana en su mundo para evitar reproches, negó con la cabeza al tiempo que iniciaba un beso, algo dentro de ella le decía que no debía meterse.
-O-
Regresar luego de dos semanas, supuso un cambio difícil para Ichigo sin embargo no lo evidenció o sencillamente las cosas entre él y Orihime se ponían cada vez más tensas que no había modo de hablar sin que la pelinaranja sacara algún comentario jocoso como "si hubieras estado aquí", "se me olvidaba que te mudaste a la Sociedad de Almas" eso no hacía más que enfurecerlo y buscar victimas que funcionaran como su saco de box y como no quería desquitarse con su hijo había aprendido a morderse la lengua, no estaba muy seguro de que era pero le daba la impresión que su esposa era perturbada por algo que él desconocía.
La cena que compartieron se vio solo interrumpida por la plática que Yuzu y Kazui tuvieron y agradeció infinitamente la presencia de su hermana pues estaba seguro que todo sería más incómodo, no tuvo que preguntar por Karin el sonrojo de Yuzu lo dijo todo.
En el comedor de la mansión Kuchiki, la familia Abarai también disfrutaba una sencilla cena, parecía que paso mucho tiempo desde que eso ocurría y los pequeños ojos violetas de Ichika no dejaban de brillar y por ende ella no dejaba de hablar.
-Recuerda que tienes que masticar antes de tragar- contestó su mamá con voz semi-autoritaria, ella solo rodó los ojos.
-¡Pero debiste verlo mamá!, casi le gano al infame de Madarame- explicó la pelirroja con una sonrisa.
-¡Oye!- reprendió Renji cuando su esposa lo miró feo- ¿Pero eso es verdad?- preguntó interesado.
-Siii!- chilló emocionada- El Capitán le dijo que si sigue de nena me nombrara a mi teniente.
Rukia solo los miró mientras ambos seguían hablando sobre lo que para su hija era, el logro más importante de su existencia como shinigami, al menos por ahora, miró de reojo el asiento donde su hermano estaría sentado, esa noche él tuvo una cena con su abuelo privándolos de su compañía, es por eso que su esposo e hija estaban casi gritando… pronto ella se unió a la animada platica.
oOo
Ojos de serpiente, piel de mariposa, instintos asesinos. Ellos no tenían nada que envidiarle a un hollow.
-Al menos los hollows tienen un propósito- dijo con amargura la joven de cabellos cortos rubios, le tomó algo de tiempo entender quién era ella, entender que había peleado contra los Quincy y que cobardemente había abandonado a sus compañeros, ahora no tenía nada más que vergüenza y odio en su ser. Recordar también a su capitán la entristeció sobre todo cuando vio a una shinigami de cabello negro llevar su haori y entendió que el amable Ukitake Jushiro había muerto.
-Kaoru- llamaron a su espalda y ella visualizo a su hermano gemelo- ¿Estás bien?- preguntó con interés y ella asintió.
-Kei… ¿crees que es mejor que hubiéramos muerto?- le preguntó y él solo gruñó mientras más reiatsu rojo lo rodeaba.
-No lo sé… pero no moriré hasta al menos haber saciado todo lo que tengo dentro- ella lo miró, sabiendo que se sentía igual, la ira, impotencia y odio no podían librarse de otra manera que no fuera peleando ambos observaron a lo que antes había sido un gran grupo de soldados no era más que una docena.
Si, tal vez hubiera sido mejor que ellos murieran pero aun no era tiempo, no hasta que sus almas sacaran toda la frustración que cargaban.
Era momento del ataque final, caminaron hasta el centro donde sus compañeros los esperaban, varios estaban heridos pero convencidos de que no podían quedarse sin hacer nada.
-O-
Tras una semana y media las cosas por fin parecían mejorar, Ichigo volvió a abrir con regularidad la clínica sin importar si esta era para emergencias o no, Orihime por su parte aunque no podía olvidar los comentarios de la novia de Uryu se concentró en su familia y en su hijo, Kazui echaba de menos las visitas de Ichika por mas esporádicas que estas fueran, lo único que sabía era que estaba muy ocupada con su escuadrón.
El pelinaranja miraba detenidamente al paciente frente suyo, era una niña de unos 8 años que había estado involucrada en un accidente donde dos autobuses chocaron, tenía la pierna y el brazo izquierdo roto, se preguntó quiénes eran sus padres pero la llegada de servicios infantiles le arrugó el corazón.
-¿Es huérfana?- preguntó casi con asombro.
La mujer solo lo miro de reojo- Si, se llama Himemiko Takeda, es residente en el orfanato de oriente- explicó mientras sacaba una carpeta y le entregaba un cheque- Esto deberá cubrir los gastos médicos, muchas gracias.
-No hay porque agradecer, solo hago mi trabajo- explicó incomodo- ¿Qué pasara con ella?.
-La llevare de vuelta, al menos esta vez no intentara escapar- él la miro raro- Es muy difícil que un niño mayor de 5 años sea adoptado, generalmente terminan viviendo en la calle o buscando trabajo.
Ichigo las acompañó hasta la salida y después de agendar una visita para ver la evolución de la pequeña, se sintió triste de saber que no hubiera nadie de velar por ella y por un momento recordó que Rukia nunca tuvo una familia, al menos no una de sangre.
-Hasta que se casó con Renji…- murmuró con un nudo en la garganta antes de entrar de nuevo a su oficina.
oOo
Instituto de Desarrollo Tecnológico…
El capitán Kurotsuchi estaba perdiendo el tiempo en su opinión, a él que demonios le importaba a donde iban a parar las almas de "los caídos" después de morir, él ya los había dado por muertos desde antes de purgar una zona del Rukongai.
-¡Tsk! si todo está en equilibrio entonces no le veo el caso- se respondió así mismo y miró de reojo como Akon , en lugar de hacer su trabajo, jugaba a armar rompecabezas con Nemu, podría ponerse a gritar como siempre pero los tiempos no eran los mismos y solo soltó un suspiro de fastidio antes de examinar el cuerpo de uno.
-Mph… al menos algo bueno salió de todo esto, aunque sería mejor tener a alguien más consiente- se dijo viendo el cuerpo semi-mutilado que le habían llevado.
-¡Capitán!- lo llamó Akon que cargaba en sus hombros a una indiferente Nemu- Él teniente Kira quiere verlo.
-Bueno que esperas, que pase- pidió de mala gana, segundos después un cansado Kira apareció con un informe sobre los últimos ataques a Karakura- Pero los shinigami de zona no han tenido mayores problemas en defenderlos, ¿Qué me dices del sobreviviente?- al shinigami de cabellos rubios se le formó un signo de interrogación en el rostro, Kurotsuchi giro los ojos molesto- El Quincy…
-Se ha mantenido tranquilo, no hay señales de que este activo.
-Aburrido- dijo de inmediato mientras botaba los papeles lejos y Kira los juntaba de nuevo rápidamente- No debe faltar mucho para que el juego acabe, solo un par de días más y tendremos una junta de capitanes- dijo con desdén.
El teniente asintió y estaba a punto de irse cuando el capitán volvió a detenerlo- ¿Sucede algo?- preguntó.
-¿Te has sentido bien?- cuestionó perspicaz- Recuerda que aún no debes sobre exigirte demasiado, tu estructura celular depende de tu reiatsu al 100% y si no estás bien serás un blanco sencillo para todos- dijo y luego se giró dejándolo solo.
-Solo me siento muy cansado…- murmuró para el mismo y luego de cerrar los ojos se fue del lugar.
-O-
Dos días después Ichigo había acudido a la Sociedad de Almas, esta vez con una invitación directa del Capitán Comandante, se enteró de que había una gran masa de concentración exactamente afuera de la puerta Oeste, no tenían duda de que se trataba de ellos a pesar de que no habían atacado en varios días.
-Quiero que te unas a Hirako, Renji, Hisagi y Madarame y los acorralen antes de que ellos habrán la puerta- pidió de forma amable.
-¿Solo nosotros?- preguntó extrañado.
-Sí, no puedo tener a todos ocupados con esto y el Capitán Histugaya y la Capitana Kuchiki los esperan en el lado Este, además- él se detuvo justo antes de que salieran de la oficina del pelinegro- Tengo la ligera sensación de que todo podría ser una trampa- mencionó e Ichigo lo vio raro.
-¿Qué quieres decir?- pregunto con interés.
Como respuesta Kyoraku solo alzó una ceja y el varón de cabellos fulgurantes entendió un poco.
Si la intención era invadir la Sociedad de Almas lo más probable es que uno de los ataques solo fuera una pantalla de humo para los otros.
-Sí… a veces el Capitán Comandante actúa como uno- mencionó Nanao a sus espaldas acomodándose sus delgadas gafas, los miró a ambos y luego de dar las últimas instrucciones el líder del Gotei 13 partió junto con su teniente.
Ichigo tenía intenciones de ver a Rukia, solo por si acaso se dijo, pero cuando llego solo se encontró al encargado de la cocina que le dijo que ya había partido hace media hora, se reunió con Renji afuera del 5to escuadrón donde compañía de Renji y los demás oficiales.
-¿Kenpachi no irá?- pregunto sorprendido.
Ikkaku solo negó- El capitán se decepcionó un poco luego de que matara a varios con mucha facilidad, dice que es una pérdida de tiempo- explicó el calvo.
-Aunque claro también puede estar pasando tiempo con mi hija, después de todo será la próxima teniente- Renji infló el pecho orgulloso.
-¿Con Ichika?, ¿sera teniente tan pronto?- preguntó asombrado el pelinaranja.
-Pues claro, luego de que venciera a Ikkaku después de una ronda- habló socarronamente Hisagi.
Ichigo los vio interesado mientras el teniente de la onceava división se excusaba en decir que sería mal visto que él le ganara a la que un tiempo fue su pupila, pensó que quizá ella bien pudo ser su hija pero luego se reprendió por tener esos pensamientos.
-Pretextos, pretextos- dijo con voz solemne Shinji que salió a sus espaldas junto con Momo y algunos oficiales- Bien supongo que no tengo que explicarles que vamos a hacer puesto que ya son bastante grandecitos, así que espero que no haya ninguna pregunta- de inmediato Hisagi alzo la mano y una vena se posó en la cien del rubio- ¿Si, teniente Hisagi?
-¿Por qué tiene la marca de una sandalia en la cara?- preguntó lo que todos pensaron.
Shinji vio a Momo ahogar una risita y a él volvió a dolerle el golpe que Hiyori le dio momentos antes, desde que él se enteró que rodearían la ciudad de Karakura fue por la pequeña y violeta shinigami rubia y la tuvo encerrada dentro de su escuadrón, claro que el precio eran los múltiples golpes que ella le daba pero se compensaba con otras cosas…
-Problemas en la cocina- contestó y les indicó que se pusieran en marcha, todos obedecieron, paso junto a Ichigo y le dio una palmadita en el hombro- Es bueno verte…- le dijo de manera sincera.
El pelinaranja también le sonrió.
oOo
Lado Este del Seretei…
El viento movía de manera casi violenta los haori de Toshiro y Rukia, ambos lo ignoraban al estar pendientes de los movimientos que se realizaban, a sus espaldas Matsumoto y Sentaro los imitaban.
La mirada violeta se achicó cuando un pequeño pero notorio cambio en el ambiente se presentó- ¿Cuánto crees que tarden?- pregunto el shinigami de cabellos blancos.
-Posiblemente solo un par de minutos más- respondió la ojivioleta al sentir la presión espiritual más cerca- Oh quizá menos- sostuvo con demasiado fuerza la empuñadura de Sode Noshirayuki, ellos estaban al tanto de la idea del Comandante y aun así solo esperaban ver un pequeño grupo de shinigamis renegados sin embargo cuando la docena de sobrevivientes llego en compañía de una horda de hollows supieron que algo estaba mal.
Los oficiales se pusieron en guardia y comenzaron a pelear apenas los enemigos estuvieron a pocos metros de la enorme puerta, Sentaro y Rangiku se les unieron segundos después y la pelinegra les siguió
Toshiro agradeció el haber mandado a Karin a su casa, cuando divisó como uno de los renegados se levantaba con facilidad después de haber recibido un ataque directo de su teniente y Kuchiki, un hollow lanzó un grito antes de atacarlo y él desenvainó a Hyorinmaru, lo derrotó con facilidad antes de ayudarle a sus camaradas.
Lado Oeste del Seretei…
-Te digo que algo no está bien!- bramó Ichigo, Shinji solo lo vio serio y gruñó.
Cuando llegaron al lugar indicado, solo los espero un shinigami que al parecer había estado emitiendo todo el reiatsu que le quedaba, solo fueron unos segundos hasta que ellos se acercaron cuando el murió,
-Si este lugar era la cortina de humo, eso significa que el lado Este debe tener problemas- habló Hisagi preocupado.
-Debemos ir a apoyarlos- dijo un semi preocupado Renji recordando que su esposa estaba en ese lugar,
-¡Quieren calmarse!- regañó el Capitán mientras se sobaba las cienes- Ellos no son unos principiantes, saben lo que hacen, lo mejor es ir y reportar lo que sabemos- el único de acuerdo fue Ikkaku y a pesar de las réplicas de los demás obedecieron al rubio y hubieran llegado de nuevo pero la presión espiritual les dijo que sus compañeros estaban en problemas, sin embargo fue la sobre carga de reiatsu lo que descolocó a Ichigo y a Renji.
-¿Es el Capitán Histsugaya?- preguntó Madarame.
Renji negó enérgicamente, él sabía lo que su esposa tenía planeado aun así esperó que solo fuera el último recurso de la ojivioleta.
-Es el de Rukia…- respondió Ichigo ligeramente consternado.
Todos se giraron a ver a Shinji que frunciendo el ceño les dio indicaciones de ir al Este, ninguno perdió tiempo y a la cabeza iba un preocupado pelirrojo seguido de cerca por Ichigo
-Reporta esto al primer escuadrón- le dijo a Momo que rápidamente despareció del lugar.
oOo
Ichika miraba atentamente el papel y separaba su mano de este solo para valorar su trabajo, alzo la vista y se topó con la mirada de su querido tío.
-¿Lo hago muy mal?- preguntó preocupada y él negó mientras tomaba el pergamino donde ella practicaba caligrafía.
-Nada que un poco más de practica no arregle…- mencionó con su tono serio.
Ichika solo sonrió mientras continuaba tomando el pincel con suavidad. Byakuya tomó algo de su té y se detuvo en seco cuando sintió el reiatsu de su hermana casi llegar a su límite, giró la vista a su sobrina y el que ella se saliera de la hoja hasta casi rayar la mesa lo alertó.
Los ojos violetas lo vieron preocupados y él solo salió de la habitación en busca de su zanpakuto, Ichika hizo lo mismo aunque con movimientos torpes y lentos.
-Por favor que todo esté bien…- se dijo como una mantra mientras colocaba su espada en su cadera.
oOo
Orihime se llevó la mano al pecho y luego se rasco el cuello incomoda, ansiosa y visiblemente triste.
-¿Estás bien?- le preguntó su hijo.
-Sí, solo siento que algo no está bien- respondió y Kazui la vio con una ceja alzada- No me hagas caso, termina con tu tarea ¿sí?- ella le sonrió antes de caminar hasta la ventana de la sala que daba a la calle principal y miró preocupada como varias nubes negras se juntaban en una zona en particular, suspiró con desgano, la última vez que se sintió de esa manera su hermano murió.
-Solo tranquilizante- se pidió a ella misma, mientras se frotaba los brazos dándose calor.
No había nada que quitara esa paz que les tomo tanto ganar ¿o sí?.
.
o.o.o.o
.
Presente…
La pálida pelinegra miraba con detenimiento dentro del horno, le habían dicho que no hiciera eso pero no podía evitarlo era un mal hábito, una enorme sonrisa se formó en su rostro cuando el cronometro indicó que el pastel estaba listo, tomo sus guantes y lo sacó dejándolo en la encimera de la cocina.
-Sera mejor que cenemos pronto- se encaminó hacia la habitación de su hermana menor. Habían ya pasado dos años desde la muerte de su madre y unos 8 meses desde que su padre había muerto ahora a sus 22 años Yugito era una mujer muy atractiva aunque un poco tímida, su padre se había encargado de tenerlas bien aseguradas y aunque ella ya contaba con un empleo fijo como cardióloga en el hospital general de Tokyo, el dinero no les hacía falta.
Tocó una vez y espero un segundo antes de que ella le permitiera la entrada- Yukiko, es hora de cenar- su hermana menor estaba tumbada en la cama, portando solo un conjunto de short y camisa.
-Eres tan mandona…- reprochó mientras hacia un lado los libros y se ponía de pie, la más grande solo sonrió y negó con la cabeza.
-Vamos, hice pastel de nuez y hay onigiri- eso fue suficiente para que la menor dejara a un lado su pereza y caminara más rápido.
La cena transcurrió en silencio, hablando de cosas sin sentido, la escuela, los exámenes y un próximo viaje a la playa que planeaban para verano.
-Yugito- llamó a su hermana que estaba en la cocina- ¿Tienes guardia hoy?- le preguntó pues le parecía raro que no portara su uniforme del hospital.
La pelinegra que llegó con dos enormes rebanadas negó- El doctor Kurosaki me cambió a la mañana, dice que le conviene tenerme en ese horario- explicó y cuando sus azulados ojos enfocaron los violetas de su hermana ambas sonrieron al mismo tiempo.
-Ese jefe tuyo es increíble- mencionó burlona recordando haberlo visto solo una vez, única ocasión en la que deliberadamente lo engañó- ¿Cómo dices que se llama?.
-Kazui… Kurosaki Kazui.
Yukiko lo pensó un momento, siempre se le había hecho familiar el nombre término por encogerse de hombros y siguió devorando el pastel, dio las gracias y recogió sus platos antes de caminar a su habitación.
-No te desveles, recuerda que tienes examen mañana y si se te hace tarde a mí se me hará tarde- la más grande lavaba los platos solo escuchando un "como digas" antes del cierre de la puerta.
Yukiko resopló una vez que estuvo en su cuarto, negó en silencio al comparar a su hermana con un capitán– A lo tuyo Yukiko, a lo tuyo- terminó rápido su tarea para el día siguiente y en minutos estaba lavándose los dientes.
Yukiko de ahora 18 años estaba en su primer año universitario, elegir una carrera no fue difícil, lo difícil fue despegarse del atletismo y tratar de concentrarse. La muerte de su padre la tomó por sorpresa y ella podía decir con seguridad que estaba acostumbrada al dolor, lo conocía y lo aceptaba, admitía que ella solo se hubiera ahogado en su depresión de no ser por su hermana que se había convertido en su pilar, amarró su cabello que llegaba hasta los omoplatos en una sencilla y suelta coleta.
Lanzó un sonoro bostezo, apago la luz y se dirigió a su cama cubriéndose con una gruesa manta, dirigió su mirada hacia una esquina y se sintió tonta al comprobar que en realidad no había nadie, puso la cabeza en la almohada quedase dormida a los pocos minutos.
A Ichigo siempre le había parecido increíble el hecho de que al fallecer Rukia renaciera junto con Hisana era una de las cosas que nunca lograría entender, sabrá el diablo como funciona eso.
-Era de esperarse, con lo obstinada que eres- sus palabras no fueron escuchadas claro, se acercó un poco más, su cuerpo seguía igual de tonificado él estaba igual de alto y su cabello largo le daban una apariencia de alguien no mayor a los 20 años pero sus bellos ojos estaban llenos de tristeza, constantemente se preguntaba que si de haberse quedado en la Sociedad de Almas, el resultado fuera distinto… quizá él se hubiera convertido en capitán de inmediato, Rukia hubiera sido su teniente y quizá… tal vez un día le hubiera pedido a Byakuya su mano, hubieran formado una familia y él habría podido protegerla aquel fatídico día, apretó la mandíbula al desearlo, no era algo nuevo para el desear ser Renji; desear conocer a su enana como mujer… pero el perdió ese derecho hace mucho.
-Descansa enana- murmuró y aunque le gustaría seguir admirando más la belleza de la joven que dormía tranquilamente en la cama salió del cuarto, vio de inmediato a la hermana de Rukia que terminaba de limpiar la cocina mientras tarareaba una canción con los audífonos puestos ante la atenta mirada grisácea.
-Malos hábitos…- pensó el pelinaranja, el capitán del sexto escuadrón miraba a Yugito con amor, con anhelo, con tristeza. Sabía de antemano que Byakuya le gustaba ver a la mujer que fue su esposa, de repente volteó a verlo y su mirada adquirió el mismo tono serio de siempre.
Ambos varones salieron del lugar y solo antes de salir al pelinegro le pareció que su esposa tenía algo de reiatsu, era débil pero era constante terminó por negar en silencio cuando la vio tirarse en el sillón de la sala, la joven encendió su laptop y revisó las facturas, su departamento estaba pagado pero aun así debían pagar luz, agua, comida, teléfono y señal de internet.
Recibió un mensaje de su jefe pidiéndole que se reuniera con el temprano en su oficina, resopló suavemente y ató su largo cabello para después irse a dormir.
-O-
Kazui miraba con interés la carta que su madre le había mandado, se preguntaba quien mandaba cartas en ese tiempo y luego se dijo lo conservadora y hasta detallista que podía ser Orihime Inoue, suspiró con cansancio y se talló los ojos.
-¿Día difícil?- preguntaron y él alzó la vista encontrándose con su compañera que le ofrecía un café, él lo aceptó agradecidamente y le pidió que se sentara con la mirada.
-En realidad solo fue una noche difícil- explicó mientras soplaba el contenido con ayuda del pequeño popote que contenía.
-Valla y yo que creía que Yukiko pasaba malas noches- bromeó la joven sacándole una sonrisa al pelinaranja.
En el tiempo que llevaban de trabajar juntos, habían entablado una especie de relación fraternal, Kazui aprendió a ver en Yugito una persona confiable aunque nunca más le volvió a dar permiso para salir temprano, mucho menos después que la contrataran en el hospital.
-¿Y porque estamos hablando tan temprano?- ella se talló los ojos y ahogó un bostezo- Deje a mi hermana en la estación de tren y yo terminé por tomar un taxi- semi reprochó rogando que fuera importante.
-Escucha tendrás que hacerte cargo de todo por unas dos semanas- soltó secamente.
-¿Qué?- ella casi jadeó y abrió los ojos- ¿Por qué?- su piel pasó a ser un amarillo muy pálido.
Él resopló y aunque no quería darle explicaciones de nada supo que no debía tratarla tan duramente- No es tan malo como parece, no hay ninguna cirugía programada y solo tienes que supervisar a todas las enfermeras y el suministro de medicamentos a adultos mayores- explicó y a la joven pareció regresarle el color- Iré a visitar a mi madre, tiene un año que no la veo y quisiera pasar tiempo con ella- dijo finalmente.
-Oh… supongo que está bien- sonrió y se pasó un mechón de pelo detrás de la oreja- ¿Vive muy lejos?
-Karakura, es una ciudad pequeña que esta al norte- él buscó entre sus cosas una carpeta y se la entregó- No podría confiar en nadie más para dejar a cargo todo, confió en ti Kurosawa- trato de esbozar una sonrisa que no fue más que una mueca ligera.
-Descuida, me encargare de que no cierren el área- bromeó y después de un par de indicaciones y de asegurarse que el respondería su celular en caso de una emergencia ella salió de la oficina.
El pasillo principal tenía la peculiaridad de tener solo paredes de grueso cristal y ella sintió un escalofrió al pasar por el lugar giro su cabeza y se topó con un monstruo que tenía un agujero enorme en el pecho, él la veía fijamente…
-No más café para ti antes de dormir- lo pasó de largo, porque creía que solo era un objeto de su imaginación o de estrés. Aunque podía verlos desde hace un año.
-O-
La Universidad Keio era conocida por su alto nivel educativo, era un triunfo entrar en ese lugar aunque lo curioso era que todos sus estudiantes comían fuera, gracias a los precios exorbitantes y sumamente caros de su cafetería. En cualquier caso los chismes corrían entre los avanzados sobre todo para los hombres que pecaban de pervertidos al gustar de las jóvenes de primer año.
Las muchachas la miraban y los varones regresaban a la realidad cuando el puño de sus novias los alcanzaban, ajena a todo esto la joven de falda rosada, con un suéter color beige ligeramente ajustado a su pecho y delgada cintura y calcetas largas color negro caminaba con los audífonos puestos, tenía una hora libre antes de su siguiente clase y planeaba aprovecharlo para estudiar un poco, se acercó a la zona que daba a la facultad de Arquitectura y Diseño donde había varias bancas y mesas redondas a lo largo de la explanada, diviso a lo lejos a una de sus compañeras de curso y camino hasta ella saludándola.
-Hola Megu- saludó sacando a la chica de sus pensamientos, se sentó y saco de su mochila un grueso libro y una libreta con el logo de Chappy el conejo.
-No sé cómo puedes tener algo como eso- mencionó con burla viendo la rosada libreta- Pero supongo que da lo mismo en tanto estudies- dijo mientras anotaba en su block de Gintama- ¿Cómo vas con el ensayo?.
Yukiko suspiró pesado mientras releía varias de sus notas- Ni siquiera sé por dónde empezar- fue sincera- Justo cuando avanzo algo Yamato-sensei me corrige más de la mitad y me deja con muy poco para seguir trabajando.
Megu sonrió- Nadie dijo que el mundo de las leyes fuera fácil- rio cuando vio a su amiga pelinegra lanzar una pequeña maldición.
Megu Ikeda era una joven de largos rizos castaños y piel morena, ambas se habían hecho amigas luego de que Usui se fuera de Tokyo siguiendo a Misaki y Yura viajara al extranjero a estudiar medicina, se conocieron en la orientación que fue una plática de una hora y media.
-¿Cuánto llevas tú?- preguntó interesada la joven de ojos violetas, la castaña le mostro una hoja que tenía la mitad tachada.
-Estamos en igual condición- desanimadas ambos se rieron negando en silencio- ¿Por qué no vamos a comer a algún lado?, tenemos tiempo y no creo que por mucho que avancemos logremos algo- le guiñó un ojo y Yukiko termino por resoplar antes de ponerse de pie.
-Mph, pero solo si vamos en tu auto, recuerda que yo viajo en tren.
-Como sea… solo vámonos- pidió y luego de que ambas recogieran sus cosas caminaron por los largos caminos del campus, pasaron una que otra estatua que adornaba el lugar en los grandes jardines.
-Hasta luego preciosa…- la pelinegra se ruborizó notablemente cuando un joven, más grande que ella hizo un comentario sobre sus torneadas piernas.
Megu solo rio al observarla, se notaba que nunca había tenido novio quizá era por eso el blanco de distintos piropos y propuestas románticas.
-De verdad eres asombrosa...- llegaron al auto de la castaña y Yukiko frunció el ceño al tiempo que las dos entraban en el vehículo.
-¿Qué quieres decir?- cuestionó interesada mientras Megu iniciaba la marcha.
-Quiero decir que tu pasas de todos, no importa quien se te declare tu siempre le encuentras un defecto- sonrió burlona al verla molestarse.
-Es solo que no estoy interesada en nadie… todos me parecen igual- murmuró mientras apoyaba su codo en la puerta y su cabeza en la palma de su mano.
-¿Entonces como seria tu ideal de hombre perfecto?- la pálida pelinegra sonrió nostálgica.
-No tengo un modelo, pero definitivamente tiene que ser alguien leal- los siguientes minutos ambas hablaron sobre el ideal de un hombre perfecto, Megu se extrañó sobre las características que decía, le daba la impresión como si ella estuviera buscando a un amigo, un compañero, un amante todo en la misma persona pero lo que terminó por sorprender a la castaña fue cuando ella dijo:
Alguien que volviera a salvarme…
Megu pensó que ella estuvo enamorada antes y no queriendo meterse en más cambio de tema, hasta que ambas llegaron a un establecimiento de comida rápida y olvidaron el asunto o eso paso hasta que el mesero le pregunto su nombre a la ojivioleta.
Después de un almuerzo a base de calorías y refresco, lo único que separo a la pelinegra de la salida fue una hora y media horas más de clase, caminaba con la espalda recta y los hombros hacia atrás, su mentón elevado y su mirada segura no era menos que una princesa, revisó su celular e hizo una mueca al entender que en esta ocasión ella tendría que hacer la cena.
-Qué remedio, quizá podamos cenar algo de pasta con pollo- trazó mentalmente una ruta que la llevara al supermercado más cercano y no la desviara demasiado, si caminaba un par de cuadras lograría el cometido. Llego hasta la entrada del campus y mientras buscaba en su mochila su Ipod fue distraída por la animada voz de uno de sus compañeros.
-¡Kurosawa!- ella se giró y vio a Hojo un muchacho alto de cabellos claros y mirada tierna- ¿Esta vez no tomas el colectivo?- preguntó pues de vez en cuando ambos llegaban juntos hasta el centro, lugar donde ella tomaba el metro.
-No, tengo que ir a preparar la cena y quiero comprar una hogaza de pan- explicó con una amable sonrisa, el joven era un buen amigo suyo además de que era el primero de su clase.
-Pues vamos te acompaño, no es bueno que una mujer camine sola- de inmediato él se colocó a su derecha- No vas a rechazarme ¿o sí?- él se espantó un poco sopesando que la joven quizá deseaba estar sola.
-Los humanos también necesitan compañía de vez en cuando- comentó y lo animó a caminar por la acera, aunque no era muy tarde le producía cierta gracia lo caballeroso que él podía llegar a ser.
-Y dime… ¿ya tienes planes para el verano?- él comenzó una plática sencilla.
-¿No falta para eso?- preguntó burlona.
-Para nada nunca es tarde para planear un buen viaje para reanimar el espíritu- comentó con un tono animado- Por mi parte iré a Kyoto y ayudare a mi padre con la granja, ¿tú qué harás?.
Yukiko suspiró un poco- Mi hermana planea un viaje a Okinawa, dice que nos hace falta ver el mar- su mirada se tornó nostálgica pues la última vez que viajaron a la playa fue antes que su madre enfermara.
-Eso es increíble Kurosawa, no hay nada como un cambio de paisaje para tener mejores ideas más ahora que pronto iniciaremos el segundo semestre- ánimo y ahí estaba el porque le caía bien Hojo, él no la llamaba Yukiko, Yuki-chan o cualquier apodo extraño. Él la trataba con respeto.
-Agh… ni me lo digas el segundo semestre promete ser más pesado- se lamentó y la sacó varias risas a su acompañante.
-Eres muy graciosa- alabó con una sonrisa que ella respondió. Los jóvenes siguieron caminando varias cuadras hasta que llegaron a un 24/7 donde después de comer un sándwich, cortesía del chico, se separaron.
Para cuando Yukiko llegó a su casa, preparó la cena y tuvo el tiempo suficiente de hacer sus tareas antes de que su hermana llegara.
oOo
Urahara leía el último tomo de One Piece, era un lunes y apenas los puestos de periódico abrieron mando a Ururu a comprar un tomo de la Shonen Jump, leía concentrado y no había nadie que pudiera interrumpirlo al estar en su laboratorio, hace unos días que Yoruichi había partido a uno de sus muchos viajes así que no había nada que lo interrumpiera hasta que sintió la fuerte y conocida presión espiritual de Kurosaki Ichigo.
Por eso ahora ahí estaba, escuchando las múltiples quejas del pelinaranja sobre la creciente popularidad de la joven ojivioleta, frases como "malditos hombres", "maldita enana es su culpa por usar esas faldas" y cuando el ex capitán comentó que estaba exagerando solo recibió una mirada asesina.
-Ya, ya… si tanto te molesta ¿por qué no te metes a un gigai y hablas con ella?- dijo como si nada y al pelinaranja casi se le desorbitan los ojos.
-¡Pero estas loco!, ¿cómo se te ocurre eso?, ¡está prohibido! Además...- el sonido de un abanico abriéndose y la mirada divertida del dueño lo detuvo.
-¿Que tendría de malo?, te recuerdo que ella no te recuerda solo tienes que presentarte como un senpai y usar tus múltiples encantos para volverte su amigo- en realidad solo quería provocarlo pero cuando vio que el joven lo consideraba sonrió- Tengo un nuevo gigai es aún mejor que el mío y el que le di a tu padre, sentirás como si de nuevo estuvieras en tu cuerpo- mencionó con burla.
-O-
Habían pasado dos días desde que llego a Karakura, en el momento exacto en el que piso el departamento de su madre apago su celular y se dedicó a pasar tiempo con su madre, fueron a cenar, pasearon por los largos parques de la ciudad e incluso fueron a la feria. Ese día amaneció parcialmente nublado, por lo que estar en casa viendo televisión resultaba una idea fabulosa, por eso ahí estaba bebiendo un té negro y usando unas pantuflas.
El departamento de su madre era grande y acogedor, tenía dos cuartos extras y el espacio suficiente para un comedor de cuatro personas y una pequeña sala junto con televisor, además del baño y la cocina estaba justo en el 4to piso donde estaba el local donde ella trabajaba, la escuchó abrir la puerta y la ayudó con las bolsas que llevaba.
-Gracias, por un momento pensé que mis dedos no lo resistirían más- bromeó la madura pelinaranja, el tiempo no pasaba en vano sin embargo su rostro se mostraba fresco y tenía una que otra arruga, su piel seguía luciendo radiante y su cabello estaba un par de centímetros arriba de sus hombros portando de nuevo las pequeñas y delicadas horquillas azules- ¿Sigues viendo televisión?- preguntó con burla mientras dejaba todo en la cocina y su hijo regresaba al sillón.
-Son mis vacaciones y si yo quiero estar mirando Bones todo el día así lo haré- contestó sin más.
Orihime solo negó y se sirvo algo de té, antes de ir a sentarse junto a Kazui lo cierto era que aprovecharía esas dos semanas con él, vieron juntos varios capítulos hasta que la mujer miró a su hijo y notó como él se sentaba incómodo.
-Bien… ¿cuándo vamos a hablar de Kuchiki-san y su hermana?- preguntó perspicaz mientras tomaba un poco más de té.
Kazui se giró a verla con los ojos abiertos- ¿Cómo sabes de eso?- cuestionó con algo de brusquedad y como respuesta Orihime lo jaló de la oreja- Esa esa es mi oreja la necesito, suelta, suelta…- pidió con algo de miedo.
-No vuelvas a hablarle así a tu madre- lo miró seria y luego se pasó una mano por su delgado flequillo- Me lo contó tu padre hace varios meses, me dijo que fuiste a verlo- explicó y el rostro asombrado de su hijo la molestó- Sabes… contrario a lo que tú crees tu padre y yo nos llevamos bien- increíblemente después de su divorcio ellos se hicieron amigos y se dejaron de discusiones y falsas ilusiones, él se fue a la Sociedad de Almas y ella comenzó un proyecto vendiendo dulces y postres junto con la prima de Tatsuki. Todo le iba bien ahora.
-¿Sabes que va a verla?- preguntó con algo de temor.
-Si lo sé, estuvo en su nacimiento o al menos eso me contó Ichika- meditó un momento- Aunque no hay nada de lo que preocuparse, está básicamente prohibido que un shinigami interactúe con humanos- ella se estiró y tomó un sándwich que con anterioridad había preparado.
-Sabes es extraño pero siento como si algo hubiera jugado con la vida de nosotros- dijo tímidamente y a su madre se le encogió el corazón que con ternura le revolvió los cabellos.
-Lo único importante es saber vivir cada momento, ya sea aquí o en el otro lado- sonrió dulcemente- Así que deja de preocuparte por lo demás.
Kazui comprendió lo que su madre quería decirle, para bien o para mal tenía una buena vida y la viviría al máximo, la siguiente media hora Orihime puso al tanto a su hijo sobre sus tías, Yuzu que vivía en la casa que la vio nacer estudió medicina y seguía teniendo la clínica de emergencias, había conocido a un joven en la universidad y ambos formaron una familia.
Karin que realizó varios viajes a la Sociedad de Almas durante años terminó por quedarse ahí, no entro a ningún escuadrón pero a cambio prestaba sus servicios en la Academia de shinigamis como instructora.
Poco antes de las 6:00 pm y porque ninguno de los dos quería cocinar, salieron a un pequeño restaurante, antes de servir los alimentos hablaron de las jóvenes pelinegras y aunque Orihime quería ver a su amiga ojivioleta no lo consideraba prudente.
-¿Uryu-kun?- preguntó sorprendida la pelinaranja y lo meditó unos segundos- Me parece que su esposa está esperando otro bebé, la verdad tiene tiempo que no lo veo- fue sincera con respecto a su antiguo amigo.
-¿Esposa?, ¿te refieres a la lunática de ojos rojos?- cuestionó con gracia y ella asintió conteniendo una risita- No lo veo desde navidad el año pasado, iré a darme una vuelta por su casa antes de irme- el final de la cena fue ameno, con el tiempo Orihime había logrado expresar mejor sus sentimientos y entender que aunque las cosas no salgan como uno quiere, las cosas pueden resultar maravillosas aun cuando no se planean.
-O-
Se pasó la mano por el cabello nervioso y totalmente ansioso, podía sentir la suave brisa en su rostro y sentía como cada célula de su cuerpo se sincronizó de inmediato con el gigai apenas comenzó a caminar, hacía mucho que no estaba en un campus pero no era tan diferente a como lo recordaba notó como recibía varias miradas tanto femeninas como masculinas, aunque eran las mujeres las que se lo comían con la mirada.
Ichigo frunció el ceño y supo que sus acciones podían incluso considerarse traición sin embargo cuando vio a la menuda chica ser básicamente arrollada por un muchacho el triple de su tamaño fue que supo que todo valía la pena.
-¡Idiota!- le gritó la morenita mientras recogía sus libros, bufo molesta cuando él solo le pidió disculpas con un gesto.
-Valla parece que nadie le hace caso a esa regla de no correr ¿o sí?- ella levantó la vista topándose con unos bonitos ojos miel y el cabello fulgurante color naranja la hizo creer que estaba viendo a un delincuente, se sorprendió cuando él se agachó y comenzó a ayudarla.
-Yo puedo hacerlo- respondió de mala gana y le quitó una hoja de papel de las manos.
El sonrió de buen humor- No lo dudo, pero estas estorbando- evidenció y solo entonces Yukiko noto que varios alumnos los rodeaban de mala gana- Así que deja de ser testaruda terminaras más rápido si yo te ayudo- ella desvió la mirada molesta y dejo que el apuesto pelinaranja la ayudara.
-Gracias- respondió cuando todo estuvo ordenado de nuevo en su carpeta, la guardó de inmediato y solo entonces se permitió darle una mirada al sujeto, llevaba un pantalón desgastado que le marcaba las piernas y una camisa roja de leñador con las magas dobladas hasta el antebrazo, tenía los primeros botones abiertos dejando a la vista un pecho masculino trabajado y sus rasgos eran suaves pero varoniles- ¿Estudias aquí?- preguntó pues se notaba más grande y no llevaba mochila.
Ichigo solo sonrió al verla estudiarlo con la mirada para después respingar, no había pensado en que decir- Oh sí, estoy en el último año de… de medicina- respondió rápidamente y vio como la pelinegra alzo una ceja- Vine a ver a mi asesor de tesis y a buscar un par de libros- él recordó que hacía en la universidad y su respuesta complació a la pelinegra, pues le sonrió y comenzó a caminar.
-Cielos yo ni siquiera sé si pueda llegar al final- bromeó.
-Solo es cuestión de adaptarse a un ritmo y no dejar de perseverar- ánimo y ella soltó un suspiro justo cuando llegaron a un punto donde los caminos se dividían.
Los ojos violetas lo miraron fijamente y él se sintió extraño- ¿Te conozco de algún lado?- preguntó con verdadero interés ignorando por un momento el parecido que tenía con el jefe de su hermana.
-¿Eh? no, no para nada… solo tengo un rostro muy común- ¿qué mierda había dicho? se reprendió mentalmente.
Bien Kurosaki, ni siquiera sabes cómo ligar…
-Eres un tonto...- dictaminó la joven con voz seria y su semblante se relajó segundos después- Pero te agradezco el gesto- le extendió una mano- Kurosawa Yukiko.
Él la estrechó sintiendo de nuevo esa calidez y suavidad que hacía mucho no sentía- Encantado… Ku…- se detuvó pensando que Kazui trabajaba con su hermana y definitivamente no podía decir su apellido- Shiba Ichigo- respondió rápidamente.
-Un placer- rompió el contacto y sintió una especie de deva ju sin embargo lo ignoró- Tengo que irme- señaló con su cabeza el edificio detrás suyo- Nos vemos…- terminó por dedicarle otra sonrisa y se perdió entre las personas.
-El placer es mío enana…- se dijo en silencio y sintió como su corazón latía más rápido. Si, estaba rompiendo las reglas ¿pero a quien le demonios le importaba?
Solo quería volver a verla, hablar con ella… aunque fuera una última vez.
Notas Finales
Bueno como pueden ver las cosas se están tornando muy interesantes y esto se va a descontrolar! ok ya me calmo… pero es que me imagino que todos se emocionaron mucho al igual que yo con la escena final donde el freso le habla a Rukia *inserta grito de fangirl loca* Mariana senpai si sabe cómo dejar las cosas en lo mejor! pero tranquilos chiquitos cuando vean las otras cosas que están por venir si podrán convulsionar en paz jaja. Y bueno aprovechando que estoy libre en estos momentos quería comentarles que si Mariana no responde siempre a los reviews no es porque no le interese o no quiera, sino que muchas veces a penas y tiene el tiempo para terminar el capítulo así que no puede contestar siempre los comentarios pero a mí me consta que ella valora mucho sus bellos reviews, y bueno ya que estoy de intrusa me tomaré la libertad de contestar los comentarios del capítulo anterior por ella:
Natsumivat: Vero-san (¿puedo llamarte así? jaja) bueno en una ocasión que me dejaste review en uno de mis fics te dije que amaba tus comentarios tan largos y es que me emociona que los lectores se involucren mucho con el fic y que armen sus propias teorías tal como tú lo haces :'). Como veras en este capítulo se han mostrado más cosas del pasado y para el siguiente creo que Mariana nos terminará de mostrar de una vez por todas lo que sucedió en la escena que dejó inconclusa. A mí también me parece triste lo de Inoue, siento que ella pudo tener un futuro muy prometedor y no solo quedar como esposa de Ichigo, a mí también me gusta mucho que mi senpai le dé más carácter a Kazui y que no quede como una copia total de Inoue jaja. Ese Ichigo es celoso hasta de la sombra de Rukia xD pero lo comprendo… él solo quiere defender lo que ama y con la reciente popularidad de rukia y ver como los chicos la pretenden como no ponerse rabioso, aunque me gusta verlo así de posesivo 7u7. Si Kazui llegará a interesarse en Yugito se desata una guerra mundial por parte de Byakuya y matara tanto a Ichigo como a Kazui jajaja, pues Kazui se ha encariñado de Yugito pero es algo mas como fraternal que otra cosa, pasa linda semana! :)
shinny26: Espero que hayas gustado mucho de este capítulo al igual que yo lo hice! :D la verdad es que Mariana si sabe cómo dejarnos en suspenso pero y me imagino que con este capítulo quedarás con ganas de leer más jeje.
Guest: Aquí está la continuación que esperabas, ¡espero que lo hayas disfrutado! ;)
Zelda-24: No merezco contestarme a mí misma por tardista :'v jajaja (luego no debo preguntarme porque me consideran rara).
Bueno espero que les haya gustado este capítulo y alisten sus palomitas para el próximo que por lo que he platicado con Mariana me imagino que estará de lo mejor!. Pasen lindo día y semana! ;)
